La salida a escena del vídeo del SIVE con el incidente de una patera con una patrullera de la Guardia Civil en Lanzarote, en diciembre, vuelve a situar en el escenario cotidiano el desinterés de las instituciones públicas por las personas. El de la costa de Teguise no es el único incidente en el que los políticos hacen demostración de que las personas no son lo primero. No se explicaba entonces [ahora, después del vídeo, sí] las presuntas prisas desde los representantes del Gobierno estatal por expulsar de las islas a los viajeros en la embarcación, aun cuando eran testigos de un accidente con un muerto y siete desaparecidos.
Los políticos se jactan de decir que las personas son lo primero, que van a gobernar para ellas, y luego todo se traduce en un gran engaño con carácter oficial. Miren, si no, el vergonzoso comportamiento de ese casi abyecto gobierno municipal de Telde. Es indigno lo que denuncian los padres de los niños de las guarderías; no quieren ni cobrarles, no pagan y están intentando asfixiarlas para luego poner su explotación en manos privadas. Pretenden dejar a más de cuatrocientos niños sin cobertura. Qué gesto más sucio...
En Fuerteventura también lloran los exempleados del antiguo Parador de Turismo. El Cabildo que preside Mario Cabrera les ha dejado tirados, sin horizonte laboral después de estar una vida metidos en esas paredes.
Las personas no son negocio. Importa el petróleo, las adjudicaciones... Al fin y al cabo, las personas, ¿a quién importan?

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