Siempre nos quedará Shanghai, considerada la Nueva York del siglo XXI. El nuevo tren entre el aeropuerto y el Pudong tarda siete minutos; su eclosión demográfica, con casi 20 millones de habitantes, su expansión financiera, urbanística y cultural, la convierten en una de las grandes megaurbes del planeta. Tal y como vaticinó un día el ex ministro Josep Piqué, el péndulo de la economía mundial ha girado de Europa y EEUU hacia Asia y su eje central se asienta sobre los espejos de Shanghai.
El ingeniero José Manuel Arnaiz, ex presidente del Puerto de Las Palmas, fue uno de los primeros en asumir la importancia de Shanghai y decidió abrir una oficina comercial, con el fin de convencer a la naviera Cosco de la importancia estratégica de las Islas.
Su sustituto, Emilio Mayoral, respaldó la iniciativa y formalizó el contrato con el responsable de la oficina. Sin embargo, todo cambión con la llegada de Javier Sánchez Simón, el más liberal de cuantos presidentes ha conocido el Puerto.
Sánchez Simón evaluó la escasa rentabilidad portuaria en China y cerró el pasado año la oficina. Ahora, un compañero de partido, el consejero y presidente del PP, José Manuel Soria, trata de involucrar a Proexca en la aventura oriental y, en el consejo de administración de hoy, jueves, ha anunciado la diversificación de los recursos promocionales hacia Shanghai, además de Nueva York y Londres.
Obviamente, algo de contradicción se trasluce entre Soria y Sánchez Simón, pero la apuesta asiática no es mala. La Cámara de Comercio de Las Palmas lleva tres años destinando fondos de exterior a China y Vietnam. El tiempo dirá quién tiene la razón.

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