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Archivos Febrero 2016


"...No he de salvarme yo, fortuita cosa

de tiempo, que es materia deleznable".


El reloj de arena. Poema de Jorge Luis Borges

Ya que hoy es 29 de febrero, hay que decir que existe cierta confusión sobre los años bisiestos, y es creencia general que son cada cuatro años, y que en nuestra época coincide siempre con el de la celebración de los Juegos Olímpicos. La RAE, a pesar de lo que presume, no es muy explícita, pues define así: "Año bisiesto (o año intercalar). Año que tiene 366 días en lugar de 365, en el que febrero tiene 29 días en lugar de 28; se repite cada cuatro años, excepto cuando el año acaba en dos ceros". Si nos fijamos solo en esta definición, nos extrañaremos de que el no muy lejano año 2000 fuese bisiesto, pues tendría que no haberlo sido porque acaba en dos ceros. Pero la respuesta está en que las excepciones tienen que cumplir, además de lo que dice la RAE, otras normas de divisibilidad, que es una solución que dio el calendario gregoriano en el siglo XVI por la conveniencia de ir ajustando lo más posible la medida del tiempo con el cosmos. Es decir, el año 2000 fue bisiesto, como también lo fue el 1600, pero no lo fueron 1700, 1800 y 1900, y no lo será 2100. Si escarbamos archivos, veremos que en 1900 se armó una polémica al respecto comparable a de si ese año era el último del siglo XIX o el primero del XX, que re repitió cien años después.

borrrges.JPGPor otra parte, el calendario que venía de Julio César fue rectificado por el católico pontífice Gregorio XIII en plena resaca de cismas religiosos. Los países del norte tardaron siglos en adoptarlo porque provenía de Roma. Poco a poco triunfó la lógica científica y se unificó la medida del tiempo, pero se hizo de distintas formas, unas de golpe y otras de forma paulatina, lo que dio lugar a situaciones muy pintorescas, como la de Suecia, donde hubo un año en el siglo XVIII en el que, para avanzar en la actualización, se añadieron dos día a febrero. Es decir, en Escandinavia hubo gente que vivió un 30 de febrero, aunque hay quien mitifica el asunto al afirmar que ese fue el día en que nació el bíblico Job, que este maldijo ese día y por ello no existe. Está claro que su maldición no se cumplió al cien por cien, y ya es atrevido armar ese mito cuando este patriarca, de haber existido (puede que solo sea un mito), vivió milenios antes de los calendarios juliano y gregoriano. En realidad, las nuevas formas para medir el tiempo, los relojes atómicos, han dejado antiguos todos los calendarios, pues, periódicamente añaden un segundo para ir al compás de la pérdida de velocidad del rotación de La Tierra; esto sucedió el pasado 30 de junio de 2015. Como la vida humana es muy corta, no damos importancia a ese día que se añade cada 29 de febrero, pero al hacer números nos daremos cuenta de que, si quitamos ese día cada cuatro años, cuando se hayan sumado 1.461 años, habrán transcurrido 1.460 de los nuestros, un año cada quince siglos. Como Borges dice que el tiempo es materia deleznable, tal vez nos diría que hoy, 29 de febrero, estamos viviendo un día que en realidad no existe. O sí, o... yo qué sé...


zzzzcielo lili.JPGEl alto el fuego precario que se ha acordado en Siria me trae a la memoria uno de los episodios más curiosos alrededor de la inutilidad de la guerra y la fuerza de la música. Hay un libro de la ensayista catalana Rosa Sala Rose que analiza los orígenes de la canción Lili Marleen, un fenómeno muy curioso, que se convirtió en mito para las tropas alemanas y luego incluso para las aliadas, que escuchaban en las trincheras heladas una canción que hablaba de la despedida de una pareja en la puerta de un cuartel cuando él se iba a la guerra. Servía para los alemanes, pero cuando los soldados aliados la escuchaban desde sus posiciones sentían la misma emoción que los alemanes. Radio Belgrado la emitía todos los días a las nueve de la noche, dos veces seguidas, y cuentan que a esa hora solían enmudecer las armas en los frentes de Europa y el norte de África para escuchar la canción. Seis minutos en los que la música hacía parar la guerra. En el campo de batalla no hay más ideología que la de la supervivencia y la nostalgia de una vida que no saben si volverán a recuperar o que no han tenido la oportunidad de vivir (también puede sentirse nostalgia de lo no vivido). Siempre relacionamos Lili Marleen con Marlenne Dietricht, que hizo versiones en inglés y en alemán, pero en el origen es una canción que incluso no era del gusto de Hitler. Con el tiempo, se ha convertido en uno de los grandes mitos de la Alemania nazi y de la II Guerra Mundial. Fue grabada por la entonces famosa cantante alemana Lale Andersen, que siguió siendo famosa en Alemania después de la guerra e incluso llegó a representar a su país en el Festival de Eurovisión de 1961. Forma parte del mito, y eso es tan interesante como peligroso, porque los mitos a veces derivan en monstruos.


20140808_213049.JPGEl papanatismo es el santo y seña de esta sociedad. Se traga todo el mundo el mismo sapo aunque no le guste, por miedo a que lo llamen antiguo e ignorante. Se repite constantemente cierta letanía de nombres auspiciados por las llamadas fuerzas vivas. Algunos sí que son, pero hay otros que mantienen su peso en la repetición de la que se hacen eco los paniaguados. Es mentira que Fulano haya paseado el nombre de Canarias por el mundo (muchos lo que hacen es pasearse a sí mismos), o que se le deba la medalla o el galardón nosecuál a Mengano (se le haya dado o no), porque todo el mundo debe hacer lo que hace lo mejor que sepa y pueda, y entonces se le debe a miles de hombres y mujeres de Canarias. Tampoco es verdad que Zutano es el mejor lanzador de cuchillos o que son maravillosas las croquetas de Perencejo, porque, si no aplaudimos, nos dicen que no tenemos el gusto educado, cuando la verdad es que no nos gustan porque son directamente incomestibles. ¿Que por qué no saco el garrote y empiezo a hacer majo y limpio a mandobles? Está claro, porque, cuando te fajas a echar del templo a los mercaderes de la mentira, te quedas solo. Además, hay un agravante: mi coche no duerme en garaje.


El reciente acuerdo de los estados continentales de la UE con el primer ministro británico es lo que en lenguaje diplomático siempre se ha llamado Pantalon baissé, pero como por lo visto poco vale lo que no tenga sello británico, habrá que empezar a llamarlo Pants down. Y ya que Bruselas se ha quedado con los pantalones en los tobillos, esto me suena a dejá vu (perdón, I already saw it). Un conocido patricio insular solía decir que los ingleses son muy ingleses, cuando le corregían que Inglaterra era solo una parte del Reino Unido, y se extendía afirmando que Irlanda del Norte, Gales y, sobre todo Escocia, tenían sus equilibrios dentro del estado, pero cuando hablamos de política internacional quien manda es Londres, es decir, Inglaterra. Ambas cosas las hemos visto una y otra vez a lo largo de la historia, y por algo aquel imperio que hoy es la Commonwealth, aunque se llamaba Británico, cuando se personalizaba siempre eran los ingleses.

maparaeuro.JPGAhora mismo, Escocia no quiere salir de la UE, pero no es escuchada, como siempre. Cruza el Primer Ministro el Canal de la Mancha y, salvo Francia y Bélgica -seguramente porque al ser los más cercanos son los que más conocen el percal- todos los estados miembros comulgan con piedras de molino, incluyendo a la poderosísima Merkel, tan intransigente con los países del Sur y una corderita lechal en este lance. Inglaterra somete de vez en cuando a Europa a un ultimátum, ya lo hizo en los años 90 exigiendo que la UE le diera cada año una enorme cantidad de dinero, y sigue siendo así. Cuando llegó el euro, Londres no quiso entrar, pero se permite controlar sus flujos y reflujos desde la City financiera del Támesis. Ahora ha vuelto a imponer sus condiciones, y finalmente obligan a que uno piense que en realidad Londres no quiere que la UE se consolide como espacio económico, político, social, cultural y militar común, porque sigue ahí la OTAN que tiene su cuartel general en las narices mismas de la sede de la UE. Esa Britania de los ingleses funciona como el estado 51 de los Estados Unidos, un caballo de Troya que es el que hace de puente para que en Europa se haga la santa voluntad de Washington. Y lo que no alcanzo a comprender es cómo Europa se pliega a esas políticas que la perjudican (ahí está el sigiloso TTIP). Lo de Alemania el pasado fin de semana es muy significativo.

La película 55 días en Pekín (1963) cuenta una revuelta de principios del siglo XX en China contra las potencias extranjeras. Los diplomáticos se encomendaron a La Providencia pero se refugiaron en la embajada británica, y el representante francés exteriorizó su rivalidad preguntando en alta voz por qué no en la de otro país, a lo que alguien contestó: "La Providencia, si existe, tiene que ser británica". Por lo visto, no solo la Providencia, también el chantaje.


"... ¡Hay tantos sueños a la luz del día,
en esta tierra que amansó la espuma,
que no ha soñado nadie todavía...!"

(Pedro Lezcano. Muriendo dos a dos, 1947).

***


Como cada año, el 21 de febrero se celebra el Día de las Letras Canarias, que desgraciadamente suele pasar de puntillas, no sé si porque está en manos de políticos que generalmente consideran la cultura una "María" (y la literatura sería entonces una "Mariquilla"), o porque forma parte de la desidia general de Canarias en lo relativo a la memoria de quienes trataron de construir una sociedad fuerte, dinámica y culta, justo lo contrario de lo que interesa generalmente a todos los poderes, que el poder no reside solo en las instituciones y en los políticos.

lezcanooo.JPGEste año se le dedica a Pedro Lezcano, al que no añado ninguna palabra identificativa porque fue, durante más de medio siglo, uno de nuestros pilares fundamentales, como lo fueron otras figuras que en cualquier sociedad consciente serían memoria eterna. Hablo de nombres como los del pionero doctor Rafael O'Shanahan ("fue antipsiquiatra antes de que existiera la antipsiquiatría en los años 60 y 70" afirmaba Carlos Pinto Grote, también psiquiatra y poeta, otro de esos pilares que debiéramos venerar), y de otros nombres inexcusables que, a menudo, ni siquiera figuran en el rótulo de una calle. Pedro Lezcano fue uno de esos faros en muchas disciplinas, pero ante todo fue una voz en tiempos de silencio.

Es curioso constatar cómo estas figuras que ven más allá se reconocen entre sí. Pedro Lezcano y el mencionado Carlos Pinto Grote forjaron una amistad indestructible, hasta el punto de que el poeta y psiquiatra tinerfeño afirmaba que todos sus libros los dedicó a su mujer, con la excepción de dos, que dedicó a amigos que eran más que hermanos; uno de ellos era Pedro Lezcano. También existió ese lazo irrompible de Lezcano con otro gigante de las letras, Rafael Arozarena, y contaba este que su amistad nació de la casualidad de que ambos publicaron a la vez sendos poemarios que intitularon Romancero canario, cada uno por su lado, sin que ninguno supiera antes lo que el otro estaba escribiendo (vivir en islas tiene esas carencias, y antes más). Esta coincidencia los acercó tanto que ya nunca dejaron de ser amigos.

Por ello, en este Día de las Letras Canarias 2016, se debiera recordar a Pedro Lezcano como lo que fue, un hombre comprometido con su tiempo, su gente y el futuro, al que nada le era ajeno. Estuvo en el resurgimiento de la literatura cuando la sangre lo arrasó todo, formando parte de la ya mítica Antología cercada, en la permanencia contracorriente del teatro, en el alumbramiento de un tiempo nuevo después de un túnel que parecía interminable... Siempre trató de derribar puerta cerradas, y su ariete, cómo no, la poesía. Se remangó y bajó al barro cuando creyó que debía hacerlo, y fue un Bautista que clamó a voz en grito, muchas veces en el desierto de la pereza isleña. El espíritu de los grandes como Pedro Lezcano no tiene fecha de caducidad, y es ese espíritu el que hoy y siempre Canarias necesita cultivar. No perdamos de vista a uno de los faros que, lejos de perder fuerza, cada día alumbra más. Como él dijo muy temprano, quedan muchos sueños por soñar; y yo digo que no hacerlo, además de un suicidio, sería una estupidez.


harper eco.JPGQue desaparezca un escritor que marca una época y un estilo siempre es triste; que se vayan dos de un golpe es tremendo. Han muerto el mismo día Harper Lee y Umberto Eco. Como todo lo humano, sus figuras se irán desvaneciendo con el tiempo, pero no así las obras que dieron lugar a mitos del siglo en que vivieron. Siempre nos quedará la figura ejemplar de Atticus Finch, el protagonista de la novela Matar un ruiseñor, la gran y casi única obra de Harper Lee, y que identificamos con la cara de niño bueno pero a la vez de hombre insobornable que dio en la pantalla Gregory Peck. Tampoco pasará la inteligente y astuta presencia de Guillermo de Barkerville, protagonista del mayor y mejor éxito editorial de Umberto Eco, El nombre de la Rosa, que luego tomó el rostro del mejor Sean Connery. Vivieron ambos autores una larga vida, muy prolífica la del italiano, con una obra vastísima tanto de ficción como ensayística; es una referencia obligada de este tiempo. Por su parte, Harper Lee escribió en la práctica una sola novela, la que la mitificó, y el año pasado publicó otra que nada añadió a su trayectoria. Dos espejos de un siglo que se han ido, pero que siempre estarán en Atticus Finch y Guillermo de Baskerville.


3f3f3t.JPGGelu Barbu fue una institución en Las Palmas de Gran Canaria muy pronto. Llegó a esta ciudad empujado por una dolencia de espalda y atraído por el clima cálido, y fundó el primer ballet estable que ha habido en la ciudad. Fue primera figura en Bucarest y en la URSS, y tuvo como maestro en la Academia Vajanova -la mejor del mundo- a Alexander Puskin, bailarín último descendiente del poeta del mismo nombre. Odiaba el amaneramiento de los bailarines en el escenario y defendía que un buen bailarín debe ser viril y fuerte.

Su historia personal es tan dura como esperanzadora. Una y otra vez la vida le fue poniendo la pared de frente, pero él, siempre con la esperanza como antorcha, fue capaz de volver a empezar, hasta que se enamoró de Las Palmas de Gran Canaria y se quedó para siempre. Poco a poco, el tiempo ha ido repartiendo justicia, cayó aquel muro berlinés que Gelu cruzó cuando todavía el cemento no había fraguado, se le ha reconocido en Canarias su dedicación y su identificación con esta sociedad y en Rumanía se acabaron los dictadores. No ha vuelto el rey Miguel I, de quien tan buena memoria tenía Gelu, pero las autoridades posteriores a Ceaucescu quisieron compensarlo y fue invitado a Rumanía en 1991, treinta años después de que tuviera que dejar el país, un viaje en el que sus coreografías fueron vistas también en Rusia, en el teatro Mali de San Petesburgo.

En 1994 se le rindió un homenaje por sus 45 años de presencia en los escenarios del mundo; fue un homenaje institucional que tuvo como marco el de sus grandes éxitos: el suntuoso pero entrañable teatro de la Opera de Bucarest, homenaje al que se sumó la también rumana Opera de Timisara. Canarias tampoco olvidó al hombre que trajo a Canarias la danza clásica al máximo nivel y fue oportunamente reconocido institucionalmente. Pero el mayor galardón de este gran artista y maestro de artistas es estar en la memoria de una ciudad que tiene en él una de sus grandes referencias culturales. Pocas veces un hombre solo es la piedra angular en un sector que irradia hacia toda la sociedad. Gelu Barbu fue la chispa que prendió la danza clásica en Canarias. Su lesión de espaldas lo alejó de los escenarios pero lo convirtió en un maestro que para sí hubiera querido cualquier gran ciudad del mundo. Lo tuvimos nosotros, celebremos su vida, su dedicación y su arte.

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(*) Este artículo fue publicado en la edición impresa del periódico Canarias7 el día 18 de febrero de 2016.


Hace veinte años, hice a Gelu Barbu una larga entrevista para el dominical del periódico Canarias7. En ella él hacía repaso de su azarosa vida que, finalmente, lo trajo a Las Palmas de Gran Canaria. Hoy Gelu Barbu ha muerto en esa ciudad que lo acogió hace medio siglo. Como homenaje a su memoria, rescato esa entrevista.

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zzzzcielo gelun.JPGGelu Barbu llegó a esta ciudad empujado por una dolencia de espalda y atraído por el clima cálido, y confiesa haber encontrado esa calidez no sólo en el termómetro sino también y sobre todo en la gente que le ha acogido con cariño. Las circunstacias le han obligado a vivir tres vidas, una en Rumanía, donde llegó a ser primer bailarín de la Opera de Bucarest, otra en Europa Occidental hasta que enfermó y la última en Las Palmas de Gran Canaria, donde ha creado escuela en todos los sentidos y fundó el primer ballet estable que ha habido en la ciudad. Cuando habla, su boca está llena de agradecimiento, y recita de memoria sin parar los nombres de las personas que le han ayudado. Su labor de coreógrafo es ya muy dilatada y ha sabido integrarse en el sentir de la sociedad canaria, hasta el punto de que ya, incluso oficialmente, es un canario más.

La entrevista completa en Pdf a través de este enlace: GELU BARBU.pdf


Aunque tienen connotaciones muy curiosas y significativas, no voy a recurrir a la etimología de dimitir, pues está al alcance de cualquier teclado. No conozco ninguna clasificación psicológica, sociológica o política, por lo que me aventuro a establecer por mi cuenta algunas diferencias en las razones por las que alguien se hace a un lado y deja el camino libre, que es uno de los significados de verbo tan solicitado y tan poco conjugado, especialmente en España. Se podría hacer un rutilante trabajo para una revista sobre renuncias muy sonoras y sonadas, desde las del rey Juan Carlos (y antes su padre) o el papa Benedicto XVI, hasta las de Nixon, el Duque de Windsor o las más recientes de los dos penúltimos directores del FMI. En las que se producen por supuesta iniciativa de quien dimite y luego vemos que desaparece de la escena, los motivos van desde la salud o el cansancio hasta los imperativos de la costumbre, la imposibilidad estética para seguir o las que son "sugeridas" por amenazas, chantajes o directamente por la fuerza. Quien dimite, deja de estar y punto.


zzzzcielodegaulle.JPGLuego están las que forman parte de una estrategia para puentear el momento e intentar recuperar lo abandonado en un futuro previsto o deseado. Ahí, las dimisiones son poco creíbles. Entre las primeras la más clara que me viene a la mente es la de Adolfo Suárez; entre las segundas, las espantadas que protagonizó el general de Gaulle para que le pidieran desesperadamente su vuelta, que le salieron bien hasta que, en una de ellas, la última, el pueblo francés le enseñó la puerta.

Viene esto a cuento de la nueva dimisión de Esperanza Aguirre, que huele a estratégica maniobra que pretende cubrir varios frentes, sea el de su imagen pública, el de tratar de generar un efecto dominó que llegue hasta el presidente de su partido y ahora del Gobierno en Funciones, e incluso como mensaje a Manuela Carmena por la reciente crisis de los títeres. Sabemos que la señora Aguirre nunca da puntada sin hilo, y aún puede dimitir como portavoz del Ayuntamiento de Madrid, como concejala y hasta como afiliada al PP. En cada una de las renuncias podría armar mucho ruido (sabe manejar los medios y sabe que las cámaras la quieren), por lo que se me escapa el fin último de esta nueva dimisión. Solo ella lo sabe, pero sí estoy seguro de que tiene retranca, no es dimitir simplemente por animar el Día de San Valentín. Claro que, tanto va el cántaro a la fuente, que un día puede ocurrirle como al general De Gaulle.


-Hombre, Marcial, ¿ya guardaste los animales?

-Sí, Panchito, y veo que usted anda todavía preparando el ordeño.

-Es que anduve regando las papas con la dula de agua de la heredad, que me tocaba esta tarde. Pero dime, te veo contento ¿qué nuevas traes?

-Nuevas, lo que se dice nuevas, pocas, pero a uno le alegra tener razón.

-¿A qué referencia?

-Lo que hablamos sobre el desarrollo de la Ley de la relatividad de Einstein el jueves pasado en el partido de envite.

-Siempre estuve por lo positivo, el espacio-tiempo es elástico, por muchas vueltas que le den.

-Fíjese que hoy, cuando fui a la farmacia a buscar las pastillas de la presión, me contó el farmacéutico que ya han registrado con un aparato las ondas gravitacionales.

-Te lo dije, Marcial, era cosa de tener la máquina aparente, porque hasta el vacío tiene energía; pero qué voy a contarte que tú no sepas...

-Claro, Panchito, la energía oscura.


PICT0006uu.JPG-Eso es; lo sabemos desde lo de las ondas electromagnéticas y las estrellas de neutrones, y es de suponer que lo que han pillado son las ondas del choque de dos agujeros negros.

-Lo normal, ya lo comentó usted el otro día. Pero sí que me ha extrañado que fuera a solo 1.300 millones de años luz.

-¡Coño, pues sí que fue cerca! ¡Casi a mitad de camino de Andrómeda!

-Ahí mismito, a la vuelta de la esquina como quien dice.

-Ya solo falta formular media docena de ecuaciones nuevas para trabajar un poco más la Teoría de Cuerdas y con eso ya tendremos controlados los agujeros de gusano.

-Y el hiperespacio, no se olvide.

-Hombre, Marcial, eso es lo principal.

-Y de los pactos para la formación de gobierno en Madrid, ¿qué me dice?

-Huy, difícil de entender, eso es para gente que sepa, sabes que no hablo de lo que no sé.

-Bueno, me voy que ya la leche estará cuajada y hay que disponer las queseras. Buen ordeño, Panchito.

-Con Dios, Marcial.

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(Est post es un homenaje a la película de José Luis Cuerda Amanece que no es poco, una de las grandes obras del reciente cine español, estrenada en enero de 1989).


Soy lector, y como tengo el vicio de pensar también tengo opinión. Cuando se escribe sobre un libro se espera que se haga una crítica, pero yo no soy crítico al uso. A veces me extiendo sobre un libro concreto, pero si uno quiere ser riguroso no puede hacerlo con todos los libros que lee porque lleva un gran esfuerzo y un tiempo del que no siempre se dispone. Por ello, de vez en cuando hago recordatorios sobre libros recientes o incluso más alejados en el tiempo. Eso sí, los libros que comento han sido leídos y del gusto del comentarista.


IMG_213333dd.JPGAhora mismo publicito y recomiendo unos cuantos, y hoy reúno siete libros de poesía, uno de ensayo y otro inclasificable, pues va del diccionario humorístico a la greguería y el aforismo; se trata de El mono leído, un libro muy curioso, y debo confesar que ese tipo de libros no son precisamente mi debilidad, aunque estén firmados por Gómez de la Serna, Ciorán o el mismísimo Marco Aurelio. Pero sé que es un género muy atractivo y en este caso el libro viene avalado por un autor de reconocida trayectoria y calidad literaria, Juan Carlos de Sancho. El de ensayo es Solo lo escrito perdura, en el que Rubén Benítez Florido reúne, como él mismo dice, pequeños ensayos de filosofía mundana.

Una de mis debilidades confesas es la lectura de poesía, y en estos meses he podido disfrutar de títulos tan imprescindibles y con un cierto recorrido temporal como Brevísima relación de la destrucción de June Evon (un texto, además, valiente) y Así habló Sara Trasto, ambos de Tina Suárez Rojas, una voz poética que sin duda va a permanecer, o Una mujer en todo el tiempo, una antología (1996-2014) de Federico J. Silva, también enganchado a la permanencia literaria. Y más poesía: De los que nadie habla, el tercer poemario de Evelyn de Lezcano, El pulso de la calle, de una poeta de largo sendero y voz comprometida que es María Isabel Guerra García, o la "opera prima" Descubriendo Quilóstrata, de Román Pérez González, de quien estoy seguro que seguiremos oyendo hablar. Para coronar este ramillete ubérribo (Rubén Darío ha vuelto en su centenario), la reedición 50 años después de El país de Ofelia, del cubano ya canario Manuel Díaz Martínez, maestro de poesía y de vida.

Cada uno de estos libros es un universo que podemos compartir y que yo recomiendo. Tengo en el escritorio (tal vez debiera decir lectorio, lectoría o revividor) otros universos descubiertos o por descubrir de los que hablaré otro día.


El 6 de febrero se cumplieron cien años de la muerte de Rubén Darío, un poeta que hizo dar una vuelta de campana a nuestra lengua y a nuestra literatura. El Modernismo es mucho más que una forma externa de hacer arte, y la literatura lo es. Al cambiar la manera decimonónica de acometer el lenguaje, incide en el pensamiento, y ya nada fue igual. Literatos posteriores que aparentemente están muy lejos del Modernismo, o que incluso lo combaten, trabajan con nuevas formas de escribir -y por lo tanto de pensar-, que surgen de la revolución formal que en nuestra lengua tuvo a Rubén como abanderado. rubennnn.JPGMuchas veces se acusa al lenguaje modernista de superficial y amanerado. Y lo es si lo miramos desde hoy. Pero nadie puede negar que cursilerías como sus quioscos de malaquita, sus bocas de fresa o sus mantos de tisú rompieron unos moldes anquilosados y dejaron paso a muchos -ismos que fueron nueva sangre literaria. Rubén hizo que se perdiera el miedo a las palabras y a las formas establecidas, fue un fogonazo que deslumbró a posteriores gigantes como Valle-Inclán, los hermanos Machado, Pedro Salinas o el cenital Juan Ramón Jiménez, que luego cada uno tomó su camino cada vez más lejos de Darío, pero también de los moldes inamovibles de antaño. Los indigenistas beben de su fuente (Ínclitas razas ubérrimas), y hasta el Canto General de Neruda es deudor de su Canto a La Argentina. Grandes poetas que lo admiraron (García Lorca), o que lo denostaron (Cernuda) pasaron por la puerta que él abrió. Y en medio de tanto artificio, también había no solo un innovador, también un poeta con un instinto casi adivinatorio, como puede verse en su Oda a Roosevelt (Theodore), que predice lo que será el siguiente siglo de dominio norteamericano:


"Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español".


Y, en defensa de lo hispano, se pregunta en Los cisnes:

"¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?

¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?
¿Callaremos ahora para llorar después?"


Si en otras lenguas se tiene a Whitman, Poe, Carducci o Verlaine como pioneros de un tiempo nuevo, en la nuestra es de justicia recordar a Rubén Darío en el centenario de su muerte, que es como evocar la estación de la que partió el nuevo tren de la literatura, que ya había agotado la energía del fulgurante Siglo de Oro.


La muerte de la actriz italiana Silvana Pampanini el pasado Día de Reyes a los 90 años de edad ha vuelto a regurgitar la memoria de la película Tirma, rodada en Gran Canaria en el año 1954. La película, por decirlo suavemente, no forma parte de la gran historia del cine, a pesar de que hay nombres luminosos como los del italiano Mastroianni o el español Rodero, ambos principiantes, o el ya entonces consagrado actor mexicano Gustavo Rojo, hijo de la escritora canaria exiliada Mercedes Pinto. Forma parte de la memoria insular más por los avatares del rodaje y de las historias que se contaban, fueran ciertas o no, que por el nivel de la cinta, basada en una obra teatral de Juan del Río Ayala y que narra un episodio alrededor de la conquista de Gran Canaria. Silvana Pampanini encarnó a la princesa Guayarmina.

0-PICT017c0.JPGAquel rodaje y sus leyendas circundantes convirtió en mito la película, por lo que significó en la sociedad canaria de los años cincuenta, en la que se remontaba una posguerra terrible y seguía bajo una dictadura férrea y unas costumbres religiosas muy cerradas. Y para entenderlo, también tenemos que sumar la propensión de aquella década a mitificarlo todo, hasta tal punto que llegan hasta hoy los ecos de hechos y personajes que, aunque algunos tuvieron leve o gran relevancia, en otros se exageraba o se reinventaba añadiendo imaginación en unos casos y fanfarronería en otros. Pero son historias que siguen contándose con una aureola que nos cautiva, aunque no fueran más importantes que otros que sucedieron antes o después de esos diez años tremendos y a la vez mágicos.

Desde que se generalizó la narrativa en Canarias hace 40 años, no dejan de aparecer relatos en los que se remiten a los años 50 como elemento principal o como telón de fondo. Surgen una y otra vez, y si para toda persona la niñez es su patria, para quienes escriben y pasaron su infancia en aquella década esa memoria difusa se convierte en motor de muchos de sus textos. Es una curiosidad que seguramente tiene que ver con la necesitad escapista de aquella sociedad maniatada, y que engrandecía, deformaba o directamente inventaba historias con elementos imaginados. Tal vez por eso están tan fijados, porque tienen un componente de ficción a pesar de que fueron reales al menos en parte.

1-PICT017c0.JPGEnumerar y desarrollar cada uno de aquellos mitos equivaldría a crear una biblioteca no pequeña de narraciones que partieron de lo real pero que se han hecho casi inasibles y por lo tanto sugerentes. Pensemos en las historias legendarias sobre la emigración a Venezuela, la figura agigantada de Juan García El Corredera, el asesinato de Chanrai, las correrías de la Iglesia Cubana (una disparata logia parrandera tan curiosa como simpática), los sermones del Obispo Pildáin corregidos y aumentados, el rodaje de Moby Dick, las visitas de Evita o el Mariscal Montgomery o el episodio de la controvertida perra Chona, un invento de Juan Rodríguez Doreste, entonces periodista, con ilustraciones del pintor Juan Ismael, que fue una serpiente de verano para llenar periódicos y que actualmente hasta se documenta con descendientes de los dueños de una perra que nunca existió y de la que se contaba que desenterraba huesos de posibles asesinados en el baño de sangre durante y después de la guerra civil. A estos mitos locales habría que añadir la visión insular de asuntos que venían de fuera, del calibre de la apocalíptica carta de Fátima que se abriría en 1960 (se decía que anunciaba el fin del mundo), la aparición de los famosos manuscritos del Mar Muerto, el lanzamiento por parte de los rusos de la perra Laika al espacio sideral en la nave Sputnik (la llamaban Láctea en las tertulias) o la curiosa convergencia de la coronación de la reina Isabel II (Inglaterra siempre fue un mito en Canarias) coincidiendo en el tiempo por tres día con la conquista del Everest por Tenzing Norgay, un sherpa nepalí, y Edmund Hillary, inglés, cómo no.

2-PICT0c033.JPGPor lo tanto, Silvana Pampanini forma parte de aquella mitología que le adjudicaba docenas de aventuras amorosas (hubo dos caballeros del noroeste de la isla, con nombres y apellidos, que en su locura la siguieron hasta Madrid). Se ha dicho por aquí que fue una actriz de éxito efímero, pero no es cierto. Forma parte de aquella pléyade de actrices que fueron misses o damas de honor en Italia (ella fue Miss Italia en 1946), y que en Italia llamaron las "Maggioratas" (donna molto prosperosa e provocante): Sophia Loren, Silvana Mangano, Gina Lollobrigida, Lucía Bosé, Alida Vali... y, por supuesto, Silvana Pampanini. Fue conocida fuera de Italia y trabajó junto a nombres como Buster Keaton, de Sica, Mastroianni, Totó, Jean Gabin o Vittorio Gassman, y con los directores más importantes, de la talla de Zampa, Risi o Comencini. Así que, en Italia fue una estrella hasta los años setenta, y continuó trabajando en el teatro, el cine y en sus últimos años en la televisión. Seamos pues, justos y digamos que fue una actriz de éxito, que no conoció la notoriedad internacional de sus compañeras de generación porque no tuvo como aquellas la suerte de conseguir un papel idóneo en las muchas películas norteamericanas que en aquellos años se rodaban en Italia.

Ha muerto una actriz italiana que gozó del éxito y el respeto en su país, y que en Gran Canaria fue como la bajada a la tierra de una diosa lejana. Silvana Pampanini estuvo aquí, Rita Hayworth y Lana Turner no; vieron que era una mujer real, tal vez por eso es aún más mítica.
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(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa del periódico Canarias7 del día 7 de febrero de 2016).


Adolescente, como gran parte de nuestra lengua, proviene del latín, en el que adulescens venía a significar "el que adolece", es decir, que carece de la madurez de los adultos, y en cierto modo se refiere a las personas que están en proceso de crecimiento personal, aunque en castellano suele asimilarse a los cambios que se experimentan en la pubertad. Para los romanos, la adolescencia abarcaba hasta los 25 años, que era la edad en la que ya se podía asumir una tarea o un cargo de cierta responsabilidad, lo que no fue obstáculo para que hicieran emperador a Calígula a los 24 años. Y así le fue.

DSCN3020yyy.JPGEl actual momento de la política española ha puesto de manifiesto que nuestros políticos tienen comportamientos adolescentes; por consiguiente regidos por lo emocional, la rivalidad y el capricho. Sus conductas son de una inmadurez que sonroja: uno dice que no juega porque los otros no se llevan con él; otro que sí juega pero impone la condición de que no juegue un tercero; este insiste en que si se juega ha de ser con sus reglas, y eso que tampoco es dueño del balón. Todos parecen desconocer el significado de palabras como negociar, pactar, aproximar, ceder y otras que son los conceptos con los que se hace política. Hay otros más pequeñitos, que revolotean alrededor del campo de juego, que ni siquiera llegan a adolescentes, son párvulos, y se plantan a hacer discursos grandiosos como si su leve peso político sirviera para algo más que para calentar el escaño.

En resumen, nadie pacta con nadie y nos abocan a unas elecciones (por favor recorten la campaña, que recortar sí saben); van a producirse unos resultados aproximados a los actuales, con números con los que será de nuevo imposible armar el gobierno que España necesita. Si van a verse obligados a pactar dentro de cuatro o cinco meses, lo inteligente sería hacerlo ya, porque poco va a cambiar. Nos ahorraríamos tiempo, dinero y el guineo permanente de propuestas huecas, naderías sonoras y otras chorradas varias. Deberían encerrarlos con llave (cónclave) y que no pudieran salir hasta que hubiera un gobierno. Y no me vengan con que el electorado ha dicho que se haga esto o lo otro, que cada uno interpreta a su manera. Lo que el electorado quiere es que se dejen de protocolos mediáticos, se sienten juntos de una vez y alumbren una salida a este embrollo que han armado ustedes, no los votantes. Ese es el mensaje de las urnas, no las estupideces adolescentes, o peor, infantiles, que largan cada vez que tienen un micrófono a tiro.


Para quien estudie Ciencias Políticas, España es hoy una maravilla; si estudia derecho Constitucional, un despiporre. La realidad es menos tranquilizadora, pues se "descubre" que La Constitución tiene lagunas. No hay plazos para que el Rey proponga candidatos a la Presidencia del Gobierno y tampoco para una convocatoria automática de elecciones en caso de que no haya investidura. He leído (no soy un experto) que podríamos estar así durante cuatro años, hasta el 20 de diciembre de 2019, que es cuando expira el mandato de los actuales parlamentarios. Y este paisaje me confunde y me lleva a reflexionar en voz alta:

zzzzcielo 4488.JPG1ª tribulación.

¿Cómo es posible que, desde 1978, en más de 37 años, ínclitos políticos, esclarecidos juristas, insignes cátedras de Derecho Constitucional y Derecho Político, y otros renombrados, célebres y afamados agentes individuales y colegiados, que sacan pecho marcando doctrina sobre todos los órdenes humanos, no hayan puesto en evidencia semejante agujero en la Carta Magna?

2ª tribulación.

¿Alertaron del asunto o trataron de resolverlo y otros lo impidieron por intereses, o lo sabían y nadie movió un dedo por el vicio histórico de esperar que nunca pase lo que ahora ocurre, o de dejarlo "para más adelante"?

3ª tribulación.

No contemplo la idea de que no se dieran cuenta porque entonces apaga y vámonos.

4ª tribulación.

En otro plano de la actualidad, ¿los dirigentes políticos han sido abducidos por alienígenas y entrenados en reducir al absurdo cualquier propuesta, posibilidad o atisbo de pacto postelectoral?

5ª tribulación.

Si aquí cada cual votó lo que mejor le pareció y el recuento dio esos números, ¿por qué los dirigentes políticos o sus panegiristas se atreven a decir que el mandato del pueblo es este, el otro o el de más allá?

6ª tribulación.

¿Pueden acometer la regeneración democrática personajes que no son capaces de pensar más allá de los intereses partidarios e incluso de los personales caiga quien caiga?

7ª tribulación.

¿Pudiera ser que los extraterrestres quieran hacer una investigación sobre el comportamiento de una sociedad sin gobierno ni perrito que le ladre?

Tribulación adicional 1ª (de momento).

Me pregunto si las anteriores congojas, iguales en número a las plagas de Egipto, son la materialización de lo anunciado en El libro de las Revelaciones, que nos dice que quien ofrezca una salida del atasco será el Anticristo (eso mismo le dijo don Vito Corleone a su hijo Michael en la película El Padrino). Y acertó.

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