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Archivos Febrero 2010

Pues quién lo iba a decir. Todavía no nos hemos recuperado del impacto social de la huelga de hambre de Aminatu Haidar en Lanzarote, y llega la Comisión Europea y nos dice de golpe que es factible invertir dinero público en El Sáhara Occidental, el territorio en disputa más viejo del planeta que lleva 35 años de bloqueo y fatiga institucional en Naciones Unidas.

Ahora que también el Cabildo de Gran Canaria premiaba a Haidar, que la Universidad de Las Palmas ultima unas jornadas de peso para la independencia del Sáhara o que se prepara una cumbre de periodistas canario-marroquíes en Tenerife para abril (con exposiciones de arte incluidas), llega la UE y borra de un plumazo cualquier duda.

Si lo cuestiona, consulte la web del proyecto comunitario de cohesión entre España y Marruecos, denominado Poctefex, y comprobará dónde engloba Bruselas los territorios del Sur. ¡En Marruecos!

De hecho, en la asignación de fondos que le toca a Canarias, unos 5 millones de euros, se recogen dos proyectos de ejecución en El Sáhara, uno en El Aaiún, que desarrollará la Fundación Canaria de Emprendedores y Discapacitados y otro (éste sí que es sabroso) de la Presidencia del Gobierno a través del Instituto de Ciencias Marinas. Al parecer, el Ejecutivo va a estudiar todo el litoral saharaui y prevé incluso implantar un campo marino de ostras en Dajla.

Como la polémica está servida..., que cada cual saque sus conclusiones. Pero por vez primera, Bruselas se moja y, lo que es más llamativo, todos los proyectos están financiados en un 25% por el Ejecutivo autónomo.  

PD: No confundir con el Interreg que diseñó la Cámara de Comercio para la Macaronesia, porque ahí la UE fue muy astuta y dejó la parte financiera en El Aaiún para las instituciones locales canarias y marroquíes.

Preguntas a la guarida

¿Por qué molestó tanto la pregunta del diputado socialilsta José Ramón Funes sobre la tardanza de Tarfaya?

¿Es cierto que el Gobierno canario bajará la asignación a Casa África a cuenta de que el PSOE domina la mayoría del plenario?

¿Qué pasa con el funcionario mejor pagado de Proexca? ¿Preguntará el PSOE por su nombre y parentesco?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por mucho que el Gobierno y los operadores Endesa y Red Eléctrica, escenifiquen estupor y alarma por el nuevo apagón cero, las consecuencias que sufren los consumidores no tienen perdón y, en un país serio, ya habría dimisiones en todos los bandos por igual.

Lo de la energía eléctrica en Canarias es una calamidad porque Endesa y REE no se ponen de acuerdo y el Ejecutivo, en definitiva, no pone orden ni regula nada. A ver si no por qué hay que esperar a junio para definir si el operador de red se queda con las líneas de media tensión (66 kv) o quién se encarga después de asistir una avería cuando está acreditado que Red Eléctrica en Canarias ni invierte ni se le espera.

 ¿Por qué Santiago Marín, director de REE, no le dice a Paulino Rivero de cuántos operarios dispone? ¿Que explique Endesa, y con bastante razón, por qué tiene que cargar con el mochuelo de mandar a sus profesionales cada vez que se presente una disfunción mientras que REE se lleva el reconocimiento (que no es el caso del cero de Tenerife)? ¿Y a qué espera el consejero de Industria, Jorge Rodríguez, para dar un golpe encima de la mesa y pedirle explicaciones urgente a su director general de Energía, Adrián Mendonza, sobre el caos administrativo que hay montado? ¿A ver si va a ser cierto que la política de comunicación de Mendoza la lleva una ex secretaria del Gobierno, porque entonces...? 

De nada vale que el Gobierno exija a los operadores que inviertan en nuevas centrales cuando no sabemos qué pasa con la infraestructura actual y, sobre todo, cuando se desconocen las reglas de juego sobre los dividendos de la distribución y el transporte, que ahí donde REE quiere frotarse las manos. El negocio para unos y los palos para otros, como Endesa.

 

 

 

 

 

 

Nada es casual en los movimientos sistémicos que ejecutan las sociedades secretas del Teide, un grupo de presión que permanece oculto entre las sombras del poder pero que, a poco que uno levante la cabeza, es capaz de divisar hacia dónde se dirigen sus movimientos.

El último paso tiene nombre de mazurca, Proexca, pero es todo menos una música de salones vieneses. Al contrario, se está fraguando una maniobra de alcance para concentrar la promoción exterior de Canarias en Tenerife.

Hace cuatro años, el profesor Juan Romero Pi planteó con un sentido sano la posiblidad de que ZEC, Proexca, II Registro de Buques y zonas fracas, navegaran en el mismo barco. Se concentraban recursos y dinero y, al fin y al cabo, la imagen de Canarias era lo que contaba.

La idea de Romero Pi es válida (y loable) si en el insulario local no mostrara su apetito feroz por los votos que da concentrar sedes en una isla. En realidad, se ha convertido en una majadería que disminuye la capacidad de los canarios para competir con los países del entorno, pero pocas veces son compatible política y eficiencia.

El torpedo sobre Proexca no es nuevo. En tiempos de Francisco de la Barreda (ex consejero de Industria en los noventa por el PP), el sobrino de un eminente empresario de Tenerife, se jactaba con Moet Chandon en Houston brindando al amanecer con el nuevo juguete resultante de la absorción de Sofesa sobre Proexca. A punto estuvo de materializarse de no ser por la bisoñez de los comensales.

Aquella parodia de cuarta fila fue detenida por Antonio Rivero en una magistral clase de relaciones institucionales. Una llamada del entonces presidente de Asinca acabó con los sueños de aquel sobrino y sus groupies de pacotilla. Pero como no se empapeló la iniciativa con cemento armado, el grupo volvió a actuar años después y Sofesa se hizo con Proexca; mantuvo el nombre comercial, pero quedó adscrita a Tenerife.

El sobrino tomó otro rumbo profesional y Proexca quedó en el limbo de las pretensiones insularitas por una razón obvia: hasta ahora ha quedado bajo la órbita de Gran Canaria, primero con José Carlos Mauricio y después con José Manuel Soria.

¿Importa Proexca? Según se mire, pero concentra los recursos de la promoción externa, algo que le molesta a la comisionada, Elsa Casas, a quien se le atribuyen frases gloriosas sobre el grancanarismo y el tinerfeñismo. Valdría la pena oirla un día.

Ahora surgen de nuevo las sombras del Teide, pero en manos de un socialista, Juan Alberto Martín, que recupera de forma sibilina la iniciativa de Romero Pi. Martín quiere atraerse los cuartos de Proexca para salvar el déficit a cambio de poner a disposición de la empresa pública los recursos, contactos y entradas de la ZEC. Una simbiosis con cianuro.

Soria ha dicho no al primer envite, que llegó por la puerta trasera como un spam en el presupuesto regional. Pero puede que sea cuestión de tiempo. No se pierdan la segunda parte, que la hay...

 

Preguntas a La Guarida

 

¿Quién es el empleado que más cobra en Proexca? ¿Tiene afiliación política?

¿Por qué el portal Africainfomarket está tan nervioso ante la llegada de un competidor de Gran Canaria en la Red?

¿Por qué no sale alguien en defensa de la flota china que opera en el Puerto de La Luz?

 

 

 

 

José Sánchez Tinoco está decidido a que 2010 sea el año de su reconocimiento público. El presidente de la patronal del Metal (una de las que cuenta con más afiliados) entra hoy, jueves, por la puerta grande en el consejo del Puerto. Atrás queda un largo periodo de desavenencias de la Confederación de Empresarios con el constructor galdense Félix Santiago que necesitaron, eso sí, un fallo judicial para delimitar las actuaciones de unos y de otro. 

Tinoco fue el resultado de un intercambio fallido entre las pretensiones de la patronal y la coyuntura política que vivía Canarias en 2007, un año de victoria rotunda de Juan Fernando López Aguilar pero insuficiente para gobernar en el Archipiélago. De aquellos cinco diputados que le faltaron al ex ministro, resurgió la alianza entre CC y PP. Paulino Rivero y José Manuel Soria sellaron un acuerdo de legislatura y Emilio Mayoral duró menos que un caramelo en la puerta del colegio.

En su lugar, Soria propuso la plaza portuaria a uno de los valores más cualificados del PP, Javier Sánchez Simón, quien sufrió la primera tormenta tropical nada más iniciar la navegación. En otoño, cuando se disponía a celebrar su segundo consejo de administración, Sánchez Simón sumó votos y vio que la mayoría no estaba garantizada, por mucho que los empresarios ofrecieran su disciplina. Había fugas y la confianza entre la Confederación y Santiago quedaba marchita.

Tras un forcejeo con el ex director del Puerto, José Miguel Pintado, sacó el primer gran acuerdo para recuperar las competencias y Sánchez Simón empezó a enderezar el rumbo. Después vinieron las destituciones de dos altos cargos (Bordes y Adam) y Santiago acordó ausentarse por cuestiones de salud que, por fortuna, también han quedado atrás.

Tinoco llega ahora en son de paz para el Puerto. La crisis ha rebajado la mala sangre y la adrenalina de la conspiración ha dado paso a la necesidad de forjar un acuerdo de salvación económica. De todas maneras, queda poco más de un año para las próximas elecciones y Sánchez Simón empieza a planificar desde ya un nuevo horizonte donde le sobrarán las ofertas cuando alguien confeccione el balance de su gestión, cargada más de aciertos que de errores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ay, ay...! Qué tierra de mediocridad reinante.

Cuánto batalló Rafael Molina Petit para lograr una área de baja fiscalidad que atrajera inversiones, pero Juan Costa (el ex secretario de Estado) le tenía más miedo que al fuego a la ZEC y la descafeinó de un plumazo suprimiendo todos los servicios financieros.

Por aquellos años, entre 1997 y 1999, las Islas eran un circuito idóneo para la especulación. Los inmuebles subían como la espuma, la economía despegaba y, encima, se había anunciado un paraíso off-shore para las transacciones de dinero. Vamos, el caldo de cultivo perfecto para los tiburones de medio mundo.

Las agencias y despachos pulularon que dio gusto. Pero una mañana, Costa dibujó la cuadratura del círculo y la ZEC cavó su propia sepultura. Fa Molina la impulsó hasta donde pudo, pero apenas saboreó las mieles del entusiasmo porque Madrid, a petición de José Manuel Soria, puso en su lugar a Matilde Asián, una inspectora de Hacienda que viajó y disfrutó de promocionar la ZEC durante cuatro años con 6 millones de presupuesto anual.

 

Asián, que todavía permanece en el consejo rector, vio cómo Pedro Solbes le aplicaba la misma medicina que a Fa. Puso en su lugar a Juan Romero Pi, el rencor por antonomasia de las instituciones públicas. Romero convirtió la ZEC en una finca de adoctrinamiento germánico con la comparsa de un tal Juan Pérez de vicepresidente que le chivaba todos los chismes a José Carlos Mauricio, en ese entonces consejero de Economía y Hacienda.

A pesar de que reside en Madrid, Juan Pérez resiste contra viento y marea, porque al parecer todos los miembros del consejo rector se han juramentado unos a favor de otros para que nadie los toque. El PSOE relevó a Romero tras confesar éste que plagió el programa electoral de López Aguilar, y rescató del anticuario cavernícola a Juan Alberto Martín, que añoró la ZEC como un retiro dorado ahora que se amplía la edad de jubilación.

Pues en esa época que va desde Romero a Martín, con Asián de por medio, la ZEC ha conocido el periodo más oscuro de su tortuosa vivencia, eso sí, con un gasto total de 60 millones de euros que se han tirado a la basura.

En la edición de papel de CANARIAS7 se podrán leer desde hoy miércoles unas sabrosas declaraciones de Martín que son un despropósito e insulto a la inteligencia.

La ZEC ha sido un fraude para el contribuyente. Lo que se montó como un reclamo para la inversión se ha convertido en el refugio de unos gestores malos de solemnidad. ¿Cómo es posible que ahora la Zona Especial acuse pérdidas? ¿Las empresas no pagan sus cánones? ¿Y las asignaciones públicas? ¿Cuántos enchufados hay en plantilla?

 

En realidad,  la ZEC fue un espejismo de baja fiscalidad. Primero se suprimieron los servicios financieros; después no se dejó conciliarla con la RIC y más tarde nos enteramos de que al cabo de unos años, los accionistas debían rendirle cuentas a la Agencia Tributaria sobre las exenciones fiscales. ¿Quién se atrevía a recomendar una adscripción a la ZEC? Cuenten ustedes el número de empresarios que conocen que dotaron RIC y ahora compárenlo con los suscriptores de ZEC.

 

La ZEC, que ocupa el 60% del articulado del REF canario, se desmorona, pero además de la falta de estímulo al inversor lo que evidencia es que el aparato burocrático que se creó sólo ha servido para dilapidar dinero y para insular a los 250.000 parados que no encuentran trabajo en Canarias.

¡Que alguien dimita, por favor! ¡O que Paulino Rivero cambie a los representantes del Gobierno canario! Ya es hora... (Otro día les cuento las andanzas del gato Isidoro).