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Archivos Diciembre 2009

Trayectorias dispares pero muy cercanas. Son el clon de las amistades peligrosas y de las mentiras arriesgadas. Replicantes de los setenta, ochenta y noventa, no han saciado aún su voraz apetito a costa de figurar. Eusebio Bautista y José María Barrientos se han aliado como un matrimonio de conveniencia para ahondar en el precipicio al que se asoma CC en Gran Canaria. Ahora que el comité local de Adrián Mendoza trata de caminar por su cuenta, salen ambos y firman una carta contraria a cualquier acto de autonomía y claman a Manuel Lobo (el áulico presidente de Gran Canaria) para que ponga fin a la "rebelión".

"¿De qué nos sorpendemos?", se preguntan desde el entorno de Mendoza. Barrientos ha dado más tumbos que una palmera. De empresas particulares pasó a presidir Fecao y acabó en el juzgado a cuenta de los cursos del Icfem. Su nombre está siempre asociado a instituciones de lo más variopinto donde lo único que persigue, en realidad, es comerciar después con la candidatura. Con CC ya lo ha hecho. Anunció que pujaba con Lobo, amagó a última hora y, zas, ahí estaba Barrientos en estado puro, negociando por debajo de la mesa estampitas y cargos. De Bautista, sólo basta recordar que lo fulminó José Manuel Soria como consejero delegado de Sodecan, amén de aquel triste invento de contadores a distancia que le endosó a Unelco. En el dúo baila también Arcadio Domínguez, otro actor de reparto del Thriller de Michael Jackson que se resiste a desaparecer.

Entre los tres se han convertido en los grandes pelotillas de Manolo Lobo, pero su capacidad de influencia es tan nula que han fatigado al comité local para las próximas elecciones. La capital es el único municipio donde CC puede arañar votos, siempre que lance un candidato creíble antes de tres meses. El director general de Energía es consciente del reto y cuenta con el apoyo de la corriente centrista y del ala renovadora que lidera Jorge Rodríguez, consejero de Industria del Gobierno.

Pero Bautita y Barrientos no están solos en la conspiración. El último retazo de los comunistas (Angulo, Pulido y el clan de Arucas) acecha como una serpiente tropical y se lo van a poner difícil.

En la cúpula de CC están esperando una reacción, un aliento de esperanza que haga olvidar la debacle de la última cita. El comité local es un balón de oxígeno si se libera de determinadas cadenas, como la sede de Buenos Aires.

Por cierto, ¿saben que esa sede no es de CC a pesar de que CC es quien paga el crédito? ¿A nombre de quién está la escritura de propiedad? ¿Les suena Mauricio, González y Ramírez? ¿Se acuerdan de Ican? Continuará...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El ex presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas entre los años 1997 y 2003 es (o era) un habitual invitado del acto navideño de la patronal. Luis Hernández es, además, empresario de la construcción y consultor de diversas sociedades. Su trayectoria política le convierte en uno de los personajes claves para entender la evolución del centrismo nacionalista en Canarias. Ha sido consejero de Economía del Gobierno, concejal de Urbanismo en la capital grancanaria y rector portuario. Hasta hoy (a la una de la tarde debía comenzar el cóctel de la Confederación), Hernández era un invitado signficiado, pero la campaña electoral en la Cámara de Comercio lo ha dejado fuera de la lista y una cosa es segura: su ausencia no es por criterios de austeridad.

Debajo de esa omisión se encuentra el hecho, notorio, de que Luis Hernández se ha posicionado en favor de Unec Siglo XXI para la Cámara, lo que significa adherirse a las tesis de José Miguel Suárez Gil. Para que luego digan que una institución no contamina a la otra. Ya veremos quién más se ausenta.

Atentos HOY: a la evolución clínica de Haidar; al cóctel navideño de los empresarios y a la entrevista de Santiago Pérez, portavoz de los socialistas canarios, en la Televisión Canaria (el envite, 22.30).

El Gobierno socialista se apresuró esta semana a brindar por anticipado por la evolución positiva del IPC (un repunte de tres décimas en noviembre). Allí estaban, juntitos, los ministros de Trabajo, Celestino Corbacho, y de Economía, Elena Salgado, prometiendo parabienes sobre las perspectivas económicas de 2010 en un discurso, eso sí, más voluntarista que real.

Hasta el Ministerio de la Vivienda se contagió de esa felicidad prenavideña llamada buenismo made in ZP y, puestos a tirarse en el tobogán, anunció que el hundimiento del precio de la vivienda había tocado fondo. (?).

Ojalá fuera así, porque estaríamos ante una reactivación del consumo y, posiblemente, las empresas estarían creando empleo neto. Pero, por desgracia, no ocurren ni uno de los dos supuestos y la crisis sigue tan viva que basta darse una vuelta por los establecimientos comerciales para comprobar la retracción de los consumidores.

Frente a las excelencias del Gobierno por transformar la realidad, siempre hay buenos informes que nos pintan la verdad tal y como es: basta mirar el documento sobre coyuntura inmobiliaria del BBVA para darse cuenta de que el mercado afronta caídas del 20% y que la previsión es asumir, a corto plazo, otro descuento adicional del 10%.

Según el BBVA, la sobreoferta (un millón de pisos en España) no se ha absorbido ni por asomo. Encima, hay que añadir el esfuerzo titánico de las entidades financieras por maquillar la morosidad. Es decir, cómo evitar que los activos inmboliarios se devalúen y eso influya en el balance. Muy difícil.

El ajuste inmobiliario, por tanto, sigue y será muy instructivo comprobar si mañana, jueves, el presidente de la patronal de Las Palmas, Sebastián Grisaleña, hará alusión a la crisis del sector durante su discurso navideño, una cita que hace años era más esperada que la Lotería Nacional.

La Confederación repite este año cóctel, pero cambia el Teatro Pérez Galdós por el Auditorio Alfredo Kraus. Aunque la desaceleración no está para tirar voladores, muchas miradas se centrarán en los potenciales candidatos a las elecciones de 2010, porque ya surgen voces un tanto críticas que reclaman el papel combativo que antaño exhibía la patronal, sobre todo, ante el Gobierno regional, al que algunos empresarios tildan de pasivo. 

Por cierto, ya hay dos nombres sólidos para disputarle a Grisaleña la silla presidencia en una franca lid democrática, como debe ser.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La directora general del Tesoro y Política Financiera del Gobierno de Canarias, Cristina Domingo Yoldi, ha tardado seis meses en presentar la dimisión desde que se supiera que la Administración regional perdería 5 millones de euros (casi mil millones de las antiguas pesetas) como consecuencia de un déficit de gestión en el aval a Vanyera-3.

Posiblemente, Domingo Yoldi es un eslabón más en la cadena de despropósitos que se forjó en torno al expediente de la empresa de cátering. El aval provenía de la anterior legislatura y fue ratificado en peso por el Parlamento de Canarias, pero de ahí, a no garantizar y exigir la devolución del dinero de los contribuyentes, va un trecho.

En los pasillos de la Consejería de Economía y Hacienda era un clamor que la titular del Tesoro quiso renunciar en verano, y que fue el entorno del consejero, José Manuel Soria, el que le pidió un plazo de tres o cuatro meses, hasta Navidad.

Pero con esta destitución encubierta no se cierran las incógnitas del aval. El PSOE no ha querido hacer sangre del caso y aplazó las comparecencias de Soria en la Cámara, atendiendo a otras prioridades como fue el enchufe de la sobrina de Paulino Rivero en Arona; para que luego se diga que este PSOE de López Aguilar no pacta calendarios y agendas con el Ejecutivo...

Lo cierto es la regidora del Tesoro carga con la responsabilidad de un aval que no se inscribió correctamente y que, luego, en la venta de Vanyera-3 a Ucalsa, resultó decisivo para que el juez de lo Mercantil autorizase la venta por 5,3 millones, casi la misma cantidad de la bolsa del aval. ¿Demasiadas coincidencias?