los blogs de Canarias7

Archivos Agosto 2016


Sabíamos hace quinquenios de la informatización de enciclopedias, de la visualización por magnetoscopio de Las Soledades de Góngora y de la grabación en desfasado microsurco de vinilo de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de un tal Neruda. Después se vendieron como novedad los libro-cassettes de El Principito en la voz de Adolfo Marsillach o El maestro de esgrima leído por José Sacristán, algo que ya hizo la Disney para que los niños aprendiesen las machadas de Periquito Tragapepes (va sin segundas) y las niñas esperasen un príncipe azul, bajo laIMG_3361hg.JPG supina ignorancia de que los matrimonios morganáticos cuestan siempre una corona ( por lo menos era así en la época del cuento).

Surgen velozmente algunas preguntas: ¿Literatura y libros son sinónimos? ¿Son libros esos artilugios que debieran ser presentados en ferias audiovisuales? Y lo pregunto, no vaya a ser que el libro le haga la competencia al libro. Ya estamos hablando de Internet y del libro digital, otro avance tecnológico que las asociaciones que se dedican a gestionar derechos de autor no saben cómo manejar. Se puede dar la paradoja de que en tiempos informáticos se vendan más libros de papel que antes. Pensábamos hace veinte años que los ordenadores suprimirían gran parte del uso del papel, pero vemos que con las impresoras se gasta más que antes con las máquinas de escribir. El caso es que sigue habiendo libros en este bosque de artilugios digitalizados, aunque es posible que esto vaya cediendo a medida que desaparezcan las generaciones que no conocían otra forma de leer que en libro tradicional y encuadernado.

Y entran en la definición de libro las memorias de la exnovia de un torero, la indagación periodística, truculenta y oportunista de un asunto político o criminal que ha sonado mucho en los medios, o las recetas culinarias de un cocinero televisivo (no hace falta que sea cocinero, con lo de televisivo va bien). Y como el público al que van dirigidos estos atentados forestales no suele estar muy puesto en nuevas tecnologías, a lo mejor viene a resultar que, hasta que no se asiente el tiempo nuevo, cuando tratamos de libros digitales hablamos casi siempre de literatura, ya que los de papel que más circulan son, de momento, extensiones de la televisión. O no.


Lo de la estrategia del miedo está cada vez más claro, y hablo del miedo genérico que nos paraliza, que es lo que finalmente se pretende. A Pedro Piqueras le colgaron hace años la etiqueta de trágico, pero hoy es uno más porque los informativos de televisión abren todos con algo fuerte, duro y a ser posible espectacular y sangriento. Es la moda; y cuando resulta que es un día sin esas noticias terribles, lo suelen resolver con un accidente de tráfico en Finlandia o el percance de una escalera mecánica en Taiwán; la única condición es que haya imágenes impactantes. Este mes de agosto lo han tenido fácil; por desgracia ha sido una permanente página de sucesos, como si los dioses se hubieran cabreado. Terribles atentados, accidentes aéreos, inundaciones, incendios, erupciones volcánicas, tifones, el remache del terremoto de Italia y siempre de doloroso fondo las guerras que no acaban, el drama de los refugiados sirios y no sirios y la inestabilidad social en muchos países ocasionada por la voracidad de quienes quieren quedarse con todo y solo dejan a los más pobres el recurso de la protesta. Disparan en las escuelas, agreden a machetazos en los trenes e incluso secuestran y matan a golpes a un viceministro boliviano en el fragor de un conflicto minero, es como si se hubieran borrado los límites. Así que no ha habido que aplicar la doctrina Piqueras, la realidad se abre paso con toda su dureza, e incluso he visto cómo tenían que colar el logro de una medalla de oro olímpica española casi con calzador porque otras noticias tremendas tenían un peso superior.

vesubio999.JPGY no contentos con lo dura que es la realidad, los medios se han empeñado este verano en jugar con el miedo de lectores, televidentes y radioyentes. Sin venir a cuento, nos han explicado con todo lujo de detalles lo terrible que es acercarse a la isla North Sentinel en el océano Índico, porque hay aborígenes que viven en el Paleolítico y se meriendan (literal) a todo el que se atreva a pisar sus playas. Nos han dicho que el desierto salado de Danakil (África Oriental) es una versión azul del infierno o que el planeta Nibiru se nos viene encima un día de estos, adornando el anuncio con la implicación del observatorio astronómico del Vaticano, la tercera carta de Fátima y hasta una americana "con poderes" otorgados por los extraterrestres que ya están al llegar. Para remachar el clavo, en las redes se ha hablado como gran tema de las medusas microscópicas que picaron al escritor Mario Vargas Llosa mientras se bañaba en el Mar de las Flores (Indonesia). Ahora, a rebufo del terremoto de Amatrice, hay reportajes, documentales y comentarios sobre el anunciado gran terremoto en Estados Unidos y que colapsará la Falla de San Andrés que recorre California de norte a sur, o la "inminente" erupción del Vesubio, dicen que diez veces más potente que la que destruyó Herculano y Pompeya. Así que, creo que esto, al contrario de sus propósitos, debemos tomarlo como una invitación a vivir, y que se metan sus miedos por el Vesubio.


nostraIMG_3298.JPGDe nuevo andan rondando por ahí las cuartetas de Nostradamus, que escribía en lenguaje cifrado, lo cual da lugar a que se hagan docenas de interpretaciones, que siempre cuadran a posteriori. Dicen ahora que todo está saliendo según él previó, y ahora resulta que la III Guerra Mundial será entre una alianza chino-rusa-islámica (a mí no me miren, dicen que lo dice Nostradamus) contra Occidente. Ganaremos nosotros, faltaría más; lo más sorprendente es que el gran líder salvador de Occidente será el caudillo que en una cuarteta Nostradamus llama Philippicus, y le atribuye el título de rey de Gades. Los intérpretes, confiados en el olvido, porque total faltan diez años, ponen al Rey vencedor en el 2026. Es decir, según el profeta francés, Philippicus pudiera cuadrar con Felipe VI de España, por lo que ya pueden irse olvidando los republicanos de sus sueños, al menos hasta 2026. Nos lo creeríamos más si pensáramos que el líder será un presidente norteamericano que podría llamarse Philips, aunque no sería imposible que para entonces hubiera una presidenta. Y luego está lo de Gades (Cádiz), que no la veo yo para dentro de diez años como capital de un imperio, aunque nunca se sabe cómo pueden evolucionar las chirigotas de los carnavales. Pero se me ocurre que no podemos menospreciar que la base de Rota está al ladito, y vete a saber si Nostradamus ya sabía el nombre del jefe de la base dentro de una década. No es que me fíe de que el adivino se pusiera en contacto con el presente, pero no sería raro que el Pentágono anduviera buscando a Nostradamus por el siglo XVI para llevárselo preso a Guantánamo.


De toda la vida se ha dicho que uno es lo que come. Nos advierten que no tomemos esto o lo otro porque tiene exceso de grasa, azúcares, o sodio, y que su consumo pone en riesgo la salud y hasta la vida por el colesterol, el cáncer o cualquier otra circunstancia que afectará al cerebro, a los músculos, a las arterias o a cualquier órgano vital. Paralelamente, nos recomiendan que tomemos determinados productos porque son buenos para el sistema cardiovascular, los huesos, las articulaciones, la vista o las glándulas del cabreo. Cuando ya casi lo teníamos todo controlado, nos salen con que los frutos secos sí pero este no si tienes hipertensión, ese tampoco porque inhibe la absorción del calcio y aquel ni se te ocurra porque influye en el IRPF. También lo aprendes, y luego viene la fruta, que no toda sirve para todo el mundo, porque andan de por medio la diabetes, las transaminasas o yo qué sé. ruletarusa 1.JPGLas legumbres y las hortalizas muy bien, a no ser que... Ahora bien, si llegamos a conocer científicamente todos nuestros parámetros vitales, alergias, intolerancias y tendencias genéticas, podremos alimentarnos adecuadamente y vivir con salud cien años; claro que alcanzar ese conocimiento nos hará invertir horas, días -tal vez años- en análisis y pruebas hasta la extenuación y una fortuna en facturas médicas.

Cuando ya -ahora sí- sabemos qué, cuánto y cuándo comer cada cosa y de qué alimentos debemos alejarnos para siempre, nos dicen que los vegetales pueden ser nocivos en alguna medida según qué fertilizantes y pesticidas contengan, que el pescado contiene mercurio, que el arroz almacena arsénico y que hay aceites de oliva virgen que se venden como tal y no lo son. Nos aconsejan, eso sí, que miremos las etiquetas, que por cierto vienen con letra ilegible hasta con lupa, porque si procede de allá puede valer pero si viene de acullá no es aconsejable. Sería necesario un informe de dimensiones bíblicas en el que se nos dijeran todas y cada una de estas cosas, y nos convertiríamos en expertos nutricionistas, endocrinos, ingenieros, biólogos y químicos; vamos que a nuestro lado Leonardo Da Vinci sería un aprendiz. Hacer la compra nos llevaría catorce horas, y haríamos turnos familiares, para ir leyendo todas las etiquetas de las diferentes marcas de un mismo producto para saber cuáles hay que rechazar o tolerar. Uno pensaba que ese era el cometido de las autoridades sanitarias, de consumo y de importación y que lo que está a la venta en un supermercado, una ferretería o una tienda de calzado es apto sin más, porque habría pasado filtros equivalentes a los inspectores de abastos y los fielatos de antaño. ruletarusa 2.JPGHemos entendido que los guardias impidan que un señor vaya vendiendo sardinas por la calle como se hacía antes porque ese alimento no ha pasado los preceptivos controles sanitarios, y ahora me doy cuenta de que hoy ir a comprar viene a ser lo mismo, y desde luego es menos seguro que las casi extintas tiendas de aceite y vinagre.

Y hay más: nos aconsejan que vigilemos si las cañerías de nuestra casa son de materiales contaminantes, si la pintura de nuestras paredes contiene más metales pesados de los autorizados, si los muebles que compramos están lacados con productos nocivos, si... Oiga, que yo de fontanería solo sé cómo se abre y cierra un grifo, y entiendo que el mueble que compro está hecho con los materiales correctos. Desconocemos si hay amenazas sanitarias en nuestra ropa, porque no sabemos qué productos químicos usaron en las plantaciones del algodón 100% que pone la etiqueta. Pero no; como todo lo que sería necesario hacer es imposible para cualquier persona normal y los poderes públicos que tendrían que controlarlo se dedican mañana, tarde y noche al show business tv, comerse el yogur del descanso publicitario, escribir sobre nuestra mesa o ponerse una camisa equivale a jugar a la ruleta rusa. Vamos, que me siento como Gary Cooper, solo ante el peligro, porque ese mundo tan seguro que nos prometieron depende exclusivamente de cada uno de nosotros y decidimos sin información. No elegimos, sorteamos. Estamos aviados.


Es una noche de agosto como tantas, estoy sentado en mi mesa de ordenador y escucho gritos del vecindario porque en estos momento la UD Las Palmas juega un partido de fútbol en Valencia. Al tercer griterío miro en el marcador instantáneo que tiene Canarias7 en la portada del digital y veo que La UD va ganando 1-3 y solo llevan media hora. A saber cómo rueda el balón y cuál va a ser el resultado final del partido, pero me percato de que acabo de descubrir sin querer varias cosas sobre mí. La primera es que creía que me gustaba el fútbol y veo que no tanto, porque sabía que se jugaba ese partido y, justo a la hora de su comienzo, me puse a hacer otra cosa que bien podría haber realizado en otro momento. Creo que lo que me gusta es la historia, la incidencia social del fútbol, la mitología de jugadores o partidos antañones, una especie de literatura del fútbol muy alejada del sudor de las camisetas y el olor a reflex de los vestuarios. Sé que algunos amigos y amigas (entre ellos algunas plumas literarias de las más exquisitas) son devotos seguidores de la UD Las Palmas, y cuando conversamos puedo mantener el nivel de argumentación futbolera, pero veo que a ellos les apasiona el fútbol mismo, mientras que a mí suele interesarme más la leyenda que que se teje alrededor (miro el digital, el partido está en el descanso y el resultado es 2-3).
333IMG_1471.JPGLo segundo que he descubierto es que no entiendo muy bien eso de que la UD es "nuestro equipo representativo". ¿Representativo de quien? Es un equipo de fútbol, como los hay de voleibol femenino, tampoco hay que darle más vueltas, y aunque es posible que sus glorias generen beneficio económico directo o indirecto para nuestra sociedad, me gustaría saber cuánto y a quién (llevo años preguntándolo y nadie sabe dar una cifra siquiera aproximada); sí tengo claro que sus victorias alegran la vida a mucha gente; familiares, amigos cercanos y ahora mismo el trozo de ciudad donde estoy se alegran de sus goles, y dicen que eso sube las endorfinas, la autoestima colectiva y el bienestar físico como consecuencia, y desde ese punto de vista, quiero que siempre-siempre gane la UD Las Palmas. Pero por primera vez en mi vida soy consciente de que personalmente me da igual, pero me alegra ver a mi gente contenta. No me supuso ninguna pena íntima cuando descendió hasta 2ªB, ni una alegría desbordante cuando ascendió a 1ª división. Sí que me molestó -y mucho- lo ocurrido el año anterior al ascenso, en aquel infausto episodio en el que se perdió por torpeza conjunta un ascenso que ya estaba en la mano, y me contrarió porque era la expresión de otras carencias y desaciertos de nuestra sociedad. Y claro, si todo esto me sucede con la UD Las Palmas, lo que pase con el Barça, el Real Madrid o la Selección Española, pues lo mismo: historia, leyenda, mito... pero poco o nada en cuanto al fútbol. Descubrir todo esto no me alegra ni me entristece, no es mejor o peor que otras actitudes, es así y bueno es saber algo nuevo de uno mismo (veo en el digital que el partido ha terminado con victoria grancanaria por 2-4). ¡¡¡Biennn!!! Felicidades.


Escuchaba esta mañana en carretera la Cadena Ser, programa Hoy por hoy, que como Gemma Nierga está de vacaciones conduce Macarena Berlín. La presentadora hacía al alimón con Toño Fraguas una entrevista a Lolita González Flores, que hablaba de una obra de Aristófanes que representa en el teatro. Al mencionar al resto del elenco, se deshizo en elogios hacia la actriz María Galiana, que llegó tardíamente a la interpretación de la mano del director andaluz Benito Zambrano, después de una larga trayectoria como profesional de la enseñanza. En la apoteosis del panegírico (merecidísimo, por supuesto) hacia las virtudes personales e interpretativas de María Galiana, Lolita se descuelga con esta frase casi textual: "¡Quién iba a decirnos que en una maestra de escuela había tanto talento!" Al escuchar semejante frase creo que hasta el coche dio un respingo. Y así quedó el asunto. Es decir, con la aquiescencia o el silencio de quienes la entrevistaban y que nada opusieron a su discurso, Lolita vino a proclamar ante dos millones de radioyente (más lo que se repita en podcasts) que quienes se dedican a la enseñanza son maestras o maestros de escuela, denominación que no está vigente en ningún nivel educativo desde hace más de 80 años, y que se ha usado como equivalente a "don nadie", y de forma doblemente despectiva cuando se le aplicaba a las mujeres, ya que contenía otros conceptos claramente machistas y discriminatorios.

Foto01823333.JPGPues Lolita también dejó sentada su extrañeza al encontrar talento en una maestra de escuela (léase profesora). Cierto es, y el refranero me asiste, que la ignorancia es atrevida, y a quienes la entrevistaban les digo que el que calla otorga. Lo que dijo la primogénita de Lola Flores es tanto como extrañarse de que un chimpancé baile como Nureyev. Pues tengo que decirle que, para empezar, transmitir en un aula necesita un talento muy especial, no todo el mundo sirve para la enseñanza, además de un arsenal de conocimientos que se consiguen a través de unos estudios reglados por cualquier estado moderno que se precie. Y si quiere talento artístico, es casi imprescindible en el mundo educativo, porque enseñar es un arte que necesita de muchas habilidades técnicas, sociales y humanas. Los docentes son los primeros que suelen detectar las dotes especiales de su alumnado, y suelen ser los profesores y profesoras quienes dan el primer impulso y el primer consejo a quienes luego serán grandes artistas. Y si pide talento artístico puro y duro, puedo hacerle una lista que si quiere encabezo con la actriz María Galiana, pero solo voy a darle el nombre de dos personas que Lolita engloba en el campo de los maestros de escuela: Antonio Machado, uno de los grandes poetas de nuestra lengua, y Gabriela Mistral, chilena y Premio Nobel de Literatura. Estas cosas también dan idea del desprecio casi institucional que se promueve hacia la cultura, el conocimiento y a quienes los transmiten.

Por lo tanto, espero al menos que la Cadena Ser y el programa Hoy por hoy rectifiquen de alguna manera el error por omisión cometido hoy, y desde luego espero que Lolita González Flores pida disculpas a miles de personas que han ejercido y ejercen una de las profesiones más bellas, necesarias, duras y sacrificadas que existen. No hay futuro sin enseñanza, y los errores como este surgen precisamente porque quien los comete no ha tenido mucho contacto con maestras de escuela. Es lo que hay.


DSCN4280yu.JPGEn algunas publicaciones de La Península siguen con los mismos vicios y la misma tontería babosa sobre Canarias, que parece que se les pega a los cantantes que dan conciertos por aquí, adulando de manera estúpida como si eso les ganara nuestra simpatía y les garantizara otro contrato el año que viene en las fiestas del pueblo de al lado. Parece mentira que estemos en la era de Internet, porque es que ni siquiera se molestan en echar un vistazo antes de soltar la cancaburrada. Aparte de adjudicar paisajes de una isla a otra, sueltan disparates que casi suenan a chiste. Y sigue ocurriendo una y otra vez. Hace un par de años, en una revista o suplemento veraniego, se decía que las fiestas del Pino se celebran en Agaete y terminan con un baño masivo en un charco de barro. Mayor síntesis, imposible; meter en una sola fiesta al Charco, la Rama y el Pino parece una broma, solo faltó decir que esa fiesta se hacía en época de almendros en flor y se anuncia con la traída del agua; como resumen, podría haber dicho que todo ese conjunto de festejos forman lo que llamamos carnavales, en el transcurso de los cuales se celebra la elección de Míster Atlántico. Uno acaba dudando de todo lo que lee y oye, porque si cometen tantos errores con Canarias, lo mismo harán con otros lugares. Y el colmo es cuando un cantante dice en unas declaraciones que a los canarios les gusta el rock an roll porque tienen sangre guanche. Otro dice desde un escenario que nuestra sangre es caribeña para vendernos sus ritmos latinos. Y, claro, uno se pregunta qué tiene que ver todo eso con la salsa y el rock and roll. Por favor, un poco de respeto.


Desde primavera supimos que el Servicio Canario de Salud iba a cerrar camas en el Hospital General de Gran Canaria Juan Negrín. No lo dijeron explícitamente, pero se entendía que se trataba de ahorrar porque el Gobierno central reparte de aquella manera el dinero a las comunidades autónomas, cosa que, por otra parte, es cierta, y viene a sumarse a la caravana de quejas por mala gestión en distintas áreas, desde la Sanidad a la dependencia, la energía, las obras públicas y lo que se tercie. Pero cabe preguntarse de si se trata de mala gestión o de trapisondas para favorecer intereses privados en los que muchas veces están involucrados los propios gestores políticos, o se mezclarán más adelante a través de las puertas giratorias. Si paramos aquí, ese Madrid político y centralista es culpable, la mala política es su religión y Mariano Rajoy su profeta. También esto es una verdad irrefutable. O sea, la culpa es de Madrid y especialmente del gobierno del PP. Pero no olvidemos que quienes llevaban la contabilidad de los gobiernos de Zapatero también negaron una financiación justa a Canarias, aparte de otras sumas y restas que salieron mal.

blanco botella.JPGLlegados a este punto, parece deducirse que la culpa es de los gobiernos de los dos últimos inquilinos de La Moncloa (mejor llamarlos ocupantes, porque los inquilinos pagan alquiler). Pues ya está. ¿Y el Gobierno de Canarias? Digo yo que, si esos recortes llevan a cerrar camas públicas, no se entiende por qué siguen desviando enfermos a hospitales privados canarios, que también cuestan dinero público. ¿Con el dinero que se gastan en desviar enfermos a la sanidad privada no se mantienen las camas y los puestos públicos de trabajo que han cerrado? Me salta al teclado la palabra "privatización encubierta"; dejémoslo ahí, porque como dice un amigo, píquenmelo menudo que lo quiero pa' la cachimba, y siguiendo el refranero, cuando no es Juana es la hermana, si no es por hache es por jota, una pierna allí y otra en mi tejado, repicando y en la procesión. Más claro, el agua; es decir, blanco y en botella... Entre todos la mataron y ella sola se murió. Angelitos.


Pino Déniz Henríquez (Maestra Pina).JPGPedro Socorro Santana va mucho más allá de su papel como cronista oficial de la villa de Santa Brígida. Es un rastreador de la memoria colectiva y cazador incansable de mitos, leyendas y sobre todo de historia documentada de la isla de Gran Canaria, especialmente de la zona centro. Siempre se aprende con sus conversaciones y de su mano me ha llegado esta fotografía de una ilustre y admirable familiar mía por línea paralela, doña Pino Déniz Henríquez, conocida maestra de escuela de la primera mitad del siglo XX en las medianía bañadas por el agua corriente del Guiniguada. Siempre la oí nombrar como un mito lejano, pero ahora, gracias al amigo, he podido ponerle rostro. Su imagen responde a su leyenda, una mujer firme y con las ideas muy claras, y muy valiente, porque supo enfrentarse a los poderes dominantes y más de un problema tuvo por ello. Pero de eso sabe y contará más a su debido tiempo Pedro Socorro; ahora mismo lo que intento es traer hasta nosotros la memoria de una gran mujer, entregada a la sociedad en que le tocó vivir. En toda la zona, siempre con respeto y admiración, a doña Pino se la conocía y se la recuerda como "La Maestra Pina", una leyenda que en manos de un cronista riguroso como es el caso, ocupará en la historia el lugar que le corresponde, como pionera en el largo camino hacia la igualdad que recorrió la mujer en el siglo pasado. Fueron feministas sin saberlo.


La imagen no tiene desperdicio; es la foto de estudio típica de entonces, con un codo apoyado y luciendo el vestido en todo su esplendo de brocados, pliegues y botones forrados; eso sí, negro, para representar la seriedad del personaje. Seguramente todos hemos visto fotos de nuestras antepasadas en esa misma pose, pero era la costumbre. El peinado en ondas también tiene su miga, y sobre todo esa expresión que no puede fabricarse en ningún estudio fotográfico, que indica fuerza y determinación. Aparece también en la parte inferior el membrete del fotógrafo.


Por esa costumbre de relacionar todo lo importante con el Sol, los romanos nombraron este mes como Augusto, que era el dios-emperador que iluminó el nacimiento del imperio. Es el mes de la trilla, que cuantifica finalmente qué cantidad de cereales tendremos para el invierno y el de la maduración final de las uvas, que serán vendimiadas en septiembre. El pan y el vino son los galardones de agosto, y no es casualidad que el rito central del cristianismo -que surgió al compás del Imperio- se relacione con estos dos elementos que simbolizaban la vida. agooosst.JPGA medida que ha pasado el tiempo, ese mes tan activo en el que se aprovechaba el calor para guardar como las hormigas, se ha convertido en un mes pasivo, en el que se descansa mayoritariamente hasta el punto de que gran parte de las actividades están paralizadas o a ralentí. Es evidente que para que unos descansen y lo pasen bien otros tienen que trabajar y es por eso que agosto es un mes estrella de la hostelería y la restauración. Pero este mes se asimila contradictoriamente con la quietud y el relax deseado de unos o la frenética actividad viajera de otros, cuando se realizan eso viajes que muchas veces parecen una competición en guagua para ir tachando de un listado lugares del que solo se ha visto el hotel o el restaurante en el que se come, y que hace unos años se llamaba en tono humorístico "siete días, ocho ciudades". Y en esas contradicciones están también quienes prefieren quedarse en su población habitual porque está más tranquila y plácida que nunca, siempre que no sea lugar de destino costero. El caso es que agosto es como una frontera, porque aunque el año oficial empieza el 1 de enero, la realidad es que casi todo funciona en ciclo que suelen comenzar en septiembre, y el paradigma es el año escolar que es finalmente el que marca el resto de la actividad colectiva. Las fiestas, tan abundantes en este mes, también tienen que ver con la actualización de las lejanas celebraciones de las cosechas. La Iglesia Católica, ha ido cuadrando cada rito pagano con una fiesta religiosa, y desde San Lorenzo a las mil vírgenes de agosto, ha pasado todo por el tamiz de las conveniencias, fueran de un emperador romano, de una religión o de las estructuras económicas de las sociedades. Y ahora se ha inventado el mes Rajoy, en el que mañana es dentro de una semana. En todo caso, feliz agosto.


Vaya por delante mi admiración hacia todos los efectivos civiles y militares que actúan contra los incendios forestales, y desde luego lamento muchísimo la pérdida de una vida humana en este evitable desastre ecológico. Los brazos que se arriesgan están a menudo a merced de voluntades políticas, y en estas cuestiones son los técnicos los que saben, pero eso choca frecuentemente con la soberbia de los políticos. El incendio de La Palma vuelve a poner de manifiesto las mismas carencias que se detectaron hace 32 años en La Gomera, y luego en Gran Canaria, Tenerife, o en Fuencaliente hace unos años. Un territorio tan pequeño y sensible como nuestro archipiélago necesita un cuidado muy especial de sus espacios naturales, y una y otra vez se entrecruzan administraciones, normas e intereses que impiden que haya una política global de protección de nuestros bosques. Los campesinos cuentan y no acaban de cómo la burocracia, con el argumento de que este o aquel es un espacio protegido, pone trabas a asuntos tan cotidianos y necesarios como restaurar una pared derribada por la lluvia. Siempre se ha dicho que los incendios forestales se apagan en invierno, porque es cuando hay que tener preparados los medios, cortar el monte bajo y hacer todas esas tareas que en pleno incendio resultan imposibles.

Foto incendiooo.JPGTambién te cuentan que siempre hay un burócrata que esgrime un resolución salida de no se sabe dónde para ralentizarlo todo. Luego están los distintos niveles y el debate de quién tiene las competencias, y así marean la perdiz hasta que hay medio monte quemado. Me gustaría saber cuántos papeles hay que rellenar, cuántas llamadas telefónicas hay que hacer y cuántas reuniones hay que convocar hasta que se pone en marcha lo que verdaderamente apaga el fuego. Ahora salen todos los políticos en mangas de camisa, con aspecto heroico de venir de la guerra, dando ruedas de prensa y hablando de lo que a menudo no saben pero les toca por designio divino del cargo que ocupan. Dicen que ha sido magnífica la coordinación de las administraciones; viendo la eficacia, debo suponer que, de haber habido descoordinación ya habría ardido la isla entera. Empiezan a moverse medios a cuentagotas, y al quinto día del incendio nos dan como gran noticia que sale desde Málaga un nuevo hidroavión. Es desesperante tanta desidia política, y como siempre, ahora prometerán esto y lo otro, como la base de hidroaviones en Canarias que ya se prometió por primera vez cuando el terrible incendio de La Gomera que en 1984 costó, además, veinte vidas humanas. Sigue siendo una promesa, pero es una necesidad porque está en juego la supervivencia de un territorio muy frágil. Así que, dejen de ponerse medallas y por una vez hagan algo con sentido común velando por el interés del presente y del futuro de estas islas. Hay mucho por hacer, pero lo más urgente es esa base de hidroaviones, una revisión general de la legislación medioambiental y de seguridad forestal, y desde luego una sola voz administrativa y ejecutiva que actúe con urgencia. Si no se hace, volverá a ocurrir. El fuego no entiende de burocracia.


Veo la noticia de que ha aparecido muerta en Ciudad de México la modelo colombiana Stephanie Magon, como hemos visto otras veces en portada los asesinatos de misses venezolanas o destacadas cantantes latinas norteamericanas. Por desgracia, Stephanie Magon es una gota en un océano de sangre que se me vuelve cada día más incomprensible. A diario conocemos sumarios fugaces en las esquinas de los periódicos y en los distintos rincones de Internet, o escuchamos la alusión a una estadística en los medios audiovisuales: en México 6,45 mujeres mueren asesinadas cada día; en Argentina una mujer es asesinada cada 30 horas; Guatemala tiene uno de los índices más altos de feminicidio del mundo; en el último año, la mitad de las mujeres asesinadas en Alemania han muerto a manos de sus parejas o ex parejas, y en Francia el número de mujeres asesinadas por "violencia conyugal" ha aumentado un 20% en el mismo período... Son fogonazos, estadísticas, números y hasta decimales de mujeres muertas que sirven para rellenar telediarios, informes y conferencias. Pero son miles las mujeres asesinadas anualmente en el mundo por el mero hecho de serlo, y como denuncia la cantante rapera guatemalteca Rebecca Lane, lo más terrible es que las están matando no solo sus maridos, novios y ex parejas, sino también sus padres, hermanos, tíos y amigos, que son precisamente la gente que se espera que las cuiden.

Foto02sss19.JPGSiempre decimos que el remedio a medio y largo plazo es la educación, no solo de los varones que tienen que asumir de una maldita vez que no son superiores a otros seres humanos por razón de su sexo, sino también las mujeres, pues en muchas sociedades ellas también transmiten roles sumisos. Al ver la noticia de la muerte de Stephanie Magon, a quien nunca había oído nombrar pero que es noticia por su actividad como modelo conocida, me vienen a la mente esos 66.000 asesinatos anuales con nombres de mujer, los crímenes de honor en Oriente Medio o en la India milenaria, el sistemático exterminio de mujeres en comunidades distintas pero con ese factor común del feminicidio. Regresan los capítulos más duros escritos por Roberto Bolaño sobre los crímenes de Ciudad Juárez, y siempre esa vergüenza en Europa, en Latinoamérica, en el mundo entero. Me encantaría que existiera Dios, pero ya sería una maravilla que fuese mujer, a ver qué cara se les iba a quedar a quienes les niegan peso en las religiones, en las instituciones, en la vida. Nunca he podido entender por qué ese odio institucionalizado hacia la mujer, cuando no es solo que sea un ser humano con las mismas prerrogativas que el varón, es que yo la percibo por encima, por delante, imprescindible. Los varones debieran reflexionar, porque estamos rodeados de micromachismos que, juntos, crean una gran discriminación, porque los asesinatos solo son la punta del iceberg que empieza controlando el móvil o el largo de la falda o disponiendo que una chica le tenga que hacer la cama a sus hermanos varones. Ojalá la desgraciada muerte de esta chica famosa sirva para que, al menos, nos sentemos a pensar qué demonios estamos haciendo con esta sociedad supuestamente moderna y futurista que sigue arrastrando las miserias del secular patriarcado. Definitivamente, Dios debería ser mujer.


DSCN4232we.JPGUna cosa es que el refranero diga con razón que el saber no ocupa lugar, y otra que haya gente con vocación de enseñarnos cosas que generalmente no nos sirven de nada porque lo que aprendemos se queda en un barniz. Me refiero a ese empeño que, cuando acudimos a ellos, tienen algunos profesionales de detallarnos minuciosamente el funcionamiento del trabajo que van a hacer para nosotros y que finalmente pagaremos. Se te estropea el coche, el televisor o una cerradura, y hay profesionales que te muestran con fervor en qué consiste el desperfecto y qué van a hacer para repararlo, o bien vas al dentista y este consume unos minutos que se te hacen larguísimos para mostrarte el proceso de lo que va a escarbar en tu pieza dentaria. Está muy bien saber electricidad, fontanería o medicina en cualquiera de sus especialidades, pero eso no se aprende cuando se acude a profesionales para resolver una avería o restaurar nuestra dentadura. Por lo general ya está uno bastante contrariado con el percance para que encima te coloquen una conferencia sobre la presión que aguanta una cañería, las funciones de la resistencia a la electricidad en los automatismos o el proceso de desvitalización de una muela, en este caso alargando la tensa situación que se siente en el sillón del dentista. Lo que en ese momento necesitas es que te arreglen el coche, el desagüe o el ordenador, o que te empasten la muela lo antes posible. Pero algunos insisten en mostrar cuánto saben y lo importante que es el trabajo que hacen. Y esto no sirve de nada, porque con lo que te han contado nunca podrás resolver ninguno de esos asuntos, que para ello el mundo se ha ido especializando con el paso de los siglos y existen las distintas profesiones. Una cosa es que contesten a alguna pregunta que uno pueda hacer para saber qué ha pasado y cómo evitar que vuelva a suceder, y otra que nos llenen de palabras que muchas veces ni siquiera sabemos a qué dan nombre. Y, con la excepción de los de la salud, casi siempre surge una crítica explícita o encubierta a los de su propio gremio porque por lo visto ninguno hace las cosas como es debido.


Me han gustado y me gustan muchas cosas, pero nunca he sido mitómano. No entro en el prototipo de seguidor unívoco de algo o de alguien, no porque eso sea malo sino porque es mi manera de ser. Disfruto en las diversas vertientes de la vida de muchas cosas, pero no me obsesiono con nada, tal vez porque siempre guardo un punto de escepticismo. Ni siquiera soy fanático de la película Casablanca, aunque a veces suelo jugar a serlo. Cuando era un adolescente se estableció una rivalidad entre los seguidores de los Beatles y de los Rolling y, como era obligado posicionarse, yo me alisté entre los segundos, porque sonaban más duros, y ponía cara de asco cuando sonaba Yesterday aunque por dentro me estuviera deleitando.ceciliasss.JPG Fue una corta temporada, porque incluso antes de que los de Liverpool se separasen ya no ocultaba que ambas tendencias no eran excluyentes. Pero tengo que reconocer que ha habido dos excepciones: una es el escritor Gabriel García Márquez, cuya obra magnífica veo ahora con mesura y placer literario, pero que en mi juventud era casi como una religión. La otra excepción fue la cantante Cecilia, la única artista musical de la que fui un fanático irredento, y que aun ahora me sigue tocando la fibra, seguramente porque forma parte de mi memoria juvenil. Viajé en un correíllo para ir a verla actuar en Tenerife (no vino a Las Palmas), y cuando al dirigirse al escenario, abrazada al violín con que la fotografió César Lucas, pasó casi rozándome por un pasillo humano, creí que iba a darme un infarto. Pocos años después, el 2 de agosto de 1976, fui al aeropuerto de Gando a recibir a un gran amigo madrileño que llegaba cerca de mediodía. Recuerdo que había una terrible ola de calor que todavía está en los registros meteorológicos de Gran Canaria, y como mi coche no tenía radio y no existían los medios de información inmediata de hoy, no tenía más noticia que el sofocante calor. Al aparecer mi amigo por la puerta de pasajeros, por todo saludo me dijo con una expresión de tristeza indescriptible: "Cecilia ha muerto". Él también era muy seguidor de la cantautora y conoció la noticia en Barajas antes de embarcar. De madrugada, al regreso de un concierto, había fallecido en un accidente de tráfico. Las rodillas se me aflojaron, no sé si fue por el calor o por el impacto de la noticia, y esa es la memoria que tengo de aquel 2 de agosto de hace 40 años. Cecilia fue una cantautora que marcó una época, y sus letras siempre en el filo de la crítica y la poesía, siguen en vigor en esta "España nuestra" que sigue anclada en su secular intransigencia.

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