Aún quedan ecos del Primero de Mayo, al menos de lo ocurrido en la capital grancanaria. Por ejemplo, quedó patente que ha sido el Primero de Mayo con mayor participación en Canarias en los últimos años; por eso es una pena que la Delegación del Gobierno en Canarias sólo acertara a contabilizar 10.000 personas en todo el Archipiélago. ¡¡Qué pena!! El equipo encargado de la medición humana en las concentraciones no parece estar muy en consonancia con lo que se vio en la calle. Lo malo es que esa misma discrepancia se notó en las manifestaciones del 29 M y de las protestas contra el petróleo.
La discrepancia y la ocultación de datos son dos cosas distintas. Me parece un insulto a los manifestantes del Primero de Mayo concentrados desde el Obelisco a la Delegación gubernamental decir que allí había 5.000 personas. Y mayor agravio decir oficialmente que hubo 10.000 en toda Canarias. La discrepancia no debe estar exenta de la rigurosidad, porque las cosas siempre saldrán a disgusto de una de las partes.
Otro detalle. La Delegación del Gobierno en Canarias pregonó normalidad en todas las Islas, ocultando que al menos cerca de la Plaza de la Feria las fuerzas policiales hicieron uso de las porras (no sé si es lo único que saben hacer) para dar leña a un grupo de jóvenes que se sienten agredidos por el sistema, protestaban contra el inmovilismo de los sindicatos tradicionales y quieren una Canarias distinta (¿es delito?). CCOO y UGT no pueden pretender el pesamiento único; hay que procurar que la libre expresión circule, y que los policías no parezcan adiestrados o con consignas de sus superiores para acercarnos a épocas pretéritas de represión y silencio.
Si todo esto no ha sido visto desde la Delegación del Gobierno habrá que ir cambiando algunas cosas....


Qué difícil es, la mayoría de las veces, levantarse de un golpe duro. Cuesta. Lleva tiempo. A la mayoría de los humanos nos ocurre. Kani no es una excepción, pero sí un ejemplo. Estoy orgullosísimo de él. Aparte de quererle, porque es mi nieto, me maravillan su madurez y entereza; por eso no quiero callármelo.
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