los blogs de Canarias7

Archivos Agosto 2010


Nota inicial aparte: Si no comento lo sucedido con los activistas canarios en El Aaiún es porque la noticia se comenta sola. El juego de siempre de Marruecos, entreguismo del Gobierno de Madrid, silencio incapaz del Gobierno de Canarias. Resumiendo: un atropello a los Derechos Humanos y a la Libertad de Expresión. Deplorable.

***

En medio del agobio canicular de final de agosto me llega como una pedrada la noticia de la muerte del escritor Ernesto Delgado Baudet. Ernesto era lo que se suele decir en tono machadiano "un hombre bueno", riguroso en sus creaciones y sus valoraciones y un oráculo a la fuerza, porque siempre sabíamos que Ernesto iba a poner por delante los valores literarios. Esta seriedad como crítico fue para mí un apoyo fundamental cuando trabajamos juntos en un rescate literario que se frustró (o nos frustraron). Era también un autor lúcido, que por su enorme respeto a la literatura sólo publicaba aquello que pasaba su filtro, que era muy estrecho. Ha pasado por nuestra literatura tratando de no hacer ruido, y ha dejado huella literaria, aparte del llanto desconsolado que no se explica que se haya ido "tan temprano", como diría Miguel Hernández.

zDSCN3399.JPGEn el libro colectivo Madrid en los poetas canarios, publicó este hermoso poema, que define su gran sensibilidad con la literatura y con la gente:

"SÍ, YO VÍ LA MENTIRA DE LA OPULENCIA...

Yo vi la tristeza cabalgar por los túneles.

Hombres de patris dispersa y cabeza gacha,
con almas como juguetes de niño, como relojes rotos
vueltos hacia la luz en el silencio infinito.

Los vi en Argüelles, Atocha, Metropolitano, Mar de Cristal,
encorvados por el látigo, porfiando el pan en los mercados.
Les habían robado la risa con la promesa de un sueño y
silenciosos, aplomados y hundidos se miraban ahítos.

Sí, yo vi la mentira de la opulencia..."

Quienes hacen una labor seria quedan, Ernesto Delgado Baudet quedará.

Descansa en paz.


En la entrevista de Mario Vargas Llosa que se publicó ayer como promoción de su próxima novela, el escritor hace una reflexiones sobre el nacionalismo que se convirtieron en el titular de la entrevista: "El nacionalismo es la peor construcción del hombre". Hay detalles que darían mucho que hablar, como cuando afirma que el nacionalismo sólo es positivo cuando lucha contra la opresión y el colonialismo, siempre que esto no se convierta en ideología.

zz152054-1.jpgY ahí entramos en el filo de la navaja, porque supongo que todos los nacionalismos se basan en una teoría sobre la opresión que sufre una determinada colectividad, sea real o prefabricada por quienes quieren sacar partido, pero en esto, como en casi todo lo que roza la política, no existe una fórmula matemática para determinar qué es ideología nacionalista y qué no, cómo se puede establecer un grado de opresión y otros detalles que se vuelven banderas; porque está muy claro que el Imperio Británico oprimía a La India, que la Bélgica de Leopoldo II tiranizaba toda la cuenca del río Congo, pero otros nacionalismos tal vez no puedan presentar una tiranía de trazo grueso que los justifique. Vargas Llosa se ha metido en un jardín en el que se desenvuelve muy bien con su brillante discurso, pero yo no sé dónde empieza la sustancia y dónde termina el malabarismo.


zz-insectos.JPGDicen que los insectos heredarán La Tierra porque son los que mejor saben adaptarse a los cambios. Si eso es verdad, será el hombre quien primero desaparecerá de la faz del planeta. Los avances tecnológicos, aplicados a la vida humana, tienden a encerrarnos en una burbuja de comodidades, hasta el punto de que cualquier contratiempo nos destroza. En todas partes hay aire acondicionado porque aguantar más de 25 grados es incómodo, te llevan la compra, cambias de canal con solo mover un dedo y ahora mismo estoy enviando esta nota desde mi casa, a través del teléfono. Si un solo día estuviésemos sin electricidad, sería el caos, porque vivimos en función de una serie de artilugios que se enchufan. Caen tres gotas y nos quejamos, hace un poco de brisa en la playa y nos parece una catástrofe. Somos los más inteligentes del planeta, y se da la paradoja de que nuestra inteligencia nos ha convertido en los más débiles.


Atahualpa Yupanqui, inolvidable payador argentino, dice en uno de sus recitados: "Ha de saber el mortal,/ con ocasión de un enriedo, /no tenerle miedo al miedo, /para más miedo le va a dar". Y ese es el mundo en que vivimos, porque se explota el miedo por todas partes: que va a venir una terrible ola de calor, que no se sabe cuál va ser el futuro de las pensiones, que se acerca una tormenta espantosa, que hay por ahí un virus que no sé qué... Los telediarios abren con noticias que acojonan, sean de tráfico, de guerras o de asesinatos; es como si se pretendiera tener atemorizada a la gente. Antes, cuando la religión tenía una gran incidencia en nuestra forma de vida, nos amenzaban con la condenación eterna. Recuerdo a un sacerdote de más de un metro noventa, delgado y huesudo, que acudía al colegio en el yo trabajaba. Se metía en las clases de los niños pequeños, y le gritaba : "¡Los pecadores irán todos al infierno!" Los niños temblaban al ver a aquel gigante vestido de negro que se les venía encima anunciando a gritos el castigo. Como entonces yo tenía responsabilidades directivas, le impedí que visitase las clases de los párvulos, y me amenazó con la excomunión. Todavía el Vaticano no me ha enviado el papel.

zosito.JPGAhora es como si nos anunciaran cosas terribles a modo de plagas bíblicas. Con esto de la crisis, el miedo es un factor determinante, y lo usan, siempre a favor de algún propósito, pues no dicen que tal o cual coeficiente ha subido o ha bajado dos décimas, y como en general desconocemos cómo va a incidir en nuestra vida diaria, nuestro inconsciente responde con el miedo. Y sobre todo, lo que más miedo me da es que sospecho que nunca me dicen la verdad. Somos como peluches en manos de un niño caprichoso, y el arma que usan para controlarnos, como antaño los curas, es el miedo.


zz-nostradamus.JPGPor si mañana es el fin del mundo, esta noche voy a acostarme temprano, porque para estas cosas hay que madrugar. Nostradamus era muy críptico y anunciaba sus profecías en oscuras cuartetas que hay que interpretar. Pasa lo mismo que con una pitonisa famosa en televisión que dijo que había anunciado la muerte de John-John Kennedy, porque afirmó unos meses antes que moriría un importante político. Que yo sepa, el hijo de Jakie era editor de revistas, y su dedicación a la política es tan hipotética como que la relación del fútbol con UD Las Palmas. La predicción también habría valido para otros, porque estos augurios tan generalistas son un valor seguro. Si yo digo ahora que durante el año 2010 morirá alguien importante del cine, la literatura o la política, seguro que acierto. Por otra parte, si mañana se aplaza el fin del mundo por vacaciones del personal encargado, alguien nos dirá que se interpretó mal a Nostradamus, planteará su nueva hipótesis y nos colocará un libro, que será un bet-seller.


zz-siglas.JPGLa comunicación verbal es un bebedero de patos. Algo que impresiona es "heavy", no se es elegante sino que se tiene "swing", no se dice equipo de sonido sino MP3, no hay locas sino "Drag-queens", y los discos ya son meros pendrives.. Las deformaciones son todo un sistema lingüístico, a menudo con semántica multiusos: "una pasada" puede ser un cochazo, una borrachera, una ola hawaiana, un reloj con cafetera o un arzobispo haciendo "wind-surfing". Siglas hay para un diccionario: REA, CC.OO, IRPF, CC, ONU, IVA, STEC, OTAN, PROEXCA, TVE, PSOE, LPF, MINURSO, PP, ESO, UGT, UD, IGIC, LOE, PIL, REF, CC.BB, ABS, PH, RH, RAE, P.M., A.M., PERI, ULPGC... Hablar con normalidad está "out", y lo de las siglas es "una pasada" que suena muy "heavy". A veces para decifrarlas hay que acudir a la CIA, al FBI y a la PN. Te lo juro "forever" por Snoopy; "O.K., chaíto mi life". ("¡Merde!, Víctor García de la Concha, Director de la RAE).


zz-medico chino.JPGLa playa da para mucho, y las tardecitas cálidas de Gran Canaria inducen a la tertulia. Al final, mi amigo Clodoaldo y yo hemos llegado al acuerdo de que en Canarias no hay burguesía, y lo que se da por tal es un entramado de intereses económicos bien diferenciados, según hablemos de Gran Canaria o de Tenerife. La supuesta burguesía tinerfeña, politizada desde hace siglos, mira hacia el pueblo y se implica con él porque sabe que sin él no puede llegar a ninguna parte. La grancanaria, en cambio, hace la guerra por su cuenta porque da igual la tesitura económica general de los isleños, a los que tienen el dinero siempre les va bien, porque tienen una vida económica que no depende de los grancanarios. Así las cosas, los partidos políticos, reflejo siempre de los realmente poderosos que están en la trastienda, carecen de margen de maniobra. En resumidas cuentas, esto no lo arregla ni el médico chino, a no ser que fiche por la UD.


Pues sí que ha sido este un verano viajero. He viajado en el espacio y en el tiempo, estuve en París con Simone de Beauvoir, Sartre, Camus y toda la peña existencialista, me di una vuelta por el río Piura, allá por Perú, buscando al asesino de Palomino Molero con Vargas Llosa, deambulé con Alexis Ravelo bajos los duros días de la postguerra y regresé a la dura actualidad con Elmer Mendoza, que buscaba a un asesino que disparaba balas de plata, como las que se usan contra los licántropos.

z55555.JPGViajar es muy instructivo, y si te montas en un libro el asunto es fascinante, porque no hay volcán islandés que desvíe tus vuelos ni controlador aéreo que los retrase. Puedes ir a la América colonial, a la Rusia de los zares o al hiperespacio ese de que tanto hablan Asimov y Sagan. Así que, si quieres viajar, subirse a un libro es lo más indicado, porque también es un cruce de culturas, puedes saber qué comen los cabileños del norte de África o cuáles son las costumbres de los campesinos japoneses, y eso sin necesidad de tanto ajetreo, jet-lag y cansancio acumulado. Tiene la ventaja para los amigos que no tienen que aguantarse la paliza de las fotos de cuando estuve en el Templo del Sol, en la Isla de Pascua o en un abigarrada playa del Mediterráneo. Soñar con la isla griega de Santorini es magnífico, viajar hasta allí es una paliza de aviones, ferrys, calor e incomodidad, porque una cosa es ver una postal y otra aguantar la canícula.

No, no, yo no estoy en contra de los viajes, sino muy a favor de los libros.


zz-proyecto vanaciones.JPGGran parte de los mortales cogen sus vacaciones durante el verano, sobre todo en agosto. Cada uno de nosotros va dejando para este tiempo algunos proyectos que tiene pendientes, con la idea de aprovechar las vacaciones para hacer lo que durante el resto del año no ha sido posible por falta de tiempo. Es muy común la frase "a ver si en vacaciones me meto a hacer esto", y luego nada de nada, porque para eso son las vacaciones, para dedicarse al "dulce no hacer nada". Si pretendiéramos sacar adelante todos los proyectos que ideamos para el verano, los días tendrían que tener cien horas y no habría vacaciones. Sucede lo mismo que cuando uno se levanta por las mañanas con mucho sueño y mientras desayuna y se le cierran los ojos piensa: "esta noche voy a acostarme temprano". Luego resulta que se acuesta más tarde todavía. Unas cuentas echa el borracho y otras el bodeguero, sólo que en este caso todos hacemos los dos papeles a la vez.


aaxxxxx.JPGParece que lo de que La Tierra gira sobre sí misma es verdad, porque si miramos una hemeroteca vemos que hay noticias de hace cien años que parecen actuales, o al revés. La cruzada que el ínclito Nicolás Sarkozy está perpetrando contra los gitanos rumanos en Francia suena a anacronismo. A principios del siglo XX, en Francia hubo un gran movimiento xenófobo, y hay por ahí filmaciones de los Hermanos Lumiére en las que grupos de manifestantes fanatizados enarbolan pancartas en las que se lee "Francia para los franceses" (en francés, claro).

Merodeando páginas francesas, el escándalo de corrupción actual que salpica a las cercanías de la presidencia tiene ecos del famoso proceso Dreyfus, en el que tanto se implicó el novelista Emile Zola, que acabó en el banquillo tras publicar su famoso artículo "Yo acuso" (también en francés, que es una manía que tienen los franceses). Es como si no hubiera pasado un siglo, y lo mismo que pasa en Francia ocurre en cualquier otra parte, porque parece que en cien años sólo hemos cambiado de número de móvil.


Para las nuevas generaciones, seguramente el nombre de León Trotski (Liev Davídovich Bronstein) (1879-1940) no significará gran cosa, pero hay que decir que fue un personaje clave del siglo XX, uno de los pilares de la Revolución Rusa y posible sucesor natural de Lenin. Al final, la sucesión fue para Stalin, que tuvo en sus manos la posibilidad del socialismo real y la convirtió en una dictadura inmisericorde, manchada de sangre y corrupción. Nunca sabremos qué habría pasado en la Unión Soviética si el liderazgo hubiese caído en manos de Trotski, esa es una incógnita que ya no podremos despejar.

leon-trotsky[1].jpgStalin sembró el terror y fue eliminando a todos sus posibles opositores. Trotski, antes uno de los grandes líderes de la nueva Rusia, se convirtió en un perseguido. Tuvo que exiliarse y fue a parar al México legendario de Lázaro Cárdenas, aquel país que a finales de los años treinta del siglo pasado asilaba a los republicanos españoles y, cómo no, al huido Trotski y a su esposa. Pero la mano de Stalin era muy larga, y a pesar de las medidas de seguridad que el presidente mexicano había puesto en la casa que habitaba el líder ruso, Trotski fue atacado por el español Ramón Mercader, clavándole un piolet de alpinista en la cabeza.

Eso sucedió el 20 de agosto de de 1940, y Trotski murió el 21, hace ahora 70 años. Su figura y sobre todo sus últimos tiempos en México forman parte de narraciones y leyendas, pues era aquella una época legendaria, en el México de Frida Kahlo, que con su marido Diego Ribera acogió al fugitivo, mientras que otros artistas se le oponían, pues Siqueiros había intentado matar a Trotski en mayo del mismo año. El líder ruso fue un intelectual y un hombre de acción, en un tiempo en el que parecía posible cambiar el mundo. Su importancia es enorme, y las historias que alrededor de su estancia en México se cuentan (romance con Frida incluido) son material para novelas. Por eso recupero hoy su estela, por eso y porque un amigo poeta me lo recordó, y sigo preguntándome qué habría pasado si en lugar de Stalin llega a ser Trotski el sucesor de Lenin, y son libros suyos importantes Mi vida (1930), Historia de la Revolución Rusa (3 volúmenes, 1931-1933) y La revolución traicionada (1937), porque no hay que olvidar que Trotski fue un gran teórico del marxismo, y , para bien y para mal, el siglo XX no se entendería sin el marxismo y sus aplicaciones más o menos heterodoxas.


Alguien dijo que no habremos muerto del todo mientras haya alguien que nos recuerde. La memoria de los que se han ido es una prolongación de la estela de su paso por este planeta. En esto días, y supongo que durante mucho tiempo, recordaremos a los 154 seres humanos que perdieron la vida en Barajas, a bordo del fatídico vuelo JK5022. Dicen que la muerte siempre deja una tarjera de disculpa, pero cuando se produce una tragedia colectiva -y todavía no sabemos si evitable-, esa tarjeta sirve de poco a quienes amaron a esas personas. Sobre la serie que ha hecho Telecinco se me ocurren preguntas, pero no tengo respuestas claras. Ojalá las tuviera.

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Un amigo llegó a la playa entre alarmado y muerto de risa. Había visto en una revista de tirada nacional una información en la que la fiesta del Pino se celebraba en Agaete y terminaba con un baño masivo en un charco de barro. Mayor síntesis, imposible; meter en una sola fiesta al Charco, la Rama y el Pino parece cosa de chiste, sólo que le faltó decir que esa fiesta se hacía en época de almendros en flor y se anuncia con la traída del agua; como resumen, podría haber dicho que todo ese conjunto de festejos forman lo que llamamos carnavales, en el transcurso de los cuales se elige a la Reina del Atlántico y como colofón se entrega el Premio Nobel del disparate. Uno va a acabar por no creer en los papeles, porque si dicen tantas barbaridades de Canarias, lo mismo harán con otros lugares. También hay que poner en el otro plato de la balanza que a veces somos más papistas que el Papa, y nos adjudicamos hasta supuestas palabras propias, como "morisqueta" o "despercudido", que usaban nuestras abuelas, y que yo acabo de releer en una novela de Vargas LLosa publicada en 1986. Por cierto, Vargas Llosa es peruano.


selllo0ooo.JPGEn el año 2004 se realizó en Las Palmas de Gran Canaria una exposición retrospectiva del pintor Grumann, que acaba de fallecer en Las Palmas de Gran Canaria a los 97 años. Con ese motivo, tuve ocasión de hablar con él y de esa conversación salió este texto, que fue publicado entonces y aque ahora recupero como homenaje al artista. Lo publico en dos entregas para hacer más fácil su lectura.

II (En el post de ayer está la primera parte)

Le hablo de Jackson Pollock, el gran pintor norteamericano, y confiesa conocerlo, pierde la mirada y afirma que no tiene ninguna influencia sobre él, al contrario, cree que Pollock estaba influenciado por la pintura europea. Resulta difícil hacerle hablar del pasado, de los años cincuenta y sesenta en Chile, donde conoció a gran parte de los componentes del gran movimiento cultural de entonces. Habla de todos sin especificar y hace algo de hincapié en Violeta Parra: "La conocí, aunque tuve poco trato con ella; era una artista extraordinaria, por sus canciones y por cómo las decía; Violeta Parra es para mí la voz de Chile, maravillosa, pero con un carácter muy hosco, una mujer un tanto agresiva. De todas formas yo la admiro mucho, pero su trato era difícil, no sé si era sólo conmigo porque yo era extranjero y ella consideraba que yo debía ser una especie de representante del gran capitalismo del Norte. No había forma de que entendiera que yo había llegado a su país huyendo de los nazis. Era muy radical".

gruman4.JPGEn ese Chile encendido y vibrante que caminaba hacia el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, algo debió decirle a Grumann que era hora de partir. "La cosa se puso muy dificultosa en lo económico", afirma, "y la vida era muy difícl, por algo crece el movimiento que encabezaba Allende, las cosas no suceden por casualidad. Había razones sociales y como sabe yo siempre he tratado de evitar el conflicto, y más en un país extranjero donde muchos podrían interpretar cualquiera de mis actos como una toma de postura política, cuando yo siempre he procurado mantenerme al margen".

De ese modo, treinta años después de haber llegado a Chile, en 1967, Uwe Grumann se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria, aquella ciudad que había visto desde la cubierta de un barco en 1937. La memoria de la luz lo condujo a Canarias, y en Gran Canaria se estableció y se integró inmediatamente en la vida cultural de la ciudad durante doce años. Mientras tanto, Chile era otra tragedia que él había dejado atrás por intuición o quien sabe si por azar. "Conocía la isla de haber pasado por su puerto en 1937", relata, "pero también sabía por un amigo que entonces había en Gran Canaria un buen ambiente artístico, con pintores como Felo Monzón o Juan Ismael, que provenían de una época similar a la mía, unos entroncados con el surrealismo y otros con las nuevas tendencias de posguerra. Yo entonces estaba en Chile un poco aburrido y muy descontento. Cambiaron la moneda y aquello estaba claro que iba claramente hacia el enfrentamiento. De modo que cogí a mi familia y me trasladé a Gran Canaria".

gruman5.JPGSorprende que volviera a Chile doce años después en pleno apogeo de la dictadura militar de Pinochet. "Mi mujer era chilena y tenía un gran deseo de volver". Y en Chile, a pesar de la dictadura, lo recibieron como el gran artista que es y lo colmaron de reconocimientos. El crítico de arte chileno Pedro Labowitz lo define entonces en pocos trazos, con motivo de su última gran exposición en Santiago, en 1994: "Grumann ha determinado su manera de vivir: retraído, amante de la literatura, hombre de pocos amigos, que se mantiene al margen de los circuitos del arte, pero apreciado altamente como artista, tanto por sus pares como por la crítica en general. Ese Grumann hombre da pie al Grumann pintor: lo importante, finalmente, será la pintura".

Y es entonces, viudo, joven y octogenario, cuando Grumann fija de nuevo su residencia en Las Palmas por segunda vez. Aún sigue en Gran Canaria, aunque ahora los aviones son más rápidos y permiten visitas a Chile y Alemania sin el esfuerzo de aquello viajes heroicos de antaño. No sabemos por cuanto tiempo, porque con Grumann nunca se sabe. Próximo a cumplir los 91 años, sigue activo y en plena forma física e intelectual, irónico y bromista, tal vez como escudo de su timidez, pero afable y agradecido. Para este hombre, que ha recorrido casi toda la centuria pasada "Picasso es inevitable, un monumento, y está claro que en el siglo XX toda aquella efervescencia parisina de artistas tremendos, con Picasso y Matisse a la cabeza, son las grandes referencias, y ve a este último más interesante como pintor que el pintor malagueño. "Los franceses buscan el equilibrio, Picasso es un terremoto", sentencia.

gruman6.JPGSe resiste a hablar de los pintores españoles contemporáneos, aunque deja entrever algunas simpatías y otras no, que se niega a comentar claramente, y declina hablar de artistas como Tápies y Saura. Da la impresión de que sigue considerándose extranjero en una de sus tres patrias. Habla, eso sí, de Manolo Millares, del que dice que "es alguien que ha hecho algo muy interesante, lo mismo que César Manrique, este no tanto como pintor, pero ha sido un protector del espacio en Lanzarote, un hombre providencial para su isla y ojalá hubiera un Manrique en cada isla".

Hacer una valoración crítica y técnica de la obra de Grumann no es el objeto de este trabajo, en España hay que remitirse a los mencionados críticos Lázaro Santana y Javier Cabrera y al galerista Manuel Ojeda, pero sin duda estamos ante un gran artista alemán, chileno y español, puesto que ha residido y pintado en Canarias durante más de veinte años de su larga y azarosa vida. Y sigue en Gran Canaria, vital y con el talento en plena ebullición. Otro momento habrá para indagar si el espíritu Bahaus hizo mella en él, si es heredero del expresionismo y de las últimas vanguardias, si ha creado un mundo personal que lo hace actual en cada momento, y es una lástima que el gran público español no lo conozca, aunque eso es algo que puede solucionarse. Valgan, de momento, las reproducciones de su obra que acompañan este trabajo. Lo cierto es que, en palabras de Cabrera, en el 2004, con 90 años cumplidos, la pintura de Grumann es más joven y fresca que nunca.


selllo0ooo.JPGEn el año 2004 se realizó en Las Palmas de Gran Canaria una exposición retrospectiva del pintor Grumann, que acaba de fallecer en Las Palmas de Gran Canaria a los 97 años. Con ese motivo, tuve ocasión de hablar con él y de esa conversación salió este texto, que fue publicado entonces y aque ahora recupero como homenaje al artista. Lo publico en dos entregas para hacer más fácil su lectura.

(I)

Probablemente el nombre de Uwe Grumann nada signifique en la España peninsular, salvo para algún estudioso del arte alemán o chileno. Tal vez sea porque sus estancias españolas han sido en Canarias, y sigue existiendo esa prevención hacia todo lo que sucede en la periferia y no ha sido bendecido por los centros de distribución de la cultura, esto es, Madrid y Barcelona.

gruman1.JPGSin embargo, Grumann es un gran pintor, no porque esa afirmación acabe de sacársela de la manga el cronista, sino porque así está considerado en su Alemania natal y en Chile, país que es el lugar de su segundo nacimiento, donde ha logrado el máximo reconocimiento que un artista plástico puede conseguir, el Premio del Círculo de Críticos de Arte de Santiago de Chile. Como afirma Lázaro Santana, el crítico canario que es sin duda quien mejor conoce su obra y quien más ha escrito sobre ella a este lado del Atlántico, "los secretos de Grumann son dos. El primero es, por descontado, el de su indudable talento plástico. El segundo, no menos importante que el primero, es el de su capacidad para el olvido". Y, como sigue diciendo Santana, es una paradoja que Grumann tenga esa capacidad de olvido siendo como es un pintor de la memoria.

En estos días se realiza en Las Palmas de Gran Canaria una exposición retrospectiva del pintor (este texto es de 2004), comisariada por el poeta y crítico Javier Cabrera, que ha rebuscado en toda su trayectoria para dar una visión de casi seis décadas de pintura, que es libre y personal pero que siempre acaba mostrando su raíz germana con un hilo conductor que nos lleva al final de las vanguardias, aunque su pintura sigue siendo joven en la actualidad. ¿Y por qué precisamente en Las Palmas de Gran Canaria? Es una larga historia que tiene mucho que ver con la trayectoria vital y artística de Grumann, hoy un hombre que luce sus espléndidos noventa años en plena creación y apegado al siglo XXI.

gruman2.JPGContemos, pues, esa historia que podría ser una novela-río que nos pasearía por prácticamente todo el siglo XX, desde el gélido Mar del Norte de su Hamburgo natal hasta las costeñas y luminosas aguas del Pacífico chileno, pasando por el Atlántico de las grandes gestas. Nació Grumann en Hamburgo en 1913 y por lo que su biografía demuestra ha tenido un especial instinto para oler el peligro y librarse de él. Por su edad podría pensarse que se formó en el espíritu del Bahaus alemán de entreguerras, una escuela de gran fuerza, como lo fue el expresionismo y todo lo que quedó liquidado cuando Hitler se hizo con el poder en Alemania.

Pero no, Grumann, siempre atento a los movimientos artísticos, fue un espectador mientras se licenciaba en Ciencias Económicas. "El Bahaus daba la pauta en muchas cosas", afirma Grumann, "tenía sobre todo buenos arquitectos, influía en el teatro y en el ballet, pero creo que no tuvo una gran influencia en el siglo XX europeo y se recuerda como una idea casi romántica. Lo que verdaderamente me llamaba la atención era lo que venía de Francia, especialmente Picasso, y sobre todo Matisse, que para mí tenía más atractivo que Picasso, aunque es patente que este era una fuerza de la naturaleza, un artista rompedor, muy distinto de la armonía y el equilibrio de Matisse, por otro lado muy francés".

Su intuición le hizo avizorar la gran tragedia que se cernía sobre Alemania y, en 1937, tomó un barco en Hamburgo y se hizo a la mar. Gruman se muestra reacio a hablar del pasado y dice que aquella es una época absolutamente pasada para él. Le insisto y le digo que tiene un instinto especial para irse de los sitios cuando las cosas empiezan a complicarse. "No lo crea", asegura, "si usted viera que se acerca una catástrofe también se marcharía de donde está. En 1937 era más que patente lo que iba a suceder, en realidad ya estaba sucediendo, y no hace falta que le dé detalles si conoce un poco la historia". Luego, como alegando un motivo de su marcha, me dice que en Hamburgo, siempre hubo un republicanismo muy liberal y eso hacía la vida muy difícil con los nazis en el poder en Alemania. Le pregunto que si no había libertad, y al escuchar esa palabra, en nombre de la cual se han cometido mil atrocidades, Grumann da un respingo y se impacienta: "Esa pregunta es absolutamente innecesaria. ¿dónde hay libertad? ¿En el Iraq del señor Bush acaso?"

gruman3.JPG¿Por qué Chile y no cualquier otro país? Grumann parece haberse dejado llevar por la vida cuando afirma: "No escogí Chile, sino que se ofreció la oportunidad. No había mucho donde elegir, y gracias a Dios que me fui para allá, porque nunca me he arrepentido, y allá había muchos republicanos de Hamburgo, y muchos judíos refugiados que tuvieron que trasladarse para salvar sus vidas. Allí formamos un grupo que nos dedicamos al arte, fuera la pintura u otra actividad, pero yo nunca me metí en la política local, y tampoco lo hice aquí en Canarias, cuando años después estuve viviendo en las islas. Lo curioso es que Chile pasaba lo mismo que en Hamburgo, todo el mundo miraba a París, y allí Matisse y Picasso también eran los dioses".

De camino hacia Chile, tocó puerto en Las Palmas de Gran Canaria, y la luz canaria de esta ciudad debió quedársele en la retina. Llegó a Chile, donde había una importante colonia alemana y allí sí que dio rienda suelta a su talento plástico. Se formó técnicamente bajo el magisterio de dos excelentes artistas alemanes afincados en Chile, como son Hans Soyka y Harwing Marahrens, y se integró en un grupo de pintores emigrados que tuvo un gran protagonismo en el Chile del medio siglo. Reconocido en aquel país largo y estrecho como una cueca, en palabras de Violeta Parra, participa en la vida cultural chilena, cuando el Parque Forestal de Santiago, junto al río Mapocho, se hacían exposiciones en carpas anejas a las que eran ocupadas por la Peña de los Parra, donde, ya en los años sesenta, alcanzaban su plenitud poetas y músicos de la talla de Nicanor y Violeta Parra, Víctor Jara y Quilapayún. Mientras tanto hizo alguna escapada a Alemania para dar conocer su arte a sus compatriotas, que también lo reconocieron como gran pintor después de exponer en Hamburgo y Frankfurt.

(En el post de mañana saldrá la segunda y última parte del texto)


Me ha llamado la atención la información que ha salido en estos días con motivo del 65 aniversario de la rendición de Japón en 1945. El Gobierno japonés pide perdón por el dolor causado por ese país durante la II Guerra Mundial, como ya lo ha hecho en repetidas ocasiones Alemania, naciones que, con Italia, formaban el famoso eje Roma-Berlín-Tokio, algo parecido a lo que Georges Bush Jr. llamaría el eje del mal. Cierto es que las atrocidades perpetradas por los gobiernos totalitarios de estas naciones fueron terribles, incluyendo a Italia, que empezó la guerra en un lado y acabó en el otro y todavía los italianos no saben muy bien si ganaron o perdieron la II Guerra Mundial. Tal vez por eso Italia no ha pedido perdón.

París bombardeada.jpg Los vencedores ni se lo plantean. No ha pedido perdón Estados Unidos por las bombas de Hiroshima y Nagasaki o por las vejaciones que sufrieron los japoneses residentes en Norteamérica, encerrados en campos de concentración mientras duró la guerra. No ha pedido perdón Rusia, que planteó un exterminio de los judíos, polacos, bálticos y romanís menos espectacular pero tan dañino como el nazi. No ha pedido perdón Gran Bretaña por los muertos civiles no sólo en Alemania, sino en la Francia ocupada. Tampoco han perdido perdón los aliados por los bombardeos de alfombra que arrasaron ciudades alemanas como Dresde, Colonia o Leizip, o por el bombardeo inútil que prácticamente destruyó Viena ¡una semana después de que Alemania se hubiera rendido! Y es que por lo visto, sólo piden perdón los vencidos.


zz-unión.JPGEl ciudadano se aísla cada día más porque está cansado de que se le nieguen las respuestas que busca. Como no comprende lo que pasa, se encierra en su concha, y entonces empieza a sentirse solo en un mundo hostil e incomprensible. Al no haber sentimiento colectivo, la sociedad como tal es una ficción, no hay colectividad y sólo hay movilización cuando algo o alguien ataca la seguridad última que es el individuo y sus cosas. Los grandes debates se pierden en la nebulosa de la confusión, y se extravía en un bosque de mil especies, no se sabe si carnívoras o medicinales: pensiones, recortes, estatutos, trenes al sur, ultraperiferia, pleito... Un hombre que se siente continuación del otro es un peligro para el sistema, porque en seguida son dos, tres, diez, una sociedad activa, un tigre de Bengala dispuesto a saltar. Interesa que siga dormida la fiera del hombre solidario. Mientras seamos uno + uno + uno, no hay peligro.


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Pido disculpas, pero es que el calor no me deja pensar.


Con Juan Marichal desaparece uno de los intelectuales todoterreno más importantes del panorama cultural de nuestra lengua. Es uno de los últimos componentes de la diáspora obligada que fue causada por la guerra civil, que a él lo cogió siendo casi un niño, huyendo de Madrid a París, y de allí a Casablanca, como en la película pero sin Ingrid Bergman, y con destino final provisional en el México que acogía con los brazos abiertos a los rebotados de aquella tragedia que aún sigue en la memoria de todos. A Juan Marichal, tinerfeño de nacimiento, español por pasaporte y terrícola por definición, las circunstancias (la guerra siempre es una circunstancia) le llevaron a empezar el bachillerato español en Valencia y terminar el francés en Casablanca, después de haber pasado por aulas de Barcelona y París.

Todo esto, unido a sus estudios en la universidad en México y el Doctorado en Estados Unidos, le abren la mente a cualquiera, y más si se proviene de una familia y un ambiente ya de por sí tolerantes. Hablaba con modestia, y en las conversaciones se interrumpía a menudo con coletillas como "esto es muy largo y farragoso para contarlo", "pero esto no le interesará a usted" o "ya le he quitado mucho tiempo". Profesor en Harvard, cuidadoso investigador y brillante ensayista, es autor de uno de los trabajos más concienzudos sobre Manuel Azaña, último Presidente efectivo de la II República española.

zJuan Mrichal.jpgComo él mismo contaba, ingresó en la universidad mexicana en el 42. Se dio cuenta de que quería ser docente, y en México iba a ser imposible por los sueldos que allí se pagaban. Su maestro, el intelectual mexicano Edmundo Gordman, le dijo que si quería ser profesor de verdad tenía que irse a los Estados Unidos, porque Gordman ejercía la docencia porque era rico y no necesitaba el sueldo. Marichal consiguió una beca para ir a Princeton a estudiar con Américo Castro, y allí se doctoró. Siempre decía en broma, para confundir a los que le escuchaban, que nunca había sido castrista, porque don Américo tenía tesis muy brillantes sobre la historia española, pero que con el tiempo Marichal rebatió, aunque siempre tuvo a gala decir que Don Américo Castro había sido el maestro más importante de su vida.

Decía que en España falta esa tradición francesa del historiador-escritor, pues los historiadores franceses son grandes escritores, y aseguraba que la obligación de un escritor es escribir lo mejor posible, en el sentido de comunicar, sin hermetismos. Fue un gran conocedor de la obra de Pedro Salinas, de la que ha sido sin duda su mejor editor, y aprendió de él. Decía que Salinas, que también estuvo en Francia de joven, tenía esa idea de la comunicación, y esa obsesión también se la adjudicaba a su época de estudiante del bachillerato francés. Aseveraba que aquí lo historiadores no escriben bien, lo hacen para ellos y se asombraba al ver cómo daban muchas cosas por sabidas y el lector se perdía.

Cuando se le comentaba el federalismo, él se explayaba. Decía que la palabra federal sonaba a izquierdas desde la I República, y evocaba al último diputado federalista, el grancanario José Franchy Roca. Según él, en Canarias había una tradición bastante inteligente de que no había que buscar independencia porque ahí estaban los ingleses que se comerían a Las Islas; en cambio, mantener con el Estado español una relación de tipo federal era a la vez tener autonomía y protección, que es lo que estuvo a punto de pasar en Cuba, pensando que Estados Unidos se podía comer la isla.

Con Juan Marichal desaparece un sabio, un hombre bueno que miraba a España con doble visión, la suya como español y la de un intelectual curtido en la investigación exigente de una gran universidad americana, Harvard, el vértice del conocimiento de una sociedad que por su potencial económico se nutre de los mejores. Su visión del mundo y de la estructura del Estado español debería ser tenida en cuenta, pero no nos hagamos ilusiones, porque estamos en manos de políticos, no de pensadores. Y Juan Marichal fue siempre un pensador abierto y riguroso. Descanse en paz.


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Este trabajo fue publicado en la edición impresa de Canarias7 el día 10 de agosto.


zz-calles.JPGLas ciudades cambian su nombre cuando cambia la lengua (Zaragoza: César Augusta; Compostela: Campus Stellae o Campo de la Estrella), y ya empieza a olvidarse por qué Schamman, La Paterna, Escaleritas, Arenales o Miller se llaman así. Se pone a una calle el nombre de una persona ilustre para homenajearla, pero luego nadie sabe quién fue. ¿Saben siquiera la mayoría de los carteros o los vecinos de esas calles quiénes eran, por ejemplo, Cayetana Manrique o García Tello, que la calle Pérez Galdós no se refiriera antes al novelista, sino a su hermano militar, o que las calles de Schamman son personajes o títulos de Galdós? ¿Por qué Juan de Quesada es El Toril, Bravo Murillo el Camino Nuevo y la Plaza de la Feria es en realidad del Ingeniero León y Castillo? Salvo José Barrera Artiles, ¿quién demonios sabe quiénes eran y a qué dedicaban su tiempo libre el Lectoral Feo Ramos, el Sargento Llagas, Travieso, Carvajal, Perdomo y Cebrián? Para eso, como en Nueva York, calles numeradas, y encima no te pierdes.


zdependencia.JPGCada vez que siento caer sobre estas islas la canícula sahariana me echo a temblar, porque se me hace presente la endeblez de nuestra economía, que se basa en gran medida en el turismo, y que mantiene un tipo de vida artificial a base de quemar hidrocarburos y potabilizar agua del mar. Cuando veo los campos resecos y ardientes del sur de las islas siempre pienso en lo que pasaría si hubiera una crisis mayúscula que nos privase del turismo, y al mismo tiempo del dinero con el que mantener el tipo de vida a que estamos acostumbrados. Hablar hoy de los sectores primario y secundario en Canarias suena a jerga de viejos, pero hemos de tener en cuenta que de alguna forma habría que ir reconvirtiendo nuestra economía para que no fuese tan dependiente del exterior, cosa harto complicada cuando la población es mucho más alta de lo que correspondería a nuestra extensión. Pero claro, seguramente muchos pensarán que se me ha metido el sol en la cabeza. El monocultivo, ya saben.


ZLIBRO-JOSE.JPGAgaete es tan especial que allí han colocado las puertas del cielo. Es un lugar mágico, como si la tierra, el mar y el cielo confluyesen en un espacio que no se puede explicar pero se puede sentir. José Antonio Godoy es un agaetense que presume de serlo (yo también presumiría si fuese de Agaete), y ha dedicado su vida a muchas cosas, todas importantes y generadoras de mejoras de la gente. Ha indagado casi sin darse cuenta en las raíces de una sociedad como la de Agaete, y todo ese conocimiento, repartido en docenas de trabajos, es como una crónica singular, personal y colectiva.

Ahora, por fin, se ha decidido a poner en un libro buena parte de ese conocimiento, que también es común a todos los canarios, y lo hace desde la altura de quien puede ver el mundo desde mucha distancia. Agaete es un pueblo, pero la mirada de José Antonio Godoy vuela muy alto y explica el devenir de unas gentes que han conformado una sociedad diferente, admirable, única. Este libro ha sido publicado por Radio ECCA y el Ayuntamiento de Agaete y su presentación será esta noche, a las nueve, nada menos que en el Huerto de las Flores, un lugar emblemático donde los haya, bajo el frescor de los flamboyanes y regado con el aroma del árbol del alcanfor.

Zcara-JOSE.JPGEl libro tiene por lo tanto un nombre vegetal: A la sombra del flamboyán, y un subtítulo no menos sugestivo: Agaete de rama en rama. Es La Rama, con mayúscula, la esencia del alma de Agaete, donde, dicen, tiras un cacharro al suelo y con su sonido la gente se pone a bailar. Pero Agaete es mucho más, es una historia que se ha ido labrando con trabajo, sufrimiento y talento. Agaete es distinto, no en vano en ese huerto y en ese valle nuestro ilustres poetas Alonso, Tomás y Saulo, los tres mosqueteros con Domingo Rivero como D'Artagnan, forjaron muchos de sus mejores versos.

Por lo tanto, Agaete es poesía, y la poesía es la respiración de los hombres, por eso Agaete es tan singular. En el libro de José Antonio Godoy respira el alma de Agaete, y hay que leerlo con el mismo esmero que, gota a gota, lo ha ido destilando su autor durante años, porque es una crónica del alma de de una sociedad, más allá de fechas y datos. Es la visión de un hombre que ha visto el mundo con los ojos de Agaete, o tal vez Agaete con los ojos del mundo.


zhiroshima.JPGUn horror sobre otro hace que nos vayamos olvidando del origen de los horrores. La verdad es que la historia de la Humanidad es como un gran Museo de Madame Touseau, pero sin duda el horror colectivo contemporáneo tiene su ensayo general en el bombardeo criminal de Guernika en 1937, pues la Legión Cóndor alemana lo realizó a las cuatro de la tarde para coincidir con la salida de las escuelas y así probar sobre niños indefensos los novedosos dispositivos de ametrallamiento que portaban los aviones. Y si Guernika fue en gran ensayo, la obertura a gran orquesta fue en Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, donde comienza una nueva era, la del terror nuclear. Antes y después ha habido horrores continuados o puntuales, y nuestra mente no acierta a entender lo sucedido en Treblinka o Auswichtz, en los Gulags soviéticos, en Shabra y Chatilla, en Sarajevo, en Monrovia, en Kosovo... Afrontemos que lo hicieron personas como usted y como yo, y eso nos convierte en genocidas en potencia. Aterrador.


zz-cerrada verano.JPGDurante el mes de agosto todo se va ralentizando, y disminuyen los servicios públicos y privados, se aletarga la producción, y como la mayoría de la gente está de vacaciones, es un calvario cualquier gestión, porque trabajan poquitos para atender a una muchedumbre. A España en agosto le cuelgan el cartel de "cerrada por vacaciones". Así, no hay manera de encontrar un servicio a la altura de la normalidad, por poner sólo tres ejemplos, puesto que ocurre con todo. Hasta los gobiernos se van de vacaciones. La disculpa del buen tiempo no vale, porque hay al menos cuatro meses, de junio a septiembre, con buen sol y excelentes temperaturas. Si las vacaciones se organizaran de una manera racional, el país seguiría funcionando, no habría aglomeraciones, la gente siempre tendría un buen servicio y los establecimientos hoteleros tendrían buena ocupación en mayo y septiembre. Y con los fines de semana y los puentes también habría que hacer algo en un país serio.


zz-rama.jpgAgosto me atrapa con sus efemérides, con sus memorias, con su fechas, unas jubilosas y festivas, otras melancólicas y hasta nostálgicas, la mayoría filón para escribir novelas, como aquella de Terenci Moix, El día que murió Marilyn, que no es otro que el 4 de agosto, día en que La Palma, Lanzarote y Agaete festejan a la Virgen de las Nieves. El 4 de agosto, cómo no, La Rama, una fiesta peculiar, atávica y contemporánea al mismo tiempo, y el día 3, fecha en que Cristóbal Colón partió de Palos de Moguer hacia lo desconocido, que no lo era tanto porque los Templarios y los vikingos ya habían estado en América. De la gesta colombina lo que más me atrae es lo surrealista que emerge de su memoria, como cuando nuestra entrañable María Dolores de la Fe quiso provocar y provocó diciendo que Colón era una mujer, una especie de Catalina de Erauso, la Monja Alférez. Es agosto, no parece grave, tomaré algo y se me pasará.


zz-cecilia[1].jpgLa nostalgia es negativa porque es vivir siempre en el pasado y querer reproducirlo una y otra vez; la melancolía es positiva porque es recordar lo vivido con cariño, desde el presente, aprendiendo de lo bueno y de lo malo que la vida nos ha ido dando. Por eso se me hace melancólico cada dos de agosto, el día que se cumplen años de la muerte en accidente de tráfico de Cecilia, la cantante feuchilla, tierna, dura, con una enorme sensibilidad y una personalidad arrolladora. A la calidad de su música se unía la belleza de sus letras, el dominio de la voz y la visión crítica de una sociedad que entonces empezaba a cambiar y que hoy, tres largas décadas después, ha dado algunos pasos adelante, aunque seguramente menos de los que demandaba Cecilia en sus canciones. Era una cantautora que no estaba etiquetada de "roja", pero sus canciones llevaban la dinamita para volar viejos vicios y el plano de una vida más justa, la que aún no hemos conseguido.


zz-meteorologia.JPGCuando la ciencia agota sus recursos, surgen siempre la paraciencia, la costumbre, la tradición y en ocasiones el esoterismo. Iba a decir que lo irracional, pero no sería exacto, porque a veces en estas cosas hay elementos lógicos que se conjugan, y que de alguna forma pueden componer un sistema. O no. La meteorología es una ciencia que los propios meteorólogos saben que puede predecir los cambios climáticos a cortísismo plazo, estudiando mapas de isobaras, anticiclones y demás elementos. ¿Se atrevería a predecir hoy un meteorólogo que va a llover torrencialmente dentro de dos semanas, siendo como es pleno verano? Seguro que no, pero hay campesinos y pescadores que, basándose en signos marineros, en situaciones de los astros y en detalles tan poco académicos como las cabañuelas de agosto así lo afirman. ¿Esas predicciones tienen fundamento? Si el 31 de enero corren los barrancos ¿será una casualidad o es que se ha manejado un sistema de signos que desdeñamos?

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