los blogs de Canarias7

Archivos Mayo 2012


Dice el novelista José María Gironella que el que dice que su tierra es la mejor del mundo es un ignorante. Pocas ideas comparto con este novelista, pero esta desde luego sí que la suscribo. Canarias no es la mejor tierra del mundo, ni la peor, aquí hay valores de los que carecen en Hungría, y sin duda los húngaros poseen otros que nosotros no tenemos. Pero ambos son valores culturales de la Humanidad, zvDSCN4130.JPGy si a los magiares les corresponde velar por ellos para ofrecerlos a todos, la misma misión nos corresponde a los canarios con lo nuestro. Exaltar lo propio con exclusión de lo ajeno es una estupidez, hacer lo contrario un disparate, que en Canarias se ha practicado durante décadas, acaso por complejo de inferioridad. Las danzas húngaras de Brahms y los Cantos canarios de Teobaldo Power son aportaciones a la cultura universal, lo mismo que el timple, la Lucha Canaria o mil elementos autóctonos de centenares de pueblos regados por los cinco continentes. Canarias, a la vez que contiene elementos propios de gran valor, lleva cinco siglos entrenándose en la recepción de influencias exteriores. Pocas tierras como la nuestra tan permeables a los movimientos culturales que nos llegaban desde fuera. Prueba de ello es que en algunas épocas fuimos la avanzadilla, como sucedió en el Renacimiento, en La Ilustración o en los aires nuevos de los años sesenta del siglo XX. Y por ello, más que nunca y más que nadie, debemos mirar con actitud abierta, hacia adentro y hacia afuera.


Quintín Silva fue un herrero forjador de herraduras y aperos de labranza que vivió en mi novela El as de espadas, y contaba lo que sucedía a su alrededor en cuartetas, romances o espinelas, que unas veces improvisaba acompanándose de la guitarra y otras escribía en una libretas manchadas con tizne de la fragua que finalmente las devoró junto al decimista. Anoche se presentó en mi escritorio, armado de una vihuela, como Martín Fierro, y se empeñó en cantar sus cuitas en décimas. Son estas:

zpayador2.jpg

Un nuevo vocabulario

nos bombardea con encono:

Banco Central, eurobono

y un tal Fondo Monetario.

Voraces e insolidarios,

ladrones de magno fuste

utilizan el embuste

y el reproche más taimado:

La culpa es de los mercados,

la solución, el ajuste.

zpayador1.jpg

Nos vendieron la Eurozona

como una mina de sal,

que con el gran capital

iba a ser la campeona.

La crisis, cual amazona,

a los débiles abate,

y recibe jaque mate

la democracia en un sesgo

que llaman prima de riesgo

y roban con el rescate.

zpayador3.jpgQuintín Silva siguió recitando, mientras pulsaba la guitarra, pero ya solo escuché las milongas y chacareras que salían de sus cuerdas y que ahogaban la voz. Luego se fue desvaneciendo hasta que desapareció. Si alguna vez volviese a presentarse en mi escritorio, les daré cuenta.


Yo entiendo que es bueno recordar muestra tradiciones, y conservarlas en la medida de lo posible, que sepamos cómo vivían nuestros antepasados, rememorar la trilla, el chinchorro y las descamisadas de piñas. Todo muy rural y marinero, y eso es lo que se promociona en los festejos alrededor del Día de Canarias. Pero Canarias tiene un presente y debe mirar al futuro, y lo actual no existe para las instituciones. El timple es grandioso, pero también hay guitarras eléctricas y violines clásicos; zzgy¡udula.jpgLa Perejila y Nijota fueron dos grandes poetas populares, pero hay otra poesía, que sobrevive escondida. El pasado rural, marinero y costumbrista está ahí, pero es que parece que tratan de que volvamos a él. Es tremendo ver cómo lo que en realidad nos debiera interesar del pasado se va destruyendo día a día. La agricultura es un sector que fue crucial en nuestra supervivencia, pero se ahoga y va desapareciendo porque el mercado lo marcan los grandes proveedores que traen productos de fuera. Esa es la parte del pasado que debiéramos cuidar mirando al futuro. Y por lo visto, el Día de Canarias consiste en vestirse de mago y comer sancocho (¡pero si dentro de unos años no va a haber cherne salado ni papas del país!) Tendremos que hacer el sancocho con Bacalao de Terranova en salazón y papas de Chipre; de hecho, el supuesto "gofio canario" se hace moliendo millo importado. Se van muriendo las industrias conserveras de pescado y la plantación de papas. Las de millo hace tiempo que no existen. Dicen que es que hay unas normativas españolas y europeas que no permiten ciertas cosas; pues entonces no entiendo para qué sirve una supuesta autonomía con Parlamento, Gobierno y hasta Diputado del Común. Llevamos casi tres décadas de autonomía, donde la presencia nacionalista es notoria, y esto se parece cada vez menos a lo que sería una Canarias con capacidad de decisión. Cualquier día, una normativa europea liquidará a las vírgenes morenitas de cada isla y nos colocarán como Patrona de Canarias a una santa europea de pura raza aria. ¿Que todo lo que digo es contradictorio? ¿Qué no lo es aquí? En este galimatías político, mediático y jurídico nuestras instituciones son cada vez más iconos inoperantes, eso sí, con sus dirigentes (y dirigentas, no vaya a ser...) luciendo fajín, mantilla, cachorro y justillo en la futura romería de Santa Gúdula (*).

***
(*) En la imagen, la talla de Santa Gúdula, patrona solo de la ciudad de Bruselas... de momento. Es muy conocida en Europa, con dos hermanas y un hermano también santos, y su madre también ingresó en un convento y recibió el velo nada menos que de manos de San Auberto, que eso por lo visto le da más peso a la santidad. (Habría que ver quién fue San Auberto, pero ya abandono).


zzbbpelota[1].jpgAunque todos los comentaristas especializados dan un voto de confianza a Del Bosque, yo creo que el seleccionador ha perdido una oportunidad de oro para llevar a Polonia y Ucrania lo mejor de este país. Ante la sensible baja de Puyol, yo habría seleccionado al entramado del caso Gürtel, bien cerradito atrás, y cuando procede, un zarpazo que mande a la caseta a cualquier Garzon que quiera colarse. En el centro del campo hay que dejarse de filigranas y poner a gente que "esconda" la pelota y sepa jugar sin balon, jugadores que sean capaces de hacer aeropuertos sin aviones y líneas de tren sin pasajeros, gente que no haga ruido y se lo lleve crudo, con experiencia en municipios turísticos. Para la delantera, no tengo dudas: llevaría al consejo de administración de Bankia, que marea la perdiz hasta que el árbitro acaba pitándole millones de penaltis a favor. Y como hinchada de animadores, detrás de Manolo el del Bombo pondría en doble fila a la plana mayor de los dos partidos mayoritarios, que animan siempre, pase lo que pase, y justifican errores y cualquier otra circunstancia no deseable. ¿Portero? Ninguno, con este equipazo el adversario no va a ver bola, y si es obligatorio alinearlo ponemos a cualquier tipo de estos que apenas sabe hablar y los periodistas lo llaman "maestro" porque mata muy bien los toros. Este sería un equipo invencible, el del pelotazo, y el que ha formado Del Bosque seguramente también lo es, pero tiene el inconveniente de que para ganar los partidos tiene que jugarlos. Y eso es muy cansado.


zzobell.JPGEs una idea muy extendida que la cultura nunca es negocio, y el estereotipo del poeta hambriento y manteniendo el tipo con un traje de segunda mano es casi un icono. Pero no es así, o al menos no lo es siempre, porque la cultura, como casi todo, depende del mercado. Los grandes pintores, poetas, bufones y músicos medraban en las cortes europeas y estos escogidos vivieron bien, e incluso algunos llegaron a ser inmensamente ricos. En el siglo XXI la cultura también es negocio de una forma general, es un nicho de empresas y un surtidor de puestos de trabajo. Pero las cosas funcionan de otra manera, o al menos deberían hacerlo, porque hay experiencia en el mercado de la cultura. Y este mercado es cada vez más globalizado, controlado a menudo por multinacionales o en el caso de España por grandes empresas que a su vez son tributarias de otras de mayor calado. Por eso es tan precario el mercado cultural canario, controlado desde muy lejos, en el que a los productos de aquí se les arrincona o simplemente no se les da espacio. Como comentaban hace unos días en la radio unos editores, ¿ha visto alguna vez un libro editado en Canarias en la zona de libros de una gran superficie? Sí hay una, pero solo una que tiene ese espacio, aunque la poesía y la novela estén con los libros de cocina o los de santiguados. Por eso, la negación de nuestra cultura también está creando paro. ¡Ah! Sí, como es Día de Canarias algún político leerá en público algunos versos de algún poeta insular -muerto, por supuesto- y así se salva el expediente.


Suelo decir que la memoria popular canaria de muchos siglos de historia se ha construido con los anclajes del paso fugaz de personajes ilustres, que forman parte del imaginario universal y que aquí los recordamos, además, porque en algún momento de su vida respiraron nuestro alisio y se sentaron a nuestra mesa. Unos personajes nos gustan más y otros menos, pero todos son grandes, y estoy convencido de que en cada época a cualquier criollo de esta tierra la habría gustado compartir mesa, mientras hacían parada y fonda en Canarias, con Juan Sebastián Elcano, Enrico Carusso, María Callas, Winston Churchill, Agatha Christie o Roald Amundsen de paso al Polo Sur. De hecho, en 1935, los poetas surrealistas franceses André Breton y Benjamin Péret estuvieron en Tenerife y todavía se sigue hablando de las tres semanas que duró su estancia.

Por lo tanto, aunque hoy los medios para viajar son otros y en tiempos recientes tener por aquí a un Premio Nobel de Literatura parecía casi lo normal por la residencia en Lanzarote de José Saramago, no es muy frecuente que personajes de ese fuste nos visiten. Y esto ha sucedido la semana pasada, cuando el novelista peruano Mario Vargas Llosa recaló en nuestra ciudad a recoger los máximos galardones que conceden el Ayuntamiento y la Universidad. Entre recepciones, doctorados, conferencias, ruedas de prensa y condecoraciones, MVLL tuvo un momento para almorzar con varios escritores isleños. Algunos son viejos conocidos del novelista y otros compartían mesa y mantel por primera vez con el autor peruano, acto que ha sido tipificado con urgencia isleña como delito de alta traición.

VARGAS LLOSACIMG5775 (2).JPGComparecí como los demás a la hora convenida en un restaurante de la Playa de Las Canteras, y allí, casi tocando la rompiente, había preparada una mesa con copas para vino blanco seco de la tierra, porque dado el escenario y la petición del Nobel, las opciones eran comer pescado o pescado. MVLL llegó, se sumó al grupo y enseguida tuvo que deshacerse de la chaqueta, porque venía vestido con tejidos poco adecuados frente a los restos de la ola de calor sahariano que todavía coleteaba. La brisa marina se confabuló con el vino de Lanzarote para elevar a lo máximo la exquisitez de nuestra humilde pero singular cocina. El gofio escaldado de caldo de pescado y las papas arrugadas alcanzaron el estrellato porque en su sencillez está su encanto.

El mojo rojo tuvo un éxito relativo, porque el picante que ahora se atenúa para ser del gusto europeo -y por costumbre también nuestro- resultó de escasa bravura para paladares entrenados en la cayena blanca y los picantes peruanos; con la cebolla que acompañaba al gofio pasó lo mismo, mucho tiempo en agua y vinagre le había robado su picor natural. Aun así, la combinación salió triunfante, aunque para la próxima vez el chef quedó emplazado a soltarse el pelo con el picante. El calor no incitaba a que la mesa se convirtiera en las Bodas de Camacho. Siguiendo las enseñanzas de Rabelais, la comida fue corta porque eso hará una vida larga, y con Cicerón habrá que convenir que el placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación.

Cabría suponer que con un Premio Nobel de Literatura se habla de Literatura, pero aquello no era la sesión de un congreso, y de alguna forma era el reposo del guerrero que se pasa media vida escribiendo y la otra media explicando lo que escribe. En realidad fue una comida muy literaria, porque se habló de la vida, de los hijos, de la comida, y el centro del debate fue la adivinación sobre si la fritura de pescado que se hizo presente en dos bandejas era de sama roquera, medregal, herrera o de todo un poco. La curiosidad no fue tanta como para que el maître diera la solución. En cualquier caso, estaba sublime. La comida se coronó con café y una bola de helado de vainilla para MVLL.

Aunque el Premio Nobel es autor de una novela titulada El hablador, MVLL es ante todo un escuchador. Pregunta continuamente, siente curiosidad por todo, y causa asombro que alguien como él, uno de los escritores más galardonados de este planeta, pregunte a escritores menos encumbrados por asuntos literarios. Pero esa curiosidad es la que hace que hable siempre con un profundo conocimiento de causa, y lo más sorprendente es oírle decir con cierta frecuencia "no sé", expresión que está prohibida en otros escritores que creen que la prepotencia es un certificado de sabiduría. Y habla, cuando sabe, claro que habla, siempre con una precisión casi imposible en el lenguaje oral; construye cada frase como si estuviese puliendo la prosa, aunque sus palabras traten de asuntos banales o cotidianos. Cuando tratamos de transcribir lo que hablamos, vemos que hay frases inacabadas, redundancias, titubeos, expresiones inexactas y luego corregidas. En MVLL no. Con esa capacidad gramatical a toda prueba de armar un discurso oral improvisado con la misma pulcritud que una página escrita sólo he conocido a dos personas: MVLL y el ya desaparecido profesor y crítico canario don Joaquín Artiles.

A estas alturas, cabe preguntarse si el eventual instinto periodístico de los comensales los llevó a hacerle las preguntas que muchos quisieran ver respondidas aunque algunas nadie se atreverá a hacérselas: ¿Es usted de derechas o de izquierdas? ¿Por qué se produjo su distanciamiento de García Márquez? ¿Por qué se presentó a la Presidencia del Perú sabiendo que aquel es un estado imposible compuesto de mil miradas como los ojos de un insecto? No hay secretos en lo hablado durante la comida, pero si los hubiera, no podrían contarse. ¿Los hay? Siempre hay confidencias, retazos de intimidad, expresiones e incluso juicios sobre esto o aquello, porque en una reunión de amigos, con comida exquisita y por poco que sea el vino de La Geria, hasta un Premio Nobel baja las defensas en algún momento, y los amigos no mancillan la confianza. Con el delito de lesa majestad de acudir a la comida, ya serían demasiadas traiciones para un día. Como conclusión, hay que apuntarse a lo que el propio MVLL dice en García Márquez: Historia de un deicidio: "El creador literario se rebela contra la realidad e intenta sustituirla por la ficción que él mismo fabrica, suplantando en cierto sentido el poder de Dios". Pues eso, además de traidor, hereje.

(*) Este trabajo se publicó el miércoles en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7.


Me he quedado de piedra al ver en la edición digital de Canarias7 que se ha ido "como del rayo" Paco Cabrera, la cara amable de la heladería de enfrente del antiguo cine Capitol. Era un hombre comprometido con su isla, conocedor de Gran Canaria y sus problemas como pocos, y especialmente sensibilizado con el medio ambiente y la sostenibilidad. Tenía también su vertiente periodística, atento siempre a la respiración de nuestra sociedad y daba cobijo en su establecimiento a una animada tertulia vespertina. Era él quien horneaba mi pan de cada cena, y no podía dejar pasar este post sin recordarlo, porque estoy seguro de que es una cara familiar para mucha gente. Se va otro que nos hacía falta ahora. Descanse en paz.

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Con que es solo un partido de fútbol...


Según veo en los medios, hoy va a tener lugar en Madrid una jornada de duro debate sobre la estructura del Estado español. Por lo visto llegan miles de personas de Euskadi y Cataluña. El acto central va consistir en una gran pitada al himno nacional español cuando llegue a la concentración el Rey o en su defecto el Príncipe de Asturias (que no sé por qué la Jefatura del Estado participa en el acto). Va a celebrarse en el estadio Vicente Calderón, que ha cedido el Atlético de Madrid para el evento, y mientras estos dos grupos tratan de hacer un ruido tan brutal que sobrepase en decibelios los altavoces del recinto, otros grupos que abogan por el centralismo se manifestarán en la calle. Es interesante considerar la decisión de la Delegación del Gobierno de Madrid al permitir dicha manifestación el mismo día y en las horas previas al acto del estadio. Algunos medios vascos y catalanes reclaman libertad de expresión y otros, casi todos de Madrid, abogan por que no haya pitos cuando suene el himno, asunto bastante incongruente porque si se trata de ir a pitar el himno lo normal es que se pite. Otra cosa sería que fuesen a escucharlo, pero no parece esa la idea.

zzssestadio_vicente_calderon_447[1].JPGLo que más me sorprende es que por lo visto los vascos y catalanes que acuden, además de ondear ikurriñas y senyeras, llevarán bufandas bicolores, unos rojiblancas y otros azulgranas. Y es que me dicen que ando algo confundido con tantas implicaciones nacionalistas y tanto oportunismo político, porque lo que en principio hay en el estadio Vicente Calderón es

UN PARTIDO DE FÚTBOL. ¿Qué otra cosa iba a ser si no?


zzsatelite-desierto-sahara-p[1].jpgLa situación del Sahara es impresentable, y la idea de que los saharauis puedan volver a la guerra es en estos momentos muy peligrosa porque inmediatamente caería sobre ellos la etiqueta de terroristas, y hasta se atreverán a relacionarlos con Al Qaeda para justificar cualquier acción brutal que se tome contra ellos. Una acción bélica suya es precisamente lo que esperan para aplastar de una vez por todas al pueblo saharaui. ¿No se ha hecho en Afganistán? Si Marruecos fuese una democracia no sería tan fácil para las potencias controlar las materias primas de la zona, porque a esas grandes compañías y a esos poderosos gobiernos les resulta mucho más fácil controlar el petróleo de los Emiratos Árabes que el que es propiedad de Noruega en el Mar del Norte. El probable petróleo del Sahara, el seguro gas natural, la riqueza de sus pesquerías y la existencia de los fosfatos de Bu-Craa no juegan precisamente a favor de que el conflicto se resuelva a favor de los saharauis. A España sólo le quedaría la dignidad de presionar para que no se sigan amontonando planes inservibles (Pérez de Cuéllar, James Baker). Pero ni siquiera eso hará, mientras nos montan un nuevo capítulo de la película de Gibraltar. Qué vergüenza.


zzzmariano-rajoy4.JPG-Verá, doctor Freud; cuando pequeño me gustaba ir al costurero de mi madre, cogía las tijeras y pasaba tardes enteras haciendo recortes de papel. Y mientras hacía trizas la edición de "El Faro de Vigo" hablaba con una amiga invisible, una niña gordita y pelirroja, pero nunca lograba entender lo que decía porque hablaba en alemán.


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zzzesperanza-aguirre[1].jpg-Verá, doctor Freud; cuando pequeña me gustaba ir al costurero de mi madre, cogía el alfiletero y pasaba tardes clavando alfileres a mi muñeca. Y mientras martirizaba a mi Mariquita Pérez deseaba fervientemente molestar a todo el mundo. Me encantaba ver a la gente cabreada.


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zzz4wert-detalledn[1].jpg-Verá, doctor Freud; cuando pequeño me gustaba ir al tocador de mi madre y le cogía las pinturas. Y mientras me pintaba la cara como Los Hermanos Tonetti soñana con que algún día actuaría con una nariz redonda y roja en una pista de circo. Pero nunca tuve ocasión, lo más cerca que estuve de conseguirlo fue durante mi etapa de Ministro de Educación.


Dice el aforismo popular que hay que tener cuidado con lo que se desea porque a veces ese deseo se cumple. Más de una vez hemos escuchado de otros o de nosotros mismos la expresión admirada de la vida supuestamente fascinante que tiene una persona que conocemos o de un gran personaje, cabeza de serie en lo suyo. No nos paramos a pensar que para vivir la vida de otro tendríamos que tener sus mismos gustos, amar a las misma personas que él ama y, en definitiva, calzarnos sus zapatos. zzapatitoscristal.JPGPuede que entonces no nos gustara tanto, y si nos clonamos a ese personaje seríamos él, como lo cual estaríamos como antes. Vaya como ilustración esta fábula:

En el extremo oriental de Europa había tres hermanas. La mayor deseaba levantar un gran casa que fuese admirada por quienes la contemplaran, y se puso a ello, día tras día, semana tras semana, y así durante años. A la segunda no le movía ningún gran proyecto, quería pasar desapercibida en el anonimato y a eso dedicó sus días, sin complicaciones ni angustias. La menor de las hermanas quería hacer el Camino de Santiago, echó a andar, vivió mil peripecias, pasó frío, calor, alegría, cansancio y llegó por fin a Compostela. Henchida de gozo, realizó el camino de regreso, y cuando volvió a su país, encontró a sus dos hermanas tan plenas como ella. Las tres desearon en algún momento vivir la aventura, la constancia o el remanso de otra de sus hermanas, pero siguió cada una su camino. Si hubieran intercambiado los papeles, alguna de las tres -o todas-, probablemente se habrían sentido frustradas, porque al final lo más decepcionante es no vivir la propia vida. Por eso desear la vida de otra persona puede no ser una buena idea.


Siempre se está muriendo gente que son referencias temporales, para bien o para mal, y como decía aquel, últimamente se están muriendo incluso personas que no se habían muerto nunca. Cuando muere alguna figura pública legendaria el comentario general es que se clausura una época. Referido al cine, nos los dijeron cuando murió Paul Newman, pero en realidad la época -los años 50- empezó a clausurarse apenas empezar, cuando murió James Dean, y luego, uno a uno, fueron desapareciendo todos los grandes (Montgomery Clift, Marlon Brando, Elizabeth Taylor...) Que desaparezcan ancianos como Fraga, Mingote o Wislawa Szymborska, o personas casi centenarias como Sábato o Eve Arnold -la fotógrafa del siglo XX en la agencia Magnum- es en cierto modo el cerrojazo de una época que tuvo su esplendor hace tiempo, pero cuando vemos que se mueren Michael Jackson, Amy Winehouse o Whitney Houston uno se mosquea porque no hablamos de los últimos de Filipinas, sino de personajes que de alguna forma han formado parte de nuestras vidas. En algún momento, sus canciones, sus libros o sus actos nos hacen pensar, nos alegran o nos sirven de revulsivo aunque sea solo en asuntos secundarios, que al fin y al cabo son los sumandos de la vida. No los recordamos cada momento, pero sabemos que siguen ahí Areta Franklin, Juan Goytisolo, Sofía Loren o incluso figuras que hemos considerado anecdóticas (Georgie Dann) o que no son de nuestro gusto, pero se hacen presentes y forman parte del marco de nuestra vida.

zzFoto0359.JPGY de repente se van. Alguna vez escuchamos extasiados Mercedes Sosa, a Etta James diosa del soul y rhythm and blues, bailamos al son de las canciones de Donna Summer, reina de la música disco junto a los Bee Gees -que también van cayendo uno a uno-, disfrutamos de las películas de Ben Gazzara, Anne Girardot, Dennis Hooper o Jane Russell (la morena que era el contrapunto de Marilyn en Los caballeros las prefieren rubias), leímos con admiración a Carlos Fuentes, Mario Benedetti y Antonio Tabucchi, vimos la belleza en el fútbol del brasileño Sócrates y el canario Justo Gilberto y nos enteramos de cosas importantes de boca de Pedro Macía y Marisa Medina en la televisión. Hasta se nos muere nuestro amigo Aurelio Ayala. Y ya esas referencias no están, han pasado al departamento mental de lo inamovible, como Julio César o Dante. Hace unos días, alguien me decía que las dos terceras partes de las personas que había conocido ya no estaban. Es como si el siglo XX estuviera haciendo inventario. Y en estas, tengo que ponerme duro y decir. "¡Dejen de morirse, carajo!"
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(Es que esto no para. Ya tiene uno miedo de mirar la prensa o coger el teléfono. Con el post ya publicado, me entero que también han muerto el periodista José Luis Gutiérez y el cantante Robin Gibb, uno de los Bee Gees, lo que rompe por la cima la leyenda de la música disco, puesto que otra de sus cimas, Donna Summer, acaba de morir también).


(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa del periódico Canarias7 del pasado miércoles, con motivo de la estancia del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en Las Palmas de Gran Canaria)

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Érase una vez un adolescente al que le recomendaron leer La ciudad y los perros, y él creyó entonces que aquella novela hablaría de la urbe en que residía, en cuya Plaza Mayor ocho perros verdes de bronce vigilan el naciente para que no vengan más piratas a saquear la catedral que tienen enfrente. Si las siguiente novelas de su autor, Mario Vargas Llosa, que venían reseñadas en la solapilla del libro, se llamaban La casa verde (como los perros de bronce) y Conversación en La Catedral, estaba claro que aquella obra hablaría de la ciudad del muchacho, que tenía cierto entrenamiento lector porque se puso de moda en el intercambio dominical de libros en el balneario de la playa entre los jóvenes de su generación leer a los novelistas rusos del siglo XIX. Gorki, Turgénev y Tolstoi estaban bien, pero el Mike Jagger de todos ellos era Dostoievski y el héroe abominable y a la vez fascinante respondía al nombre y el mito de Raskolnikof.

zzperros3.jpgPero La ciudad y los perros no trataba de su ciudad, sino de otra que era la más lejana del mundo en su concepción del espacio, pues la gente, cuando quería dar sensación de distancia decía "de aquí a Lima". Pero estaba bien aquella novela, porque contaba historias de muchachos como él, de la amistad masculina, de la lealtad y de la traición, que es una trampa en la que es difícil no caer a esa edad cuando se interpone el vuelo de una falda. La amistad, la lealtad y el honor saltan por los aires dinamitados por el olor a hembra. La trama de la novela le despierta un interés que entonces proviene del cotilleo, porque también ve reflejado su mundo en las rivalidades, los liderazgos y el dominio de unos sobre otros, como había visto en la película recién estrenada El joven Törless, basada en una novela de Robert Musil, escritor que, aunque no era ruso, también formaba parte de aquella biblioteca virtual del balneario. Eran tiempos de dictadura en su ciudad, y resultaba curioso leer los comportamientos y actitudes sociales en una novela, pues La ciudad y los perros tiene como telón de fondo otra dictadura, la que se conoce en Perú como Ochenio, bajo la divisa de Manuel Arturo Odría, un héroe de la guerra contra Ecuador, porque Perú ha tenido enfrentamientos armados con casi todos sus vecinos, fuera con Colombia en la década de los treinta del siglo XX, con Chile en el siglo XIX y el recurrente tiroteo fronterizo con Ecuador, que volvió a repetirse en 1998. Casi siempre estas guerras por un trozo de tierra, a menudo improductiva, o por el control de un río surgían como factor aglutinante propiciado por las incesantes dictaduras militares en todo el subcontinente, pues volvió a pasar con la Argentina de la Junta Militar con el diferendo del canal de Beagle con Chile o la Guerra de Las Malvinas.

zzperros2.jpgAños después, aquel adolescente aprendió a vislumbrar el doble fondo de las buenas novelas a través del ensayo La orgía perpetua, otra vez de Vargas Llosa, que abría en canal Madame Bovary, pero que aportaba herramientas para cualquier novela. Entonces hizo una nueva lectura de La ciudad y los perros, y se dio cuenta de que aquella narración aparentemente realista representaba el Perú en cada uno de sus personajes y en sus comportamientos. Y no solo el Perú, sino buena parte de Hispanoamérica, donde el racismo, las castas y la herencia de la oligarquía criolla (que es la que propició la independencia de España primero y la atomización después) sigue siendo dueña de sus pequeños predios condenando a todo el continente a ser cabeza de ratón. También se percató en aquella segunda lectura de que Lima no está tan lejos, porque de algún modo aquella novela de Vargas Llosa que se situaba en una ciudad lejanísima hablaba también de su propia ciudad, de las castas, el criollismo y del peso de los apellidos.

zzperros1.JPGAños después, en una entrevista que le hizo el lector metido a periodista, Bryce Echenique, otro peruano de ida y vuelta, le contó que en Perú suelen decir: "Si Kafka hubiera nacido aquí, sería costumbrista". Y eso está en La Ciudad y los perros, escrita por un novelista que nació en el sur profundo peruano, se crió en la boliviana Cochabamba y fue a parar antes de su entrada en el colegio militar Leoncio Prado a San Miguel de Piura, en la punta norte de Perú. Y esta novela también habla de la ciudad del lector; porque Lima es como una isla desconectada de cien mundos costeños y mil andinos y amazónicos. Es como La balsa de la Medusa de un país en el que, después de la tormenta, sobreviven unos pocos a costa de los otros, que son devorados o tirados al mar. Pero nadie sabe cuándo sucedió el naufragio, y Perú es un intento de puzle que no hay manera de cuadrar, porque cada pieza tiene una forma aleatoria y las clases dominantes trabajan para que siga siendo así. No en vano, Zavalita, uno de los personajes de Conversación en La Catedral se pregunta en qué momento se jodió el Perú.


La novela es una neurosis vanidosa y necesaria. Por lo tanto, los novelistas son neuróticos por definición, pero no hay que cuidarse de ellos, están bajo control; cuando sufren algún ataque, se les pasa en seguida si se les administra una dosis razonable de Chivas de 12 años. Eso sí, hay que andar siempre vigilantes por si el neurótico empeora, y se convierte en un obseso o, más grave aun, en un psicópata. zjjFoto0311.JPGEs entonces cuando confunde realidad con ficción, entra en la paranoia y ya es irrecuperable hasta para la literatura. Por lo tanto, creo que en Canarias, tal vez debido al clima, a la presión atmosférica o a la humedad relativa del aire, existe el peligro de que la normal neurosis literaria cruce la barrera de la obsesión y entre en el territorio de la psicopatía. Cuando a los narradores se les agudiza la enfermedad intentan ir más allá de la escritura, y empiezan a poner o quitar preposiciones entre "literatura" y "canaria". Este debate es tan inútil y eterno como la discusión sobre el sexo de los ángeles. Por lo tanto, y esto lo afirmo con la certeza de que no soy el primero en hacerlo, la literatura no tiene más patria que la lengua en que está escrita. Poner a cada uno en su sitio es siempre el mayor respeto que puede rendírsele a un escritor, a su obra y a la cultura de la que proviene. Tan grave como olvidar autores estimables es sobredimensionar a otros, que a menudo son una mera curiosidad. Y lo que importa a la cultura es la obra; el escritor es simplemente un ciudadano. A lo mejor resulta que los consagrados son realmente imprescindibles y los enterrados merecen estarlo, pero eso, como el Teorema de Pitágoras, tiene que ser demostrado, porque la ausencia de estudios rigurosos sepultan obras y autores de valía y crean fantasmas difíciles de espantar.


Detrás del 15-M hay una gran conspiración y hasta tiene soporte económico. Eso es lo que ha dicho con todas las letras la delegada del Gobierno en Madrid, y Esperanza Aguirre si no ha manifestado algo parecido debe ser que se lo he oído decir en mis pesadillas. Y, amigos y amigas, puedo decir que es cierto, tengo datos. Hay soporte económico, me lo dijo anoche un amigo de la mili que vive en Vallecas, y me contó que le llevó a la Puerta del Sol unos bocadillos y unas cervezas a un sobrino suyo, para que no pasara hambre si decidía acampar. zzzsemf.JPGComo es su padrino, le llevó bocadillos de jamón pata negra, y cerveza alemana, en una neverita de playa. Mi amigo se gastó una pasta, me dijo que unos 40 euros, un dineral de apoyo a la causa. Por otra parte, sin duda está detrás una sociedad secreta, que pertenece al rito maltés, que son muy rumbosos, en contraposición de los del rito escocés, que son muy tacaños. Esta sociedad practica una ideología que viene de la época de los sumerios, y que consiste en oponerse a la guerra, ayudar a los desempleados, acoger a los inmigrantes y otras actividades subversivas. Es el fin del Estado, hablan de conceptos como solidaridad, justicia y humanidad. Un desatre. Así que, mucho cuidado con el 15-M, porque unos cuantos muchachos y muchachas acampados en una plaza pueden generar el Armagedón, se puede abrir el séptimo sello del Apocalipsis, y hasta puede que hagan una tortilla de papas con una campingás (si tienen neveras de playa puede ser alta traición, y ya tortilla con jamón es la leche). No cabe duda, es una conspiración, pero no judeomasónica, son peores, tratan de salvar el planeta para las próximas generaciones, una plaga terrible, contando mentiras sobre el calentamiento global, la desertización y la contaminación nuclear con los vertidos de la central de Fukushima. Le he dicho a mi amigo que se ande con ojo, porque como lo pillen llevando un bocadillo a la Puerta del Sol le pueden aplicar la Ley antiterrorista por colaboracionismo. Lo tenía por gente de orden, y ahora resulta que financia a miembros de la sociedad secreta de la tortilla de papas. No acaba uno de conocer a la gente.


Con la muerte de Carlos Fuentes, no sólo desaparece un gigante de la novela en español, sino un ensayista que supo heredar a Alfonso Reyes y es con Monsiváis y Octavio Paz el más eficaz cirujano de México y uno de lo mejores de América Latina. La mayor parte de la gente que lee hoy a los autores españoles y latinamericanos no suele percatarse de la importancia que el Boom de los años sesenta tuvo para nuestra lengua y para la novela en general. Y uno de los artífices fue Carlos Fuentes. Por eso, la novela está hoy de luto, y América Latina ha perdido a uno de sus mayores valedores.

Cuando en los años sesenta la novela hispanoamericana dio un campanazo que se oyó más allá de nuestra lengua, ya se hablaba de que los tres mosqueteros de aquella generación literaria eran García Márquez, Cabrera Infante y Carlos Fuentes, pero en lugar de un D'Artagnan había dos, uno mayor que ellos, Julio Cortázar, y otro más joven, Vargas LLosa, aunque tampoco andaban lejos Lezama, Donoso y Rosa Bastos. Aquello fue un festival que había empezado con menos ruido en las décadas anteriores con Carpentier, Asturias, Uslar Pietri, Sábato, Onetti. Entre todos, pusieron sobre la mesa tres docenas de obras maestras que incomodaron a los novelistas españoles, pero aquello era un ciclón, en el que también empujaban Bioy Casares, Mujica Láinez, Rulfo, Gómez Valderrama, Otero Silva... Hasta la cuentística de Borges y Arreola tuvo que ver con todo aquello. Fue como el renacimiento de la novela en español, que había tenido su último siglo de oro en el realismo, con fogonazos puntuales lanzados por Valle-Inclán, Baroja y Cela. La actual narrativa española le debe mucho a estos autores, aunque muchos lo ignoren o ncluso lo nieguen.

zcarlos_fuentes.jpgCarlos Fuentes estuvo hace unos años en Las Palmas. Dio una conferencia que más bien parecía un monólogo teatral. Era un maestro de la palabra y sabía llevarse al auditorio a su terreno. Era un elegante seductor, un gentleman, y a la vez un aliado de la verdad. Su gran talento como creador y como observador de la realidad dio lugar a una obra narrativa y ensayística abrumadora, y no podemos olvidar su estrecha relación con el cine, no solo porque muchas de sus novelas fueron adaptadas a la pantalla, sino que trabajó el guión como si fuese un género literario. De sus muchos trabajos, me viene a la memoria la adaptación que realizó de Pedro Páramo, la singular novela de Rulfo. De unos años a esta parte, estos gigantes han ido desapareciendo. García Márquez sigue vivo (aunque anteayer en Twitter circuló el falso rumor de que había muerto); en cualquier caso, las noticias que nos llegan de él no son buenas. Y ahora se va Fuentes, la novela en español se va quedando sin sus chamanes. Nos encomendamos al que sigue en plenitud y que casualmente anda estos días por Las Palmas: Mario Vargas Llosa, que al irse diluyendo quintetos, póckers y triunviratos, queda como el único Pontífice de la novela en español. No es por eliminación, es que antes había muchos, un concilio pontifical y todos y cada uno de ellos eran Sumos Sacerdotes. Descanse en paz Carlos Fuentes.

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NOTA ADICIONAL: Ayer se lamentaba el presidente mexicano de que Carlos Fuentes hubiera muerto sin el Premio Nobel. Tenía categoría y obra más que sobrada para ello, pero es que en este ramillete de narradores podría haber recaído un docena de Nobel, porque son a cual más grande (se me quedó en el tintero Alvaro Mutis). El Nobel es una lotería entre merecedores al galardón, pero no es poco que haya en estas dos generaciones narrativas nada menos que DIEZ Cervantes y TRES Nobel. La cifra crece con los poetas (Paz, Parra, Gelman) lo que da idea de la potencia del español en América. Los que no lo alcanzaron, como Borges, Cortázar, Onetti o el propio Fuentes, serán dentro de un siglo igual de grandes que los premiados, el premio es solo una circunstancia social.


bruce-main[1].jpgNo cabe duda de que la actuación de Bruce Springsteen esta noche quedará fichada en los anales de Canarias en la misma medida que la de hace unos años Michael Jackson en Tenerife o alguno de los irrepetibles de la música clásica que han pasado por aquí. Siempre digo (lo digo tanto que hasta de eso me salió una novela) que Canarias es un lugar en el que los que verdaderamente dejan huella son los transeúntes. Nacer, vivir y morir aquí no se valora, y también he dicho que para que reconozcan a alguien aquí hay que vivir media vida -o más- fuera (Chirino), o venirse a Canarias cuando ya se tiene medio vivida (Gelu Barbu). Es lo que tiene ser isleños, aunque todavía no entiendo esa fascinación por los transeúntes en esta tierra; eso se deja para lugares perdidos por donde no pasa nadie, y si alguien llega una vez se monta la fiesta eterna, como les pasa en las islas Galápagos con Darwin. Pero es que por aquí han pasado centenares de figuras que están en letras muy grandes en la memoria del planeta, desde el primer descubridor Cristóbal Colón hasta el más reciente y afamado, el astronauta Neil Armstrong. Pero aquí seguimos, fascinados porque llega el "El Boss". Por otra parte, hay que decir que aunque suelen venir a actuar grandes figuras del espectáculo, también es verdad que de las gigantescas muy pocas, y desde luego Springsteen lo es, porque, salvo el mencionado Michael Jackson, no llegan hasta aquí con frecuencia Madonnas y Sinatras. Por eso tal vez hoy haya que hacer una excepción y considerar que la actuación en vivo del "Boss" será para contarla a las generaciones futuras.


Alguna vez todos hemos jugado con fichas de dominó puestas en vertical, colocadas una detrás de otra, haciendo que al empujar la primera caigan todas las demás. Así está sucediendo con los gobiernos de toda Europa. La crisis se ha llevado por delante a unos cuantos; primero empezó con los llamados progresistas del sur y con el laborista británico Gordon Brown, y los conservadores creyeron que había llegado su gran momento zz66143_298[1].jpgporque habían fracasado las políticas socialdemócratas. Luego se ha visto que no, que lo que estaba podrido era todo el sistema, y han empezado a caer como fichas de dominó los conservadores. Al ruido originado por la derrota de Sarkozy le siguen los crujidos que en Alemania da el partido de Merkel en las elecciones sucesivas en distintos territorios federales alemanes. Es la tamborada del anuncio de que el próximo año puede haber un cambio en Alemania. La crisis no entiende de siglas políticas, la gente vota lo contrario de lo que está en el poder por si suena la flauta. Pero no nos engañemos, que Hollande sea presidente de Francia o que incluso lleguen a mandar a Merkel a su casa no obrará el mlagro de los panes y los peces. Pasa lo mismo que cuando muchos pensaban que la llegada a la Casa Blanca de un afroamericano iba a significar algo. Pues no, es solo un dato para las estadísticas, porque Obama es antes que nada el Presidente de Estados Unidos y, en lo esencial, hace lo mismo que sus antecesores. Por eso, la tímida esperanza que supone que Alemania y Francia puedan estar lideradas por socialdemócratas no debe llevarnos a engaño. Son las dos potencias vertebrales de la UE y de la eurozona y tratarán de mantener su hegemonía a toda costa. De modo que la única esperanza en el cambio está en la fuerza que pueda generar la calle unida. Como antes.


Desde que existe la prensa, allá por el siglo XVIII, se ha utilizado la información para crear estados de opinión. Napoleón dictaba mensajes que eran reproducidos por todo el país para convencer a los franceses de la necesidad de hacer grande a Francia, humillar a los germanos, conquistar Rusia y llegar por La Península Ibérica al Cabo de San Vicente, que la mayoría de los franceses ni quiera sabían donde estaba. Es más ni siquiera sabían leer, pero siempre había alguien en cada pueblo que leía en alta voz.

zjjjjjjcaena.JPGEste fenómeno ha ido aumentando con el tiempo, y si Ortega y Gasset fue tan conocido en su tiempo como hoy pueda serlo Antonio Gala fue porque la mayor parte de su obra la escribió en la prensa, y España entera esperaba a ver qué habían escrito Don José (Ortega), Don Miguel (Unamuno) y Don Antonio (Machado). En los pueblos más alejados, con una España en la que el analfabetismo absoluto era del 85% en 1931, se esperaba con fruición los artículos de los tres autores mencionados, que alguien leía en alta voz y que luego se trasladaba de boca en boca por todo el pueblo. El periódico llegaba con varios días de retraso, a veces semanas, pero el estado de opinión de toda España se generaba a partir de un artículo de 3.000 ejemplares de tirada. A veces ni siquiera llegaba el periódico, pero unos a otros se informaban por carta o traía la nueva alguien que había viajado a la capital.

Apenas nació, la radio se generalizó en tiendas, cafés y casas de gente acomodada en los años treinta. Goebels, ministro de Hitler, se dio cuenta de que los ensayos que Mussolini había hecho en Italia con sus encendidos discursos radiados eran adecuados para extender la ideología nacional-socialista entre los alemanes. En la Guerra Civil española la radio fue un instrumento determinante, puesto que a través de las ondas se alentaba a los soldados propios, se desmoralizaba al enemigo, se informaba, se arengaba y se desinformaba. Quien más la usó y mejor provecho le sacó fue Queipo de Llano desde Sevilla, y en la II Guerra Mundial la radio fue imprescindible. Cuando Churchill prometió a los ingleses sangre, sudor y lágrimas, lo hizo a través de la radio, por no volver a repetir la historia de la canción Lilí Marlenne desde Radio Belgrado.

Hoy, la información es más que nunca poder, pero tiene a la vez más posibilidades de hacerse permeable y de ser manipulada por otros o dinamitada. Hace unos años, la información se podía controlar mejor, pero ahora el mundo está regado de terminales de bolsillo que pueden contradecir las versiones oficiales, y corren a la misma velocidad. Por eso el poder -cualquier clase de poder- sigue obsesionado por controlar la información, asunto que hoy es imposible. Y como ven esa imposibilidad, inundan las redes y las ondas hertzianas con informaciones de consumo que hagan que lo verdaderamente importante, aunque es asequible, se olvide, Esa es la manera en que hoy se utiliza la información, a menudo para desinformar.


(NOTA INICIAL: Pido disculpas porque este post se ha quedado más largo de lo habitual, pero era necesario ese espacio para decir lo que quería. Pensé partirlo en dos, pero entonces cada parte quedaría coja)
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El compromiso del escritor es un debate que no tiene final, porque a menudo lo que no se ve es más combativo que un argumento sobre oprimidos y opresores. Algo tan aparentemente inocuo como la ciencia-ficción puede ser un texto muy comprometido, y ejemplos claros son Un mundo feliz de Huxley, 1984 de Orwell o Farenheit 451 y Crónicas marcianas de Ray Bradbury. Por otra parte, poca consistencia tendrían El Señor Presidente o Doctor Zhivago, si Miguel Angel Asturias o Boris Pasternak hubieran sido malos narradores, pues el peso no lo da la historia que se cuenta, sino cómo se cuenta. Y ese Quijote tan comentado y tan poco y mal leído es un texto con una gran carga social. Pero lo básico es que son buenos textos literarios, y a partir de ahí podemos empezar a hablar, porque un libro siempre ha de tratar de algo, contar algo, ya sea una epopeya como Guerra y paz o un asunto nimio como buena parte de los libros de Antonio Tabucci.

zzepopeya1.JPGHay escritores a quienes les cuelgan el sambenito de combativos, militantes o sociales. Pedro Lezcano, por ejemplo, se negaba a aceptar que él fuese un poeta social, que es como quedará en la historia, aunque tal vez él no tuviera razón, porque sí que escribió poemas con claro contenido social, y también otros que no aceptarían esta etiqueta. Hay escritores que proclaman su compromiso con la literatura sin adjetivos, y luego está la escala de los prestigios. Hay autores que son tenidos por la quintaesencia de la literatura, y casi siempre son minoritarios. Los hay buenos, pero otros son un suplicio, pero queda mal decir que Fulano tiene cosas interesantes y otras que no las entiende ni él, o que Zutano, precursor y maestro de narradores, era un verdadero martirio que no llevaba a ninguna parte. Hay quien nos deportaría a Siberia si dijéramos que se nos atraganta Juan Benet, aunque hayamos escuchado de sus labios que no entendía cómo había gente que era capaz de leer sus novelas, cuando él se aburría mortalmente mientras las escribía. Julio Verne, del que se cumple el centenario de su muerte, fue tenido en su tiempo por un escritor menor, popular y dedicado al mero entretenimiento, lo mismo que Galdós, denostado por los exquisitos de la Generación del 27 y hasta por Valle-Inclán. A ver quién se los salta cien años después. Cuando un escritor vende muchos libros recae sobre él la desconfianza literaria. Javier Cercas fue el hallazgo de hace unos años, como anteriormente le ocurrió a Rivas o a Landero. Ahora venden mucho y empiezan a ser sospechosos. Roberto Bolaño y Dulce Chacón escapan porque están muertos y eso los mitifica.

zzepopeya2.JPGCon los escritores ocurre que a veces se proclaman nombres y libros como dogmas de fe, y así permanecen en el tiempo. Se marca a fuego una especie de listado y ese no se mueve, aunque a escondidas te reconozcan que tal poeta es un mero hacedor de ripios o que tal novelista es infumable. Pero ahí están, con sus nombres relucientes, e incluso con calles y plazas a su nombre. En el listado de los buenos autores canarios faltan tantos nombres como sobran usurpadores de una gloria inmerecida. Se me preguntará en este punto por esos poetas y novelistas que sobran o faltan. Mi función es decirlo, pero establecerlo es misión de la crítica universitaria, que debe ir un poco más allá del relato de la vida y el listado de las obras. Digo yo que para algo pagamos dos universidades, donde curiosamente la Literatura Canaria es una asignatura optativa. Así pasamos por encima de autores y libros importantes, mientras seguimos repitiendo elogios dedicados a otros muy inferiores.

Y esto entronca con el compromiso, pero no del escritor, sino de las sociedades con su propia historia. Sólo creo en la literatura comprometida, y ese es un concepto muy amplio, porque un texto literario, sea del género que sea, cumple siempre una función. Eso sí, debe ser honesto y estar bien escrito. El mercado de los prestigios bebe en el vaso largo de la ignorancia y la vanidad de la política y el dinero, que se deslumbran cuando alguien les ofrece pasar a la historia como mecenas de quien con toneladas de hexámetros dactílicos pretende eclipsar a Homero y a Virgilio proponiendo la epopeya imposible de una sociedad maniatada y asustadiza.


zzFoto0345.JPGDesde el siglo XVIII, los Derechos Humanos figuran en el frontispicio de todas las constituciones que se precien de democráticas, aunque esta palabrita es cuando menos polisémica (de la Polinesia, que diría un recordado alumno). Democracia había en Atenas y las mujeres eran un cero a la izquierda, lo mismo que fue clamor democrático la obra de Jefferson, primero la Constitución de Virgina y luego la Norteamericana, pero los negros eran esclavos y así siguieron cien años más. Luego, tras la guerra de Secesión, fue abolida la esclavitud en el Sur, porque en el Norte también había esclavos y tardaron más en ser liberados (otra guerra económica, por lo que se ve). Y todo esto dentro del gran marco de la democracia, hasta que en los años sesenta del siglo XX se aprobó la Ley de Derechos Civiles. En Europa la cosa no fue mejor, pues tanto hablar de democracia y en Suiza el voto femenino comenzó ¡en 1971! Así que queda mucho para hablar de democracia plena, y encima nos hacen retroceder en Derechos Humanos fundamentales, como la salud, la educación o la atención a las dependencias. Es decir, los recortes irracionales, improvisados y destructivos que hace el Gobierno atentan contra los Derechos Humanos. Así de claro, porque nadie se explica que se recorten 10.000 millones en Sanidad y Educación y ahora no haya problema en poner sobre la mesa el doble para salvar a un banco. Si esto no es cinismo... Claro, es cinismo democrático, porque con el actual sistema tienen mayoría absoluta, que interpretan como una dictadura de cuatro años.


Recordamos aquella frase atribuida a Bertol Brecht que afirmaba que los que luchan toda la vida son los imprescindible. Aurelio Ayala era de estos (¡qué trabajo cuesta hablar de él en pasado!), y ahora menos que nunca podemos prescindir de Aurelio, aunque se haya muerto porque su corazón se negó a seguir latiendo. Es imprescindible porque su compromiso con la sociedad se hace hoy más necesario, y él es un ejemplo que nos empuja a no bajar nunca la guardia. Aurelio y su inseparable bufanda roja estaban siempre donde había que estar, y esa presencia rotunda a primera vista se transformaba en ternura apenas hablaras con él cinco minutos. Tenía muchas virtudes humanas, políticas e intelectuales, pero la mayor es que consiguió alcanzar la cota más alta que debe perseguir un ser humano, ser una buena persona. zzAurelio%20.jpgEra tan perfecto que hasta se equivocaba; estuvo en muchas batallas (en todas) y siempre defendió con honestidad lo de todos, aunque a veces esa coherencia se le volviese en contra por las curvas de ese laberinto que se genera en la confluencia de la política con el Derecho Administrativo y el Derecho Penal. Aurelio Ayala es un claro ejemplo de lo que dicen los peruanos de su país: "Si Kafka hubiera nacido aquí sería costumbrista".

Hablar de Aurelio es hablar de Humanidad, con mayúsculas, y de eso saben mucho en El Hierro, isla que le dio la vida y a la que él se la devolvió con creces. No puede entenderse El Hierro de las últimas décadas sin Aurelio Ayala. Y tampoco la relación con los canarios emigrados a Venezuela. Cuando el volcán creaba problemas económicos a la isla del Meridiano, Aurelio buscaba siempre soluciones con futuro, porque entendía que los herreños no necesitan limosnas sino cauces para desarrollar su trabajo y su economía. Era de la idea del proverbio hindú en el que, mejor que dar peces, es dar una caña y enseñar a pescar. Los herreños solo necesitan la caña, ellos saben de pesca más nadie. Y ese valedor herreño en todos los foros fue siempre cuidadoso con la memoria de la isla, a la que dedicó mucho tiempo, indagando, apoyando iniciativas culturales, escribiendo libros para conservar la memoria colectiva, que al final son siempre las personas. Ahora Aurelio Ayala es memoria imborrable de El Hierro y de Canarias, y un vacío en la vida de las personas a las que amó y que le correpondían, porque daba tanto que no había más remedio que quererlo. Descansa en paz, amigo.


zzzparisssss.JPGFrançois Hollande será Presidente de Francia la semana que viene. Ha ganado las elecciones y eso es importante para toda la UE porque ya sabemos que el eje político y económico de este conglomerado son Francia y Alemania; y lo son desde los primeros atisbos de esta comunidad de naciones que empezó en los años cincuenta, después de que franceses y alemanes tuvieran tres guerras terribles en los setenta años anteriores. Los promotores del invento, los franceses Robert Schuman y Jean Monnet, y el alemán Konrad Adenauer sabían que la única manera de que Europa avanzara era que Alemania y Francia estuviesen unidas. Ahora incluso tienen la misma moneda, el euro de nuestros miedos, y Merkel ha arrastrado a Sarkozy a unas políticas de austeridad que no están dando resultados. Ahora llega Hollande y dice que también va impulsar en Bruselas el crecimiento, pero no nos engañemos, todavía no estoy seguro de que tenga el respaldo de la mayoría de los franceses, porque habría que saber antes si ha ganado Hollande o ha perdido Sarkozy. Los franceses tienen fama de abiertos, pero no es oro todo lo que reluce, y las historias galantes con Clarla Bruni, su boda apresurada y ese donjuanismo de salón en el Presidente de la República no han sido del gusto de los franceses. Hay quien dice que cualquiera le habría ganado esta vez a Sarkozy, que por otra parte ha tragado el cáliz de la crisis, que ya se ha llevado por delante a Papandreu, Berlusconi, Zapatero, Gordon Brown... Y le está dañando la pintura a Merkel en los landers donde antes ganaba. Tampoco sabemos si Hollande tiene un plan, o es uno que llega al Elíseo y empieza a improvisar igual que otro que llegó a La Moncloa hace unos meses. Lo que cada vez está más claro es que nos están saliendo líderes de baja estatura política, y eso me alarma.


En la conocida zamba argentina Sapo cancionero, se dice del animal que su locura de amor a La Luna es locura eterna de todo poeta. Es una forma fina de llamar sapos a los poetas, y un lugar común que conecta el concepto de poesía con lo lánguido, débil y romántico en el peor sentido de la palabra. Para empezar, La Luna nada tiene que ver con la poesía, o nada que no conecte lo poético con cualquier otra cosa. zzllllllllllu.JPGEs un satélite construido a partir de la agrupación de los restos de un impacto de un asteroide contra La Tierra y se aleja tres centímetros cada año, de manera que cuando pasen unos cuantos milenios estará tan lejos que ya no tendrá gravedad para fijar el eje terrestre, que es lo que hace ahora. Es decir, La Luna es un elemento fundamental para la vida en nuestro planeta, como lo es el Sol, y su mitología es recurrente en todas las culturas, además de las propiedades que se le adjudican que poco tienen que ver con lo real y mucho con el mito. Por eso, cuando se ha anunciado que en estos días nuestro satélite se ve un 11% más grande y luminoso de lo normal, se trata de un hecho que se repite con más asiduidad de la que hablan algunas informaciones, que siempre nos suelen decir que es un hecho único y que probablemente solo veremos una vez en la vida. En otros casos, como el paso de ciertos cometas, eso es verdad, pero no así con este fenómeno lunar. De manera que no hay miedo a que La Luna se nos caiga encima, porque su inercia dicta todo lo contrario, que cada vez está más lejos. Así que podemos seguir haciendo estúpida poesía "lunar" durante muchas generaciones, porque hoy los peligros apocalípticos vienen de muchos sitios, pero no precisamente de La Luna.


Ha vuelto a suceder, y en plena calle, hay a quien no le gusta que critique las posiciones de la jerarquía católica. Solían afearme hace unos años que yo tenía en mis novelas y en mis artículos una fijación contra La Iglesia. Un día, de tanto oír la cantinela, hice un recuento y resulta que no es verdad, yo hablo de muchas cosas, cuento historia dispares. Por lo visto es que esos escasos artículos les chirrían tanto que los recuerdan durante mucho tiempo y se les multiplican en la memoria. zzzDSCN4056.JPGY en las novelas no recuerdo haber puesto nunca en solfa a La Iglesia, pues aunque hay algún cura por ahí siempre sale bien parado. Debe ser que me pasa como a John Ford, que dirigió 120 películas, de las cuales ¡solo 17! eran westerns, pero lo relacionan inmediatamente con el género y se olvidan de Mogambo, El hombre tranquilo, Las uvas de la ira... Lo que critico por su incidencia social es el comportamiento de la jerarquía católica, que sigue agazapada detrás de unos privilegios medievales en un estado supuestamente laico. Y si España, en las actuales circunstancias, es un estado laico, que baje Dios y lo vea, y no es un chiste malo, porque no sé si Dios existe y entiendo que tal vez pudiera existir; si eso es así, Dios nada tendría que ver con la jerarquía católica que se arroga su representatividad. ¿Dios representado en La Tierra por una jerarquía intolerante, que ha estado al lado de los tiranos, que ha sido cómplice de genocidios históricos, que ha callado cuando debió hablar, que en México ataca al comunismo y unos días después en Cuba ataca al capitalismo? Imposible, estoy convencido de que, de existir un ente tan poderoso, no delegaría en semejantes embajadores.


Los cinéfilos siguen empeñados en que el cine influye claramente en los novelistas. No estoy de acuerdo, a mí no me pasa, por mucho que lo diga la parte contratante de la primera parte. Y para que lo entiendas, Milana, bonita, no me influyen los diálogos de Bogart, Brando, Warhol o Vivien Leigh. Cierto es que todo el mundo tiene derecho a sus quince minutos de gloria, pero a Dios pongo por testigo que hasta a esos yo les haré una oferta que no podrán rechazar. zz54029-656].jpg Porque a los enemigos de mis amigos yo los convierto en mis enemigos. A mí el cine no me influye, porque a cada personaje que invento le digo "yo soy tu padre", y aunque piensen que estoy loco, no es cierto, soy mentalmente divergente. Una vez me dijeron que escribir es como amar, y amar significa no tener que decir nunca "lo siento", y hay tres maneras de hacer las cosas: la correcta, la incorrecta y la mía. Estoy convencido de que si no hubiera sido rico, sería un buen hombre, pero cuando escucho a Wagner me entrar ganas de invadir Polonia. ¡Ahí está el detalle! Cuando escribo soy el rey del mundo, y no tolero que nadie me diga "escríbela otra vez, escribe otra vez esa novela". Como ven, soy autónomo, el cine por su lado y yo por el mío, aunque algunos se empeñen en que este sea el principio de una gran amistad. Así que, a los novelistas, siempre nos quedará París como a los rusos el don de tocar la balalaika. Puede que algo que haya dicho suene raro, soy un hombre, nadie es perfecto. Y como es casi de madrugada, buenas noches, buena suerte.


No sé si a ustedes les ha ocurrido, pero durante años he ido conociendo noticias que luego se diluyen y es como si nunca hubieran existido. Unas veces es que se ha descubierto una sustancia que está en una planta rarísima o muy común y que es capaz de curar determinada enfermedad; otras que alguien ha patentado un artilugio que es capaz de resolver un problema hasta el momento irresoluble, y así cientos de asuntos. Luego pasan los años y la tal enfermedad continúa siendo incurable y del artilugio maravilloso nunca más se supo.

zzFoto0322.JPGPuede ser que haya intereses que impidan que esto se desarrolle, como se suele denunciar a menudo, y seguramente en otras ocasiones quien redactó la noticia nunca la contrastó. Ahora nos llega un despacho de la Agencia EFE desde lima, en el se afirma que un peruano ha sido premiado por el invento de un sistema multiplicador de fuerza que por lo visto resuelve la escasez de energía en nuestro planeta. Si esto es así, no entiendo cómo es que los gobiernos, la ONU y todos los poderes terrenales no están encima de este asunto que nos libraría de seguir deteriorando nuestro hábitat con la quema de combustibles fósiles y de paso deteniendo el cambio climático, arreglando lo de la capa de ozono y todo lo demás. No sé si de nuevo serán los intereses los que condenen al ostracismo semejante maravilla, o si realmente este invento tiene las expectativas que se le adjudican. Lo cierto es que me temo que esa noticia que aparece en los medios (no muy destacada, porque algo así tendría que abrir los telediarios e iría en primera plana a cinco columnas) se habrá olvidado en poco tiempo, y en unos años, alguien que tenga buena memoria o vaya a una hemeroteca se preguntará qué pasó con el invento de aquel peruano que iba a resolver planetariamente el problema de la energía. Ojalá me equivoque esta vez.


zzzolgo.JPG
Cada uno de nosotros tiene un objeto (o varios) que trascienden su valor real, porque tienen un significado especial: el reloj heredado del abuelo, aquel llavero que fue el puente de una relación o el anillo que alguien nos regaló. Hace unos días Serrat comentaba que guarda con especial cuidado la primera guitarra que tuvo, un regalo que a su padre le costó un gran esfuerzo económico y con la que pulsó sus primeros acordes. Esas cosas tiene aun más valor, porque formaron parte de nuestra vida durante un tiempo, a veces años, y son para nosotros como seres vivos, compañeros de viaje con los que muchas veces hasta hemos hablado. Hay niños que se encaprichan de una almohada, de una manta frisada o de un muñeco de peluche, que para los demás no solo carece de valor sino que es sencillamente un trasto que hace tiempo tendría que haber estado en la basura. Pero, ¡ay! Cuidado, porque ese peluche barato, que tal vez fue adquirido en un bazar de paso, en una estación de tren, en un aeropuerto, a lo mejor de manera apresurada para cumplir un compromiso, se convierte en compañero inseparable de un niño, que poco a poco le va insuflando vida, con el soplo de tantas noches compartidas y hacerle sentir que siempre estaría ahí. Por eso rindo hoy homenaje a esos objetos tan queridos que, aunque sean de lana, algodón o franela, son depositarios de una memoria afectiva muy humana, y porque seguramente serían el mejor regalo para alguien que creyendo haberlos perdido los vuelva a encontrar.

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