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Archivos Septiembre 2016


Para desengrasar, que no todo va a ser política, les cuento que en estos día me he enterado de que han subastado las cenizas del novelista Truman Capote y que ha habido una puja muy reñida. Estoy convencido de que a él le habría gustado, porque sentía pasión por un titular periodístico. Cada cual subasta y puja según su saber y entender, y los muertos y aparecidos se llevan mucho este otoño. También hace poco tiempo, vi un reportaje de televisión en el que afirmaban que en el estadio Ciutat de València transitan los espectros de cuatro aficionados, cuyas cenizas fueron depositadas debajo del césped de una de las porterías tras el accidente en el que perdieron la vida al regreso de un partido de su equipo, el Levante, titular del estadio. Parece ser que, desde entonces, en esa portería suceden cosas extrañas, siempre a favor del equipo local, errores inexplicables de los adversarios y aciertos imposibles de los levantinistas, o directamente milagros, sea en defensa o en ataque. Se ve que los difuntos ponen mucho empeño, futbolistafantasma.JPGpero muy hábiles no deben ser, puesto que el equipo acaba de descender a 2ª división. Comentaban en el reportaje que un delantero del Málaga llamado Duda (que ya tiene mangrina el nombrecito) falló un gol hecho porque se le puso delante un fantasma, pero no un central chulo, no; un fantasma-fantasma. Y siguieron hablando en la televisión con normalidad, como si ya se pudiera fichar apariciones de ultratumba en lugar de futbolistas. Duda, el jugador implicado en el asunto, lo narraba como si el fantasma fuese un personaje real del deporte, de los que salen en Marca. Y uno se pregunta si hay penalty en caso de que, dentro del área, el balón atraviese al espectro por la mano separada del cuerpo, o si es reglamentario que un equipo juegue con varios jugadores de más, aunque sean aparecidos de otro mundo (esta puede ser una explicación del descenso). Estos jugadores con alma pero sin cuerpo salen baratos, no cobran, y como solo juegan en casa tampoco viajan (ya tienen bastante con volver desde el más allá). Yo había oído hablar de El futbolista asesino en la magnífica novela de Nicolás Melini, pero nunca de futbolistas difuntos y encima no profesionales. En estos días, parece como si todos anduviéramos por el rulfiano mundo de Pedro Páramo, fronterizo entre la vida y la muerte, o más bien sin fronteras, lo mismo en un lado que en otro, como en la novela El bebedor de vino de palma del autor nigeriano Amos Tutuola, o por cualquier escena cinematográfica en la que salga Nicolas Cage, que nunca estaremos seguros de si está triste, alegre, tranquilo, cabreado, vivo o muerto. Será el otoño cambiante.


Gran teatro mundo1.JPG


No olvides que es comedia nuestra vida
y teatro de farsa el mundo todo.

Francisco de Quevedo.


El actual momento político es solo una escena más del gran teatro de la política española. No es verdad que sea una crisis del PSOE, es la ejecución de un manual de instrucciones, en el que ejecutivas federales, comités, medios de comunicación y leyes varias hechas para envolver las mentiras vienen en el texto. La consigna se gestó hace treinta años, en la cúspide del poder de quienes hablaban del nuevo orden mundial. Reagan, Teatcher y Gorvachov, reconfortados con las oraciones de Karol Woytyla soplaron y cayó el Muro de Berlín, se proscribió la Teología de la Liberación, un peligro, aunque hubiera que sacrificar a Monseñor Romero; había que dejar claro quién manda aquí.

Paso a paso, han ido desmantelando todo lo decente que se había creado, no solo en la Europa de la Sociedad del Bienestar, sino en todo el planeta. No había que dar golpes de estado con tanques y Videlas, bastaba con los bancos centrales, las uniones monetarias, las crisis financieras programadas y la deslocalización de la producción. Roma no se ganó en un día, todo a su tiempo. A un sector muy amplio de la sociedad española empezó a no gustarle el nuevo orden y se echó a la calle el 15 de mayo de 2011. Hubo que moverse con rapidez y encauzar tanta rabia en unas nuevas fuerzas en las que toda esa ira se viera representada, que, una vez en las instituciones, se podrían vigilar mejor. Pero...

Llegó un líder nuevo en la antigua socialdemocracia que no quiso seguir el guión que llevaba escrito muchos años en el Foro de Davos, en las reuniones del Club Bilderberg a las que él mismo asistió, en el FMI, en el Banco Mundial y hasta en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Iba a echar por tierra el trabajo de treinta años. ¡Amenazaba con formar un gobierno con los radicales! ¡Qué insolencia! Había que corregir la deriva que podría dañar el gran proyecto, porque estas cosas son imitadas si salen bien. No hay que permitir que eso ocurra, y aun a riesgo de que las fuerzas emergentes desde la indignación se conviertan en primera alternativa real de poder, se hizo necesario el escandaloso escarmiento y reconducir la situación al redil establecido.

Gran teatro mundo.JPGYa se ocuparán más delante de esos radicales, si fuera el caso, ahora toca lo urgente, como se hizo en su momento en Grecia, en Italia o en Brasil. Así que, ahora todo estará bajo control; si hay que dinamitar el PSOE, se hace y punto, ya se hizo con la UCD cuando fue necesario. Es el gran teatro de la política, en el que muchos de los actores ni siquiera saben que representan un papel, que sigue el dictado de Calderón de la Barca en EL GRAN TEATRO DEL MUNDO:


"...Mortales que aún no vivís

y ya os llamo yo mortales,

pues en mi concepto iguales

antes de ser asistís;

aunque mis voces no oís,

venid a aquestos vergeles,

que ceñido de laureles,

cedros y palma os espero,

porque yo entre todos quiero

repartir estos papeles..."


TITERESSS.JPGSi andábamos escasos de gobierno por el rebotallo que hay en Madrid, ahora resulta que tampoco tenemos en Canarias un gobierno en condiciones, porque el pacto regional CC-PSOE se ha roto. Tampoco es que fuera una gran cosa lo que teníamos, pero es que ahora esto es Jauja al revés, en vísperas del presupuesto para 2017 y con vías de agua por todas partes, una muy importante la que hay en Sanidad, justamente una consejería que tiene ahora mismo su consejero en el aire. Hay convocada para el día 10 de octubre una huelga indefinida, y ya es sabido que el futuro de las listas de espera es grandioso, porque van a crecer exponencialmente. Por si fuera poco, nos enteramos hoy de que la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria tiene la cesta de la compra más cara de España, y yo me pregunto cómo es eso posible con las diversas ayudas europeas a los productos importados y con la tan cacareada competencia a la baja que iba a generar la proliferación de terminales de las grandes cadenas de supermercados, que se han cargado, además, el pequeño comercio de toda la vida. Lo que me lleva a más preguntas, la principal de las cuáles es si los gobiernos y los parlamentos son quienes controlan el sistema económico o es este el que tiene a las instituciones políticas como marionetas que legislan y decretan según les dictan y así visten al muñeco. La salida que dan todos es echar la culpa a los otros, Canarias a Madrid y Madrid a que Canarias no sabe gestionar. Entre todos la mataron y ella sola se murió. No hay sociedad que prospere con estos mimbres, porque las cifras económicas no se corresponden con el bienestar colectivo. Eso sí, hay unos pocos que se aprovechan del río revuelto.


DSCN4046uuu.JPGLa tolerancia escasea. Por desgracia, lo vemos cada día en los noticiarios, y está sucediendo muy lejos o dos calles más allá de nuestra casa. La lucha por las ideas nunca es digna cuando se intenta imponer a los demás por la fuerza, y se manifiesta también en las pequeñas cosas. Precisamente la tolerancia viene a poner sobre el tapete que la única forma posible de convivir es intentar hacerlo respetando las ideas de los demás, y, por supuesto, exigiendo que los demás respeten las nuestras. Los fundamentalismos religiosos o de otra índole son la muestra de que el ser humano de hoy no está tan lejos del que pintaba bisontes en Altamira. Y eso tendríamos que aplicarlo a nuestra sociedad, en la que un juego como el fútbol acaba convirtiéndose en una especie de religión fanática. Una cosa es ser simpatizante de un equipo y otra un fanático intolerante, y detrás de la liga, la política y la intransigencia religiosa hay intereses económicos de alguien poderoso. Y es que muchos quieren un mundo como el que imaginan en su cabeza, pero no entienden que los demás también imaginan otros mundos. De ahí y de la codicia nace la intolerancia.


Entra el otoño y con él se produce la rentrée de las actividades culturales cara al público. Y, como es costumbre, hay algún interesado que saca a la palestra el dinero público dedicado a la cultura, casi siempre para ridiculizar y desvalorizar el trabajo y el talento (mucho o poco) que se expone. Estoy convencido de que hay una estrategia para evitar que la gente piense, y eso pasa por laminar las Humanidades en los programas de enseñanza y por presentar a la gente de la cultura como machangos estúpidos y oportunistas. Lo más terrible del asunto es que les está saliendo bien; en nuestra sociedad, cuando se habla de artistas e intelectuales viene equivaler a emparentarlos con vividores, aprovechados y timadores; seres corruptos e inútiles en definitiva. Eso sí, hay siempre un par de figurones que son aventados como genios y nadie discute que se gaste dinero público en fomentar sus incontestables genialidades. El resto puede decirse que son pseudodelincuentes, o peor aún, pedigüeños.

2014ty788j.JPGPara empezar, si hablamos de subvenciones, tenemos que decir que pocas cosas hay que no lo estén. El dinero público va tranquilamente a los tres sectores económicos, y está bien porque se necesitan impulsos y ayudas. Si hablamos de los intangibles, hay dinero en los deportes, bien es verdad que no de la manera ideal, pues a veces reciben más los que más tienen. A nadie le parece mal porque se supone que eso va finalmente en beneficio de la sociedad en su conjunto. Está claro, ayudar al deporte o al comercio no es cosa de deportistas o comerciantes; pero si se pone dinero en cultura salen rápidamente los nombres del pintor, la bailarina o la actriz que está en un proyecto; se ha generado la idea de que la cultura solo es cosa de la gente que la hace.

Y es una gran mentira, porque hasta el escaso dinero que se dedica a la cultura se distribuye de manera "asimétrica" por decirlo de una manera suave. Cuando se sostiene un acto cultural muy costoso, se justifica como imagen, pero no se dice quiénes son realmente los beneficiados, que a veces ni siquiera son directamente agentes culturales. Pero si hablamos del resto de la cultura es como si se le hiciera un favor a un grupo de teatro o a un laborioso proyecto audiovisual. Y, para terminar, hay que decir que el dinero para la cultura creativa es ahora mismo tan escaso que se gasta casi todo en gestionar la nada, con lo que seguiremos teniendo deslumbrantes eventos y equipazos deportivos en la élite, pero la cultura creativa acabará siendo cosa de inútiles marginales, si es que ya no lo es. Se llama ignorancia programada. En unos años, esto será un desierto repoblado con aplicaciones de móvil. ¿Pensar, para qué?


Luis Juncoo.JPGHay distintas maneras de enfrentarse a la escritura de una novela. La más habitual es la que, siguiendo la expresión gráfica de García Márquez, trata de coger al lector por el cuello y no lo suelta hasta el punto final. En este caso, se trabaja con esmero el comienzo, tratando de sembrar la curiosidad. Hay, sin embargo, otras maneras de acometer una narración. Una de ellas es aquella en la que quien escribe no concede un milímetro a lo fácil, y exige (no solicita) la implicación del lector, anunciándole desde la primera frase que el proceso es cosa de dos, que quien lee debe poner de su parte. Cuando solo se pretende impresionar con arabescos, laberintos y regates gratuitos, el resultado suele ser pobre, porque el lector colabora cuando entiende que la estructura que se le propone responde a una necesidad argumental, y que la novela en cuestión no es un pedante ejercicio de estilo que lleva a ninguna parte. Hay una propuesta que lleva a la reflexión, a la discusión e incluso a la oposición. Escribir así evidencia ante todo valentía y honestidad, y en el caso de las novelas más recientes de Juan Ramón Tramunt y Luis Junco unas propuestas tan posibles que pueden parecer alucinaciones, precisamente por la tendencia natural de la realidad a lo inverosímil. Diría también que en ambos casos se sobrepasa la línea de la ficción y entramos en territorio del Pensamiento con mayúscula. Por valientes, interesantes y provocadoras recomiendo que se sumerjan en ellas quienes quieren saber un poco más, no de los conocimientos aportados por los novelistas, que también, sino de sí mismos.

Y tras este proemio que vale para ambas novelas, paso a comentar la segunda:

Somos nosotros, pero más que nosotros

La división entre las ciencias y las humanidades es relativamente reciente. Solemos llamar renacentista a alguien que juega a muchos palos, pero esta concepción totalizadora proviene del comienzo de los tiempos y se alarga hasta bien entrada la Edad Moderna. La novela Entrelazamientos, de Luis Junco, participa de esa confluencia de disciplinas que son las que finalmente definen nuestra civilización, y seguramente no es baladí que el autor sea un científico de academia, porque en el mundo actual esa frontera entre lo científico y todo lo demás suele ser todavía muy rígida. Y esta novela está escrita desde una perspectiva que seguramente era la de los filósofos clásicos, los grandes padres de la escolástica o las lumbreras de la Ilustración, en cuyos albores ya empezaban a notarse las fisuras entre lo científico y lo irracional, pues es bien conocido que, cuando Newton probó las bases científicas de la descomposición de la luz en el arco iris, el poeta John Keats montó en cólera porque don Isaac había explicado el misterio. A partir de ahí, el divorcio entre la ciencia y lo irracional estaba cantado.

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Entrelazamientos. Luis Junco. Editorial La Discreta. 2016. 393 páginas.

Pero fue la propia ciencia la que, al filo del siglo XX, empezó a poner sobre la mesa argumentos que hacían confluir ambos mundos. La visión totalizadora de un cosmos diverso pero interrelacionado empezó a tomar forma con Planck, Bohr o el mismísimo Einstein, y se remachó con el determinante Principio de incertidumbre de Werner Heisenberg, y luego un rosario de teorías aportadas por Von Braun, Hawking, Higg, que revolucionó la física con su propuesta de partícula elemental, sin olvidar las nuevas aportaciones de la Teoría de cuerdas. Y es en los años 70 cuando lo que llamamos ciencia empieza a enseñorearse de todo, pero ni era buena la desidia unamuniana de la ciencia ni todo lo contrario.

Aunque no lo crean, estoy hablando de literatura, porque, desde el ámbito de ciertos géneros, como el fantástico, la novela del siglo XX ha puesto sobre la mesa conceptos que estaban fuera de la literatura, exceptuando a los románticos, en los que el espacio, el tiempo, el funcionamiento de la materia o los universos paralelos se mezclan con los tradicionales Eros y Thánatos. Puede que esto tenga que ver en su funcionamiento misterioso con el amor y la muerte, que tal vez no sean un enigma sino ecuaciones mal resueltas y que hasta ahora hemos colocado en el territorio de lo mágico e incluso de lo esotérico.

Luis Junco no evita entrar en todos esos territorios, aparentemente dispares e incluso enfrentados, tratando de buscar una explicación a una serie de hechos que no tienen respuesta en los manuales de filosofía, religión u ocultismo, pero tampoco en las matemáticas, la biología o la mecánica cuántica. Y lo hace aunando todas estas miradas en el centro del universo, que desde nuestra perspectiva no puede ser otra que el ser humano, pero no unívoco y tangible como lo conocemos, sino diverso, atemporal y comunicado por fuerzas que aun estamos tratando de establecer. Entrelazamientos es el título de la novela, pero es también un concepto de la física que se maneja desde hace casi un siglo.

Puede resultar extraño que en una misma novela convivan partículas subatómicas, fantasmas clásicos e historias basadas en el dejá vu. Armar esos mundo necesita de un gran pulso narrativo, capacidad que acredita con solvencia Luis Junco, aunque al final tengamos que concurrir en preguntas que nos llevan a otras preguntas, pero después de leer Entrelazamientos muchas nociones que hasta ahora creíamos fruto de la ignorancia tal vez tangamos que repensarlas porque pueden ser el resultado del conocimiento. O no. Habrá que ver.

***

(La reseña de Anturios en el salón de Juan R. Tramunt se publicó en el post anterior).


JR tramunth.JPGHay distintas maneras de enfrentarse a la escritura de una novela. La más habitual es la que, siguiendo la expresión gráfica de García Márquez, trata de coger al lector por el cuello y no lo suelta hasta el punto final. En este caso, se trabaja con esmero el comienzo, tratando de sembrar la curiosidad. Hay, sin embargo, otras maneras de acometer una narración. Una de ellas es aquella en la que quien escribe no concede un milímetro a lo fácil, y exige (no solicita) la implicación del lector, anunciándole desde la primera frase que el proceso es cosa de dos, que quien lee debe poner de su parte. Cuando solo se pretende impresionar con arabescos, laberintos y regates gratuitos, el resultado suele ser pobre, porque el lector colabora cuando entiende que la estructura que se le propone responde a una necesidad argumental, y que la novela en cuestión no es un pedante ejercicio de estilo que lleva a ninguna parte. Hay una propuesta que lleva a la reflexión, a la discusión e incluso a la oposición. Escribir así evidencia ante todo valentía y honestidad, y en el caso de las novelas más recientes de Juan Ramón Tramunt y Luis Junco unas propuestas tan posibles que pueden parecer alucinaciones, precisamente por la tendencia natural de la realidad a lo inverosímil. Diría también que en ambos casos se sobrepasa la línea de la ficción y entramos en el territorio del Pensamiento con mayúscula. Por valientes, interesantes y provocadoras, recomiendo que se sumerjan en ellas quienes quieran saber un poco más, no de los conocimientos aportados por los novelistas, que también, sino de sí mismos.

Y tras este proemio que vale para ambas novelas, paso a comentar la primera:

Un apocalipsis posible

Por la cuenta que nos trae, espero que el posible futuro que plantea Anturios en el salón, la última novela de JR Tramunt, sea simplemente una hipótesis que nunca llegue a convertirse en realidad. Sin embargo, la fragilidad de nuestro territorio insular es algo que casi nunca valoramos, de otra manera no se cometerían los desmanes contra la supervivencia del propio territorio, que son claros atentados, además, contra la vida humana, una especie de terrorismo con sordina que se oculta bajo la manta de los beneficios inmobiliarios e industriales de unos pocos.

Lo que plantea el autor es la despoblación absoluta de la isla de Gran Canaria en un futuro no muy lejano, después de los estragos que ha perpetrado la radiactividad galopante producida por un accidente en una central nuclear en el vecino sur de Marruecos. Un hombre se arriesga, engaña a los controles militares y nos va mostrando las consecuencias de la catástrofe, los cambios producidos y la desolación en una isla en la que antes todo fue vida y frenética actividad humana. La formación psicológica del autor no es elemento menor en la construcción del relato, pues nos va enfrentando a realidades posibles que nunca tenemos en cuenta. Basta imaginar ahora mismo que se corten las rutas comerciales con el exterior, y habría que pensar cómo podrían sobrevivir los más de dos millones de personas que habitan las islas en un territorio en el que la mayor parte de lo necesario -alimentación incluida- llega de fuera. Incluso no nos planteamos qué pasaría con el suministro de agua y electricidad si ocurriera algo en las grandes plantas potabilizadoras y generadoras de energía eléctrica, o simplemente si hubiera escasez del petróleo que las hace funcionar.

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Anturios en el salón. Juan R. Tramunt. Editorial Baile del Sol. 2016. 240 páginas.

Si nuestra clase dirigente no conoce nuestra fragilidad, estamos en manos de irresponsables. Si es consciente de ella y sigue cimentando nuestro futuro en los combustibles fósiles, tendríamos que usar otro adjetivo mucho más fuerte. No es lugar para entrar en el desprecio de las energías renovables, que reducirían nuestra dependencia del exterior, pero sí que recomendaría a los responsables políticos la lectura de Anturios en el salón, porque verán con una claridad meridiana que en estos momentos la mayor parte de las políticas que se aplican son suicidas. Y para llegar a ese convencimiento, la mano diestra de JR Tramunt hace que vivamos esa situación indeseada pero posible. Durante décadas se pensó que Huxley, Orwell o Bradbury eran unos visionarios imaginativos, y ahora vemos que eran simplemente escritores realistas que narraban el futuro. Aprendamos la lección y ojalá Anturios en el salón solo sea el fruto de imaginación de un novelista, pero será dramática realidad si no se cambia el rumbo, y por desgracia, de momento no veo señales de que eso vaya a suceder.

Etiquetar a JR Tramunt no es fácil. Escribe novela, cuento, poesía y teatro, y no suele ceñirse a una línea concreta, pues de su pluma hemos leído novela negra con tintes políticos, novela psicológica e incluso puede apuntarse ser uno de los pioneros del género erótico en Canarias con su novela La hembra del centauro. Anturios en el salón pudiera pasar por una novela fantástica con trama apocalíptica, pero finalmente ninguna de sus novelas es lo que parece, porque usa los géneros en función de la historia que quiere contar. Dejémoslo en escritor.

***

(La reseña de Entrelazamientos de Luis Junco se publicará en el próximo post).


aaIMG_3037.JPGPongo por delante que lo del cambio climático es un hecho indiscutible, pero también es cierto que hay elementos que, aunque parezcan nuevos, son normales porque forman parte de ciclos largos. La memoria es infiel en la mayoría de la gente, y se nota sobre todo a principios de febrero y al entrar septiembre. En pleno invierno, sopla el alisio del nordeste, trae humedad y, aunque el termómetro marque 18 grados en la costa, hace un frío que pela. En septiembre, el sol se suelta el pelo y la humedad hace que, aunque el termómetro no suba demasiado, se tenga la sensación de un pegajoso calor insoportable. Y siempre pasa igual, la gente comenta que no recuerda un invierno más frío, un verano más caluroso o un clima más cambiante. Este año la panza de burro va y viene y pone en boca de los inconformistas aquello de que el tiempo ya no es lo que era. Pero eso también es normal porque incuso ha habido años sin panza de burro, y otros en los que se alarga hasta finales de septiembre, y vuelve a comenzar un ciclo largo. Ha sido así siempre, hay algunas semanas muy calurosas en septiembre y octubre, y no pasa nada. La memoria suele jugarnos malas pasadas con la temperie, pero yo, como decía aquel campesino al atardecer de un día muy caluroso, temo el calor que va a hacer mañana, porque el de hoy ya pasó. Además, ahora está Las Canteras y en febrero la bufanda.


julietttta.JPGLa Academia de Cine ha decidido enviar a luchar por el Oscar a la película Julieta de Pedro Almodóvar. Probablemente sea una buena decisión pues es bien conocida la simpatía que el director manchego atrae en el extranjero, especialmente en Francia y, cómo no, en Estados Unidos. También hay que reconocer que, gracias a esa capacidad de conquistar mercados exteriores, Almodóvar ha sido la vía por la que Antonio Banderas y Penélope Cruz consiguieron ser visibles en Estados Unidos.

Seguramente el cine de Almodóvar tiene muchas virtudes. En mi opinión, tiene un gran talento como director e incluyo en este apartado la dirección minuciosa que hace de sus actores y actrices. Sus películas respiran gracias a ese talento, a pesar de sus guiones y argumentos rebuscados a más no poder. Se dice que tiene un olfato artístico especial para retratar el mundo de la mujer; ahí discrepo, porque inventa una mujeres imposibles, rarísimas y muchas veces insoportables; y las castiga desde el principio al final de la película. Luego ves a la gente maravillada con la sensibilidad de Almodóvar, hasta el punto de que casi me tiran piedras cuando dije que el violento argumento de Átame me parecía una barbaridad que no deja de ser el típico síndrome de Estocolmo que acercan a la víctima y a su secuestrador, un tarado de libro, por muy bien que estuvieran Victoria Abril y Antonio Banderas. Pero les parecía una historia maravillosa, la misma que cuentan los maltratadores cuando controlan la vida de una mujer. Pues vale. También dicen que Almodóvar retrata a mujeres libres, fuertes y sanas. Vuelvo a aceptar pulpo como animal doméstico, aunque mi diccionario se rebela porque no le cuadran los significados de esos conceptos.

En resumidas cuentas, como tengo espíritu de tribu, ojalá Almodóvar gane el Oscar, pero creo que ha quedado claro que no me entusiasma su cine. Y me parece bien que le guste a otras personas, a muchas; lo que no entiendo son los razonamientos que suelen dar para que les guste. Las mujeres almodovarianas no son reivindicación de nada, y si les digo la verdad, llegaron a gustarme algunas de sus películas cuando se ceñía a la comedia. Ya en sus dramas me pierdo, y es que hasta Woody Allen a veces no es Woody Allen.


Entre la mano del hombre, sus descuidos y las fuerzas de la naturaleza, parece que empieza a desvanecerse el paisaje que siempre nos acompañó. Se llevan por delante la escalera de la plaza de Santo Domingo (que debería volver a su lugar), hace poco se derrumbaron los laureles de la plaza de San Bernardo y ahora se han venido abajo las palmeras gemelas de la zona del Pambaso, en el risco de San Nicolás. Estas palmeras están en las retinas de todos nosotros porque eran centenarias y, además, las Foto fija palmeras.JPGhemos admirado en su juventud cuando fueron pintadas por Jorge Oramas, desde la perspectiva de las ventanas del edificio del Hospital de San Martín, donde Oramas pintaba el futuro de los riscos de la ciudad. Ese desvanecimiento del paisaje empezó a acelerarse cuando, en 2005, la tormenta tropical Delta hundió en el mar el Dedo de Dios, que señalaba desde la costa de Agaete el camino del cielo. Tenemos noticias de que en 1610 un vendaval arrancó en la isla de El Hierro el mítico árbol del agua, el Garoé, y que en 1684 otra ventolera tumbó el gigantesco Pino de las Maravillas de Teror, que consta en la tradición como el lugar de la aparición de la Virgen a la que dio nombre. Como vemos, los árboles marcan nuestra tradición legendaria, además de otros elementos naturales o artificiales que, por lo visto, tienen fecha de caducidad. Nunca pensamos que desaparecería El Dedo de Dios, y se nos hace muy cuesta arriba pensar que un día falte el vetusto drago de Icod de los Vinos (otro de nuestros árboles míticos que todavía sigue ahí), pero las palmeras del Pambaso nos recuerdan que en este planeta todo está de paso, no solo lo seres humanos. Tenemos la fortuna de haber conocido y disfrutado de algunos de esos símbolos en plenitud, como hubo generaciones que conocieron el Pino de las Maravillas o bebieron agua de la que destilaba el Garoé.


3211IMG_0685.JPGEl Charco de La Aldea de San Nicolás de Tolentino es, con El Pino, La Rama y los carnavales, el cuarteto festivo más particular de Gran Canaria. La Aldea es un lugar muy especial, casi como una isla dentro de la isla, debido a su situación geográfica y a la escasez de comunicaciones durante siglos. Las cosas han cambiado, pero la Historia ha forjado en los aldeanos una forma de ser muy peculiar, y quien más quien menos tiene un amigo o una amiga de La Aldea y puede dar fe de ello. No creo exagerar al decir que, en conjunto, son la gente de La Aldea es la más abierta, divertida y generosa que conozco. Son sencillos, trabajadores y parranderos. Todo a su tiempo, pues por su firmeza fueron los primeros en ganar la guerra social del agua. Y hoy, día del Charco, rindo homenaje de afecto y admiración a La Aldea, que es como decir a la amistad. En esto, seguro, la isla es unánime.


201410rrr01_120854.JPGEn la romería de Teror se ofrenda a la Virgen del Pino lo más granado de nuestros municipios. La imagen de la canariedad se equipara a lo rural y campesino, un poco a las tradiciones artesanas y otro poquito al alma marinera de nuestros pueblos costeros, todo ello con cachorro, justillo y canciones de Néstor Álamo. Se diría que es una reivindicación del equilibrio medioambiental, de la agricultura y la ganadería con sus exquisitos productos genuinos y derivados, de las manos artesanas que conservan maneras en desuso de construir el bienestar. Y no se puede pasar por alto la solidaridad, que este año ha alcanzado las 25 toneladas de productos de primera calidad para compartir con los más desfavorecidos.

Esa agricultura abandonada, maltratada y casi expulsada de nuestros mercados, esas pequeñas industrias derivadas que se ahogan frente al gigantismo devorador de las multinacionales, esos oficios manuales que languidecen... Y los representantes políticos sacando pecho, entre carretas, bueyes y gofio hecho con millo importado, que llamaban maíz en el puerto de Nueva Orleans.

Dentro de unos años, lo consecuente con la realidad sería que en lugar de municipios y carretas acudiesen a hacer sus ofrendas las grandes cadenas de supermercados, con papas de Israel, aceite de La Liguria y tomates de Almería. Que vayan también de romería representaciones de las grandes superficies, de las franquicias de esto y lo otro y hasta las tiendas de los chinos.

Sabiendo todo esto, no me extrañaría que la Virgen del Pino empezara a poner cara de desagrado un año de estos. Es que se está jugando con un sentimiento secular y con la supervivencia de una sociedad que cada día pierde capacidad para ser ella misma.


Nada se debate, sobre nada se informa con profundidad, todo es un picoteo y en la era de la información inmediata los magníficos canales de que disponemos son utilizados para chorradas. Los teléfonos móviles se han convertido en un juguete que encima engorda a las televisiones y a las operadoras telefónicas, y esa tecnología que tendría aplicaciones racionales extraordinarias se usa para jugar a las comunicaciones y de paso hacer el caldo gordo a las grandes empresas que rigen el negocio. tuneDSCN4419.JPGEl gran diálogo nacional es ridículo y sonrojante. Aunque uno no quiera, acaba por enterarse de todo (de todo lo que quieren que se entere), como si España fuese un portón de vecindad. Abres los periódicos, miras una revista, oyes la radio o ves la televisión, y tienes que saber casi por decreto qué temperatura hizo ayer en Badajoz porque ahora el tiempo meteorológico es centro de atención y es noticia que en agosto haya calor y que en enero nieve. Sabemos quién es el desgraciado que hace sufrir de amores a una cantante y qué señora es tratada como un putón verbenero porque ha pedido el divorcio. También nos informan con todo detalle sobre la última resonancia magnética realizada a Messi, o nos inundan con especulaciones sobre por qué Isabel Pantoja no ha acudido a las exequias de su amigo el cantante mexicano Juan Gabriel. ¿Qué puede esperarse de un país en el que llaman maestro a un tipo que mata toros en público, por muy bien que los mate? Y no hablo de política porque, sea en Canarias, en España, en Europa o en el planeta entero, eso que nos cuentan no es lo que está pasando de verdad. Son maniobras de distracción.


img025gal.JPGPRIMERA ESTACIÓN.


"No dudes, naturalmente

es del hortelano el perro:

ni come ni comer deja,

ni está fuera ni está dentro".


(Lope de Vega. El perro del hortelano).

SEGUNDA ESTACIÓN


Pedro Sánchez pide humildad y generosidad para salir de la actual situación. No apoyará al PP ni se abstendrá en un posible nuevo intento de Rajoy, tampoco pactará con quienes exigen un referéndum por el "derecho a decidir" porque es anticonstitucional y dice que el PSOE va a estar en la solución para que no haya terceras elecciones. Supongo que un día de estos nos dará la solución a la cuadratura del círculo, la conjetura de Hodge, la hipótesis de Riemann y otros problemas matemáticos sin resolver.

TERCERA ESTACIÓN


Pero no echen las culpas solo a Sánchez; Pablo Iglesias se muestra condescendiente, pero sigue enarbolando la exigencia del referéndum catalán, Albert Rivera pide que no haya líneas rojas pero veta a Podemos y a los nacionalistas, y Rajoy entiende que cualquier solución pasa por que él sea el presidente y se aplique su programa, aunque se cambien las palabras en los simulacros de negociaciones con Ciudadanos. Todos apelan al sentido común, que por lo visto no es tan común, porque para cada uno de ellos es lo que él piensa. Y lo del sentido de Estado igual, cada uno tiene el suyo y ¡Viva Cartagena! Pero nada, ya nos están diciendo que se portarán bien y adelantarán las elecciones al 18 de diciembre.

CUARTA ESTACIÓN


En El Evangelio de Juan 16, 16-20, Jesucristo dice a sus discípulos: "Dentro de un poco no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, en cambio el mundo se alegrará; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo". No consta en el Evangelio, pero, conociendo la impulsividad del discípulo Pedro, debió decirle: "Maestro, por lo que más me gustas es por lo bien que te explicas".

QUINTA ESTACIÓN


¡La gallina!


Como dijo Rhett Butler a Escarlata O'Hara, "Francamente, querida, me importa un bledo". Y creo que el apuesto caballero sureño se refería al bochince que han formado en Madrid los partidos políticos, que no son otra cosa que la traslación en el tiempo y en las formas de la 2ª mitad del siglo XIX. Nadie ha entrado físicamente a caballo en el palacio del Congreso, pero desde luego han pisoteado con sus cascos el respeto que deben al pueblo que les ha votado. Y Rhett Butler sabe que estamos en la permanente reeee barlet.JPGreproducción del caciquismo -o de los caciquismos, para ser exactos-, que siguen con su pulso secular tratando de llevarse al agua el gato del poder, que es uno de los lados del triángulo que se completa con dinero y corrupción.

A Canarias se la nombra porque pudiera tener (que no lo tiene) un voto decisivo, y los distintos caciquismos se comportan como las matrioskas, muñecas rusas que juntas forman un todo pero que tienen su espacio tolerado en cuanto se va abriendo el mecanismo. El turismo es una locura y corre el euro, pero no aumentan los puestos de trabajo y los salarios encogen; da igual que los ancianos mueran solos, que el cemento y la superpoblación nos eche al agua mientras los productos agrícolas canarios se malvenden porque las grandes superficies lo traen todo de fuera. Lo que mueve voluntades poderosas es la lucha por el dominio de la matrioska local, que es tributaria de otra estatal y esta de una multinacional de lo que sea. Ya irán diciendo en Bruselas, en Berlín o en Wall Street cuándo y cómo habrá gobierno. Por eso a la Escarlata de la política al dictado del dinero no le preocupa el tiempo, ya saben, "Mañana será otro día". Siempre ganan.

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