los blogs de Canarias7

Novedades en la categoría Letras


Acaba de publicarse el segundo tomo de Mujeres en la historia, dedicado esta vez a mujeres que realizaron grandes aportaciones en diversos campos depués de 1940. Como dicen los editores en el prólogo, el hecho de que durante la II Guerra Mundial las mujeres tuvieran que hacerse cargo del funcionamiento de las sociedades occidentales porque los hombres estaban en los frentes de batalla supuso un punto de inflexión en la presencia de la mujer en lo público. Hubo, por supuesto, otros factores que incidieron en la gran revolución femenina de la segunda mitad del siglo XX, como la maduración de las luchas y reivindicaciones que venían de mucho tiempo atrás, la aparición de la píldora anticonceptiva o la publicación del libro de Simone de Beauvoir El segundo sexo. Vemos por lo tanto que la presencia de la mujer tiene mucho que ver con la visibilización de su trabajo, y en eso las artistas, científicas, escritoras, activistas políticas y sindicales y mujeres trabajadoras en distintos campos (la Educación ha sido un valioso ariete) ha sido determinante. La divulgación ha jugado un papel importantísimo, y en ese campo la literatura es una avanzadilla de primer orden. Por ello, en esta edición, 26 escritoras escriben sobre otras mujeres (a veces no sobre una en concreto) cuya contribución ha sido un escalón más en el camino, como lo es la participación de las autoras en la proyección de estas grandes mujeres. 26 mujeres escritoras nos ofrecen un volumen que, además de su importancia histórica y divulgativa, es un libro literario, escrito con el mimo y la sensibilidad que aporta siempre la literatura.

aaaaaaaaaaaaaamujeresenlahistoria.JPG Sin duda, el nombre más sonoro de esta lista de escritoras es el de la recientemente desaparecida Josefina Aldecoa, que fue ella misma un faro en esta ruta, desde sus vertientes de maestra, pedagoga y escritora. Hay también textos inspirados en mujeres que rompieron moldes o que sucumbieron en la lucha, a veces contra sí mismas. Hay dos participaciones importantes de escritoras canarias, mujeres de "las nuestras", que curiosamente miran el mundo desde la isla y desde fuera de la isla. Una de ellas es Teresa Iturriaga, que también participó en el primer volumen, y que esta vez escribe sobre la pintora y escritora Leonora Carrington, una inglesa que se hizo mexicana y acabó siendo uno de los grandes nombres femeninos de ese país. El otro texto "canario" de este libro es el aportado por Teca Barreiro, en torno a la poeta argentina Alejandra Pizarnik, a quien una fuerte depresión la arrastró al suicidio a los 36 años. Ambas mujeres, Leonora y Alejandra, dejaron una sólida obra artística y poética y un grano de arena más en el contrapeso que tiene que ser la mujer en las relaciones humanas. Eso es lo que reivindican en sus magníficos textos Teresa Iturriaga y Teca Barreiro. Creo que libros como este son los que influyen en los avances de esa lucha por la igualdad, que es cosa de todos, no solo de las mujeres, y por ello lo considero, además de un bello conjunto de piezas literarias, un libro necesario con el que coronar este mes de marzo-mujer de 2015.


No sé qué cara poner al ver la rueda de prensa en la que se viene a decir que en la fosa común de la cripta del convento de las Trinitarias están los resto de Miguel de Cervantes, cosa que se ha sabido desde siempre, aunque sin determinar cuál de los 17 cuerpos allí enterrados es el suyo. Ahora tampoco lo saben con seguridad, y adelantan expresiones como "es muy problable", "nada hay que indique lo contrario", "parece concordar con los documentos"; es decir, que después de todo el follón que han montado, saben lo mismo que sabían. Dicen que por la boca muere el pez y uno de los argumentos que se enarbolan es que se quiere dar una sepultura digna a Cervantes. ¿Es que la cripta de la Trinitarias no lo es? ¿Es que no merecen la misma dignidad las otras 16 personas allí enterradas? Mucho ruido que se me antoja un intento de justificar los logros de una legislatura, después de haber hecho lo posible y lo imposible por desmantelar la cultura.

***

imagencervantes.JPGY ya que estamos con Cervantes, tal vez se atisbe alguna respuesta en los paralelismos o las contradicciones con esta realidad que salen de la boca de don Alonso Quijano, esto es, de la pluma de don Miguel de Cervantes:

* "Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie".

* "No puede haber gracia donde no hay discreción".

* "Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos".

* "La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde".

Con cuatro citas basta. Tranquilo, mi señor don Miguel, son solo unos que creen que Vuesa Merced permanece en una oscura cripta y no en sus luminosos libros.


Vine al Pleamar de Canarias7 porque me dijeron que acá se hablaba hoy de JJ Armas Marcelo, un tal Juancho, al que el martes 17 de marzo le entregan el Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2014 por la novela Réquiem habanero por Fidel. Este premio consagratorio en realidad no es una gran novedad, se veía venir, podía haber sido hace tres libros o dentro de tres; eso da igual, porque el autor es desde hace mucho tiempo el más mestizo de todos los escritores en español. Me han pedido que diga algo que solo yo sepa de Juancho; trataré de hacerlo, aunque sé que es una empresa destinada al fracaso porque Juancho es Juancho, aquí, en Comala y en Macondo.

aaaimagenjuancho1.JPGCuando conocí a JJ Armas Marcelo, él ya era Juancho. Yo creo que nació Juancho aunque no lo hubieran bautizado como al Bautista. No es que respondiera, como es usual, a un alias emanado de su propio nombre (Juan Jesús, por cierto, no Juan José como suelen errar), era Juancho, persona y a la vez personaje, que ya era tal cual es hoy aunque fuera entonces un joven soñador. Las personas suelen ir tallando su imagen poco a poco, a empujones del carácter, la personalidad y la vida. En realidad esa imagen depende muchas veces más del exterior que de la voluntad propia. Con Juancho no sucedió así, salió del molde totalmente completado, y el esmeril, la pintura y el salitre no han conseguido hacer variar esa simbiosis de persona, personaje y destino.

Aquel osado y visionario veinteañero ya denotaba con su sola presencia que, como en la mitología clásica, su camino estaba trazado por el fatum, esa fuerza misteriosa que determina el destino de las cosas a través de los hombres; solo con verlo se sabía que su rumbo estaría jalonado por el sufrimiento, la lucha, la derrota y la gloria, como un Odiseo que regresa siempre a la misma Ítaca, la literatura. No éramos capaces de verbalizarlo entonces, pero algunos sabíamos que daba igual las veces que Penélope tejiera de día y destejiera de noche; aquel JJ Armas Marcelo tendría que cumplir el inexorable destino de ser Juancho. Ya entonces había empezado el viaje a Ítaca. Y ese viaje pasaba por toda la cuenca del Atlántico y del Pacífico. Aunque entonces físicamente nunca había pisado el oeste del viejo meridiano cero de Orchilla (La raya de Nicolás Melini), ya estaba en la sabiduría de Alfonso Reyes, en la religión literaria de Vargas Llosa, en el resplandor de Cortázar, en la entonces novedad apabullante de Gabo. Hablaba de literatura y editaba libros de otros, pero no decía que estuviera escribiendo él mismo aunque seguramente lo hacía desde siempre. Se peleaba por lo civil con el provincianismo inamovible y por lo militar con un consejo de guerra de opereta. Así eran entonces las cosas.

aaaimagenjuancho3.JPGCuando vi su primera novela en las librerías no me sorprendió, la implacable maldición del Olimpo tenía que cumplirse. Y se fue cumpliendo mientras Juancho iba quemando naves, perdiendo batallas y ganado vida, enganchado al único banderín patrio que conoce, el de la literatura en español. La travesía es muy larga, agotadora, y hay singladuras extenuantes, otras festivas. En el tránsito baja al infierno a hablar con el profeta Tiresias, que le confirma que Penélope sigue tejiendo y destejiendo porque sabe que él llegará. Cosecha victorias cuyo eco no se repite en Ítaca, pero los naufragios retumban en los oídos de la tejedora, que sabe que estos también forman parte del camino. Honores, medallas, galardones y respetos van guiando la proa hacia la Estrella Polar. Ninguno me sorprende, porque, mientras caminaba hace décadas junto a él, podía leerlo en la sombra que proyectaba aquel joven sobre la acera de la calle León y Castillo de Las Palmas de Gran Canaria, mucho antes de que tocara su primera playa. La travesía pasa por el puerto limeño del Callao, la terraza del café Gijón, la neoyorkina calle 49, el Tigre porteño o la playa de Las Canteras. En cada puerto saben de Juancho, saben por Juancho, entienden que Juancho no es el apodo familiar en que lo cotidiano convirtió el nombre de JJ Armas Marcelo; Juancho es la literatura en movimiento, un Odiseo condenado por los dioses a contar y a leer, y volver a contar sin tregua.

Años después, frente al pelotón del Premio Francisco Umbral al Libro del Año, a Juancho le otorgan el galardón más deseado, el que certifica de una vez por todas que su literatura es un camino sin retorno. Aun con el estruendo, algunos tratan de compensarlo con el silencio. Es inútil, ya había demasiado ruido antes de este premio, la novela Réquiem habanero por Fidel (Alfaguara. 2014) se escuchaba en todo el ámbito de la lengua. No importa que Circe grite o que las sirenas enmudezcan. Odiseo ha llegado, con laureles y cicatrices como corresponde a un guerrero, y ya Penélope no tendrá que destejer nunca lo tejido.

***
Este trabajo fue publicado el domingo 15 de marzo en el suplemento Pleamar de la edición impresa del periódico Canarias7 de Las Palmas de Gran Canaria.


PARTE DEL SERVICIO DE URGENCIA

Alexis Ravelo acaba de publicar su nueva novela, Las flores no sangran. No es una novedad afirmar que estamos ante un texto sólido, que responde a todas las exigencias del género narrativo en sentido amplio y que es un reflejo de la sociedad que trata de representar. Hasta aquí, todo "normal", como cada vez que Alexis publica un nuevo título. La secuencia es por fortuna recurrente: buena acogida, excelentes críticas y un escalón más en la carrera literaria de un magnífico novelista. Una vez más, lo ha vuelto a hacer, escribir una novela que tiene como aval buenas novelas anteriores, lo cual es también una dificultad añadida porque los lectores no perdonan un paso atrás. Ravelo aguanta el pulso consigo mismo y sigue avanzando, y ya con una decena de libros está claro que llegó un día para quedarse y sigue aquí.


INFORME DEL NEGOCIADO DE FICCIONES

flores san 1.JPGAun a riesgo de repetirse, este negociado tiene que insistir en que la llamada Novela Negra es un género muy definido en el que los editores se empeñan últimamente en meter casi todo lo que tenga que ver actos delictivos contra las personas, contraviniendo las bases del género que tan estrictamente delimitó Raymond Chandler en su ensayo El simple arte de matar (1950). Desde que aparece un detective privado, un policía o una víctima etiquetan al texto de novela negra, y de ese modo funciona razonablemente bien el mercado editorial más allá de los bet-sellers que muchas veces ni siquiera son novelas, mucho menos literatura.

Este afán de englobar la narrativa en la que aparezca la más pequeña mancha de sangre en un género común perjudica a los autores de novela negra de raza incontestable. Este es el caso de Alexis Ravelo, que cumple las dos condiciones fundamentales exigidas a un buen autor del género: que escriba literatura y que sus narraciones sobre la parte oscura del ser humano sean espejo de una sociedad, un ambiente y una época. En este sentido, las novelas de Ravelo muestran una sociedad construida sobre la mentira de una bonanza económica tramposa, que se mueve a dos niveles de delincuencia, la de los poderosos y peligrosos popes del crimen (ahí entran también los de corbata y modales sofisticados) y la de los bajos fondos que trata, casi siempre inútilmente, de recoger las migajas del pastel, que empiezan desertando de la ilusión, suben a la montaña rusa de la supervivencia a cualquier coste y acaban llenado las cárceles o, peor aún, las cunetas y los vertederos. Algunos pueden gozar de una aproximación fugaz al yate, al Ferrari y al poder que ambicionan, pero ya metidos en el torbellino, entran en una espiral hacia afuera que acaba por expulsarlos al vacío.

Alexis Ravelo trabaja literariamente con los segundos, los perdedores, los que jamás lograrán ni siquiera el primero de su larga lista de sueños. En Las flores no sangran, que aparentemente es la historia del secuestro-exprés de la hija de uno de los Coerleone que, por supuesto, también tiene condecoraciones oficiales como gran patricio local, se dan todas las característica que hacen de una historia truculenta una magnífica novela, esta vez negra en el más preciso canon del género. Hay dos polos muy claros, que son los que antes reseñaba. Por una parte están los fracasados que también son víctimas de la desidia y la manipulación de décadas de abandono vendido como libertad. Aun así, tampoco son inocentes. Este mosaico de ilusiones rotas se compone de personajes tan "quemados" como Paco El Salvaje, El Zurdo, Felo el Flipao y siempre una mujer, que no es una femme fatale sino que también ha sido arrastrada por el maremoto de la creencia de que puede amanecer un día en el que todo ha cambiado de color. flores san 4.JPGEn esta novela hay dos mujeres con dos registros diferentes, una es Lola, la otra es Ruth, envueltas ambas por pasiones, buena fe, malos deseos y la pared de cristal contra la que siempre se estrellan. Hay una tercera mujer, Diana, la víctima del secuestro, que empieza siendo inocente y se acomoda hipócritamente al papel de cómplice supuestamente involuntario de su forma de vivir, que procede de ese dios oscuro que se vende como reluciente.

Es una tragedia griega porque todo ocurrirá como está previsto, no hay forma de alterar el resultado, perderán siempre los mismos, y para construirla Alexis utiliza otros elementos que también son reverberaciones de esta sociedad que viven en un presente turbio y continuo desde hace décadas y no tiene visos de cambio. Periodistas incalificables como Toñi Vidanes, policías difusos como el comisario Benavides, políticos que para nombrarlos hay que llamarlos como "el-que-te-dije", delincuentes internacionales sin rostro como El Ruso, y compinches de fechorías económicas como Perera, sirven de cohorte al gran sacerdote del dinero, un tipo que aparenta campechanía y canariedad pero que es tan duro como para que lo apoden El Yunque. Y ya está construido el retablo, el mosaico que es un destello fiel de una sociedad corrupta desde su base hasta su cima, mientras muchos se creen inmaculados pero que de alguna forma también están pringados por su silencio o, peor aún, por su miedo no confesado. Eso es exactamente lo que requiere una novela negra, y esta lo es con todas sus consecuencias. Lo más curioso y a la vez desalentador es que todos los personajes y posiblemente la mayor parte de los lectores se creen libres de esa espiral centrífuga.

Por otra parte, en la definición tradicional la literatura se caracteriza por primar la literalidad sobre la lengua común, esa frontera es cada vez más difusa, con antecedentes dentro y fuera de nuestra lengua en tipos de la calaña de Sánchez Ferlosio o James Joyce. El realismo sucio certificó definitivamente que a menudo esa frontera entre lo literario y lo coloquial se diluye, e incluso se borra. Pero queda la función poética que es la que diferencia la literatura de lo que no lo es, y entonces tendríamos que encomendarnos a tipos tan sospechosos como un tal Roland Barthes y otros de su ralea, y ya para hoy ha habido bastantes infractores. Y en esta frontera, Alexis tiene salvoconducto.

CONCLUSIÓN Y ADVERTENCIA

Si de verdad quieren leer una novela negra con denominación de origen, Las flores no sangran, de Alexis Ravelo, es una recomendación perfecta. Y desde este negociado podemos asegurar que las novelas negras strictu sensu no abundan, a pesar de lo que diga la publicidad editorial.

***

(El autor de la fotografía es Ricardo Montesdeoca y fue publicada en Canarias7).


Acaba de incorporarse una nueva voz narrativa, la de Jonás Meneses, que nos entrega su novela Salacot como carta de presentación, y les aseguro que es una buena carta. Siempre se ha dicho que, literariamente, Canarias es tierra de poetas y es una evidencia histórica; pero no solo de poetas, porque la narrativa está presente desde los albores de nuestra literatura, incluso incrustada en renombrados poemas épicos. El caso es que se suele dar como fecha de nacimiento de nuestra narrativa los años setenta del siglo XX, y aunque es cierto que desde entonces la narrativa (especialmente la novela) ha tenido una continuidad que antes no tuvo, ya hubo narrativa anteriormente, fueran fetasianos, regionalistas y de otras especies, pues narrativa escribieron Millares Torres en el siglo XIX y hasta el mismísimo Viera y Clavijo en el XVIII, sin olvidar a los cronistas y otros contadores de realidades o ficciones.

DSCNrt64080.JPGEn los setenta hubo una nómina razonable que necesitaba los dedos de las dos manos para contarla, en los ochenta bastaba un manco para contar las nuevas voces narrativas. A filo de esta década y la siguiente empezó a nutrirse el espacio literario de la narrativa y continuó en el nuevo siglo hasta el punto de que ahora mismo es una catarata. Los que siempre buscan cinco pies al gato dicen que hay demasiadas novelas, y yo digo que esa lluvia es un momento como nunca lo hubo en Canarias, que ha hecho decir a Juancho Armas Marcelo que "algo está sucediendo en las islas del sur". Jonás Meneses, como otras voces, acaba de llegar para quedarse con su Salacot (ya hablaré concretamente de esta novela), y cubre otra vertiente, porque si por algo se caracteriza esta época es por su rica variedad en géneros y registros. El talento, el trabajo y el tiempo irán conformando jerarquías, y también la suerte, que funciona para bien o para mal en todos los órdenes de la vida. En todo caso estamos bajo una persistente y copiosa lluvia literaria que sin duda se convertirá un mucho pan, y dice el refranero que por mucho pan no es mal año.


Nos ha dejado el catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Osvaldo Rodríguez Pérez, humanista chileno y canario, gran valedor de la literatura en nuestra lengua (su pasión era Pablo Neruda) y de la narrativa canaria, pues hizo acompañamiento crítico al nacimiento de muchas de las mejores novelas publicadas en Canarias en las últimas décadas. Su incansable labor como estudioso y como impulsor y organizador de muchos eventos lo convierten en una referencia. Además de su incontestable valía profesional, Osvaldo era un ser entrañable, abierto y generoso, y quienes contamos con su amistad y aprendimos de su sabiduría, en un día tan triste podemos considerarnos privilegiados por haberlo conocido.

imagenosvaldo.JPG

Descansa en paz, amigo.


zzzz308_150137.JPGEl paso mes de noviembre hubo un temporal literatura en la isla, diluvió buena poesía, y antes de la entrada del invierno todavía llovían libros como los de Noel Olivares y José Félix Sáenz-Marrero. Con el cambio de estación, tiempo pareció calmarse, pero inmediatamente, volvió la literatura, aunque esta vez el aguacero es de narrativa. El año pasado también cayeron novelas en la primera parte del año, y siguen corriendo las barranqueras de carrera larga con las últimas de Juancho Armas Marcelo, Pablo Martín Carvajal, Elio Quiroga y José Luis Correa, o las ediciones digitales de ATTK (Rafael-José Díaz, Santiago Gil, Juan Ramón Tramunt y Correa de nuevo). Pero ahora arrecia la tormenta, porque tenemos en las librerías, con la tinta muy fresca, las más recientes novelas de Javier Hernández Velázquez (Los ojos del puente), Miguel Angel Sosa Machín (Los pies del cielo), Ramón Betancor (Colgados del suelo) y la irrupción en la narrativa de Jonás Meneses, que nos ofrece una novela con un título sugerente y enigmático a la vez (Salacot). No puedo recoger toda el agua porque llueve mucho y bien, pero sí puedo decir que son todos los que están, aunque hay más. No sabría decirles cuál de estas novelas les recomendaría en primer lugar porque todas me gustan y hay diversidad de temas y géneros, y sus autores, a pesar de escritores son amigos. Había otro... Espera... Uno que publicó el Premio Getafe de Novela Negra... Otro que dio el campanazo porque ganó el Dassiel Hammett... Otro que publicó una falsa novela norteamericana de antaño bajo el heterónimo M. A. West... Otro que acaba de publicar Las flores no sangran... ¡Ah, sí! Resulta que el autor de las cuatro últimas novelas es la misma persona, responde al nombre de Alexis Ravelo y va como un tiro. Hay donde escoger, verbo de difícil conjugación en este buffet de exquisiteces. La solución perfecta es leerlas todas, porque vienen más.


cabrea11.JPGJavier Cabrera es una de la voces poéticas inexcusables en Canarias, desde que, hace ya tres décadas, irrumpiera en el espacio literario. Su trayectoria como poeta es constante, como el herrero que golpea el yunque, una y otra vez, siempre buscando nuevas formas, hurgando en otras culturas además de en la nuestra, sin perder de vista la visión insular tantas veces invocada pero que es una realidad desde que, hace más de cien años, la poesía isleña pusiera la piedra definitiva de una tradición secular con Quesada, Morales y Rivero. Pero es que, además, cuando hablamos de la cultura generada en Canarias durante los últimos 30 años, el nombre de Javier Cabrera aparece por todas partes, como crítico de arte, editor, antólogo, viajante de arte y de poesía por Europa y América y animador constante. No podría entenderse el devenir cultural de la isla de Gran Canaria en ese tiempo sin su presencia, tanto en el papel de poeta desnudo como en el creador de cauces para la actividad cultural, casi siempre ligada a la literatura o a las artes plásticas, territorio este en el que se mueve con carta de naturaleza adquirida por trabajo y méritos.

cabrea22.JPGY ahora nos entrega un nuevo poemario, Ardor del agua, editado por Gas Editions e ilustrado fotográficamente por el maestro Angel Luis Aldai. Ya he perdido la cuenta de sus publicaciones, pero entre libros y plaquettes su obra poética supera la docena de títulos, aparte de antologías, selecciones y recuentos (su obra ensayística circula paralela), pero, además del presente poemario, salvo una excepción que recuerde, sus títulos son siempre de una palabra que sintetiza el volumen (Itinerarios,Tránsitos, Senda, Desierto, Humus...) y se podría pensar que al nuevo libro no le vendría mal Agua, porque es el agua el hilo conductor del pensamiento del poeta, que en este poemario está centrado en la tierra y su esencia, el paisaje, la luz, la roca y la vegetalidad, con el agua siempre como fuente de vida y de poesía. Pero el poeta tiene razones de peso para el título final.

Siguiendo la estela de su ya extensa obra poética, Cabrera agota el lenguaje hasta exprimirlo en dosis de muy pocos verso (casi siempre cuatro), que van cayendo como gotas sobre ese yunque tan del autor y van horadando un camino que en conjunto puede verse como una definición de la isla, o como un recorrido espiritual por ella, o haciendo del camino una gran metáfora de la vida. Tiene otras lecturas, tanto poema a poema como globalmente, y ese es el valor de la poesía de Javier Cabrera, la polivalencia de su palabra, siempre hurtada de la verborrea, escogida del río como el que pesca una a una las cuentas de un collar que nos envuelve. Una vez más, Javier Cabrera clava sus palabras en el agua en sus diferentes espacios que tan bien nos traslada Angel Luis Aldai con sus imágenes luminosas.

***

(*) Enlace con la entrevista con el poeta publicada en el suplemento Pleamar de la edición impresa del periódico Canarias7 de Las Palmas de Gran Canaria, Entrevista Javier Cabrera.pdf


Juan Goytisolo es probablemente el escritor más influyente en la narrativa española desde que en 1954 publicara su primera novela, Juego de manos, que fue el aldabonazo que encendió la mecha de la novela social. Pero el escritor estaba siempre en una búsqueda constante, y apenas publicó tres o cuatro títulos -todos importantes- insertos en este movimiento, se desmarcó de los escritores de su generación y entró en un espacio lírico diferente, que dio lugar a libros rutilantes, muy diferentes a lo que se hacía a su alrededor, con joyas tan valiosas como Campos de Níjar. Pero su modo de vida y el ambiente que imperaba en España en plena dictadura lo empujó hacia Francia, e hizo de París su segunda casa, que ahora ya está en Marrakech, como le ocurrió por esa misma época a Fernando Arrabal o Jorge Semprún. París se convirtió entonces en el vértice desde donde miraba el mundo, y desde luego se parecía muy poco a la España de los años sesenta.

goytisolo22.JPGA partir de ahí, su literatura entró en una fase de experimentalidad, a la que no fueron ajenos en España Luis Martin-Santos, Juan García Hortelano, su hermano Luis y autores de generaciones anteriores como Torrente Ballester (La Saga-Fuga de J&B) y el propio Cela (Oficio de tinieblas, San Camilo 1936). Juan Goytisolo lideró una nueva forma de escribir, que se hizo legendaria en Señas de identidad, aunque los desagradecidos oriundos siguen dando la bandera de este movimiento a Juan Benet, discusión que no me hurta mucho tiempo, puesto que ese experimentalismo, a menudo gratuito, no es precisamente la parte de la obra de Juan Goytisolo que más me interesa.

goytisolo11.JPGEl Goytisolo con el que soy más afín es el que se recupera en su libro de memorias, Coto vedado, y ya sigue con magníficos textos tan comprometidos con la buena literatura como con la realidad de un mundo en conflicto. No fue ajeno a la guerra de los Balcanes, a la de Chechenia ni a ninguna otra de las muchas que hoy desangra el mundo. Su voz literaria y su pensamiento intelectual van de la mano, avizorando al ser humano desde arriba, con ojo de halcón al que no se le escapa nada. Podría decir que suscribo cada una de sus ideas, aunque sí que soy muy discrepante de su sorprendente apoyo a lo que él llama El Gran Marruecos, que incluye el Sahara Occidental y a los saharauis dentro de ese inopinado imperio marroquí. Nunca he entendido esa afección a una situación y unas ideas que combate en el resto del planeta, aunque ello no le resta ni un ápice de calidad literaria, simplemente no lo comparto, seguramente porque no lo entiendo.

Esa postura de intelectual crítico le ha retrasado honores literarios en su país, y a estas alturas debo reconocer que me ha sorprendido que le hayan otorgado el Cervantes, porque ya daba por imposible que en España se le reconociera con cualquiera de los grandes galardones oficiales, que han conseguido otros con muchos menos mérito de todo tipo que él. Por lo tanto, estamos ante un fallo que hace justicia, aunque cuando llega a destiempo la justicia empieza a no serlo. Pero resultaba chocante que un escritor que ha capitaneado varios movimientos importantes y que está muy reconocido internacionalmente fuese olvidado en su casa. De alguna manera él también se había hecho a la idea, y, a decir verdad, tampoco hacía demasiados esfuerzos por ganarse la simpatía de la intelectualidad española "de dentro", más bien al contrario, pues todos conocemos algunas de sus declaraciones sobre la narrativa española que a menudo rozan el exabrupto. En todo caso, bien está lo que bien acaba, y, como él dice, es escritor en todos los géneros, pero prefiere la narrativa porque "La novela es un género omnívoro, puede incluir la poesía, pero la poesía no puede incluir la novela". Ok, maestro.
***
(Este trabajo fue publicado en la edición impresa de Canarias7 del martes 25 de noviembre, con motivo de la concesión a Juan Goytisolo del Premio Cervantes)strong>


zzzzSantiago gil 1.JPGNo es esta la primera vez que digo que soy de la opinión de que nadie que no sea poeta podrá escribir nunca una buena novela, y lo digo por esa línea divisoria que suelen trazar los críticos y las modas editoriales entre poetas y novelistas. La literatura necesita de una mirada especial, justamente la mirada poética, y esa la tienen todas las grandes figuras de la novela aunque nunca hayan publicado un solo poema. Tampoco estoy de acuerdo en que se empieza escribiendo poemas, se sigue con el cuento y se acaba en la novela. Cada uno de los géneros tiene vida propia, aunque, como ya he comentado, la literatura es una, y no se define por la forma ni el género, sino por la mirada. Y en eso se diferencian las obras que son literatura de las que no lo son.

Santiago Gil es un escritor que ha conseguido saltarse todas estas convenciones; desde sus comienzos literarios ha simultaneado los géneros sin miedo y por ello hay que considerarlo escritor, sin más, porque la mirada poética es siempre la misma. Esto que digo se nota más en unos novelistas que en otros, y Santiago es de los que se delatan muy poético en sus novelas y relatos, que van siempre al detalle, a veces casi a lo microscópico, con un enfoque vital a lo Antonio Tabuchi, que es capaz de hilvanar un relato con las sensaciones de la bajada de una escalera.

zzzzSantiago gil 2.JPGTengo ahora entre las manos su más reciente poemario (no digo el último porque es seguro que habrá más), Trasmallos, y como señala acertadamente Pepe Junco en el prólogo, es un poemario rabiosamente humano. Es como si Santiago Gil navegase por el mar de la vida cotidiana en un submarino, con el periscopio siempre emergido, fotografiando cada movimiento que surge a su alrededor, en el mar, en los morros de la costa y en el cielo.

El término marinero del título no es baladí, porque su mirada es como un arte de pesca que nada deja escapar, y adivinamos detrás de cada poema una historia que ha entrado por el periscopio madrugador del poeta. Trasmallos es libro de poeta, pero es también la constatación de que las fronteras entre géneros son solo convenciones. Si detrás de un poema, un cuento, una novela, no hay una voz propia y una mirada insomne, no hablamos de literatura. En este libro, el Santiago Gil-poeta nos lleva de la mano a la vida, desde lo más terrible y sonoro hasta lo más leve y volátil. Y lo hace con poesía pura, la de un escritor que, afortunadamente, desprecia los límites.
***
(Trasmallos será presentado esta noche -jueves 13- en la Sala Ámbito de El Corte Inglés de la Avenida Mesa y López de Las Palmas de Gran Canaria)

Blogs de Canarias7