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Archivos Junio 2012


No nos habíamos percatado, pero hemos estado viviendo una novela de ciencia-ficción. No me refiero a esa mentira de que los ciudadanos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, sino a las divisiones que en los relatos del género mencionado aplican a los personajes. Unos son humanos, otros vaya usted a saber (echar un vistazo a la cantina de Star Wars), y luego hay robots, replicantes, clones y toda una caterva de elementos. Pero, incluso entre los humanos, hay categorías. En la novela Un mundo Feliz, de Adolf Huxley la concepción es artificial y se manipula para que haya tipos Alpha (elite), Betas (ejecutantes), Gammas (empleados), Deltas y Epsilones (destinados a trabajos duros). zextraterrestres-azules[1].jpgY en ese mundo han creído vivir dirigentes políticos o judiciales, que se han comportado como individuos Alpha, con derecho a todo, que ahora se asombran porque se les pida cuentas de sus gastos con cargo al erario público. Un diputado encontraba lo más natural del mundo viajar en primera, hospedarse en hoteles de lujo y comer de gorra en los mejores restaurantes; los miembros del CGPJ otro tanto, y casi se ofenden porque ahora se les dice que hay que ajustarse y se les pregunta en qué y por qué gastaron esas cantidades de dinero. También hay Betas, que se encargaban de dinamizar el sistema, con coche oficial y manga ancha. El resto tenía que cumplir su función, y a los empleados públicos, sean sanitarios, bomberos, profesores, policías o carteros se les trata de colgar el mochuelo de la ruina del estado, muchos de ellos con salarios mileuristas. Por eso digo que hasta ahora se ha funcionado como el mundo que imaginó Huxley, pero es que ahora quieren ir más allá y convertirnos en replicantes y robots sin derechos, esclavos, más en la línea de los relatos de Philip K. Dick, Orwell y Bradbury. En realidad quieren meternos las teorías de Zecharia Sitchin, y hacernos creer que ellos proceden por línea directa de los dioses extraterrestres azules que bajaron a instruir a los terrícolas en la época de los sumerios y por lo visto se marcharon después de construir las pirámides... Lo siguiente es entrar directamente en linajes reales procedentes de los dioses alienígenas y, ya puestos, en Matrix.


A las petroleras, a las madereras y a la industria pesada y química sigue sin interesarle el cambio climático. Es más, a menudo aparecen estudios -seguramente pagados por los interesados- en los que se dice que todo es cíclico y que no pasa nada. Pues sí pasa, ya navegan barcos sin rompehielos por zonas árticas por donde nunca se pudo navegar, y no hace falta ser un científico para ver lo que ocurre. zzrfoto0403.JPGEn África, el Sahara se extiende hacia el sur, produciendo las hambrunas del Sahel, y hacia el norte, ganando cada día metros en Marruecos, Argelia y Túnez, donde ya está a las puertas del Mediterráneo. Las calimas que tan habituales son en Canarias por su cercanía, eran muy raras en el sur de Europa, y ocasionalmente llegaban a Sicilia o al litoral de Almería. Ahora las bolsas de aire caliente y el polvo en suspensión llegan a Madrid y más arriba, y el año pasado hubo calima en Roma y Florencia. Es decir, el Sahara se ensancha y pide espacio, pero no quieren verlo, y como ocurre con la crisis económica, los que tienen el poder y la responsabilidad para hacer algo miran para otro lado. Cada vez el Sahara nos visita con más frecuencia y con más fuego. Vean si no qué panorama nos espera, después de un invierno que no dejó agua y de un verano que se presenta desértico. Y mientras se deja de producir energía limpia en estas islas, seguimos quemando petróleo hasta para beber agua. Pero no hay un plan, una alternativa, una idea, solo las recomendaciones de que no salgamos y consumamos mucho líquido. ¿Qué liquido vamos a consumir si esto sigue en esta deriva y nadie detiene el festín de hidrocarburos que nos está matando?


Aunque el fútbol es la disculpa, hace tiempo que quería hablar de Portugal, país que admiro y respeto. Esta noche se juega con España el pase a la final de la Eurocopa, pero es solo un partido de fútbol. Portugal es una selección que ha tenido grandes momentos, siempre con un futbolista muy especial como líder (Eusebio, Figo, ahora Cristiano) pero no ha logrado nunca un gran trofeo. Y si medimos a los portugueses por la fanfarronería de Mourinho y la vanidad de Cristiano Ronaldo nos estaremos equivocando. Portugal tiene más que ver con la palabra de Saramago, el sabor del vino de Oporto y las canciones de José Afonso. No olvidemos que por las venas canarias también corre sangre portuguesa: Almeida, Acosta, Gonçalves, Padrón, Díaz, Silvera, Silva, Perestelo, Lemus, Déniz, Dávila, Barreto, Correa, Pacheco, Delgado, Ravelo (vaya, muchos novelistas canarios provienen de Portugal)... Y es que uno de cada tres canarios lleva un apellido portugués, aunque mucha gente lo ignora.

zzhhFoto0389.JPGY tenemos de los portugueses varios clisés que son todos falsos, porque, lo mismo que los franceses nos han mirado siempre por encima del hombro (Europa, decían, empieza en Los Pirineos), en España también se ha dado la espalda a un pueblo que proviene de las mismas raíces ibéricas, romanas y germánicas que el resto de La Península. Incluso formó parte de la corona de Castilla cuando quedó sin monarca al desaparecer el rey Don Sebastián. Hubo guerras, como las hubo entre Castilla y Aragón y otros territorios peninsulares. Pero no hemos sido justos con Portugal, país al que en cierta manera hemos mirado con desdén.

Si bien España fue un gran imperio, también lo fue Portugal, hasta el punto de que hubo un tiempo en que se repartieron el mundo (Tratado de Tordesillas), y hoy un gran país como Brasil habla su lengua. Se dice que los portugueses son exagerados; eso es un chiste, forman un pueblo que al ser pobre buscó su grandeza lejos, y fue el rey del mar antes de que Inglaterra le quitara ese liderazgo. Como siempre, cuatro se hicieron ricos, y el pueblo portugués ha vivido empujado por su orgullo, su dignidad y su trabajo. Por si esto fuera poco, dio una lección al mundo el 25 de abril de 1974 con la revolución de los claveles, cuando derrocó una dictadura sin disparar un solo tiro. Ahora, con esta crisis inducida, también está pasándolo mal, pero ahí sigue, con su orgullo, que, lo mismo que España, va a sacar esta noche.

Desde el respeto y la admiración que siento por el gran pueblo portugués, quiero que esta noche gane España, pero no nos equivoquemos con nuestro vecino, del que tenemos mucho que aprender, y seguramente muchas cosas que vivir hombro con hombro. Como ya ocurrió en el pasado, porque Portugal, especialmente para los canarios, no es un país más en el mapa, como Croacia o Polonia, es un poco nosotros. E insisto, es solo un partido de fútbol, deporte inglés que se asentó en Gran Canaria hace más de 100 años de la mano Pepe Gonçalves, hijo de una madeirense de Funchal, como Cristiano Ronaldo. Así rueda el mundo.


Conocimos a Juan Luis Galiardo como un clisé, el del galán que las enamora, con una cierta carga machista y donjuanesca. Esa fue su imagen durante años seguramente por haber participado en algunas de aquellas infumables películas de los años 60 y principios de los 70. Pero si nos fijamos bien, no fueron tantas de esta factura carpetovetónica, en comparación con las que hicieron Sacristán, López Vázquez o Landa, y hasta Tony Leblanc, que ahora son alabados y respetados vivos o muertos. Galiardo aparecía en películas muy estimables, y algunas muy importantes, haciendo siempre papeles de tipo odioso (lo vimos de cacique en la canaria Guarapo), y seguramente esta imagen suya tuvo que ver con estos personajes que la gente identificaba con él. Pero llegó un momento en que nos dimos cuenta de estábamos ante un gran actor, esos que llenan la pantalla con su sola presencia, y lo redescubrimos en series de televisión como Turno de oficio, a pesar de que llevaba a sus espaldas muchos Estudio 1, con grandes directores como el también desaparecido estos días Gustavo Pérez Puig.

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(Juan Luis Galiardo, Luis Suárez y Chela actuaron en Guarapo, película de 1989 considerada el primer largometraje comercial canario. Desgraciadamente los tres han fallecido, y esta foto quiere ser un recuerdo para ellos)

Luego hizo brillantes papeles, siempre excesivo, como un Nicholson español, pero de verdad, sin sobreactuaciones. El era así, abrumador, tremendo, un actor que seguramente habría sido capaz de mantener en vilo a un auditorio solo con contarles sus peripecias del día anterior, inventadas la mayor parte de las veces. Y hubo una última etapa de su vida en la que volvió con más frecuencia a sus principios, el teatro. Y ahí sí que su figura se volvía épica, como un Gassman imparable, bordando personajes terribles del teatro clásico: Edipo, El Avaro, El Rey Lear y los personajes esperpénticos de Valle-Inclán. Como persona era un erudito de la vida, la calle, la noche, el fracaso y la redención: un filósofo sin sistema, pero un filósofo. Tenía esa magia que enganchaba nada más verlo, porque era un personaje que, al contrario de los de Pirandello, no necesitaba autor, era en sí mismo función teatral improvisada y genial. De esos solo estaba él, y se ha ido. Una lástima.


Cada vez que anuncian una ola de calor me acuerdo del señor Meursault, el protagonista de la novela El extranjero, de Albert Camus. La leí por primera vez en El Sahara, un día en que hacía una guardia de polvorín, donde las horas se hacían eternas, y el calor era terrible. La novela es corta, y cuenta la historia de un hombre al que todo le era indiferente, no le afectaba ni siquiera la muerte de su madre. zcalor[1].jpgEntre sus muchas indiferencias, un día disparó a un hombre en una ardiente playa argelina, y lo hizo varias veces, hasta asegurarse de que estaba muerto. No sabía quién era la víctima, ni había razones para que él le disparase. No se defendió en el juicio, su único argumento es que hacía mucho calor. Camus, como gran novelista que es, plasma el agobio sofocante del calor en la escena, aunque cuando la leí no hacía falta mucho para sentir que el aire me quemaba en la cara. Muchas veces me he preguntado si esa sensación de calor insoportable que salía de las páginas de El extranjero habría sido tan real si hubiese leído la novela por primera vez durante un día de invierno crudo en Tejeda. Ahora no es posible experimentarlo porque en mi mente esta novela está relacionada con el calor, y no sé si es por la prosa de Camus o por los 45 grados que había cuando la leí por primera vez. Muchas veces he visto relacionar el calor sofocante con la tendencia al crimen; no es el caso, Meursault aludió al calor, pero disparó contra aquel hombre porque todo le era indiferente, incluso el calor. Raskolnikof, el personaje de El crimen y el castigo, mató a hachazos a su vecina un gélido y nevado día de invierno ruso. Nada que ver el instinto destructivo con la temperatura.


Esta Noche de San Juan, mágica donde las haya, se ha celebrado la 5ª edición de Senderos de la música y el arte, que realiza la Fundación Blas Sánchez de la villa de Ingenio. Este año el punto de encuentro ha sido la poesía de Federico García Lorca, y partiendo de ella y para este acto escribí el texto que ahora comparto:

"Aunque no tengo constancia científica, dicen que el metal tiene memoria, y es por eso que no es aconsejable prestar la pluma, porque el metal del plumín se acostumbra a la presión de su dueño y cuando alguien lo usa es como si le cambiaran esa memoria que tienen grabada en sus moléculas. El metal se confunde y aquella pluma nunca vuelve a escribir como antes. La poesía es como el metal, graba en el sonido de los versos una manera de entender las cosas, y es distinta según quien la escuche. Por eso la poesía original nació para ser cantada, o al menos recitada.

zfederico_garcia_lorca_02[1].jpgFederico García Lorca es la poesía polivalente de millones de personas. Es la venganza en Muerte de Antoñito el Camborio, los celos en Bodas de Sangre, la represión en La Casa de Bernarda Alba, la soledad en Doña Rosita y la alegría en sus cantares, que extrajo de lo popular junto a su amigo el maestro don Manuel de Falla. Pero Lorca es sobre todo la muerte en todas sus formas, que en lugar de roja en él se vuelve verde, que te quiero verde.

Lo es para muchos, y lo es para mí desde que una lejana tarde del tránsito entre mi infancia y mi adolescencia, un joven veinteañero abrió un libro de tapas negras y comenzó a leer Llanto por la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejía. Sabía recitar aquel joven, o al menos a mí me lo parecía, porque transmitía el dolor inmenso del poeta por la muerte de su amigo, la misma que años después plasmaría Miguel Hernández en su Elegía a Ramón Sijé. Y se me quedó grabada su voz cuando decía:

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

Esos versos, que el poeta escribió destinados a su amigo Sánchez Mejía, parecen también escritos para sí mismo, porque la muerte es en Lorca un designio. Ahora que andan por el Barranco de Víznar, hurgando en busca de su cuerpo asesinado, el poeta me sirve de puente para rememorar también a Ignacio Sánchez Mejías, un hombre fundamental en la poesía del siglo XX, no como poeta pero sí como desencadenante. Es conocido sobre todo porque Lorca le dedicó su extraordinaria elegía, pero fue mucho más que un torero. Sánchez Mejías era un hombre polifacético: actor, jugador de polo, pionero de la aviación, autor de teatro, admirador entusiasta de la literatura y hasta presidente del Betis. Fue él quien tuvo la iniciativa y puso el dinero para reunir en Sevilla en 1927 a los poetas jóvenes que conmemoraban el 300 aniversario de Góngora, y por eso se llamó Generación del 27. Su mecenazgo resultó determinante. También fue torero, por supuesto. Según los especialistas, si bien fue un hombre de mucha sensibilidad para las artes, como torero no era un artista, sino un osado y temerario matador de toros que jugaba a cara o cruz cada tarde con la muerte. Era difícil entonces destacar como artista del toreo porque estaban en activo dos de los más grandes de la historia: Juan Belmonte y Joselito "El Gallo", que también era su cuñado y maestro. Pero la muerte no entiende de arte y se los llevó a los dos en una plaza de toros, a Sánchez Mejías en 1934, en Manzanares, y a Joselito mucho antes, en 1920, con 25 años, en la plaza de Talavera de la Reina, donde ambos lidiaban un mano a mano. La muerte rondaba en esta letanía de toreros y poetas, inexorable como en una tragedia griega, en Talavera, en Manzanares, en Víznar.

Jose Demaría Vázquez (Campúa].jpgUna de las fotografías más terribles de la historia del periodismo, de los toros y de la poesía es la que hizo José Demaría Vázquez "Campúa" en la enfermería de la plaza de Talavera. Joselito yace muerto y Sánchez Mejía lo vela con el dolor reflejado en la faz. Es la memoria del metal, una foto que en la que la muerte anda de tertulia y parece un anuncio de la muerte de Sánchez Mejía y a su vez de Lorca, como una escalera tremenda, roja de sangre, verde de Lorca, vida y muerte, pasión y poesía.

Es memoria de unos hombres que coqueteaban con la poesía y con la muerte y que forman parte de la columna vertebral de la cultura española del siglo XX. Aborrezco la tortura de los toros, pero me pregunto qué tiene la tauromaquia que a menudo está tan cerca de la poesía. Acaso otra vez Eros y Tánathos. Ya sabemos cuánto le debemos a Lorca, pero también es bueno que los que amamos la literatura sepamos lo que le debemos a Ignacio Sánchez Mejías. En realidad, se lo debemos a la poesía, y poeta y torero, e incluso los nauseabundos asesinos que cornearon a Lorca con el toro del odio y la intolerancia en el Barranco de Víznar componen una tragedia de la que los españoles deberíamos aprender, y no sé si esa lección sigue formando parte de nuestras asignaturas pendientes. Es la España partida en dos de Machado, pero también la España camisa blanca de mi esperanza en los versos de Blas de Otero.

El mayor homenaje que puede hacerse a un poeta es leer su poesía, pero con Lorca quedaría siempre otro mayor: dejar atrás esa España vengativa, celosa, intolerante y dividida que le quitó la vida y que aun sigue respirando en la oscuridad como una bestia agazapada, verde de muerte lorquiana, maldita sea.


En Estados Unidos pueden convivir perfectamente Sinatra y Bing Crosby, en Francia se enorgullecen de tres pintores a la vez y en Italia no hay pugna por escoger entre Gassman y Mastroianni. En España todo es blanco o negro, muy evangélica ("El que no está conmigo, está contra mí"). Aquí no puede haber dos, uno es el mejor y el otro basura, o al revés. Siempre hay un debate que se eterniza (Joselito-Belmonte, Kraus-Domingo, Messi-Cristiano, Torres-Llorente...) zRiña_a_garrotazos[1].jpgTambién ocurre que se pasa de la gloria al infierno en segundos, dependiendo a menudo de los caprichos de la fortuna. España nunca ha ganado en fútbol un partido oficial a Francia, tal vez sea ese otro gafe que habrá que conjurar. Pero ya están preparados los adulones si España sigue venciendo, y también los cuchillos listos para trinchar a Del Bosque y sus muchachos, y a veces son los mismos los que pueden hacer cualquiera de las dos cosas, dependiendo de como vaya la fiesta. Cuando a Napoleón le hablaban de las cualidades militares o políticas de alguien, él preguntaba siempre: "¿Tiene suerte?" España fue fantástica en la anterior Eurocopa, y ganó el Mundial jugando bien pero no tanto, y la fortuna estuvo presente varias veces, tomando forma de Iker Casillas. Si tiene suerte napoléonica ganará a Francia y a quien sea y se entonarán himnos a la firmeza de los criterios de Del Bosque; si pierde, sea en cuartos, en semifinales o en la final, esa firmeza se tornará majadería y testarudez. España es así.


Quintín Silva, mi decimista de cabecera, ha vuelto para darme dos espinelas. Si hace unas semanas me las dictó y se fue desvaneciendo, esta vez vino en silencio y me las dejó garabateadas en unos papeles que vaya usted a saber dónde encontró. Las he copiado con no poco esfuerzo porque su letra es casi ilegible. Estas son las dos décimas:

A alguien debe interesar

subir la prima de riego,

y la deuda toma un sesgo

que es cuento de no acabar.

Lo del euro es tiritar

y echan la culpa al obrero,

dicen que tiró el dinero

y Rajoy ya no se entera,

sube y baja la escalera

lo mismo que Zapatero.

zz7777o0364.JPGNo hay liquidez en la caja,

y Aguirre, la lideresa,

grita subida a la mesa:

¡Que el Tribunal cause baja!

Nadie ve ojo ni paja,

corrupción, fraude, reyerta,

quien no tiene causa abierta

es porque caza en Bostuana;

si a alguno le quedan ganas,

que apague y cierre la puerta.

***

zzhhdffd777r.jpgComo la vez anterior, digo que si aparecieran nuevas décimas, coplas o romances de Quintín Silva, lo haré saber.


zjcolbert014[1].jpgComo hoy entra el verano y el mundo se mueve como el molinillo de una batidora, voy a hablar de un tema instranscendente; cine y series de televisión. Siempre he sido un enamorado de la imagen en movimiento, me encanta el cine (el bueno me hipnotiza) y cada día veo más series de televisión, en las que últimamente hay mucha calidad. Y claro, como gran parte de ese material proviene de la industria audiovisual americana, uno supone que en cierta medida son un reflejo de aquella sociedad, aunque no estoy muy seguro, porque las productoras se rigen por normas y costumbres que (casi) nadie se salta (recuerden el código Hays). Es frecuente ver que un ciudadano medio vive en un chalet de dos plantas, jardín y garaje, con lo que se da una imagen de bienestar que se rompe cuando ves una película de Spike Lee. Otra cosa que me llama la atención son las edades. Los abuelos de los niños en edad escolar suelen ser muy ancianos, octogenarios; por el contrario, la mayor parte de los chicos y chicas de no más de treinta años suelen hablar de sus padres en pasado, con lo que ponen la esperanza de vida de sus progenitores no mucho más allá de los cincuenta años. El o la protagonista de muchas series tuvo un padre de su misma profesión que murió en acto de servicio (policía, abogado, juez, militar, bombero), o asesinado por los malos que él o ella sigue persiguiendo. Puede que todo sea una gran fantasía, y seguramente por eso alguien llamó a Hollywood la fábrica de sueños.


Los catalanes tienen la frase "deixar de mirar" (hacérselo mirar) para recomendar que se revisen comportamientos, como cuando se aconseja a alguien que vaya el médico porque tiene una tos rara, un color extraño o un cansancio extremo. En la política estatal, el PSOE pone el grito en el cielo reclamando acciones que él no aplicó cuando gobernaba; en Canarias, el PP critica los presupuestos canarios porque dicen que no valen para salir de la crisis, y lo hacen a un gobierno del que forma parte el PSOE. Es decir, bla, bla, bla; palabras que se usan en la oposición estatal o autonómica pero que son papel mojado apenas se toca poder, porque finalmente tanto el gobierno de Madrid como el de Canarias galopan un tigre y no quieren bajarse de él porque los devoraría.

zzgFoto0380.JPGEncima hay tensiones internas en las fuerzas políticas, porque el poder partidista, incluso cuando se está en la oposición, es otra forma de medrar en la política, aunque al ciudadano no le sirva de nada. Y, claro, el dicho catalán tiene razón, los políticos han de hacérselo mirar, porque ya nadie cree que estén velando por el interés general, sino por la prevalencia de un grupo sobre otro o incluso por la supervivencia personal. Si alguna vez, tanto en España como en Canarias, ha hecho falta arrimar el hombro, es ahora. Pero nadie quiere oír hablar de gobiernos de concentración, y tratan de administrar sus mayorías absolutas o pactadas. Y la política (la de verdad) es necesaria. Los políticos deben dejar de ser meros administradores de los poderes económicos, siempre en su beneficio. La falta de credibilidad en los políticos es muy peligrosa, porque de ahí a que los amantes de regímenes totalitarios hagan su agosto no hay más que el paso del desánimo ciudadano o de la desesperación. Están poniendo en peligro esta pequeña democracia que dicen que tenemos. Y claro que deben hacérselo mirar, porque esta generación de políticos está pasando a la historia como la peor que se recuerda. En Europa también.


Siempre ahí, moviéndose, abrazándonos.

El mar nos lleva. Al otro lado están

Grecia y Alemania, California y Haití, la Polinesia Francesa...

El mundo.

zzFoto0383.JPGMiramos hacia el mar. Tal vez alguna vez él también nos mire.


Después de las nuevas elecciones griegas, los partidos que por lo visto pueden evitar que el euro salte por los aires suman los votos necesarios para una posible mayoría. Falta ahora que lleguen a pactar, aunque parece ser que no hacerlo significaría el suicido político de sus dirigentes. Solo por eso es seguro que lo harán. Esto quiere decir que Merkel se sale con la suya, que se mantiene y acepta el rescate draconiano establecido al norte del las fronteras del Rhin. xgo001[1].jpgCabe preguntarse entonces si eso es bueno a largo plazo para Grecia, después de que, durante cuatro años, Alemania haya dejado que se hunda y arrastre a los demás. Dicen que los políticos serán juzgados por la Historia, pero yo no me fío de eso, porque ahora resulta que Napoleón tiene cartel de gran personaje, cuando en realidad fue un dictador imperialista y sanguinario. Alemania no solo ha permitido que esto ocurra sino que ha trabajado a destajo para llevar las cosas a este punto. Y sigue atrincherada en el luterano-calvinismo de la culpa a los socios del sur, después de que se haya hecho dueña del registro de la propiedad del Mar Egeo, de las Baleares y supongo que de buena parte de Canarias. Ah, sí, Merkel suele descansar en La Gomera, qué honor. Una vez más, Alemania ha hecho buenos a los norteamericanos, porque Grecia se habría salvado (y Europa) con que Alemania encabezara un diminuto Plan Marshall. Pero no quiso y al final las culpas que ellos propiciaron son de los pecadores del sur. Muy propio de Alemania, siempre tan superior, y ES MENTIRA que sean tan trabajadores (desde luego no más que los del Mediterráneo); lo que sí son muy ricos, en buena parte por el trabajo de los del sur. Me encantaría que Grecia eliminara a Alemania en la Eurocopa (es curioso que les toque en cuartos de final). No es probable que ocurra, porque son pocas las alegrías en casa del pobre, pero al menos habría un poco de justicia poética.

(Viene de ayer)

***

...
¿Quién demonios es el que dice que yo tengo que escribir esto o lo otro, o simplemente escribir? Cuando llevo un tiempo sin publicar novelas, algún conocido me exige una entrega inmediata, mientras él se dedica a pescar en la punta del muelle. ¿Por qué tengo yo que escribir y él no? Y si escribo ¿por qué debo escribir lo que él desea o publicar de la manera que a él le parece? Y se siente traicionado porque mi novela siguiente no es la que él esperaba. No estoy poniéndome de parte de nadie, pero defiendo el derecho de los escritores a escribir libremente, y tampoco creo que nadie deba juzgar trayectorias personales, porque la vida es muy dura, y cada uno se defiende como puede.

zquesadaa.jpgLo importante de aquella hornada de narradores (hablo de los del setenta), que no generación, puesto que poco se parecían unos a otros en asuntos estéticos o ideológicos, es que son fundacionales, y nadie puede negar ese carácter a aquellos libros. A unos les gustarán más o menos, habrán resistido mejor o peor el paso del tiempo, pero están ahí. Ahora no vale decir que si esto o si lo otro, hay que valorar que todas aquellas novelas eran primerizas, algunas titubeante y otras más maduras, pero fruto del entusiasmo de un grupo de veinteañeros que luego han escrito novelas mejores, porque tampoco La mala hora tiene el calibre de El Coronel no tiene quien le escriba o, mucho menos, el de Cien años de soledad y nadie discute a García Márquez.

Pero no se trata de hacer competiciones. Los del setenta tienen el pedrigree fundacional, eso lo reconozco y lo defiendo, y también digo que como generación cronológica se han mantenido vivos prácticamente todos, cosa que no es frecuente porque muchos suelen abandonar. Hay un par de centenares de novelas escritas por canarios en las últimas décadas, y con que sólo fuesen estimables el 10%, tendríamos 20 buenas novelas, y eso no pueden decirlo todos los territorios, y, la verdad, tampoco en Sicilia se escribe un Gatopardo cada año. Y ello ha sido posible porque hubo una generación que puso a funcionar la máquina.

Creo que ha llegado el momento de que quienes se mueven en el campo del estudio de la literatura hagan un balance justo del siglo XX, no sólo de los narradores del último cuarto de siglo, a ver si vamos poniendo las cosas en su sitio de una vez, reivindicamos algunas obras importantes, poco o nada conocidas, y le cortamos la cabeza a algunos chusqueros que detentan rango de capitán general. Pero eso es trabajo de las universidades, que de momento sólo usan gafas para mirar muy lejos.


(Hago estas reflexiones sobre la narrativa que se escribe en Canarias y por canarios y lo hago en dos entregas para no cansarles)

***


La eclosión de una nueva generación narrativa nos invita a no olvidar que el origen de este fenómeno de forma continuada tiene lugar en los años setenta, aunque ante hubo novelas y narradores, basta recordar a Alonso Quesada, Ángel Guerra y, por supuesto, a Galdós. Pero una narrativa sistemática y permanente, como un hecho natural igual que siempre fue la poesía, solo tiene lugar a partir del boom de los años setenta. Y esto puedo reivindicarlo yo, porque no pertenezco ni a aquellos setenta ni a las nuevas generaciones. En realidad, soy casi un solitario sin generación en medio de dos momentos importantes de nuestra narrativa.

Como todo nacimiento, tiene sus mulas y sus bueyes, sus pastores y hasta sus arcángeles, y casi siempre encarnados en quienes no han escrito una sola línea narrativa, sino en los comentaristas y ayudantes que, si nos descuidamos, acaban poniéndose las medallas del talento ajeno. Y si no hacen lo que ellos habían previsto se sienten traicionados, porque los hay que decidieron que fulanito debería escribir la gran novela del mar, menganito la de la emigración y zutanito la primera gran novela urbana canaria.

z galdósss.jpgEntiendo ese fenómeno como el inicio de un tiempo nuevo, aunque los desagradecidos de siempre piensen que la normalización de la narrativa en Canarias es cosa de cada uno de ellos, cuando publicaron su novelita ayer por la tarde. Nada de eso, al César lo que es del César, la generación del setenta es el comienzo de un tiempo nuevo, eso no tiene vuelta de hoja, y luego pueden haberse escrito novelas maravillosas, pero nunca habrían visto la luz si la maquinaria no se hubiera puesto entonces a funcionar. Tal vez era el tiempo, la madurez de una sociedad, las posibilidades de un tardofranquismo, el empuje de los novelistas latinoamericanos. Eso es cosas de estudiosos, pero el hecho es que fueron ellos y no otros, como el huevo de Colón, pero una realidad indiscutible. La historia se escribe así, y si Agustina de Aragón es una heroína es porque estaba en el Puente de Piedra zaragozano con un cañón el día que intentaban cruzarlo los gabachos. Había que estar allí y hacerlo, muy fácil, pero hay que disparar el cañón y escribir la novela. Y eso hicieron, nadie puede pedirles más, encima de que le dieron a la bola que se les venía a los pies cuando tenían que darle.

Las traiciones están casi siempre en la mente del que se siente traicionado, porque espera de los otros cosas que nadie le ha prometido. Dicen que se espera de Fulano la gran novela altlántica, pero este buen señor a lo mejor quiere escribir una historia de espías, o creen que porque Ciclano inició no sé que veta en una de su novelas ahora tiene que seguir explorando algo que a él le resulta aburrido y se dedica a otra cosa. Zutano, que iba para genio, sencillamente no escribe, porque sus circunstancias vitales se lo impiden o porque no le da la gana...

***

(Continuará mañana)


Se cumplen hoy 35 años de las primeras elecciones después de la dictadura, las que iniciaron el camino que desembocaría en la Constitución de 1978. Como vemos, en año y medio se le dio la vuelta a la tortilla, eso es al menos lo que nos han hecho creer durante estos 35 años. Y llama la atención cómo en esos 18 meses se pudo hacer una Carta Magna que desmantelaba teóricamente el estado franquista, hubo un referéndum, y todo ello sin esas dilaciones y cortapisas que la propia Constitución introdujo; decían que eran mecanismos de seguridad, que era bueno dar protagonismo a los partidos para fortalecer la democracia, y en esas nos han estado diciendo que la Transición española fue un ejemplo para el mundo. Si seguimos aceptando pulpo como animal doméstico, España pasó en año y medio zurnas_de_metacrilato[1].jpgde ser una dictadura a convertirse en una monarquía parlamentaria. Y es verdad que fue así, lo que no está tan claro es que esa monarquía parlamentaria fuese todo lo democrática que debió ser. Como ocurre cuando se construye con malos materiales, el tiempo afecta al adificio, y eso es lo que le está pasando al sistema político español, que tiene aluminosis, y es ahora cuando revela los errores y las prisas, con los cuarteles vigilando qué se hacía en 1977. Esto pudo ser una disculpa entonces, pero han pasado 35 años durante los cuales se ha podido avanzar en la calidad democrática. Nada se ha hecho, y el descrédito del sistema, la sensación de una representatividad que no se corresponde con la realidad y la evidencia de que durante décadas hemos estado en manos de irresponsables aconsejan un cambio de rumbo urgente. Eso es lo que surge desde movimientos como el 15-M, pero los partidos políticos, instalados en una inercia egoísta y a la vez suicida, se niegan a verlo. Es verdad que la crisis económica no aconseja hacer olas demasiado grandes, pero la historia nos dice que los grandes cambios se producen en tiempos revueltos. Y hay otra constante histórica: lo que no se hace cuando es debido acaba imponiéndose por el peso de los hechos, y cosas que durante años no ocurren y que parece que necesitarían mucho tiempo suceden en una semana. Ojalá los dirigentes reflexionen y se pongan a trabajar en algo más que en garantizarse un puesto público o un cargo en su partido, porque hemos pasado de la libertad sin ira a estar iracundo e indignados, sin más.


zLviv[1].jpgSolo hay que echar un vistazo al mapa de las dos naciones donde se celebra la Eurocopa (Polonia y Ucrania) para darnos cuenta de que los europeos han sido siempre ombliguistas, fanáticos, racistas y violentos. Polonia, por ejemplo es un cruce de caminos, que ha tenido su capital en varias ciudades, según qué región, etnia o religión tuviese en cada momento la sartén por el mango. Su territorio ha sido repartido una docena de veces, y ha sido escenario sangriento de las mayores masacres europeas (guerra de los Cien años, anexión a Prusia, anexión al imperio Austro-Húngaro, holocausto nazi, incorporación forzoza al Pacto de Varsovia...), y Ucrania más de lo mismo, pues en su configuración actual están contenidos territorios como el de Galitzia (hay dos, Oriental y Occidental) que incluso han llegado a tener estado propio al final de la Edad Media. Por ejemplo, la ciudad de Lviv -que se denomina de muchas maneras según la nombres en polaco, ucraniano, ruso o alemán- es un refrito de historia, pues hoy es una de las sedes ucranianas de la Eurocopa, pero no hace tanto que era claramente territorio polaco. Y eso, que podría ser una curiosidad histórica, sigue latiendo aquí y allá, con rivalidades, guerras (no olvidemos Los Balcanes), lenguas y conflictos a menudo infantiles, porque tienen que ver con razas, religiones o demandas territoriales. Y esa es la Europa que pretenden unificar con una simple moneda única, y conseguir en diez años lo que nunca se logró en mil.


Cualquier canario que desde sus primeros años se haya asomado a la prensa diaria sabe quién es Mª Dolores de la Fe. Su largo recorrido de nueve décadas por nuestras letras la convirtieron en la mujer más longeva, la decana de nuestra literatura, solo aventajada en el tiempo por el aun felizmente vivo José Miguel Alzola. Y ahora nos ha dejado huérfanos de su forma de entender la vida y las letras, que para ella eran lo mismo, pues en sus páginas se refleja la manera de ser de un pueblo, el nuestro, en toda la trayectoria del siglo XX.

ZMDF1.JPGPertenecía la escritora a una generación que se abrió al mundo en un momento muy difícil, la guerra civil y la primera posguerra. Es la generación contemporánea a la de Antología Cercada, la de Lezcano, los Millares y Ventura Doreste, pero que caminó en paralelo a esta, con menos implicaciones política y una mayor afección a las raíces. Pancho Guerra, Manuel González Sosa y Antonio de la Nuez iban a su aire, y en medio de las dos corrientes estaba Carmen Laforet, que en los años cuarenta abrió el camino para una nueva generación de novelistas después de la guerra, cuando ganó la primera convocatoria del Premio Nadal. La amistad entre Carmen Laforet y María Dolores de la Fe se mantuvo siempre, y seguramente fue la escritora ahora desaparecida el mejor oráculo con el que contó Carmen Laforet en los momentos duros de su vida, que ya conocemos que fueron muchos.

No tuvo tampoco una vida fácil María Dolores de la Fe. Los retos humanos que el destino le puso delante los afrontó con una dignidad y una humanidad ejemplares, sin perder la sonrisa y esa socarronería que tenía pegada a la piel aun en las situaciones más complicadas. Cuando yo empezaba a publicar artículos en Canarias7, solía llamarme para comentarlos, y me animaba a usar la ironía como arma literaria, una ironía que es sin duda su sello de identidad, con la que retrataba su entorno y trazó la crónica ciudadana de una época tan larga como la vida le permitió, y que podemos enmarcar en el cuadro de honor periodístico y social en el que figuran nombres tan queridos y recordados como Gilberto Alemán, Chela y el origen de todo, el maestro Alonso Quesada.

ZMDF2.JPGLiterariamente, María Dolores de la Fe era un glorioso híbrido entre lo popular y lo culto, y siguiendo a Santa Teresa, que decía que Dios andaba entre los pucheros, para ella la escritura era la suma de pequeños paréntesis entre las labores de un ama de casa. Nadie como ella para burlarse de sí misma, poniendo siempre su condición humana por delante de cualquier otra consideración. Siempre fue reacia a los reconocimientos, aunque, a su pesar, tuvo que soportar alguna medalla, y con su consentimiento más de un premio literario. Escribía libros con la misma sencillez que improvisaba artículos, muchos de ellos en las páginas de un naciente Canarias7 al que aportó su entusiasmo durante años, haciendo las delicias de su legión de lectores, que se veían en sus renglones como en un espejo.

Sus libros se reparten entre novelas, relatos y otros de difícil catalogación en los que lo mismo establece un diálogo con La Celestina o el Doncel de Sigüenza que se explaya en sus recuerdos que son historia de esta isla. Su momento de gloria nacional lo tuvo en los años setenta de la mano de Cristóbal Colón, del se debate una y otra vez su lugar de nacimiento, su verdadera tumba, su soltería y hasta su propia existencia; pues bien, María Dolores de la Fe, subida a su ironía infinita sostuvo en un libro que Colón era una mujer, basándose en argumentos tan nimios y cómicos como que en los escritos del Almirante, al lado de su firma, solía aparecer la palabra SUM, que ella convirtió en siglas de "Soy Una Mujer". Como vemos, el sentido del humor le rebosaba casi tanto como su inmensa humanidad. Hoy es un día triste porque se nos va la última figura que levantó acta de una Canarias que ya no existe, y siempre con una sonrisa en la cara, como lo hacía todo. Descanse en paz.
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Este trabajo fue publicado ayer en la edición impresa de Canarias7.


zzmafffal.JPGHoy es un día raro. De un lado la tristeza por la pérdida de María Dolores de la Fe y de otro la peplejidad al escuchar hablar a personajes públicos, sean políticos, artistas o empresarios (siempre hablan los que tienen las espaldas bien cubiertas), que no dejan de pregonar que hay que reducir, ajustar, contraer, pero siempre en las costillas de los más desfavorecidos. He llegado a la conclusión de que, una de dos, o son de un cinismo rayano en la crueldad o es que realmente ser creen mucho más listos que lo demás y por consiguiente nos toman por tontos, con lo cual estaríamos en manos de unos psicópatas. Empezando por el Rey, que no se esconde de las cámaras de televisión para dar la enhorabuena a Rajoy y a Luis de Guindos por el rescate-intervención-crédito europeo, en el acto de toma de posesión del nuevo Gobernador del Banco de España, como si fuesen los artífices de una gran lotería para los españoles, donde no aparecen cien millones para resolver el problema de la minería de carbón y surgen cien mil (mil veces más) para salvar a la banca. Sigue Esperanza Aguirre que va a apretar las clavijas en muchas prestaciones a los más pobres, euro aquí, euro allá, ahoga a los débile y dice que va a recaudar 15 millones de euros (un cifra ridícula que se gastará en tonterías como la inútil promoción de Eurovegas). Ana Botella se lía y acaba por no saber lo que dice, y de lo que sucede en Canarias mejor no hablar, porque o es que no se enteran o están locos. Forman parte de mi ataque de perplejidad hasta las palabras del tenor peruano Juan Diego Flores, cuyas declaraciones en Las Palmas son tan.... Me niego a calificarlas, les dejo el enlace para que juzguen ustedes.


-Su cortado, con una pulguita y un vaso de agua, don Virgilio. ¿Qué le parece lo del rescate a España?

-No, hombre, no es un rescate, ¿o es que no oíste al Presidente del Gobierno? Se trata de una apertura de líneas de crédito para el sistema financiero español, una recapitalización de la banca, un apoyo al fluido de capital, un acuerdo para inyectar solvencia y dinamizar el sistema, que forma parte del plan global de saneamiento de la economía española.

-Ya, no es un rescate, es una intervención.

zzyyFoto0377.jpg-Tampoco, lo dijo bien claro el ministro de Economía: es un préstamo con condiciones más ventajosas que las del mercado destinado a la reestructuración del sistema financiero. Va dirigido al saneamiento de la banca para que que fluya el crédito a las empresas y a las familias. Es un respaldo a la economía española, darle la vuelta al sistema para que vuelva el crédito, y sin duda es una aportación española a la salvación del euro.

-Pues un amigo poeta puso en su Facebook que no es un rescate, es un secuestro.

-Que no, de verdad que no. Es un mensaje al mundo de que el euro es un proyecto irreversible. Y ya oíste que Rajoy dijo que no entraría en debates nominalistas. Pero dejémoslo, tengo prisa, dame la cuenta.

-No don Virgilio, no voy a cobrarle, sino que usted me hará una compensación monetaria equivalente al valor de lo consumido, aumentado por el segmento de la transacción que corresponde a mi beneficio industrial y otro espacio del recorrido contable que luego yo debo trasladar a la agencia recaudatoria en concepto de IGIC. No es un pago, es un intercambio de valores.

-¿Cuánto es?

-No se apure, don Virgilio, le vendrá explicado en el ticket una vez que la caja haya evaluado su billete y determine el equilibrio compensatorio en relación con lo consumido.


(No tengo por costumbre escribir los domingos, pero hoy debo hacerlo por patriotismo, en apoyo a la heroica empresa que capitanea el Presidente de Gobierno: ganar a Italia)

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La gente anda entretenida con cosas menores: Ya tenemos una nueva palabrita -el FROB-, la banca española se tambalea, mueve el dedo la directora del FMI, Obama mete un rasca a las instituciones europeas por su insensibilidad y ¡hale hop! sale de la chistera un fajito de billetes que puede ser de hasta cien mil millones de euros. Para que me entiendan, 2.100 euros por españolito, incluyendo a los niños de teta (me refiero a los bebés, no a otros lactantes) Ya digo, cosa menor.

ZFotoY0376.jpgLo importante es que, desafiando el terrible Mar del Norte donde sucumbió la Armada Invencible, Rajoy se ha ido a Gdansk, que es la ciudad que sirvió de disculpa para que Hitler invadiera Polonia, la ciudad de Walesa, la ciudad en la que nuestra aguerrida pero muy sofisticada selección de fútbol va borrar de una vez por todas a la diabólica Italia de la faz de La Tierra. Ya España la eliminó de la anterior Eurocopa, pero aún debe seguir pagando la eliminación de España en el Mundial del 94, cuando el malvadísimo Tassotti le rompió la nariz a nuestro insigne Luis Enrique (fue el partido en el que Julio Salinas hizo amistad con el balón y casi se lo lleva a casa en lugar de patearlo a la red).

Esta de ahora es una empresa patriótica, y el Presidente del Gobierno está donde tiene que estar, no haciendo números, que es cosa de contables, no de héroes. Rajoy tirando las puertas de Gdansk, codo a codo con el Príncipe, qué estampa. Sólo falta el brazo de Santa Teresa (de lo poco que queda incorrupto). Debería haber ido también el General Jefe del Estado Mayor de la Defensa con armadura, y llevar una vaquilla para que Felipe la toree en el descanso del partido con mariano como mozo de espadas, y que así los lánguidos europeos sepan de qué estamos hecho (mejor una vaquilla que mitigar el paro). ¿El rescate? Una tontería de sábado por la tarde. ¿Qué es eso frente al eje Xavi-Iniesta-Silva o la muralla Casillas-Piqué-Ramos? Perder con Italia sí que sería terrible, el Gran Capitán saldría de su tumba gritando "¡Gaeta, Ceriñola, Garellano, a mí los tercios de Nápoles!".


Para los seguidores fervorosos de Gabriel García Márquez, la reciente edición de toda su cuentística en un solo volumen no es mucho más que una curiosidad editorial y en todo caso bibliófila. Literariamente es una certificación más de la enorme calidad de uno de los narradores más importantes de la historia en nuestra lengua. Como suele ocurrir con la mayor parte de los narradores, García Márquez comenzó publicando cuentos, el primero de ellos en el diario colombiano El Espectador, que tituló La tercera resignación. Otros relatos le siguieron, porque el cuento es más fácil de publicar, pues cabe en revistas, suplementos literarios de los periódicos y antologías compartidas.

zzgabo11.JPGExiste, además, la falsa creencia, de que alguien que quiere ser novelista debe curtirse primero en el relato breve, cuando es bien sabido que el cuento es un género literario muy difícil, y que es en sí mismo un mundo concentrado que no admite distracciones. Cortázar decía que la novela es una carrera de fondo, en la que puedes bajar el ritmo, mirar a la grada y hasta detenerte unos instantes a beber agua; el cuento es una carrera de cien metros lisos en la que no cabe el mínimo despiste, la más leve mirada a lo que no sea la meta. Abundando en esta diferencia, en una novela un personaje llega a su casa y pone música, cualquier disco, y se sirve una copa; la trama sigue con aquella música y el personaje tomando la copa a sorbos. Pero eso es importante en el decurso de la conexión entre autor y lector, porque finalmente son solamente artilugios para hacer descansar al lector de la tensión de la trama central. En un cuento, ese mismo personaje pondrá música, pero no una cualquiera, sino La Sonata K 212 en la mayor de Scarlatti ejecutada con clavicémbalo, y tomará un coñac concreto, porque si en el cuento aparece esa música y esa bebida es porque son determinantes para su resolución. Por lo tanto, nada queda al pairo, como sucede en todas las novelas con determinados pasajes.

Hay autores que han elevado el cuento a la cima literaria, desde Boccacio y Chaucer, a Maupassant y Chéjov. En España, el cuento literario empezó a decaer seguramente abrumado por el enorme peso de la novela, la poesía y el teatro de nuestro Siglo de Oro. Durante varios siglos, el cuento ha sido considerado un género menor, un aprendiz de novela, cosa que como hemos visto nada tiene que ver con la realidad. El cuento es el hermano pobre y el gran desconocido, aunque escribieran cuentos magníficos autores como Galdós o Clarín. En las últimas décadas ha empezado a valorarse más, con autores celebrados como Mateo Díez o Manuel Rivas, que incluso han alcanzado con libros de cuentos el Premio Nacional de Narrativa.

En Hispanoamérica, por el contrario, el cuento nunca perdió el prestigio literario que le corresponde. Autores como Rulfo, Cortázar, Arreola o Borges lo cultivaron con excelencia, y en el caso de los dos últimos nunca escribieron una novela, ni falta que les hizo. En esa línea, Canarias ha estado más cerca de América, y desde finales del siglo XIX con los Hermanos Millares hasta épocas más recientes, el cuento está entre lo más granado de nuestra narrativa: Isaac de Vega, Antonio Bermejo, Víctor Ramírez, Pedro Lezcano, Dolores Campos-Herrero...

zzgabo22.JPGGarcía Márquez responde al patrón de narrador hispanoamericano, que alterna cuento y novela con igual maestría, sabiendo que está tocando dos instrumentos diferentes. Porque también se ha dicho que puede haber un cuento de cincuenta páginas y una novela de veinte, puesto que el tratamiento es distinto. Es verdad que, en general, la temática de los cuentos de García Márquez se mueve -como en sus novelas- en ese mundo nebuloso que llamamos realismo mágico y tienen como fuente la tradición y la vida cotidiana de unas sociedades muy peculiares, y la excepción son los Doce cuentos peregrinos, que al autor sitúa en Europa durante los años en que anduvo por el viejo continente ejerciendo sus corresponsalías periodísticas, aunque los escribió mucho después.

Cabe decir aquí que muchos de sus relatos breves son germen de novelas que luego unas se escribieron y otras no, como el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo o Los funerales de la Mamá Grande. Otros nacieron desgajados de episodios novelescos, como La Increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, que aparece antes esbozado en Cien años de Soledad. Como sucede con la mayor parte de los novelistas (y algunos poetas como Benedetti) hispanoamericanos, su faceta cuentística está a la altura de sus novelas, desde Horacio Quiroga y Miguel Angel Asturias hasta la generación de Boom y después, de lo que García Márquez es el paradigma, pues sus relatos se leen con la misma fruición que sus celebradas novelas, que en algunos casos son herederas literarias de grandes colecciones de relatos (Carlos Fuentes dixit), desde Las mil y una noches y Los cuentos de Canterbury hasta La Biblia.
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(Este trabajo fue publicado el pasado miércoles en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7).


Philip Roth es uno de esos escritores que no necesitan respaldos y galardones, porque su presencia y su peso son tan palmarios que sus premios son lo de menos, aunque finalmente pueda tenerlos casi todos. Hace más de treinta años que, cuando hablamos de novela norteamericana o incluso de novela a secas, el nombre de Philip Roth entra en la primera lista mental que se nos ocurre. Muchas veces sabemos de una figura de la cultura por el premio que recibe y nos preguntamos "¿este quién es?" Por el contrario, la incidencia en la cultura de nombres como Borges, Fellini, Graham Greene o Katharine Hepburn es tan evidente que importa poco si le han dado o no el Oscar, el Nobel o Pulitzer. Es como pensar en el Nobel de la Paz y Gandhi, que nunca se lo dieron y sin embargo siempre fue un símbolo.

Philip Roth es una de esas figuras, como lo son García Márquez, Paul Auster o Murakami. En realidad, son autores que prestigian los premios, porque Roth no va a ser más conocido ni a vender más por recibir ahora el Príncipe de Asturias o si mañana le otorgan el Nobel. Ya está ahí hace tiempo y cuenta con el favor del público, de la academia y de los escritores, y esto último es fundamental, porque es como un club inglés en el que los socios son los que deciden quiénes forman la directiva. Si estos grandes premios dependieran de mí, ninguno de los nombrados sería premiado, es una redundancia. Por lo tanto es más que evidente que Roth es uno de los mayores novelistas vivos en cualquier lengua y merece el Príncipe de Asturias y cualquier otro galardón que quieran otorgarle, pero suena como el chiste del detective: "hay una colilla, aquí han fumado".

zzroth.JPGEn cuanto a su obra, Philip Roth es una especie de Woody Allen que no trata de hacer reír, aunque su ironía a menudo contenga un humor ácido de muchos quilates. Sus monólogos íntimos ponen patas arriba todo lo que le rodea, y entra en los valores sociales judíos como una excavadora. Eso sólo puede hacerlo un judío, y es evidente que la sombra de Saúl Bellow es alargada, que se bifurca en distintos caminos como los de los mencionados Auster, Allen y, por supuesto, Philip Roth.

Mucho antes de que levantara acta del capitalismo endogámico y depredador en su trilogía americana de los años noventa, Roth ya había puesto su sello en la cultura estadounidense desde su primer libro, una colección de relatos titulado Good Bye, Columbus, hace más de medio siglo, y ya se quedó a vivir en la cultura del planeta cuando publicó en 1973 La gran novela americana. Que Roth sea Premio Príncipe de Asturias es bueno para el premio, pero a lo mejor no tanto para el conocimiento de la cultura, porque estos galardones deberían señalarnos autores de valía que no tienen una presencia cultural tan evidente.

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(Este trabajo se publicó ayer en la edición impresa de Canarias7).


(Ray Bradbury, otro que se va, ya podemos empezar a quemar libros)

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zfutbolll.JPGNicolás Melini es un palmero que vive en Madrid, miembro de esa diáspora producida por la centrifugadora cultural que es Canarias. Alguien dijo que todo escritor que se precie debe tener bajo sus pies un continente, eludiendo la metáfora vital y refiriéndose a la mera geografía; de esa manera nada tendrían que decir en la novela Carpentier, Lezama Lima, Lampedusa, Joyce, Dickens y cientos de novelistas insulares, incluso los de Manhattan, que al fin y al cabo es una isla. Por otra parte, otro alguien dijo que la verdadera literatura es insular, refiriéndose al origen de nuestra cultura, que en buena parte surgió en las islas del Mar Egeo. En ese sentido, la escritura de Melini es insular, porque indaga en el origen del hombre, tanto en sus poemas como en su narrativa. Cuando la llamada novela negra parece haberse asentado con éxito en los escaparates y hace fortuna en Canarias, hay que decir que Melini publicó El futbolista asesino hace una docena de años, con lo que de alguna forma fue uno de los que abrió camino. Ahora se reedita con ambición de mayor proyección editorial, y desde luego la merece, porque es una obra que va más allá del mero relato de las peripecias de un asesino en serie. Se trata de una novela que hurga en las enloquecidas motivaciones de un hombre para convertirse en monstruo, el camino entre Jeckyl y Hyde, el tormento de Raskolnikof en El crimen y el castigo, las delirantes justificaciones de un Hannibal Léckter que se mueve en su propia lógica depredadora y autodestructiva. Por ello traigo aquí esta novela, que va camino de convertirse en un clásico inminente de nuestra narrativa.


La suspensión del concierto de Sting en Tenerife y las dificultades económicas alrededor del de Sprinteen en Gran Canaria han puesto sobre la mesa el debate sobre el momento para realizar estos grandes eventos. Es indudable que en Canarias hay un público muy entregado a todo tipo de música, desde la más popular hasta la más clásica, pero cabría preguntarse si en las actuales circunstancias es ético ayudar con dinero público en estas actividades.z888Foto0362.JPG Soy de la opinión que la cultura y el deporte en todas sus manifestaciones son muy importantes, pero cuando llegan las vacas flacas hay que priorizar. Si se aprietan las tuercas en sectores tan básicos como Sanidad y Educación, si se reducen las coberturas a las personas con dependencias, si la cultura en alguna de sus vertientes creativas queda desamparada y a nadie parece importarle, también habría que reconsiderar los grandes eventos, porque si hay que apretarse el cinturón han de hacerlo todos, pues a veces es incomprensible que se siga sosteniendo a todo tren alguna actividad (minoritaria o mayoritaria, que de todo hay) mientras otros sectores, también importantes, quedan a la deriva. Porque artistas de la talla de Sting son muy celebrados, pero sus cachés siguen siendo indecentes para tiempos de crisis. No es para alegrarse que se suspenda un concierto de cualquier tipo o que deje de celebrarse un festival, pero tampoco da risa que dejen de publicarse libros, con un coste infinitamente menor que esos grandes eventos. Habrá que racionalizar todo esto, porque en deportes tampoco pueden aportarse ayudas que van a parar a salarios disparatados de algunos deportistas.


zhkDSCN4139.JPGA estas alturas de la película, no estoy seguro de casi nada, y con los datos que tengo, que son los que salen en lo medios, no puedo saber si esta crisis fue desencadenada a propósito para tirar de las bridas, o si se produjo por acumulación de errores no deseados, o se veía venir la curva y nadie apretó el freno. Yo creo que es un poco de todo, pero lo más grave es que, sin querer o queriéndolo, el sistema ha conseguido a través del miedo que la gente se paralice. Y cuando una sociedad se detiene empiezan a derrumbarse los principios por lo que se rige. Ahora mismo, quien tenga trabajo con contrato fijo procura no decirlo en público, porque se ha conseguido crear una especie de complejo de culpabilidad frente a los desempleados. Y no digamos si el trabajador en cuestión cobra un salario no ya alto, sino simplemente decoroso, que lo acompleja frente a los salarios bajísimos que abundan en quienes tienen trabajo aunque sea eventual. Lo siguiente será que los pensionistas encuentren lógico que no se les atienda debidamente, que aplaudamos el copago en Sanidad y que entendamos que solo accedan a carreras universitarias con beca los pobres cuyas capacidades sean estratosféricas. Los demás serán mulas de carga, y ya empiezan a escucharse comentarios como "en mi época sólo estudiaban unos pocos". Es decir, lo malo no es que quieran quitarnos nuestros derechos, eso es lo normal, quien tiene la sartén por el mango siempre trata de imponerse, lo verdaderamente grave es que a muchísima gente empieza a darle igual o incluso se vuelven conversos de un liberalcapitalismo que los ha puesto a los pies de los caballos. Ese es el mayor peligro, una especie de síndrome de Estocolmo.


¿Por qué los británicos, tan modernos y avanzados, babean como siervos medievales ante la familia Windsor en el jubileo de Isabel II?

¿Por qué Alemania siempre dice "no" y luego nos lava la cara diciendo que España tiene potencial para salir de la crisis?

zzpalooo.JPG¿Por qué los especuladores ganan dinero haciendo que España, Italia, Grecia o Portugal bajen su credibilidad?

¿Por qué se hace una nueva campaña de Gibraltar precisamente ahora, cuando desde siempre hemos sabido que la colonia británica es una lavadora?

¿Por qué se permite el genocidio en Siria?

¿Por qué en tres municipios de Cáceres deciden en referéndum que unos euros que tienen los ayuntamientos se dediquen a fiestas taurinas y no a crear empleo?

¿Por qué ya tienen preparados billete, hotel y agasajo algunos políticos y sus séquitos para los partidos de España en la Eurocopa?

¿Por qué ha ido el rey de España a Brasil si allí no hay elefantes?

¿Por qué pregunto si ya sé que estas preguntas se contestan desde la estupidez, la corrupción, la insolidaridad y la prepotencia?


Hace seis años, cuando España fue eliminada por Francia en los cuartos de final del Mundial de Alemania, se comentaba que era una pena, porque cuando un país gana un Mundial o una Eurocopa se levanta el ánimo general y hasta se hablaba de porcentajes de incidencia en la mejoría económica, que entonces decíamos que iba regular, pero que comparada con la de ahora era Jauja.

zzzeurrrc.JPGResulta que dos años después, en 2008, España ganó la Eurocopa en Viena, y casi coincidió con el comienzo "oficial" de la crisis. Luego, en 2010, España se alzó con el Mundial de Sudáfrica, justamente un mes después de que Zapatero tomara aquellas primeras medidas draconianas. La cosa, como hemos visto, ha ido empeorando, y ahora Rajoy le ha pedido a la selección que gane esta Eurocopa, porque España necesita una alegría. Si así ocurriera, España lograría un récord, pues todavía ninguna selección europea ha conseguido encadenar tres títulos seguidos en las dos grandes competiciones.

Siguiendo los comentarios de 2006, un triunfo así nos pondría en la cresta de la ola y la economía subiría como la espuma. Pero resulta que la gloria española en el fútbol se superpone casi milimétricamente con el descenso económico, con lo que casi dan ganas de pedir que, no, por favor, otra vez no, porque sería el derrumbe total, y más si recordamos que la secuencia de campeones más recientes es casi un listado de países intervenidos, porque el Mundial de 2006 lo ganó Italia, y la Eurocopa anterior a la que ganó España (2004) se celebró en Portugal, que quedó subcampeona porque ganó... (redoble) ¡GRECIA!


zCTB.1991.1[1].jpgEste fin de semana voy a declararme en huelga informativa. Después de una semana en la que a todas horas la radios nos aterrorizan con anuncios apocalípticos, que los medios digitales informan al minuto de las peripecias de la prima de riesgo y que nadie parece saber qué va a pasar, prefiero ausentarme del mundo exterior, hacer un bucle y entrar en el territorio de la fantasía, que tampoco es muy ajeno al real, porque nos hablan en los medios de conceptos inasibles. Hasta la Baronesa Thyssen ha puesto en venta un cuadro muy valioso para tener liquidez, que a su nivel es como cuando los pobres van al Monte de Piedad con las alianzas de boda. Crisis ha habido muchas y de todas se ha salido de una forma o de otra, pero en esta la sensación es que los que van al timón no saben cómo afrontarla. Y vuelve la crítica a los responsables públicos, sean políticos, dirigentes de corporaciones económicas o reguladores del mercado financiero. No se entiende muy bien por qué de las zonas económicas del planeta que mueven monedas y crean mercado (Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, China, Brasil y Eurozona) la única que no levanta cabeza es la nuestra. Está claro que Bruselas y el BCE algo están haciendo mal, y la dictadura berlinesa de la Mamá Grande suena a reprimenda a los países del sur, pero a la larga acabará salpicando también a Alemania. En fin, que ya ha pasado otro viernes, y a los que piden que Rajoy hable y explique les digo que no se afanen, que a lo mejor callado está más guapo, porque cada vez que habla sube el pan.
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(El cuadro de la foto es La esclusa, de John Constable, que es el que ha puesto en venta la Baronesa)

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