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Archivos Diciembre 2012


Deseo a todos lo mejor para 2013,

y he puesto a vigilarlo a este fiel perro

de la Plaza de Santa Ana.

image001 (3).JPG¡Felicidades!


Cada día está más clara la técnica que está utilizando el gobierno de Rajoy, es exactamente, línea por línea, la diseñada por Joseph Goebbels, ministro de progaganda nazi, que estableció con mucho éxito que la fuente de todos los males de Alemania eran los judíos, y que Rajoy y sus voceros han trasladado a los empleados públicos. Es decir, hay que machacar a quienes cobran de los presupuestos, y con informaciones y medidas fragmentadas ir fomentando la ceencia general de que la ruina de este país no es culpa de banqueros irresponsables, políticos corruptos, empresarios paniaguados o grandes defraudadores fiscales; la culpa es de los trabajadores públicos, de manera que la palabra "funcionario" ya empieza a sonar como un insulto.

zz88888Foto0221.JPGY si no fíjense bien cómo se sigue al pie de la letra la estrategia de Goebbels, quien estableció su doctrina propagandística en sus famosos 11 principios que pueden resumirse en el primero de ellos: Principio de simplificación y del enemigo único, que consiste en individualizar al adversario en un único enemigo. Amparado en esta idea, establece una serie de pautas en los otros 10 principios, que aconsejan entre otras cosas constituir al adversario en una suma individualizada, cargar sobre él los propios errores, limitarse a un número pequeños conceptos y repetirlos incansablemente para que "una mentira mil veces repetida se convierte en verdad", lanzar argumentos fragmentados (medias verdades) siempre con el mismo concepto general, operar a partir de un sustrato preexistente, sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales, y así llegar a convencer a mucha gente de que piensa como todo el mundo, creando una falsa impresión de unanimidad.

Eso es lo que están haciendo con los empleados públicos, que ahora, cuando se ponen enfermos, aparte de que les costará dinero por el copago y la ambulancia, cobrarán solo el 50% de su salario. Y la gente aplaude porque se aprovecha ese sustrato de odios y mitologías populares (mucho han vivido los humoristas del chiste del funcionario); pero no se dan cuenta de que la creación de ese enemigo único conduce por un lado a la paralización de la economía y por otro a la destrucción del Estado, aparte de que infringe claramente los Derechos Humanos y es una advertencia para quienes se creen a salvo porque no cobran de los presupuestos (todo se andará). Si hay empleados públicos absentistas que caiga sobre ellos todo el peso de la ley, lo mismo que se sanciona a los conductores por conducir bajo los efectos del alcohol, y no a todo el que se pone al volante. La desidia de algunos funcionarios es muestra del escaso control laboral que durante años ha tenido la Administración, pero es un error suyo, y no pueden pagar ahora justos por pecadores. Pero está claro, ya se ha decretado que el enemigo único son los empleados públicos, que han arruinado a los banqueros irresponsables, a los políticos corruptos, a los empresarios paniaguados e incluso a los defraudadores al fisco, que presa del pánico por la taimada y perversa maldad de los funcionarios se llevan el dinero a paraísos fiscales para ponerlo a salvo de semejantes monstruos.

Mira por dónde, Joseph Goebbel ha encontrado en Rajoy y su gente unos alumnos muy aventajados.


El diccionario de la RAE pone en la primera acepción de la palabra inocente "Libre de culpa", y en la tercera "Cándido, sin malicia, fácil de engañar". Aunque la advertencia de que hoy es Día de los Inocentes le reviente la fiesta a alguien, tengo que decir que, ateniéndonos estrictamente al diccionario, nos han gastado la inocentada más monumental que recuerdo. Por lo visto ellos han decidido que les valía la tercera acepción, que éramos fáciles de engañar, y yo me acojo a la primera: de todo lo que está pasando estamos libres de culpa. zz45pñ.JPGPor otra parte, nunca me han gustado las inocentadas; mucha gente se parte de risa cuando otro hace el ridículo, o se lleva una desilusión, pero eso me parece una sutil manifestación de la crueldad de la que es capaz el ser humano. Hacer ir a alguien a muchos kilómetros engañado o falsearle una llamada telefónica en la que se le dice que uno de sus grandes sueños se ha cumplido no me parece divertido, es cruel. Y ahora, creyendo que somos cándidos, nos dicen todo ese rollo de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando lo que están haciendo es desmontar una sociedad que no trataba de enviar a la miseria a millones de personas. Recortan y con ello culpabilizan a los trabajadores públicos, pero que nadie olvide que los funcionarios son los que mantienen encendida la lumbre del Estado, gobierne quien gobierne. Con su debilitación lo que se pretende es redirigir las cosas a conveniencia de unos pocos. Ni una sola medida de las que se han tomado sirve para reactivar la economía, y en realidad no ahorran porque al inducir la parálisis de la actividad recaudan menos aunque suban los impuestos. Es de una evidencia tal, que no creo que lo hagan por torpeza, es deliberado y el fin que persiguen es inconfesable. Pretenden que sea una inocentada, pero no somos tan fáciles de engañar. Eso sí, somos inocentes, pero no tontos; ellos son voraces depredadores y quienes les sirven de correa de transmisión unos vulgares sicarios que finalmente también serán sacrificados. No se alarmen, todas esas palabras gruesas también vienen en el diccionario de la RAE.


zxcarrat.JPGLa verdad es que este año que termina puede competir con cualquiera en el premio a las majaderías y meteduras de pata al hablar. Nos han mentido al revés y al derecho, y hablan y hablan diciendo cosas que muchas veces hasta carecen de sentido. Desde la disculpa del rey con forzada cara de circunstancias a las que han ido poniendo Rubalcaba, Cascos, Mas y Arenas cuando las urnas no les dieron lo que pretendían, ha habido para dar y tomar, la mayor parte de las veces desde la distancia irónica. Sin embargo, también ha habido gente que ha hecho daño al hablar, o se ha consagrado invirtiendo términos o definiendo las cosas a su conveniencia. Un ejemplo de las barbaridades que pueden salir de la boca de un político es la frase que hace unos días lanzó el ministro Ruiz Gallardón hablando de la subida de las tasas en Justicia: "A veces gobernar es repartir dolor". Para ese recado no hacen falta ministros, ni elecciones, ni democracia; las dictaduras están especializadas en repartir dolor. Si quería decir eso, se retrató, y si no, también debe mirárselo porque el inconsciente suele delatarnos.


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znocheFoto0534.JPGEsta frase se la han adjudicado muchos, pero lo cierto es que la vengo escuchando desde siempre. Y después de tantos cambios de era y demás charlatanerías, esta frase es una verdad que de tan evidente resulta sorpresiva, porque cada día emprendemos de nuevo el camino y de esta forma inhabilitamos el pasado, que ni siquiera sirve como aprendizaje. Dice García Márquez que la vida no es como uno la vivió, sino como la recuerda, pero a esta frase podríamos darle la vuelta y decir que da igual cómo la recuerdes, la vida fue como fue, aunque ya sabemos que el mismo hecho significa a menudo cosas distintas para personas distintas o incluso para la misma en diferentes situaciones a lo largo de su vida o de su memoria. Así que hoy he paseado una noche apacible que corona lo que ha sido la primera jornada de una nueva cuenta. Lo más curioso es que mañana volverá a salir el Sol en otro día que será otra vez el primero del resto de nuestras vidas.


zzzzFoto0239.JPGComo ya es costumbre, siempre hay alguien que pierde una oportunidad para callarse, y esta vez ha sido el señor obispo de Segovia, sin pararse a pensar que con la boca cerrada está mas bonito que un San Luis (Gary Cooper no cuadra aquí). Afirma el prelado segoviano que los medios de comunicación manipulan la información al relacionar algunos suicidios con los deshaucios, que hay muchos suicidios y que estos se producen por distintos motivos. Así es, hay personas que se suicidan por mil causas de todo tipo, unas psicológicas, otras sociales y todas inexplicables para los demás porque desde fuera se piensa que siempre hay otra salida. Lo que no puede negarse tan alegremente es que una de esas causas son los deshaucios, porque hay personas a las que un problema de esta envergadura se les hace un muro infranqueable. Es evidente que todos los suicidios no tienen su origen en los deshaucios, pero algunos sí, y si fuese tan solo uno, me parece que un príncipe de la Iglesia debiera ser más generoso con aquellas personas que han sufrido esa desgracia y dejase de decir cosas que de alguna forma apoyan a los más fuertes frente a los más débiles. Tampoco es que me sorprenda, es una contradicción más entre el discurso evangñelico y las posiciones de la jerarquía (el cristinismo sigue existiendo a pesar del Vaticano), y supongo que el obispo de Segovia disfruta de un techo confortable del que nadie osará deshauciarlo, y que por no pagar ni siquiera paga impuestos.


Pongo por delante que no creo que el mundo se acabe el viernes y que en realidad todo ha sido un gran negocio mediático, editorial y de toda índole, tergiversando lo que dicen tres estelas mayas (hay cientos que no han sido descifradas). Con esto de que el día 21 acaba un ciclo en la medida del tiempo según aquella misteriosa civilización de Yucatán, muchos lo hacen converger con otras profecías apocalípticas, y hay personas en todo el planeta que están convencidas de que sucederá algo que acabará con todo. No es para reírse, porque toda esa gente tiene que estar pasándolo muy mal, y los que confían a marchamartillo en el mundo físico y científico pueden tomarlo a cachondeo, zzwlFoto0521.JPGpero las creencias son muy respetables. A veces llamamos ignorantes a otros y no nos damos cuenta de cuanto ignoramos nosotros. Muchos de estos defensores a ultranza de la ciencia como única explicación se aferran a ella a veces con una intransigencia que se parece mucho a cualquier fanatismo religioso. Por otra parte, he visto que alguno de ellos, mientras se cree superior porque ha visto la luz y los demás no, es un seguidor enfermizo de cualquier equipo de fútbol, y cuando este marca un gol se pone como loco. Le digo que eso está muy bien, pero que está formando parte del espíritu ancestral de tribu que tanto critica. Yo también me alegro, pero a mí lo de la tribu no me importa. Lo que quiero decir es que por creer, hay gente que cree hasta en Rajoy, y otros que, crucificado Zapatero, esperan la venida del nuevo mesías del PSOE. Y como el viernes empieza a las doce de la noche de mañana, nos queda un día y poco más para ese 21 de diciembre que figura en el calendario maya. Cabría preguntarse, si uno creyera que todo va a acabar el viernes, qué haría durante todo el jueves, un día entero, el último antes del apocalipsis. Y si no cree que sea el fin, también vale la pregunta, que sin duda es un valioso ejercicio de autoconocimiento.


zxxmDSCN3072.JPGBorges dijo que sería imposible en el futuro escribir la historia del siglo XX por exceso de información y sobre todo por el tratamiento que suelen dar los medios a determinadas noticias. Un periódico de información general puede sacar a toda página en portada la hazaña puntual de un deportista o el accidente que ha sufrido una estrella de cine, y en páginas interiores puede aparecer en una esquina -si es que aparece- el logro de un gran avance médico o la construcción de un puente que va incidir en la mejoría de la vida de miles de personas. Cuando, cien años después, alguien vaya a las hemerotecas, tendrá muchos problemas para separar la paja del grano. Sin embargo, yo me temo que siempre ha sido así, y sabemos de las extravagancias y las locuras de Calígula, pero en general se desconoce la grandeza del gobierno del emperador Adriano, del que suponemos muchas cosas solo después de haber leído a Marguerite Yourcenar. Y me quedo perplejo porque un filósofo francés del prestigio de Jean-Paul Jouary acaba de poner por escrito que la cocina de Ferrán Adriá es la cima del arte, y la compara a Mozart y Picasso. Adriá es sin duda un cocinero extraordinario, pero por la misma razón podríamos pensar que la desaparecida Mariquita Hierro, la de El Cotillo, está a la altura del sumerio que inventó la rueda, porque su gofio escaldado era de otra dimensión. Estos excesos no ayudan ni siquiera a Ferrán Adriá, pero no son de extrañar cuando en Argentina hay gente que cree que Maradona es un dios, y hasta existe una iglesia para rendirle culto. No sé qué diría Borges a todo esto.


No quiero por evidente comentar la salvajada incomprensible ocurrida en el colegio de Primaria de la localidad norteamericana de Newtown. Sí voy a recordar el comportamiento de las profesoras, que en el cumplimiento de su deber antepusieron la seguridad de sus alumnos a su propia vida. Los medios las califican de heroicas, pero yo iría más lejos, porque una heroicidad se puede explicar por un momento de adrenalina en desbandada, y muchos militares condecorados por acciones de este tipo han confesado que muchas veces las heroicidades puntuales son hijas del miedo zzzFoto0324.JPGy del instinto de supervivencia. En el caso de estas profesoras no, su comportamiento deja pequeño el heroísmo; actuaron a conciencia porque cada minuto que están al frente de una clase saben que la seguridad de su alumnado es lo primero. Esto que digo vale también para los maestros, pero es que nuestra sociedad es especialmente injusta con las mujeres que se dedican a tan hermosa profesión. Hora es de que empiece a borrarse ese estereotipo estúpido de la maestra de escuela fría e inflexible como una Señorita Rotenmeyer cascarrabias, con el aditamento machista y grosero de la solterona. Una maestra, de las que también por aquí afortunadamente tenemos miles, es una profesional consciente de que tiene entre sus manos la formación de sus alumnos y su vida siempre que están bajo su tutela. Para hacer lo que han hecho las inolvidables maestras de Newtown hay que ser tan valiente y profesional como un soldado o un bombrero, solo que a estos el valor se les supone; pues habrá que empezar a suponérselo también a las maestras (y maestros) que son los profesionales públicos que, junto con el personal sanitario de ambulatorio, se sumergen cada día en el filo de una situación social muy complicada. Me horroriza lo ocurrido en Estados Unidos, que es síntoma de que nuestra sociedad está enferma, pero al mismo tiempo la actuación de las maestras de Newtown me admira y me llena de esperanza en el género humano, porque hay personas que con la mayor naturalidad (simplemente conocen cuál es su trabajo) anteponen su deber a su propia vida. Y es que a menudo se calientan demasiadas bocas minusvalorando la labor docente. Por eso desde aquí dedico mi modesto homenaje a las valientes (no heroicas) maestras de Newtown.


zzzFoto0473.JPGEmpieza a llover sobre mojado y volvemos a a tiempos de anorak sociológico. Hace unos años, cuando contaba a gente más joven algunas de las estupideces y barbaridades de la etapa franquista, solían asombrarse, porque no les cabía en la cabeza que fuese mal visto, o incluso perseguido, algo tan neutro como estar cuatro amigos hablando en la calle después de las 10 de la noche, pasear con la novia de la mano, cantar determinadas canciones o leer ciertos libros. No sé qué dirán ahora, porque estamos empezando a vivir una época parecida, y contra eso hay que rebelarse. Aparte de la injusticia del desmantelamiento del Estado de Bienestar y el abuso económico que soportan los más desfavorecidos, estamos viendo actitudes e incluso actuaciones que son claramente represivas y que no casan con una sociedad supuestamente democrática. Mientras tanto, la jerarquía eclesiástica española parece recién salida del Concilio de Trento, como si hubiera viajado a través del tiempo. Hoy Tarancón sería excomulgado. Y luego está la censura, pues no es solo la oficial la que funciona, hay otras que se manifiestan con el silencio porque si se dice tal o cual cosa peligra el pan (no se dice lo que no se quiere decir, pero no se puede expresar todo lo que se piensa). Habrá que empezar a mostrar el pensamiento sin trabas como reivindicación del albedrío, para impedir que acaben por dejarnos el cerebro desnudo. Y eso sí que no. Hay que salir aunque llueva.


Pido paciencia, pero tengo que extenderme para explicarme. Sé que soy de letras, pero las cuatro reglas básicas de la aritmética las controlo y no me salen las cuentas. Vamos a ver; en 2007, hace cinco años, el entonces presidente Zapatero dijo textualmente: "En esta Champions League de las economías mundiales, España es la que más partidos gana, la que más goles marca y la menos goleada". Para remachar ese supuesto campeonato, el ministro de Economía de entonces dijo que el superávit de las Administraciones públicas alcanzó los 23.368 millones, lo que representa un 2,23% del PIB, y que eran los mejores datos de la democracia. O sea, éramos ricos colectivamente.

zzxxhunos%s[1].jpgMiramos en el BOE los Presupuestos y es un galimatías, pero se puede atisbar que el Estado gasta cada año entre 120 mil y 140 mil millones, dependiendo de ajustes y recortes. Si los ingresos son menores a causa de la crisis, pongamos que cada año hay un déficit de entre 10 y 20 mil millones, que sumado en los últimos cinco años nos da un total de unos 100 mil millones como máximo. Y ahora resulta que dicen que la deuda soberana total española es de más de 900 mil millones, de los cuales unos 700 mil corresponden al Estado Central y el resto a las autonomías y los ayuntamientos.

Perdonen el esfuerzo de concentración, pero si todavía me siguen verán por qué las cuentas no me cuadran, ya que si en el peor de los casos se han acumulado 100 millones de deuda en cinco años (recuérdese que en 2007 jugábamos en Wembley con superávit), me pregunto por qué el Estado debe 700. Y nos vuelven locos con porcentajes que quieren que no entendamos, con primas de riesgo y otras lindezas y claramente nos mienten, porque es inexplicable. Puede ser que esos 600 millones de diferencia sean deuda privada que el Estado ha convertido en suya, y entonces nos están diciendo a la cara que estamos ante un atropello, porque los ciudadanos tienen que pagar deudas que nunca contrajo. Y hay otra pregunta: ¿en qué se gastaron quienes quiera que fuesen los que pidieron ese dinero que ahora figura como deuda de España? Desde luego no fue en crear puestos de trabajo, porque lo que cabe preguntarse también es dónde está ahora mismo y quien controla esa ingente pila de dinero, porque 600 mil millones de euros no se evaporan, son como la energía, que se transforma. ¿En qué los han trasformado?

Así que ni la sanidad, ni la educación, ni los servicios sociales han aruinado España, porque si en cinco años hemos pasado de tener superávit a deber aproximadamente cinco años de presupuesto, es como si Hacienda no hubiera ingresado un solo euro en ese tiempo. Que venga alguien y me lo explique, porque el asunto es cien veces más gordo que cualquier corrupción millonaria que conozcamos, que comparadas con estas cifras mareante son calderilla. Un agujero de esas dimensiones no se crea pagando ambulancia para enfermos crónicos o pagando profesores, policías y bomberos. Ni siquiera con cientos de corrupciones valencianas. ¿Y eso lo arreglan recortando diez mil millones en Sanidad y Educación o expoliando una misérrima paga de Navidad a los trabajadores públicos? Es de chiste. Aquí se ha montado una mentira gigantesca y alguien debe tirar de la manta, porque se trata nada más y nada menos que de malvender las naciones del sur de Europa al gran capital del Norte, y todos los que en España, Italia, Portugal o Grecia les hacen los coros y otorgan (callan la verdad) son cómplices del mayor robo de la historia. Más que robo, es saqueo y pillaje. Atila al menos daba la oportunidad de defenderse. O puede ser que verdaderamente yo no tenga ni idea de aritmética.


Es curioso cómo el arte y la imaginación consiguen transformar la realidad incluso en maravillosas historias fantásticas, luchando incluso contra la propia voluntad de crearlas. Un claro ejemplo es el del trío de escritores escoceses formado por Robert Louis Stevenson, Arthur Connan Doyle y James Barrie. Fueron amigos de juventud, compañeros de estudios y luego cada uno siguió su camino. zzFoto0524.JPGEl que más pronto desapareció fue Stevenson, que se debatió contra sus propios demonios en la esquizofrenia de Jekyll y Hyde y fue a morirse prematuramente a una ignota isla del Pacífico. Pero también nos dejó un libro de sueños con La isla del tesoro. Connan Doyle se pasó la vida renegando de su Sherlock Holmes, que al final pudo con él. El más paradigmático y a la vez doloroso caso es el del origen y desarrollo paralelo de un personaje tan conocido como Peter Pan. La historia nace de la amistad del escritor con cinco niños, hijos de una viuda, que quedan bajo la tutela de Barrie. Los chicos, ya adultos, fueron muriendo de las formas más terribles, (la guerra, suicidios, accidentes) y estas muertes llenaron de dolor la vida del escritor, y curiosamente fueron los que le inspiraron (sobre todos Peter) las historias del País de Nunca Jamás. De tanto dolor surge la fantasía. Increíble. A veces, los personajes ocultan a su autor. Mucha gente ignora quiénes fueron Stevenson, Connan Doyle o Barrie, pero todo el mundo conoce a Peter Pan, Watson, Long John Silver, Jekyll, Wendy, Hyde o Sherlok Holmes. Suele ocurrir, Cervantes reposa bajo una losa donde se lee "Don Quijote".

(Peter Llewelyn Davies (1897-1960) fue la persona real que Barrie identificó como trasunto del personaje de Peter Pan. Lo triste y contradictorio de la historia es que este hombre, que de niño inspiró un maravilloso mundo de fantasía al escritor, se suicidó a los 63 años tirándose a las vía del tren).


Al empezar a escribir, caigo en la cuenta de que hoy es 12/12/12, que no deja de ser una combinación numérica arbitraria aunque curiosa. Pero hoy quería incidir en el gran momento de nuestra narrativa, y eso, que es muy bueno, a veces nos coge a contrapié. Eso me está pasando ahora con las nuevas novelas de nuestros narradores y narradoras, que salen todas a la vez y como te descuides te pasan por encima sin tiempo de hacer una reflexión seria sobre cada una de ellas. Tengo sobre mi escritorio las más recientes publicaciones de María Jesús Alvarado (Sorimba), Alexis Ravelo (Morir despacio), Santiago Gil (Yo debería estar muerto) o Elio Quiroga (El despertar), que son géneros distintos pero todas con la garantía de la solvencia demostrada por sus autores. Por eso, para dar noticia de su existencia, escribo esta especie de acuse de recibo.

xx1234r.JPGAunque sé que trataré de hacerlo, no prometo entrar en todas detenidamente, porque entiendo que hacer crítica literaria seria no es despachar a vuelapluma la repetición de lo que dicen las solapillas. Tengo la mala costumbre de leer detenidamente las novelas antes de hablar de ellas, y todas las novelas importantes -estas lo son- tienen siempre una retranca y un doble fondo que suele ser lo más interesante. Eso sí, de momento las recomiendo vivamente.


La muerte de Antonio Cubillo hace que entre en la historia una figura que ya en vida rozaba el mito. Entre el silenciamiento que sufrió durante años y sus apariciones distanciadas en el tiempo, se fue creando una imagen mítica de un personaje que tuvo un gran protagonismo en los años de la Transición. Estoy convencido de que Cubillo no medía esas apariciones y que todo ha sido fruto de las circunstancias, pero si alguien hubiese querido fabricar un mito habría seguido exactamente los pasos que la vida le llevó a dar a Cubillo.

zz23.50.20__6215469[1].jpgEl nacionalismo canario es una especie de nebulosa que se confunde entre los que se autoproclaman como tales y los que desde otra línea tratan de unir este tiempo con el post-romanticismo de Nicolás Estébanez y Secundino Delgado. Al final, se desconoce en profundidad la obra y el credo de estos dos pioneros del independentismo, y no solo porque no interese su difusión, sino porque es un pensamiento para un tiempo que dista ya más de un siglo y desde lugares tan lejanos como París o Caracas. Cubillo trató de unificar y actualizar ese pensamiento, y en ello invirtió su vida política, que incidió en su forma de sobrevivir en las últimas tres décadas. Hay mucho por saber sobre esta figura y sobre los hechos que se produjeron a su alrededor a veces impulsados por las cloacas del estado. Cubillo entra definitivamente en el mito y probablemente ahora empezaremos a saber más sobre su vida y su pensamiento. Opiniones habrá a favor y en contra, pero siempre es bueno conocer nuestra historia, y Cubillo es sin duda un referente de un momento concreto de nuestro pasado reciente.


zzzFoto0520.JPGDe repente se nos han iluminado las calles y nos han sembrado la ciudad de belenes, nos ha visitado la lluvia y el mar se ha embravecido. Nos llaman a la alegría aunque a veces nos inunde la tristeza. Es un ajuste de cuentas con el tiempo, esa máquina inexorable que no necesita reloj. Nos ha sorprendido la Navidad sin habernos preparado para que nos deseen felicidades por sistema, ni para soportar los telemaratones, donde se nos viene a decir que somos culpables de las penurias ajenas, y en un supremo acto de generosidad acuden muchos famosos a hacerse publicidad. Muchos tienen su residencia fiscal en Mónaco o en Miami, porque allí casi no pagan impuestos, y luego hay que darles las gracias porque rifan una camiseta o una foto firmada. Lo que deberían hacer es pagar impuestos en España, eso sí que es ser generosos. La solidaridad es siempre buena, pero no sé por qué no acabo de creérmela cuando viene de los personajes famosos, que aprovechan los eventos humanitarios para vender su producto. Otra cosa, y esta muy digna de todos los apoyos, es lo que hacen las ONGs o entidades como la Casa de Galicia, que son actos de generosidad sin trampa. Y es que, refiriéndome a los otros, ahora mismo se prepara un partido de fútbol entre figuras millonarias para recaudar fondos. La entrada es muy barata y como habrá que pagar los gastos del montaje del evento quedarán unos cuantos euros, que está muy bien, pero ninguno se rasca el bolsillo. Está claro que la forma más justa de solidaridad es la fiscal, que paguen más los que más tienen. No es la Navidad lo que me irrita; es la hipocresía.


zpFoto0508.JPGDon Fernando Lázaro Carreter no solo era un malabarista de la gramática sino uno de sus inspectores más agudos, y ponía las multas con un sentido del humor extraordinario. Escribió una serie de artículos que publicó bajo el título genérico de El dardo de la palabra, que luego salió en libro y es un derroche de sabiduría y una manera de pasarlo bien aprendiendo. Eso solo saben hacerlo los maestros, y recomiendo esa lectura porque todos cometemos errores que no pensamos que lo sean, llevados a menudo por la inercia del habla cotidiana. Quienes más riesgos corren son los que tienen que improvisar debido al medio, sea en una emisora de radio o en la tarima de un profesor, que a pesar de serlo no están libres de meter la pata. Hay un espacio en la SER que es una especie de policía del lenguaje y que capitanea Isaías Lafuente. Sigue la estela de Lázaro Carreter y hay que decir que se aprende mucho al poner en la picota los errores que cometemos, siempre con humor y sabiendo que a eso no escapa nadie, lo mismo que a las erratas en las publicaciones. Errores puntuales son frecuentes, debido a las prisas, pero ya empieza a ser más grave cuando se reincide y hasta se crea escuela, como sucede con la expresión "vacío de contenido" que se usa hasta el cansancio sin pararse a pensar qué se dice, porque si algo está vacío es precisamente porque carece de contenido. Y este post lo escribo estimulado porque esta mañana en una información radiofónica el reportero decía que en un asunto municipal se había llegado "al acuerdo unánime de todos". Y no me extrañaría que en este trabajo que glosa los errores de lenguaje hubiera alguno agazapado. Suele suceder, porque el error lingüístico es como una sombra fantasmal con muy mala leche.


Otoño luminoso en una mañana fría de diciembre

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zIM0049783.JPGSe invoca La Constitución como si fuese un libro sagrado, y debiera serlo porque en él se supone que estás los derechos y deberes de una sociedad democrática. Hay que señalar que esas ambigüedades que contiene sirven para se cuele todo tipo de incumplimientos, pero eso pasa con casi todas las leyes. Sin embargo, hay artículos que son muy claros, pero que igualmente se incumplen y parece que no pasa nada. Lo más triste es que cuando se trata de cubrir las espaldas a los poderosos se improvisa una reforma en pocos días. Hace años que vengo diciendo que en realidad la Constitución si acaso necesita reformas técnicas, pero en su esencia bastaría con aplicarla. Los derechos fundamentales están recogidos claramente, pero resulta que están pasando por encima de la educación, la sanidad, la vivienda, la justicia, los servicios sociales... Es decir, en los últimos años es como si no hubiera Constitución. Pueden hacerle todas las reformas que quieran, pero si no se cumplen es como dar palos de ciego. Ya que se conmemora La Constitución, que se haga simplemente cumpiéndola, caiga quien caiga, porque es que unos se estrellan porque incumplen sus derechos y otros siguen flotando porque se legisla a su favor aprovechando ese lenguaje a veces difuso que tienen las leyes, y un ejemplo claro es sobre quien está recayendo el drama de la crisis, sin que se toque a los más pudientes, cuando eso no es lo que dice esa Constitución que quienes debieran preservarla están convirtiendo en papel mojado.


Hace unos días, el Primer Ministro islandés dijo en una entrevista que lo que había hecho Islandia cuando se produjo el estampido bancario fue salvar a los ciudadanos y meter en la cárcel a los banqueros. Cada vez que se habla de unas medidas similares aquí te salen con que en Islandia son solo trescientos mil habitantes y aquí 44 millones. Con mayor razón, porque las cantidades que se barajaron en la crisis islandesa fueron tremendas, y divididas por el número de ciudadanos daba una cifra de deuda por persona mucho mayor que la de aquí. Que esa es otra, porque resulta que la deuda privada de los bancos acaba convirtiéndose en deuda soberana, es decir, que lo que deben ellos se transforma en deudazkkññFoto0076.JPG de todos y encima no se cansan de decirnos la insultante frase de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No es cierto, era una cueva de ladrones donde todos los beneficios iban a parar a paraísos fiscales, o había (y hay) empresas españolas que tributan en otra parte (o sea, que no tributan), o empresas extranjeras que en el 2011 facturaron en España tres mil millones de euros y tributaron once mil. Un escándalo. Y cuando preguntas a los responsables del Gobierno si los bancos rescatados con esos casi 40 mil millones devolverán el dinero dicen que sí, que en cuanto obtengan beneficios tributarán al fisco y de esa manera devolverán el dinero. Eso es un sofisma a la vez que una mentira (no es lo mismo) porque se supone que tendrían que pagar a Hacienda parte de sus beneficios aunque no se les hubiera rescatado, y dudo de que vayan a obtener beneficios declarados, porque desde que vuelvan a coger carrerilla se llevarán otra vez el dinero a otra parte. Es decir, nos están destruyendo ladinamente, pero encima pretenden que aplaudamos. Son todos unos impresentables, y por eso tendríamos que echarnos a la calle e "Islandizar" este país. No ocurrirá porque previamente han embrutecido tanto a esta sociedad que la veo incapaz de una respuesta ciudadana fuerte y coordinada, lo que puede ocurrir cuando se rompa la cuerda es una explosión de vandalismo incontrolable. Y ahora vienen Aznar, Felipe y Zapatero a darnos lecciones de política social, impulsos económicos y ajustes racionales. Qué poca vergüenza.


silla-de-ruedas-autopropulsable-plegable[1].jpgHoy es el Día Mundial del Discapacitado, y como comentario general hay que decir que los progresos que se habían hecho en las últimas décadas para aminorar la desventaja que tienen estas personas se están yendo al garete por culpa de los ajustes, la reducción del déficit y la media docena más de maneras que tienen de llamar a lo que es la vuelta a sociedades dickensianas, por no decir medievales. Si hace unos años comentaba en este mismo día que hasta que alguien no tiene una pierna o el brazo derecho escayolado durante una semana no se hace una idea de lo que es no tener plenitud, ahora digo que el tema ya rebasa la sensibilidad social y la anécdota y se ha convertido en un asunto ideológico, porque las discapacidades son de muy variado signo y tamaño y si no se tienden puentes va hacia la exclusión social de los que no tienen medios para afrontarlas. El lenguaje siempre significa lo que quiere la mente, y esto evoluciona, y ya veremos que llamar discapacitado a alguien se convertirá en un insulto, no porque deba serlo, sino porque la sociedad camina así en su crueldad innata. Quienes vivan personalmente o de cerca un caso de discapacidad de cualquier clase me entenderán, pero a los demás les digo que en estos momentos las políticas para sobrellevar las discapacidades están atentando contra la dignidad humana. Pero las mentiras tienen las patas cortas, y el tiempo siempre da la razón, ya ven en qué entuertos anda un hombre que fue Presidente de los empresarios españoles y se permitía darnos lecciones de ética.


Se pagan cantidades desorbitadas por vertigios del pasado, especialmente si pertenecieron a algún personaje ilustre o simplemente famoso: unas cadenas con las que se ataba Houdini en sus números de escapismo, la espada de Wellington (supongo que tendría varias) o cualquier otro objeto común (unas gafas, un libro, un rosario). Las cartas son otra cosa, porque contienen ideas y a veces noticias, pero curiosamente lo que cobra valor no es lo que dicen, sino el objeto físico, que no deja de ser papel rancio. Se han pagado fortunas por una pluma de Tolstoi, una estilográfica de Scott Fitzgerald o una máquina de escribir de Truman Capote. Pero en realidad son objetos vulgares como hubo cientos iguales en su tiempo. Lo importante es el talento de quienes los usaban, y eso no va incluido en el lote que se subasta. zzxx0DSCN4125.JPGHabía un peluquero que usaba unas tijeras corrientes, pero hacía maravillas con ellas, hasta el punto de que otro peluquero estaba tan fascinado que quiso comprárselas. Tanto insistió, que el primer peluquero se las vendió, y el comprador se dio cuenta muy pronto de que aquellas tijeras en sus manos nunca serían tan buenas como en las de competidor, que seguía maravillando con las nuevas tijeras que se compró, y con cualquiera que usara porque el don no estaba en las tijeras sino en quien las manipulaba. He visto una de las plumas que usaba Galdós (también supongo que usaría muchas a lo largo de su vida)en el escritorio que está en su Casa Museo de Las Palmas de Gran Canaria. Es un palillero con plumín, como tantos, y tal vez de ese en concreto pudieron surgir Marianela, Fortunata o Gabriel Araceli, pero habrían brotado igual con otra pluma, con un lápiz de grafito o incluso dictando como hizo don Benito cuando se fue quedando ciego. Así que ese fetichismo nunca me ha llamado la atención, porque si me dicen que un viejo pincel estuvo entre las manos de Matisse, yo puedo argumentar que cualquier piedra de nuestra costa, que tal vez hayamos tocado, pudo ser asiento momentáneo de Colón, Magallanes o Van del Doez cuando pasaron por aquí. El único fetichismo válido es el del talento.
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(Para que quede claro, no me refiero a un cuadro original de Renoir, a un vestido único especialmente diseñado para una ocasión o a otro objeto especial y único que tiene valor por sí mismo como un violín Stradivarius, hablo de objetos corrientes de los que hay cientos o miles y cuyo única diferencia es que perteneció a una celebridad. Elvis Presley compró más de 600 coches Cadillac y en la mayoría subió una sola vez (o ninguna) y luego los regalaba; sin embargo se subastan como "coches de Elvis", porque un día tal vez los tocó. A eso me refiero).


Otorgarle el Premio Cervantes a José Manuel Caballero Bonald es un acto natural, porque es uno de los grandes literatos en nuestra lengua; y al utilizar el término literato me refiero a que no es solo un gran poeta, un magnífico novelista, un ensayista profundo, un articulista mordaz o un memorialista inteligente. No. Es un gran escritor en cualquier género, y ha tenido la fortuna de que así se le ha reconocido desde el principio. Esto, que parece lógico, no es frecuente, porque Vázquez Montalbán fue un excelente poeta y siempre fue un novelista que escribía poemas, Eduardo Mendoza es un magnífico autor teatral y tiene la imperecedera etiqueta de novelista, Luis García Montero o Luis Antonio de Villena son reconocidos poetas que por lo visto como pasatiempo de fin de semana escriben algunas novelas.

Esa escritura total reconocida se da pocas veces, y un caso paradigmático, y también escaso es el de Caballero Bonald, en que literatura ha hecho de todo y bien, se ha internado en distintos caminos poéticos con acierto, ha contado medio siglo de España al escribir sus memorias y en la novela, lo mismo ha hecho relato introspectivo (En la casa del padre), que novela de reivindicación ecológica (Ágata ojos de gato) o novela menos complicada con intenciones de llegar a muchos lectores, como cuando fue finalista del Planeta con Toda la noche oyeron pasar pájaros, una narración que toma el título de una frase del Diario de Colón y que cuenta una historia alrededor de viaje del Descubrimiento de América. Lo ha hecho todo y lo ha hecho bien, por eso podemos decir que estamos ante uno de los autores más completos de nuestra lengua.

zzxcvFoto0208.JPGPara muchos, ha tardado en llegarle el Cervantes; siempre tarda, o nunca llega. Hay grandes nombres que murieron o morirán sin alcanzarlo, pero eso es lo de menos. Ahora Caballero Bonald no es más grande que ayer, hace mucho tiempo que es reconocido como uno de los escritores imprescindibles de nuestro ámbito; y sin perder ese gracejo jerezano, que es el colmo de la simpatía a mitad de camino entre Cádiz y Sevilla. Esa manera de mirar el mundo está en su literatura, si bien es capaz de rompernos los esquemas con poemarios tan particulares como Pliegos de cordel o Manual de infractores, o el atrevimiento de escribir una autobiografía en verso, como ha hecho recientemente en su libro Entreguerras.

Por lo tanto, el Cervantes ha llegado esta vez a tiempo de reconocer a un escritor total, que fue contemporáneo y cómplice de muchos movimientos y otros tantos grupos, pero que en realidad no perteneció a ninguno, tanta fue su pasión por la independencia hasta términos casi exagerados. Por eso hace muchos años que vive en su casa de la desembocadura del Guadalquivir, tal vez como reafirmación de su espíritu gaditano, sevillano y andaluz que piensa y escribe en el español que se habla desde Irún hasta Tierra de Fuego.
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(Este trabajo fue publicado en la edición impresa de Canarias7 del día 29 de noviembre)

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