Los sindicatos de enseñanza ya tienen un nuevo motivo de preocupación.
La Consejería que titula Milagros Luis Brito prepara un arsenal con mucho ruido, de esos que sonrojan al más pintado en bregas sindicales.
¿Se acuerdan cuando los docentes reclamaban subidas salariales del 15%, como si la desaceleración no fuera con ellos? Pues no se aburran, porque aún hay más, como manda el circo sindicalero de algunos colectivos.
Ocurre que, según fuentes parlamentarias, la Consejería ya ha concluido un denso informe que acredita el elevadísimo absentismo laboral que acusa el sector de la enseñanza en Canarias. Nada más y nada menos que del 26%, una cifra récord sólo equiparable al negocio tomatero, con índices de baja del 32% cada año.
El problemón es tan grande que ha llamado la atención de Economía y Hacienda, que observa cómo se va el dinero a manos llenas por culpa de esos maestros que, a la primera de cambio, se ponen malos, malitos, y dejan el aula más sola que Gary Cooper.
En la Comunidad trabajan alrededor de 26.000 docentes. Si cada uno percibe una media salarial de 43.000 euros y el 26% cae enfermo, las cuentas salen sola. El coste total de las bajas temporales de los profesores le cuesta a la Administración unos 240 millones de euros. Un fortunón en plena crisis económica.
Educación dispone de alternativas para combatir aquellos casos donde se demostraran indicios de fraude. No es fácil porque ni la Confederación de Empresarios ha encontrado la varita mágica contra un déficit estructural de la economía canaria, pero vale la pena intentarlo.
Ánimo consejera, que ya pudo con los sueldos.
