Trayectorias dispares pero muy cercanas. Son el clon de las amistades peligrosas y de las mentiras arriesgadas. Replicantes de los setenta, ochenta y noventa, no han saciado aún su voraz apetito a costa de figurar. Eusebio Bautista y José María Barrientos se han aliado como un matrimonio de conveniencia para ahondar en el precipicio al que se asoma CC en Gran Canaria. Ahora que el comité local de Adrián Mendoza trata de caminar por su cuenta, salen ambos y firman una carta contraria a cualquier acto de autonomía y claman a Manuel Lobo (el áulico presidente de Gran Canaria) para que ponga fin a la "rebelión".
"¿De qué nos sorpendemos?", se preguntan desde el entorno de Mendoza. Barrientos ha dado más tumbos que una palmera. De empresas particulares pasó a presidir Fecao y acabó en el juzgado a cuenta de los cursos del Icfem. Su nombre está siempre asociado a instituciones de lo más variopinto donde lo único que persigue, en realidad, es comerciar después con la candidatura. Con CC ya lo ha hecho. Anunció que pujaba con Lobo, amagó a última hora y, zas, ahí estaba Barrientos en estado puro, negociando por debajo de la mesa estampitas y cargos. De Bautista, sólo basta recordar que lo fulminó José Manuel Soria como consejero delegado de Sodecan, amén de aquel triste invento de contadores a distancia que le endosó a Unelco. En el dúo baila también Arcadio Domínguez, otro actor de reparto del Thriller de Michael Jackson que se resiste a desaparecer.
Entre los tres se han convertido en los grandes pelotillas de Manolo Lobo, pero su capacidad de influencia es tan nula que han fatigado al comité local para las próximas elecciones. La capital es el único municipio donde CC puede arañar votos, siempre que lance un candidato creíble antes de tres meses. El director general de Energía es consciente del reto y cuenta con el apoyo de la corriente centrista y del ala renovadora que lidera Jorge Rodríguez, consejero de Industria del Gobierno.
Pero Bautita y Barrientos no están solos en la conspiración. El último retazo de los comunistas (Angulo, Pulido y el clan de Arucas) acecha como una serpiente tropical y se lo van a poner difícil.
En la cúpula de CC están esperando una reacción, un aliento de esperanza que haga olvidar la debacle de la última cita. El comité local es un balón de oxígeno si se libera de determinadas cadenas, como la sede de Buenos Aires.
Por cierto, ¿saben que esa sede no es de CC a pesar de que CC es quien paga el crédito? ¿A nombre de quién está la escritura de propiedad? ¿Les suena Mauricio, González y Ramírez? ¿Se acuerdan de Ican? Continuará...

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