los blogs de Canarias7

Archivos Diciembre 2011

En plena ebullición ante la carta de presentación del menú presidencial de Mariano Rajoy, el diputado de CC-NC por Las Palmas, Pedro Quevedo, marca distancias con su compañera nacionalista, Ana Oramas.

La foto que distinguió a la dirigente tinerfeña en su encuentro con el Rey (¿preguntaría la diputada al monarca por su yerno, el Duque de Palma?), como representante del grupo mixto, induce a equívocos.

De la noche a la mañana, la política Estado cree que el nacionalismo canario (que ha ido perdiendo voz y votos) está encarnado en la exalcaldesa lagunera. Pero quien lo vea así corre el riesgo de desdibujar el alcance de los hechos.

Quevedo, como fiel ariete de Román Rodríguez, tiene personalidad propia y, además, le gusta exhibirla. Su destreza se confunde a veces con insolencia, pero él es así, salga el sol por donde salga. Ya lo demostró en su momento en el ala comunista del Colegio de Médicos y su continua progresión política. Si Ana Oramas piensa que Quevedo clonará a José Luis Perestelo o al efímero Fernando Ríos, la lleva clara.

Y sirva esta introducción para separar la paja del polvo. CC-NC van a tener que practicar un time-sharing si no quieren morir en el intento. Quevedo manda tanto o más que Oramas en ese segundero de intervenciones que le corresponde dentro del grupo mixto.

Para NC, Oramas es una más. No es la voz, ni la portavoz, ni la relaciones públicas, ni siquiera la diputada encargada de hablar con José Manuel Soria o con los ministros. Los cargos, encomiendas y misivas se van a repartir por igual.

En ese reparto de papeles hay especulaciones para todos los gustos.

 

1. ¿se va a conformar Román Rodríguez con seguir como diputado peladilla para quien fue presidente del Gobierno regional?

2. ¿Va a continuar la corona municipal de Telde en manos del PP con apoyo de CC?

3. ¿No van a tocar poder autonómico los muchos dirigentes de NC expulsados del Cabildo grancanario?

4. ¿El acuerdo entre Paulino Rivero y Román se limitaría, entonces, al Congreso de los Diputados?

5. ¿Y si Román aletarga entrar en el Ejecutivo porque sabe que PP y PSOE preparan un pacto en la sombra para sacar a CC de todas las administraciones, como ocurrió en El Hierro?

6. ¿Y si Román aguarda sigilosamente la caída de Paulino Rivero tras el retroceso en votos en Tenerife y la campaña de desgaste que sufre dentro de la organización santacrucera?

7. ¿Y si Román espera que salte por los aires la Alcaldía de Santa Cruz con la opa hostil que anida CCN?

¿Hay o no motivos para la sospecha y para que Pedro Quevedo ponga en su sitio a Anita Oramas?