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Archivos Diciembre 2015


Foto0325ecala.JPGEste año hemos dejado muchas cosas atrás, pero un optimista diría que las llevamos por delante. Seamos, pues optimistas, pero no por lo que digan unos o contradigan otros, sino por nosotros. Hay palabras que se han gastado de tanto sobarlas en una escalera de bajada al sótano del egoísmo: elecciones, Cataluña, debate, pacto, democracia, Estado, libertad, justicia... Son grandes conceptos, pero los están malversando. Ojalá en 2016 renazca la verdadera dimensión de esas palabras, que son muy grandes si se ajustan a su esencia. Mientras recuperamos el tono muscular de la convivencia, a lo mejor sería bueno ir subiendo por otra escalera de palabras como sosiego, cordura, lealtad y una lista de términos que acaban igual porque contienen a los demás en su conjunto como entidad que respira: amistad, solidaridad, colectividad, generosidad... Hay que recuperar ese color que nos hace mejores, el color de la vida. Entremos sin miedo al Año Nuevo, sin más líneas rojas que las del dolor ajeno. Gracias por pasar alguna vez por este impenitente blog y buen año 2016.


222dd4 5tgf.JPGPor muchos diccionarios de Lengua, Historia y Sociología que he consultado durante años, nunca la palabra "nacionalidad" aparece con el sentido que la política del miedo le otorgó en la Constitución española de 1978. La nacionalidad es inherente a los miembros de una nación, por origen o adopción. Se tiene la nacionalidad alemana por pertenecer a Alemania, pero Alemania no es una nacionalidad, sino que la nacionalidad la poseen los alemanes. Alemania es una nación. Por muy sacralizado que esté el término "nacionalidad" en la Constitución, es una aberración lingüística, nacida para alcanzar el consenso entre ruido de sables. Canarias es una nación, o no lo es, según criterios; nacionalidad desde luego no lo es, aunque lo ponga el Estatuto, y seríamos los canarios los que podríamos atribuirnos la nacionalidad canaria, en el caso de Canarias fuese una nación, si nos dejamos de monsergas y llamamos a las cosas por su nombre. Nacionalidad es una incorrección, y por tanto su valor político equivale a una chapuza. Tengo una enorme curiosidad por ver qué moto van a tratar de vendernos con las trapisondas que se amontonan en los telediarios, aunque hay que reconocer que la inventiva de los pregoneros de crecepelo de la política no tiene límites.


Con motivo del centenario de la publicación de La metamorfosis (1915) me vienen a la memoria los mitos mil veces repetidos sobre algunas figuras del arte, la música y la literatura que, aunque hay matices que pudieran acercarlos a ser creíbles, no se ajustan a la realidad. Hemos oído hasta el cansancio que Kafka no publicó en vida, que toda su obra es póstuma, que Van Gogh pintó unas pocas decenas de cuadros y que solo vendió uno a su hermano Teo; o que Rossini compuso toda su obra antes de los 25 años, y cuando consiguió una cumbre operística como El barbero de Sevilla, se retiró y no escribió una sola nota más. Como dicen contradiciéndose en el significado los rimbombantes voceros hispanoamericanos, todo eso es "falso de toda falsedad", aunque en este caso valdría con decir que no es verdad.

20140808_uuuuu.JPGEs cierto que los tres trabajos largos de Kafka, entre ellos El proceso, y otros escritos quedaron inéditos a su muerte, y luego viene toda esa historia legendaria de que su amigo Max Brod faltó a su palabra y los publicó. Es cierto lo último, pero antes de morir, Kafka había publicado mucho, en revistas, semanarios y en formato libro, cuentos, artículos, teatro y nada menos que la novela corta La metamorfosis, que vio la imprenta (1915), nueve años antes de su muerte (1924). Es decir, el mito de un Kafka absolutamente inédito es falso.

Con Van Gogh pasa lo mismo: pintó centenares de obras (en sus últimos dos años hay catalogadas más de 500), expuso en importantes exposiciones colectivas con críticas y apoyos de Artaud o de Tolousse-Lautrec, y hay documentadas ventas de cuadros suyos en vida, no muchos, pero desde luego más de uno. Tampoco es verdad que se cortara una oreja, solo le faltaba el lóbulo, no la oreja entera.

Rossini es otra muestra de los falsos mitos. Es verdad que compuso El barbero de Sevilla cuando tenía 25 años, pero después compuso muchas partituras, entre ellas 22 óperas, algunas tan importantes como Semiramide, Moisés en Egipto o Guillermo Tell, que esta sí que fue la última. Tenía 37 años, no 25. Por razones que se discuten, no compuso más, unos dicen que por su precaria salud, otros porque las condiciones políticas no lo permitieron, y aun otros que porque había hecho una gran fortuna y se dedicó a la buena vida; el caso es que murió casi 40 años después sin crear una mísera corchea más. En este asunto, Rossini sigue siendo un misterio, pero el mito tal cual circula por ahí es falso, como los dos mencionados y tantos otros que acaban tomando carta de naturaleza. Cuando se alude a Cervantes como "El manco de Lepanto", hay quienes creen que no tenía brazo, y así aparece incluso en algunas ilustraciones; tenía el brazo izquierdo inutilizado por una herida de guerra, y por esa causa puede llamársele manco. Aunque no le servía para nada, Cervantes siempre conservó el brazo izquierdo. Mito falso.


kkkFoto1051.JPGHe visto que hay gente cabreada con un tal Víctor D'Hondt, un belga que en una versión inglesa de su biografía aparece como Man-Gante (hombre de Gante). El tipo era profesor de Derecho, pero se metió en el jardín de las matemáticas y armó un sistema de divisiones en el que lo importante es el resto, no el cociente (por eso también lo llaman el in-cociente). El caso es que están poniendo al Man-Gante a chupa de dómine, y no lo entiendo, porque no sé qué tiene que ver D'Hondt con que retengan el 20% del pellizco de la lotería de Navidad si pasa de 2.500 euros. Eso no es culpa del belga, es una ocurrencia de Montoro. Ah, que el mosqueo es por el reparto de escaños... Eso se dice antes, es que si vienen a la vez la lotería y las elecciones uno no se aclara. Y clama mi amigo Hermelindo que a quién se le ocurre convocar elecciones en tiempos de loterías y de Navidad, a lo que seguramente D'Hondt respondería que es al revés, que se trata de no poner la Navidad en tiempos de elecciones, faltaría más. Y me informan que el belga in-cociente se murió el pobre. Más vale tarde que nunca; con más de un siglo de retraso, mi pésame a la familia.

Y aunque no estoy muy seguro de que en tiempos de elecciones sea Navidad,


Feliz Navidad.


imagenparlamento.JPGYa han sido las elecciones. Bien. ¿Les repito la retahíla de que ha sido una fiesta de la democracia, los mensajes grandilocuentes, las consignas de polideportivo y las promesas retóricas, sentenciosas y hasta esotéricas? No, ya ha habido bastante show mediático. Ha llegado la hora de la verdad, es decir, la hora de la política. Dicen que los grandes estadistas dan la talla cuando hay momentos difíciles. El momento ya lo tenemos, veremos si los estadistas comparecen. Gobernar con bonanza, mayorías cómodas y tiempos tranquilos no permiten destacar a los grandes, aunque lo sean. Ahora tienen la oportunidad y tendremos la medida de su grandeza. No es la hora de los partidos, es la hora del Estado, de la gente, de nosotros, no de ellos. Es la hora de la generosidad , no de la mediocridad. Que nos den la cabeza del Bautista en bandeja de plata no nos resuelve nada. Hay pluralidad, hay diversidad y por lo tanto la confrontación de ideas es lógica y necesaria. Pero necesitamos un proyecto común, que nos sirva a todos. ¿Cómo se consigue? Solo hay una manera: política, diálogo y grandeza. Los sectarismos no nos sirven. Así que ustedes verán, nosotros ya hemos votado.


Cuando Aristóteles dijo que el hombre es un animal político no quería decir exactamente lo que hoy comúnmente se entiende, pero estoy de acuerdo en esa bifurcación del significado, porque hacemos política hasta por omisión. Quienes se abstienen en votaciones u opiniones inciden por ausencia en las decisiones finales. De manera que, aunque alguien no se manifieste abiertamente, siempre se delata por sus comportamientos e incluso por sus silencios.

imagenesperanza.JPG

Cuadro La Esperanza de Pierre Puvis de Chavannes (1824-1898)

Si las conductas dejan traslucir el pensamiento, las posiciones son más evidentes cuando se realiza una actividad expresiva. El asunto se vuelve claro cuando se usa directamente con la lengua, sea hablada o escrita. Como decía Atahulapa Yupanqui, "cuando uno como Fierro /por ahí se larga opinando", queda retratado, y se granjeará aliados y enemigos. Ya sé que en una democracia no hay enemigos sino adversarios, pero eso por lo visto no ha valido hasta ahora en la España goyesca del garrotazo, donde ha regido una frase que, aunque evangélica, no comparto: "El que no está conmigo está contra mí". Todo envuelto en seda, sin que se note. Pero se nota y así nos ha ido. La consecuencia es la autocensura, porque no se trata de asegurarse un pesebre, sino de que no les amarguen la vida si el poder los etiqueta como enemigos. ¿Discrepantes, críticos o simplemente seguidores de un proyecto distinto? No. Enemigos, ese es el concepto, y para los enemigos la única receta es procurar su destrucción.

Espero que un día podamos empezar de una vez a vestir la "camisa blanca de la esperanza" del poeta Blas de Otero y se entienda que las opiniones diversas son las que fortalecen la verdadera democracia. Y esto nos concierne a todas las personas. Ojalá haya llegado el momento en que España sea la isla metafórica que soñó Pedro García Cabrera:

"Un día habrá una isla


que no sea silencio amordazado.

Que me entierren en ella,

donde mi libertad dé sus rumores

a todos los que pisen sus orillas".


El silencio autoimpuesto como defensa no es libertad.


imagensaludoo.JPGLa vida es incomprensible y se rige por pautas que ignoramos. A menudo creemos que está todo bajo control, pero ese supuesto equilibrio puede cambiar en un segundo. Nos cuidamos de peligros que casi nunca actúan, pero no de lo que creemos inofensivo. Desconfiamos de lo que pudiera agredirnos y que suelen ser prejuicios, porque tenemos unas ideas sobre el mundo, las personas y las cosas que generalmente están solo en nuestra cabeza. Imaginen que un buen amigo viene cruzando la calle para saludarte con sincera alegría en su rostro. Dos metros antes de llegar, tropieza, cae hacia adelante y en su caída te arrastra al suelo porque es lo que llamamos accidente que nadie puede prever y contra el que no hay defensa posible. La vida ha usado sus códigos ocultos. Resultado: un brazo escayolado y unos días con menos capacidad física para escribir. Así que, vivamos cada minuto con el convencimiento de que estamos jugando a algo cuyas reglas desconocemos. Aun así, me sigue gustando ver la alegría en el rostro de un amigo que viene cruzando la calle a saludarme.


Si no es errónea la traducción que tengo de la frase "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi (Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie)", que es la bandera de la novela El Gatopardo, estamos realmente en un escalón más de la historia, un paso más para seguir perpetuando lo de siempre. Un siglo antes de que Lampedusa escribiera su famosa novela, el escritor y periodista francés Jean-Baptiste Alphonse Karr expresó a pie de obra la evidencia de esta manera: "cuanto más cambie, es más de lo mismo".

Según el momento, se utilizan distintos medios para hacer prevalecer el orden establecido. Ahora son los medios de comunicación, especialmente la televisión y las redes sociales de Internet. Así que, si en otras épocas los líderes aparecían en corceles blancos seguidos por multitudes enardecidas entonando el Va pensiero de Giuseppe Verdi, ahora nos los meten en el salón de nuestra casa o en la pantallita de nuestro teléfono móvil. Y tengo la sensación de que me han citado como figurante para una representación escénica, en la cual todo es ficción, desde los protagonistas hasta el argumento. Debe ser mi percepción, y siento que tratan de estafarme cuando me venden este tiempo como nuevo, distinto, cambiante y, cómo no, histórico; y lo es, como cualquier tiempo; ya Heráclito de Efeso (s. VI a. de C.) dijo: "No existe en la realidad nada que sea siempre igual, porque lo único real es el cambio".

ilgatopardito-1.JPGPor ello me inspira envidia, admiración y ternura que personas de buena fe y generosa inteligencia (muchas de ellas con las que me unen afectos), se manifiesten ilusionadas con determinadas opciones políticas, sean viejas o nuevas según la terminología al uso, convencidas o al menos esperanzadas de que estamos en una encrucijada de la historia y que todo puede cambiar, porque incluso las fuerzas políticas de siempre tendrán que tomar nota y emprender nuevos rumbos. Me gustaría estar también ilusionado, pero por lo expuesto más arriba no consigo ver qué hay de diferente ahora, porque se da la paradoja, otra vez lampedusiana, de que va a haber grandes cambios para que todo siga igual. Seguramente soy escéptico, descreído, renegado e incluso hereje de la esperanza, pero no consigo ilusionarme con ese tiempo que dicen nuevo y que se me antoja un dejá vu. Sin abjurar de lo dicho, la única esperanza política que me asiste es la de estar frontalmente equivocado. Ojalá.


Francamente, ya no sé qué decir. No sé cómo expresar el horror y el rechazo que me produce la violencia machista. Hoy han muerto dos mujeres más (una de ellas en Canarias), y ese "más" empieza a sonar con un eslabón de una cadena sin final. Elecciones el día 20, otro espectáculo más en el show business, en el que se habla de locuacidad, de camisas blancas, de axilas sudadas o de errores de pronunciación. Fotdo0364.JPGEsos medios que tan solemne y ávidamente (todo hay que decirlo) tratan los asesinatos de mujeres, son los mismo que en horas y horas de programación colaboran ladinamente para fijar clisés machistas, donde las mujeres son piezas de caza y hasta objeto con registro de propiedad, en las que el macho alfa concede a otro el permiso para que seduzca a la pieza que él tiene controlada. Y esto se repite una y otra vez, mientras a la Vicepresidenta del Gobierno lo único que se le ocurre decir en el ya choteado debate del lunes es que las mujeres no deben permitir que les controlen sus teléfonos móviles. Y ya está. Luego se les llena la boca con la recomendación de que es un problema de educación, pero destruyen sistemáticamente cualquier intento de formación humana igualitaria. Es verdad, el culpable de cada crimen machista es quien lo comete, pero la responsabilidad es estructural y crónica de unos políticos que no mueven un dedo contra el embrutecimiento de la sociedad. Es cierto que la educación es fundamental, pero esta es mucho más que el colegio, el aula y el profesor. Esta es una consecuencia más de la destrucción de la formación humanística, y no hay ni un solo renglón en ningún proyecto político que nos haga pensar que ven la formación ciudadana en su conjunto. No soy un descreído, simplemente miro a mi alrededor y no veo una luz en este asunto. Solo veo una larga fila de ataúdes de los que son culpables sus ejecutores y responsables quienes no ven más allá de su sombra. En realidad, tanto en este asunto como en tantas otras injusticias, todos somos responsable por permitir que nos sigan engañando con palabras bonitas sin ninguna consecuencia.


Prioridad: Ver en qué programa de televisión cuelan al candidato.

Re-generación: Estudiarse dos veces La Generación del 98 (¿o es la del 27?)

Vieja política: La que funciona exactamente igual a lo que empiezan a hacer los nuevos.

Casta: Todos menos los de IU (por eso no los llaman a los debates).

Fiscalidad: Depende de qué fiscal.

qqqqFoto0327.JPGCorrupción: La de los otros y la del Imperio Romano; esa sí que...

Estructural: Que ha sido así toda la vida de Dios y no lo cambia ni el médico chino.

Re-forma: Depende de la tesitura (hay también do-mi-sol-fa-la-si-forma).

Derogación: Desenramar lo que otros enramaron.

Hucha de las pensiones: Como la del cerdito, pero más grande (bueno, no mucho).

Soberanismo: Candidatos muy dados al coñac de cierta marca.

Fraude fiscal: ¡Ya basta de hablar de fraudes de un millón! Eso es una irregularidad. A ver si se enteran de que el verdadero fraude fiscal es equivocarse 37 euros en la Declaración de la Renta (a favor de declarante, claro, si es en contra es un despiste).

Unidad de España: Y la rica multiplicidad de sus regiones (¿dónde he oído eso?)

Déficit: Defínalo como usted quiera, pero la culpa es de Zapatero.

I+D+I: "¿Ezo queéeeeess?"

Cultura: "¿Lo cuálo?"

*** *** ***


La gran pregunta: ¿De qué sirve que las elecciones sean el 20 de diciembre,

si hasta comienzos de enero no sabremos a quién le dan el Balón de Oro?



Ha empezado la campaña electoral y el gran debate mediático es sobre los debates de campaña, metapolítica. Otra de las características es el uso polisémico y abusivo de términos como democracia, libertad, soberanía o transparencia, que cada cual interpreta a su manera llevando el agua a su molino. Pero lo más destacado es que los líderes y sus segundos hablan solo de burocracia, reforma de esto y de lo otro, cambio de modelo de contratación, proyecto de creación de comisiones, observatorios y gabinetes de seguimiento. Burocracia, pero nunca bajan a lo concreto, y se establecen verdades supuestamente absolutas de que todo lo nuevo es bueno y que todo lo viejo es corrupto o está amañado. Y las verdades absolutas no existen, y en política menos. Se les llena la boca hablando de casi todo, pero nunca concretan ni explican cuánto van a poner sobre la mesa, y cuando lo dicen nunca sabemos de dónde van a sacarlo. No es raro por lo tanto que, según la última encuesta el CIS, el 75% tiene intención de ir a votar, pero que hay un 41% que aun no ha decidido el sentido de su voto. Tampoco nos dicen si ese 41% se refiere al cuerpo electoral total o al 75% que asegura que va a votar. Entiendo por lo tanto que los porcentajes que ahora aplican a cada partido están sacado de la mitad (o menos, según se cuente) de los votantes; es decir, no sabemos absolutamente nada y con estos números puede pasar cualquier cosa.

llIMG_1573.JPGPero lo más desesperanzador de todo es que cuando hablan de Educación siempre está al fondo la formación para el mercado laboral y la obsesión por mantener lo que ahora existe o por echar abajo la ley del opositor. Pueden hacer todas las leyes que quieran, pero mientras no se piense en la formación integral de la persona todo lo demás será una chapuza, y la concatenación de leyes y decretos de las últimas décadas son la prueba de su ineficacia. De Cultura es que ni se habla, y no veo yo que alguien proponga un proyecto global que camine en sentido contrario de la programada ignorancia que ahora nos cubre, en la que exhibir el embrutecimiento social empieza a ser motivo de orgullo. La política sin personas es trapicheo, y el poder solo como elemento funcional de los valores económicos es demagogia. El problema es que si hubiera alguien que propusiera estas líneas de trabajo no tendría púlpito donde predicarlo. Lamento ser tan pesimista, pero de esta manera, el día 20 ganarán unos u otros, se coaligarán aleatoriamente según los números, pero la ilusión colectiva quedará dañada porque finalmente solo interesa el poder por el poder. Eso sí, los que gobiernen tratarán de vendérnoslo como la panacea y los que queden fuera como una catástrofe. Y ya no cuela.

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