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Archivos Abril 2016


Anoche fue presentada una de las novedades más esperadas de la actual Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, la colección de la editorial Camp-Pds Poetas Canarios contemporáneos, una edición de cinco título que pueden adquirirse por separado o en conjunto (con precio especial en este caso). Se trata de cinco autores que en sus inicicios formaron parte de la generación Poesía Canaria Última, que cumple ahora medio siglo de existencia, y que luego cada uno ha seguido su propio camino poético. Cuatro poetas -Eugenio Padorno, Juan Jiménez, Ángel Sánchez y Lázaro Santana- aportan sendas antologías de su obra, y el crítico Jorge Rodríguez Padrón hace un recorrido por esos cincuenta años comunes de una hornada importantísima en la poesía insular. Fue este un grupo que tomó el testigo de la palabra en tiempos muy dificiles, con voces como las que ahora se publican y otras también muy importantes en nuestra poesía: Manuel González Barrera, José Luis Pernas, Alberto Pizarro, Antonio García Ysábal, Baltasar Espinoza, Fernando Ramírez, Alfonso O'Shanahan, José Caballero Millares... No es necesario por lo tanto insistir en lo obvio: que estamos ante cinco libros nacidos de autores contemporáneos contrastados por la crítica, el público y cincuenta años de creación literaria. No se los pierdan.

poetas1 pds.JPGEsta colección está en la línea de Clásicos Canarios Comtemporáneos de narrativa, iniciada con cinco novelas el año anterior por la misma editorial, capitaneada por el incansable Plácido Checa, que también cuenta en su trayectoria con originales colecciones como la de literatura infantil Episodios Insulares, en la que las más prestigiosas plumas de nuestras letras escriben para niños relatos basados en nuestros cinco siglos de historia común.


20140426_145101.JPGFigura en todos los libros de citas que Oscar Wilde dijo que el arte es bastante inútil. Debo suponer que esta frase ha llegado a través de una mala traducción, porque si el adverbio "bastante" es pobre, ambiguo y medroso para mí, imaginen la imposibilidad de usarlo para un cirujano del lenguaje preciso como el autor irlandés. Pero la idea es clara, y sería remachada por los artistas franceses de las vanguardias cuando proclamaban que la inutilidad del arte es la base de su grandeza, porque todo lo inútil es lo que nos hacen diferentes de los animales. Por eso suelo decir que la cultura es lo que nos diferencia de los tigres. Si lo pensamos, veremos que nuestro kit básico de supervivencia sería la comida, la bebida, el abrigo y el cobijo, pero eso ya lo tenían en la prehistoria. A partir de ahí, todo es cultura, porque hemos convertido en placer lo básico, y de comer carne cruda, beber agua y cubrirnos con pieles, tenemos mesa, mantel y alimentos pasado por la cocina, tomamos bebidas muy sofisticadas y el atuendo forma parte de nuestra vida diaria. Tenía razón Oscar Wilde, el arte es inútil, como lo son la mayor parte de las cosas, pero esas cosas inútiles son las que nos hacen humanos. Un poema no mata el hambre, una sinfonía no nos abriga, un cuadro no calma la sed. A efectos prácticos, ¿para qué sirve escalar el Anapurna, indagar en el cosmos con un telescopio o ganar una medalla olímpica? Pues todas esas cosas inútiles juntas son las que componen las civilizaciones, y se consiguen a través de conocimiento. Los tigres son hoy lo mismo que hace diez mil años, los seres humanos somos muy distintos, porque hemos ido acumulando y transmitiendo cada inutilidad nueva que inventábamos o descubríamos. En este largo camino, la escritura ha sido y es una aliada imprescindible. El día que nos alejemos definitivamente del cultivo de inutilidades como el conocimiento, la sensibilidad y la curiosidad volveremos a ser como los tigres. A los libros, depositarios de ese legado, deberíamos venerarlos como a oráculos y sacarlos en procesión. Por eso siempre es motivo de inútil alegría que cada año haya Feria del Libro.


excalibur1.JPGPor lo que se está viendo, visitar al ciudadano Felipe de Borbón (Alberto Garzón dixit) no parece que surta efecto alguno para tratar de alcanzar un acuerdo del que emerja un gobierno. Y es que ya casi esperamos que el gobierno emerja como La Dama del Lago y entregue al Arturo (lo dejamos en Arturito) escogido la espada Excalibur, que era muy hermosa, mágica y tal y cual, pero que no se podía usar. Para la guerra Arturo tenía otra. Vamos, como que te den un cochazo que no se pueda mover. Y Arturo iba por ahí exhibiéndose: "¡Eh, que soy el chachi de la Excalibur!" O lo que es lo mismo, "Yo soy el tipo del Lamborghini Huracán en el garaje". Y ese gobierno no quiere surgir, emerger o materializarse, porque parece ser que el ciudadano Felipe de Borbón no tiene las artes de encantamiento del mago Merlín. Y a todas estas, o me agarro una depresión político-administrativa, o tanto me da; y si me tiene que dar algo, que sea la risa, que lo de llorar pega mal con mi peinado. Ya me he cansado de que se pasen el día echándose las culpas unos a otros, y también me da (hoy me dan muchas cosas) que ni unos ni otros se han parado a leer en serio los 20 puntos de Podemos al PSOE, los 17 del PSOE a Podemos, los 200 del pacto PSOE-Ciudadanos, los 46 que le entregó a Rajoy el Honorable Carles Puigdemont i Casamajó (cuenta porque es la china en el zapato). Y ahora que hago recuento, ¿qué puntos ha propuesto Rajoy a...? Esta memoria mía... Y es que sin leer, escuchar y negociar no hay Dama del Lago que se aparezca para darle la espada a Arturito, que ya es milagroso que salga del agua con el pelo seco, pero en fin... Como bien dijo a los diputados el trasunto de Cervantes el día que visitó el Congreso, "vaya panda de 350 gandules". Vale, que no dijo eso exactamente, ya se sabe que don Miguel es muy bien hablado, pero no anduvo muy lejos. En resumen: una vergüenza, y no salvo a nadie.


(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar del periódico Canarias7 del domingo 24 de abril). Es extenso, pero no puedo recortarlo. Otro día seré más breve.
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Cervantes 11.JPGCervantes y Shakespeare, después de los clásicos creadores de mitos, son las dos glorias literarias más altas de Occidente, ante los que se inclinarían Goethe y Dante Alighieri, los otros dos que completan el póker del canon literario moderno. Con lengua cervantina y palabras de Shakespeare, afirmo que este trabajo está hecho con apreciaciones de lector y pesquisas de curioso, lejos de los rigores de la academia -que siempre ha tratado de embridarlos sin éxito- y a la que ambos fueron ajenos. Se puede discrepar sobre datos y debatir sobre matices, pero no admite discusión la grandeza indestructible de estos dos gigantes.

Existen coincidencias entre ambos autores, pero hay más diferencias, que ha de haberlas porque la majestad de sus obras las hace únicas y por consiguiente incomparables por definición. Coinciden en la grandeza, en el tiempo creativo e incluso en la fecha cercana de su muerte (el 23 de abril católico no era el mismo día que el anglicano). No son antitéticos, pero sí muy distintos, tanto en sus vidas como en sus intereses argumentales y temáticos, aunque los une la fascinación por la Italia del Renacimiento, que aparece en varias obras de ambos y en la importación de detalles, guiños, y en el caso de Cervantes, géneros.

Aunque el inglés vivió solo 52 años y el de Alcalá de Henares alcanzó los 69, esa ventaja en años no la empleó Cervantes para trabajar en su producción literaria, pues pasó casi dos décadas entre servidumbres italianas con el clérigo Acquaviva, guerras contra los turcos y en el cautiverio de Argel, aunque sí que le sirvieron de aprendizaje que luego veríamos reflejado en temas, diálogos y pensamientos, desde la influencia de su amigo el poeta italiano Ariosto hasta el uso didáctico de lo que llamó Novelas ejemplares (1613). El grueso de la obra de ambos fue escrito en los últimos 20-25 años de sus vidas, entre 1590 y los años anteriores a 1616.

Dispar suerte en la vida


Cervantes 2.JPGAmbos escritores produjeron su obra cerca de la corte. Shakespeare era actor y formó parte de la compañía protegida de la reina Isabel I y luego por su sucesor Jacobo I, y el éxito hizo que siempre estuviera a la sombra del poder, pues actuaba también en la corte. Podríamos decir que fue rico, puesto que también era accionista de la compañía y tenía ganancias como empresario, actor y autor. Su popularidad en el Londres de entonces le dio una gran influencia entre los poderosos, si es que él mismo no lo fue.

Por su parte, Cervantes siempre arrastró deudas, y su cercanía al poder es puntual y leve; proviene de su alistamiento en los tercios españoles, y especialmente por su conducta en la batalla de Lepanto. Por ello, don Juan de Austria, hermano bastardo de Felipe II y comandante de la armada española, le dio en Italia una carta de recomendación que debía abrirle puertas, pero que en su mala suerte fue un baldón, puesto que al ser apresados por los piratas durante el regreso él y su hermano, creyeron los pitaras que eran piezas de gran valor y en el cautiverio anduvo cinco años, hasta que lograron comprar su libertad los monjes trinitarios. Su teatro fue boicoteado por Lope de Vega, y cuando en 1605 publicó El Quijote, aunque el libro tuvo buena acogida (no comparable económicamente a un éxito en un corral de comedias), parece ser que Lope y su gente publicaron El Quijote apócrifo de Avellaneda, como burla. Y su obra maestra no tuvo entonces el mismo éxito que acompañó a Mateo Alemán, autor de Guzmán de Alfarache, novela que consolidó el género picaresco y fue el bet-seller europeo de la época. Hay estudiosos que adjudican a esta novela y no a El Quijote el nacimiento de la novela moderna. La segunda parte de El Quijote fue publicada en 1515, y aunque cerró muchas bocas y fue la consagración definitiva de Cervantes, él apenas disfrutó esa gloria y sus regalías puesto que falleció apenas unos meses después.

Tipología e intereses


Cervantes 4.JPGAunque al tratar este aspecto pudiera entenderse que tomo partido por Cervantes, no es así, me limito a constatar lo que se sabe de ambos, que en lo que se refiere a vida personal es poco y de fiabilidad relativa casi siempre sometida a discusión. Como hemos visto, Shakespeare era un hombre inteligente, listo y práctico, con instinto para los negocios; apenas llegó a Londres y comenzó a relacionarse con el teatro, se las ingenió para ser socio de una compañía. Amasó una gran fortuna y nunca quiso que sus obras se imprimieran, para que fueran a verlas. En una época convulsa en asuntos religiosos, se evidencia el carácter pragmático de Shakespeare, la religión no se toca en sus obras. Evitaba problemas porque posiblemente era hijo de católico. Tenemos entonces a un Shakespeare rico, diligente y poderoso, y no es extraño que, aparte de los divertimentos amorosos, incluso disfrazados de tragedias, uno de los puntos fuerte de su obra sea el poder y lo que los hombres y las mujeres son capaces de hacer por alcanzarlo o conservarlo. Esos personajes grises, atormentados y malvados se forjaron en la opulencia de su autor. Ciertamente, Shakespeare era un sabio envidiable.

Miguel de Cervantes, por el contrario, se jugó la vida por sus ideales, y cuando estuvo preso en Argel prefirió que liberasen a su hermano antes que a él. Su capacidad para convencer o negociar debía ser muy leve, y así se veía envuelto en líos, de los que salía para entrar en otro, siempre cerca de tribunales de justicia y mazmorras. Esto nos dibuja a un hombre de una fuerza moral incombustible, que se levantaba una y otra vez y que no dejó de escribir una vez comenzó a desgranar novelas de todo tipo (en las 12 Novelas ejemplares las hay de casi tantos géneros diferentes), investigando en las formas y sentando bases para lo que sería el teatro posterior al Barroco. Murió en la ruina y su gran novela protagonizada por don Alonso Quijano le dio la gloria universal y al mismo tiempo sepultó el resto de su valiosísima obra. De siglo en siglo suele haber, como ahora, movimientos que tratan de dar su sitio a su gran teatro y al resto de su obra narrativa, pero siempre reaparece don Quijote y ya nadie puede mirar a otra parte. Es el castigo de la gloria. Un hombre con esa capacidad de lucha y tal entereza, solo puede escribir sobre la justicia y la libertad, valores que le fueron esquivos. Y ese don Quijote irónico, alegre y sabio se fraguó en la escasez y el dolor.

Curiosidades


Algo que comparten ambos genios es la rumorología que se ha ido creando a su alrededor sobre aspectos de su vida privada y la de sus familias, que es muy difusa y con documentación contradictoria. En torno a Shakespeare, aunque tuvo casamientos e hijos acreditados, ha sobrevolado la idea de que tal vez tuvo algunas relaciones homosexuales, como la que algunos le atribuyen en su juventud con el conde de Southampton y más tarde con autores contemporáneos o actores que en escena lucían como bellas damas, aunque el travestismo en el teatro de entonces era lo normal, ya que todos los papeles femeninos eran interpretados por hombres. En todo caso, algunos estudiosos aceptan la posible bisexualidad de Shakespeare.

Con Miguel de Cervantes, las maledicencias corren alrededor de su familia, especialmente de sus hermanas, a las que en la época se les dio fama de mercadear con sus cuerpos, pero esto también pudiera formar parte de las tramas difamatorias de sus enemigos, que en tiempos tan machistas y retrógrados trataban de mancillar el honor de Cervantes en la conducta de su familia. Incluso se dice que reconoció como hija suya a la de una de sus hermanas para legitimarla, aunque siempre se ha tenido por cierto que su única hija Isabel es suya y de su amante, no de su esposa. Sobre esto y un nebuloso hijo tenido en Nápoles se sabe muy poco, aunque a este hijo napolitano hasta le atribuyen el rocoso nombre de Promontorio.

Cervantes 3.JPGEn otro orden de cosas, está muy clara la autoría de las obras de Cervantes, salvo algunas pocas atribuciones que siguen en debate. Se puede afirmar, porque incluso existe buena parte de los manuscritos, que Cervantes es el autor de las novelas, las obras de teatro, los entremeses y los poemas que llevan su firma. Existen ediciones príncipe y los ineludibles permisos políticos o eclesiásticos necesarios entonces para dar a la estampa una obra. Y es también notorio que la I parte de El Quijote llegó a Inglaterra y fue conocida por Shakespeare, pues según recientes investigaciones la obra Cardenio es una versión de un capítulo cervantino y constan al menos dos representaciones en 1613.

En cuanto a Shakespeare, su autoría sigue siendo objeto de controversias, pues en vida solo fueron impresas 16 de sus casi medio centenar de obras, siempre en contra de su voluntad, porque pensaba que su lectura vaciaría los teatros. Las demás se publicaron seis años después de su muerte, por parte de sus amigos y la compañía de teatro, que disponía de los guiones manuscritos de algunas y la memoria escénica de otras. Sin esta publicación póstuma, habría desaparecido más de la mitad de su producción, y se pudiera pensar que alguna de gran calado se perdió en el incendio que por entonces hubo en el teatro Globe y en la desmemoria de sus compañeros.

También se ha dicho que, teniendo en cuenta su vida pública de empresario y que no se le documentan grandes estudios, tal vez solo fuera un hombre de paja que servía de parapeto a un prócer que no deseaba aparecer como autor de comedias. En distintas épocas se ha dicho que el autor real fueron sucesivamente los condes de Derby, de Rutland o de Oxford, que son una creación colectiva de la compañía teatral o que incluso fueron escritas por el filósofo del empirismo sir Francis Bacon, por las concomitancias de la obra shakesperiana con su discurso.

Las razones por las que Shakespeare fue considerado un clásico universal desde unas décadas después de su muerte y a Cervantes tuvieron que venir del extranjero a descubrirlo para el mundo varios siglos después tal vez sean las mismas por las que este cuarto centenario es conmemorado en Gran Bretaña con amplitud, profundidad y hasta derroche, orgullosos de su gloria literaria, mientras que en España apenas hay algunos destellos improvisados y Cervantes es hoy más celebrado en el Reino Unido que en su propio país. Se me ocurre una explicación de Perogrullo, tan básica como certera: Shakespeare era inglés, Cervantes español. Lo que está claro es que estos dos genios que desaparecieron físicamente hace cuatro siglo son dos faros cuyo pensamiento nos ha hecho más humanos.


Aunque algunos por ahí usan la frase del título sin citar procedencia, hay que decir que es una sentencia lapidaria del escritor y periodista Santiago Amón, que murió prematuramente en accidente de helicóptero en 1988. Fue su caballo de batalla en los 80, y treinta años después, lo que parecía una ironía graciosa, se ha vuelto una verdad cervantina, pues bien podría adjudicársele al remache de un párrafo en el que don Quijote le desgrana a Sancho su visión del mundo, las personas y las cosas, antes de picar media espuela y reanudar aa2DSCN4070.JPGla marcha a trote cochinero. Y es que escuchamos cada día estupideces cuya credibilidad nos parece imposible, y pensamos que quien las lanza nos toma por tontos; la sorpresa surge cuando escuchamos el aplauso encendido de multitudes. Y ya que estamos con Cervantes, dejemos que hable el pueblo con voz de Sancho: "Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener... antes se toma el pulso al haber que al saber: un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado". Y los oropeles del asno son hoy la fama y la descalificación absoluta del que no esté de acuerdo. Dice uno tener razón y se la niega al otro, que a su vez hace lo mismo a un tercero, este a un cuarto, y todos a todos; cada uno tiene una corte que da eco a sus palabras para que sea creída por miles. De este modo, los miles del uno, del otro, del tercero y el cuarto están embebidos en la admiración a su asno áureo, y es tal el embeleso que cuando el animal rebuzna su gente cree escuchar relinchos. Es decir, de muchas clases distintas, cada cual con su bandera (o bandería, uno ya no sabe), es verdad incontestable lo que fue gracieta de Santiago Amón y hoy es certeza definitiva: en España no cabe un tonto más.


Acaba de ver la luz La costa de los ausentes, la más reciente novela de Santiago Gil. Esta es la reseña que publiqué ayer en el periódico Canarias7 el lunea 18 de abril, y al final hay un enlace para un pdf en el que está el trabajo mucho más ampliado (que es el leído el martes en la presentación de la novela), para quienes deseen leerlo completo.

Santiago Gil, un escritor en espiral

sG22.JPGEn la recién publicada novela La costa de los ausentes, aparecen como en gran resumen todas las características narrativas de Santiago Gil. La obra es un péndulo de tres dimensiones en espiral, que se mueve alrededor de impresiones desde diversas perspectivas. Es lo contrario a una historia que se construye con trozos de aquí y de allá y al final todo encaja como en un puzle. La costa de los ausentes se lee como una novela lineal, y viene a ser un puzle que salta por los aires en las manos del lector, que tendrá que decidir por sí mismo cuál es la verdadera historia que se cuenta, y que en cada lector se definirá por su propia manera de ver el mundo, no porque lo haya determinado el novelista.

La costa de los ausentes es una construcción muy inquietante, porque hace que nos preguntemos si lo que sucede a nuestro alrededor es como lo vemos o se trata solo de nuestra impresión, que puede ser diferente a otras formas de entender un mismo hecho, que encima tal vez ni siquiera ha sucedido aunque lo tengamos por cierto. Estamos hablando, por lo tanto, de un ejercicio literario muy osado, que el autor afronta sin miedo porque se mueve en aguas en las que navega y nada a la perfección. El resultado final es redondo, porque ese péndulo que es también espiral se ha adueñado del lector y hace que incluya los mimbres de la novela en su propia vida, cuestionándose su contacto con lo que llamamos realidad. Es como un medicamento, empieza a hacer efecto minutos después de haberlo tomado. Y un mérito más que añadir a un texto tan ambicioso es que se lee con la facilidad de una novela del quiosco. Porque el trabajo está en la estructura y en cómo se configuran los planos narrativos, un mecanismo que es muy complicado construir para que sea muy fácil usar.

SG11.JPGEs necesario hablar de los escenarios de la novela y del sustrato autobiográfico que aparece. Quienes conocemos a Santiago sabemos que siente una fascinación especial por los personajes de Stendhal, aunque tampoco es lejano a Flaubert y su famosa frase "Madame Bovary c'est moi". Por lo tanto, las novelas de Santiago Gil son todas autobiográficas. Y es que no puede ser de otra manera, porque en su periscopio lleva una grabadora y presta su memoria a los personajes y a las situaciones. ¿Quiere esto decir que nos cuenta su vida, o parte de ella en sus novelas? Rotundamente no. Sin embargo, en esta novela, las ambientaciones de Londres, El puerto de las Nieves, Las Palmas de Gran Canaria, Nueva York o el banco de la madrileña Plaza de Olavide no se han escrito de oídas. Son reales, se siente su pálpito, se respira su olor, y esto no es posible si no se ha vivido con intensidad en esos escenarios. Santiago presta a sus personajes, especialmente a Nieves, el eje de la novela, sus vivencias. Y en este sentido sí que hay elementos autobiográficos, porque sentimos Famara, Madrid o Agaete como los siente él. Y de este modo se expone, tendencia inconsciente de todo mirón, y el que mira la vida sabe que también la vida lo mira a él.

Se pudiera pensar que, en su calidad de autor de libros de poesía, es una novela de poeta. La respuesta también es rotunda. Sí. Lo es esta, lo son las demás novelas de Santiago y todas las novelas que merecen la pena. No se puede escribir una buena novela sin mirada poética, la prosa o el verso son instrumentos secundarios, pero el ojo que está detrás del periscopio es el mismo. En definitiva, La costa de los ausentes, es justamente una nueva fundación de Santiago Gil, realizada desde voluntades contradictorias de los dioses, que nos lleva al solipsismo de pensar que lo que creemos que ocurre es producto de nuestra propia mente, y que, como en el calderoniano monólogo de Segismundo, nada existe fuera de nosotros y todo es un sueño. Evocando al gran Facundo Cabral, quién sabe si en realidad somos solamente personajes de una novela escrita por un loco. En todo caso, no estaría mal que el loco que escribiera la novela en que vivimos fuese Santiago Gil.

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ENLACE TEXTO PRESENTACIÓN COMPLETO
Presentación Santiago Gil Costa de los ausentes.pdf


Los acontecimientos de los últimos tiempos, que parecen haber soltado su fanfarria en la última semana, han hecho que muchos se rasguen las vestiduras escandalizados. Seamos serios, no teníamos datos concretos, pero es obvio que el mecanismo funcionaba así. No es una justificación, porque las sociedades tienen que avanzar en la transparencia y en la necesidad de que quienes están al frente deben ser ejemplares. La corrupción en el corazón del sistema no es nueva. Existió en la antigua Roma de los patricios, en el Medievo de los señores, en el barroco de los nobles y siempre entre familias que heredaban el dinero y el poder, que se comunican en dos direcciones hasta ser en la práctica un círculo vicioso en el que uno vale para conseguir el otro y viceversa. Durante siglos, en cada sociedad, un grupo concreto y reducido de familias han decidido por todos, siempre a su conveniencia. De vez en cuando hay cambios muy sonoros, o dejan entrar en el círculo a alguien sin blasones pero con dinero o con armas para que ese grupo siga conservando su status. Cuando se calman las aguas, todo sigue igual; esa es la norma del gatopardismo que en esencia funciona desde mucho antes de que Lampedusa lo retratase.

gatoparrrrdo.JPGLa Revolución Francesa y la paulatina implantación de la democracia moderna han predicado la supuesta igualdad de oportunidades, pero el dinero y el poder siempre han estado detrás controlándolo todo: monarquías, repúblicas, democracias, dictaduras y cualquier forma de organización que se haya podido implantar. La España de los hidalgos se prolonga hasta hoy. Las sociedades criollas como las latinoamericanas y las insulares canarias han llevado el sistema hasta el límite; sabían que el poder adquiría muchas formas, por lo que no dejaban nada al azar. Si echamos un vistazo a los cinco siglos de nuestra historia, veremos que se repite esquema. Las familias con pedigrí sumaban herederos, bien de un matrimonio o de dos o tres hermanos. El primero de los varones se convertía en el administrador de la hacienda y los siguientes hermanos o primos eran distribuidos entre la política, la milicia, la banca, el derecho y, por supuesto, la Iglesia. Así tendrían copadas todas las vertientes del poder y de ellos saldrían alcaldes, militares con mando en plaza, gobernadores, banqueros, notarios, jueces y obispos. Y se repetía en la siguiente generación. Las mujeres eran educadas para ser las esposas de los próceres de otras familias hidalgas o profesaban en un convento donde curiosamente siempre acababan de madres abadesas. Por eso no debe sorprendernos lo que ha venido ocurriendo, el campanazo de esta semana o el tumulto mediático que sin duda se producirá en el inmediato futuro cuando nuevas historias salgan a flote. Y volverá el silencio y las cosas al orden divino establecido desde siempre. O no, pero la única manera de que no se produzcan estas situaciones (que son endémicas) es poner medios legales y ejecutivos que los impidan. Y usarlos en línea recta. Ha de ser así, porque ya hemos visto para lo que sirven las palabras huecas de condena y los fariseos discursos indignados. Es que ni siquiera suenan creíbles.


Mito 1111.JPGAlguna razón habrá para que me vengan hoy a la memoria estas dos imágenes del mito y de la historia. ¿Será porque el primero alecciona y la segunda se repite si no la conoces?

EL MITO


En El Libro de Daniel (2, 26-45) se relata cómo el profeta interpreta al rey babilonio Nabucodonosor la visión que tuvo en sueños de una estatua cuya cabeza era de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y la espalda de bronce, las piernas de hierro y los pies parte de hierro y parte de arcilla. De pronto una gran piedra vino a dar contra los pies de la estatua y todo se hizo pedazos, y la piedra causante del destrozo se convirtió en una insalvable gran montaña.


LA HISTORIA

Marco Tulio Cicerón fue una piedra angular de la conformación de Roma como una potencia que dominó el Mediterráneo y más allá durante muchos siglos, y cuya impronta llega hasta nuestros días. Le tocó vivir en una época convulsa, que acabó con el paso de la República al Imperio.

Mito 222.JPGOtros de esos pilares fueron sin duda Julio César y Octavio, el primer emperador. A todos los conoció y trató Cicerón, fue amigo y enemigo según el momento, y esto finalmente el costó la vida por orden de Marco Antonio. Llegó a ser Cónsul supremo con todos los poderes en el año 63 a.C., cuando se gestaba una conjura alentada por Catilina, contra el que pronunció ante el Senado los cuatro célebres discursos hoy conocidos como Catilinarias y que han sido tomados como modelo de oratoria política durante dos milenios. Como diría el propio Cicerón, "O témpora, o mores!", cuando estudiábamos latín en el bachillerato y nos hacían traducir el principio de la primera Catilinaria: "Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?" (¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?) En un tiempo en que no existían lo medios de comunicación, la palabra política fue capaz de poner en evidencia a los conjurados y dejar al líder traidor solo en su escaño, porque los demás senadores se apartaron de él. Los días que siguieron fueron terribles para Catilina, huyendo aterrado por toda Italia hasta encontrarse con su final. En aquellos momentos tal vez a Catilina le habría venido bien esta otra reflexión de Cicerón: "¡Ojalá hubiera sido capaz de soportar la prosperidad con mayor autocontrol y la adversidad con mayor energía!"


rrrrDSCN3110.JPGHan salido a la palestra por asuntos poco claros varios nombres que se han distinguido por haber tenido mucho poder unos o influencia mediática otros, y que, desde su altura, no han perdido ocasión de impartir lecciones de ética, civismo, solidaridad y al mismo tiempo censura y rechazo por quienes se les hayan opuesto de alguna forma o simplemente porque piensan distinto. Si alguien les da un argumento convincente, encuentran siempre algo para remachar y de esta forma tener ellos la última palabra, que les pertenece por designio divino. Los demás son los que se equivocan, y se muestran como objetivos de mil conspiraciones, porque ellos nunca tienen la culpa de nada, son los otros, torpes, mezquinos y envidiosos, los que urden trampas para destruirlos. Solemos llamar a eso prepotencia, y escarbando en la memoria de los diccionarios encontramos muchas palabras que son hermanas, primas o similares y que completan los matices con distintas combinaciones: arrogancia, altanería, soberbia, jactancia, ufanía, altivez, petulancia, desprecio, engreimiento, insolencia, chulería, impertinencia... Lo curioso es que, en esta España con genes de amos y siervos, hay un sector de la población que admira estas actitudes. Así nos va. La máxima expresión de todas ellas se manifiesta cuando estos enviados del Olimpo son pillados justamente en lo que dicen despreciar. Automáticamente, los semidioses se ponen el traje de víctimas de oscuras conspiraciones, porque se creen con el derecho de hacer lo que para otros está mal, y se escandalizan de que se les aplique el mismo rasero que a los mortales. Ellos son los elegidos, nunca cometen errores, y proclaman que son víctimas de los desaciertos, las mentiras o las maquinaciones de los demás. Con tanto enredo malsano, Shakespeare se habría puesto las botas y Cervantes exclamaría en la voz de don Quijote: "La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre nada sobre la mentira como el aceite sobre el agua".


Noriaaaaass.JPGLa culpa de la actual situación política es del PP porque Mariano Rajoy practica el inmovilismo, si es que no es del PSOE y Pedro Sánchez porque sigue empeñado en un gobierno de cambio tratando de mezclar el agua y el aceite (hay que dar un premio a su psicólogo por fortalecer su autoestima). O tal vez la culpa sea de Ciudadanos, que quiere un gran pacto a tres a toda costa, en caso de que no sea de Podemos, que hace propuestas inasumibles, o de Alberto Garzón, siempre enredando con sus dos diputados. Puede que la culpa sea de los nacionalista catalanes, que están a lo suyo, o del Rey, que no obligó a Rajoy, dio cancha a Pedro Sánchez y ahora ni cruje ni muge. También puede que sea de Felipe González, que ha dictaminado, de Anguita, que ha predicado, de Aznar que se ha aparecido sobre una nube, o de Zapatero porque al final siempre tiene la culpa de todo; lo dice, Marhuenda, lo grita Inda, lo proclaman los enardecidos gurús de la radio matinal. O de Ana Oramas, porque no ha hecho valer la autoridad moral de CC. Aunque pudiera ser que la culpa sea de Rajoy que practica el... Detengamos el vértigo de esta noria a la que han puesto coto los comentaristas de Televisión Española, que en sus peroratas laberínticas desvían sutilmente la culpa a los electores, porque a quién se le ocurre repartir sus votos con tan malos números. La solución es obvia: en las próximas y parece que inevitables elecciones, se ruega que los votantes lleven calculadora, así irá mejor la aritmética electoral.


mujer trwwww.JPGLas revistas llamadas del corazón y cotilleo televisivo y radiofónico, aireando las novedades personales (reales o inventadas) de este o aquel personajillo, son una buena parte del diagnóstico de lo que es nuestro país, propiciado por sucesivos sistemas educativos que parecen maquinados para destruir cualquier atisbo de dignidad individual y colectiva. Sin embargo, al mismo tiempo que significan todo eso que he dicho, son a la vez un termómetro de dos de las lacras más sangrantes de las muchas que fabrican expresamente en no sé qué laboratorio medieval que lo gobierna todo: el clasismo y el machismo. En cuanto a lo primero, todavía hay clases; hay unos personajes para los que todo son parabienes y halagos, y hay incluso distintos status según en qué revista o en qué programa se cuenten las glorias de los "aristócratas" de la corrala y las miserias de los que no nacieron entre sábanas de seda. Si sales en una publicación clase A, eres un prócer o una gran dama, si sales en otra de clase B, eres un dios menor, y si vas directamente a la clase C hablamos de "tiraos" y "chonys", aunque siempre se factura. El machismo, por su parte, es aberrante sea cual sea la clase del personaje o la publicación donde salga. Cuando se habla de un hombre de abultada lista de amoríos, es un galán, un caballero, casi un héroe; si, por el contrario, es una mujer quien ha tenido varias historias (tampoco hace falta que sea una lista inacabable como las de los machotes) las airean una y otra vez, enumerándolas como si fueran delitos. Nadie interviene, e incluso se aplaude, como cuando, hace unas semanas, un concursante de un reality televisivo, vino a decir que la madre de otra persona participante era una buscona porque se había casado dos veces. Y no pasa nada. Por mucha educación para la igualdad que haya en los colegios, poco puede hacerse cuando los menores ven diariamente que se puede ser machista con total impunidad. Luego está la violencia, pero eso queda para otro día.


Utilizar verdades a medias y argumentos incorrectos es una práctica utilizada para sacar provecho de una situación, justificar un error propio o inducirlo en los demás y siempre con fines interesados. Aristóteles llamó sofistas a quienes utilizaban trampas dialécticas, para tratar de envenenar las palabras, embelesar al que escucha y convertir en fuertes los argumentos insustanciales o incluso falsos. Los sofismas están de moda porque son usados continuamente para enaltecer lo propio o descoyuntar lo ajeno. Se llega al insulto grosero a la inteligencia, porque se repiten razonamientos que son obviamente erróneos que se apoyan en consideraciones cuya falsedad está a la vista de todos. 1111IMG_0812.JPGCuando Rajoy y la gente de su partido dicen que han ganado las elecciones, no mienten del todo, pero lo dejan ahí y a continuación extraen la conclusión que ello les da derecho a gobernar. En una democracia parlamentaria, si no hay una mayoría absoluta, haber sido el partido más votado no convierte a su líder automáticamente en presidente del Gobierno, porque quien lo inviste es el Parlamento representativo que sale de las urnas, no las urnas. Por lo tanto, no hay impostura cuando alguien de un partido que no ha sido el más votado es investido, puesto que así son las reglas mientras no sean cambiadas. En la derecha conservadora española hay una especie de sentimiento general de que el poder le pertenece por designio cósmico, y cuando es otro quien lo ostenta es un usurpador, un intruso; y da igual la legalidad y la legitimidad. Debe ser genético, una especie de herencia moral de siglos en los que el poder era suyo sin discusión. Está claro que en España no se hizo la revolución burguesa, y todos los intentos de actualización política han tropezado siempre con el gesto ofendido de la derecha. Esa idea de haber sido expoliados de un poder que creen suyo se plasmó muchas veces durante el siglo XIX y el XX y volvió a ocurrir en el XXI cuando Zapatero obtuvo la investidura en 2004. El sofisma sería que, para la derecha, todo lo que no sea estar ella en el poder es una adulteración, y da igual que haya una constitución que diga otra cosa. Otra muestra de las trampas sofistas en el discurso es cuando (de nuevo la eterna derecha) dice que si no hay gobierno es porque los demás no respetan la voluntad de las urnas el 20-D. Para ellos, eso significa que hay que facilitar que siga gobernando Rajoy, sin que proponga cambio alguno en sus políticas, es obligación de los demás apoyarlo o abstenerse, y rematan con otro sofisma: no hacerlo es antidemocrático. Cuando ellos actúan es hacer política, si lo hacen los otros es pantomima, teatrillo y postureo (maldita palabra). Pero no crean que el uso del sofisma es exclusivo de la derecha; la socialdemocracia, la izquierda y los nacionalistas también son diestros en su manejo. Los oyes y piensas que están hablando de un país de otro planeta, y lo más triste es que hay gente que los cree aunque sus discursos no resistan la más leve brisa dialéctica. Pero tienen en sus manos una demoníaca máquina gobeliana, que convierte en verdad una mentira mil veces repetida, y me pregunto hacia donde habría ido el mundo y nuestra civilización si en tiempos de Cristias y Protágoras hubiera existido la televisión.


colorines.JPGHa muerto en Las Palmas de Gran Canaria, a los 85 años de edad, un artista conocido como Félix de Granada. Porque era un artista, un ciclón en las tablas y un hombre de una valentía admirable. Tuvo mucho éxito, no solo en Gran Canaria, también en La Península y en el extranjero, pero eso se acallaba porque no se veía con buenos ojos que un canario homosexual triunfara. Nunca se le dio su sitio, como ocurrió con Paco España y otros que quisieron ser libres. Félix de Granada cantaba, y lo hacía bien, pero también era un espectáculo verlo apoderarse del escenario, mover con lo elegancia de un sauce y la habilidad de un prestidigitador cualquier elemento, fuese una bata de cola, un abanico o un sombrero cordobés. Aquel ambiente irrespirable está plasmado con nombres y apellidos por el recientemente desaparecido Adolfo Santana en Retazos de zafra, pero diré que su canción fetiche era Colorines, una metafórica reivindicación de su manera de ser, que pocas veces era tomada en serio, y que sin embargo tenía el calado social del éxito ochentero de Alaska ¿A quién le importa? y que convirtió en un himno de libertad, de ser cada cual quien es. Su juventud veinteñera lo pilló en el final de la guerra civil, y cayó sobre él como sobre todo lo que fuera distinto la loza de una dictadura inmisericorde, que castigaba con burlas, palizas, humillaciones y cárcel a los homosexuales. Su pelea por sobrevivir hizo que se centraran sobre él los focos de su lucha, pero fue un gran artista, y después de sufrir en su totalidad los casi 40 años de intolerancia franquista, los nuevos aires tampoco fueron justos con él. Sé que, por desgracia, muchas personas que se arrogan ser "gentes de orden", todavía esbozan una sonrisa burlona cuando se menciona a Félix de Granada. Se ha ido a un lugar en el que seguramente da igual los colorines con que la gente se vista, y hasta en eso fue un adelantado, pues hoy la bandera mundial gay es un arco iris. Por eso la ilustración no podía ser otra que esa camisa estampada. Fue un Hombre (con mayúsculas) valiente, un gran artista y ojalá haya encontrado la paz y la tolerancia que esta sociedad cerril le quiso cobrar a precio de dolor y sufrimiento.


Quien piensa que su tierra es la mejor del mundo es un ignorante. (José María Gironella).


La tierra donde uno nace por destierro se la den. (Popular).


El asombro me invade desde que esta semana, el presidente Clavijo, hacia el final de su discurso del Estado de la Nacionalidad (tiene bemoles constitucionales el nombrecito) vino a anunciar el esplendoroso futuro de Canarias porque ha descubierto que "esta tierra rezuma talento. Es una gran materia prima; inagotable, sostenible, infinita. El talento es nuestro petróleo; nuestro oro". Dijo el presidente que, a pesar de las evidencias, seguimos sin creérnoslo.

taraIMG_2449.JPGY, como les digo, todavía no he salido de mi sorpresa. Resulta que en Canarias hay mucho talento, supongo que como en Alemania, Paraguay, Japón o Tanzania. ¿O es que Canarias entra en la lista de los territorios donde la gente es muy talentosa? ¿Hay, por otra parte, lugares donde la gente es torpe, sin creatividad, sin talento en definitiva? Hasta que escuché al señor Clavijo, yo pensaba que el talento, la torpeza, la inteligencia, la estupidez o la mediocridad se repartían proporcionalmente, y el progreso colectivo depende del uso que se haga del talento que todos tienen. También me hizo otro descubrimiento el discurso presidencial: "Canarias es más que Gran Canaria y Tenerife". Es que por lo visto hay otras islas, que también son Canarias, que llevan más de 30 años aportando la mitad de los diputados al Parlamento, a pesar de que su población es más o menos la décima parte del total, en cuya representatividad exagerada se ha venido sosteniendo una forma de gobernar encabezada por el partido del señor Clavijo, aunque los otros dos que han gobernado solos o en sociedad con su gente tampoco están libres de culpa.

Pues ya está resuelto el problema. Tenemos talento. Y como lo tenemos desde siempre, está claro que esa es la razón por la que no hay carencias en nada. El talento es suficiente, es nuestro petróleo. Y con tanto talento sería incluso un despilfarro invertir en Educación. Por eso no hay desempleo. No sabía a qué se debía pero era el talento. ¡Ah! Que me dicen no, que estamos en uno de los últimos lugares en salarios y en la cola del desempleo entre los territorios españoles, y que la culpa de todo la tiene la perfidia de los gobiernos centrales, donde por cierto se han sentado siempre, siempre, siempre los socios en cada momento del partido del presidente. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Pero hay esperanzas, el Parlamento ha hecho una declaración institucional unánime sobre la financiación autonómica (en Madrid están temblando de miedo), y por otra parte cada año batimos récords de visitantes, y como también ha aumentado el gasto por turista, esto es Jauja: más trabajo, mejores salarios y más estabilidad en el empleo. ¿Qué no es así? Carajo, pero si tenemos un montón de talento...

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