los blogs de Canarias7

Archivos Enero 2010


Hay vida narrativa después de los setenta en Canarias, y tengo que decir que de alguna forma pertenezco al antes y al después, ya que estoy justo en el puente de ambas generaciones, con Domingo Luis Hernández, Díaz Pacheco y la recordada Dolores Campos-Herrero. Y por eso puedo afirmar que, cuando se escribieron aquellas novelas que normalizaban la narración en Canarias, los críticos fueron generosos, y había que serlo, porque era un momento histórico. Luego, algunos de esos críticos se han portado de forma cicatera con las mismas novelas que antaño enaltecieron, y eso puede estar bien si hay una explicación, pero no la ha habido.

Lo importante de aquella hornada de narradores, que no generación, puesto que poco se parecían unos a otros en asuntos estéticos o ideológicos, es que son fundacionales, y nadie puede negar ese carácter a un libro como Crónica de la nada hecha pedazos, aunque luego se haya incluso bromeado con su título, diciendo que son pedazos de crónica hechas nada. Había que escribir ese libro en aquel momento, y Juan Cruz lo hizo. A unos les gustará más o menos, habrá resistido mejor o peor el paso del tiempo, pero está ahí, y es un libro fundacional, histórico y necesario. Ahora no vale decir que si esto o si lo otro, hay que valorar que todas aquellas novelas eran primerizas, algunas titubeante y otras más maduras, pero fruto del entusiasmo de un grupo de veinteañeros que luego han escrito novelas mejores, porque tampoco La mala hora tiene el calibre de El Coronel no tiene quien le escriba o, mucho menos, el de Cien años de soledad.

Salvo un par de novelas muy sólidas, aquella fueron todas las primeras novelas de autores que luego darían sus mejores frutos. Yo no defiendo literariamente todas las novelas de los años setenta, pero sí defiendo el hecho de que se escribieran y el mérito de sus autores, e incluso sí que defiendo algunos títulos, que supieron arrastrar a una vieja Mararía, cansada de esperar. Entonces, que yo sepa, no hubo una especie de masonería que se juramentó sobre un pacto, unas condiciones literarias y una forma de vida concreta. Cada uno siguió su camino.

Unos sobrevivieron, otros triunfaron a lo grande y otros se autoconsagraron como apóstoles de sus cruzadas particulares. Son muy dueños, y no creo que ninguno traicionara a nada ni a nadie, porque nada había que traicionar. Así que no entiendo a qué vienen esos reproches a destiempo que a menudo recaen sobre aquella generación de narradores. Que yo sepa, nadie hizo juramento alguno que haya traicionado. Aunque tal vez otros esperaban que hicieran las cosas no a su gusto, sino al de los demás.

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(De pie: Luis Alemany, Rafael Franquelo, Dolores Campos-Herrero, El autor del texto, Juan Manuel García Ramos, Mario Vargas Llosa y Juan Cruz. Sentados: Luis León Barreto, Alberto Omar y Juancho Armas Marcelo)

Y ya que he dicho lo que me parece positivo, también voy a decir lo negativo. Al ser una generación fundacional, con la misma fuerza que arrastraron a los fetasianos, podrían no haber hecho tierra quemada de lo que vino después. Parece como que después de los escritores del setenta aquí nadie más ha escrito una novela. Y no lo digo por mí, que me salvé por los pelos cuando metí la cabeza en un póker de premios consecutivos a principios de los ochenta y se armó tanto ruido que da la impresión de que en la penúltima década del siglo XX sólo surgió un nuevo narrador en Canarias. Y no es verdad, hay nuevos narradores, pero sus nombres no suenan, sus libros no circulan, y puedo decir esto porque he estado muy cerca, y tanto en los ochenta como en los noventa el peso primerizo de los narradores ha sido estimable, por lo menos no inferior al que dieron en canal los de los setenta.

Pero no se trata de hacer competiciones. Los del setenta tienen el pedrigree fundacional, eso lo reconozco y lo defiendo, y también digo que como generación cronológica se han mantenido vivos prácticamente todos, cosa que no es frecuente porque muchos suelen abandonar. Hay un centenar largo de novelas escritas por canarios en los últimos 25 años, y con que sólo fuesen buenas el 10%, tendríamos 15 buenas novelas, y eso no pueden decirlo todos los territorios, y, la verdad, tampoco en Sicilia se escribe un Gatopardo cada año. Y ello ha sido posible porque hubo una generación que puso a funcionar la máquina. Cada uno de estos novelistas es una persona, la vida es complicada y se parece mucho a una especie de Titánic que a menudo se hunde, y cada cual arría su salvavidas como mejor puede. No entiendo entonces que se baraje la palabra traición. "No juzguéis y no seréis juzgado", dijo Cristo, y lo crucificaron.

Creo que ha llegado el momento de que quienes se mueven en el campo del estudio de la literatura hagan un balance justo del siglo XX, no sólo de los narradores del último cuarto de siglo, a ver si vamos poniendo las cosas en su sitio de una vez, reivindicamos algunas obras importantes, poco o nada conocidas, y le cortamos la cabeza a algunas estatuas de poetastros que tienen rango de capitán general y sólo fueron compositores de ripios. Y eso es cosa de las universidades, que digo yo que para algo tenemos dos, aunque me temo que todo seguirá igual, repitiendo las máximas de Valbuena Prat, corregidas mil veces, y buscándole las comas a las novelas de Galdós, mientras sigue en el olvido el importante corpus teatral de Don Benito. Y es que debe ser verdad la sentencia de Juancho Armas Marcelo al que le pregunté una vez si Canarias es surrealismo o realismo mágico. El me contestó: "Surrealismo máximo, maestro". Pues eso.
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(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7 del día 27 de enero)


Después de una Navidad caribeña y un enero que parecía mayo, ha llegado el frío. No es que me guste especialmente el frío, al revés, pero es evidente que uno acaba acostumbrándose a los ciclos y parecía raro que no hubiera que sacar las bufandas del cajón. En La Península han tenido y tienen frío para dar y tomar, pero de la primera ola de aire siberiano nos libramos porque el alisio dejó de soplar en la dirección de siempre y estuvimos metidos en una burbuja mientras por allá se congelaban. Ahora el alisio sopla como debe, desde el nordeste, y es el momento de abrigarse.

zfrio.JPGEsto del tiempo atmosférico tiene algo de esotérico, por aquello de las cabañuelas de agosto y por el refrán que dice que si llueve para La Candelaria (2 de febrero) queda mucho invierno, pero si no llueve es que será muy corto. Dicen los campesinos que saben de cabañuelas que este año el invierno ha venido tardío en Canarias, pero que según los cálculos que hicieron en agosto pasado hará frío hasta bien entrada la primavera, con lo cual este año se puede hacer verdad aquel otro refrán de "hasta el 40 de mayo (10 de junio) no te quites el sayo". Abríguense.

niñito[2].JPGHace unos días, se presentó Jesús Hombre, el libro de Ervigio Díaz Marrero, que es un autor muy interesante porque los títulos que nos ha dado siempre contienen un reto. De lo que no cabe duda es de que Ervigio es un autor atrevido, pues pasa del experimentalismo a la novela futuristas (que luego se hace realidad, lo que la convierte en profética), y de ahí a la poesía épica o al texto de reflexión.

En la presentación se dijeron cosas muy interesantes, ahora que el fanatismo religioso parace volver en todas las confesiones. Por ello propongo aquí un enlace con el texto que escibí para la ocasión y que allí se leyó, dedicado a un libro tan interesante como valiente. Este es el enlace ( Jesús Hombre.doc )con ese texto.


Vaya por delante que se echa en falta una política decidida encaminada ir aminorando la dependencia del petróleo y las centrales nucleares, pero también es verdad que vivimos en una sociedad exigente en servicios pero muy melindrosa cuando hay que arrimar el hombro. Queremos tener electricidad pero no que haya cerca una central sea del tipo que sea, porque nos molestan los humos o puede haber radiactividad; queremos estar comunicados por móvil en todas partes, pero no queremos una antena frente a nuestra casa; queremos que los delincuentes sean confinados para seguridad de todos, pero nos molesta una cárcel cerca; nos gusta estar comunicados pero no queremos que nos pongan al lado de un aeropuerto.

Y así pasa con todo. Pero creo que hay que elegir. Si derrochamos electricidad de alguna parte hay que sacarla; si queremos móviles bien comunicados tendrán que colocar antenas; si ... Bueno, que queremos el beneficio pero no las servidumbres del bienestar. Es posible vivir de otra manera, pero tendremos que hacerlo entre todos, porque ya estoy cansado de que ecologistas de boquilla, con sandalias de piel bovina y pelliza con pelo de conejo, me den lecciones de amor a los animales, mientras se comen una chuleta asada en una barbacoa de carbón.

znuclear.JPGEstá claro que el uranio enriquecido es letal si no se manipula con seguridad, pero no me tranquiliza mucho que no haya centrales nucleares en España cuando hay docenas en Francia y ya quieren instalarlas en el sur de Marruecos. Si hay un accidente, Los Pirineos y el Atlántico no nos van a proteger, porque la radiactividad no conoce las fronteras de los mapas. Pero, eso sí, que haya electricidad para la vitro, la tele, el ipod y el móvil, y que este tenga buena cobertura para poder convocar con mensajes manifestaciones anti-todo.


En el año 2005 la ONU decidió declarar el 27 de enero Día de la Memoria, para recordar a las víctimas del Holocausto nazi. Bien está hacerlo, porque esta sea probablemente una de las salvajadas más crueles que el ser humano haya podido cometer a lo largo de su recorrido por este planeta, al menos en tiempos cercanos, porque el exterminio de pueblos y razas era una práctica habitual en los pueblos de la antigüedad, y no es raro encontrar episodios en los que los vencedores pasaban a cuchillo comunidades enteras.

zholocauto.JPGPero la llamada "Solución Final" decretadas por los nazis es algo impensable en hombres europeos después del Renacimiento, pero está visto que los avances tecnológicos y las doctrinas de los pensadores progresistas quedan suspendidos en medio del fanatismo, que puede crecer incluso en sociedades cultas y avanzadas. Alemania, la patria de Beethoven, Schiller, Durero y Hölderlin es el ejemplo más claro, y eso nos invita a mantenernos siempre alerta.

Y si bien me parece positivo recordar para no repetir aquellos tremendos episodios, también sería bueno que no descuidásemos la memoria de otras salvajadas más recientes, desde los campos de refugiados palestinos a Sevrenica, en la guerra de los Balcanes, o en Guatemala, Unión Soviética, Argentina, Zaire, Somalia, Kurdistán, México, Argelia... Demasiada intolerancia, y eso, junto al horror de los campos de exterminio nazis, es memoria de que con frecuencia se hace verdad aquello de que el hombre es un lobo para el hombre.


Cantaron victoria muy pronto quienes pensaron que con Obama iba a iniciarse una nueva era en Estado Unido y, por influencia, en todo el mundo. Yo no sé por qué les llaman neocons, si en realidad de nuevo no tienen nada, son los conservadores de siempre, que arriman la brasa a su sardina y tratan siempre de poner de rodillas a la sociedad.

zbillete.jpgY es que tienen la sartén por el mango y el mango también. Originaron el desmadre financiero y pararon el golpe con dineros públicos de todos los países, y nadie les exigió que pusieran sobre la mesa las ruborizantes ganancias de dos décadas. En alguna parte estarán, pero a buen recaudo, no entran en el juego de la crisis. Ahora, ya recuperados en su parte visible, sacan pecho y desafían a los poderes democráticos, que son los elegidos por las urnas, mientras que a los consejos de administración, que son los que manejan el cotarro, los eligen ellos; es decir, se eligen a sí mismos.

Estuvieron un tiempo agazapados, reorganizándose, y ahora salen con toda su artillería. Han cercado a Obama y Europa despistada, como siempre: a Italia, Francia y Alemania ya las tienen, El Reino Unido está al caer y en España han sacado a Aznar a pasear. No es que hayan vuelto los neocons, es que nunca se fueron.


12[1].jpgEn estos días, a raíz de la tragedia de Haití, he leído y escuchado algunas reflexiones sobre la naturaleza humana que traigo hasta aquí porque me parecen importantes y a la vez terribles. Algunos han venido a decir que la tendencia humana es hacia el mal. Se apuntala esta idea con que es mucho más fácil hacer el mal que el bien, y como ejemplos ponían las cien o más formas que hay para romper un vaso y ninguna para reconstruirlo, o las mil maneras de matar y ninguna que haga resucitar.

Todo esto choca con la idea racionalista de Rouseau, que afirmaba que nacemos buenos y es la sociedad la que nos convierte en malvados. Proponía en su obra más conocida cómo se aisla a un niño desde su nacimiento para evitarle su contacto con la maldad. Esto a su vez choca con los clásicos griegos, que afirmaban que el hombre es un ser social. Y no tomo posiciones, pero me horrorizo cuando veo cómo grupos humanos sacan beneficio de la desgracia, con el tráfico de huérfanos y otras ruindades abominables.

Tampoco hacía falta un terremoto para saber que esto sucede a diario en cualquier punto del planeta, porque el comercio y la explotación de unos seres humanos por otros es constante. Y de todas las afirmaciones que he leído, la que más me ha hecho pensar es una que dice que la única manera de evitarla maldad humana es prohibiendo cosas. Suena muy mal, pero si lo miramos detenidamente vemos que la convivencia en los estados modernos se basa en el Derecho, y la mayor parte de las leyes consisten en prohibiciones. Habrá que darse otro atracón de pensar.


Nunca he deseado tanto equivocarme, pero lo que va a suceder con Haití es lo mismo que ha ocurrido siempre cuando una catástrofe se ceba con un país pobre. Los pasos son estos:

1.- Noticia de primera plana cuando se produce el hecho, que ocupa portadas, interrumpe emisiones de televisión y pone a todo el mundo alerta.

2.- Reacciones de personalidades lamentando lo ocurrido y ofreciendo ayuda a los damnificados, y llegada de la primera ayuda, con cámaras de televisión, y subrayado de hechos heroicos de bomberos o civiles en el lugar de la tragedia.

3.- Actitudes desconfiadas de los dirigentes del país siniestrado, en el que habitualmente una determinada casta es dueña de casi todo.

4.- Rivalidades entre los dirigentes mediáticos de los países que acuden en socorro.

Todo esto ha sucedido ya, paso por paso, y me temo que lo siguiente será:

z3dcfull[1].jpg5.- Maratones televisivos para pedir dinero, y al mismo tiempo hacerse publicidad los guaperas y famosos con sus donaciones que luego degravarán a Hacienda.

6.- Convocatoria de una rimbombante conferencia de donantes en la que se ofrecerán cifras millonarias, que casi nunca se materializan, llegan tarde o se quedan por el camino.

7.- Arribo al lugar siniestrado de las grandes multinacionales de la construcción para facturar muchos millones en una reconstrucción que casi nunca vemos completada.

8.- Decepción de los habitantes de ese país que nunca recuperan su anterior status, aunque fuera mínimo, y reforzamiento de la casta dominante con el silencio o la complicidad de los países desarrollados.

9.- Los gobiernos locales dejan la supervivencia en manos de ONGs, que eternizan por necesidad su presencia en el territorio, con lo que se paraliza su desarrollo.

10.- Olvido total de lo sucedido y condena otra vez al abandono y la miseria a millones de personas.

Ojalá tenga que tragarme mis palabras. Eso significará que la conciencia solidaria de la Humanidad comienza a despertar. Pero no me hago muchas ilusiones.

Cada vez tengo más claro que en política nada sucede por casualidad. Por eso me han llamado la atención varios hechos encadenados que se ha producido en los últimos días. Para empezar, Obama ha perdido la mayoría demócrata en el Congreso, con lo cual peligra su reforma sanitaria, y esto sucede al mismo tiempo que el Presidente se enfrenta a la banca y los conservadores orquestan una campaña de tierra quemada contra cualquier atisbo de avance, poniendo trabas a para que al final parezca que Obama no ha cumplido sus promesas.

FRIEDRICH6.jpgEn este clima, Zapatero es invitado al Desayuno de Oración que cada año se celebra en Washington, que, aparte de consideraciones religiosas, es la constatación de las buenas relaciones de nuestro Presidente con el inquilino de la Casa Blanca, y no es baladí que en este momento Zapatero presida la UE. Y es entonces cuando Aznar se presenta en los Desayunos de TVE y desempolva un discurso que los del PP actual quieren olvidar. Y todo esto, con la denuncia de la UE de que la OMS ha patinado gravemente en el asunto de la Gripe A, que viene a ser otra maniobra de los neocon para seguir llenando el saco.

Y con esto ya tenemos la confrontación servida en bandeja de plata. Aznar dice que no tiene la menor intención de volver a la política, y mientras hace política no se sabe a favor de quien, porque incluso perjudica a los suyos. Hacer política no es sólo presentarse a cargos públicos, y si fuera verdad que no quiere volver lo mejor sería que se tomase unas largas y silenciosas vacaciones en el rancho de su amigo Bush. Un ex-presidente hace política hasta sin hablar, y puede hacerla, pero que no diga lo contrario mientras echa su cuarto a espadas.


Las reacciones a la tragedia de Haití han vuelto a poner sobre la mesa una realidad terrible: los responsables políticos del mundo, en cualquier área, son ahora mismo de un nivel bajísimo, y de un personalismo vergonzante. Cuando llegan momentos como este, se echan de menos personajes, no ya de la talla enorme de Churchill, Adenauer, Schuman o Nehru, sino simplemente políticos con sentido del estado y de las prioridades, que sin ser estrellas fulgurantes supieron hacer lo debido en su momento, y en este apartado entrarían figuras como Miterrand, Khol, Gorbachov, Felipe González o Indhira Gandhi.

zluna.JPGLo que ocurre en España sucede también en el mundo. Faltan pesos pesados con capacidad de liderazgo, y en su lugar hay figurines que se dan codazos para salir en la foto, y todos están en la Luna de Valencia. Luego, a la hora de la verdad, todo el mundo critica a Estados Unidos (que tiene muchas cosas criticables y aquí se exponen muchos días), pero que es quien pone siempre toda la carne en el asador, porque tiene clara su escala de mando. Sarkozy ha hecho el ridículo, la ONU no está ni se la espera, Inglaterra está desparecida en combate y el UE practicando el empujoncito para estar el primero de la fila. De este modo, veo el futuro de Haití en manos de las ONGs, que están muy bien para las emergencias, pero que -por desidia del estado- acaban siendo la única posibilidad de supervivencia. Y si eso se eterniza, no hay desarrollo de los pueblos. África es un ejemplo claro.


No hay nada como tener una etiqueta y que todos crean lo que dice en ella. Resulta que hace un año que Obama está en la Casa Blanca, a donde llegó con la etiqueta de progresista salvador. Como dice Paco Suárez, lo creyeron hasta en la Fundación Nobel, y le dieron el Nobel de la Paz. Obama es mulato, alto, guapo, y sólo le falta la pluma en el sombrero para parecerse al flautista de Hamelín, porque sí que tiene la flauta de su discurso lleno de sofismas, en el que hasta las guerras más estúpidas quedan justificadas en nombre de la paz y la democracia.

xgal3499-17[1].jpgProbablemente Obama haya decepcionado a algunos, pero tengo que decir que no a mí. Ya dije antes de que tomara posesión, que desde Theodore Roessevelt (todo el siglo XX), los presidentes norteamericanos están todos cortados por el mismo patrón. Ni Truman fue más bestia que ninguno por lo de Horoshima, ni Wilson fue una hermanita de la caridad porque impulsara la Sociedad de Naciones, ni Kennedy fue tan listo ni Bush Jr. tan tonto. Responden todos a los intereses de los grandes monopolios americanos, y Obama no iba a ser la excepción. Sigue en Irak y Afganistán, se meterá en Pakistán si es lo que les conviene y procurará, como todos los presidentes yanquis, ningunear a Europa. De manera que, esperemos si acaso milagros de otra clase (Paco Suárez dixit) porque Obama es exactamente eso: Presidente de Los estados Unidos, uno más, como Reagan, como Truman y como Bush, por mucha etiqueta que le pongan, aunque ya parece que se le está borrando.


Tengo que decir ante todo que creo firmemente en la libertad de expresión, y que cada medio tiene su propia perspectiva de un mismo hecho, por lo que es importante y fundamental que haya pluralidad informativa. Es normal y necesario que en la guerra haya corresponsales libres que informen para así conocer lo más aproximado a la verdad, y esto es sin duda un freno para los excesos que siempre se cometen. No en vano, cuando los ejércitos quieren hacer una operación determinada y no les conviene que se sepa todo restringen las corresponsalías y sólo dejan ver lo que les interesa.

zperio.JPGEsto es así, pero cuando se produce una catástrofe natural de las dimensiones de lo ocurrido en Haití, no acabo de entender que cientos de medios desplacen hasta allí a su gente y sus equipos. Cierto es que la información ayuda a conocer la magnitud del desastre, pero también lo es que todos estos periodistas -que por otra parte realizan un trabajo muy meritorio y arriesgado- consumen agua, alimentos, electricidad y gasolina. Todos los medios importantes de España tienen ya en Haití a sus enviados especiales, y supongo que lo mismo ocurrirá con los medios de otros países, lo cual da una cifra enorme de personas, con cámaras que consumen energía, usan coches y aviones y, por supuesto, comen y beben agua.

Digo yo, que, ante la enorme falta de medios de toda clase, poner más carga al burro es contraproducente, y entendería que, bajo el paraguas de la ONU, hubiese varios equipos informando continuamente y que esas señales, fotos y artículos fueran de uso general para cualquier medio de cualquier país. En Haití hace falta de todo, y es bueno que se sepa al minuto, pero tal vez sea un exceso, porque tanto periodista entorpece sin querer el trabajo necesario. No sé si tengo razón, o es un exceso -esta vez por mi parte-, pero siempre que veo estas cosas, sea ahora, sea en el tsunami de 2005, sea en los terremotos de Turquía, Italia o Irán, me viene a la mente la foto del niño somalí moribundo por el que estaba esperando un buitre. No deja de machacarme la idea de que el fotógrafo -que ganó el Pulitzer por esa foto- había comido y estaba a dos metros de distancia. Y digo esto por ser práctico, porque los periodistas trabajan desde la buena fe y la profesionalidad, que es éticamente plausible, al contrario de esos cruceros de lujo que -según informa The Guardian- celebran fiestas en playas haitianas a pocos kilómetros de la tragedia, aunque también sobre eso hay informaciones confusas.


Cuando son ya veintiséis las ediciones del Festival de Música de Canarias empieza a cambiar la perspectiva de tantos años realizando este evento. Después de una primera etapa trabajosa y de una crisis importante, se llegó a un período en el que tal vez se pecó de triunfalismo, y se creyó que se había tocado el cielo. Fue la época dorada en la que se llenaban las funciones, que llegó a su culminación cuando el Festival encontró acomodo en el Auditorio Alfredo Kraus, un espacio tantas veces soñado por los seguidores de la música.

Fue en ese tiempo cuando tal vez se debió poner los pies en la tierra para consolidar realmente una programación que cada año pecaba de más y más grandiosidad, tratando seguramente de imponer una vitola de calidad, pero que, mirado desde hoy, fue a veces un quiero y no puedo, porque la proyección del Festival de Música de Canarias fuera de nuestra tierra es importante, pero no en la medida que se nos quiso vender. O tal vez no hubo engaño, sino que los propios organizadores creyeron realmente que el atractivo del Festival era tan importante como se decía.

Pero el tiempo nos ha hecho bajar a la realidad, y el año pasado fue un aldabonazo que invitaba a la revisión de muchos conceptos que se repetían año tras año como si la trayectoria del Festival fuese ya inamovible. Poco a poco nos hemos dado cuenta de que se había convertido en un programa de música que en gran medida funcionaba para el consumo interno, porque no hemos visto esa gran demanda de visitantes en busca de un concierto, e incluso esa demanda interna empezó a descender, y seguramente el año pasado la crisis hizo de catalizador de la realidad.

Manet.jpg Pero sobre todo el Festival se pensó desde el punto de vista económico como un elemento más de prestigio para hacer Canarias más atractiva en el exterior, puesto que nuestro motor es el turismo, y todo lo que se haga para crear imagen de Canarias es bueno. Hace varios años, y con este mismo motivo (comienzo del Festival) comenté que, en unos años, en las vecinas costas africanas habrá complejos turísticos con una oferta de sol y playa muy parecida a la nuestra. Si la imagen de Canarias va a ser solamente sol y playa, nos ganarán por goleada, porque los costes en África siempre serán menores que aquí. Entonces, lo que necesitamos es crear esa imagen, y el Festival es uno de los elementos que nos da ese rango, pues se trata de hacer que Canarias sea el Montecarlo de esta zona del mundo, que no es muy distinto a otras poblaciones de la costa mediterránea pero es Montecarlo, cuestión de imagen.

Creo que todas estas cuestiones debieron resolverse en tiempos de bonanza económica. Cuando algunos pregonábamos que todo lo que sube baja, que la economía se compone de ciclos y todas esas majaderías, nadie hacía caso, porque todo iba sobre ruedas y parecía que lo bueno nunca iba a acabar. Y nos olvidamos hasta de las interpretaciones bíblicas que José, el hijo de Jacob, hacía al Faraón de sus sueños: siete años de vacas gordas (crecimiento económico) y siete de vacas flacas (crisis). No es que los ciclos sean de siete años, ni necesariamente iguales, pero la metáfora estaba clara, porque, además, siempre ocurre.

Pero nada se hizo entonces, y asistíamos a festivales maratonianos, con una programación que estresaba durante los meses de enero y febrero a todos los aficionados a la música. Este año parece que ha habido racionalidad, pues el número de funciones del Festival es menor, aunque esa obsesión por llenar los programas con orquestas y dar menos protagonismo a los solistas y formatos menos grandilocuentes tiene un precio. Este año, los solistas son los grandes directores, que esperemos den en el exterior esa imagen que deseamos proyectar de Canarias.

La rentabilidad de la cultura es de muchas clases. Una es, desde luego, social, pero ya sabemos que este tipo de música es caro en taquilla, a pesar de los patrocinios públicos y privados con que cuenta. Y la crítica que habría que oponer a esos veintiséis años de Festival es no haber sabido integrarlo con la ciudadanía, hacer vivir la música en la ciudad durante el tiempo que dura el Festival, como ya se ha conseguido con el cine en su camino más corto pero creo que más racional. Otra clase de rentabilidad es la económica, de la que hablamos más arriba, y esa hay que mirarla como imagen, no de otra forma, porque en cualquier parte del mundo la música es deficitaria, seguramente porque se han ido exagerando los cachés, que seguirán por las nubes mientras haya quien quiera pagarlos, y eso casi siempre se hace desde instancia cercanas a lo público.

Afrontamos pues esta nueva edición del Festival de Música de Canarias con gran expectación, por dos razones: la primera es el nivel que se espera en general y de algunos conciertos en especial; la segunda razón es ver en qué consiste esa evolución necesaria, porque si es verdad que este año se ha reducido el número de conciertos, no lo es menos que en las dos islas capitalinas siempre veremos sobre los escenarios una orquesta sinfónica, que puede ser una apuesta artística como otra cualquiera, pero que da la impresión de que si el Festival se ha reducido a lo largo ha engordado a lo ancho. De todas formas, este puede ser un paso importante para iniciar una nueva ruta en un Festival importante y necesario, pero que debe ser realista si quiere mantenerse en el tiempo y en el prestigio.
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(Este trabajo fue publicado en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7 del día 13 de enero. La foto es una reproducción de "El pífano" de Manet.)


Las consecuencias del terremoto del día 12 en Haití alcanzan proporciones bíblicas. Sin comunicaciones, sin agua, sin alimentos, sin techos, sin hospitales. La ayuda llega a duras penas porque es muy difícil acceder primero a la isla y luego a los lugares destrozados. Se puede llevar ayuda a la Repúlica Dominicana, que es la misma isla, pero moverla por Haití es casi imposible.

haiti4[1].jpgEs terrible que esto sucede en el país más pobre de América y uno de los más míseros del mundo. O tal vez la catástrofe es tan grande debido a esa pobreza previa. Pero Haití no es un país cualquiera, y en el recorrido de la libertad es un pionero. Fue el primer lugar del mundo en el que fue abolida la esclavitud, y ello debido a la lucha de sus habitantes, que protagonizaron la llamada Revolución Haitiana. También fue el primer estado americano, después de Estados Unidos, en lograr la independencia, y siempre luchando, pues derrotó al ejército francés de 1904, que era uno de los mejor preparados de entonces.

Nada se le ha dado, todo lo consiguió por sus medios, pero la nefasta dictadura de Duvalier en la segunda mitad del siglo XX destruyó el Estado y la conciencia nacional. Se promovió el analfabetismo y la miseria, y una y otra vez fracasa cualquier intento de reconstrucción. Haití es hoy un estado fallido y después del terremoto un enrome solar de 27.000 kilómetros cuadrados en el que deambulan 10 millones de personas. Es en tamaño como la Comunidad Valenciana pero con el doble de personas y sin una sola infraestructura en pie. Tal vez sea el momento, partiendo de cero, en que la comunidad internacional tome cartas en el asunto y haga que crezca un estado. Puede hacerlo si se lo propone, aunque me temo que en unos meses empezarán a mirar para otro lado.


Acaba de ser archivada la denuncia sobre las desapariciones del franquismo en Canarias que fue presentada por la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas. No soy experto en Derecho y pienso que tal vez para que eso haya sucedido existan razones o carencias jurídicas, pero lo que sí tengo claro es que cerrar las heridas en falso es malo, porque el futuro es siempre la proyección de la memoria del pasado.

zacan.JPGLos terribles hechos que sucedieron durante la guerra civil y la postguerra se convierten así en una nebulosa que puede ser obviada porque sin resoluciones firmes se aproxima en el pueblo a la consideranción de mito, y ya sabemos que los mitos son tema de conversación pero no de rigor histórico. En Canarias hubo crueldad, venganza y sangre escondida en pozos, simas y acantilados, como en toda España; y esas heridas siguen ahí, esas personas continúan en el limbo y merecen que se reconozca su asesinato y como seres humanos pertenecientes a una cultura determinada un entierro digno.

Después de la Ley de Memoria Histórica estos procesos han recorrido un camino extraño, con paradas en la Audiencia Nacional, presiones políticas en las alturas y la remisión posterior a los juzgados de los lugares donde se habían presentado las denuncias. De esta manera, la ley se ha convertido en papel mojado, pero es necesario terminar esa labor porque lo merecen los muertos, lo necesitamos como sociedad y es imprescindible para la vida libre y democrática de las futuras generaciones. Volver a sepultar a nuestros muertos en una tumba desconocida puede ser el comienzo del olvido y de que acabemos un día por ignorar quienes somos.


Da escalofríos pensar en una situación como la que ahora se vive en Puerto Príncipe. Una ciudad fantasma, derruida, donde la muerte, el hambre y el pillaje se han adueñado de todo. Hagan abstracción de lo que es estar en una ciudad simplemente sin alumbrado. Cuando en alguna ocasión, por un temporal o una avería, se va la luz en nuestro barrio durante un par de horas y es de noche, da terror. Ir por la calle es caminar a tientas, y la única luz es la que aportan los coches que pasan. En Puerto Príncipe ni siquiera pasan coches.

zterror.JPGMe imagino el caos en el aeropuerto, en el que miles de personas quieren salir aunque sea de paquete en los aviones que llegan con una ayuda muy difícil de distribuir porque no hay gasolina, no hay carreteras, no hay nada. Los soldados van llegando y lo siguiente será la aplicación de la ley marcial, disparar a todo aquel que se encuentre saqueando, pillando, violando, porque en estas situaciones sale lo mejor y lo peor del ser humano.

Los haitianos no tienen que imaginarse cómo será el apocalipsis, ya lo están viviendo, entre el hedor de los cuerpos en descomposición y la impotencia ante lo que se les viene encima, que es todo. Aunque sea en cabeza ajena, esto debiera servirnos de lección para saber que nuestra vida tranquila y llena de cosas que no valoramos pende de un hilo. Todo puede irse al garete en un instante, y ahora mismo sólo puedo pensar en el privilegio que es estar vivo, abrir un grifo y que salga agua potable, tener una manta con la que protegerse y un sencillo plato de comida. En momentos como este hay que aprender a valorar la vida cotidiana, y pensar solidariamente en quienes sufren de esa manera tan brutal. Y el pensamiento solidario tiene que ir acompañado de los actos. Es ahora cuando tenemos que dar la talla para que un pueblo destrozado pueda ir recuperando la vida, y lo que es más importante, la esperanza.
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Enlaces sobre Haití:
Enlace 1
Enlace 2
Enlace 3


Muchos decían -yo también- que pagar 96 millones por Cristiano Ronaldo era un disparate, y lo mantengo, porque esas cantidades de dinero son en sí misma una injusticia en un mudo desigual, comparables a los palacios de oro de los jeques del Golfo Pérsico o los salarios de las superestrellas de Hollywood. Cobrar veinte millones de dólares por hacer una película es inmoral, porque en esa misma película trabajan cientos de personas, desde el chico de los bocadillos a cualquier extra, que cobran una miseria y malviven.

zmegan.JPGCierto es que esas estrellas son las que llenan los cines, pero podrían ser un poco más equitativos. Es como cuando dicen que un piloto de aviación comercial cobra mucho porque tiene en sus manos la responsabilidad d ela vida de muchas personas. Por supuesto, pues entonces deberían cobrar lo mismo los conductores de autobuses y los maquinistas de trenes, digo yo.

El caso es que Cristiano Ronaldo seguramente amortizará esos millones a quienes los pagaron, pues ya le ha quitado la imagen de Armani a David Beckham, mientras la espectacular Megan Fox ha hecho lo propio con Victoria Beckham. Nuevas caras y cuerpos que vienen pegando fuerte y facturando millones. Pero me sigue pareciendo tan inmoral y provocativo como pasearse en Rolls-Royce por un barrio de chabolas.


El terremoto de Haití vuelve a poner sobre la mesa las desigualdades de este planeta. Es verdad que a veces las desgracias se producen en lugares pobres, como el Tsunami de hace cinco años en el Indico, y también es cierto que contra fuerzas de la naturaleza como esa o como un volcán tremendo nada puede hacerse. No es el caso de los terremotos, cuyo daño es siempre directamente proporcional a la calidad de las infraestructuras. Raro es el año en el que Japón no sufre seísmos de 7 grados, y todo queda en algunos destrozos, pero no se convierte en una catástrofe de magnitudes bíblicas.

zImage58[1].JPGEsto sucede porque la pobreza también está en las infraestructuras. Cuando el terremoto de Managua hace más de treinta años ocurrió lo mismo, pero curiosamente los edificios oficiales, los hoteles de lujo y las mansiones se mantuvieron en pie. Es terrible que sucedan estas cosas en uno de los países más pobres del mundo, nadie puede evitar que la tierra tiemble, pero sí que los daños sean tan grandes. Con esta desgracia volvemos a tener constancia de que los embates de la naturaleza enfurecida pueden amortiguarse con dinero, pues solo basta ver la forma de construcción que hay en Japón o en California, donde los seísmos son frecuentes. Si mañana la tierra temblara en Los Angeles, tengan por seguro que los muertos y el apocalipsis estarán en los barrios hispanos, y en Beverly Hills como mucho se romperán algunos cristales. Qué pena Haití, ahora más pobreza y me temo que más corrupción cuando haya que administrar las ayudas, como sucedió en Managua.


Sé que este post no va a ser muy popular, pero es que aparece en los medios una información de agencia en la que se dice el número de funcionarios por cada mil ciudadanos ocupados, y resulta que en Canarias son 170, es decir, el 17%. Dicho así suena mal, porque el funcionariado es una clase que sufre el desprestigio, es objeto de todos los chistes y existe la impresión de que cobran sin dar un palo al agua. Siempre se les imagina detrás de una ventanilla, puteando al ciudadano y colgando el cartelito que desde tiempos de Larra reza "Vuelva usted mañana".

Pero hay que señalar varias cosas. Como en todas las profesiones, supongo que entre el funcionariado de mesa y ventanilla habrá de todo, como en botica, pero lo cierto es que finalmente todo funciona, supongo yo que no será por milagro y que algo tendrán que ver los denostados funcionarios. Por otra parte, ese funcionario de chiste de Forges que está detrás de una mesa es la gran minoría, porque en ese 17% de empleados públicos entran los servicios básicos de la comunidad: Seguridad, Defensa, Justicia, Enseñanza, Investigación y Sanidad, entre otros. Hay comunidades en las que el porcentaje es menor, sencillamente porque hay más enseñanza privada, y en un archipiélago como Canarias muchos servicios públicos se duplican por la insularidad. En ese 17% canario está todo el personal sanitario, docentes, bomberos, personal de justicia, policía y fuerzas armadas. Es decir, no parece que importe que un cabildo entregue un millón de euros a un equipo de fútbol (entidad privada, por cierto), pero molesta que un bombero, un médico de urgencias o un profesor cobren su salario.

Por otra parte, al ser unos colectivos que suelen tener un puesto de trabajo estable (aunque casi siempre peor pagado que en la empresa privada) son una fuente de dinamización de la economía, con lo que ese dinero público que cobran va en buena parte a mover la economía general. Exigimos profesores para nuestros hijos, médicos cuando estamos enfermos, ayuda de la policía, bomberos cuando hay problemas, etc... Y estas personas, que trabajan para la colectividad, también comen tres veces al día y es normal que cobren un salario. De manera que ya resulta cansado que siempre demonicen a los funcionarios y que los metan a todos en el mismo saco, sin pararse a pensar que esos servicios básicos son el chasis de cualquier sociedad.


Parecía que el mundo había cambiado pero todo sigue igual. Por lo visto, como en la Edad Media, como en el Barroco y como en el duelista siglo XIX, el honor de los maridos sigue residiendo en la virtud de su esposa. El Ministro Principal del Ulster se ve abocado al desastre político porque ha perdido credibilidad, dicen, al saberse que su esposa le ha sido infiel de manera continuada. El hombre, encima de ser la víctima de la infidelidad, ahora resulta que eso le cuesta el cargo, porque seguimos en la vieja creencia de que si no tiene autoridad en su matrimonio menos la tiene para presidir un gobierno.

Es verdad que ella hizo algunos trapicheos políticoeconómicos en favor de su amante, pero creo que es cosa de ella, que responda de sus irregularidades, pero no entiendo por qué el marido ha de pagar el pato. Es decir, machismo estúpido, porque en lo concerniente a la infidelidad el asunto debieran dirimirlo los implicados, es asunto privado. Las corrupciones de ella en su cargo de concejala son cosa de ella, ya que por lo visto no tenía mucha conexión con el marido. Para más escarnio, la señora, de 60 años, ha tenido su último desliz con un joven de 20, olé por ella, pero eso recuerda a aquella película de los años sesenta, El Graduado, en la que se daba esta misma situación. La coña llega a límites casi proféticos si tenemos en cuenta el apellido de esta pareja, Robinson, nada más y nada menos, justo el apellido de los personajes del mentado largometraje dirigido por Mike Nichols. Y claro, en todas las emisoras de radio adornan la noticia con la canción que para El Graduado hicieron Simon & Garfunkel. A veces la vida imita al arte, y casi siempre con muy mala leche.


Las generaciones que nacieron inmediatamente después de la II Guerra Mundial cometieron muchos excesos, pero excesos imprescindibles para que el mundo se abriera. En seguida saltaron los reaccionarios, y colgaron a los jóvenes de entonces todas las etiquetas degradantes que pudieron. Las chaparon bajo la mano férrea de Richard Nixon, De Gaulle y las dictaduras mediterráneas y hoy parece que aquello era un manicomio de locos rebeldes y tarados.

v1.JPGPero no es así. Los años sesenta y setenta fueron mucho más que ese lema peyorativo de "Sexo, drogas y rock an roll". Fue una patada a la puerta que se había cerrado en Trento más de cuatro siglos antes. El mundo no volvió a ser el mismo después de la píldora anticonceptiva, Mary Quant, Bob Dylan y tantos y tantos iconos que derribaron una forma de pensar; y, por supuesto, la banda sonora de esta película suena a rock and roll. La lucha por la igualdad de la mujer, la libertad de opción sexual, las parejas sin papeles y todo lo que se generó hizo que el aire de libertad conquistada produjese en Occidente la mejor época vivida por el ser humano sobre La Tierra.

Pero, ¡ay! La reacción siguió tramando nuevas cadenas, y las viejas instituciones se pusieron manos a la obra para tratar de volver atrás. Reagan, Teatcher y Juan Pablo II abanderaron esa reacción, que poco a poco ha ido cerrando caminos. Hoy parece que hay mucha libertad teórica, pero nada que ver con la de hace treinta años. Una y otra vez aquella gente ha seguido empujando hacia adelante, pero la gran maquinaria de la reacción se ha preocupado de paralizar a las nuevas generaciones con un bombardeo tecnológico que los ha individualizado hasta hacerlos débiles por su incapacidad para luchar por otra cosa que no sea un botellón. Y lo único que les digo es que los que trajeron los aires de libertad tienen entre 55 y 70 años. Empiezan a desaparecer o se sienten ya muy cansados de dar coces contra el aguijón. Aquel mundo que se abrió hace cuarenta años se está cerrando, y sólo ustedes pueden reabrirlo. ¡Espabilen!


El siglo XVI fue muy entretenido en materia de religión. Para empezar, el cristianismo fiel a Roma se atomizó de la mano de Lutero, Calvino y Enrique VIII. Esto, por supuesto, dio lugar a guerras terribles entre estados partidarios de una línea u otra. Luego estaban los musulmanes, y entonces los más fuertes era los turcos, y, claro, también hubo guerras. Lepanto es sólo un botón de muestra. Los judíos y los musulmanes habían sido expulsados de España al filo del siglo anterior (1492), y las potencias católicas Castilla y Portugal se empeñaban en evangelizar a las nuevas tierras colonizadas en América, África y Asia. Es decir, no se aclaraban en Europa, se las tenían con el Este Mediterráneo y el Islam, y no contentos con eso extendían sus brazos imperiales y católicos hacia tres continentes nuevos.

zho85b.jpgEste siglo XXI se parece cada vez más a aquellos tiempos. Hace veinte o treinta años, después de que en España se extinguiera al menos formalmente el nacionalcatolicismo, nos parecía increíble aquel fanatismo de antaño, que se ve hasta en El Quijote. Después de la I Guerra del Golfo y todo lo que ha venido después, ya nada nos parece imposible, y las posturas religiosas se enconan y extreman. Se dice que son guerras por la energía, y lo son, pero también por la religión que alimenta el fanatismo de unos y de otros. Hay extremistas musulmanes, católicos, protestantes, judíos y me temo que esas nuevas religiones supuestamente sincréticas también se fanatizarán. Es como ir a Las Cruzadas con móvil. Y tendríamos que seguir las palabras que el Dalai Lama le dijo a Leonardo Boff: "la religión ideal es la te hace más sensible, humano, tolerantes y mejor persona; esa es la religión ideal para cada uno". Pero parece que no, que la cosa va de intolerancia a todos los niveles, y esto se parece cada vez más al siglo XVI.


Desde que el mundo es mundo, tener el poder es peligroso, porque siempre hay quien encuentra motivos para atentan contra el poderoso. Por eso siempre hubo guardias pretorianas que custodiaban la seguridad de emperadores, faraones, reyes y papas. Sin duda, es Italia y su Imperio Romano quien se lleva la palma de la violencia, bien contra el poder, bien desde el poder contra quienes consideraba peligrosos o por simple capricho. Son incontables los asesinatos sigilosos y secretos ordenados contra pretores, cónsules, generales, senadores o tribunos. Tampoco es baja la cifra de conspiraciones para matar al César, muchas de ellas con éxito, pues se consumó el magnicidio.

Ya en el siglo XX, Mussolini sobrevivió a numerosos atentados, e incluso alguna vez fue herido, una de ellas en la nariz, y apareció después en público con un parche espectacular lanzando bravuconadas. Y es que esto de herir en la nariz resulta curioso, aunque sin duda es una casualidad. Los papas también han sido objeto de atentados durante toda la historia, y de conspiraciones contra ellos, pues La Iglesia imita la estructura de poder el Imperio Romano, incluido el cesarismo. Se atentó contra Juan Pablo II (también se especula sobre si la muerte de su antecesor fue un asesinato), y una personalidad como Aldo Moro murió asesinado por la Brigadas Rojas, no en un atentado al uso, es verdad, pero fue un magnicidio porque Moro era Presidente hasta cuando no presidía el Consejo de Ministros. Y ahora se ha puesto de moda decir que los autores de los incidentes (lo de de Benedicto XVI en la Misa del Gallo no fue un atentado) sean dados por locos. En todo caso, si contamos el Vaticano como parte de Italia, tiene este país un historial importante de atentados contra los poderosos en las últimas décadas. También es verdad que en España no podemos hablar muy alto, porque en el período de un siglo murieron asesinados cuatro presidentes de Gobierno, que no es mala marca, empatamos con Estados Unidos..


DSCN2811.JPGEl Arzobispo de Granada, Javier Martínez, ha dicho: "Matar a un niño indefenso, y que lo haga su propia madre, da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer".

Cuando lo vi escrito por primera vez pensé que se trataba de una manipulación, pero he mirado varios medios de comunicación y en todos aparece tal cual. Pongo aquí un par de enlaces.


Dios me libre de hablar de economía en términos técnicos; ni siquiera en román paladino, porque estimo que debe ser una disciplina tan compleja que nadie tiene la última palabra. Y si no, miren cómo se proponen soluciones distintas a los diversos aspectos de la crisis, y siempre van tuteladas por expertos, doctores y encumbrados nombres de la ciencia económica, que otros dicen que es una paraciencia porque nunca puede saberse con exactitud qué efectos puede ocasionar una causa.

vaca.JPGPero sí que me preocupan las fusiones de las cajas de ahorro, que son entidades que se supone pertenecen al pueblo y cuyos beneficios son para el bien colectivo. Seguramente será bueno que las cajas se agrupen, y también que las dos cajas canarias formen parte de grupos distintos, por aquello de no poner todos los huevos en el mismo cesto. Sin embargo, creo que debieran dar más información a los ciudadanos, porque son muchos los canarios que tienen una cuenta o una libreta en una de sus cajas, y aunque no las tuvieran, son ciudadanos y por lo tanto pueden salir beneficiados por los éxitos y perjudicados por los fracasos de las cajas. Y se ve en la incidencia de las obras sociales y culturales. Por eso, ya que no tenemos vela en ese entierro, al menos debieran informarnos mejor, porque si no va a pasarnos como a la vaca de Eleuterio, que la ordeñaban unos intrusos y la pobre no se daba cuenta; luego la vendieron porque no producía leche. Y era verdad: su verdadero dueño nunca logró de ella ni una sola gota. Apliquen el cuento de la vaca a las cajas y verán que no tiene tanta gracia como aparenta.

Una sociedad avanzada se rige por el Derecho, y es normal que haya normas que pongan reglas y sanciones para quienes no las cumplan. Pero una cosa es legislar con coherencia y otra muy distinta vivir en una sociedad que lo quiere tener todo previsto hasta el cansancio. Luego viene la imposibilidad de aplicar muchas de esas normas, porque no son sólo leyes parlamentarias (y hay parlamentos en Canarias, Madrid y Estrasburgo), sino directivas europeas, decretos, resoluciones, códigos, ordenanzas municipales y la Biblia en verso. Da escalofrío ver que cada día salen a la luz docenas de normas en los boletines oficiales de toda índole, y también cómo muchas de ellas quedan en el limbo por la imposibilidad de su aplicación.

La virgen y el niño.jpgY es que quieren normativizarlo todo, que si fumas o no fumas, que si hablas por el móvil conduciendo, que si... Y luego hay cosas concretas de gran importancia que se quedan en tierra de nadie al albur de interpretaciones; por ejemplo -y no es cosa menor- , la edad en la que una persona consiente en mantener relaciones sexuales. Y hay incongruencias como que en un crimen el alcohol es un atenuante, en un accidente de tráfico un agravante.

Y así miles asuntos, que son sancionables en Astorga y no lo son en Arucas, o al revés. Porque es que encima no hay un corpus homogéneo. Y tanta normativa nos salta a la cara sobre todo cuando tratamos asuntos administrativos, que un día son una cosa y pasado mañana otra, simplemente porque en medio un Director General publicó una resolución que incluso puede ser contradictoria con otras leyes de rango superior. Mientras se aclara pasarán años. Si hasta las comunidades de vecinos ponen normas: me han contado que hay una en las que no se tolera tirar de la cisterna después de las diez de la noche, otra en la que se prohibe ducharse a determinadas horas porque los bajantes hacen ruido, y aun otra en la que está vedado tocar instrumentos musicales, pero no hay problema si la música es de disco, radio o televisión. Tanta norma nos conduce al absurdo.


Supongo que ustedes esperarán de mí una carta parecida a los deseos de Miss Arkansas: felicidad para todos y paz en el mundo. Y no es que no lo desee, sino que me parece una chorrada pedírselo a unos tipos de los cuales no se sabe muy bien si eran reyes o simplemente magos, y la magia ya sabemos que tiene truco. Y no son trucos lo que necesitamos en este planeta, ya nos han sacado demasiados conejos de la chistera delante de nuestras narices. La otra magia es fruto de la imaginación, y de esa podemos surtirnos sin necesidad de ponerle maíz a unos camellos que finalmente no se lo comen.

vv88.JPGSiempre he visto que a los niños ricos les traen juguetes carísimos y a los pobres una pequeñez o nada. Y eso es discriminación, por lo que deduzco que son instrumentos de dominio, no en vano son ustedes una tradición que proviene de un pasaje evangélico, que luego los hombres han usado a su antojo. Así que, por mi parte, pueden quedarse con su magia y con su improbable realeza. Además, dicen que llegaban a Belén desde Oriente, y uno de ustedes es de raza negra y provenía de Etiopía, que, si miramos un mapa, está justamente al suroeste de Palestina. O sea, que me parece que ponen el Oriente donde les sale del arco del triunfo.

Mis Reyes Magos son la gente que me quiere, la que desgasta sus sandalias con las mías haciendo juntos el camino. Eso sí que es magia, porque mi gente no tiene truco, es de verdad. Así, señores Reyes Magos, sigan dando la vara por ahí, pero no esperen que yo les siga el juego. Prefiero jugar a la amistad, al amor, a la esperanza y sobre todo a los actos de buena fe. Y mira por donde, de eso sí que pido mucho, con el compromiso de dar. De todas formas, les deseo que tengan un buen viaje esta noche, y hagan felices a quienes todavía tienen la inocencia de creer en ustedes.

Una de mis bisabuelas otorgaba a su esposo, mi bisabuelo, características de gran hombre. Y lo era, sin duda, pero no por las razones esgrimidas por su viuda. Decía mi bisabuela que su marido fue un tipo importante porque murió en la misma fecha que Pérez Galdós, de quien ella era una ferviente lectora.

zzgad.JPG Por eso, cada vez que veo el 4 de enero en el almanaque me acuerdo de mi bisabuela, de la sombra difusa que tengo de su marido y de don Benito Pérez Galdós, que no pudo rebasar el gélido invierno de 1920. Y ahora que hago memoria, Galdós siempre fue muy leído, es tal vez ahora cuando menos se le lea, y siendo un poco malo puedo pensar que tal vez tanto estudio sobre él lo hayan convertido en algo sublime e inalcanzable a los ojos del lector común. Ese problema tiene convertirse en un icono, y tengo que decir que leer a Galdós es siempre una delicia porque tiene un arco de registros muy amplio, no es un escritor para una franja determinada sino para todas. Claro, por eso es tan universal en todos los sentidos, porque cualquiera y a cualquier nivel siempre encuentra acomodo en sus novelas. A lo mejor a mi bisabuela su marido le parecía tan especial porque le recordaba a algún personaje galdosiano, y si encima se murió un 4 de enero, pues ya está montado su mito particular.


zevere.jpgDecía un maldito poeta francés (¿o era poeta maldito?) que la parte más imprescindible y necesaria de una casa es el retrete, y por ello la más fea. Por el contrario, los salones y las terrazas eran lo más bello, pero se puede vivir sin su existencia. Claro que, de ese modo, la vida es menos agradable y nos parecemos más a un animal primario. Ese era el concepto que se tenía del arte, la literatura y no sé cuántas más cosas supuestamente inútiles, que son como los salones o las terrazas de la mansión de la vida, sin las cuales podemos susbsistir pero no vivir. Porque, en esencia, ¿para qué sirve un cuadro, un poema, una sonata? ¿Qué utilidad tiene la Torre Eiffel? ¿Abriga más o da más sombra una casa hecha por Gaudí que un edificio rectangular sin ambición alguna? ¿Para qué sirve que un tipo corra 100 metros en 9,58 segundos si cualquiera puede adelantarlo en bicicleta?

La respuesta es obvia, pero viene a resultar que el ser humano lo es porque ha hecho de la supervivencia cultura. No es necesario que cocine Martín Berasategui para alimentarnos bien, ni quita más la sed la cerveza que el agua clara. Pero todo es cultura, y eso es lo que nos hace humanos, porque siempre buscamos ir más allá. Incluso ya los retretes no son tales, sino lugares agradables, con espejos y colores. Y esto viene porque alguien decía por la radio que el alpinismo era una estupidez, porque nada se consigue escalando una montaña. Eso, como el deporte, la literatura, el arte, la moda o la buena mesa, es cultura, superarse cada día, hacerse más humano. Y entonces ya no es tan inútil.


Hoy y mañana son días raros. Lo normal suele ser que el día 2 de enero se empiece a funcionar lentamente, arrastrando el tedio y la resaca del día 1, pero esta vez cae en sábado, y luego el domingo, de manera que el 2010 llega a todos los efectos el día 4. Vamos que es un año que se resiste a empezar, con las ganas que teníamos todos de que se fuera el 2009.

z02.JPGPero ha empezado, y es el tiempo de los propósitos, aunque en los tiempos que corren vale aquello de "Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy". Es que hay pereza hasta para la lotería de "Los Rascaos", porque mucho Estado de las Autonomías, pero cuando hay que sortear algo Madrid arrasa. Y como todavía no tenemos el cerebro para pensar mucho, lo mejor en estos días es dejarse llevar y a ver cómo amanece el día 4, aunque conociendo el paño me parece que empezar, lo que se dice empezar, no lo veremos hasta el día 11. Pues eso, a dejarse llevar.

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