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La salida a escena del vídeo del SIVE con el incidente de una patera con una patrullera de la Guardia Civil en Lanzarote, en diciembre, vuelve a situar en el escenario cotidiano el desinterés de las instituciones públicas por las personas. El de la costa de Teguise no es el único incidente en el que los políticos hacen demostración de que las personas no son lo primero. No se explicaba entonces [ahora, después del vídeo, sí] las presuntas prisas desde los representantes del Gobierno estatal por expulsar de las islas a los viajeros en la embarcación, aun cuando eran testigos de un accidente con un muerto y siete desaparecidos.

Los políticos se jactan de decir que las personas son lo primero, que van a gobernar para ellas, y luego todo se traduce en un gran engaño con carácter oficial. Miren, si no, el vergonzoso comportamiento de ese casi abyecto gobierno municipal de Telde. Es indigno lo que denuncian los padres de los niños de las guarderías; no quieren ni cobrarles, no pagan y están intentando asfixiarlas para luego poner su explotación en manos privadas. Pretenden dejar a más de cuatrocientos niños sin cobertura. Qué gesto más sucio...

En Fuerteventura también lloran los exempleados del antiguo Parador de Turismo. El Cabildo que preside Mario Cabrera les ha dejado tirados, sin horizonte laboral después de estar una vida metidos en esas paredes.

Las personas no son negocio. Importa el petróleo, las adjudicaciones... Al fin y al cabo, las personas, ¿a quién importan?

Están empeñados en el Ayuntamiento de Telde en cerrar los locales (restaurantes) de la avenida de Melenara para acometer unas obras que, dicen, estarán acabadas en tres meses. Y se va a hacer así porque sí, porque lo dice el concejal que todo lo puede en el Consistorio. Sabido es que una obra nunca acaba en los plazos previstos, y oficial mucho menos. Con lo cual ciudadanos y empresarios corren el riesgo de que llegue el verano y no haya restaurantes en servicio a pie de playa, con el consiguiente perjuicio para todas las partes.

Las imposiciones son malas, muy malas, tanto como el talante de ese adalid del PP local que, cual caballo de Atila, diseña el cierre de cantinas de colectivos vecinales, guarderías, restaurantes, desahucia a colectivos sociales, decide adjudicar-privatizar las escuelas infantiles por lotes (no sé, ¿pudiera ser cuestión de negocio?) y hace cuanto le viene en gana sin tener en cuenta más que su propio ego. El uso de la prepotencia, el desprecio al débil, el abuso y la fuerza desde el poder ponen de manifiesto que aún hay caciques en la política, y no estamos en una oligarquía. Así, desde luego, no se beneficia al colectivo de ciudadanos que le eligió ["cuidado a quienes pisas al subir, que te los puedes encontrar al bajar"] y que creyó en las mejores promesas de un partido que está acuchillando a ciudadanos y trabajadores municipales para poder seguir alimentando sus sueldos. El de su hermana ya se lo aseguró el Cabildo.

Si hay adjudicatarios de locales que no pagan, que se inicie un proceso administrativo y/o judicial de evacuación, pero las cosas hay que meditarlas. Que esa avenida de Melenara precisa orden y concierto, seguramente, pero hay que hacer las cosas con el tiempo suficiente para que el disfrute ciudadano y la actividad empresarial no se perjudiquen. El verano está a la vuelta de la esquina.

Me gusta el fútbol, soy aficionado a la UD Las Palmas desde siempre, recuerdo que con 10 años -o menos, quizá- ya me llevaba mi tío Juan Manuel (q.e.p.d.) al Estadio Insular, me gusta mi equipo, quiero que ascienda y que esté lo más alto posible en el panorama futbolístico nacional, y hasta con incursione europeas si fuera posible. No dejo de reconocer, no obstante, que la UD Las Palmas es ahora una empresa que se nutre de más fondos públicos de los que debiera, sobre todo en los tiempos que corremos.

La pasada semana sentí cierta repulsión ante el anuncio del Gobierno de Canarias de que antes de acabar el mes se abonaría a la UD Las Palmas parte de lo que le adeudaba el Ejecutivo, vía Turismo. En esos mismos días, muchos enfermos de nuestro Archipiélago, fundamentalmente muchos de nuestros mayores pensionistas, no habían podido retirar sus medicamentos o sus pañales de las farmacias porque se estaba llegando al inicio de un desabastecimiento por impago a la cooperativa, que a su vez había cerrado el grifo del suministro.

No entro en las palabras de la consejera en Telde, ni en la comparecencia de los farmacéuticos en Fiscalía. El asunto parece ya resuelto o en vías de solución, pero se está volviendo cíclico que la salud de los ciudadanos corra el riesgo de resentirse al no poder disponer de la medicación necesaria. Si en plena crisis con las farmacias se anuncia el pago de una subvención a un equipo de fútbol, comprenderán que se me pueda originar cierta desazón ante las prioridades.

Entre fútbol o salud, yo al menos tengo claro a dónde debe ir el dinero.

Mucho antes de que Rajoy paseara por la Sexta de Nueva York con su gran puro ya se estaban produciendo desahucios en España. Pero al Gobierno de la nación le daba igual, lo que está ocurriendo no es más que una simple anécdota para los ricos, poderosos gobernantes con un inmenso patrimonio (algunos hasta cobran gastos de estancia teniendo piso en Madrid); eso es cosa de los pobres, de la clase baja que se sigue en paro, esperando el trabajo que Rajoy prometió en la campaña electoral. La única solución para el presidente del Gobierno era la de insuflar dinero a los mismos bancos que estaban dejando a muchos españoles sin hogar. Nunca se planteó la ayuda a las familias, que así podrían haber hecho frente a las deudas con los bancos.

Un mes y algo después se produce el desgraciado accidente de Madrid Arena, pero Ana Botella tenía contratado el gran hotel de Portugal y no podía quedarse a ejercer sus obligaciones como alcaldesa. En su patética rueda de prensa dijo que mientras estaba en el país luso pensaba en lo que ocurrió en la fiesta de Halloween; eso es una mente privilegiada, capaz de pensar en la desgracia de unas jóvenes y sus familias mientras estaba en una jornada de relax y vida privada.

Son dos ejemplos pequeños de que el PP parece estar de espaldas al país, y así nos va. No sé por qué el suicidio de Amaia les ha puesto en marcha, porque se produjeron situaciones similares semanas y meses antes. Tampoco me vale el papel de bueno que quiere ejercer el PSOE después de permitir mil tropelías a las clases sociales más desfavorecidas. El más claro ha sido Cayo Lara, pero seguro que a los adalides del bipartidismo no les hará gracia su presencia en comisión alguna.

No me considero sospechoso de ser defensor de los modos y modales políticos de Paulino Rivero. Entiendo que el presidente canario pudiera haber hecho tantas cosas malas como buenas, que haya podido anteponer intereses particularísimos a los generales de los canarios (como todos los políticos, de todos los partidos, en algún momento), pero que venga un opositor a decirle que reflexione sobre su continuidad para no perjudicar más a Canarias me ha hecho una gracia que raya la incredulidad y, me parece, se acerca al trastorno político transitorio. No dejo de entender que esto forma parte del circo político y que mañana pueda ser otro, o el mismo Rivero, el que se instale en una extravagancia similar o mayor.

No sé si Asier Antona tendrá el valor de decirle lo mismo a su jefe máximo. Quiero creer que el secretario general del PP no es ajeno a todas las concentraciones, protestas y manifestaciones de rechazo a las medidas del Gobierno de Mariano Rajoy. Sin ir más lejos, no podamos decir que con Canarias se haya tenido una sensibilidad significativa, pese a que haya un ministro grancanario en su gabinete; las antipatías que genera el ministro de Educación derivan en desavenencias colectivas; no poner freno a la sangría de los desahucios, ayudar más a los bancos que a los ciudadanos.... y así podíamos seguir en lo que día a día entendemos que el PP nacional está apaleando a los ciudadanos, y a los canarios en particular.

Es decir, concluyo con cierta dosis de lógica, que de la misma forma que Asier Antona le sugiere a Paulino Rivero que no siga en el Gobierno, los ciudadanos españoles han expresado sobradamente su descontento con la política de su partido y que, por tanto, Mariano Rajoy debe dimitir ante el desastre de un país sangrado por el paro, cierre de empresas y ese largo etcétera ya manido por su trato diario.

Probablemente es siempre mejor mirar la casa de uno antes de entrar a mandar en la del vecino.

He querido dejar pasar unos días para empaparme de vídeos y capturar toda la información posible respecto a lo ocurrido el 25-S en Madrid. Me duele, estoy indignado, no creo que en un estado de Derecho tengamos que recuperar la porra y el casco para mantener el orden cuando sólo se trata de protestar por un estado generalizado de descontento ante unos políticos mentirosos e incumplidores.

Está demostrado que hay profesionales de todo calado y calaña. El comportamiento de la UIP en Madrid, lo pongan como lo pongan, ha sido una pasada, actitud poco recomendable para la salud democrática. Cuando su principal misión es la de cuidar el orden, no pueden ni deben favorecer que haya más desórdenes con actitudes claramente provocativas, continuación de las propias directrices provocadoras de Cospedal (en los previos, lo comparaba con el 23-F), Cifuentes (mejor está calladita), o el ministro de Interior. En este país hay mucho tonte con uniforme, y no debe descartarse que haya alguno dentro de esta rama policial; los hay, además, que se jactan del palo. Malo, malo, malo... Están haciendo el juego a unos políticos que están de paso, mal administrando el país, dándole la espalda al pueblo. Por aquí, creo que en Parque de San Telmo trataron de hacer una encerrona a unos chicos de Azarug...

Náuseas me han dado viendo los distintos vídeos de la actuación policial, y casi vomitos al oír algunos portavoces del SUP justificando la actuación de unos agentes escondidos tras casco y uniforme para no identificarse, en aparente incumplimiento de la legalidad. Asco me ha dado luego saber la persecución ejercida sobre el dueño de una cafetería madrileña que se opuso a que entraran en su local el día de autos. Y más cosa me produce no tener conocimiento aún de que la Fiscalía haya abierto denuncia de oficio sobre esos policías aparentemente pasados de rosca; posiblemente podría haber sido distinto si entre esos señores y señoras mayores apaleados hubiese estado la madre o la hermana de algún juez o fiscal... Quizá otro gallo hubiese cantado.

En fin, que he recordado actitudes de la policía fascista. Me acuerdo de los grises de mi época estudiantil. Esto parece casi lo mismo, pero vestidos de azul. Si el PP cree que dando leña a los ciudadanos va a arreglar algo, mal le va...

En un centro hospitalario pueden tener tanta importancia el tratamiento médico en sí como la sonrisa y amabilidad que acierten a esbozar su personal, médico o no, nada más cualquier paciente asome por la puerta del establecimiento sanitario.

Esa era una de las caracterísicas principales en el Hospital Insular, pero los cambios, recortes y la frialdad en el trato han heho que la relidad sea otra. En la mayoría de los casos, los pacientes son meros números y deambulan por los pasillos del hospital sin que nadie les dé un animoso empujoncito, sonría o les indique (o acompañe a) su destino; es más, no pocas veces puede verse a pacientes mayores deseando encontrarse con una señora de la limpieza a la que poder preguntarle a dónde deben dirigirse.

Atrás quedaron los tiempos de aquel efectivo y cariñoso servicio que Agustín Medina ofrecía, desde el servicio de Atención al Paciente. No es que tampoco fuera entonces su cometido concreto, pero todos los pacientes del Insular son testigos y, en su mayoría, beneficiarios y beneficiados del magnífico servicio de atención personal que 'el famoso Agustín' otorgaba a todo aquel que se le acercaba, desviviéndose por ayudarle a solucionar el problema.

Ahora, el hombre que daba sonrisa y esperanza a muchos usuarios del Insular se pierde en un despacho, en un edificio anexo. Los políticos y los ejecutivos no saben de sentimientos, les importa poco vivir de espaldas a las demandas sociales. Agustín, 'la sonrisa del Insular', quizá puede ser más importante ayudando a los usuarios que extediendo cuatro, o cuatro mil, facturas en un despacho.

En Insular necesita recuperar la sonrisa. Precisa que Agustín esté en la puerta y resuelva lo que a casi nadie le importa: la satisfacción del usuario, la palmadita en la espalda al paciente.

Un año más, los vecinos de la zona costera de Telde pudieron disfrutar del espectáculo pirotécnico marítimo por excelencia. El acto festivo que de forma cotidiana la gente conoce como 'los fuegos del agua' fue posible, en este difícil 2012, gracias al esfuerzo de los vecinos y fundamentalmente del colectivo Meclasa, órgano encargado de movilizar a particulares y empresarios para recaudar fondos con los que mantener viva una tradición que es la más brillante del año en Melanara, Clavellinas, Salinetas y Taliarte.

Miles y miles de ciudadanos de otros puntos de la Isla se dan citada cada año en la playa de Melenara y sus paseos, exclusivamente para poder disfrutar del espectáculo pirotécnico que se materializa en la arena y en el agua. Muchos de los que vienen desconocen el esfuerzo del colectivo que preside Leonardo Hernández; la directiva de Meclasa lucha a brazo partido para que esta tradición no se pierda.

Muchos de esos visitantes tampoco saben que el equipo gobernante del Ayuntamiento de Telde está empeñado en erradicar todos los colectivos vecinales que le son incómodos, y que la fiesta de Melenara estuvo a punto de no tener fuegos este año.

Ya se cargaron las fiestas de Casas Nuevas porque el edil Francisco López se empeñó en meter la nariz para echar al colectivo que las organizaba. López, que políticamente es como el 'caballo de Atila' intentó lo mismo en Melenara, con cortapisas de todo tipo e invención de denuncias, y quien sabe si con presunta incitación a presentarlas.

El presuntuoso Fran López no ha podido con Meclasa, colectivo con amplio respaldo vecinal, pese a que él y la alcaldesa pretenden ignorarlo. Quizá no debieran jugar con la fuerza vecinal... Son malos tiempos para pulsos.

Está el deporte grancanario en las últimas fechas un poco convulso. Los dos equipos representativos, UD Las Palmas y CB Gran Canaria, se han visto envueltos en las habituales polémicas de decisiones, despidos, destituciones, no renovaciones y ese largo etcétera que se convierte en un clásico del final de temporada. Lo que ocurre es que aquí se han entremezclado múltiples factores que aumentan el riesgo de las operaciones.

Por empezar por lo más fresquito (y a falta de lo que diga hoy el presidente de la UD) quiero exponer mi más sincero aplauso a Juan Manuel Rodríguez, el ENTRENADOR CANARIO que mejores números ha obtenido en la historia reciente del equipo amarillo, y al que dos técnicos con peor currículo que él le han amargado la vida, con influencia sobre el presidente para que no le renovase. Juan Manuel ha expresado que no piensa seguir siendo monigote del 'dúo hundeproyectos'.

Con sus rarezas, que las tiene, JM Rodríguez ha sido el entrenador más rentable, en la última etapa, a la Unión Deportiva, el que más ha apostado por la cantera y el que ha puesto en valor jugadores en los que muy pocos creían. Dos técnicos que aún no han demostrado nada (uno de ellos asesor externo del club) han sido los osados a estar esparciendo sobre él porquería con el ventilador a todo trapo y poniéndole en el camino cuantas más piedras mejor, con el aparente consentimiento del presidente, al parecer incapaz de poner orden en su tropa, salvo que alentara ese comportamiento.

Como paradoja, los mismos asesores son los que recomiendan la continuidad de Víctor Afonso en el filial, tras sus reiterados fracasos en el intento de llevar el equipo a Segunda B, o no manteniéndolo. Números son números y están ahí. Repánselos en ambos casos, comparen, saquen conclusiones.

Por otro lado, observen lo peligroso que puede ser el CB Gran Canaria en manos del Partido Popular. Ojo que puede romperse. Se han deshecho de Himar Ojeda de un plumazo en una de las temporadas más flojas, merced a los más que presuntos caprichos de Lucas Bravo y Rosa Rodríguez, con la colaboración de un Joaquín Costa que dejó un grato recuerdo como técnico pero está pareciendo un papagüevo en manos del partido que gobierna el Cabildo... Ay, Costa!! No era difícil adivinar a qué venía al 'Granca' tras el dócil paso por el Instituto Municipal de Deportes, a donde lo llevó el PP en la época de Felipe Afonso. El CB Gran Canaria es algo serio para que algún imberbe en política deportiva lo convierta en un juguete y, además, saque pecho. Ojito, ojito...


Aún quedan ecos del Primero de Mayo, al menos de lo ocurrido en la capital grancanaria. Por ejemplo, quedó patente que ha sido el Primero de Mayo con mayor participación en Canarias en los últimos años; por eso es una pena que la Delegación del Gobierno en Canarias sólo acertara a contabilizar 10.000 personas en todo el Archipiélago. ¡¡Qué pena!! El equipo encargado de la medición humana en las concentraciones no parece estar muy en consonancia con lo que se vio en la calle. Lo malo es que esa misma discrepancia se notó en las manifestaciones del 29 M y de las protestas contra el petróleo.

La discrepancia y la ocultación de datos son dos cosas distintas. Me parece un insulto a los manifestantes del Primero de Mayo concentrados desde el Obelisco a la Delegación gubernamental decir que allí había 5.000 personas. Y mayor agravio decir oficialmente que hubo 10.000 en toda Canarias. La discrepancia no debe estar exenta de la rigurosidad, porque las cosas siempre saldrán a disgusto de una de las partes.

Otro detalle. La Delegación del Gobierno en Canarias pregonó normalidad en todas las Islas, ocultando que al menos cerca de la Plaza de la Feria las fuerzas policiales hicieron uso de las porras (no sé si es lo único que saben hacer) para dar leña a un grupo de jóvenes que se sienten agredidos por el sistema, protestaban contra el inmovilismo de los sindicatos tradicionales y quieren una Canarias distinta (¿es delito?). CCOO y UGT no pueden pretender el pesamiento único; hay que procurar que la libre expresión circule, y que los policías no parezcan adiestrados o con consignas de sus superiores para acercarnos a épocas pretéritas de represión y silencio.

Si todo esto no ha sido visto desde la Delegación del Gobierno habrá que ir cambiando algunas cosas....

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