Está el deporte grancanario en las últimas fechas un poco convulso. Los dos equipos representativos, UD Las Palmas y CB Gran Canaria, se han visto envueltos en las habituales polémicas de decisiones, despidos, destituciones, no renovaciones y ese largo etcétera que se convierte en un clásico del final de temporada. Lo que ocurre es que aquí se han entremezclado múltiples factores que aumentan el riesgo de las operaciones.
Por empezar por lo más fresquito (y a falta de lo que diga hoy el presidente de la UD) quiero exponer mi más sincero aplauso a Juan Manuel Rodríguez, el ENTRENADOR CANARIO que mejores números ha obtenido en la historia reciente del equipo amarillo, y al que dos técnicos con peor currículo que él le han amargado la vida, con influencia sobre el presidente para que no le renovase. Juan Manuel ha expresado que no piensa seguir siendo monigote del 'dúo hundeproyectos'.
Con sus rarezas, que las tiene, JM Rodríguez ha sido el entrenador más rentable, en la última etapa, a la Unión Deportiva, el que más ha apostado por la cantera y el que ha puesto en valor jugadores en los que muy pocos creían. Dos técnicos que aún no han demostrado nada (uno de ellos asesor externo del club) han sido los osados a estar esparciendo sobre él porquería con el ventilador a todo trapo y poniéndole en el camino cuantas más piedras mejor, con el aparente consentimiento del presidente, al parecer incapaz de poner orden en su tropa, salvo que alentara ese comportamiento.
Como paradoja, los mismos asesores son los que recomiendan la continuidad de Víctor Afonso en el filial, tras sus reiterados fracasos en el intento de llevar el equipo a Segunda B, o no manteniéndolo. Números son números y están ahí. Repánselos en ambos casos, comparen, saquen conclusiones.
Por otro lado, observen lo peligroso que puede ser el CB Gran Canaria en manos del Partido Popular. Ojo que puede romperse. Se han deshecho de Himar Ojeda de un plumazo en una de las temporadas más flojas, merced a los más que presuntos caprichos de Lucas Bravo y Rosa Rodríguez, con la colaboración de un Joaquín Costa que dejó un grato recuerdo como técnico pero está pareciendo un papagüevo en manos del partido que gobierna el Cabildo... Ay, Costa!! No era difícil adivinar a qué venía al 'Granca' tras el dócil paso por el Instituto Municipal de Deportes, a donde lo llevó el PP en la época de Felipe Afonso. El CB Gran Canaria es algo serio para que algún imberbe en política deportiva lo convierta en un juguete y, además, saque pecho. Ojito, ojito...

Escribir un comentario