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Archivos Noviembre 2015


triannna.JPGDicen que la realidad supera a la ficción y que la vida imita al arte. Hace años leí un cuento de Cortázar en el que imaginaba un gran atasco en una autopista francesa; los personajes eran la chica del Peugeot, el ingeniero del Citroen, la señora del Dauphine (un antiguo modelo de Renault) y por el estilo. Pasaban varios días parados en la autopista, entablaban relaciones de vecindad con los viajeros de los coches cercanos y hasta nacían historias de amor. La vida en la autopista fue concebida por Julio como una gran metáfora, pero los atascos de coches y de personas que ha ocasionado el Viernes Negro (me niego a escribirlo en extranjero, que tenemos una lengua muy florida) no tienen nada de metafóricos y han dejado pequeña la supuesta hipérbole literaria. El tiempo ha quitado la razón a Cortázar, o tal vez se la ha dado, porque en otro de sus relatos un personaje dice que el artista debe tener cuidado con lo que se imagina porque el arte puede resultar profético. Realidad, ficción, qué más da si Julio Cortázar era un profeta.

einstein 0.JPGCuando se cumplen 100 años de la relatividad general, y a resultas de una semblanza publicada estos días sobre la visita realizada por Einstein a España en 1923, repaso la polémica entre Ortega y Gasset y Unamuno sobre el "que inventen ellos" escrito por el último. Ortega era furiosamente europeísta y Unamuno se debatía en un laberinto en el que llegó a defender que la ciencia estaba matando lo más importante que había dado España, la mística. En ese contexto, don Miguel decía que estaba bien que otros aportaran ciencia que nosotros aportaríamos literatura; en lo más agrio de la polémica (duró de 1906 a 1912) Ortega, a quien por su racionalidad Unamuno asimila al bachiller Sansón Carrasco, llega a equiparar al rector de Salamanca con un loco cervantino que busca la tumba de don Quijote para reverenciarlo. Y con estos mimbres, entre teóricos furibundos, listillos con tendencia a la burla y caciques orgullosos de su cabezonería montaraz, imagino las tertulias cuando el físico alemán visitó Madrid:


einstein 1.JPG-Joven, no entiendo tanto bombo por lo que dice un tipo que ni siquiera sabe peinarse.

-Pues sepa usted, don Raimundo, que los ingleses comprobaron durante un eclipse que lo que él decía sobre la curvatura de la luz es cierto.

-Vaya, qué bonito, lo dice un alemán, lo comprueban los ingleses, y encima este fulano es judío. Como para creerlos, porque no veo que el tal Einstein haya inventado algo que nos sea de provecho.

-Ha formulado una teoría sobre el tiempo y el espacio, dicen que es un genio.

-¿Un genio? Muchacho, aquí no hay más tiempo que el que marcan los relojes ni más espacio que el que reconoce mi erario y mis casas, cortijos, posesiones y regalías en el registro de la propiedad.

-Es que no es ese espacio ni ese tiempo, es otro concepto.

einstein 2.JPG-¿Concepto? ¿Qué diablo es un concepto? Lo único que hacen es inventar palabras. Igual que hace cuatro años cuando vino esa francesa que en realidad es polaca.

-Madame Curie, la única persona que hasta la fecha ha sido galardonada con dos Premios Nobel.

-Como si le dan siete. Decían que descubrió el radio y el polonio. ¡Nada! Les puso nombre, esos materiales han estado ahí desde la creación del mundo.

-Bueno, también está lo de la radiación.

-¿La radiación? Otro cuento chino, cosas que no vemos, esta gente son como los magos que sacan conejos de la chistera. Y eso cuesta dinero.

-Tenga en cuenta que la investigación es fundamental para el progreso.

-Ya estás hablando como Joaquín Costa, Pérez Galdós, ese tal Ortega y Gasset.

-También defiende esas ideas don Santiago Ramón y Cajal, al que los suecos también otorgaron el Premio Nobel.

einstein 3.JPG-Vamos a ver: suecos, ingleses, un judío alemán, una polaca francesa... Europeos, menuda cuadrilla de cuentistas, porque explícame de qué nos sirve que Cajal diga que el cerebro es así o asao. El cerebro es como es.

-Don Raimundo, la medicina salva muchas vidas.

-La gente vive o muere según su designio; ¿o es que Einstein, Curie, Cajal y toda esa caterva de bolcheviques de la Institución Libre de Enseñanza saben más que Dios? Mira, chico, los americanos inventaron la luz eléctrica y aquí alumbra igual que en Nueva York; qué necesidad hay de gastar dinero en inventar. Las cosas serán como siempre han sido.

-Salvo que Dios disponga lo contrario, ¿no, don Raimundo?

-Eso no ocurrirá, puedes estar seguro.

-Ahora soy yo quien le pregunta si usted sabe más que Dios.

-Déjate de filosofías, chaval, España nunca va a cambiar. ¡Nunca!


correa 1.JPGUn editor muy famoso dijo una vez que solo conocía dos tipos de novelas, las buenas y las malas. Hace unos años se leía mucho (al menos las solapillas) la novela experimental, que muchas veces no entendía ni quien la escribió, porque leyeron mal Rayuela y se perdieron por las dublinesas callejas del Ulises; luego se vendieron bien las realistas, que los críticos subdividieron en realismo poético, social (no confundir con la novela social), sucio y otras denominaciones que brotaban de los encargados del márketing editorial; y seguían publicándose simultáneamente novelas de muchos géneros, aunque en cada momento sonaban más unos que otros. Luego vinieron la novela urbana brutal de la disuelta generación Kronen, la histórica que parecía el último descubrimiento y ahora los editores quieren que cada novela tenga una etiqueta, que pertenezca a un género, y los que mejor acogida están teniendo son el negro y el fantástico.

Pero yo sigo pensando que son modas, y como el mentado editor creo que solo hay novelas buenas y malas, porque finalmente es imposible en la práctica que haya un género puro. Y por lo tanto hay quienes escriben buenas novelas y quienes fracasan en el intento. José Luis Correa es de los que ha conseguido mantener el pulso en el espacio de la novela negra, que hoy engloba varias denominaciones que antes no lo eran. Necesidades del servicio. Dentro del género que nos ocupa hay autores que consiguen crear un personaje que es el eje común a varias novelas que acaban convirtiéndose en series. Suele ser alguien de la policía, un detective privado, una periodista o alguien con curiosidad, capacidad de deducción e instinto muy desarrollado.

correa 2.JPGY hablo ya de José Luis Correa, que ha demostrado poseer otros registros narrativos e incluso poéticos, y que acaba de publicar Mientras seamos jóvenes, la octava entrega protagonizada por el detective Ricardo Blanco. Esto significa un doble pulso, porque hay que mantener una misma línea y a la vez ir haciendo evolucionar al protagonista, que es el que sostiene a toda la serie. Muchos pensarán que eso es fácil, una vez creado el personaje, se trata de repetirlo como una noria hasta el infinito. No es tan sencillo, porque muchos y muchas lo han intentado y pocos lo han conseguido, entre estos Pepe Correa. Incluso entre quienes se dediquen a escribir, prueben a crear, mantener literariamente vivo y adaptándose a distintos avatares durante muchos libros a personajes como Poirot, Maigret, Miss Marple, Carvalho, Petra Delicado, Sherlock Holmes o el entrañable e irónico Plinio, policía local de Tomelloso, que nació y creció en la pluma de Francisco García Pavón. Y por supuesto, al Ricardo Blanco creado por Correa.

El título de la novela que nos ocupa, Mientras seamos jóvenes, es la traducción del segundo verso del himno universitario (Gaudeamus igitur). Se trata por lo tanto de un guiño a la universidad, puesto que esta novela era casi un reto, ya que el autor es profesor en la universidad grancanaria en la que se centra el desarrollo de la historia. El caso que hay que resolver es el canal que conecta con otros aspectos de la obra. Es verdad que seguimos las pesquisas de Blanco hasta que se resuelve la trama, pero en realidad lo que hace Correa es una crónica viva de los tensos y agitados tiempos que vivimos y sin duda retrata nítidamente nuestra ciudad y nuestro tiempo. Y el escritor se la juega porque escribe sin perspectiva temporal, encima de los acontecimientos, hasta el punto de que en estas ocho novelas hemos visto cómo nuestra sociedad ha ido pasando de nuevos ricos a una realidad más dura a causa de la crisis. De alguna forma, el astroso detective Ricardo Blanco acabará siendo un cronista de esta época cuando en el futuro tengamos que mirar hacia atrás.

Desisto de abundar sobre la presencia de los escenarios urbanos de Las Palmas, el uso de palabras y expresiones isleñas, el perfil socarrón e inteligente del protagonista o el dibujo en relieve de los personajes, que hacen que las novelas de Correa estén vivas. Ocho novelas de la serie y siempre hacia arriba dan idea del dominio narrativo del novelista. Por ello, me he recreado en la lectura de una excelente novela y prefiero dejar la parte técnica a los especialistas, mientras espero a ver qué va a suceder en la próxima historia protagonizada por Ricardo Blanco.

***
NOTA FINAL:

He querido publicar la reseña de esta novela el Día Mundial Contra la Violencia de Género porque el espinazo moral de Mientras seamos jóvenes escarba en esa terrible lacra de nuestra sociedad. Por otra parte, la coincidencia de la publicación de la novela con el terrible crimen de una joven estudiante precisamente de la misma universidad en la que transcurre el relato, y en circunstancias -solo a primera vista- parecidas a las del texto, viene a respaldar dos evidencias: que la literatura de Correa retrata el instante en que se escribe y casi que se lee, y que ausculta la realidad como un escáner.


Cada 25 de noviembre recordamos el asesinato de las Hermanas Mirabal, las mariposas dominicanas que cayeron bajo la bota sádica del sátrapa Trujillo. Fue un crimen machista y político en una dictadura, pero hoy, en democracias formales como la nuestra, sigue habiendo crímenes machistas. Esa idea de posesión que ya uno no sabe de dónde proviene es la que está al fondo de todos estos crímenes vergonzantes en una sociedad supuestamente avanzada. A ver si los que creen en el fálico dominio del macho se enteran de que una mujer ha de ser libre, y nadie lo ha expresado mejor que el poeta Agustín García Calvo:


mariposassttttt.JPGLIBRE TE QUIERO

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.


Decía Aristóteles que un gobierno ha de ser práctico, no perfecto. Supongo que el gran filósofo tendría en cuenta que la perfección es imposible, y por lo tanto hay que buscar la eficiencia. Y gobernar es muy complicado porque se trata de coordinar todos los elementos que confluyen en el bien común, o al menos el mayor número que se pueda, porque luego están las distintas formas de ver las cosas. Teniendo en cuenta lo complejo y agotador que es gobernar, asombra que haya tantas personas que aspiren a ostentar el poder (cuando es democrático) o incluso detentarlo (cuando se obtiene de forma ilegítima). Gobernar para todos es una quimera por esa imposibilidad de perfección, pero se supone que hay que hacerlo tratando de resolver los asuntos incidiendo en los puntos más débiles. Pero resulta que muchas veces -demasiadas- el poder no se usa como instrumento de mejora colectiva sino para mayor lustre personal de quienes lo tienen en ese momento. xxxxIMG_1159.JPGSin que nadie meta la mano en la caja, un gobierno puede ser corrupto por entreguismo, dejación o capricho. Eso ocurre más en nuestro tiempo, en el que la imagen pública que se proyecta de los gobernantes o de quienes aspiran a serlo tiene mucho de ficción aliñada en la cocina de las formaciones políticas. Y me sigue admirando ese apego o deseo casi obsesivo de poder público, porque no olvidemos que hay otras formas de poder que no provienen de las urnas, y que debe estar rodeado de la misma tensión permanente, para mantenerlo o para conseguirlo. Y lo que más me aturde es que cada líder político dice saber qué hay que hacer con todo, sea sanidad, educación, obras públicas, empleo, vivienda, fiscalidad, medio ambiente...De que se le crea más o menos depende en gran parte el sentido del voto, por ello se construyen proyecciones de los candidatos que a estas alturas nadie dice creer, pero lo cierto es que algo influirán en el inconsciente porque al acercarse a las urnas siempre hay una mayoría, casi siempre tendiendo a conservar lo que dicen que tenemos, o a cambios que no contengan sobresaltos. En ese espacio se diseñan las campañas, porque la mayor parte de la gente no votaría por el autoritarismo o por echarse al monte. Si seguimos la sentencia de Aristóteles, seamos prácticos, y a lo mejor sería bueno que alguna vez un candidato dijera a una pregunta "no sé". Porque digo yo que, salvo que de repente sean destinatarios del rayo bíblico de la ciencia infusa, alguna cosilla habrá que ignoren.


La presencia de Rafael-José Díaz (RJD) en el espacio literario se ha ido imponiendo sin estridencias desde que en la arrancadilla del siglo XX comenzó a publicar. Poeta por definición, no ha vuelto la cara a otros géneros, siempre con el cuidado casi obsesivo de cada palabra. Está en lo que los clásicos llamaban la edad del esplendor, esa que no medían en años, sino por la evidencia de que alguien está en el momento en el que la fuerza vital y la experiencia se juntan para generar el gran momento de un artista, que puede prolongarse tanto como alcance la vida y el talento. En el caso de RJD el segundo ya está más que certificado, la primera como en todos, es un arcano.

unsudario9.JPGDespués de un camino de poemas, relatos, memorias, una novela y hasta una antología, nos entrega un nuevo libro de poemas, que intitula Un sudario, creo que con deliberada provocación, porque aunque la palabra remite a la mortaja, también es el lienzo con que se limpia el sudor. Cierto es que en el poema que da nombre al libro juega a hacernos creer que se da por muerto, o que lo finge o lo imagina, pero está "oyendo los lamentos de unos pájaros / en el alegre balanceo de estas ramas", y esa no parece una ocupación habitual de los difuntos.

El poeta propone y el lector dispone, y lo que se escribe como abismo puede convertirse en descanso cuando la poesía se transforma con las vivencias de cada uno. El mismo libro será distinto para cada destinatario, y puede que ese lector construya otra imagen cuando relea, así que nunca leerás dos veces el mismo libro, como diría un Heráclito de urgencias. El sudario que yo leo no es una mortaja que guarda un cadáver, es una sábana que como la de Turín tiene grabados los momentos de una vida, el dibujo de un itinerario, no es un sudario que envuelve muerte sino un retrato que muestra la vida.

Aparecen en el poemario referencias a los cuatro elementos del árjé primigenio de nuestra cultura, y añade el poeta un quinto elemento, la luz. Pero siempre es el aire el que domina, aunque hable de rocas inamovibles, de aguas furiosas o del fuego que en lugar de quemar impulsa a vivir más al filo. Y es el aire que siempre va de incógnito, cuando sostiene el vuelo de un genérico pájaro sin nombre o una concreta golondrina, balancea una rama, desafía la gravedad en una caída sin final, juega con una hoja o ayuda a dibujar con el polvo el paisaje imposible de Lanzarote. Los pájaros y la vegetación zarandeada, árbol, rama, hierba, son como asideros para mostrar ese bosquejo impreso por la vida en el sudario.

unsudario33.jpgLa escritura de RJD se ha ido desnudando y a la vez complicando. Hay pasajes en los que parece que cuenta una nimiedad, la aventura inocente de un niño en la arena de la playa, y ese es el trazo que en realidad nos está mostrando el alma de una memoria dolida, gozosa o ajustando cuentas. A veces una palabra parece inane, quieta, sin respiración, pero no nos engañemos, es como una serpiente mimetizada con el entorno que está viva y vigilante y puede saltarnos -y de hecho nos salta- en un instante. Esa sencillez aparente, es el visillo de un habitáculo literario muy complejo.

Decía al principio que la obra de RJD ha ido creciendo sin sobresaltos. Se ha ido asentando en un espacio que, llegado a la mentada edad del esplendor se ha vuelto imprescindible. Primero supimos que venía, luego que avanzaba, más tarde que ya estaba en el punto crucial de su escritura, y ahí permanece desde hace tiempo creciendo en depuración y solidez. Y así seguirá porque este es un viaje sin retorno hacia el corazón de la poesía. Es así porque cuando lo leo tengo la sensación de que me conoce y escribe para explicarse conmigo, y permite que yo argumente esa explicación a la medida de lo que está grabado en mi propio sudario vital. Alguna causa desconocida habrá para eso, aunque yo creo que debe ser porque es poeta, condición que por prodigiosa es rara.

***
(Un Sudario, de Rafael-José Díaz, Editorial Pre-textos, se presenta el viernes 20 de noviembre a las 20 horas en la Casa Museo Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria).


Desde que tenemos constancia, se han compuesto loas a personajes poderosos, a hechos memorables y finalmente a los sentimientos colectivos. Con el tiempo, surgieron los himnos patrióticos, que trataban de representar a todo un pueblo. Generalmente, los himnos son solemnes, grandilocuentes y chauvinistas. Durante las guerras garibaldinas de unificación italiana los combatientes y el pueblo se enardecían con el Coro de los esclavos de la ópera Nabuco, cambiando "Va pensiero" por "Mía Italia". Hay himnos muy regios como el británico y de una calidad sinfónica incontestable como el alemán. Pero de todos, el himno más conocido es el francés, que en contra de lo que se cree no es un cántico popular de la Revolución Francesa, sino un encargo en una década posterior para alentar a las tropas durante la guerra de Francia contra Austria. El París ocupado por los austriacos fue liberado por unos soldados que venían de Marsella; entraron cantando su canción y los parisinos la rebautizaron por ello como La Marsellesa. Enseguida se convirtió en el himno de Francia, y siglo y medio después en el estandarte musical de quienes se oponían a la ocupación nazi en toda Europa. La cantaban no solo los franceses de la Resistencia, también los partisanos italianos y griegos, y se cuenta que cuando eran liberados soldados aliados en campos de concentración salían cantando La Marsellesa, fuese cual fuese su nacionalidad.

imagendelacroix.JPG

(La libertad conduciendo al pueblo. Cuadro de Delacroix)

Esto deja muy claro que esa música tiene algo que actúa en alguna zona sensible del cerebro y enardece a las masas. Lo hemos visto en muchas películas, especialmente en la escena de Casablanca en la que el personaje del resistente manda detener la orquesta del café para entonar el himno francés contra los cánticos guerreros de los soldados alemanes de la ocupación. Y eso lo saben quienes ahora usan La Marsellesa para crear ese ambiente patriótico de brillantez guerrera como en un poema de Rubén Darío. Cantan La Marsellesa mientras abandonan el estadio la noche de los atentados, también junto al parisino monumento a La República, los parlamentarios reunidos en Versalles en una foto digna de un cuadro de Delacriox, y hasta los ingleses, seculares enemigos de los franceses, cantaban La Marsellesa en el estadio de Wembley antes de un partido de fútbol. El sonido, las luces, el coro de decenas de miles de personas conducen a la emoción, y en ese momento se ve la guerra como un hecho majestuoso, brillante, deseable, y se olvidan de que la guerra es muerte, miseria, sufrimiento y dolor. Iban a cantarla también en el partido que fue suspendido en Hannover (habría sido muy paradójico escuchar a una gran masa de alemanes cantando un himno que fue compuesto contra ellos por su enemigo en una guerra lejana). Luego vienen los discursos, los diputados con la banda tricolor y los medios afines posicionándose para hablar de lo que ellos llaman una guerra justa.

Nada es inocente, no lo fue La Madelón ni más tarde Lilí Marlenne. Tampoco lo es La Marsellesa, que debe contener algún elemento que la hace muy atractiva y generadora de emociones patrióticas, porque al contrario que La Internacional, representa a todas las clases sociales, y habla de ese concepto tan polisémico e interpretable que llamamos libertad. Están jugando con "el efecto Casablanca". Los himnos y las banderas quedan muy bien en los desfiles, pero, cuidado, la guerra es uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis.


Van llegando libros a mi mesa, que acojo con un respeto reverencial porque sé el esfuerzo que hay detrás de cada uno de ellos. No quiero ejercer de crítico literario porque finalmente es el tiempo el que sentencia sobre cualquier obra de arte, pero entiendo que, para que el tiempo dictamine, es necesario que quede constancia pública de la existencia de un libro en el momento de nacer. El futuro siempre buscará referencias y eso es lo que hago, referencias, impresiones, noticias; la crítica es un campo que eludo deliberadamente porque, al pertenecer también al mundo de la escritura, seguramente corro el riesgo de ser juez y parte.

El primer libro que anuncio es la cuarta novela según mis números del también narrador de cuentos Miguel Ángel Sosa Machín, Los pies del cielo. Se trata de un autor muy comprometido con asuntos que vienen del dolor de un tiempo en el que la injusticia era la norma. Esta vez se adentra en una doble historia que se entrecruza y es a la vez testimonio de la maldad y una especia de relato negro enfocado de una manera muy particular. Esto hace que la estructura de la novela sea de una laboriosa complejidad en la escritura, que es la que hace que se lea con ansiedad, siempre buscando el siguiente recodo del camino, que nos llevará a otro y otro en una especie de montaña rusa apasionante. Recomendable para todo el mundo pero muy especialmente para quienes gusten de jugar a cómplice del narrador.

IMG_1501.jpgOtro libro que me ha llamado la atención es Yo, el ángel, un texto del periodista Manuel García Rodríguez. Y digo libro porque aunque aparentemente es una novela, contiene otros géneros que conforman un mosaico interesantísimo, un repaso que podríamos llamar etnográfico a las debilidades, las fortalezas y las enajenaciones del ser humano durante siglos. Es una guía para recorrer el laberinto del alma humana, en el que el ensayo filosófico encubierto, la poesía, la religión y la historia son ingredientes que convierten a este libro en una curiosa expedición a las raíces comunes de Occidente. Es un texto que piensa y hace pensar. Para muchos puede ser una sorpresa que Manolo García se meta en estas lides, pero no es tan raro si vemos su recorrido por la poesía, el cuento y el teatro. Yo, el ángel es un libro inclasificable pero muy atractivo.

El tercer título del que ahora doy noticia es Historias de amor y crueldad, de Eduardo González Ascanio, que recoge relatos de nueva creación y otros que deambulaban por blogs, revistas literarias y libros colectivos. No descubro nada al decir que Eduardo es uno de nuestros cuentistas más minuciosos, su dominio del relato breve roza la maestría. No es muy prolífico (hasta hora cuatro volúmenes de relatos) pero es uno de esos autores silenciosos que nos deslumbran en cada párrafo. Le podemos atribuir cualquier herencia porque es un lector riguroso, nuestro Borges cotidiano, y cualquier cosa que en la técnica del cuento hayamos aprendido de Poe, Chéjov, Nabokov, Raymond Carver o Cortázar está en los cuidados armazones de sus historias, con unos finales que cortan la respiración. Sobra decir que este y los demás libros de González Ascanio son como cofres con joyitas esmeradamente pulidas.

Tengo más libros de distintos géneros sobre mi escritorio, que iré pregonando a medida que me acerque a su tripas. Este año la cosecha ha sido buena y amplia, pero eso, aunque sea un placer, necesita tiempo, que afortunadamente uno siempre acaba encontrando para leer.


Me interesa mucho la supervivencia de este planeta, más que nada porque vivo en él, y para ir avanzando les dejo ya mis impresiones sobre la Conferencia sobre el Cambio Climático, anunciada para el 30 de noviembre en París, que no sé yo si finalmente se aplazará por el momento complicado que se vive en dicha ciudad o se traslada a otro lugar. En cualquier caso, el resultado será el mismo tanto si se celebra, se aplaza, se traslada o se anula. Digamos que escribo esto el 1 o el 2 de diciembre, porque es como entrevistar a un presidente de gobierno, a un arzobispo o a un director de cine en gira de promoción, que ya puedes llevar escritas las preguntas y las respuestas, van a decir exactamente lo que ya conocemos de antemano. Casi que puedes ahorrarte la molestia de acudir porque incluso suelen darte las fotos hechas y no dejan entrar cámaras.

imagen contamina 1.JPG200 mandatarios de otros tantos países se reúnen para tratar de llegar a un acuerdo sobre emisiones a la atmósfera, o al menos reavivar el Protocolo de Tokio que venció en 2012 (para lo que ha servido también podrían habérselo ahorrado). Discursos de países que contaminan a mansalva porque están muy industrializados y poco controlados, quejas de países emergentes que también quiere industrializarse y por lo tanto lanzar veneno al aire, a los ríos y a los océanos, y finalmente firma de un papelito (si es que se firma y no se remiten a otra conferencia un año de estos), y se comprometen a no sé qué y no sé cuántos y en 10 años duplicarán las emisiones. Lo normal. De manera que, como aun faltan dos semanas, les propongo que hagan algo positivo y no acudan, con lo que habrá 200 aviones presidenciales que no volarán y por lo tanto no contaminarán. También nos ahorraremos un dineral en escoltas, asesores, seguridad, intérpretes, alojamiento y comilonas. Si de verdad quieren llegar a un acuerdo real, basta tener voluntad, y ahora se puede hacer por videoconferencia o incluso por videollamada o Skype, que es más baratito. Y como supongo que todos estos líderes y lideresas tiene firma electrónica, que la validen por internet y a otra cosa. Resumiendo, que este planeta se va al carajo sí o sí, porque no van a parar de quemar hidrocarburos, utilizar materiales radiactivos y mandar misiles aquí y allá, que además de que contaminan lo que no está escrito, destruyen casas, infraestructuras y, lo que es todavía peor, matan gente, crean pobreza, desplazamientos y dolor.

imagen contamina 2.JPGAsí que quédense quietitos en sus confortables despachos y dejen de hacer películas porque ya nos sabemos el final de memoria. Excelentísimas cabezas de 200 estados, ya que sus políticas depredadoras nos van a matar lentamente o directamente a bombazos, tengan al menos la elegante consideración de no tomarnos por tontos. Buena semana, señores y señoras mandamases.


El tardío charro Vicente Fernández hizo en 1980 muy popular una canción en la que afirmaba que como México no hay dos, hasta el punto de que aseguraba que la Virgen María vivía en México mejor que con Dios. Y desgranaba un rosario de tópicos: tequila, mariachis, un sol incomparable y parranda sin fin. Y ese México es un mito, un invento de aquellas películas de los años cuarenta, porque realmente nunca existió. En realidad, como ese México no hay dos, porque lo cierto es que ni siquiera hubo ni hay uno. Hay otros Méxicos, alguno muy sangriento y doloroso que es el que hoy llena una y otra vez de violencia el suelo mexicano y los espacios mediáticos. También la literatura.

Fernando paso.JPGFernando del Paso es un escritor mexicano que se ha empeñado en que se entienda que ese México de corridos, pistolones y machitos bigotudos es mentira, y que realmente -rancheras aparte- es muy poco edificante. Es un novelista consagrado desde hace cincuenta años, ya con su primera novela, pero nunca fue el primer escritor de su país en ser nombrado, e incluso casi nunca aparecía en un listado rápido encabezado por Fuentes, Paz, Pacheco y Monsiváis, que fueron durante medio siglo la jaculatoria obligada de la literatura mexicana. Tiene una obra larga aunque pocos títulos, porque en cada novela se expandía hasta llegar y sobrepasar en alguna las mil páginas (Noticia del Imperio). Pero siempre estaba ahí, como un pilar que sostenía otras veleidades de las modas de su país, y hasta dicen que creó escuela.

Fernando paso 1.JPGEl México violento, confuso y desencantado que aparece hoy en las novelas de Jorge Volpi, Guadalupe Nettel, Elmer Mendoza o Juan Villoro no surge de la nada. Proviene de un tiempo que podríamos llamar nostálgico en el que había que mentar a Azuela, venerar a Arreola y adorar y sacar cada día en procesión a Rulfo. Y este tiempo en el que se escribe todo esto pero que no se narra a sí mismo es el que cuenta Fernando del Paso, y para entender la deriva de un país en un siglo, desde la romántica revolución que desembocó en el eterno (y por ende corrupto) PRI hasta el caos actual, en el que los cárteles ponen en cuestión al propio estado.

Mentiría si dijera que esperaba que un escritor como Fernando del Paso estuviera en la lista de los posibles Premios Cervantes. Es un premio justo pero al mismo tiempo es una enorme sorpresa, creo que incluso para el propio autor, al que le han jalonado su trayectoria de premios importante pero que no figuraba en la lista de los elegidos para los galardones supremos. En realidad es una gran noticia, porque el jurado ha sido capaz de abstraerse de modas y cantinelas. Dada la extensión de sus obras, y aunque apenas llegan a la media docena sus novelas, yo recomiendo Palinuro de México y sobre todo Noticias del Imperio, para quienes quieran acercarse al México real contemporáneo que empieza a construirse cuando fusilan en Querétano a un emperador Habsburgo que llevaron desde Viena.

***
(Este trabajo fue publicado en la sección de Cultura del periódico Canarias7 el13 de noviembre de 2015).


Este texto fue leído en el homenaje que tuvo lugar el 12 de noviembre en el Edificio de Humanidades de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en el marco del homenaje que les fue rendido al Profesor Osvaldo Rodríguez y al poeta Arturo Maccanti, recientemente fallecidos.

***

Querido Osvaldo:

Los que te conocimos en esta isla siempre supimos que te sentías canario, y viviste y actuaste como un canario de los mejores. También sabíamos que nunca dejaste de ser Chile, esa cueca larga trazada de volcanes desde Atacama al cabo de Hornos. Canarias fue la California a la llegaste huyendo de la tiranía, buscando el oro de la libertad, como un Murieta que cabalgaba el idioma y que, al contrario que el que se hizo verso en la pluma del poeta de Temuco, desconocía el significado de la palabra venganza. Tu venganza era la amistad, el sosiego, el trabajo, la convicción de que siendo chileno serías mejor canario, la seguridad de que entregándote a Canarias harían un Chile más luminoso. Y lo conseguiste, galopando siempre los versos del hombrón de Isla Negra, el que en su casa tenía mascarones de proa que recitaban sus versos y tu historia:

osvaldo 1.JPG"Venía de la cordillera de piedras hirsutas,
de cerros huraños,
del viento inhumano.
Traía en las manos el golpe aledaño
del río que hostiga
y divide la nieve.
Y lo traspasaba aquel libre albedrío,
la virtud salvaje
que toca la frente.
Y sella con ira, limpieza el orgullo
las graves cabezas
de los indomables.
Qué grande el destino
en actas de fuego,
de fuego y pureza..."

Llegaste, Osvaldo, a la vida de muchos de nosotros cuando empezábamos a contar historias con palabras. Y el fiel devoto de la poesía se dio cuenta de que entonces quien de verdad estaba necesitada de amigos y voceros era la narrativa, y especialmente la novela. Pusiste tu voz y tu sabiduría poética y chilena como alfombra para que la narrativa estuviera tan presente como siempre estuvo la poesía. Y hablabas de aquel poético y narrativo Canto General que no perdías de vista:

osvaldo 4.JPGY nacerá de nuevo esta palabra,
tal vez en otro tiempo sin dolores,
sin las impuras hebras que adhirieron
negras vegetaciones en mi canto..."

Y como el Murieta generoso que siempre fuiste:

"Ni sed ni serpiente acechante detienen sus pasos.
No pudo la noche nevada cortar su pisada..."

Fueron unos años vibrantes. Chile se convirtió con tu amistad en un barrio de Las Palmas. Creció nuestra narrativa y nuestra universidad, y el abono de tu palabra no fue ajeno a esa floración. Siempre ahí, sin alterar la voz, mirando con la sabiduría del que intuye lo que hay después del recodo, alumbrando el camino, advirtiendo de los peligros, jaleando a los rezagados. Fuiste en cada momento lo que se necesitaba que fueras, en un acto de humano servicio intelectual que hoy echamos de menos, aunque nos queda la memoria de tu aliento, Osvaldo Rodríguez, linterna poética de los narradores, antorcha en la memoria de los poetas.

Pero un día llegó el aviso de desahucio de la vida, vencía el momento de "residencia de La Tierra" que también te escribió el poeta que montó una vez un Caballo Verde:

" El día de los desventurados, el día pálido se asoma


con un desgarrador olor frío, con sus fuerzas en gris,

sin cascabeles, goteando el alba por todas partes:

es un naufragio en el vacío, con un alrededor de llanto.


Porque se fue de tantos sitios la sombra húmeda, callada,

de tantas cavilaciones en vano, de tantos parajes terrestres

en donde debió ocupar hasta el designio de las raíces,

de tanta forma aguda que se defendía".


Y como chileno, partiste un 2 de febrero, que aquí celebramos la Candela y en Chile se recuerda la firma del acta de Independencia. Te fuiste el día que nació Chile, casi por sorpresa, porque todos esperábamos que siguieras siendo durante mucho tiempo lo que siempre fuiste: Imprescindible.

osvaldo 2.JPGY no prescindimos de ti, ni de la poesía, ni de Canarias, ni de Chile, ni de la novela, porque todo eso sigues siendo tú: socio fundador de un tiempo nuevo que durará decenios. Por eso sé que sigues por ahí, mirando páginas en construcción desde la grupa del caballo inmortal de Murieta:

"Galopa... Galopa...
Le dice la arena...

Galopa... Galopa...
Le dice la luna..."

Galopa, galopa, montado en el caballo verde del poeta de Isla Negra, recorriendo la California de la libertad, de la resistencia, la California del jinete Murieta de la palabra, vigilando desde el tranco de Rocinante, el jamelgo quijotesco que nos iguala en la rica diferencia de millones de voces. Galopa, Osvaldo, te lo dice la luna, te lo dice la arena, y te lo dice un hombre que cree en la memoria y en la poesía.

Querido Osvaldo, siempre estarás entre amigos.

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zztolstoi-foto 1.jpgCada día 10 de noviembre me viene a la memoria que es la fecha de la muerte de Liev Nikoláievich, conde de Tolstoi (1828-1910), novelista ruso que fue autor de una obra inmensa, propia de los autores realistas de su época, y al que negaron el Premio Nobel porque el presidente de la Academia Sueca decía que sus obras eran textos folclóricos. También es cierto que al final de su vida Tolstoi se distanció de una sociedad a la que no comprendía y que tampoco le comprendió.

Sobre su muerte hay distintas versiones y fechas, aunque se suele aceptar mayoritariamente el 10 de noviembre de 1910. Está documentado que murió en el pueblecito de Astapovo, pero unos dicen que en la cama de una habitación que le había dejado el jefe de estación en su humilde casa junto a la vía, y otros que murió en el apeadero, como un vagabundo, y que solo fue identificado cuando llegó su esposa Sofía, de quien también hay versiones que la transforman de cándida compañera a bruja con escoba.

La versión más literaria nace de una filmación de la factoría de los Hermanos Lumière, que entusiasmados con su invento del cine enviaron camarógrafos por toda Europa para filmar documentales que entonces llenaban las salas de proyecciones. El caso es que se conserva una película de un par de minutos, que el cineasta canario Elio Quiroga incluyó en uno de sus documentales, filmada el 10 de noviembre de 1910 en la estación de Astapovo, y es ahí donde nace la leyenda. Se ve el apeadero de trenes de Astapovo, con un banco y un toldo que apenas resguarda de la ventisca esteparia del frío otoño ruso. Un anciano, con aspecto de mujic, camisa de cosaco y luenga barba blanca, está sentado en el banco, aterido de frío. A mitad de la filmación, el hombre cae hacia un lado y queda inmóvil. Se acercan a él y comprueban que acaba de morir. Esta filmación fue exhibida en París meses después, y allí se databa la fecha y se dijo que el hombre cuya muerte fue filmada en directo era nada menos que el gran novelista Liev Tolstoi, adorado por las masas lectora francesas de entonces.

zzzLumiere[1].jpgEsta filmación, como la foto de la muerte del miliciano de Robert Capa, siempre ha estado bajo sospecha. Se dijo entonces que la filmación fue realizada por los Hermanos Lumière en persona. También dicen que en Astapovo se enteraron de que Tolstoi acababa de morir en la casa de jefe de estación y filmaron una muerte falsa. Se mire como se mire, la historia es muy novelesca, sea verdadera o sea truculenta, y durante años se tuvo como la versión oficial y cierta de la muerte de Tolstoi. Ahora mismo existen muchas dudas sobre su autenticidad, pero es tan increíble que por eso mismo puede que sea verdadera. Y pesa mucho tener en el mismo punto del espacio-tiempo a Tolstoi y a los Hermanos Lumière.

Tolstoi fue un gigante de la novela, un hombre rico de cuna con profundas convicciones religiosas que contenían una idea social, hasta el punto de que Vladimir Lenin quiso "apuntarlo" para su causa revolucionaria cuando en 1908 publicó un trabajo sobre las ideas socialistas de Tolstoi en el periódico El Proletario del partido comunista ruso, entonces todavía en el clandestinidad. Seguramente pensó que su causa tomaría mayor peso si estaba apoyada por el nombre de un novelista muy respetado por el pueblo ruso. No consta ninguna reacción de Tolstoi al respecto. Hace cinco años, al cumplirse el centenario, se hizo la película La última estación sobre este asunto. Es una curiosidad.

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( Las primera foto corresponde a Tolstoi, la segunda a Los Hermanos Lumière.)


Foto030233a.JPGPor fin he descubierto cuál es la causa de que tengamos la sensación de que el mundo se ha vuelto loco, y es que, efectivamente, se ha perdido la capacidad de pensar racionalmente. Y me preguntaba por qué, hasta que supe que el telescopio Kepler había detectado en la Vía Láctea una megaestructura que podría haber sido creada por vida inteligente. Vale, me dije, pues ya sabemos de dónde vienen los dioses. Pero lo que definitivamente me ha roto es que parece ser que se ha perdido el contacto extraterrestre con KIC 8462852 (así llaman al oráculo).

Foto030233b.JPG¡Acabáramos! ¡Nos hemos quedado sin wi-fi galáctica! Y por eso rabinos, obispos, imanes, lamas y demás intermediarios andan por ahí dando palos de ciego. Y los visionarios también; los iluminados políticos seguramente estaban conectados a esa fuente de inteligencia cósmica vedada para el común de los mortales. Y aparece la siguiente palabra: desconexión. Era por eso.

Durante años, Euskadi ocupaba desproporcionadamente la atención mediática. Ahora es Cataluña. De manera que, aprovechando la desconexión sideral, me niego a seguir haciendo el juego a nacionalistas, unionistas, patriotas, radicales, republicanos, europeísta o charlatanes varios (ya no sé dónde empiezan o acaban porque se fortalecen mutuamente). Ya está.

Con o sin wi-fi cósmica, lo que realmente me interesa es que haya trabajo, salarios dignos, atención sanitaria, educación... ¡Que la gente coma! Los sueños imperiales, totalitarios, excluyentes o uniformadores de esta partida de gañanes desconectados no me interesan. Y esta es la razón por la que, siguiendo la estela de mi admirada Almudena Grandes, deliberadamente y a conciencia, Cataluña no va a estar en mi vocabulario durante una temporada. Es decir, soy yo quien desconecta, que para abstracciones prefiero a Kandinski.

Y me conecto al mundo real: quiero que haya música, libros, danza, color,

abrazos, comida y dignidad. Cada ser humano es su propio Mesías. Adéu.


imagen machiiista.JPG
No eres humano, no eres un hombre. Tal vez ni siquiera seas varón, porque exhibes tu dominio fálico como una prebenda y en realidad no significa nada. Hasta hace un tiempo, cada vez que un homicida como tú le quitaba la vida a una mujer, yo me avergonzaba de ser hombre. Pero no me da la gana, eres tú quien no es humano, eres una serpiente, la encarnación de la maldad. Nadie es dueño de nadie. Una mujer te ama, y a veces el amor termina porque sí, no es culpa de nadie, aunque en los asesinos como tú casi siempre al amor lo matan con violencia, humillación y desprecio. Los hijos son tu responsabilidad, porque has hecho que vengan al mundo, pero tampoco son tuyos, son de ellos mismos, y es otro crimen usarlos como arma. Ya, ya sé que es posible que vengas de un ambiente en el que también pegaban a las mujeres. Eso no es excusa, debería ser un acicate para evitar el dolor del que fuiste testigo. Pero tú no, tú eres una alimaña que no piensa. Eres un insignificante ser inhumano, veneno, un criminal que matas el amor, la esperanza, la ilusión y finalmente, cuando ya no queda casi nada, la vida. Me siento orgulloso de ser hombre, y por lo tanto te expulso de mi espacio, porque no eres capaz de valorar que naciste de una mujer, y que tal vez tengas hijas que pueden ser víctimas de otro depredador como tú. Eres menos que nada, te echo de la vida, no mereces ni el aire que respiras. Y los dirigentes que no hagan y apliquen leyes que consigan aislar a sabandijas como tú son cómplices de tanta vergüenza y tanta sangre. Los hombres como yo no te queremos entre nosotros, porque sabemos que todas las personas estamos solas precisamente porque somos libres, y compartimos con quien queremos y hasta cuando queremos. Y se acabó. Vete al planeta de las bestias, a la basura, a la nada. Desgraciado.

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(Ilustración extractada de una foto del periódico El País).

Llevamos una temporada de asuntos muy serios, y para relajar un poco les transmito el testamento vital de mi amigo Siberio. El tipo maneja bien la guitarra de asaderos (es un género, como el flamenco, el rock o el pop, que tiene la particularidad de que los contiene todos). Siberio es un artista en su territorio, no hay género que no aborde, sea ranchera, blues, la sambita andariega, las viejas canciones de Los Brincos o lo que le echen. Y no canta mal; bien tampoco, pero es la locomotora. Y aunque no tenga el peso de Gardel, Lola Flores o Michael Jackson, no quiere que su velatorio y entierro queden al albedrío de otros. Así que me ha enviado su testamento vital para que lo publique y quede constancia. Es este:

1.- Que celebren mi velatorio con una parranda en el pequeño terrero de luchas del pueblo y que encarguen el taperío al bar de Eusebito.

2.- Que cante el bolero La barca mi prima Ornelia, la que se casó con el hijo del que fue cobrador de la funeraria hasta que la domiciliaron en el banco, que afina la mujer de aquella manera pero pone mucho sentimiento.

3.- Que hable mi cuñado Hermelindo, que aunque en Nochebuena se pone pesado, tiene labia y por algo es desde hace años el presidente de la comisión de las fiestas del desgranado de millo y la molienda.

IMG_14576.JPG4.- Que ni se le ocurra aparecer por allí a Rosendo el del Lomito, que toca la guitarra solo en dos tonos y a contrapié, como el Pablo Iglesias cuando se arranca por Javier Krahe, y es un cenizo porque fue a un asadero y no llevó cuartas de repuesto, y uno que conoce la guitarra sabe que la cuerda cuarta se parte mucho, casi siempre cuando se canta Maspalomas y tú, que la habanera requiere fuerza en los bajos (de la guitarra). Menudo guitarrero de pacotilla.

5.- Que televisen el acto en el canal municipal urbi et orbe, con señal libre por si quiere darlo la Televisión Canaria en el noticiario, porque fui uno del grupo de cuerda que acompañó a Feluco el Majorero cuando cantó Pálida luna del mes de enero en La Bodega de Julián. O quién sabe si sale luego en uno de esos programas de zapping.

6.- Que subasten las flores y las coronas, y con el dinero recaudado compren una barbacoa nueva, coño, que da pena ver cómo está la vieja, y ahora las hay baratas en Carrefour.

7.- Por último: que me entierren mientras suena Sombra del Nublo, cantada por Alfredo Kraus, qué menos, pero que lleven al cementerio un aparato que sirva, o un móvil nuevo de esos con altavoces, porque el radiocassete de Indalecio estuvo bien en los setenta, pero es que ahora suena como un cacharro de pimentón.

Y aquí queda; el hombre no es que sea un gran guitarrista, pero sí es buen guitarrero y pasamos con él buenos ratos. Destroza con la misma gracia el reloj de Lucho Gatica que los diecinueve días de Sabina (de las quinientas noches vale más no saber). Es de esperar que, si alguien de los mentados estira la pata antes que él, Siberio hará los cambios necesarios en el futuro, porque, como él mismo dice, no es urgente, siempre habrá tiempo de morirse.


Sé que llueve sobre mojado, pero los noticiarios y los periódicos se me confunden en la mente con los libros de historia y las novelas y los Episodios Nacionales de Galdós: Prim, Amadeo I, La I República... ( ¿se vislumbra La -el-de los tristes destinos?) Tanto smarphone y tanta información (interesada casi siempre) y resulta que estamos regresando al sigo XIX a toda velocidad, con el agravante de que ahora encima meten baza los de fuera de nuestras fronteras, que por otra parte no sabemos muy bien dónde empiezan o acaban.

imagen amadeoç.JPGDicen que el sentido del humor es signo de inteligencia y comedimiento. Pero no nos confundamos, en esta España con fama de alegre, no hay sentido del humor, sino tendencia a la risotada estridente y al chiste grosero. Así que lo mismo un día de estos me hago sueco aunque Suecia no tenga Mundial ni Eurocopa. Los británicos tienen muy claro que son monárquicos, los franceses que son republicanos centralistas, los suizos que son una confederación y los alemanes que son ricos. En España... Esto daría para un monólogo jocoso si no fuera tan triste. Pero es una dura realidad que viene de lejos, y me pregunto si, por desconocerla, estamos repitiendo la historia. Un botón de muestra es el parlamento de Amadeo de Saboya cuando renunció a ser rey de España después de haber ceñido su corona durante dos años: "Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha (se refería a España), entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera". Y se largó por donde había venido, harto de lidiar con unos y con otros. Eso sucedió en 1872.

Aquí cada cual tira para lo suyo, que puede cambiar en un instante, hasta el punto de que, al irse el rey Amadeo, la I República española fue proclamada ¡POR UNA CORTES MONÁRQUICAS! El despiporre. Duró menos de dos años y no fueron capaces de ponerse de acuerdo en si querían una república unitaria y centralista a la francesa, una federal a la norteamericana, una que ahora llamaríamos asimétrica, o si se aliaban en federación, confederación o se atomizaban en cantones a cientos desde Sevilla a Cartagena. Los presidentes se sucedieron en cascada. Nunca hay proyectos con visión de futuro, y el ejemplo es Francisco Pi i Margall, que al ser elegido presidente dijo sin ruborizarse que no tenía programa y que no sabía qué hacer. Y lo eligieron en las Cortes porque sí o porque no, aquí nunca se sabe (sé de otro presidente que tampoco mostró su programa real y aun así lo invistieron, pero no tengo claro de qué siglo es).

imagen gallina1.JPGSi esto no se parece a aquello es que yo soy el rey de Babia, porque al general Juan Prim, el único que quiso poner algo de orden (monárquico, es verdad) y actuó con dos dedos de frente, lo asesinaron. Le incrustaron ocho balazos en el pecho y ahora quieren saber de qué murió, no sé si por amor a la historia o sentido de la inoportunidad, otra característica de este país. Como Prim era catalán y fue víctima de una conspiración en Madrid, a lo mejor va por ahí. Lo siguiente será indagar en la tumba del Cid para saber si realmente estaba muerto cuando Sophia Loren (perdón es que el cine me pierde, quiero decir doña Jimena) lo amarró al caballo para que ganase su famosa batalla después de muerto.

***

(En la foto aparece una gallina cántabra. No sabe si pedir pasaporte holandés por vivir entre vacas frisonas, mudarse a Reus porque también es descendiente de un gallo del general Prim o plantarse directamente en Berna y pedir el ingreso de Torrelavega en la Confederación Helvética antes de que Artur Mas se le adelante. Con la gallina ponedora en liza, tiene huevos la cosa).

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