los blogs de Canarias7

Novedades en la categoría Deportes


Este año parece que la UD Las Palmas tiene opciones de ascender a primera división, y me alegra la ilusión que mucha gente tiene, porque eso significaría que el año que viene se podrían ver en nuestro estadio los grandes nombres del fútbol español, enrolados en los equipos de postín. Al mismo tiempo, esta ilusión colectiva me inspira ternura, porque no estoy seguro de que ascender sea un buen negocio para la UD, y si no lo es tengan por seguro que no ascenderá. Los derechos de televisión y los grandes patrocinios se los llevan los grandes, que de esa forma acrecientan el abismo entre ellos y el resto. Ya hasta el Atlético de Madrid es un equipo pequeño, que se ve obligado a vender a sus mejores jugadores para sobrevivir. Un año hace una buena liga el Villarreal (al siguiente año desciende), ahora le toca a la Real Sociedad o al Málada, pero ya no es posible pensar siquiera en ganar la liga como antaño lo hicieron el Valencia, el Deportivo de la Coruña e incluso aquella mítica Real Sociedad de los años 80. Quien manda es el dinero, que genera más dinero, y en este círculo vicioso la liga española solo tiene dos opciones ganadoras. Se lucha por el tercer puesto, porque el dinero hace posible que los grandes compren aquí y allá y conformen verdaderas selecciones. Hace unos días, un locutor que retransmitía el partido del Real Madrid en Turquía decía que en aquel momento en el equipo merengue solo jugaba un español, el portero. El Barça maquilla el asunto con su historia de La Masía, pero finalmente paga millonadas por jugadores de otros países (Abidal, Alves, Alexis, Mascherano, Adriano), españoles (Villa) e incluso por algunos que se le escaparon cuando se formaban en juveniles (Piqué, Cesc, Alba...) por no hablar del potencial económico necesario para ir a buscar promesas de Messi, Iniesta o Pedrito y luego mantenerlos a ver si alguno de los sapos se convierte en príncipe, porque muchos son los llamados y solo de vez en cuando suena la flauta.

zzUD.+LAS+PALMAS+SUB.jpgEs el dinero; si la UD Las Palmas asciende seguramente tendrá que sobrevivir con la cantera, y si alguno destaca se lo llevará uno de esos equipos millonarios, español o europeo. Por eso me inspira ternura esa ilusión ingenua de quienes piensan que la UD Las Palmas puede volver a ser lo que fue durante un par de temporadas hace 40 años. Es posible, pero sin duda sería flor de un día; con las condiciones de hoy, Guedes, Tonono, Germán, Justo Gilberto, Martín Marrero o León (vaya equipazo) habrían volado muy lejos, y sería lógico y humano. De hecho, algunos lo intentaron, pero entonces funcionaba el derecho de retención de los clubs. De todas formas, ojalá me equivoque en todo lo que he dicho.


En la Grecia clásica, los deportistas debían ser un ejemplo para el pueblo, pues no solo eran los atletas más laureados, sino que servían como espejo en el que mirarse por sus virtudes humanas. Un atleta ganador debía ser considerado con los derrotados y exhibir un enorme respeto por el don que los dioses le habían confiado en su fuerza, su deztreza y su inteligencia. Desde que el deporte empezó a mezclarse con el dinero ya nada fue igual; tampoco cuando hace revoltijo con la política, y ejemplos de zzzzaPICTb0094.JPGesto hay en los Mundiales de Fútbol de Argentina y mucho más en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, que fueron un espaldarazo al nazismo. La gran figura de aquellos juegos, el atleta norteamericano Jessie Owens, fue una bofetada para Hitler, pues el dictador no esperó a la entrega de medallas porque un atleta negro había derrotado a los rubios arios que él consideraba superiores en todo. Ahora, el deporte de élite es un asunto multimillonario, se pagan fichas y sueldos irracionales y es un gran negocio. Al menos, los privilegiados deportistas que están en la cima deberían tener respeto por ese don, como los atletas griegos, porque deben ser un ejemplo para las nuevas generaciones. Se ha dicho siempre que los niños no aprenden, imitan, y los adolescentes también; mal ejemplo es la soberbia de Cristiano, la mala educación antideportiva de Messi, la marrullería de Mourinho, la imagen de parranda nocturna de Romario o Ronaldinho, la violencia verbal y fisica en la cancha que luego se airea en todas las televisiones. Pero de todo ello, lo peor es la corrupción, el dopaje, la trampa, y desde luego Lance Amstrong es justamente lo contrario de lo que se debe imitar. La gloria falsa de siete Tours es hoy una gran decepción. El deporte ha sido víctima de la egolaría y el dinero fácil. Qué pena.


zz0102080147[1].jpgLa muerte del ex portero de la selección uruguaya Ladislao Mazurkiewicz hace que la nostalgia encuentre una rendija en la memoria del Mundial de México en 1970, que tan brillantemente ganó aquel mágico Brasil de Gerson, Jasirzinho, Tostao, Rivelino y cómo no O Rey Pelé. No habia televisión en directo en Canarias, y los partidos se veían al día siguiente (en blanco y negro, por supuesto). Aquel es el primer Mundial del que entendí el mecanismo de la competición, aunque antes supe del de Inglaterra y, ya en la nebulosa, del de Chile. El jugador más admirado por la muchachada era sin duda Pelé, aunque también tenían muchos seguidores los italianos Mazzola y Riva. Pero a pesar de tanto artista del balón con los pies, la memoria de ese Mundial es la de dos porteros: Lev Yashin y Ladislao Mazurkiewicz. El primero, porque se sabía que era su última gran competición, ya que el ruso se retiró en 1971, pero dejó clara su categoría hasta el punto de que fue elegido por la FIFA mejor guardameta del siglo XX. En México destacó Ladislao Mazurkiewicz, que fue designado mejor portero de ese Mundial, y era tan bueno que el legendario Yashin le regaló sus guantes y dijo entonces que era su sucesor, aunque para entonces el uruguayo ya había ganado alguna Copa de América. Al leer la noticia de su muerte, me he visto por un momento en aquellos años, y recuerdo lo orgullosos que estábamos porque, retirado Yashin, el mejor portero del mundo hablaba español. Eran tiempos en que nos conformábamos con poco, aunque en España nunca hemos andado mal de porteros (Zamora, Ramallets, Iríbar, Arconada, Casillas...)


zPIE BALON[1].JPGCuando en España hay casi seis millones de desempleados, cuando se reducen las prestaciones en Sanidad, se mutila la Educación y se recorta en servicios sociales; cuando miles de personas se ven en la calle porque les han quitado la casa, cuando las colas en los comedores sociales son cada vez más largas, el baile de millones entre las estrellas del fútbol nos hace sonrojar. Los cantantes han tenido que bajar su caché, los actores sobreviven como pueden, los escritores que tienen la fortuna de vivir de lo que escriben han visto mermadas sus entradas, los pintores y escultores abaratan su obra para poder seguir adelante. Todo el mundo soporta y colabora en el reajuste de esta sociedad, mientras que las grandes estrellas del balompié siguen discutiendo por millones aquí y allá. Ahora se dice que Cristiano Ronaldo quiere un contrato mejor con el Real Madrid. Cobra unos 10 millones anuales libres de impuestos, lo que supone al club millón y medio más porque paga su 15% a Hacienda. Si le renuevan el contrato a 15 millones como parece que pide, entra la nueva ley sobre impuestos a extranjeros y pagaría el 45%, con lo que entre una cosa y otra el Real Madrid tendría que desembolsar el doble que ahora. Y la gracia es que se lo piensan, y hasta hay periodistas que defienden esa operación porque el muchacho por lo visto patea el balón muy bien y cobra menos que Messi. Ese es otro, que con su carita de niño humilde y modosito baila en millones. Y sucede sencillamente porque se los pagan, y siempre hay dinero para eso. No me digan ustedes que hablar de esas cifras escandalosas en estos tiempos no es pornografía.


zvFoto0516.JPGPues nada, ya hemos entrado en la ruta conveniente, porque hay signos cósmicos que así lo anuncian. Cuanto peor nos iba la economía, mejor se nos daba el deporte, y hablo en plural porque el deporte desata el sentimiento de tribu, y parecía que las canastas, los goles y las medallas eran cosa de todos. Antes, cuando no se ganaba, la gente vivía mejor, y es curioso porque se suele decir que el deporte de élite es la guinda de las sociedades que progresan. Pero está claro que España es diferente, y me tranquiliza que Nadal ya no sea el número 1, que a Gasol lo dejen en el banquillo, que Fernando Alonso no gane el Mundial de Fórmula 1 y que tanto los del tenis de la Copa Davis como los del Mundial de Fútbol sala hayan perdido sendas finales. Ha sido por poco, como antes, cuando Arconada fallaba, cuando un árbitro cegato nos echó del Mundial de Corea o cuando se perdían las finales de Champion en los penaltys. Habrá que ver cómo le va a Contador en el próximo Tour. Ahora la cosa pinta bien, porque hasta el Barça ha perdido con el Celtic, algo impensable hace un par de años. A la UD Las Palmas empieza a irle mejor, y es que el equipillo siempre ha ido contracorriente. Esa es otra señal, aunque me preocupa que el Club Baloncesto Gran Canaria lo está ganando todo, y se corre el peligro de que Iniesta o Casillas ganen el Balón de Oro y que en el 2014 levanten otro mundial en el Maracaná. ¿Por qué España no puede ser normal, y ser parejos en triunfos y en economía, pero por arriba? Es que aquí cuando se trata de jugar ganamos todos, y si no la culpa es de otro, hasta el punto de que por lo visto nadie ha perdido en las elecciones catalanas.


Los jurados de los Premios Príncipe de Asturias son todos hijos de su padre y de su madre y deben ser muy aficionados a jugar a las siete y media, porque o no llegan o se pasan. Los de Letras, por ejemplo, se han empeñado en convertir el premio en un nuevo Nobel, pero de aquella manera, y premian desde hace años inexcusablemente a un extranjero, mejor si es del ámbito norteamericano (Arthur Miller, Lonard Cohen...) Los escritores patrios, por muy grandes que sean, ni lo huelen, y casi tampoco los que escriben en español en América.

zzFoto0460.JPGEn el otro extremo estan los jurados del Deporte, que un año tras otros glorifican lo nacional, cosa que está muy bien cuando hablamos de nombres muy grandes como Induráin o Nadal, pero que chirría cuando premian a Fernando Alonso cuando ni siquiera había sido campeón del Mundo una sola vez. Hace dos años le dieron el galardón a la Selección de Fútbol, y, bueno, si es por méritos y quieren ser de ámbito internacional, tendrían que habérselo dado a Brasil, que para eso es campeón cinco veces. Pero, vale, es la Selección Española, muy mediática, y se olvidaron de la de Baloncesto o de otros deportes en los que España ha logrado grandes triunfos. Ahí sigue arrinconado Ángel Nieto, que fue campeón del Mundo 12 + 1 veces, pero un año de estos de lo darán a Pedrosa o algún niñato de estos que tendrá un par de títulos pero factura mucho en publicidad. No niego que Xavi Hernández y Casillas son dos futbolistas muy importantes, y hasta ejemplares en su amistad por encima de la rivalidad Madrid-Barça. Pero es que ya fueron premiados con la Selección hace dos años, y como no sea que el jurado haya querido acabar de deprimir al pobrecito Cristiano Ronaldo, no entiendo este fallo (encima rarito, con candidatura doble, no confundir con ex-aequo, que yo no sé hasta donde fuerza las normas). Y esa es otra, porque uno lee la lista de miembros del jurado y entiende que se den los premios deportivos con criterios tan perecederos. Aquí lo que pita es el manejo diario de los medios, y a este paso los Príncipe de Asturias del Deporte acabará dándolos el programa Punto Pelota.


Como en el sueño de Nabucodonosor (Daniel, II, 26-45), el hombre coronado de oro, que tiene el torso de plata, las caderas y los muslos de bronce y las pantorrillas de hierro, resulta que tiene los pies de hierro y barro. Tanta grandeza por arriba puede ser derruida simplemente con agua de lluvia que diluye el barro por los pies. Así es la fama efímera, y Cristiano Ronaldo, que viene de muy abajo, del barro, tendría que saberlo. Pero vive en su cabeza de oro y ya no recuerda de dónde proviene.

zcrisFoto0450.JPGSu don es que juega bien al fútbol, y por ello le pagan más de un millón de euros cada mes, y factura otro tanto en derechos publicitarios. Es decir, un hombre que gana unos 25 millones de euros al año, libres de impuestos, que es glorificado por adulones mediáticos, que es el centro de muchas miradas, ahora dice que no se siente querido en el Real Madrid. Digo yo que querrá que le rindan culto como a un faraón contemporáneo, que besen el suelo por donde pisa, que lo adoren. Si él mismo se cree lo que ha dicho, se necesita ser o muy infantil o muy soberbio; si lo hace por estrategia, hace falta ser muy cínico. Sus palabras son un insulto en una sociedad que atraviesa una situación muy difícil. Si él no se siente querido, ¿como ha de sentirse un padre de familia en paro, una viuda con una pensión misérrima, un joven preparado que cuando encuentra trabajo cobra menos de mil euros? Cristiano cobra cada 17 minutos el salario mínimo interprofesional de un mes, y se permite decir lo que dice. Con sus palabras no solo ha ofendido a la buena gente que sigue al Real Madrid, también ha ofendido a toda la profesión futbolística, a las personas trabajadoras y en suma a la Humanidad. Si tuviese dos dedos de frente, pediría disculpas porque, encima, un deportista afamado como él debe servir de ejemplo social, porque es el espejo en el que se miran los niños que piden a los Reyes Magos una camiseta con el nombre de CR7. Y que no se olvide del barro que conforman sus pies; y si no que le pregunte a Mike Tyson, Jack Clark y tantos otros, a los que la lluvia de la soberbia les destruyó la fama, les liquidó el dinero y fulminó su poder mediático.


zjjoo2222.JPGNunca me alegro de los males ajenos y mucho menos de los que de alguna manera me atañen. Me refiero a las glorias deportiva de España, una especie de contrasentido, pues mientras las vitrinas de muchos deportes rebosaban de trofeos, el país no iba muy bien. Decían que ganar animaba y que incluso dinamizaba la economía, pero eso debe ser en otros países; aquí no. Resulta que, de golpe, los Juegos Olímpicos empiezan a bajarnos de la nube. No están Nadal y otros posibles medallistas por lesión, la selección de baloncesto tiene a medio equipo tocado o en recuperación física y el remache: la selección de fútbol, la gran favorita, no ha sido capaz ni de ganarle a Honduras, que como sabemos tiene un potencial futbolístico más bien cortito. ¿Es que se ha acabado la fiesta y todo ha sido flor de un día? La verdad es que no podemos fiarnos mucho por los resultados de estos Juegos Olímpicos, porque Londres parece que nos trae mala suerte; la cosa empezó mal, cuando la adjudicación de los Juegos y Londres le birló la sede a Madrid por la "gracieta" del príncipe Alberto de Mónaco. Queda esperanza en vela y poco más, porque las posibles medallas que se esperaban en ciclismo, remo, natación o judo se han volatilizado. Mirémoslo por el lado positivo y pensemos que la pesadilla de Londres acaba el día 12 y a lo mejor cuando seamos menos gallitos en deportes empieza a recuperarse la economía. El que no se consuela es porque no quiere, y si no hay copas de las otras, nos quedan los chupitos.


Me gusta ver un buen partido de fútbol, y es verdad que España juega muy bien. Ha ganado el triplete, algo que nadie había conseguido, y ya empiezan algunos a pensar en dar un maracanazo en el Mundial de 2014 y subírsele a las barba a Brasil en su propia casa. Yo, a estas alturas me lo creo todo, pero sigo pensando lo mismo: es simplemente fútbol, un juego. Que España haya ganado es mejor que lo contrario, pero si ya se pasaron hace dos años con las fiestas del Mundial, seguir ahora con millones de personas en la calle vitoreando a una guagua descubierta que apenas se vislumbra a lo lejos me parece algo cercano a lo esotérico. No veo diversión en estar apretujado bajo un sol de justicia, en medio de una multitud vociferante; es volver a los ancestros, zzLa Euro de los Renaldinhos[1].jpgdesempolvar el espíritu de tribu, una especie de identificación con algo que es solo una idea, y los dioses se acercan a los mortales. No importa que queden muy lejos, que solo se les vea pasar un instante, se supone que lo importante es estar ahí para que esos seres del Olimpo vestido de rojo derramen sobre los humanos su gracia, aparte del dinero que cuesta todo ese dispositivo. Ya sabemos aquello de "pan y circo", pero es que hay poco pan. En resumidas cuentas, una papanatada, con todas las cadenas conectadas en directo durante horas, esperando que al final, un dios suplente, el portero del Liverpool Pepe Reina, ensarte una ristra de chorradas a cual más repetitiva. Pero hay que reírse, hablan los dioses. Y el Jefe del Estado, mortal al fin, recibe obnubilado a unos muchachos que lo único que hacen es dar patadas a un balón. Sí, crean ilusión, y está muy bien, pero estos festejos de cuentos de hadas ya cansan. Son (bi, tri, tetra) campeones, pero no son unos héroes. Como decía alguien en las redes sociales, héroes son los que luchan contra el fuego en los bosques valencianos, los que viven el día a día toreando dificultades, los que pasan noches en vela cuidando de los suyos. No nos engañemos, la Selección Española de Fútbol es un grupo de chicos multimillonarios en pantalón corto que juegan muy bien al fútbol (el dinero que cobran es otro asunto, no menor). Es cierto que sus triunfos generan alegría y dan un respiro, pero nada más. De manera que ese viaje a Kiev de Rajoy es justo la imagen que no quería ver en el presidente de un país que, en estos difíciles momentos, necesita creer que sus dirigentes están en lo que están, no gritando "gol" en un palco. Así que, ya vale.


En Estados Unidos pueden convivir perfectamente Sinatra y Bing Crosby, en Francia se enorgullecen de tres pintores a la vez y en Italia no hay pugna por escoger entre Gassman y Mastroianni. En España todo es blanco o negro, muy evangélica ("El que no está conmigo, está contra mí"). Aquí no puede haber dos, uno es el mejor y el otro basura, o al revés. Siempre hay un debate que se eterniza (Joselito-Belmonte, Kraus-Domingo, Messi-Cristiano, Torres-Llorente...) zRiña_a_garrotazos[1].jpgTambién ocurre que se pasa de la gloria al infierno en segundos, dependiendo a menudo de los caprichos de la fortuna. España nunca ha ganado en fútbol un partido oficial a Francia, tal vez sea ese otro gafe que habrá que conjurar. Pero ya están preparados los adulones si España sigue venciendo, y también los cuchillos listos para trinchar a Del Bosque y sus muchachos, y a veces son los mismos los que pueden hacer cualquiera de las dos cosas, dependiendo de como vaya la fiesta. Cuando a Napoleón le hablaban de las cualidades militares o políticas de alguien, él preguntaba siempre: "¿Tiene suerte?" España fue fantástica en la anterior Eurocopa, y ganó el Mundial jugando bien pero no tanto, y la fortuna estuvo presente varias veces, tomando forma de Iker Casillas. Si tiene suerte napoléonica ganará a Francia y a quien sea y se entonarán himnos a la firmeza de los criterios de Del Bosque; si pierde, sea en cuartos, en semifinales o en la final, esa firmeza se tornará majadería y testarudez. España es así.