los blogs de Canarias7

« Pero, ¿qué pasó en realidad en Tarfaya? (I) |Inicio| Los cambios en el Puerto »

Pero, ¿qué pasó en realidad en Tarfaya? (y II)

¿Qué fue del millón de euros invertidos en el Puerto de Tarfaya? ¿Y de los cursos formativos para la población de Tarfaya con cargo al erario público isleño que nadie fiscalizó y que, a día de hoy, se fueron por el fondo de un sumidero? ¿Es cierto que el Gobierno marroquí se plantea cancelar el contrato con Tarima? ¿Y qué pasa ahora con la potenciación de la línea de El Aaiún con Gran Canaria?

Un cacao del bueno, espeso y calentito le esperaría a más de uno si el PSOE hubiese puesto toda la carne en el asador en su acción parlamentaria, esa de la que tanto alardea pero que lleva a la práctica en contadas ocasiones.

Pero, ¿qué pasó en realidad en este humilde puerto de pescadores? Pasó lo que tenía que pasar: mucho ruido y pocas nueces por la parte canaria y un deseo real y sincero de las autoridades marroquíes con el fin de forjar una relación duradera y estable.

Muchos fueron engañados en su buena fe; otros se comportaron como tiburoncillos especuladores y algunos más se mostraron siempre escépticos.

Tarfaya está, por ahora, aparcada como puerto estratégico. El lanzamiento de la línea de Armas entre Gran Canaria y El Aaiún cambia el esquema.

Para la naviera es un acierto. Calma sus relaciones con Marruecos después del encallamiento del "Assalama", hace dos años, potenciando una ruta a los territorios prohibidos tácitamente por los gobiernos de Canarias y de España, y abre una vía con posibilidades de ser rentable a medio plazo.

Para los residentes marroquíes en Canarias, unos 40.000, sin contar a los 7.000 mauritanos que van y viene y a los 4.000 senegaleses, es una opción indudable para no subir a Algeciras (ahorro de tiempo y dinero).

Para los africanos, se trata de una excelente noticia porque consolidaría una ruta comercial negada hasta ahora por las autoridades españolas.

Y para la economía canaria es, simplemente, un camino de esperanza para explorar un terreno abonado a las pymes. En un plazo de tres o cuatro años, medio centenar de pymes podrían operar sin complejos, como en el pasado, en El Aaiún y sus ciudades colindantes.

¿Y dónde queda Tarfaya?

Si los parásitos del sistema y los aprovechados de turno se apartan del proyecto, Tarfaya es un complemento que ensambla todas las posibilidades. Por ejemplo, la iniciativa del grupo canario Planificaciones Mundiales para edificar un centro de logística en el anexo de la carretera hacia El Aaiún es una apuesta de futuro clara, seria y comprometida. Los flujos de transporte por carretera ganarían en seguridad y distribución para poblaciones que superan con creces el medio millón. Quién sabe incluso si el puerto podría tener alguna actividad para embarcaciones específicas, siempre que haya voluntad y ética entre partes, porque lo observado hasta ahora ha enojado a Marruecos hasta el punto de que se plantea, seriamente, rescindir los acuerdos con Tarima, la empresa que debía gestionar el desarrollo del puerto. Quizá, algún día el PSOE se interese por el millón de euros de Adán...

Rabat, además, ha conferido a Tarfaya el estatus de provincia, designando incluso un gobernador con autonomía plena, sin dependencia de otras localidades. Se ganará en flexibilidad administrativa y en la llegada de fondos y subveciones. Ahora bien, la cuota canaria debe ser transparente sin codicias ni cuotas participativas a través de los cursos de formación que se impartieron en este pueblo al que se le debe, incluso, un reconocimiento público por las autoridades locales, como mostrarles su agradecimiento por la cantidad de vidas que salvaron de una tragedia el día que encalló el Assalama. Ojalá, ojalá...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

0 TrackBacks

Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: Pero, ¿qué pasó en realidad en Tarfaya? (y II).

URL de TrackBack de esta entrada: http://www.canarias7.es/blogadmin/mt-tb.cgi/6485

Escribir un comentario