Hoy es el Día de las Letras Canarias, y durante todo este año estaremos hablando de nuestro poeta Tomás Morales. Pero hablemos menos y leámoslo más, que es la mejor manera de homenajear a un poeta. Por ello, lo mejor que se me ocurre es aportar su emblamático soneto dedicado al puesto de Gran Canaria:
con sus faroles rojos en la noche calina
y el disco de la luna bajo el azul romántico
rielando en la movible serenidad marina.
Silencio en los muelles en la paz bochornosa,
lento compás de remos, en el confín perdido
y el leve chapoteo del agua verdinosa
lamiendo los sillares del malecón dormido.
Fingen en la penumbra fosfóricos trenzados
las mortecinas luces de los barcos anclados
mirando entre las ondas muertas de la bahía.
Y de pronto, rasgando la calma, sosegado,
un cantar marinero, monótono y cansado,
vierte en la noche el dejo de su melancolía.
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¡Buen Día de las Letras Canarias!

A Tomás Morales le tengo tanta admiración que vivo en su zona y jugué mucho tiempo en su placita de la fuente, con aquellos bancos de Cisnes.Mientras toda esa parte eran plataneras y justo antes del Obelisco había una zona para lo mismo, al Capitol había que ir por debajo, y al abrirse y hacer lo que llamamos y seguimos haciendo el Parquillo para pasar tiempo hablando cuando se podía hablar en la placita de la fuente , me fui enterando quien era ese poeta que nos había quitado nuestro espacio en verano, y empecé a leer de esos libros que tenían mis padres poemas al mar, muy largo y hermoso, para mi entonces.
Y perdona mi ignorancia Emilio ahora yo creía que ya Tomás Morales tenía de hace mucho ese premio. vamos con retraso entonces.
Porque a mi quien me llamaba la atención era Pérez Galdós porque como era anticlerical y las monjas nos hablaban que renunciaba de ser canario , no lo entendía mucho, y su escultura estaba en el muelle del Parque San Telmo con las olas embistiéndole, carcomido por salitre , la verdad que no entendia eso, ni como por la catedral había una libreria que nos vendian libros prohibidos , precisamente de Benito Pérez Galdós y de Pio Baroja.