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Hoy se ha ido Pepe Rivero. Aparte de su bonhomía y su generosidad -cosas muy corrientes pero poco frecuentes-, siempre hemos sabido que no era uno más. No fue un periodista más, no fue un activista social más, no fue un gestor cultural más. Era distinto, preciso, especial. Todo lo hizo de forma sutil, elegante y sin aspavientos. Tenía una presencia suave, a veces difuminada por propia voluntad, pero siempre se notaba que estaba ahí, que aun a pesar suyo, quedaba siempre su sello en todo lo que tocaba. Hoy es día para estar tristes, pero no puede decirse que lloramos su ausencia, porque esta no se ha producido. Esta idea es muy socorrida cuando alguien se va, pero en este caso es verdad, porque con su manera de hacer las cosas es posible que ni él mismo tuviera consciencia de que, después de él, nada sería lo mismo. Y no va a serlo, porque su trayectoria al frente de su gran proyecto personal que fue -y es- el Museo Poeta Domingo Rivero ha cambiado las reglas del juego. 6677Celajes.jpgLo llevó adelante de la forma que siempre hizo las cosas, discretamente, sin ruido pero con voz. Se hubiera dicho que el nieto de Domingo Rivero quiso homenajear a su abuelo, tal vez porque consideraba que su obra no había tenido la proyección que merecía. Y eso habría estado bien, un museo dedicado a la memoria justa de un poeta. Pero no fue así. Es decir, no fue solo así. Ese primer objetivo de una patente obviedad fue logrado con creces, ya nadie duda de la grandeza de Domingo Rivero. Pero Pepe, con inteligencia, serenidad y firmeza, inició un camino que ha trastocado la idea del papel de las instituciones privadas y públicas en la profundización y difusión de la cultura. Nada le fue ajeno a un museo que, por sus características y su nombre, tiene un marcado aire literario. Pepe abrió espacios para la música, la historia, las bellas artes y todo lo que fuese cultura y sociedad. Desde su fundación en 2012, la impronta que poco a poco, suavemente, "al estilo Rivero", ha ido imponiendo este espacio cultural es uno de los legados -y no menor- que deja Pepe a toda esta sociedad. En cinco años lo ha cambiado todo, más allá de que cualquier manifestación individual o colectiva tenga un escenario antes imposible en muchos casos. Eso queda ya como lección, faro y señalización para todo lo que se mueve en la isla, especialmente en la cultura y en las instituciones culturales, a veces demasiado rígidas. Por ello, el agradecimiento es un concepto que se queda corto hacia un hombre que siempre pensaba colectivamente. El mayor homenaje que puede hacérsele es tomar su testigo y seguir ensanchando esos caminos que él sorribó. Esto había que decirlo ahora mismo alto y claro, y luego sí que toca llorar al amigo, al cómplice, al hombre bueno e insobornable que siempre será en nuestra memoria Pepe Rivero.


8marzo0065.JPGEste 8 de marzo se han mezclado demasiadas cosas en el imaginario popular, y quienes quieren retroceder se aprovechan. Aunque no debiera porque es una trayectoria que viene de lejos, una vez más los jerarcas católicos me han vuelto a decepcionar, porque no han usado su voz y el peso que tienen en esta sociedad para oponerse con la energía -que derrochan en asuntos puramente formales- a la violencia machista que está costando la vida a muchas mujeres.

Todo lo que impulse la igualdad entre todas las personas en derechos y en su plasmación cotidiana (un derecho solo es tinta en un papel mientras no se materialice con hechos) es bienvenido, pero a veces nos perdemos en asuntos que, siendo importantes, no avanzan porque falla la base de la argumentación. Últimamente se habla de micromachismos, refiriéndose a pequeños detalles que se producen por la inercia de tantos años (siglos) de desigualdad. Y hasta casi se justifican, porque "ha sido así de toda la vida".

Muy al contrario, creo que eso que llaman micromachismos conforman la columna vertebral del gran machismo, porque es esa inercia la que activa el mecanismo de la desigualdad. Bien está que tratemos de modificar un uso del lenguaje claramente machista, que impulsemos la corresponsabilidad en la tareas del hogar, que defendamos la igualdad de salarios por el mismo trabajo... y docenas de asuntos más. Es necesario seguir en la brecha, y ahí no hay que aflojar, pero no perdamos de vista que es la columna vertebral la que hay que cambiar, y una y otra vez se hacen parches pero el óxido sigue saliendo porque está muy profundo. Es la idea, el concepto, la percepción de las cosas lo que permanece inmutable, y alterarlo hacia la justicia supone una revolución, posiblemente la mayor revolución de la historia del ser humano.

8marzo1.JPGQue ese concepto anclado en la memoria del tiempo no se mueve se demuestra cada día. Ha habido y hay movimientos y dirigentes que se han dejado la piel en esto, pero siempre vuelve la noria a su punto de partida. Cuando se demandan guarderías infantiles, se habla siempre de facilitar la integración de la mujer en el mundo laboral, como si los niños solo fueran responsabilidad de las mujeres; lo mismo sucede con eso que ahora llaman conciliación familiar o con la supuesta obligación de toda mujer de tener hijos. Y esas presiones surgen en los entornos más cercanos, porque los modelos que se difunden en los medios perpetúan el sistema.

En la inmensa mayoría de los casos, son las mujeres las que asumen el cuidado de sus mayores, las que cuidan de las compras, la limpieza, la alimentación y la hora del dentista de los niños, y se da por evaporado el machismo cuando el varón echa una mano, la mayor parte de las veces como si hiciera un favor. Aunque asuma alguna vez lo del pediatra, entre en la cocina o vaya al supermercado, se considera que ya está, que él "ayuda" porque a menudo es la propia mujer la que asume como suyas esas responsabilidades; y aunque ella conduzca, el responsable último del coche es el hombre. Cuestión de roles asumidos. Esa es la generalidad, y siempre que una mujer toma las riendas de espacios ocupados habitualmente por los hombres, lo más suave que le cae es lo de "Fräulein Rottenmeier", aunque puede llegar a palabras mucho más gruesas y ofensivas.

8marzo2.JPGLuego están las relaciones entre sexos. Una mujer que toma iniciativas está mal vista; me temo que en la caja negra de esta sociedad ella debe estar quieta, esperando a que el hombre dé un paso. Las películas al uso, los programas de televisión y la sociedad en general, repiten el esquema en el que la mujer ha de estar guapa, pero hay que tener cuidado con pasarse. Da grima cómo todavía se hacen ceremonias de pedida de mano, donde vuelve el fantasma de siempre, y el control de la mujer se transmite del padre al marido. Y no olvidemos que las religiones -sin excepción- ayudan poco; al contrario, en todas se estimula la preponderancia del varón, que es aceptada muchas veces porque se mezclan creencias que confieren status divino a estas normas.

Con estas bases que siguen inalteradas desde hace siglos, apenas cambia la fachada, y como es evidente que vivimos una época de resurgimiento de los poderes y las ideas más reaccionarias, corremos el riesgo de que la violencia machista se convierta en algo que se sienta como "normal", porque hay gente con mucha influencia que trata de que se pierdan los indiscutibles avances que ha habido aunque el núcleo duro resista. Es necesario poner coto al uso hipersexualizado de la mujer, al crecimiento entre los varones más jóvenes de la idea de que son lo reyes del mambo, al compromiso efectivo de los hombres que también desean una sociedad realmente igualitaria. También hay mucho que hacer con las chicas, para que tomen conciencia de sí mismas y no actúen en función de lo que le guste a un varón. Lo que decía más arriba, hace falta una profunda revolución de los conceptos ancestrales que siguen en vigor, y remachar que los micromachismos son en realidad ladrillos del gran edificio del machismo histórico, que sigue en pie.


Problemas que aquejan a nuestra sociedad:

* Se deteriora la Sanidad; las listas de espera parecen chistes de humor negro (año y medio para consulta externa en neumología).

* El desempleo en Canarias en 2016 fue del 24,9%. Solo nos superan Extremadura y Andalucía.

* Crece la violencia sexista, se generalizan los micromachismos y repunta el machismo pata negra.

* Hemos tenido en 2016 la mayor ocupación turística de la historia y los salarios más bajos de España, lo que hace que personas con trabajo tengan que acudir a las ONGs porque no les alcanza para lo esencial.

* Se trata a la cultura hecha en Canarias como si fuese una molestia, con ausencia de una política cultural seria y eficaz en todos los sectores, con lo que se beneficia a la media docena de figurones que adornan el poder.

* Llegada de pateras y detención de posibles yihadistas.

* Abandono de las personas dependientes y falta de unidad de criterios para los servicios sociales.

* ...


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Medidas tomadas por los poderes políticos, económicos y sociales:

* Montar carnavales diversos y en todas partes (cabalgatas, galas, concursos...)

* Abrir un debate encarnizado sobre el Festival de Música de Canarias.

* Organizar maratones y carreras de toda clase porque correr es bueno y gratis (bueno, gratis no, las zapatillas y las bebidas energéticas no las regalan).

*Acudir a las grandes ferias del turismo, con políticos, asesores y seguramente algún cuñado.

* Celebrar que las papas "arrugás" con mojo ganen un concurso gastronómico estatal on-line.

* Asistir en traje regional o en frac (según toque) a romerías, funciones religiosas y procesiones o bajadas y traídas de agua, ramas, gofio y lo que se tercie.

*Tratar a la cultura como si fuese un peso para la sociedad.

* Resaltar el hecho de que el Presidente del Gobierno de Canarias use mochila de senderista.

* Fichar a Jesé para la UD Las Palmas.

* ...

Conclusión


La razón por la que los novelistas canarios son tan poco valorados es porque

se da la paradoja de que se acercan demasiado a la realidad, y por ello son otros

los que crean la verdadera ficción-Disney que hoy es Canarias, que se resume

en el hermoso relato Blancanitos y los siete Enanieves (uno por isla).


Meryl Streep aparece casi cada año en la lista de nominaciones al Oscar desde su primera película y primera nominación (El cazador, 1978). Este año vuelve a ser candidata. Dado su indiscutible talento (ya sabemos que Trump no comparte mi opinión) no es una novedad, pero sí que lo es la película que protagoniza, una curiosidad, porque trata de cómo alguien puede engañarse a sí mismo toda la vida. Es una biografía de Florence Foster Jenkins (1868-1944), que también es el título de la película, una rica heredera norteamericana que cantaba muy mal, pero se empeñó en ser soprano y dar recitales que eran fustigados por la crítica. Su frase fetiche fue "Podrán decir que no sé cantar, pero no podrán decir que no canté". Aguantó más de 30 años en esa carrera imposible y lo curioso es que llenaba salas porque la gente iba a burlarse de ella.

ffperkins.JPGEl público puede ser cariñoso, exigente, generoso, crítico o entregado, pero como toda masa también puede ser muy cruel. Y esto me lleva a la misma historia pero sin millones, la de una anciana cantante de cabaret, cuyo nombre me reservo por humanidad. Actuaba en una capital latinoamericana como telonera y aparecía en el escenario con un vestuario sofisticado, intentando aparentar treinta años menos de los que tenía. No asumir su edad resultaba patético, porque todo aquel intento de glamour la envejecía aún más. Pero de algo había que comer, y la seguían contratando porque el público iba a reírse aunque ella actuara en serio. Los cosméticos que se empastaba le daban aspecto de ciudad bombardeada. En otro tiempo fue una buena cantante, siguiendo la estela de las primeras mujeres tanguistas, pero la vida había sido muy dura con ella; desafinaba, susurraba estrofas inaudibles y se convertía en una parodia de cantante. Esta mujer sí era consciente de que se mofaban de ella, pero como necesitaba el dinero para sobrevivir salía al escenario acompañada de un pianista-cómplice, que intentaba acometer la tarea imposible de ocultar tanto error acústico. En una ocasión, la crueldad del público tomó tintes de humor negro, cuando la cantante destrozó el tango Caminito, un clásico que estaba en la memoria de todos en las voces de Carlos Gardel y Libertad Lamarque, y cuando llegó al último verso se apoyó en el piano, miró al pianista y cantó desgañitándose:

"...Y que el tiempo nos mate a los dos".


El espontáneo que siempre hay en el público no perdió su oportunidad y materializó la crueldad colectiva gritando:

-¿Y qué culpa tiene el pianista?

Los seres humanos podemos ser muy generosos pero también muy sádicos, y a veces la misma persona puede ser ambas cosas dependiendo del ambiente y las circunstancias.

***


Me fascina y me apabulla en la misma medida el uso cotidiano de la lengua que hacen algunas personas. Por encima de acentos, dialectos y vocabularios diferentes, está el habla personal, y eso es lo deslumbrante. Me remito a mi entorno para distinguir dos extremos: el analítico y el sintético. El primero suele practicarlo con una brillantez wagneriana la vecina del 5ºF, que ya tiene una edad y vive sola, por lo que aprovecha cualquier resquicio que le ofrece la vida para soltar juntas todas las palabras que acumula cuando no tiene interlocutor. Me la encuentro en el zaguán cojeando y apoyándose en una muleta, por lo que, después de los buenos día, el protocolo me obliga a preguntarle qué le ha pasado; la buena mujer se detiene, me escruta y empieza: "Pues esto fue el martes... no el miércoles por la tarde, es cuando yo voy a casa de mi hija la más chica, que voy a quedarme con el nieto, clavadito al padre, de mi familia no sacó nada, no como la mayor, que tiene dos que son igualitos a mí; sí hombre, mi hija Marta, la que se casó con el sobrino de don Marcial el cardiólogo, no don Marcial el de la panadería, que por cierto ya no hace el mismo pan que antaño, cuando duraba tierno tres días; es que ya ni el agua es la misma, ahora siempre con garrafas porque la del grifo no me gusta para cocinar, que me las trae el del supermercado nuevo, el de la casa azul, oiga y que tiene buenos precios, porque como está la vida..." Ocho minutos y medio después logro reconducir el asunto y deduzco -nunca me lo dice claramente- que se ha hecho un esguince, y no me quedan claras las circunstancias ni la gravedad del percance. Por ello tengo en estudio si debo subdividir la clasificación de este tipo de comunicación en dispersa, disuasoria y diluida, pero está por ver si debo llamarla habla infinita porque la riqueza de matices y enganches es ilimitada.

4-5 jesuc.JPGLuego está el habla concisa, que llamo aglutinante porque en pocas palabras o incluso una sola se expresa todo un discurso. Puede que incluso ni siquiera sea una palabra, sino un sonido ancestral, con una capacidad polisémica extraordinaria. Es casi una lengua nueva, que se reduce a un vocablo del estilo de "claro", "ajá" o "ya", o bien a un extraño sonido que no acaba de ser palabra, como "Buff", "Wau" y otros de pelaje similar que no determinan diáfanamente con qué vocal se trabaja. Así se expresa el vecino del Noveno B, que por la sonoridad de lo que pone en la placa de su vivienda podríamos pensar que es ciego, pero no, ve perfectamente, y con sus dotes de síntesis va camino de ser mudo. Hay que decir en su favor que la única palabra... bueno, sí, palabra de su idioma, "Ooooh", suena muy nítida, y no hay duda sobre la vocal que usa. A este te lo encuentras cojeando y apoyándose en una muleta porque tres días antes tuvo un accidente de tráfico y como, otra vez, el protocolo te obliga a preguntarle qué le ha pasado, te queda claro con su diáfana respuesta: "Ooooh". Y se larga sin más. Sublime, un vocablo que lo expresa todo, que cuenta mil historias, que transmite toda la información del universo. Antes de que conociéramos a Donald Trump, el mundo ya estaba desquiciado, por exceso o por defecto. Nos callamos lo fundamental y hablamos por los codos de chorradas, por lo que me viene a la memoria una pintada de los años setenta en la pared de una facultad universitaria: "Aquí no aprueba ni Dios; Jesucristo 4,5".


Hoy ha sido un día muy triste. Lo ha sido a título individual y también para esta sociedad que se empeña en mantenerse en el odio, la desconfianza y el encono. No se salvan de esta tendencia los intransigentes que, enarbolando supuestas o reales ideas progresistas, formulan disparates que serían hasta graciosos si lo hicieran como parodia. Pero todo esto es calderilla comparado con la cerrazón, la inquina y la manipulación de un sector -desgraciadamente muy amplio- de este país, que saca pecho para exhibir sus pasiones cavernícolas, en las que solo ellos pretenden tener sensibilidad, y en las que no existe la menor posibilidad de nada fuera de su rancio credo de la Iglesia Romana (de hace cuatro siglos). Ese espíritu de Torquemada se manifiesta cuando impiden que los muertos del franquismo sean sacados de las cunetas, mientras ellos tienen a los suyos enterrados con dignidad desde el primero momento. primaverarrra.JPGSe ve cuando obispos atrabiliarios criminalizan la libertad de la mujer, la igualdad de las personas del colectivo LGTB, cuando... la lista de desbarres es interminable. Si el Jesucristo que invocan se presentase hoy, tardaría medio segundo en expulsarlos del templo a latigazos.

Hoy se cumplen 40 años de los asesinatos de los abogados laboralistas de Atocha, un hecho que se tiene como de los más representativos coletazos del monstruo. El odio, alentado desde los rincones más reaccionarios, utilizó el pistolerismo como instrumento para generar miedo. Pero este es solo un episodio, hubo mucha violencia y la lista de muertos es grande (en ella figura nuestro paisano el estudiante Javier Fernández Quesada), y es muy duro e injusto escuchar a las nuevas voces de la política, que se comportan como si tuvieran la exclusiva de la lucha por la democracia, diciendo que la Transición fue un paripé, una teatralización. Puede ser que lo fuera para algunos, pero habría que preguntar a las familias de los asesinados, que bajaron a LA CALLE -sí, esa misma calle que parecen haber descubierto ahora (pregunten a Agustín Millares Sall)- para buscar un sistema de convivencia más justo, y lo pagaron muy caro.

Por otra parte, ayer murió Bimba Bosé, una mujer distinta, que hizo un trabajo artístico importante y no hizo daño a nadie; al contrario, coronó su vida con un mensaje sin palabras, el de la lucha por el amor y la vida que se le escapaba. Pero, ¡ay! Era sobrina de Miguel Bosé, un cantante al que no le perdonan ser él mismo y hablar cuanto toca de sus ideas. La caverna ha asomado su lengua bífida para insultar, vejar y hacer burla de un hecho tan doloroso. ¿Es que no ha servido de nada que muchos perdieran la vida hace cuatro décadas en aras de una convivencia sin odio? Por eso digo que hoy ha sido un día muy desafortunado. De repente, siento como si se hubiera puesto el Sol a mediodía. Seguimos en las dos Españas machadianas, ese país en blanco y negro que hace que a veces nos dé vergüenza enseñar el pasaporte.


Señores y señoras dirigentes del mundo desarrollado, retorcidos, atroces,

farsantes, impostores, despiadados, sádicos, incompetentes, desalmados,

inhumanos, brutales, incapaces, cínicos, farisaicos, ineptos, avariciosos, crueles

y otros elogios que se me agolpan cuando pienso en ustedes, reunidos una y

otra vez en aclimatadas y cómodas salas de conferencias, hospedados en

hoteles de cinco estrellas, viajados en lujosos aviones y alimentados en los

mejores restaurantes, todo ello pagado con nuestros impuestos, mientras es

insoportable la situación humanitaria de los refugiados sirios, congelados

en la fría y abúlica Europa, solo tengo que decirles:

refugiados.JPGDejen de ser todo eso que digo y sean generosos, honestos, cabales, lógicos,

leales, diligentes y personas dignas de respeto. Solo hay que comparar las fotos

que adjunto y pensar que hacer lo correcto es solo cuestión de buena voluntad,

que bastaría decir SÍ en esas inútiles reuniones que acaban todas en palabrería

inane. Sean por una vez seres humanos solidarios y justos y no una vergüenza

para la historia.


Llama calima el diccionario a cualquier fenómeno que llena el aire de partículas, dificulta su respiración y enturbia la visibilidad. La palabra "calina" es su sinónimo más usado, casi parejo con "calima", y suele aplicarse al enrarecimiento del aire por diversas causas, sea el vapor de agua en tierra (niebla, neblina), sobre el mar (bruma) o incluso por la contaminación industrial (calígine). Pero para los canarios, la calima es exclusivamente la procedente del vecino Sahara en forma de polvo en suspensión cuando sopla el viento del este o del sureste y hay restos de las grandes tormentas de arena en nuestro muladar, rtu181629.JPGel desierto más grande del planeta. Cuando el viento del nordeste nos trae el alisio, cesa la calima, y no son raros en invierno unos días con este fenómeno; suele hacerse acompañar de aire muy frío, al contrario que las calimas de verano, microscópica metralla abrasadora entre el bochorno. Cuando se respira mal y la visibilidad es reducida, se siente una especie de sensación clautrofóbica, y es como si todo funcionara a cámara lenta. De noche, las farolas proyectan haces espectaculares que rompen la oscuridad, pero todo se vuelve fantasmagórico y tenue, como en el poema de Tomás Morales "Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántico, / con sus faroles rojos en la noche calina...", que acaba con esa sensación de vivir un sueño/pesadilla, como queda expresado en distintos versos del famoso soneto de nuestro poeta modernista: "silencio de los muelles en la paz bochornosa", "brillando entre las ondas muertas de la bahía", "vierte en la noche el dejo de su melancolía". También tiene ese aire confuso y cansino el ambiente que recrea JJ Armas Marcelo en su novela Calima, esta vez en medio de una calima de verano, pues se me antoja que la de Tomás Morales es invernal. La calima, calina o como quieran llamarla, el viento este-sureste, está presente en nuestra literatura, sea en los textos de Agustín Espinosa (Lancelot 28º-7º), en la polvorienta Mararía de Arozarena y en docenas de narraciones y poemas. Y siempre es lenta, con un toque melancólico y una sentencia reconfirmadora de en qué lugar estamos en el mapa, que muchos constatamos como un hecho geográfico y otros tratan de ocultar porque lo siente como una tragedia. Y esta es la calima que estuvo en Navidad, recibió el Año Nuevo y sigue después del 6 de enero, pues tal vez sea el polvo de una inexistente comitiva regia de regreso a Oriente. Si esos reyes fueran de verdad, en sus países tienen mucho trabajo pendiente.


Como es final de año, les dejo una cuarteta popular
(cuatro décimas), corriendo a gorrazos 2016.
Esto supone un mayor motivo para que les desee
lo mejor para 2017, que ya está aquí.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

I

Dos mil dieciséis fue un año

cruel, inhumano, infame,

no hay palabra que lo llame

porque de sangre fue un baño.

Nada malo nos fue extraño,

aa11119.jpgdel conformismo a la histeria,

el dinero fue una feria,

los ricos dilapidando

y los de abajo sudando

por un sueldo de miseria.

.
.

II

Se han muerto los referentes

que escarban un hondo hueco,

pues nos dejó Umberto Eco

y Harper Lee ya está ausente.

Se liquida el siglo veinte,

y la música se enturbia,

El Lebrijano diluvia,

José Menese cerró,

Debby Reinolds se esfumó

cantando bajo la lluvia.

.
.

III

John Glenn, tocando la flauta,

a Casius Clay arrastró,

¿Quién teme a Virginia Wolf?

dijo Albee el argonauta.

Siguiendo la misma pauta,

bb222IMG_4101.jpg La Parca a Bowie le aúlla,

haciendo que Prince concluya,

que Carry Fisher se escarche

y Leonard Cohen se marche,

Suzzanne, Marianne, Hallelujah.

.
.

IV

Doce meses de fragor,

con líderes incapaces,

mentirosos muy audaces

no ven ajeno dolor.

Casi un padre abandonó

este mundo tan bellaco,

solo una luz en lo opaco,

un libro, El tren delantero.

Año triste y marrullero,

¡¡¡LÁRGATE A TOMAR POR SACO!!!


La cosecha literaria de este año ha sido excelente, y los libros se agolpan en mi escritorio. Se supone que en estos días tendría que hacer un post navideño, a favor o en contra, pero este año quiero llegar al día 24 de diciembre con dos libros que ya llevan unos meses pidiendo mi atención, y que son completamente distintos, pero tienen en común que están escritos por dos mujeres, también muy diferentes, que a su vez comparten esa generosidad que las hace mirar siempre al otro. Me refiero a Elizabeth López Caballero y a Elsa López.

20161223_134322.jpgElizabeth es joven, inquieta y subida continuamente al tobogán de la preocupación por los demás, especialmente los niños. Su libro se llama La niña de la Luna, y es una historia pensada para los más pequeños, aunque también resulta delicioso para los mayores, un relato que denuncia un asunto que últimamente nos preocupa, aunque lamentablemente siempre ha existido: el acoso escolar. Una niña se evade de la dura realidad que vive cada día en su clase subiéndose al tren de la fantasía, imaginando viajes espaciales y haciéndose amiga de astronautas de ensueño. Es un hermoso relato que tiene sus momentos de dureza, pero que siempre se levanta porque la imaginación de la protagonista -y de la autora- busca soluciones más allá del mundo real. Finalmente (y no hago spoiler), la imaginación puede con la crueldad. Este es un libro que debiera ser leído y comentado en la aulas, porque la empatía también ha de ser formada, y nadie tiene que ser víctima de los complejos de los demás.

El otro libro es Viaje a la nada, de Elsa López. No voy a entrar en la calidad literaria de Elsa; para mí, más que una escritora consagrada es una poeta sagrada. Cada una de sus palabras destilan humanidad, sabiduría y belleza. Habla de la vida cuando parece que comenta un viaje a los confines helados del planeta. Y llega a la verdadera esencia de todo lo que existe, la nada. El universo es un camino hacia su propia destrucción, y nosotros somos parte de él. "La nada es solo aire muerto", escribe Elsa López, en una especie de oxímoron físico, aire sin oxígeno, nada. Es una lectura que pone al ser humano en su sitio, que no es otro que el del viajero hacia un lugar casi imaginado y al que nunca llega. Pero no es un libro pesimista, porque en esa ruta encontramos la vida, con lo que, aunque no se diga de una forma explícita, invita a afrontar cada recodo del camino. La alegría y también el dolor, que es lo que nos hace humanos.

Habrá muchas, buenas y hermosas maneras de llegar a un 24 de diciembre, y creo una de ellas es acercarse a dos escritoras que se enfrentan a lo más duro de la vida y abren puertas a la ilusión. No son mala compañía la fantasía y la poesía en estado puro.

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