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Archivos Noviembre 2012


zzrDSCN4056.JPGHace unos meses que se habla de las posesiones diabólicas más de lo normal, y he escuchado que hay una corriente en el Vaticano que critica duramente la poca atención que a este asunto le ha prestado La Iglesia en las últimas décadas, concretamente desde la llegada de Juan XXIII al papado. Después de su muerte, libros y películas sobre exoscismos y posesiones diabólicas nos han invadido, aunque ningunas con el impacto de Semilla del diablo (1968) y El exorcista (1973). Luego ha habido historias que rozan ese asunto, como las distintas series vampíricas, que en su mayor parte no se atienen a lo que se supone es el canon del asunto, y nacen así arquetipos de ficción difícilmente encajables en los moldes clásicos. La crítica desde dentro del Vaticano es que al no prestar atención al fenómeno diabólico este ha crecido sin freno, y hace buena la frase de Charles Baudelaire en su relato Le Joueur genereux (1864), donde dice que "El mejor truco del diablo es convencernos de que no existe", cita utilizada luego en la magnífica película Sospechosos habituales (1995). El caso es que por lo visto La Iglesia se rearma contra el diablo, como muestra una información en la que se asegura que la diócesis de Milán ha doblado la plantilla de exorcistas. Mira por dónde, una profesión con buena salida.


zPIE BALON[1].JPGCuando en España hay casi seis millones de desempleados, cuando se reducen las prestaciones en Sanidad, se mutila la Educación y se recorta en servicios sociales; cuando miles de personas se ven en la calle porque les han quitado la casa, cuando las colas en los comedores sociales son cada vez más largas, el baile de millones entre las estrellas del fútbol nos hace sonrojar. Los cantantes han tenido que bajar su caché, los actores sobreviven como pueden, los escritores que tienen la fortuna de vivir de lo que escriben han visto mermadas sus entradas, los pintores y escultores abaratan su obra para poder seguir adelante. Todo el mundo soporta y colabora en el reajuste de esta sociedad, mientras que las grandes estrellas del balompié siguen discutiendo por millones aquí y allá. Ahora se dice que Cristiano Ronaldo quiere un contrato mejor con el Real Madrid. Cobra unos 10 millones anuales libres de impuestos, lo que supone al club millón y medio más porque paga su 15% a Hacienda. Si le renuevan el contrato a 15 millones como parece que pide, entra la nueva ley sobre impuestos a extranjeros y pagaría el 45%, con lo que entre una cosa y otra el Real Madrid tendría que desembolsar el doble que ahora. Y la gracia es que se lo piensan, y hasta hay periodistas que defienden esa operación porque el muchacho por lo visto patea el balón muy bien y cobra menos que Messi. Ese es otro, que con su carita de niño humilde y modosito baila en millones. Y sucede sencillamente porque se los pagan, y siempre hay dinero para eso. No me digan ustedes que hablar de esas cifras escandalosas en estos tiempos no es pornografía.


zsuenos-de-seductor-2[1].jpgSiempre fui un entusiasta de Casablanca, y creo que es una extraordinaria película, pero me niego a esas etiquetas de "mejor" película de la historia, que otras veces le cuelgan a Ciudadano Kane y útimamente están emperrados en que sea El Padrino. Está claro que las tres son magníficas, pero revisaba no hace mucho Lawrence de Arabia y me siguió fascinando más si cabe que cuando la ví por primera vez. Hay muchísimas películas muy buenas, y luego vienen los géneros, porque Casablanca no puede compararse con Blade Runner o Johnny Guitar, porque son magnitudes diferentes. Y centrándonos en Casablanca, hay que decir que no se convirtió en mítica hasta treinta años después de su estreno, cuando en 1972 Woody Allen protagonizó Sueños de seductor (*), donde tomaba al Bogart de Casablanca como modelo paródico. Es de esa película de donde sale la idea de que en Casablanca se dice la famosa frase "Tócala otra vez, Sam", que nunca se pronuncia sino en la memoria humorística de Allen. De alguna forma, Woody Allen tiene mucho que ver con la mitificación de Casablanca, si bien siempre fue una película muy valorada, pero no mítica desde el principio con por ejemplo Lo que el viento se llevó o 2001, una odisea del espacio. En cualquier caso, ya que durante tanto tiempo he dado la tabarra con Casablanca, justo es que la recuerde en su setenta cumpleaños.

(*) Como bien me ha señalado un lector, esta película no fue dirigida por Allen, aunque sí que es la adaptación de una obra de teatro suya.


zvFoto0516.JPGPues nada, ya hemos entrado en la ruta conveniente, porque hay signos cósmicos que así lo anuncian. Cuanto peor nos iba la economía, mejor se nos daba el deporte, y hablo en plural porque el deporte desata el sentimiento de tribu, y parecía que las canastas, los goles y las medallas eran cosa de todos. Antes, cuando no se ganaba, la gente vivía mejor, y es curioso porque se suele decir que el deporte de élite es la guinda de las sociedades que progresan. Pero está claro que España es diferente, y me tranquiliza que Nadal ya no sea el número 1, que a Gasol lo dejen en el banquillo, que Fernando Alonso no gane el Mundial de Fórmula 1 y que tanto los del tenis de la Copa Davis como los del Mundial de Fútbol sala hayan perdido sendas finales. Ha sido por poco, como antes, cuando Arconada fallaba, cuando un árbitro cegato nos echó del Mundial de Corea o cuando se perdían las finales de Champion en los penaltys. Habrá que ver cómo le va a Contador en el próximo Tour. Ahora la cosa pinta bien, porque hasta el Barça ha perdido con el Celtic, algo impensable hace un par de años. A la UD Las Palmas empieza a irle mejor, y es que el equipillo siempre ha ido contracorriente. Esa es otra señal, aunque me preocupa que el Club Baloncesto Gran Canaria lo está ganando todo, y se corre el peligro de que Iniesta o Casillas ganen el Balón de Oro y que en el 2014 levanten otro mundial en el Maracaná. ¿Por qué España no puede ser normal, y ser parejos en triunfos y en economía, pero por arriba? Es que aquí cuando se trata de jugar ganamos todos, y si no la culpa es de otro, hasta el punto de que por lo visto nadie ha perdido en las elecciones catalanas.


Nunca fue la violencia solución a ningún problema. Cuando nos dicen que la guerra es la respuesta violenta institucionalizada se está produciendo una contradicción, porque en una guerra hasta los que ganan pierden. La violencia cotidiana tampoco sirve para resolver problemas, y da escalofríos cuando se utiliza para que un sexo se imponga sobre el otro. La verdad es que las corrientes religiosas de todo signo ayudan muy poco, porque si bien a veces dicen de boca pequeña que la violencia no es buena, luego generan una batería de discriminaciones que parecen decir a gritos que las cosas son de una manera y solo de esa.

zmannnos.JPGY luego está la violencia psicológica, que no es cosa menor, en el que miles de mujeres quedan anuladas por el miedo. Y en este momento hay que decir muy alto que las medidas que aplican los gobiernos como supuestas recetas contra la crisis está dejando a las mujeres inermes, porque disminuyen las protecciones sociales (en algunas comunidades han cerrado centros que eran el refugio y la esperanza de muchas mujeres maltratadas) y ahora con lo de las tasas judiciales las dejan sin posibilidad de utilizar instrumentos legales, porque casi siempre están en inferioridad económica frente a sus maltratadores. Con tanta violencia, da mucha tristeza que nada menos que el Presidente de Estados Unidos participe en la puesta en escena del indulto a un pavo por Acción de Gracias, en un país en el que existe la pena de muerte. Me molesta la estupidez, pero más me indigna la mala fe con que se están haciendo las cosas pra perjudicar siempre a los más débiles, y las mujeres maltratadas sufren ahora también el maltrato de un sistema que pretende tornar a lo patriarcal y machista. Doble maltrato.


z36-pentagrama[1].jpgCada 22 de noviembre se celebra el Día de la Música. La disculpa es Santa Cecilia, cuya historia proviene de ese difuso tiempo de los primeros siglos del cristianismo, pues no hay una versión clara sobre su patronazgo. Pero es importante que al menos un día al año nos paremos a pensar en la importancia que tiene la música en la vida y la cultura del ser humano. Desde las primeras manifestaciones humanas, la música ha estado presente como vehículo de expresión, fuese de alegría, tristeza o incluso invocación. El ritmo se hizo presente por diversos medios, con tambores, palmadas o inflexiones de la voz, y los sonidos más dispares aparecieron en cada una de las edades del hombre, empezando con las humildes caracolas marinas o las básicas flautas de caña hasta los más sofisticados instrumentos electrónicos, pasando por una evolución paralela al descubrimiento de nuevos materiales y al desarrollo del conocimiento. Y siempre, el instrumento más perfecto, la voz humana. A menudo no somos conscientes de la presencia que tiene la música en nuestras vidas, con significados sentimentales, sociales o rituales: cánticos religiosos, marchas circenses, música militar, himnos de toda índole, canciones infantiles y toda la música en sus distintas manifestaciones. Una canción, incluso aunque no sea gran cosa, puede llegar a conmocionarnos para bien o para mal porque nos traslada a un momento determinado de nuestra vida, y todos tenemos unas músicas personales aunque no las tengamos catalogadas, porque la música se mueve con el ritmo de los latidos de nuestro corazón. Magníficas son las composiciones de los grandes maestros, pero no hay que ir tan lejos, y cualquier musiquilla de aparente intranscendencia puede remover nuestro interior porque conecta con nuestra memoria. De ahí que la música sea tan determinante en la vida y un elemento fundamental de nuestra manera de ser (dime qué música escuchas y te diré quién eres).


Después de una semana de ataques y un centenar de muertos en Gaza, parece ser que La ONU ha movido una ficha muy suave, no porque le preocupen los muertos, sino porque trata de que Israel no inice una ofensiva terrestre de consecuencias que no puedan controlarse, porque Assad podría aprovechar e iniciar una huida hacia adelante atacando directamente a Israel. Y todo porque Netanyahu necesita notoriedad para las próximas elecciones. DSCN4183.JPGEl gran argumento es que los judíos tienen derecho a la legítima defensa, cosa que nadie les niega, pero hay que recordar que todo se inicia porque desde Tel-Aviv se ordenó el asesinato selectivo del Jefe Militar de Hamás. La desproporción es tal que hay tres muertos israelíes y más de cien palestinos.

Nada que no haya ocurrido cien veces, pero lo verdaderamente triste es que dos Premios Nobel de La Paz con poder real como Obama y la UE no han movido un dedo para evitar esta masacre. ¿Dónde han estado los dirigentes de la UE y el Presidente de Estados Unidos? ¿Qué hacen en su tiempo libre otros Nobel de la Paz como Jimmy Carter, Al Gore o Henry Kissinger? La respuesta es obvia, facturando conferencias inútiles por medio millón de dólares y dejando que las cosas se pudran. Francamente, el millón de dólares que cada año recibe el Nobel de la Paz podrían usarlo para dar de comer a los 6.000 niños que cada día mueren por inanición en este planeta. Pero claro, es predicar en el desierto, y si gritas mucho pueden cortarte la cabeza como al Bautista.


Decían que el viejo Matías Prats hacía radio en color, porque tenía tal capacidad descriptiva que cuando la gente veía los goles del Real Madrid en NO-DO eran exactamente iguales a como se los había imaginado en la retransmisión radiofónica. Con los Payasos de la Tele pasaba igual, sus programas eran en blanco y negro durante su primera etapa, pero la gente los recuerda en color. Con la muerte de Miliki, mi tocayo, zzpayas.JPGse liquida aquel trío mítico de hermanos que forman parte de la memoria colectiva, yo creo que sobre todo porque sus canciones (facilonas pero entrañables) se repiten una y otra vez, y de alguna forma rompieron el molde de los argumentos machistas de "las niñas bonitas no pagan dinero" o las cenicientas y bellas durmientes que esperaban el beso de un príncipe o calzarse el zapato de un gran matrimonio. Nunca he sido un entusiasta del circo; no me llaman la atención los juegos malabares ni los perros amaestrados, y me ponen muy nervioso los lanzadores de cuchillos y los que sin necesidad meten la cabeza en la boca de un león. Fui de adolescente a una función en la que la trapecista se balanceba sin red, y me marché a media función porque tengo vértigo. Los payasos no me dan miedo (la coulrofobia está definida como miedo irracional a los payasos), pero no me parecen especialmente atractivos; sin embargo, veía a los Payasos de la Tele porque eran distintos, quizás menos pintarrajeados y más musicales. Su llegada ya me pilló adulto, pero en mi familia había niños; así que con la coartada de acompañarlos pasaba muchas tardes de sábado coreando familiarmente el saludo de "Hola, don Pepito, hola don José" y respondiendo al "¿Cómo están ustedes?" Miliki se ha ido pero seguiremos cantando en los cumpleaños su tonada de felicitación. Los Payasos Aragón fueron mucho más que un programa de televisión, fueron el paso del blanco y negro al color.


Cada día irrumpen nuevos elementos que hacen que nos preguntemos qué democracia es la que tenemos. Esta crisis inducida está haciendo ganar mucho dinero a unos pocos, y se dan paradojas que rozan la estupidez, porque España es el país europeo en el que hay más gente deshauciada y a la vez el que más pisos vacíos tiene. Cuando se trata de poner soluciones, como ese decreto que supuestamente detiene los deshaucios, todo queda en agua de borrajas, y es que manda quien manda, y los políticos se la envainan. Hablan de seguridad jurídica de la necesidad de un poder financiero fuerte y otras zarandajas, y al final los pobres pueblan las calles sin defensa alguna. Es como si se hubieran propuesto fabricar más y más pobres, cubrir todo el asfalto de gente sin techo hasta que seamos la envidia de Calcuta y Bombay. zzDSC55N4054.JPGCuando se grita que los políticos no nos representan me da escalofríos, porque están ahí por las urnas. Sí que nos representan, y el problema es que están haciendo dejación de esa representatividad. La demolición de las casas en la costa tinerfeña de Cho Vito y la amenaza que pesa sobre las de Ojos de Garza y otras muchas contrasta con los hoteles lanzaroteños construidos claramente en suelo ilegal y que siguen de pie y en explotación. Que alguien me lo explique, porque esas casas de pescadores estaban ahí mucho antes de que se hiciera la Ley de Costas que ahora las derriba. Nos dicen que la Constitución impide la retroactividad en la aplicación de las leyes cuando se refiere a las personas ya deshauciadas, pero luego esa ley supuestamente sagrada no funciona con las casas de los pescadores de Cho Vito. Es indignante, y los políticos tendrían que asumir de una vez que no están ahí para mantener a su partido, ni para bendecir con leyes injustas los abusos. Tienen que plantarse, y para eso no hace falta ser el Che Guevara, bastaría con que funcionaran como hombres y mujeres que se visten por los pies, porque la fuerza bruta que usan en última instancia también procede de las capas más desfavorecidas. No hay crisis, lo que hay es una clase política que ha olvidado a quien representa (a todos), y si se van y vienen otros que actuarán igual es como cambiar las marionetas. La política que busca la justicia y el interés general es necesaria, y es la que demandamos, porque estamos hartos de que nuestros representantes se parezcan cada vez más a un guiñol manejado desde poderes que no son democráticos porque nadie los ha elegido.


Y va a serlo


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En plena campaña electoral catalana, con tantas tergiversaciones de un lado y de otro, prefiero recordar lo que grandes figuras han dicho sobre el nacionalismo. Con unas ideas estoy de acuerdo y con otras no tanto:

El nacionalismo es hambre de poder atemperada por el autoengaño (Orwell).

Tanto el capitalismo como el nacionalismo son frutos de la obsesión por el poder, el éxito y la posición social. (Aldous Huxley).

He visto nacer y expandirse las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea. (Stefan Zweig).

zplanetatierra[1].jpgEl nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí. (George Bernard Shaw).

El nacionalismo es siempre una tontería, y el nacionalismo étnico, una tontería asesina. (Bernard Henri-Lévy.

El orgullo más barato es el orgullo nacional, que delata en quien siente la ausencia de cualidades individuales. (Goethe).

La ideología del siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el nacionalismo y el fundamentalismo religioso. (Ryszard Kapuscinski).

Nuestra verdadera nacionalidad es la del género humano. (Herbert G. Wells).

Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación . (Schopenhauer).

El nacionalista no sólo no desaprueba las atrocidades cometidas por su propio lado, sino que tiene una extraordinaria capacidad para ni siquiera oír hablar de ellas. (Orwell, otra vez).

Daría la mitad de mi vida para que los nacionalistas pudieran defender sus tesis, pero la otra mitad la necesito para batallar para que los nacionalistas no consigan lo que pretenden. (Voltaire).

El nacionalismo es un atavismo que tiene su origen en el instinto de territorialidad de los mamíferos. (Young).

Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya. (Séneca).

Ya que no podemos cambiar de país, cambiemos de tema. (James Joyce).

Amo demasiado a mi país para ser nacionalista. (A.Camus).


"La vanidá, la soberbia,
y el miedo aconsejan mal.
Ha de saber el mortal
con ocación de un enriedo,
no tenerle miedo a miedo
que más miedo la va a dar".

Comienzo con estos versos de Las sentencias del Tata Viejo, del argentino Buenaventura Luna porque en el miedo está la clave del momento que vivimos. Siete meses después de la anterior, los sindicatos españoles se han visto obligados a convocar una nueva huelga general, arrastrados por la jornada europea de lucha contra las políticas de ajustes que nos llevan al abismo. No había otra, porque sería poco presentable pedir el apoyo del mundo laboral europeo cuando uno de los países más afectados por la crisis no secunda una convocatoria así. España y Portugal no han tenido más remedio que hacerla.

z14emiedo1[1].jpgUno de los elementos que están usando las grandes corporaciones y los gobiernos que les bailan el agua para salirse con la suya (que no sabemos pero intuimos) es el miedo. La única manera de parar a esta gente es buscar la manera de que sean ellos los que tengan miedo, pero eso es muy complicado porque la precariedad laboral y todo lo que acarrea hace que la sociedad está bombardeada de temores, unos conscientes y otros inconscientes pero que actúan igual. Hoy estamos viendo cómo el gran empresariado, la derecha, los medios de los que ellos son dueños y sus voceros se empeñan en minimizar la jornada del 14N. Y por eso hay que pensárselo mucho antes de convocar una huelga general, porque si no es un éxito ese boomerang del miedo nunca va a alcanzar a quienes tienen la sartén por el mango. Ahora tratarán de decir que la huelga fue un fracaso, y no lo ha sido desde el momento en que ellos se toman tantas prevenciones policiales y molestias mediáticas para descalificar a los sindicatos. Además, la gente está en la calle, y eso siempre es un paso contra el miedo. Es decir, si tanto atacan a los sindicatos, al 15M y a cualquier plataforma ciudadana es porque algo de miedo les tienen. No podemos dejarnos paralizar por el miedo que ellos fabrican, hay que tener a la sociedad en alerta y con acciones constantes y guardar la huelga general como el gran recurso. Ya dijo el clásico que a veces puede más la espada en la vaina que en el brazo. Tienen que sentir que somos fuertes y que estamos vacunados contra la epidemia del miedo que ellos propagan, y que si se habla de una nueva huelga general será de las que no abran ni los grifos.


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ZZDSCN4200.JPGEstoy aterrado al ver la furia con que ha renacido el viejo mito de las dos Españas, y no se entiende cómo a estas alturas esas heridas no han cicatrizado. En Estados Unidos hubo una guerra civil muy sangrienta, que acabó en 1865, con el agravante de que, además de ser económica e ideológica, era claramente territorial, el Norte contra el Sur. Al filo del año 1900, treinta años después, los primeros rascacielos de Chicago y Nueva York, las vías ferroviarias por todo el Oeste y el Sur y la voluntad de los norteamericanos hizo que aquella guerra quedase olvidada, al menos con ese encono que daña, y se convirtiera en asunto de chistes, ironías y dialécticas entre los sureños y los yanquis. Todos tienen claro que son norteamerticanos. En España, tal vez porque el tema viene de mucho más lejos que la última guerra civil, y por el empeño que mantienen las fuerzas reaccionarias, estamos igual o peor que en 1975. Uno pensaba que asuntos como el 23F y los actos conmemorativos del Valle de los Caídos eran cosa de unos pocos nostálgicos residuales, pero resulta que no, y me echo a temblar con los editorialistas, tertulianos y columnistas que hablan con un lenguaje que ni el tardofranquismo se atrevía a usar. Y me pregunto dónde andaba metido tanto rencor, porque a muchas de estas personas las conocemos en los medios durante treinta años, y nunca pareció que fuesen tan cerrados, brutos y demagógicos. Con gente como esta, parece que bien respaldada por poderes fácticos y con medios para vociferar, va ser muy complicado el futuro, porque no es sencillo negociar con paredes. Y, claro, cuanto más radicalizan su discurso hacia el unionismo y la ultraderecha, más se extrema el discurso contrario, hasta el punto de que están abriendo una brecha que va a costar mucho trabajo puentear. Por eso estoy aterrado con esta gente.


La semiótica, una de las varias ciencias que tratan de estudiar los lenguajes, esparce teorías a menudo contradictorias, aunque generalmente se basan en procesos experimentales. No hace mucho leí que en un congreso de especialistas en la materia una de las ponencias afirmaba que tener una determinada lengua materna incide en la manera de pensar y por consiguiente de actuar. Esto, que vale para las personas, vale también para las colectividades, y así establecía diferencias de mobiliario mental para los alemanes, que hablan una lengua que tiende a lo estático porque que se declina, para los anglosajones, cuya lengua se distingue por ser eminentemente práctica, y para los latinos, que tienen lenguas riquísimas y muy flexibles. Es decir, el alemán fuerza al cerebro a unos comportamientos que son los que han hecho que en los últimos siglos la mayor parte de los grandes filósofos o músicos z076Foto0487.JPGhayan sido de lengua alemana, y la manera práctica en que construyen su pensamiento los británicos los hizo muy poderosos (ahora los han heredado los norteamericanos), mientras que los países de lenguas latinas se pierden en el maremágnum de su prosa florida. Puede ser, y a lo mejor es por ahí por lo que en Gran Bretaña se conjuga con rapidez el verbo dimitir cuando hay una metedura de pata. En España nadie dimite, porque la conjugación verbal ofrece tantas alternativas, que permite a los malabaristas transformar en subjuntivo un indicativo, un pasado en un futuro y un imperativo en algo que ni siquiera es verbo. El Director General de la BBC ha dimitido porque uno de sus programas derrapó; en España es que ni se lo habrían planteado, y como mucho, en lugar de dimitir, el máximo responsable habría cesado a alguien más débil. Todo esto se junta con los galimatías jurídicos (que tienen mucho de manejo del lenguaje) y al final resultará que, por el caso del Madrid Arena, en lugar de la alcaldesa cargará con el mochuelo uno que pasaba por allí y que no se sabe muy bien qué hacía. Un caso paradigmático en Canarias ha sido el asunto de Tindaya, que si uno intenta explicarlo acaba perdiéndose en un rosario de empresas, decretos, denuncias, resoluciones y papeleo que, como alguien se descuide, sin comerlo ni beberlo puede hacerlo responsable de lo de Tindaya, del temporal de suroeste y hasta de la muerte de Manolete. Debe ser cosa de la semiótica, porque aquí los verbos los carga el diablo.


zhambruna[1].jpgLeo que un grupo de científicos descubrió un planeta que orbita cerca de un sol y que podría albergar vida. Le han impuesto el nombre HD 40307g y forma parte de un sistema compuesto por seis planetas situados a 42 años luz de la Tierra. A mí todo esto del cosmos, la antimateria, los agujeros negros y demás me da vértigo, porque hace que cuando hablamos de dimensiones tan descomunales nos planteemos asuntos de mucha enjundia filosófica. Creo que avances como los conseguidos por Copérnico, Galileo, Newton, Kepler, Eisntein, Hawking o Higgs sitúan al hombre en su justa medida, una pequeñez casi inapreciable en la inmensidad del Universo. Por eso mismo no entiendo muy bien esa fiebre por encontrar planetas habitados, que, de existir, serían inaccesibles para el hombre sencillamente por un problema distancia y de calendario. Este HD 40307g está a tal distancia que es incluso posible que haya dejado de existir hace 42 años y que todavía podamos ver su luz. Mientras tanto, parece que nos nos impresiona que la gente se suicide porque le arrebatan su casa, o que millones de niños mueran de inanición en África. Ya tenemos idea de nuestra miserable humanidad en el inabarcable cosmos, y si habitantes de otros mundos (que los hay, sin duda) son capaces de llegar hasta nosotros por medios que aun los humanos somos incapaces de atisbar más allá de la teoría (Einstein), pues vale, ya nos dirán cómo se hace, aunque no lo creo, porque cuando dos civilizaciones entran en contacto generalmente la más avanzada engulle a la otra. De modo que, como está el patio, no me produce efecto alguno que me digan que a 42 años luz hay un planeta habitado, e incluso me quedaría igual si dijeran que tiene sus gobiernos, sus diversiones y hasta su liga de fútbol (a ver cómo iban a enterarse de eso), porque no significa nada en la fugaz vida del hombre sobre La Tierra. Y menos en su felicidad.
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(Por desgracia, las figuras de la foto no son alienígenas que habitan el planeta HD 40307g, sino humanos refugiados en la hambruna de Somalia).


Aunque sé que don Joaquín Artiles odiaba los lugares comunes, el tiempo pasa volando y parece que fue ayer el día que emprendió el gran viaje. Han pasado veinte años, y todavía lo recuerdo en el centro de su biblioteca, sentado como un almirante que gobierna las naves encuadernadas de las miles de ediciones que pasaron por sus ojos y conservaba en la memoria. Dicen que cuando hay que relatar los méritos de alguien es que no eran tan evidentes, y por eso no creo necesario enumerar otra vez su valiosísimo paso por la literatura, fuese medieval o contemporánea. Para cualquiera que tenga un básico conocimiento del devenir cultural y educativo de esta tierra basta con pronunciar su nombre y ya queda claro que hablamos de una figura mayor, incuestionable y que dejó una huella. La poesía en castellano se ve distinta desde que él indagó entre sus versos, y también la canaria, pues acompañó con su crítica y su consejo a todas las generaciones con las que fue contemporáneo.

zjoaquin_artiles_santana-2 copia[1].jpgLo visité por primera vez para hacerle una entrevista. Ya estaba en sus últimos años y quería seguir sabiendo lo que ocurría, así que me emplazó para que lo visitase de nuevo. Yo procuraba distanciar las visitas, porque no quería importunarlo, y él siempre me reprendía porque siempre hacía demasiado tiempo desde la última vez. No es que tuviera especial predilección por mis visitas, es que tenía necesidad de saber de primera mano qué se escribía, qué se hablaba, y supongo que habría muchas más personas que, como yo, acudían con las novedades y a cambio conseguían sin proponérselo escuchar sentencias que más que de un hombre parecían proceder de un oráculo.

A pesar de que la luz llegaba cada día a sus ojos con menos brillo, procuraba leer todo lo que podía. Cuando publiqué una novela de más de doscientas páginas, se la llevé como obsequio, tal vez con el propósito de que un libro mío figurase entre los valiosos ejemplares de su biblioteca. Sabiendo de sus dificultades visuales, nunca pretendí que leyese aquel libro tan voluminoso a través de una máquina que le hacía de lupa y agrandaba las palabras una a una. Leer así es un trabajo hercúleo, y yo pensaba que era adecuado para leer un poema de veinte versos o como mucho un artículo periodístico, nunca una novela. Mi sorpresa fue que la leyó con detalle, y en la visita siguiente me comentó sus impresiones y hasta recabó algunas notas que había tomado. Por eso sé que aquella novela tiene entidad, porque sé también que, de no haberla tenido, don Joaquín me lo habría dicho.

zperfilg[1].jpgCada visita era como asistir a una lección magistral. No es que diera conferencias, hablaba poco, pero con una precisión como he visto muy pocas veces. No necesitaba largas parrafadas para poner las cosas en su sitio. Una de las lecciones que aprendí de él es que en los artículos periodísticos lo más importante es saber pensar. Se supone que quien escribe conoce las reglas de la gramática y escribe con corrección, y que domina el asunto del que trata su artículo. Pero eso no basta, decía él, porque puedes ahogar con demasiada información al lector, que no puede seguir el hilo de lo que trata de contarle el articulista. Por eso él aconsejaba que es importantísimo saber pensar, y como ejemplo ponía a Ortega y Gasset, autor de gran influencia que escribió gran parte de su obra en los periódicos. No es que Ortega no tuviese ideas, las tenía y muy brillantes, pero esa clarividencia hay que transmitirla, y no basta una prosa fluida, es necesario acompañar el pensamiento del lector: saber pensar. Y lo mismo decía de un autor tan denso como Nietzche en sus libros. Es por eso que vemos documentados trabajos escritos por autores especialistas en la materia, que además escriben con corrección, pero se nos atragantan porque no conseguimos seguir el hilo de su pensamiento. Sobra decir que don Joaquín sabía pensar, y este consejo he procurado llevarlo a la práctica con mejor o peor fortuna, porque he visto que tenía razón. Por eso la gente compra periódicos para leer determinada firma, no porque diga cosas más importantes que otros, sino porque sabe pensar.

La enorme figura literaria de don Joaquín no puede ocultar su gigantesca labor como dinamizador de la enseñanza secundaria. Basta contar los institutos (uno masculino y otro femenino) que había cuando él llegó al cargo de inspector y los que dejó cuando se jubiló. Su labor en este campo fue inmensa y si no se mira bien no nos percatamos de su importancia, porque ahora el alumnado de secundaria tiene un centro de enseñanza a tiro de piedra de su casa. Esperemos que esto, como tantas cosas, no se pierda, porque es el resultado del esfuerzo de muchas personas, la primera don Joaquín Artiles.
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Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7 del día 31 de octubre)


Cada vez es más confuso el término laico, o quieren hacerlo, porque en el diccionario de la RAE está muy claro: "Independiente de cualquier organización o confesión religiosa". El laicismo por su parte es una doctrina que defiende la clara separación del Estado de cualquier religión, y la laicidad es el concepto en sí mismo. Si lo miramos bien, en el Occidente cristiano hay pocos estados laicos pura sangre, por no decir ninguno, puesto que hay costumbres seculares que inciden en la forma de vida de la gente, sea creyente o no. Para empezar, la reina de Inglaterra es la cabeza de la Iglesia Anglicana. El ejemplo más claro es La Navidad, que forma parte del calendario colectivo y aun del personal. Y hay otras costumbres que enganchan con el santoral o el calendario cristiano, como los carnavales, que dependen de las fechas en que se celebre cada año la Semana Santa, y hasta Halloween tiene cierta relación porque empata con el Día de Difuntos, aunque provenga del mundo celta, pero ya sabemos que La Iglesia ha ido adaptando a sus celebraciones muchos ritos paganos. De todos estos países, España es uno de los más alejados de lo que sería un estado laico, porque gran parte de las celebraciones y costumbres populares de marcado cariz etnográfico se relacionan casi siempre con la festividad de una virgen, un santo o una tradición evangélica o eclesiástica: Sanfermines, El Rocío, el Camino de Santiago y casi todo, incluyendo romerías, vigilias y festivales de toda índole. Y por eso La Iglesia se envalentona e interviene en asuntos civiles, sean relativos a la enseñanza, a la salud o a las costumbres. Ahora resulta que para cuadrar el nuevo calendario laboral en el asunto de los puentes hay que contar con la Conferencia Episcopal, y esto nos retrata claramente como una sociedad que por mucha que se diga contemporánea no lo es; o habría que preguntarse de quién somos contemporáneos, porque ya solo falta que en lugar de leyes parlamentarias nuestro ordenamiento jurídico se base en bulas, encíclicas y concilios. Menos mal que el Tribunal Constitucional ha hecho valer la ley civil sobre presiones religiosas en lo del matrimonio entre personas del mismo sexo. Y esa supuesta involucración de la Iglesia en asuntos civiles hace que uno se pregunte donde está La Iglesia cuando esta sociedad está siendo aplastada desde arriba; ah, sí, el 2% de Cáritas, pero olvidan que Jesús expulsó del templo a los mercaderes a latigazos (Jn. II, 13-22), y hace que gastemos millones innecesarios en visitas papales y concentraciones diversas. Por cierto ¿Ana Botella también negará las calles de Madrid para esas Jornadas familiares que tanto gustan a Rouco? Es demasiada gente y puede haber problemas de seguridad, que por cierto pagamos todos.
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La frase que más he escrito en el último año es que estoy harto de que nos tomen por tontos. Pero es verdad, y encima pretenden que aplauda, cuando ni siquiera tienen el decoro de mantener las formas. Ya van a saco. Siempre se ha dicho que la mujer del César no solo debe ser honesta, también debe parecerlo, y el colmo de la indignación llega cuando sabemos que pretenden cerrar la unidad de cirugía cardiaca en el Hospital Materno Infantil. Se da la circunstancia de que hay un programa de la UE destinado a disminuir la mortalidad infantil en el que dicha unidad serviría como centro de de salvación para niños de los países de la África vecina. zVIOLETA 2er.JPGParece ser que incluso ha llegado dinero para eso. Y la cierran, porque el coste anual es de un millón de euros, cifra que es una nimiedad cuando hablamos de la vida de niños con cardiopatías congénitas. Me pregunto cuántos miles (o millones) de euros se dilapidan en viajes inútiles, hotelazos y comidas innecesarias. ¿Es necesario que se personen en el World Travel Market de Londres los siete presidentes de cabildos, dos docenas de alcaldes y cargos del Gobierno encabezados por el Presidente, algún que otro ministro y sus séquitos correspondientes? ¿Es que en Londres los touroperadores tratan directamente con los políticos? Y otra cosa: la imagen de Canarias es un futbolista de Arguineguín al que ahora idolatran, pero que, como tantos otros, tuvo que irse a la quinta puñeta para que reconocieran su valía. De asuntos como este saldría sin problema el millón que hace falta para no cerrar un servicio médico tan necesario. Pero es que se deja caer que el dinero no es la causa, que hay otras razones estretégicas (vaya palabrita polivalente); no entiendo entonces por qué, si, además, el Materno Infantil sería centro de referencia de un programa de la UE en toda África Occidental. Y me obligan a hacerme otra pregunta: Si la unidad no estuviese en Gran Canaria y su ubicación fuese... San Borondón, pongo por caso... ¿La cerrarían?


No creo que nadie dude de que valoro la capacidad humana para el conocimiento y los caminos que llevan hasta él, que son básicamente la observación, el estudio y la investigación. Cuando dicho conocimiento se especializa se alcanza generalmente un nivel superior, y en ese caso se aplica para resolver problemas de toda clase. Pero a veces me pregunto si ya hay que expresar hasta lo obvio, y si para que lo evidente sea creíble necesite que alguien con prestigio lo respalde. Lo digo porque últimamente tengo la impresión de que nos toman por tontos o que los tontos son esos que nos toman por tales. Me explico:

z77kkñ.JPGUnos técnicos en seguridad hablaban en la radio sobre las causas de la tragedia en el Madrid Arena durante una fiesta de Halloween. Con la solemnidad del Papa cuando habla ex-cátedra, uno de ellos sentenció: "las causas son fundamentalmente tres; mucha gente que quería entrar, mucha gente que quería salir y un espacio muy reducido". Es decir, el superespecialista daba valor de informe técnico a lo que era evidente y que se había repetido en cien informativos en boca de periodistas y testigos. Otra perla fue un estudio sobre los premios realizado por un afamado gabinete psicotécnico de Madrid en colaboración con el departamento de Psicología de una renombrada universidad, al frente del cual figura un no menos prestigioso catedrático y creo que académico en dos disciplinas. Resulta que este superequipo, gracias a un mecenazgo muy importante, después de un laborioso análisis de docenas de entrevistas a personas premiadas en todos los ámbitos y niveles, ha llegado a tres conclusiones "impactantes": 1.- Los premios aumentan la autestima de las personas premiadas; 2.- Incentivan a quienes los reciben; y 3.- Suponen un gratificante reconocimiento del trabajo realizado.

Grandioso; es como si en un encumbrado congreso matemático se respaldara con entusiasmo una ponencia que demuestra que nueve por tres son veintisiete, y que encima el ponente aspire al Premio Nobel por ello. Y lo más curioso es que estas informaciones ocupan cada vez más espacio en los medios y con rango de novedad.

***
ACOTACIÓN 1:

Tras un profundo estudio topográfico y asesorado por una catedrática de estética, un especialista en espectros cromáticos y tres fotógrafos profesionales, concluyo que el objeto central de la foto es muy posiblemente un sombrero. Afirmar que es de color gris ya es aventurarse, hay que ser rigurosos.

ACOTACIÓN 2 (La traducción entre paréntesis)

Dickens diría: "Yesterday, all my troubles seemed so far away" (el conejo me riscó la perra).
Petain ordenaría: "Allons enfants de la Patrie, Françoise" (Yo es que me quedo bobo, Paquita).
Beckenbauer gritaría: "Beide Lili Marleen, diese bastarde?" (¿qué leche han "mamao"?) Bastarde no sé qué significa.
Y Doménico Modugno cantaría: "Volare, oh, oh, cantare, oh, oh, oh, oh" (chacho, chacho, chacho).


Hace unos días, mi compañero de blog Rubén Benítez Florido publicó dos comentarios sobre la narrativa de García Márquez y la azarosa historia de cómo cada uno de sus libros llegó hasta él. Eso me ha llevado a tratar de definir (es indefinible) la novela Cien años de soledad del Nobel colombiano. Una empresa imposible, puesto que antes otros han tratado de hacerlo y al final hay que leer la novela para entender lo que emana de ella. En cualquier caso, esto es lo que he reflexionado:

Cien años de soledad es una novela única, pero nadie sabe decir con exactitud por qué es distinta. No es mejor que varias docenas de las que se han escrito en el siglo XX, no marca un antes y un después en cuanto a temática, estructura, uso del lenguaje o manejo del tiempo. Tampoco es novedosa en cuanto a la mezcla de lo real con lo irracional. El Realismo Mágico tampoco es un invento de esta novela. Nació primero en las artes plásticas y en Europa. Por eso los estudiosos llevan cuarenta años buscando la clave; unos dicen que la magia de ese libro está en la forma de tratar el tiempo, pues el presente, el pasado y el futuro se mezclan de tal forma que se convierte todo en un presente narrativo. Pero así también son novelas anteriores como Pedro Páramo, de Rulfo, o Casas muertas, de Otero Silva. Otros dicen que esa narración compulsiva, que es casi una borrachera del verbo contar, es lo que la distingue. Tampoco, pues contadores compulsivos los hubo desde Cervantes. Hay quien asegura que hay un tratamiento cuasi filosófico de la soledad, o de la muerte, o de la culpabilidad, o del poder, o de la violencia, o del destino, o de... Pues de todo eso ha habido antes: Dostoievski, Melville, Kafka, Lowrry, Virginia Wolf, Faulkner...

zzphoto1[1].JPG¿Qué demonios tiene entonces Cien años de soledad que la hace especial y la convierte casi en un libro sagrado a los pocos meses de su publicación? Seguramente ni el propio García Márquez podría decirlo, y si por un azar las musas le hubiesen dado tal clarividencia, seguramente callaría, eso al menos es lo que yo haría en su lugar. Y a pesar de que la novela carece de deslumbrantes características diferenciadoras que son propias de las obras que dividen las aguas, marca un hito, es un faro en el océano de la cultura que hace que nada sea igual después de su publicación. Se trata de una novela escrita sin miedo, en la que hay lluvias de flores, asunciones al cielo en cuerpo y alma, niños que nacen con cola de cerdo, hombres comedores de hormigas, un anciano con la fuerza de veinte jóvenes que sin embargo no puede romper una cadena que le tiene atado a un tronco, una protagonista que vive un tiempo indeterminado pero que debe sobrepasar el siglo con creces, un diluvio que dura casi cinco años... No hay miedo porque el pasado se repite en el presente y el futuro es previsible porque ya ocurrió. El tiempo no existe, está congelado, o es circular, o es lineal, o...También es verdad que la exageración se vuelve normalidad en la narración, todo es muy lejos, muy grande, muy lluvioso, muy violento, muy tremendo.

Creo que Cien años de soledad tiene algo de esotérica, pues es inaprehensible, inalcanzable, y a la vez cercana y casi familiar. Algo así como los relatos bíblicos en los que Sansón arranca las puertas de la ciudad o el profeta Elías se marcha al cielo en un carro de fuego. Y esas cosas no pasan en la literatura, más bien tienen que ver con la religión. Quien sabe si Cien años de soledad es finalmente un libro sagrado. Si alguna vez se instituye la iglesia macondiana (por Macondo), me pido obispo... Ya, ya, que hay cola, pero yo lo dije primero, y solo había un papable seguro, Carlos Fuentes, que dijo que esta novela era La Biblia latinoamericana, pero ha muerto.


zzDSCNff3433.JPGSiempre se repite el lugar común de que con la muerte de un determinado personaje se cierra una etapa colectiva de una sociedad o de una disciplina. Esto se ha dicho de Agustín García Calvo ahora que ha muerto, pero no es verdad del todo, porque lo que parece haberse clausurado es la costumbre de pensar, no la vida de los pensadores. García Calvo fue una pieza fundamental en el pensamiento español en la segunda mitad del siglo XX, como lo fueron también José María Valverde, Martín de Riquer y siguen siéndolo (y ojalá que por mucho tiempo) Emilio Lledó y Carlos París. Todos estos pensadores combatieron la dictadura franquista desde el pensamiento, y todos sufrieron su cerrazón y su furia de una manera o de otra. Unos se preocuparon por la ciencia, otros por el lenguaje, todos por el ser humano capaz de pensar. García Calvo tenía una gran preocupación por el lenguaje y su vertiente de instrumento de formación de seres libres. Por eso indagó en la gramática y en la poesía, y trató de hacer del lenguaje una herramienta de diálogo y de reflexión, nunca de agresividad. Fue un gran pensador y un gran poeta, y su campo de trabajo no tenía límites si estaba el lenguaje de por medio. Se ha muerto un Día de Difuntos, y es verdad que aquella generación que nació a finales de los años veinte del siglo pasado está desapareciemdo. Lo que nunca debe desaparecer es la curiosidad intelectual del ser humano para aprender a administrar la superioridad que tiene sobre el resto de los seres vivos. En eso, García Calvo ha sido ejemplar, porque aunaba lenguaje, pensamiento y conducta. Eso nos lega.

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