Cada día estoy viendo resoluciones judiciales, autos, sentencias que no entiendo. Quizá tampoco tendría que entenderlas. Como ciudadano me limito a aplicar relativa lógica a las cosas que veo y leo. Así, por ejemplo, hace semanas que estoy dándole vueltas a la 'espada de Damocles' que el Juzgado Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria ha puesto sobre las cabezas de algunos políticos lanzaroteños, con Manuela Armas al frente, a cuenta de la gestión de Inalsa, una empresa pública endeudada, pero que ha cumplido con la finalidad principal de que la población conejera tuviera agua.
No se puede ocultar que Inalsa tiene un déficit importante, como tampoco que los ayuntamientos de la Isla deben grandes cantidades de dinero a la empresa. En paralelo, no es la primera vez que leo sentencias en contra de los ayuntamientos, que tienen que afrontar indemnizaciones millonarias por haber intentado pelotazos, ahora fallidos, o por haber hecho daño a ciudadanos en base a la prepotencia de los mandatarios. No hace mucho, el Gobierno de Canarias fue condenado por el caso de la gasolinera de La Laja, el Ayuntamiento de Las Palmas también tiene condenas sustanciosas, el Ayuntamiento de Telde se aprovechó de un dinero estatal diciendo que construía un equipamiento deportivo donde levantaba el nuevo ayuntamiento, en La Mareta acaba de sufrir otro varapalo por venta indebida de solares.... ¿sigo?
No conozco ninguna acción, siquiera de oficio por la Fiscalía, contra los dirigentes políticos que malgastan con creces el dinero público, lo echan por los sumideros con impunidad. ¿Porqué entonces ese aparente ensañamiento con los exdirigentes de Inalsa? Desde mi punto de vista de simple ciudadano no hay correspondencia en el castigo que se quiere aplicar a unos y otros; al menos no la veo.
La justicia a veces es injusta. Algunos no llegan ni a ella, como ese exresponsable bancario indultado por el Gobierno del PSOE. Mientras, Miguel Montes, con treinta y pico años de cárcel sin delitos de sangre en su haber, tuvo que esperar al último día para un indulto político. No sé como acabará este asunto de Inalsa en el Mercantil, pero no parece que se esté aplicando justicia a estos políticos lanzaroteños con el mismo rasero que a otros; no parece una justicia justa...

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