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Archivos Octubre 2015


Cuando vayan a promocionar el planeta Tierra para turismo de los alienígenas, habrá que vender España como un caso especial, único, insólito. Pertenece a Europa Occidental, donde están asentadas las democracias más consolidadas del espacio terrícola, donde la racionalidad, la convivencia y la equidad tienen un nivel medio muy superior al resto del mundo, y en muchísimos aspectos somos como Francia, Italia, Holanda , Alemania o el Reino Unido. Sin embargo, la memoria del pasado y las cerrazones varias que proceden de la Edad Media o de mucho antes siguen presentes en la vida diaria. Muchas de las cosas que aquí suceden serían inconcebibles en los países de nuestro entorno, y al mismo tiempo tratamos de competir -algunas veces hasta ganamos- en asuntos muy contemporáneos. Pero siempre acaban apareciendo los rejos inquisitoriales, fundamentalistas, nacionalistas, cainitas y de toda índole con la misma fuerza que tenían en nuestros ancestros. Hay cosas que creemos superadas y a la menor oportunidad vuelven a resurgir como en el siglo XVI.

imagenhaloween.JPGAhora celebramos Halloween, y el debate es si tragamos o no con lo que nos imponen los norteamericanos. La verdad es que estas cosas me agotan, que la gente celebre lo que le dé la gana, puesto que si nos ponemos a negar influencias nos quedaremos sin carnavales, y probablemente si rascamos en Los Finaos también encontraremos el momento en que esa costumbre de castañas y anís la Noche de Difuntos llegó a Canarias procedente de algún otro lugar. Tendríamos que plantearnos hasta la Navidad, que vino con el cristianismo cuando España era territorio del Imperio Romano. Pero hay que volver a los atavismos, y esta vez es el obispado de Cádiz el que ordena suspender trucos, tratos y calabazas en dos hermandades sobre las que debe tener autoridad, porque dice que Halloween es la fiesta más señalada del calendario satánico. Y encima no es verdad, porque la fiesta tiene su origen secular en Irlanda y Gran Bretaña, que heredaron una celebración celta en la que se creía que la muerte buscaría a los vivos y por eso se difrazaban de manera que la Parca al verlos pensara que ya estaban muertos y los dejara en paz. Y en cuanto a la relación con el satanismo y la brujería, tiene mucha más la Noche de San Juan y nunca he visto a un obispo que diga que hay que dejar de saltar el fuego o practicar determinados ritos adivinatorios. Pero está claro, siempre aparece alguien -a veces con algún tipo de poder- que trata de imponer su criterio, y lo más triste es que a menudo lo consigue.


El ambiguo informe de OMS que dice que la carne roja es cancerígena hace que me pregunte qué demonios quieren conseguir ahora, porque esas grandes organizaciones internacionales suelen utilizar el miedo para que se produzcan determinadas situaciones y alguien muy poderoso gane mucho dinero. Ha ocurrido incontables veces, fuera con la gripe A, con el ébola o con lo que se tercie. La frutas y verduras tienen insecticidas, los cereales son transgénicos, la leche contiene lactosa (como si eso fuese nuevo), los peces grandes contienen mercurio, al marisco le ponen ácido bórico y hasta el pan empieza a ser peligroso dependiendo de la harina, el horneo o los conservantes. Ya no sabe uno a quién creer, porque he visto que alguien mostraba en televisión una zanahoria malva, y decía que esa es la original, que se ha conseguido la zanahoria color naranja de toda la vida con alteraciones genéticas. Es decir, ya no podemos fiarnos de nada, porque ahora dicen que las aguas embotelladas y las pastas de dientes contienen flúor, que antes era una maravilla y ahora es un instrumento para manipular las voluntades, o que el aluminio de los desodorantes produce cáncer de mama. ¿Es que todo eso no se sabía antes? Tanta fanfarria siempre responde a intereses económicos o de otra índole. Eso de que se preocupan por nuestra salud no me lo creo, porque si así fuera actuarían contra todos esos desmanes.

woanshdje983.JPGPor otra parte, nos recomiendan a veces determinados productos. Hemos leído noticias sobre estudios referidos a los beneficios del vino, hechos por universidades españolas o francesas, de la cerveza, por una universidad holandesa, y del whisky por un prestigioso instituto escocés; y claro, estos trabajos se realizan gracias a becas financiadas por conocidas marcas de cada uno de estos productos. Hace años, se decía que el aceite de oliva era muy perjudicial para la salud, y cuentan las malas lenguas que esto se hacía porque, antes de la eclosión turística, una de las pocas fuentes de divisas que tenía España era el aceite. Cuando la producción se hizo mayor y se necesitaba el consumo interno, el aceite de oliva se convirtió de golpe en una fuente de salud. El pescado azul pasó de demonio a ángel, el pollo es sanísimo allí donde hay una gran explotación industrial de la carne de ave, el huevo de repente ha dejado de ser un peligro para el colesterol y no sé cuántas cosas más. Deduzco por lo tanto que comer, lavarse los dientes, usar desodorante o beber agua es poco sano, y estoy asombrado de estar vivo después de haber pasado por todos esos peligros durante décadas.


Cuando en una de sus últimas entrevistas preguntaron a Peter O'Toole si le gustaría llegar a cumplir cien años, él vino a decir que no se lo planteaba porque sabía de antemano que era imposible, que en su profesión solo los pelirrojos tenían posibilidades de alcanzar el siglo, y él era un rubio de manual. Cuando el periodista insistió en lo de la longevidad de los pelirrojos dijo que no era una norma sino una evidencia, y mencionó a Kirk Douglas, Maureen O'Hara imagenrojjo.JPGy a las actrices Olivia de Havilland y Joan Fontaine, por cierto hermanas enemistadas hasta la muerte. Los dos primeros han sido pelirrojos muy evidentes, pero no sabía que las otras dos lo fueran, pero si Peter O'Toole lo decía sería porque lo sabía. No hay que fiarse de todo lo que vemos en el cine; Rita Hayworth fue publicitada en Gilda como la pelirroja más llamativa, y es que le tiñeron de rojo su pelo castaño y así quedó para siempre, asunto que no entiendo muy bien puesto que la película era en blanco y negro. Por eso, que Joan Fontaine fuese siempre rubia en el cine y Olivia de Havilland castaña puede ser un efecto de peluquería, pues para pelirrojas ya estaban Maureen O'Hara y Virginia Mayo. El caso es que el año pasado falleció Joan Fontaine y ahora acaba de irse Maureen O'Hara, ambas sin haber alcanzado la centuria, aunque poco les faltó. De los cuatro de Peter O'Toole quedan el viejo Kirk y la inagotable Olivia, última superviviente del reparto de Lo que el viento se llevó, que en julio próximo cumplirá cien años, y unos meses después lo hará el protagonista de Espartaco. De Maureen O'Hara basta decir el nombre, es única, fuerte y sensual, delicada y a la vez agreste, una mujer muy especial y una actriz extraordinaria. John Wayne, con el que rodó El hombre tranquilo y otra media docena de cintas, dijo que solía preferir la compañía masculina, salvo la de ella. "Es que Maureen es un gran tipo" afirmó el Duke.


La sombra y la tortuga es la última entrega literaria de Alberto Omar Walls, una novela que sorprende por la forma en él inesperada de contar una historia. Alberto Omar es un activista cultural que es parte importante en el devenir de las artes escénicas en Canarias en las cuatro últimas décadas, pues su presencia como actor, director y autor ha sido constante, y ha cruzado también la línea del teatro para entrar en el cine.


libro OMAR .jpgPero por encima de todo Alberto Omar es un escritor, que ha sido englobado en la Generación del Boom que en los años setenta revitalizó la novela en Canarias, hornada a la que queda fijado cuando en 1972 publicó su primera novela, La canción del morrocoyo. Después han venido varias docenas de publicaciones en distintos géneros, puesto que cultiva la poesía, el relato, la literatura dramática y la novela sin solución de continuidad. Por decirlo en pocas palabras, es un clásico vivo de nuestras letras, que ha estado presente y activo durante más de cuarenta años en los que casi no ha habido silencios.

Y digo que la novela La sombra y la tortuga es sorprendente porque se aparta de las habituales líneas argumentales y estilísticas del autor, generalmente propenso al simbolismo y a transitar territorios evanescentes creados por él mismo. La fantasía, el juego de espejos, el malabarismo del lenguaje y la búsqueda permanente de nuevas formas son marca de la casa en toda su obra, que la hacen inconfundible y que tienen su máxima expresión en su poesía, aunque el teatro y la novela también son tributarios de esa alma de explorador de la imaginación que sostiene toda su obra.

Asombra por lo tanto encontrarse con una novela de Alberto Omar ceñida a un realismo literario de catón, que sin duda ha sido elegido expresamente como vehículo necesario para contar una peripecia que entra de lleno -y ahí está otra sorpresa- en la novela histórica. Ese esfuerzo titánico que un marinero como él ha tenido que hacer para caminar por tierra firme no puede evitar, sin embargo, que de vez en cuando esa imaginación desbocada y ese juego de símbolos que son tan de su gusto asomen la patita, lo que confiere a la novela una textura muy particular, que finalmente la convierten en otra pieza original de su inventiva tan personal.

Alberto Omar imagen.JPGEl siglo XVII es el gran siglo del Barroco, y es probablemente una de las épocas menos conocidas y estudiadas de la historia de Canarias. Encontrar documentación para esta novela ya es de por sí un gran logro. Es una curiosa paradoja que en su novela situada en la época del barroco Alberto sea menos barroco que nunca. Y es en ese siglo en el que se desarrolla el espinazo de la novela, llena de militares, transeúntes desde y hacia América, clérigos regulares de cuño diverso y gran presencia inquisitorial, títulos nobiliarios recientes, portugueses, africanos, holandeses y una relaciones esclavistas sin que nominalmente lo fueran. Había también una abundante vida monacal mientras en las costas amenazaban filibusteros, corsarios y bucaneros.

Y son precisamente una monja y un pirata los pilares que sostienen un relato-río con incontables meandros y afluentes. Todo este conjunto de datos, ambientes y personajes conforman un relato monumental sobre nuestra propia historia. Toca, por lo tanto, acercarse a esta novela que retrata nuestro ADN como sociedad, y resulta curioso ver cómo cuatro siglos después no se ha cambiado en lo esencial. No es que se cuente una historia en otro tiempo que sea imagen de la actual, se trata de que constatamos que siguen los mismos miedos, idénticas diferencias, igual desidia. Haciendo una excepción de sí mismo, Alberto Omar se acerca y se sumerge en realismo, y lo hace con todas sus consecuencias. El resultado es una novela recia y a la vez delicada, brillante en su desarrollo y dura porque la historia lo es, y en ella estamos todos de una forma intemporal. La sombra y la tortuga es una gran apuesta por el contenido y por cómo lo relata, esa manera inusual con que el novelista juega sus cartas; es un gran espejo en el que mirarnos como colectividad histórica, aunque posiblemente no nos guste lo que Alberto Omar nos muestra con toda su luz y en toda su crudeza. Es lo que hubo y es lo que hay.


Me cuentan que hace casi cuatro meses que en Canarias hubo un cambio en la presidencia del gobierno, y no estoy seguro de que sea verdad. Me dicen que sí, que hay un señor que es presidente, con una pinta muy suave, media sonrisa permanente y que tiene imagen de persona práctica y contemporánea, remachada por una mochila que le confiere ese andar cansino y que es una especie de elegancia de lo cotidiano. Y yo lo creo, porque quienes lo dicen son personas de confianza, pero toda esa sencilla imagen espontánea o sobrevenida debe tener algún fallo, porque es como si Clavijo fuera transparente. No se le ve. Antes, uno podía aplaudir o cabrearse con la presencia continua de Paulino Rivero, pero ahora tiene que hacer un esfuerzo mental solo para asumir que sí, que hay un presidente, aunque no se le vea por ninguna parte.

clv1IMG_0692.JPGHe repasado las hemerotecas y es verdad que aparece en los medios, pero esa evanescencia provoca que se diluya en la memoria inmediata. Ahora bien, una cosa es que no se le vea y otra que no esté, y si revisamos los últimos meses -los de su presidencia-, que se han vendido como los del esfuerzo por el entendimiento, nos damos cuenta de dos cosas; la primera es que Canarias traga con Madrid sapos considerables y la segunda es que en ese juego del escondite está barriendo para casa con una naturalidad apabullante, como si el poder y el dominio de este archipiélago hubiera sido depositado por los dioses en manos de ATI y sus socios y cualquier otra posibilidad se considere una usurpación (expolio lo llamaban antaño). De esta manera, se beneficia a las islas no capitalinas en contra de las dos más pobladas, y ese supuesto sacrificio tinerfeño es el chocolate del loro para las formaciones que en las demás islas le hacen la ola a ese designio divino en forma de CC. Enarbolando la triple paridad como un mandamiento del Sinaí -que ahora sirve para todo, demás de para repartir escaños-, llegamos a la conclusión de que el número de habitantes, los índices de desempleo y la pobreza son cosa menor mientras el poder siga en las mismas manos. Esa imagen translúcida y pseudomoderna es el muro tras el cual siguen imperando los instintos omnívoros de siempre. Y como todo se hace de puntillas, la gente no se da cuenta de las cosas hasta que las tiene encima.


Aunque hay distintas teorías lingüística sobre el nombre de Europa, la más extendida y aceptada es la que proviene de la mitología griega, concretamente del relato en el que se cuenta que el insaciable Zeus raptó a Europa cuando esta jugaba con sus hermanas en la playa y se la llevó a la isla de Creta. Y aunque este no fuese el origen real, está claro que el mito es la metáfora de la realidad actual y de lo que lleva muchas décadas sucediendo, concretamente desde que se hizo popular la Doctrina Monroe (América para los americanos), lo que sucede es que Estados Unidos por lo visto no sabe o no quiere saber dónde empieza y acaba América. La sumisión europea a Estados Unidos roza el ridículo; ¿dónde han quedado aquellas poderosas naciones europeas que dominaron Occidente y buena parte del mundo durante siglos? La propia torpeza europea que acabó con los imperios centrales, mediante la intervención norteamericana del lado británico, fue la que tragó con la política de apaciguamiento que hizo fuerte a Hitler y la que después de la II Guerra Mundial se echó en brazos de la OTAN bajo la coartada de la amenaza soviética.

europa IMG_1393.jpgY ahí sigue esa UE que aparentaba ser Jauja en tiempos de vacas gordas pero a la que le han saltado las costuras desde que empezó a flaquear; y es muy curioso que Suecia y el Reino Unido no quisieran entrar en el euro, porque al final hacen de caballo de Troya de esa administración perpetua norteamericana a la que le interesa una Europa débil y desunida. Es decir, Europa ha sido raptada por el poderoso Zeus, y se ha dejado seducir mansamente hasta quedarse sin capacidad de entenderse a sí misma. De repente el problema sirio se hizo visible con la foto de un niño muerto, Europa decidió acoger a 160.000 sirios, y muchas semanas después resulta que en la distribución de refugiados solamente han sido catalogadas 20 personas -sí, veinte, con todas las letras- que han sido acogidas por Suecia -nueva casualidad-. Se han celebrado cuatro reuniones al máximo nivel y no hay acuerdo sobre el destino de los refugiados, mientras Washington se parte de risa porque embarca a Europa en acciones bélicas, con Holande haciéndose el machito con sus aviones y Berlín desarbolado porque encima le han sacado lo de Volkswagen -en Estados Unidos, otra casualidad-. Londres lo tiene claro, es el estado 51 de la Unión. Y Europa sigue bla, bla, bla, pagando sumas astronómicas en armamento y material norteamericano para preparar una posible guerra de la que, otra vez, Estados Unidos saldrá más fortalecido y Europa embarazada por Zeus de lo que en el futuro se llamará pobreza, miseria y vergüenza. Dice el refranero que no hay mayor ciego que el que no quiere ver.


El 12 de Octubre es un exponente más de que España no tiene remedio. Cierto es que esta fecha es el símbolo de uno momento histórico terrible, pero la historia es irreversible y nada podemos hacer hoy para cambiar los siglos del imperio. De eso parecen haberse dado cuenta en América, al menos en algunos sectores, que con inteligencia tratan de partir del punto en el que estamos porque otro no es posible, a no ser que podamos dominar el tiempo. Es en España donde no se aprecia el menor atisbo de que este enconamiento (otro más) vaya a ceder, y mientras unos insisten en lo más terrible de ese pasado común otro parecen DSCN4200eeee.JPGgozarse en su memoria, que hoy es una completa inutilidad retórica. El 12 de Octubre en principio no tendría que ser una gran fecha, en realidad habría que saltársela; pero ya que se empeñan en recordarla aquí y allá, habría que centrarla en las lenguas que habla esa inmensa comunidad, aunque sea el español-castellano-hispanoamericano la única común, lo que que no hace menores a las demás. En realidad tendríamos que utilizarla como puente para entendernos también en las otras. Fue la lengua del imperio, pero ya no hay imperio (al menos aquel del que hablamos), y la amistad, la alegría, el amor y el dolor también se expresan en quetchua, jakalteko, guaraní, mapudungun, miskito y muchas más lenguas a un lado y otro del océano. Pero es que ni siquiera tratamos de entendernos en las lenguas de España, y volvemos a mover la noria del enfrentamiento con argumentos que dan risa por lo infantiles y miedo por lo peligrosos. Jugamos con fuego, muchas veces por intereses políticos, por arañar unos minutos de telediario o un puñado de votos. En lugar de fanfarrias militares, no estaría mal que juntos nos pusiéramos a recitar a Garcilaso, Rubén, Quenpul, Rosalía, Bernat Etxepare, Lorca, Spriu, Chaska Anka Ninawaman y tantas y tantas voces que claman la cordura y la convivencia. Es que a estas alturas estoy hasta el cuello de unos y de otros, porque lo único que hacen es sembrar desconfianza y alimentar el conflicto.


Se supone que hace más de 200 años que dejamos atrás una manera de administrar justicia en la que el acusado era culpable y tenía que demostrar su inocencia, cosa que casi nunca sucedía porque es muy difícil demostrar que no se ha hecho algo. Los cambios que empezaron en el siglo XVIII y se fueron extendiendo por todo Occidente durante el XIX y el XX establecen que todo el mundo es inocente y es el ministerio público el que tiene que aportar la carga de la prueba, esto es, acreditar con pruebas irrefutables que el acusado ha cometido el delito por el que se le juzga. imagenpicota.JPGDebe quedar claro para condenar, no vale que haya indicios, sospechas e incluso evidencias. Y en las sentencias se supone que se aplica una pena proporcional al delito cometido, siempre según las leyes en vigor. Hasta aquí lo que debería ser habitual, pero resulta que en los últimos tiempos escucho con frecuencia a políticos, medios y la propia calle reclamar una "sentencia ejemplarizante" en algunos casos que supuestamente arman mucho ruido y producen alarma social. Lo de ejemplarizante me recuerda a los castigos medievales, cuando colocaban en una picota a la entrada de una ciudad la cabeza de un reo ejecutado para que fuese escarnecido y como advertencia. Estas reacciones me dan miedo, porque la Justicia debe buscar simplemente ser justa, porque con la supuesta necesidad de dar ejemplo se pide algo tan terrible como que se traspase el principio de imparcialidad de la Justicia. El remache es que se exige mediáticamente a un condenado que pida perdón. Pues mire, no, ni una cosa ni la otra, ya tiene su castigo justo, que se cumpla y a otra cosa, y por el contrario tampoco vale sugerir que la sentencia sea más leve cuando se pide perdón. Y a las víctimas hay que protegerlas, ayudarlas y apoyarlas, desde planos políticos, sociales o económicos, pero no deben tener incidencia en el cumplimiento de una sentencia justa, ni a favor ni en contra.


Con la ortografía, la RAE quiere quedar bien con todo el mundo y al final es criticada por todos. La verdad es que hace años que por mi cuenta y riesgo dejé de poner tildes sobre los pronombres demostrativos porque su función quedaba clara desde la sintaxis. Luego están las novedades que van goteando a través de la prensa, que uno supone que estarán muy justificadas por la seriedad de la institución y sus componentes. La gente es reacia a los cambios porque la ortografía se fija al automatismo de la escritura; romper esa inercia cuesta trabajo aaazIMG_1351.JPGy da un poco de rabia verse traicionado por la costumbre. Tengo que decir que, dentro del respeto que me merecen las personalidades que sientan su culamen (ellos han aceptado esta palabra forgeana) en los sillones de la RAE, que sus excelencias (tienen ese trato) andan últimamente queriendo apagar fuegos y tragando algunos sapos, una veces porque se impone la teoría de que el habla popular es tolerable tanto en sus hallazgos como en sus burradas, otras porque lo políticamente correcto se lo come todo, y otras más porque tratan de castellanizar (o españolizar) palabras de otras lenguas, y a veces no andan muy finos porque se han tragado bluyín como adaptación de los pantalones vaqueros, que Hispanoamérica suelen denominarse blue jeans. Siguen aguantando palabras como albericoque, asín o almóndiga por lo del habla popular, y por lo actual meten joyitas como abracadabrante o euroescéptico, aunque esta última responde a una especie de vicio de aceptar como una sola palabra la que se compone de dos con vida propia: cuentacuentos, pinchaúvas, soplagaitas, gilipuertas y algunas más que ya se imaginan. Pero sí quiero que quede claro que la RAE todavía no ha llegado el punto de locura necesario para aceptar la palabra cocreta, como se viene diciendo en algunos medios sin que nadie salga al paso. A ver si se entiende de una vez: cocreta es una palabra que se ha convertido en símbolo de la zafiedad y la grosería en el uso de la lengua, ¡y no es correcta! Esto a mucha gente le da igual, porque a pesar de que la RAE dijo que no en 1971, habrá quien se morirá escribiendo con mayúscula los días de la semana y los meses del año.


NACIÓN: Personas que viven en un mismo territorio, unidas por lazos étnicos o históricos; se aplica también a quienes siendo de igual raza y lengua están dispersos.

PAÍS: Territorio que constituye una unidad geográfica y política.

PUEBLO: Habitantes de un país o bien todos los componentes de una raza.

REGIÓN: Territorio que forma una unidad por características naturales o con límites arbitrarios.

334DSCN3736.JPGESTADO: Nación organizada políticamente. Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano.

TERRITORIO: Porción de la superficie terrestre perteneciente a una nación, región, provincia o estado.

SOCIEDAD: Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de la mutua cooperación.

TIERRA: Territorio o distrito constituido por intereses presentes o históricos.

ETNIA: Comunidad humana definida por afinidades raciales, lingüísticas o culturales.

PATRIA: Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.

SOBERANÍA: La que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos.

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Es como un laberinto. Los diccionarios se pierden en palabras que se repiten. Para mayor abundancia, durante la Transición dieron un nuevo significado al término NACIONALIDAD, que obligó a la RAE a aceptar pulpo como animal doméstico.

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