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Novedades en la categoría Música


z36-pentagrama[1].jpgCada 22 de noviembre se celebra el Día de la Música. La disculpa es Santa Cecilia, cuya historia proviene de ese difuso tiempo de los primeros siglos del cristianismo, pues no hay una versión clara sobre su patronazgo. Pero es importante que al menos un día al año nos paremos a pensar en la importancia que tiene la música en la vida y la cultura del ser humano. Desde las primeras manifestaciones humanas, la música ha estado presente como vehículo de expresión, fuese de alegría, tristeza o incluso invocación. El ritmo se hizo presente por diversos medios, con tambores, palmadas o inflexiones de la voz, y los sonidos más dispares aparecieron en cada una de las edades del hombre, empezando con las humildes caracolas marinas o las básicas flautas de caña hasta los más sofisticados instrumentos electrónicos, pasando por una evolución paralela al descubrimiento de nuevos materiales y al desarrollo del conocimiento. Y siempre, el instrumento más perfecto, la voz humana. A menudo no somos conscientes de la presencia que tiene la música en nuestras vidas, con significados sentimentales, sociales o rituales: cánticos religiosos, marchas circenses, música militar, himnos de toda índole, canciones infantiles y toda la música en sus distintas manifestaciones. Una canción, incluso aunque no sea gran cosa, puede llegar a conmocionarnos para bien o para mal porque nos traslada a un momento determinado de nuestra vida, y todos tenemos unas músicas personales aunque no las tengamos catalogadas, porque la música se mueve con el ritmo de los latidos de nuestro corazón. Magníficas son las composiciones de los grandes maestros, pero no hay que ir tan lejos, y cualquier musiquilla de aparente intranscendencia puede remover nuestro interior porque conecta con nuestra memoria. De ahí que la música sea tan determinante en la vida y un elemento fundamental de nuestra manera de ser (dime qué música escuchas y te diré quién eres).


Decían que el viejo Matías Prats hacía radio en color, porque tenía tal capacidad descriptiva que cuando la gente veía los goles del Real Madrid en NO-DO eran exactamente iguales a como se los había imaginado en la retransmisión radiofónica. Con los Payasos de la Tele pasaba igual, sus programas eran en blanco y negro durante su primera etapa, pero la gente los recuerda en color. Con la muerte de Miliki, mi tocayo, zzpayas.JPGse liquida aquel trío mítico de hermanos que forman parte de la memoria colectiva, yo creo que sobre todo porque sus canciones (facilonas pero entrañables) se repiten una y otra vez, y de alguna forma rompieron el molde de los argumentos machistas de "las niñas bonitas no pagan dinero" o las cenicientas y bellas durmientes que esperaban el beso de un príncipe o calzarse el zapato de un gran matrimonio. Nunca he sido un entusiasta del circo; no me llaman la atención los juegos malabares ni los perros amaestrados, y me ponen muy nervioso los lanzadores de cuchillos y los que sin necesidad meten la cabeza en la boca de un león. Fui de adolescente a una función en la que la trapecista se balanceba sin red, y me marché a media función porque tengo vértigo. Los payasos no me dan miedo (la coulrofobia está definida como miedo irracional a los payasos), pero no me parecen especialmente atractivos; sin embargo, veía a los Payasos de la Tele porque eran distintos, quizás menos pintarrajeados y más musicales. Su llegada ya me pilló adulto, pero en mi familia había niños; así que con la coartada de acompañarlos pasaba muchas tardes de sábado coreando familiarmente el saludo de "Hola, don Pepito, hola don José" y respondiendo al "¿Cómo están ustedes?" Miliki se ha ido pero seguiremos cantando en los cumpleaños su tonada de felicitación. Los Payasos Aragón fueron mucho más que un programa de televisión, fueron el paso del blanco y negro al color.


Acaba de irse Chabela Vargas, una cantante que vivió durante décadas al filo de la navaja. Sus 93 años le han permitido atravesar toda la memoria de casi un siglo mexicano, desde el mito de la revolución, la leyenda de Frida y Diego, la sombra de Trostki y todo el fulgor de aquel México que llenó muchas horas de música en todo el mundo hispano. Es el aire de Alfonso Reyes, Dolores del Río, Orozco, María Félix, José Alfredo Jiménez, el Indio Fernández, Octavio Paz, Pedro Armendáriz... Qué sé yo. México tiene una especie de pacto con La Muerte, a las que celebran el Día de Difuntos, y ella se cobra vidas jóvenes: Jorge Negrete, Pedro infante, Javier Solís, la propia Frida. Era conocida, pero se convirtió en mito cuando fue resucitada en España por Sabina y Almodóvar, y restaurada por Salma Hayek. La Muerte (en México va con mayúsculas) no quiso tener nada con ella, seguramente porque no había nacido en México, aunque Chabela la provocaba, pero se volvió México mismo, un país que ya empieza a no existir y que es cada día más memoria que realidad. Chabela es acaso el último estertor romántico de aquella revolución que se pierde entre el polvo mostrenco de los narcos, y se va otro 5 de agosto 50 años después de Marilyn. Después de la partida de Carlos Monsiváis y Carlos Fuentes, Chabela echa la llave de la historia y se agranda el gran mito mexicano.

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Que te vaya bonito, Chabela.


La prematura muerte de la extraordinaria cantante Whitney Houston vuelve a poner de actualidad esa tendencia autodestructiva de muchas de las grandes figuras del arte, especialmente de la música. Si terrible es que el tobogán en el que se han subido los lleve al infierno, lo es más cuando la muerte de produce de manera voluntaria, porque uno se pregunta qué había en la mente de estas personas que, teniendo éxito, juventud y dinero, deciden quitarse la vida. a-gaviota.JPGSe puede entender, desde la depresión, la vejez, la enfermedad o el bloqueo mental por razones vitales o políticas por qué llegaron a tan terrible decisión determinado personajes, pero siempre nos preguntaremos por qué se suicidaron Fassbinder o Kurt Cobain, pero sin duda una de las respuestas más probables es que no aguantaron el frío que hace en la soledad de la cima, sin saber quiénes lo quieren de verdad o simplemente se aprovechan de su fama. Casi siempre están presentes las drogas o el alcohol, que van debilitando física y mentalmente a la persona, hasta destruirla. La lista es demasiado larga para reflejarla aquí, pero como ocurre con todos, debemos recordar de Whitney Houston su extraordinaria voz, y las canciones que nos hicieron más agradable algún momento de nuestra vida. Fue un ser humano que sufrió porque la vida es demasiado complicada como para resolverla sumando dos más dos. Pero nos aportó su arte. Por eso seguimos viendo las películas de Charles Boyer, leyendo a Hemigway, Pavese, Virginia Woolf y Stefen Zweig, admirando los cuadros de Van Gogh o escuchando a Elvis, a Janis Joplin y, por supuesto, a Whitney Houston.


La muerte de Amy Winehouse (su apellido significa "casa del vino" o "vino de la casa", qué mala leche) me ha congido a contrapié, como a todo el mundo, pero a mí sin un teclado cerca. He visto las informaciones básicas que han salido (no hay más hasta que no se sepa la causa), y lo que más me ha llamado la atención es cómo destacan los medios la coincidencia de los 27 años en la muerte de celebridades de la música: Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Kobain o Jimmy Hendrix.

Amy-Winehouse[1].jpgSe ha establecido que la edad del mito es de 27 años. James Dean dijo aquello de "vive a tope, muere joven y harás un bonito cadáver". Declino describir lo bonito que quedó Dean después de pasarle un camión por encima. Pero siguen con el 27. Es una casualidad, pero dijo el poeta cubano José Martí que la edad de los genios es la del año que cumplen 37 años, por eso algunos mueren a los 36 porque sucede antes del cumpleaños. Suguiendo la teoría de Martí, se podría establecer que la edad del genio es 37, pues murieron al llegar a esa edad (o dentro de ese año) el pintor Rafael, Lord Byron, Marilyn Monroe, Carlos Gardel, Mozart, Bob Marley, Vladimir Maiakovski y también eran esos los años de Greta Garbo cuando se retiró del cine y los del poeta Hölderlin cuando la esquizofrenia lo recluyó en un manicomio (ya no crearon más). Y si nos ponemos a rebuscar, encontraremos una larga lista de personajes ilustres que murieron a los 24 (James Dean, Jorge Oramas...) a los 33 (Carole Lombard, Eva Perón...) Es decir, la vida tiene esas coincidencias, pero que nadie piense que hay una maldición, lo que sí hay es gente que se traga la vida a demasiada velocidad. La muerte de Amy Winehouse ha sido muy triste, una lástima, en la flor de la vida y con una carrera por hacer. Aunque es muy pronto para saberlo, pudiera convertirse en mito, cosa a la que no pueden aspirar personajes como Igor Stravinski, Katharine Hepburn o Pablo Picasso, por citar sólo a tres figuras indispensables en la cultura del siglo XX, a los que una larga vida privó del aura mítica.


zzzMariano-Vega-Luque[1].jpgEn verano hasta las malas noticias llegan con sordina, y la muerte de Mariano Vega es una noticia horrible que me llega tarde pero que no puedo dejar de referir. Mariano Vega fue un hombre silencioso, y no es una contradicción en quien tenía como herramienta la palabra. Usaba la palabra sosegada como periodista, con una voz calmada que daba seguridad y credibilidad en la radio. La palabra poética que se metía por las rendijas de sus libros sin armar algarabía pero dejando la huella que deja siempre la poesía de verdad. La palabra suya en boca de otros, sobre las tablas del teatro, porque también fue un autor teatral, que es un raro especimen en las letras canarias. Mariano Vega era la palabra en su justa medida, y se ha ido sin ruido, tal como vivió. Para dejar rastro no es necesario el griterío, basta con que se diga la verdad. La poesía se queda con la memoria de un hombre cabal que jamás dio un codazo pero que está ahí para siempre. Se ha ido demasiado pronto, pero nos deja su lección de sosiego y profesionalidad, su palabra poética y su amor por el teatro, la poesía y el periodismo, por la comunicación entre los seres humanos. Descanse en paz.


"El diablo fue al mar,
a escribir la historia del mundo,
pero no había agua,
Dios se la había bebido"


Estos versos pertenecen al gran poeta, músico y cantor argentino Facundo Cabral, que ha sido asesinado a tiros en Guatemala. Vuelve a cumplirse la maldita paradoja de que las voces que más gritan contra la violencia y la injusticia son segadas injusta y violentamente. Facundo Cabral engrosa el triste listado de quienes pregonaban la paz y fueron acallados por el odio y la prepotencia, que hace creer a los hombres que son diosecillos dueños de las vidas de los demás. Desde Martin Luther King y Gandhi, hasta John Lennon y Roque Dalton, la violencia se volvió contra sus opositores. En cierto modo es hasta lógico, es el instinto del escorpión, porque los violentos no entienden otro lenguaje, como los perros solo saben ladrar. Facundo Cabral ha muerto asesinado, como Víctor Jara, como Jorge Cafrune.

zzzCabral[1].jpgLo conocimos primero en la voz de Alberto Cortez y luego en la propia, con ese fondo de guitarra pampeana que mantiene con arpegios el aire de la poesía más elevada, que es a la vez voz del pueblo enmudecido. Aprendió Cabral eso de Buenaventura Luna, Atahualpa Yupanqui, José Larralde y su amigo y mentor Jorge Cafrune. La vida personal de Cabral fue una carrera de obstáculos. Estaba predestinado a la soledad, tal vez por eso se compartía con el mundo. Nacido muy pobre, no habló hasta los nueve años y aprendió a leer a los catorce. Pero aprendió bien, leyendo a Borges y Whitman. No sabía si iba más lejos la montaña o el cangrejo (eso decía en una de sus muchas canciones), y en sus libros de poemas mezclaba lo más popular y folclórico con la cultura más sofisticada, como buen discípulo de Borges, maestro de estas y otras mixturas. Decía que se encontró con Dios en la figura de Jesucristo, pero también en la de Gandhi y en una mirada al mundo filtrada por la memoria del gran poeta de Manhattan: "Ama hasta convertirte en lo amado, es más, hasta convertirte en el amor". Entre la rabia y la impotencia, la muerte injusta de Cabral nos lleva a esa Latinamérica violenta, y es un muerto más como las dos docenas que hoy han caído en Monterrey, pero la muerte del poeta y cantor es también el asesinato de una voz que se prestaba a los amordazados. En realidad han disparado contra todas las personas de buena voluntad, contra la inteligencia y la sensibilidad, contra la esencia misma del ser humano.

"No soy de aquí, ni soy de allá", insistía, pero era porteño al fin y al cabo, pues fue a morir un 9 de julio, Día de la Independencia y Fiesta Nacional en Argentina. Es otra triste paradoja. El único consuelo que nos queda es que se puede matar a los poetas, pero nunca a la poesía. Seguiremos escuchando y leyendo al gran amigo del hombre Facundo Cabral, porque, como cantaba Horacio Guarany, "Si se calla el cantor, calla la vida".


Lo ocurrido con la propuesta de dar el nombre de José Vélez al Palacio de la Cultura de Telde es una muestra más de la falta de sensibilidad del consistorio. Utilizan el nombre de un artista para sus fines políticos, sin tener el menor cuidado en el daño que eso puede hacer a la imagen pública y a su propia autoestima, porque todo el mundo tiene su corazoncito. general[1].jpgEs sabido que la mayor parte de los acuerdos políticos se hacen antes de llegar a las sesiones oficiales, que es donde se escenifican. Que un ayuntamiento dé a una calle, una plaza o un edificio el nombre de alguien destacado es normal, pero cuando esa persona está viva no se puede estar jugando. La escena oficial ha de ser que se aprueba, y eso hay que saberlo antes. Cuando no hay acuerdo previo, no se lleva al pleno, porque resulta humillante para la persona homenajeada, para la gente que la quiere y para sus seguidores. Si hubo acuerdo anterior y alguien se rajó, malo; y si lo que sucede es que una fuerza política no tiene la seguridad del acuerdo y sigue adelante, peor. Pero claro, hay que sacar réditos políticos. No se puede humillar públicamente a un artista; si, en su derecho, este ahora se negara a que dieran su nombre a un edificio dirían que es un desagradecido. Yo lo entendería, es humano y han jugado con él. Aunque ahora digan salmos en latín, jugar políticamente con el nombre de José Vélez es una tremenda falta de sensibilidad cultural, política y humana.


Z-labordeta-3[1].jpgHa muerto José Antonio Labordeta, ese maño tan simpático que hizo de la sencillez un arte. Todos cantamos alguna vez a coro su Canto a la libertad, que fue uno de los himnos de un tiempo que ya está haciendo cuentas. Hubo muchos himnos en las voces de muchos, desde Jarcha a Taburiente, con raíces populares una veces y otras menos, pero siempre con el futuro como estandarte, porque los cantautores y cantautoras de entonces ponían voz a nuestros deseos. Miguel Ríos se retira, Lluis Llach lo hizo hace unos años, Paco Ibáñez, Gullermina Motta, Raymond, Javier Krahe, Luis Pastor, Rosa León, Aute y otros tanto apenas aparecen. Queda Serrat en todo su esplendor, pero ya está también de vuelta.

Con la muerte de Labordeta se pone un nuevo candado a la memoria, porque él, como muchos, fue nuestra voz. Y ese Canto a la libertad del entrañable aragonés tiene la facultad de trasladarnos a un tiempo en el que el futuro era posible, con ese aire español y ciertas remembranzas chilenas de Víctor Jara. Aquella canción nos empujaba. Es una lástima que te vayas, amigo José Antonio; es una ley biológica, nuestras vidas tienen todas fecha de caducidad. Pero la ilusión es perpetua y se mantiene con las ideas. Y es que ahora mismo nos hace falta volver a pensar, porque tratan de robarnos hasta la esperanza. No quiero que te vayas pensando que finalmente han ganado los malos.


Viene este trabajo a colación de la publicación reciente de un disco de Diego El Cigala cantando tangos con aire flamenco, y aunque no soy experto en músicas sí que soy un buen "escuchador", y por ello a veces me molesta que se acepte que cualquier cosa es buena si va respaldada por un nombre. Ese es el caso de El Cigala, que nos dio un trabajo excelente con Bebo Valdés, Lágrimas negras, y teniendo en cuenta la personalidad que el cantante tiene y su particularísima expresividad, uno piensa que siempre hará trabajos exquisitos. Sé que tal vez mucha gente no esté de acuerdo conmigo, pero este disco no me gusta, aunque sé que ha sido aplaudido por la crítica "oficial", porque una cosa es la fusión y otra muy distinta aflamencar lo "inflamencable" (disculpen el palabro). No hay que confundir las adaptaciones que se hacen a ritmo de rumba modelo "Chichos" de muchas canciones, porque el flamenco es distinto a la parranda andaluza o a la rumba catalana de Peret y "El Pescaílla", o a las versiones flamencas ridículas de la música "pop" hechas por el Príncipe Gitano y hace poco por Pitingo, sin olvidar el "lolailo" de los Manolos.

zel_cigala[1].JPGEn las últimas décadas hemos asistido a incontables manifestaciones de música-fusión, una práctica artística que consiste en mezclar distintos tipos de música con resultados diversos, unas veces excelentes y otras no tanto. De lo bueno tenemos muchos ejemplos en Canarias, desde la época en que Taburiente metió el rock en su visión de la música de raíz, hasta las exitosas incursiones que se han hecho con el timple en manos tan sabias como las de Benito Cabrera y el llorado José Antonio Ramos. Pero hay dos géneros muy difíciles de sacar de su ámbito, y son precisamente el flamenco y el tango, que necesitan de un timbre de voz determinado, de un acento al hablar característico y de toda una mítica que, cuando se rompe, queda en nada. Y tratar de juntar precisamente esos dos palos tan excluyentes será muy valiente, osado y creativo, pero desde luego es como buscar la cuadratura del círculo.

Otra cosa distinta son las versiones que se hacen de canciones de otros géneros, y a menudo es la versión la que queda en la memoria colectiva, sepultando el original en el olvido. Ejemplos de esto los hay a docenas y tal vez los más sonados son los grandes éxitos de una voz excepcional como Frak Sinatra, a quien por cierto jamás se le ocurrió versionar un tango, porque sabía que hay cosas que por mucho talento que le pongas es muy difícil que salgan bien. Sinatra ha dejado una estela que se apuntala en canciones como A mi manera (nadie se acuerda de su creador A. Alpin), Extraños en la noche, que fue cantada originalmente por el olvidado Bert Kaempfert, o del ya legendario New York-New York, casi el himno de la ciudad en la voz de Sinatra, y pocos recuerdan que es una canción escrita para la película del mismo título de Martin Scorsesse, y cantada en la pantalla nada menos que por Liza Minelli.

ztangoOutline[1].JPGOtras adaptaciones famosas son las de El tiempo pasará, para la película Casablanca, o el conocido ragtime de Scott Joplin, que se convirtió con el tiempo en el tema principal de la película El Golpe. Estos temas eran anteriores a las películas, pero su carta de naturaleza en la memoria de todos proviene de su adaptación al cine, lo mismo que la canción Brucia La Terra, que nadie identifica como la canción popular siciliana que es y reconoce como la canción de El Padrino, que tan famosa hizo Andy Williams en los años setenta.

En cuanto al tango, muchos lo han intentado, pero nadie lo ha conseguido, y eso que la lista es larga: Caetano Veloso, Plácido Domingo, Los Sabandeños, Julio Iglesias y hasta Luis Eduardo Aute y Serrat, que ambos se han atrevido a cantar nada menos que el mítico tango Cambalache. Es evidente que todos los que están más cerca de lograrlo son los argentinos Andrés Calamaro, Susana Rinaldi y Nacha Guevara. Es que el tango es distinto, y el flamenco también, agua y aceite, imposibles de fundir, como quedó demostrado en la versión aflamencada que hizo Estrella Morente del tango Volver para la película de Almodóvar con play-back de Penélope Cruz.

zcarlos-gardel[1].jpgPor lo tanto, este nuevo disco de El Cigala pincha en hueso, y un hueso muy duro de roer como es el tango, un aire que dicen que nació en Francia, como Gardel, su principal mentor, que creció en Montevideo y se arraigó en Buenos Aires. El tango es rioplatense, porteño de las dos orillas, pues no olvidemos que uno de los tangos más famosos, casi el modelo, La Cumparsita, es uruguayo, y siempre fue el más difundido por todo el mundo hasta que Al Pacino bailó otro tango en el cine y la potencia mediática de Hollywood hizo que desplazara al anterior. El tango en cuestión es Por una cabeza en versión orquestal, aunque todo el mundo lo conoce por el tango que bailó Al Pacino en la película Perfume de mujer.

Por lo tanto, estoy a favor de la fusión de músicas diversas, pero como en una receta culinaria hay cosas que no casan, y sacar al tango y al flamenco de su ámbito es muy complicado, por no decir imposible. Aunque periódicamente se empeñan en que una figura de otro género lo adapte. A lo mejor alguna vez aciertan.
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(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7)