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La gente de bien que escribe en Canarias está contenta porque a Alexis Ravelo le han vuelto a dar un premio literario. Pero no uno cualquiera, no. Le han dado el Dasiell Hammett, el máximo galardón en novela negra que puede alcanzarse en nuestra lengua. Y como uno sabe las cabras que guarda, voy a poner la venda antes de la herida, porque ya sabemos que los reptiles caminan con la barriga, y siempre encuentran razones para quitar valor a lo de los otros. Si a uno de los nuestros le otorgan el Premio de Getafe 2013 siempre hay quien diga que, bueno, quizás el nivel no era muy alto, que si el jurado era de circunstancias, que si la abuela fuma... Pero, vale, está bien, lo aceptamos y aplaudimos para que no se diga. Luego va el mismo tipo y gana el Premio a la mejor novela negra 2013 que otorga La Asociación de Amigos de la Literatura Policiaca NOVELPOL. Bueno, bueno, este Alexis... Y el remache es que llegue a la Semana Negra de Gijón y obtenga el premio Dasiell Hammett. ¡Uf! Esto empieza a no ser asumible, aquí hay gato encerrado.

zzzpequinés.JPGPues no, lo que hay es un pequinés suelto que va creciendo y se está convirtiendo en un mastín, un perrazo que se ve desde muy lejos. Y para que los reptiles tengan razón hay tres opciones, a cual más improbable: la primera sería que quienes toman la decisión de los tres premios sean tontos de capirote uno por uno, y que se vayan equivocando en cadena; la segunda opción es que esa misma gente sea muy lista y se hayan confabulado para destruir la novela negra; la tercera posibilidad es la más evidente: Alexis Ravelo, dueño de una inmensa fortuna, ha comprado a los jurados de Getafe y Gijón y se ha dejado una pasta indecente en el NOVELPOL, porque ahí son muchos los que votan.

Y si digo esto es porque cuando suena mucho fuera uno de los nuestros siempre aparecen los mismos tratando de quitar valor para que nadie se eleve de la mediocridad en que sobreviven. Y lo que digo para Alexis vale también para otras voces literarias canarias que desde hace tiempo son reconocidas y escuchadas más allá de las Puntas de La isleta y de Anaga.


Ana María Matute pertenece a esa generación de posguerra que escribía en una España yerma, en la que las mujeres eran tratadas como criadas de los hombres. La espita la abrió Carmen Laforet y detrás de ella siguieron la escritora que acaba de dejarnos o la grandísima Martín Gaite. Curiosamente, las tres fueron objeto claro de ese machismo reinante, con separaciones matrimoniales muy duras y abusivas, pues a AMM ni siquiera le dejaban ver a su hijo, ya que la tutela era de su exmarido. Tal vez por eso, en los años cincuenta y sesenta escribió muchos relatos para niños, que siempre iban dedicados a su hijo. La rebeldía que documentan sus novelas eran el santo y seña de la escritora, pero como mujer estaba con el corazón roto. De aquella época son sus más sonoros éxitos en literatura infantil, pues pocos hay de aquellas generaciones que no leyeran Los niños tontos, un libro ejemplar lleno de sensibilidad y a la vez de dureza. Ella seguía firme, agarrada a la literatura fieramente realista, no en vano es una de las más genuinas representantes del Realismo Social, un movimiento literario que era muy osado porque denunciaba entre líneas los desmanes de una dictadura que amenazaba con no acabar.

zzzz9999999.JPGDe su primera etapa como novelista, en la que hubo largos silencios en su narrativa digamos de adultos, destaco sin dudarlo su trilogía Los Mercaderes, compuesta por Primera memoria, Los soldados lloran de noche y La trampa. Hay muchas y buenas novelas en su bibliografía, y en 1996 nos dio una obra maestra, Olvidado Rey Gudú, que remacha una trayectoria impecable. Como le sucedió a Delibes con El Hereje, AMM, ya con muchos años, escribió una novela extraordinaria cuando ya no se esperaba de ella nada que superase la enorme altura de lo anterior. Su obra fue reconocida en muchos ámbitos, y es probablemente la mejor autora de literatura infantil y juvenil de nuestra lengua, siempre con una altísima calidad literaria y un espíritu aleccionador sin que se notara, pues eran los personajes y las situaciones la auténtica lección de vida que ella proponía.

Obtuvo muchos de los más prestigiosos galardones, pero los jurados de los grandes premio han mirado para otro lado una y otra vez, aunque en 2010, por fin le concedieron el Cervantes, máximo galardón de las letras en castellano, que a mi parecer llegó muy tarde. La mujer, como ser humano tiene valores equiparables a los del hombre, pero hasta ahora se le habían negado. De eso ha escrito mucho AMM, y también hay que decir que esa eclosión de mujeres escritoras en la actualidad es el fruto de la lucha de muchos años de mujeres con talento y determinación como ella. Con la muerte de Ana María Matute se pierde una de las grandes voces de nuestra lengua, pero con su falta las mujeres pierden más.
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(Este trabajo fue publicado en la edición impresa de Canarias7 el día 26 de junio).


Si hace unos días recordábamos los 20 años de la muerte de Juan Carlos Onetti, hoy es necesario evocar los 40 años de la ausencia de Miguel Ángel Asturias, el primer novelista en nuestra lengua que fue galardonado con el Premio Nobel, puesto que antes lo habían recibido poetas y autores de teatro. Hablamos de uno de los grandes precursores del Boom, un gigante que logró enlazar la modernidad con la esencia del mundo indígena. Asturias es menos conocido y valorado de lo que merece su enorme obra literaria, hasta el punto de que su país natal, Guatemala, zzzzasturias.JPGha dejado pasar este aniversario sin celebración alguna, y eso que es el más célebre de sus escritores en cualquier tiempo. Bien es verdad que sus relaciones con el poder siempre fueron tensas, aunque llegó a ser embajador, pero su oposición a las sucesivas dictaduras y su reivindicación de lo indígena no le han granjeado el reconocimiento del conservadurismo guatemalteco, casi siempre en el poder.

Murió el 9 de junio de 1974 en Madrid, adonde llegó procedente de Gran Canaria. Meses antes había asistido al Congreso de la Negritud que se celebró en Senegal, y a su regreso su avión hizo escala en nuestra isla. Como no se encontraba muy bien, los intelectuales que entonces dirigían el Museo Canario lo acogieron, y pusieron a su diposición una vivienda en la urbanización sureña de Puerto Rico. Allá iban a visitarlo quienes sabían de su importancia, y él siempre fue generoso y agradecido. Puede decirse que pasó sus últimos días de vida en Puerto Rico, donde escribió el punto final de una obra impresionante, hasta que su salud empeoró y hubo que trasladarlo a Madrid, donde murió al poco de aterrizar. Este es un capítulo de nuestra historia reciente que da fe de la grandeza de personajes canarios como los doctores Juan Díaz y Rafael O'Shanahan, que tuvieron conciencia de la importancia de aquel gran hombre al que hoy su propio país le niega hoy la memoria. Por eso los recodamos aquí. A todos.


En su discurso de aceptación del V Premio Cervantes (23 de abril de 1981) el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1984) lanzó el latinajo "Ubi libertas ibi patria (Allí donde está la libertad allí está mi patria)", aludiendo a un proverbio de Cicerón. Pero Cicerón no menciona la libertad, pues en su lugar dice "donde se está bien", y Onetti fuerza porque es un creador que lleva a su terreno todo lo que pueda definirlo. En realidad, la patria de Onetti era él mismo, y nunca lo ató la tierra, la militancia o cualquier otra cosa. Ni siquiera el amor. Es decir, cualquiera de las dos acepciones le calzan como un guante.

Cuando se habla y escribe sobre Onetti se ensalza su obra literaria como el mascarón de proa de la modernidad narrativa en Latinoamérica. Luego se le engancha con Faulkner y queda liquidada la comanda. Y siempre fue así hasta que Mario Vargas Llosa publicó en 2008 el ensayo El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti. Y así abrió nuevas vías para conocer el alcance de la obra de un autor que resultaba personalmente exasperante para el propio Vargas Llosa, porque no daba más pistas que su mirada entre iluminada y pasiva en medio de sus enormes gafas de pasta. El mérito de esta obra del Nobel peruano no es que redefiniera a Onetti, sino que lo expuso en almoneda para que entrásemos en un universo desconocido y diverso, por mucho que algunos quieran encerrarlo en cuatro definiciones.

SU NARRATIVA COMO FRONTERA


zzzzonetti 1.JPGSi miramos la vida de Onetti, veremos que era en sí mismo una gran paradoja. Amaba la libertad y la ejercía es su oficio de escritor de periódicos, revistas y literatura, pero no se angustiaba cuando la enésima dictadura le tapaba la boca o le ponía grilletes. Se comportaba como si le diera igual y esperase que la vida rectificase los errores que cometía con él. Siendo veinteañero se casó con una prima, poco después se divorció y se casó con otra prima, hermana de la anterior, y luego se quedó solo, como era de esperar, aunque la vida le daría otros dos matrimonios, algo más alejados de la familia.

Decía sentirse un perdedor, un segundón, un fracasado, pero eso tampoco parecía importarle porque seguramente sabía que no era nada de eso, incluso cuando tuvo dificultades para publicar sus primeros libros. Le daba pereza hablar de psicología, filosofía, religión, política o lo que fuera, y siempre actuaba con la actitud del alumno que no se sabe la lección y no piensa ir mucho más allá de los monosílabos. ¿Merece entonces la obra de Onetti la atención que siempre se le ha prestado y que va en aumento? Por supuesto, porque pocas son tan coherentes en sí mismas, pocas son desembocadura de tantos ríos y a su vez naciente de otros en igual número.

La literatura de Onetti influye hasta en quienes nunca lo han leído, porque todo es distinto a partir de él en la prosa viva latinoamericana. Y al decir prosa viva me refiero a la que proviene de la vida diaria y no de las bibliotecas reales o imaginadas. Borges es magistral y único, y sus continuadores llevan ese sello borgeano. Lo onettiano es existencialismo en estado puro por el individualismo, porque las cosas no existen, son, porque el individuo se hunde en la angustia, la naúsea y la vergüenza sin posibilidad de elección. En ese sentido, Borges ignoraba cuando no despreciaba a Onetti, seguramente porque el nihilismo del uruguayo era un torpedo a la línea de flotación de su literatura fantástica. Borges escribía para el agrado del lector, y desde luego no comulga con la sordidez de Onetti, que marca la frontera entre lo nuevo y el concepto narrativo decimonónico, que se alarga en el XX más allá de Ricardo Güiraldes y su Don Segundo Sombra, en Horacio Quiroga, Rómulo Gallegos o Miguel Ángel Asturias. Tal vez Roberto Arlt pudo discutirle el puesto de aduanero, pero no tuvo tiempo, el caso es que Onetti abrió la puerta por la que entraron primero Ernesto Sábato y Juan Rulfo y luego en estampida los del Boom de los años sesenta.

EXISTENCIALISMO Y CAMBALACHE


zzzzonetti 2.JPGLos telegramas literarios sobre Onetti se despachan diciendo que es heredero directo de Faulkner. Formalmente puede ser, pero lo es más de Dostoievski e incluso de Kierkegaard, y va en paralelo a Camus, Sartre y Simone de Beauvoir. Et voilá! El existencialismo, que tratándose de Onetti nunca sabremos si es el cristiano de Unamuno, el ateo de Sartre o el agnóstico de Camus, aunque yo me inclino por este último por las concomitancias con el autor de El extranjero y su visión de las cosas más terribles sin una brizna de culpabilidad, y eso a Dostoievski y Unamuno les queda muy lejos, aunque tampoco es la negación mecánica de la pareja trituradora que fomaron Jean-Paul y su Castor maoísta.

Repasemos a vuelapluma la obra de Onetti; basta con sus títulos para ver el descreimiento que destila: El pozo, La vida breve, Los adioses, Para una tumba sin nombre, Juntacadáveres... Siempre hay una figura que se difumina, que se disuelve, con nombres y situaciones distintas, pero acaso el mismo hombre, como sucede en su obra central, El astillero, y se remacha en su testamento narrativo Cuando ya no importe. En sus obras no parece que quiera acabar con el orden existente, ni que él pueda crear otro; se destila el convencimiento de que la literatura no tiene la obligación de cambiar nada, o que entiende que ni siquiera hay que intentarlo.

Onetti es a nuestra lengua y a nuestro ámbito cultural lo que Thomas Bernhard o Milan Kundera son para la literatura centroeuropea, un nihilismo que se desgaja del existencialismo del medio siglo y que enmarca la ruta definida por E.M. Ciorán, cuando se pregunta en Del inconveniente de haber nacido si es posible que la existencia sea nuestro exilio y la nada sea la casa a la cual regresaremos y de la que nunca debimos salir. Una fiesta estúpida que parece y es autodestructiva en Ciorán, pero que se aplaca en La insoportable levedad del ser kunderiano y que tampoco aboga por la destrucción en la obra de Onetti. En realidad, Onetti se limita a describir la inconsistencia, la inutilidad y el hastío que significa una vida que, según la afrontan sus personajes, nunca merece la pena.

Como puede apreciarse, Onetti pasa por Faulkner, pero viene de más lejos, y su discurso entusiasta de aceptación del Cervantes era un propósito que seguramente no pensó cumplir ni en el momento de pronunciarlo. Hasta homenajeó al Rey de España, con lo que puede ser una pieza literaria sobre el agradecimiento y la libertad o un sainete irónico de dimensiones épicas. Así era Onetti, pura coherencia incoherente, una paradoja, una estación inexcusable en la literatura del siglo XX, y que, vecino al fin del Río de la Plata, no anda lejos del existencialista tango Siglo XX, cambalache.
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(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7 del miércoles 4 de junio de 2014).


Como hoy empieza la Feria del Libro, quiero poner el foco sobre mis amigas escritoras. Hace unos días, en un acto en el que charlaba públicamente con Daniel María, comenté el gran momento creativo que vive la literatura en Canarias. Aunque al hablar de mi generación mencioné la gran referencia femenina de la recordada Dolores Campos-Herrero, luego no ahondé en lo que las mujeres están dando desde hace mucho tiempo a nuestras letras. Me quedé con un cierto desasosiego, porque su presencia es importantísima. Además, tengo trato muy cordial con todas las que conozco,y algunas son mis amigas, y por esa cercanía valoro el mérito que tienen.

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(Fragmento del cuadro Mujer escribiendo, del pintor Gerard Ter Borch)

Ahí están Berbel, compañera de generación, y la canaria del mundo que es Teresa Iturriaga, las dos cautivadas por la poesía pero que no desdeñan internarse en el relato con la misma sensibilidad y dedicación. Despiertan siempre mi interés muchas poetas y narradoras, y me encanta lo que hacen y cómo son mis también amigas escritoras Ángeles Jurado y Mariauxi González Guzmán. Voy conociendo nuevas voces, pero nadie abarca el cielo con las manos, aunque tengo que declarar también mi debilidad por dos escritoras (y sin embargo amigas) que ya forman parte del catálogo normativo de esta tierra; una es Alicia Llarena, a la que conozco desde que, muy jovencita, anunciaba con su talento la gran trayectoria que luego se ha confirmado. Alicia es poeta y narradora, y es, además, una estudiosa de la literatura con una importante obra investigadora y ensayística. La otra escritora de mi devocionario es María Jesús Alvarado, autora de un libro duro y delicioso a la vez, Suerte mulana, que es una joyita para todas las edades, y de una amplia obra poética y narrativa que no hace sino crecer. Sus inquietudes la llevan también a otros campos, como el cine documental, que ha merecido galardones importantes. Hay más escritoras, unas amigas y otras que lo serán, cuyo trabajo me inspira mucho respeto. Feliz y provechosa Feria del Libro.


El pasado 16 de mayo, junto al novelista Santiago Gil y el autor, tuve el privilegio de presentar en Las Palmas de Gran Canaria Réquiem habanero por Fidel, novela de J.J. Armas Marcelo que cierra su Trilogía de La Habana. El post es el comienzo de mi intervención, y al final hay un enlace para el texto completo, más comentado que leído en la presentación. La fotografía es una traslación a blanco y negro de la realizada por nuestra amiga común Mariauxi González Guzmán.

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Juancho Armas Marcelo y yo somos amigos desde hace más de 500 lunas. Nos conocimos cuando éramos los mejores, al sur de la resurrección, justamente la noche que Bolívar traicionó a Miranda. Hemos visto pasar los años que fuimos Marilyn con calima e incluso a punto del estado de coma, pero hasta hemos hecho confitura con el fruto del árbol del bien y del mal. En esa larga singladura hemos caído en el vicio de escribir, fantaseado con casi todas las mujeres y al final se ha visto que fue bueno dejar en la playa las naves quemadas. Esto no puede gustar a la vez a tirios, troyanos y contemporáneos, y por ello los dioses de sí mismos, tanto en Madrid, distrito federal, y así en La Habana como en el cielo, tratan de cerrar las puertas de la Orden del Tigre. Pero hasta el Niño de Luto y el cocinero del Papa saben que es imposible impedir la celebración de la intemperie. Y este es Juancho, todo en él escritura literaria, que ahora entona un Réquiem habanero por Fidel...

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ENLACE: Presentación Juancho-Requiem Fidel.pdf


Juancho 22 img051.JPGDicen que el escritor está hecho cuando se distingue por el estilo, palabra que por otra parte nadie ha podido definir con solvencia indiscutible. Desde su primera novela, y ya ha superado la docena, la escritura de J.J. Armas Marcelo tiene un aire inequívoco, definido e inconfundible. Eso debe de ser el estilo. Incluso en sus novelas más alejadas argumentalmente del mundo hispanoamericano, se respira ese aire oceánico. Dijeron que venía del clasicismo y por ello que era capaz de construir frases más largas que nadie, sin el más leve error de concordancia porque en su cabeza declinaba la oración completa. Puede ser, pero, ¿qué sabe nadie lo que hay en la cabeza de un escritor cuando escribe? Luego ha hecho novelas y ensayos con frases más cortas, con larguísimos párrafos, con diálogos directos e indirectos, con... El estilo es la personalidad de Juancho escriba como escriba. Porque maneja lo barroco cuando quiere, es directo si así lo estima y es, en definitiva, un escritor que domina todos los registros posibles, y siempre es Juancho, el estilo.

Juancho 1 img050.jpgAcaba de publicar Réquiem habanero por Fidel, novela que cierra su trilogía habanera conformada, además por Así en La Habana como en el cielo y El Niño de Luto y el cocinero del Papa, una novela que se estaba haciendo esperar porque en medio ha habido otras, como el díptico que transcurre en el Cono Sur. Y esto que digo del manejo de un malabarista lo ha demostrado con sus dos últimas novelas, la que acabamos de citar y la muy reciente La noche que Bolívar traicionó a Miranda, muy pausada y profusa en cavilaciones y sentencias; Réquiem es más directa, casi opuesta en su estructura y redacción a la anterior. Y siempre sin dejar de ser Juancho.

La Habana es una obsesión en el imaginario de Armas Marcelo. Su prosa, su conocimiento y su presencia van desde Río Grande hasta Tierra de Fuego, no escapan Venezuela, Argentina, Panamá, Colombia o Perú a su voracidad intelectual, pero Cuba está en la génesis de su escritura literaria, que se mezcla con su permanente crítica a los muchos aconteceres de la revolución cubana. Y en esta novela, que corona la trilogía, está toda esa historia, resumida en las vivencias de un hombre, Walter Cepeda, coronel retirado de la Seguridad del Estado, que es el instrumento literario que Juancho utiliza para engancharnos desde la primera página sin dejar respirar al lector, contando y contando, con humor, con dolor y con una eficacia narrativa tan contundente que aparecen en la mente del lector incluso pasajes que no están escritos.

Estamos ante una novela que sin duda se convertirá -ya está sucediendo- en referente literario de un espacio que ningún español pisa con tanta seguridad como J.J. Armas Marcelo, una obra que, una vez más nos da la dimensión de un narrador que cuando cuenta un minuto tiene siempre delante los últimos tres mil años de pensamiento, de literatura y de historia. Y eso se nota.
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(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa del periódico Canarias7 de Las Palmas de Gran Canaria el día 14 de mayo de 2014)

Ha muerto don José Miguel Alzola, el decano de la cultura en Canarias, con 101 años vividos desde el trabajo, la sencillez y el conocimiento. Es un investigador de la historia de nuestro arte, especialmente el religioso, que nos ha dado claridad sobre muchas sombras. Curioso y generoso, buscó y divulgó alrededor de figuras importantes en nuestra historia, desde Grau-Bassas al Doctor Déniz Grek.

JM-ALZOLA-2.JPGLo conocí muy tarde, cuando ya la luz escaseaba en sus ojos, pero aun tuvo fuerzas, con casi cien años, para escribir su primer libro de ficción, que tuve el privilegio de acompañar en todo su proceso, hasta que llegó a la colección Episodios insulares de la editorial Cmp-PDS. se trata de La selva de Doramas , un relato novelado basado en el hecho histórico de la tala del gran bosque que existió en la zona norte de Gran Canaria. Narra la peripecia de los lugareños, que empujados por la pobreza se vieron obligados a emigrar, y de las revueltas que tuvieron lugar cuando determinados próceres se adueñaron indebidamente de grandes extensiones de territorio. Esta historia es un canto a la naturaleza y un exquisito ejercicio de estilo literario de su autor, arrobado por primera vez por la ficción. Don José Miguel Alzola (no puedo prescindir del don) fue sabio y por ello humilde, y si mucho aprendí de su sabiduría, más aprendí de su manera de ser, con un sentido del humor vitalista (recuerdo sus chanzas divertidas mientras le hacía la foto que acompaña este post). Hoy se nos ha ido una gran persona y uno de nuestro intelectuales de primer orden. Fue un hombre de paz y en ella descansará con toda certeza.
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(Cuando acabo de escribir me llega la repentina y también muy triste noticia de la muerte del poeta y ensayista Frank Estévez a la prematura edad de 50 años. Definitivamente, hoy es un día terrible para las letras canarias).


zzzz ucelini.JPGDicen que todo aquel que escribe un folio con pretensiones literarias lo que en realidad pretende aunque sea remotamente es el Nobel, y aquellos que se dedican al cine en cualquiera de sus modalidades lo que persiguen es que les den un Oscar. Eso de escribir o hacer cine porque sí es una chorrada, a juzgar por los comportamientos. Hay una legión de escritores que se sienten minusvalorados, y lo están colectivamente, porque el eso de la periferia y la aldea global ha quedado en lo que los más viejos esperaban: nada; y aquí cultura es arrastre de bueyes. Finalmente, muchos son los llamados y pocos lo que consiguen una cierta visibilidad, y es humano que quieran que se les lea fuera, se les traduzca, ser académicos, ganar el Príncipe de Asturias y el Cervantes, y, por qué no, el Nobel (claro que eso depende si el nivel está ese año en Echegaray o en Faulkner). ¿La gente de cine quiere hacer una buena película o ganar un Oscar? Cuando ya los reconocen en España, van por el mercado europeo, y luego el norteamericano. Paco Rabal, Berlanga o Concha Velasco no son nada porque no han salido en la portada del Vanity Fair americano, los grandes son Antonio Banderas, Penélope Cruz y Javier Bardem porque cuentan en Hollywood, y, claro, Buñuel, no porque fuese bueno, sino porque una vez le dieron un Oscar. Como bien dijo Pasolini en 1966, Uccellacci e uccellini, que en esperanto bengalí quiere decir papanatas-papanatas.


Cada Día del Libro hacemos coincidir esta celebración con las fechas de las muertes de Cervantes y Shakespeare, que si bien fallecieron el mismo año y en un 23 de abril, no fue exactamente el mismo día, puesto que entonces los británicos no se habían acomodado al nuevo calendario gregoriano que actualizó la Iglesia Romana en 1585. Y hablamos del Día del Libro, que es algo ambiguo, porque los más puristas quieren que se refiera a los volúmenes de creación literaria mientras que otros hablan del soporte libro con cualquier contenido. En todo caso, estamos viviendo una época de transformación y tampoco ha sido siempre el libro el soporte único del arte y el conocimiento. Es posible que el libro de papel sea en el futuro un soporte más, puesto que las comunicaciones y la digitalización abren nuevas vías que ya son una realidad. Tendríamos que hablar entonces del Día de la Escritura, o de la comunicación escrita, que ha ido evolucionando en alfabetos y medios técnicos, desde las tablillas sumerias sobre barro hasta las actuales tablets, con todo lo que hay en medio: papiro, papel, pluma de ganso, estilográfica, máquina de escribir, ordenador...

zzzzzescritura.JPGPor otra parte, la celebración de la escritura pone de manifiesto uno de los grandes logros de la Humanidad, pues a través de ella es como hemos tenido memoria de lo sucedido y de los conocimientos nuevos que se iban creando. Es gracias a la escritura que se ha recordado todo y que se ha guardado el conocimiento adquirido para añadir otros nuevos. Hoy sabemos que civilizaciones remotas consiguieron avances que luego se perdieron y que no se conservaron por escrito; uno de los ejemplos son las baterías de almacenamiento eléctrico encontradas en Irak (antigua Sumeria), y que los humanos volvieron a redescrubrir hace apenas un par de siglos. Por eso, si bien Cervantes y Shakespeare son dos hitos en la historia de la Humanidad, por encima de ellos está el almacenamiento de lo que vamos aprendiendo como especie. Gracias a la escritura, los seres humanos saben hoy mucho más sobre todo, mientras que un animal selvático sabe hoy lo mismo que hace cinco mil años. Celebremos entonces ese gran logro humano que es la comunicación escrita, que es capaz de atravesar el espacio y el tiempo.

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