Por mucho que el Gobierno y los operadores Endesa y Red Eléctrica, escenifiquen estupor y alarma por el nuevo apagón cero, las consecuencias que sufren los consumidores no tienen perdón y, en un país serio, ya habría dimisiones en todos los bandos por igual.
Lo de la energía eléctrica en Canarias es una calamidad porque Endesa y REE no se ponen de acuerdo y el Ejecutivo, en definitiva, no pone orden ni regula nada. A ver si no por qué hay que esperar a junio para definir si el operador de red se queda con las líneas de media tensión (66 kv) o quién se encarga después de asistir una avería cuando está acreditado que Red Eléctrica en Canarias ni invierte ni se le espera.
¿Por qué Santiago Marín, director de REE, no le dice a Paulino Rivero de cuántos operarios dispone? ¿Que explique Endesa, y con bastante razón, por qué tiene que cargar con el mochuelo de mandar a sus profesionales cada vez que se presente una disfunción mientras que REE se lleva el reconocimiento (que no es el caso del cero de Tenerife)? ¿Y a qué espera el consejero de Industria, Jorge Rodríguez, para dar un golpe encima de la mesa y pedirle explicaciones urgente a su director general de Energía, Adrián Mendonza, sobre el caos administrativo que hay montado? ¿A ver si va a ser cierto que la política de comunicación de Mendoza la lleva una ex secretaria del Gobierno, porque entonces...?
De nada vale que el Gobierno exija a los operadores que inviertan en nuevas centrales cuando no sabemos qué pasa con la infraestructura actual y, sobre todo, cuando se desconocen las reglas de juego sobre los dividendos de la distribución y el transporte, que ahí donde REE quiere frotarse las manos. El negocio para unos y los palos para otros, como Endesa.

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