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Archivos Octubre 2009


El mundo es muy complejo, la vida muy cambiante y la Historia es a veces un baúl que al abrirse puede sorprendernos, porque dentro hay cosas que nunca habríamos imaginado. Es cierto que existe una disciplina que es la Historia Comparada, que determinadas causas suelen tener efectos que podemos suponer y que por ello podría hacerse una visión futurista de lo que ocurrirá. Pero es que en el devenir de los hombres inciden cientos de factores, que pueden ser combinados de muchas maneras con resultados dispares.

Lo que va a ocurrir ya se sabe. Siempre sucede. Todos los imperios han caído más tarde o más temprano, ya lo dijo hace casi 2.500 años Herodoto, el padre de la Historia, y el problema es saber el cómo y el cuándo, sobre todo el cuándo, porque a menudo lo que no ocurre en 50 años pasa en tres días. Lúcidas mentes romanas anunciaron el fin de Roma a causa de la corrupción interna y la lasitud en sus fronteras, y lo hicieron ya en tiempos de Nerón. Claro, el imperio cayó, pero 400 años después. Como castillos de naipes se vinieron abajo estados muy poderosos: Persia, Babilonia, Egipto, Roma, el Imperio Carolingio, España, Portugal, Inglaterra, Suecia, Francia, Austria-Hungría, La Unión Soviética... Todo se predijo pero nadie acertó el cómo ni el cuándo.

a11.JPGPor eso me distancio cuando escucho a personas que dicen haber anunciado que el Muro de Berlín caería, que Estados Unidos sufriría un terrible ataque terrorista o que se produciría la actual crisis. Siguiendo a Herodoto, esas cosas iban a ocurrir tarde o temprano, pero nadie, que yo sepa, dijo que sería en noviembre de 1989, en septiembre de 2001 o en el otoño de 2008. Por eso tampoco me creo a los catastrofistas que anuncian el caos total, ni a los posibilistas que hablan de un remonte inmediato. La verdad es que nadie sabe qué ocurrirá, pero el caos ya lo tenemos, y el remonte sucederá, si no es en un año será en veinte, pero sucederá. Ah, y Estados Unidos dejará de ser la primera potencia mundial, lo anuncio, aunque, siguiendo otra vez al padre de la Historia, lo mismo sucederá dentro de diez años o cuatro siglos. Nada es eterno.

Por si los noticiarios no fueran bastante explícitos sobre la intolerancia religiosa, el fanatismo y la utilización de la religión como palanca de poder, llega a las pantallas la película Agora, en la que Alejandro Amenábar, usando como hilo conductor a la científica alejandrina Hypatia, aborda un momento de la historia en la que esta constante llegó tan lejos que debilitó al ya agotado Imperio Romano, y hay quien dice que fue la puntilla para un sistema que estaba muriéndose de éxito. En los medios se ha hablado estos días de todo esto, a veces con rigor histórico, otras, las más, a la buena de Dios. No por haber visto la película se está al tanto de lo que ocurrió, porque el cine es arte y el director usa su libertad de interpretación. Quiero decir que esta película o cualquier otra, que se basa en la Historia, no puede ser tomada como documento inamovible, pues seguramente en el guión y en el rodaje se han movido muchas cosas. Así es el arte, y esto es una mera advertencia que no va en absoluto en desdoro de la obra de Amenábar.

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Estos comentarios que se escuchan por ahí, mezclan a menudo churras con merinas, gnósticos con paganos en siglos equivocados, el martirologio cristiano con el complicado mundo de Alejandría en el siglo IV, que fue el siglo en el que Constantino el Grande declaró al cristianismo con religión del Imperio. Escuché en un programa nacional de la mañana a un reputado crítico cinematográfico traer a colación de Hypatia y la destrucción de Alejandría (siglo IV) a los cismáticos bizantinos (siglo XI) e incluso a los cátaros de la famosa cruzada albigense (sigloXII). No metió a Lutero porque ya entraba la publicidad. Y lo que ocurre cuando alguien quiere dárselas de saberlo todo es que se queda en evidencia, no sin antes haber confundido a algunos.

Dicen algunos entendidos que la declaración de pandemia hecha por la OMS es una medida que capacita a los gobierno a vacunar a un ciudadano aunque él no quiera. Otros van más lejos y empiezan a especular con la teoría conspirativa, y como no hay claridad en los gobiernos la gente echa a volar su imaginación, porque a veces una media verdad es peor que una mentira.

a12.JPGCuando comenzó el curso escolar se habló de un protocolo para la gripe A en los colegios, pero ahora resulta que el centro escolar no puede aplicar medidas tan claras como el aislar a los contagiados porque no tiene esa información. Los médicos no dan ningún documento en el que figure el diagnóstico, y sin ese papel no se puede actuar porque los profesores no tienen capacidad legal para decir quien tiene y quien no tiene gripe A. Ese es uno más de los muchos elementos reales que no se corresponden con lo que dicen en los medios las autoridades sanitarias.

Ahora dicen que el 16 de noviembre comienzan las vacunaciones, y hay demasiadas preguntas sin contestar. Algunas se contestan solas dejando discurrir la mente. Por ejemplo: si el virus en su estado actual no muta, estamos ante una infección leve, mucho menos peligrosa que la gripe estacional; por lo tanto, no hay por qué alarmarse y aplicar una vacuna cuyos efectos secundarios no están testeados a fondo, que sepamos. Puede incluso que sea la vacuna el desencadenante de una gravedad mayor. Y hay también un dato importante: en los últimos 70 años el virus no ha mutado, y con tanta desinformación hay quien especula con que la mutación va a ser provocada. Por otra parte, y suponiendo siempre buenas intenciones, si el virus muta, da igual la vacuna, puesto que nada podrá contra el virus nuevo, pero, como es una pandemia, el estado puede obligarte a la vacunación. Ya ocurre en Massachusetts, donde hay una multa de 1.000 dólares por día que estés sin vacunar cuando hayas sido citado. Es decir, salvo que seas multimillonario, tendrás que vacunarte a la fuerza, porque si no morirás igualmente de hambre.

De manera que, tanta lucha por el poder, tanta pelea por una caja de ahorros y tanto debate estéril absorben las energías que harían falta para tener a la población debidamente informada. Si no hay trampa ni cartón, ¿a qué tienen miedo? La deducción es simple: si esto se hace deliberadamente atendiendo a motivos ocultos, malo; si se hace por ineptiud, malo también.
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Cuando terminaba de escribir esta entrada he visto en Internet que el Real Madrid ha perdido 4-0 ante el Alcorcón. Miré en otra fuente porque estaba convencido de que era un error (a veces ocurre). ¡Buaf, tanto millones de euros arrasados por un segunda B! "Ejto é increíble", que diría Bisbal. Que al Madrid le gane el Milan, vale; que le pase por encima un Barça estratosférico, vale; pero que lo humille ¡el Alcorcón! Chacho, chacho, chacho...

Cuando el vendaval Gürtel azota los distintos niveles de la estructura del PP, sale una de sus dirigentes y pide una investigación por las adjudicaciones que a esta empresa tabú se hicieron desde el Gobierno del PSOE. Independientemente de si hay o no corrupción, la idea es que "yo estoy pringado pero tú también". Ya hemos visto que el PP siempre se defiende atacando, pero eso no tranquiliza, porque lo que queda es la duda que se ha sembrado. Hace décadas que andamos dándole vueltas a las irregularidades en la financiación a135.JPG de los partidos políticos, pero nadie le ha puesto el cascabel al gato: transparentar las reglas, y diferenciar claramente qué dinero va a los partidos y cuánto se queda en mano particulares. Esto, además, es descorazonador para la gente que confía en los políticos, porque lo que mina la democracia no es que este o aquel sean culpables (juzgado y fuera), sino que se cierna sobre todos la duda.

Y mientras estamos hasta el cuello en una de las crisis económicas más duras que se recuerdan, y ante la cual habría que juntar energías para buscar la luz al final del túnel, estas se pierden no sólo en el diario "Y tú más" de unos y de otros, sino en las luchas intestinas de los propios partidos, como vemos en el PSOE Canario o en el PP de Madrid, que son las que más nos llegan por sus ecos, pero que son exponente de lo que se cuece en el resto del territorio. Y, claro, en este caldo de cultivo, los catastrofistas se ponen las botas, porque yo no tengo memoria de que haya habido en nuestra historia reciente una clase política más desprestigiada. Esto empieza a parecerse cada día más a la Italia de la operación Manos Limpias. Claro que lo que vino después -Berlusconi- tampoco tranquiliza.


Cada vez que veo en los periódicos el nombre de Ciudad Juárez (El Paso después del puente fronterizo con Estados Unidos) tengo el impulso de pasar la página porque me horroriza tanta muerte inútil, tanto ensañamiento, tanta cerrazón. El estremecimiento que nos transmite Roberto Bolaño cuando cuenta estas historias en su novela póstuma 2666, o la perplejidad ante los relatos de Elmer Mendoza, no nos dan ninguna explicación sobre el origen de tanta violencia.

vv83.JPGPero, por desgracia, no es sólo Ciudad Juárez, donde han muerto asesinadas más de 2.000 personas en lo que va de año. Hemos visto en estos días el clima de violencia en las favelas de Río de Janeiro, lo poco que vale la vida en los barrios de Bogotá, Medellín o Los Angeles, y temblamos al ver cómo las distintas mafias son dueñas efectivas de ciudades como Nápoles. Veo a un niño colombiano en televisión que dice que muy pronto disparará en una banda, y en Nueva York estas bandas se nutren de muchachos que aún no se afeitan.

Es una locura, ya la vemos en España. Y en Canarias, donde portar armas blancas es lo normal en ciertos ambientes (incluso ya empieza a haber pistolas). Hace apenas veinte años, cuando aquí se cometía un crimen era un baldón social durante años; ahora es noticia durante unos días, porque antes era cosa muy rara y ahora sucede con demasiada frecuencia. Y si es una gran verdad que nada tiene tanta importancia como para matar, más terrible es que la gente se mate sin saber por qué. Es la inercia violenta de esta sociedad que no sabemos hacia dónde nos conduce.


El inminente estreno de la película 2012 y su avanzadilla publicitaria activan el fuego de los apocalípticos que anuncian el final de los tiempos. Algunas religiones anunciaron el fin del mundo para determinadas fechas, que se han ido superando sin que nada pasara, y ahora la fecha clave es 2012. Siempre trataron de hacer su agosto los charlatanes y agoreros, que buscaban el miedo colectivo para sacar beneficio.

El milenarismo fue acaso la primera gran prueba, pero los números son sólo eso, números, maneras de contar convencionales por mucho esoterismo que queramos echarle. No hay razón alguna para que el 3 sea fabuloso y el 6 maléfico, pero cobran sentido si los enlazamos con lo que suelen simbolizar (Un Dios trinitario y el demonio respectivamente).

a3.JPGEs evidente que estamos castigando al planeta, y que puede haber cambios, pero estos no ocurrirán a toque de trompeta, y también es posible incidir sobre estos cambios si cambiamos nuestra forma de habitar La Tierra. San Malaquías, Nostradamus, La Gran Pirámide o el calendario maya son curiosos entretenimientos, y pueden ser interpretados como el anuncio del fin, pero son sólo eso, interpretaciones. De hecho, los papas de San Malaquías o las cuartetas de Nostradamus cobran sentido a posteriori, porque siempre hay una manera de forzar su significado.

De manera que, hay que vivir el cine como una fantasía. Puede haber grandes catástrofes en el planeta, y de hecho las hay (huracanes, terremotos, sunamis, volcanes...), pero siempre fue así, aunque la mayor catástrofe de este planeta es la voracidad del ser humano, y los agoreros forman parte de los que se aprovechan del miedo. Por eso lo provocan. El apocalipsis es ahora, ya, y no es otra cosa que la maldad interesada de algunos.

Cuando hablamos de calidad en la literatura nos internamos siempre en terrenos pantanosos, porque se trata de algo que no es mensurable, que obedece a convenciones que no son las mismas según en qué tiempo y lugar y depende mucho de los gustos personales, de la ideología y de las oportunidades que cada uno haya podido tener y aprovechar. Por ello, conceder un Premio Nobel de Literatura es complejo y casi siempre con opiniones encontradas.

El testamento de Alfred Nobel dejó instrucciones que contribuyen a la confusión, pues determina que el premio ha de concederse a quien haya producido una obra importante "de tendencia idealista", y aquí podríamos empezar a discutir, porque no es lo mismo el idealismo entendido como moderna doctrina filosófica con diversas variantes (Kant, Hegel, Popper), al idealismo platónico (lo que no lo hace opositor a la esencia de Aristóteles), o entender el idealismo en sentido cotidiano como un camino para cambiar el mundo. Y esto último tiene peligros, porque se trata de concebir un mundo incluso personal, y eso engloba a cuantas formas de ver la vida, buenas y malas, conviven en la historia del pensamiento y por ende de la literatura.

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(Soyinka, Churchill y Pamuk, tres Nobel sorpresivos)

No es lo mismo, por lo tanto, que el Cervantes, el Goncourt, el Príncipe de Asturias, el Rómulo Gallegos, el Goethe o el Pulitzer, que se limitan a premiar una obra o una trayectoria atendiendo primordialmente a su calidad (otra palabra confusa por subjetiva). El Nobel, finalmente, acaba en manos de escritores que generalmente tienen una obra sólida y reconocida previamente, y lo del idealismo acaba suponiéndosele a todas como el valor al soldado. Es como en el Premio Canarias de Literatura, que dice en sus bases que se concederá a quien con su obra enriquezca significativamente la cultura canaria. Y a veces nos preguntamos qué incidencia han tenido en la vida de Canarias poetas magníficos, leídos por minorías pero cuya obra es absolutamente desconocida por la inmensa mayoría de los canarios. Si siguiéramos estrictamente las bases del premio, un excelso poeta no responde al perfil. Y entonces los jurados miden el calado literario de una obra sea o no conocida por el público en general.

Y sucede que el testamento de Alfred Nobel es esgrimido como argumento cuando se conceden premios sorprendentes, porque siempre hay un valor idealista que premiar: en la austríaca Elfriede Jelinek la combatividad contra la hipocresía de la sociedad burguesa, en Miguel Angel Asturias su cercanía con el mundo indígena americano, en Oran Pamuk su militancia por la libertad de expresión, en Wole Soyinka su lucha por sacar a Africa de la postración, y así con todos los Nobel de Literatura que fueron sorpresivos en su momento: Darío Fó, Sir Winston Churchill, Gabriela Mistral, Solzhenitsyn...

Es evidente que el premio de este año a Herta Müller responde a ese patrón, y la Academia sueca tiene debilidad por las cuestiones políticas, raciales o religiosas, por la libertad de expresión y por los derechos humanos, lo que está muy bien, pero que personaliza en los autores que premia. Pero esos valores también están en la obra de Borges, Marguerite Yourcenar, Joyce, Scott Fitzgeral, Vargas Llosa, Graham Green, Pavesse, Galdós, Tolstoi, Zola, Válery, Chéjov, Roth, Atwood, Heny Miller y tantos otros que no fueron bendecidos con el Nobel -ni falta que les hizo-, aunque algunos aún viven y pueden llegar a conseguirlo.

Ocurre como con los Oscars en el cine, siempre tiene más pedigree un drama tremendo que una comedia, y siendo buenas las obras de Kazan o de Copolla, no son menos obras de arte magníficas comedias que hoy son clásicos y que nunca recibieron un Oscar. ¿Cuántas comedias o papeles en comedias han sido premiados? Muy pocos, y con el Nobel ocurre algo parecido pero en otro ámbito. Por ello, los grandes escritores reconocidos por todos lo tienen muy complicado, y con esto llegó a bromear el recientemente fallecido novelista norteamericano John Updike, cuando decía que era una rareza: blanco, varón, heterosexual, anglosajón y cristiano. Así es muy difícil ganar un Nobel de Literatura. Y no es sólo en Literatura donde se cumple esta tendencia. En los premios científicos, que según el mencionado testamento del inventor de la dinamita debían servir para mejorar la vida de la Humanidad, pocas veces se los dieron a científicos que descubrieron vacunas, aplicaciones de la electricidad o los secretos del ADN, inventos y descubrimientos sin los cuales no se entendería el tipo de vida actual.

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(Galdós, Borges y Tolstoi, tres gigantes ignorados por el Nobel)

Por ello, creo que la Academia sueca se está equivocando, porque bien está que un año se premie a una autora rumana en lengua alemana por su pertenencia a una minoría combativa, pero si siempre es así el premio se va desinflando, y podrían combinar las distintas maneras de hacer literatura. Esto le va dando cada año más ventaja a premios como el Príncipe de Asturias, que ya pisa los talones al Nobel, sólo en Literatura, porque en Deportes y otras disciplinas meten la pata un año tras otro. Jugar a ser enfants terribles está bien de vez en cuando, pero hacerlo siempre cansa. No se entiende que Nadal o Fernando Alonso ya lo tengan y no se les haya dado a Di Stéfano, a Federer, a Sergei Bubka o a Angel Nieto.

Estimo, además, que premios como el de este año o el de Coetzee o Pamuk son prematuros, porque tampoco su obra literaria es tan extraordinaria. Eso se entiende con autores estratosféricos como García Márquez, Albert Camus o Rudyard Kipling, pero no es el caso. De modo que el Premio Nobel de Literatura, como todos los premios, son flor de un día, porque lo que hace permanecer es la obra.
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(Este trabajo fue publicado el pasado miércoles en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7)


El actor George Clooney ha declarado que le gusta envejecer, y como explicación ha dicho que está clara la elección, porque la alternativa es morir. Esta reflexión, hecha seguramente en plan coña, en el fondo encierra una verdad incontestable y que a menudo no tenemos en cuenta. El tiempo ha traído de cabeza al ser humano desde que tiene la facultad de pensar, y es una magnitud que no cesa pase lo que pase, inexorable.

galaxia.jpgMe contaban hace unos meses que una niña de Educación Infantil le decía a otra en un diálogo de aula que cada día que pasa es uno menos para falta para morirse. Es curioso cómo hablar de estas cosas pone nerviosa a mucha gente, pero el tiempo sigue su curso, pasando sobre cada uno de nosotros.

No crean que estoy depresivo, es que en Occidente siempre hemos tenido muy mala relación con la muerte. Hace un par de noches, llamó a la radio un hombre que decía ser budista y que decía saber que moriría en el 2033. Esto suena raro, pero dijo que cualquiera puede saberlo de sí mismo. Es una manera de verlo, pero estoy seguro de que pocos de por aquí, por no decir nadie, querrían saber la fecha de su muerte. Y a todas estas, yo estoy de acuerdo con George Clooney: lo mejor es seguir envejeciendo, porque la alternativa... Y hoy es una fiesta porque hemos visto amanecer otra vez.

La Asociación Católica de Propagandistas planea fundar un partido político porque, según su presidente Alfredo Dagnino, la política actual necesita una regeneración porque vivimos una gran crisis moral y antropológica. Arremete incluso contra el PP porque asegura que este partido no responde con sus actuaciones a los postulados de la moral católica. Dice también que la democracia está en crisis y que es necesario relanzarla con ideas como que la fe religiosa no puede quedar relegada al ámbito privado.

zpalio.jpg¡Uff! ¿Por dónde empiezo? De todo lo que ha dicho, estoy de acuerdo en dos cosas: en que la democracia está en crisis, y en que vivimos una gran crisis moral. No estoy de acuerdo en lo de antropológica porque entraríamos en territorios pantanosos cercanos al racismo, que el partido nazi alemán empezó predicando tecnicismos antropológicos para sentar la superioridad de la raza aria. Y moral deberíamos cambiarla por ética; esta es permanente y la moral (viene del latín mores y significa costumbre) cambia según los tiempos.

Lo de relanzar la democracia metiendo la fe religiosa en la vida pública tiene mucha tela que cortar, y no quiero hacer memoria porque acabaríamos sosteniendo un palio (ver foto). El camino hacia la verdadera democracia es justo al revés: las religiones son algo íntimo y personal, y ese y no otro debe ser su ámbito en una democracia plena. Esto me suena a las pretensiones de un sector arcaizante de la Iglesia Católica que pretende que se legisle según su credo, con lo que volvemos al nacionalcatolicismo y nos igualamos a los estados teocráticos islámicos. Las leyes las hacen los parlamentos elegidos por el pueblo, y la norma de un credo religioso no puede ser impuesta a todos, salvo, claro, que estemos hablando de otra cosa y no de democracia. No me gusta entrar en estos temas porque luego hay quien sale diciendo que soy anticlerical; no es verdad, escribo en legítima defensa porque veo que un grupo ultraconservador dentro de la Iglesia (no toda la Iglesia) pretende que lo civil sea según sus normas. Y ante eso no puedo callar, porque no necesitamos más Centinelas de Occidente. Ya tenemos el cupo cubierto.


A veces tengo la impresión de que vivimos en una sociedad donde la lógica no tiene sitio. Miro a mi alrededor y veo disparates que se convalidan como cosas normales, hasta el punto de que los medios de comunicación les dan cancha y reflexiones como si reflexionar sobre lo irracional tuviera sentido. En una sociedad en la que los chamanes, los druidas o los brujos de la tribu formasen parte de su estructura posiblemente sería normal, pero es que vivimos en Occidente, en el siglo XXI y en un ámbito en el que el pensamiento ha hecho un largo recorrido desde Sócrates hasta hoy. Para ilustrar mi comentario pongo algunos ejemplos, aunque ya casi es una manera de pensar generalizada:

zj.jpg1: El líder del PP afirma que Ricardo Costa es un hombre honesto y que su gestión está fuera de toda duda, pero lo cesa. No se compromete con la honestidad de otros líderes pero los apoya. Es decir, dos y dos son cinco.

2: El brujo Pepe hace un maleficio a Cristiano Ronaldo y afirma que las lesiones que él ha inducido lo harán retirar del fútbol. El brujo se ha convertido en una figura mediática, ocupa espacios de gran audiencia y se trata este asunto como si realmente fuese un hecho físico y racional. Si fuera verdad que el brujo tiene esos poderes tendría que estar detenido. Digo yo.

3: Las cifras de la manifestación contra la Ley del Aborto son de risa. Los que han medido el espacio que ocupaba la gente dicen que son unos 60.000 metros cuadrados. Es decir, a una persona por metro cuadrado serán tantos metros como personas, y para que hubiera un millón tendría que apiñarse 18 personas en un metro cuadrado. Y claro, 36 si hablamos de dos millones. Y se quedan tan panchos. Cuidado, no estoy hablando de la ley, sino del número de manifestantes.

Así las cosas, de ahora en adelante los políticos entrarán a saco en la caja pública, porque el que paga el pato es siempre un hombre honesto, las leyes se aprobarán en razón de la cifra de manifestantes a favor o en contra (sobra el Parlamento) y los equipos de fútbol en lugar de director deportivo tendrán una bruja que haga conjuros para blindar los tobillos de los jugadores.
***
(En la foto, la ex-directora deportiva del Sporting Merlín, que ha rescindido su contrato para fichar por la Unión Deportiva Morgana. También la pretendía el Aquelarre FC)

"...Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,

un andaluz tan claro, tan rico de aventura.

Yo canto su elegancia con palabras que gimen

y recuerdo una brisa triste por los olivos..."

Esto versos de Federico García Lorca coronan una de las obras maestras de la poesía española de todos los tiempos: "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías", un texto que escapa a todas las consideraciones literarias, de una sublime pureza poética. Es la definición misma de la poesía. (Recita en el enlace Vicente Aleixandre).

Ahora que andan por el Barranco de Víznar hurgando en busca de su cuerpo asesinado, el poeta me sirve de puente para rememorar a Ignacio Sanchez Mejías, un hombre fundamental en la poesía del siglo XX, no como poeta pero sí como desencadenante. Es conocido sobre todo porque Lorca le dedicó su extraordinaria elegía, pero fue mucho más que un torero. Sánchez Mejías era un hombre polifacético: actor, jugador de polo, pionero de la aviación, autor de teatro, admirador entusiasta de la literatura y hasta presidente del Betis. Fue él quien tuvo la iniciativa y puso el dinero para reunir en Sevilla en 1927 a los poetas jóvenes que conmemoraban el 300 aniversario de Góngora, y por eso se llamó Generación del 27. Su mecenazgo resultó determinante.

Jose Demaría Vázquez (Campúa].jpgTambién fue torero, por supuesto. Según los especialistas, si bien fue un hombre de mucha sensibilidad para las artes, como torero no era un artista, sino un osado y temerario matador de toros que jugaba a cara o cruz cada tarde con la muerte. Era difícil entonces destacar como artista del toreo porque estaban en activo dos de los más grandes de la historia: Juan Belmonte y Joselito "El Gallo", que también era su cuñado y maestro. Pero la muerte no entiende de arte y se los llevó a los dos en una plaza de toros, a Sánchez Mejías en 1934, en Manzanares, y a Joselito mucho antes, en 1920, con 25 años, en la plaza de Talavera de la Reina, donde ambos lidiaban un mano a mano. La muerte rondaba en esta letanía de toreros y poetas, inexorable como en una tragedia griega, en Talavera, en Manzanares, en Víznar.

Una de las fotografías más terribles de la historia del periodismo, de los toros y de la poesía es la que hizo José Demaría Vázquez "Campúa" en la enfermería de la plaza de Talavera. Joselito yace muerto y Sánchez Mejía lo vela con el dolor reflejado en la faz. Es la foto que reproduzco aquí en memoria de unos hombres que coqueteaban con la poesía y con la muerte y que forman parte de la columna vertebral de la cultura española del siglo XX. Aborrezco la tortura de los toros, pero me pregunto qué tiene la tauromaquia que a menudo está tan cerca de la poesía. Acaso otra vez Eros y Tánathos. Ya sabemos cuánto le debemos a Lorca, pero también es bueno que los que amamos la literatura sepamos lo que le debemos a Ignacio Sánchez Mejías.
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LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS. Federico García Lorca.doc

Juan García El Corredera, entre el horror y la leyenda

El 19 de octubre de 1959 fue ejecutado Juan García El Corredera en la cárcel de Barranco Seco en Las Palmas de Gran Canaria. Su nombre es una leyenda en Gran Canaria, y tal vez por eso, hace veinte años, escribí La mitad de un Credo, una novela que lo evocaba como Juan Buganvilla. La reedición de esa novela ya está en imprenta, y ahora, como homenaje a El Corredera pongo aquí un fragmento, en el día del 50 aniversario de la última pena de muerte que se aplicó en Canarias.***

"...De tanto oír hablar del legendario Juan Buganvilla, el verdugo había dado al tornillo de su máquina la altura necesaria para matar a un gigante. Había creído que el cuerpo de Juan era tan grande como su leyenda y ni siquiera preguntó con anterioridad si el condenado encajaría en el artefacto. Aquel funcionario de la muerte ignoraba que los amigos de Juan habían pensado secuestrarle para retrasar la ejecución y dar espacio a la cle¬mencia. Juan sí lo sabía pero a aquellas alturas prefería que las cosas se hicieran según estaba dispuesto, la larga espera y la incertidumbre estaban amenazando su entereza y para él era más terrible perder la dignidad que la vida.

zcorredera.jpgSe incomodó el verdugo al ver que Juan era un hombre de baja estatura y que tendría que rearmar de nuevo su complicada máquina de matar para que el tornillo coincidiera en el cuello de Juan con la muerte. A todos los presentes les dolió alargar más el trance y fue Juan quien dijo que mandaran traer unas mantas que, dobladas, elevarían su cuerpo hasta la altura ideada por el verdugo. Uno de los guardias cumplió con rapidez la sugerencia de Juan y en seguida colocaron las mantas sobre el asiento del garrote. El verdugo ajustó el cuello de Juan al collar de la muerte y se puso en pie mirando al Coronel que era quien debía dar la señal. El coronel también temblaba y no decía las palabras esperadas por el verdugo.

-Cuando usted quiera y que Dios me ampare -dijo Juan no se sabe si al militar o a quien haría girar el tornillo.

-Proceda- dijo al fin el Coronel y en ese momento se olvidó que no había hecho leer la sentencia.

El verdugo comenzó a hacer girar el tornillo con la mayor rapidez posible para hacer más corto el sufrimiento de Juan. Mientras hacía su trabajo recitaba en alta voz el Credo. Cuando decía "Creo en Jesucristo" se partió el cuello de Juan. Entonces, los presentes, acaso por ironía cruel de la mala fortuna, terminaron el acto de fe: "... La resurrección de los muertos y la vida eterna..."

El médico forense certificó la muerte de Juan diez minutos después de que cesara el giro del torniquete, pues hasta entonces no pudo porque un corazón seguía latiendo. Y nunca dejó de latir entre los que le quisieron bien. Tan escéptico hasta entonces respecto a Juan, al estampar su rúbrica en el documento, el médico forense dijo:

-He venido a ver morir a un criminal y he visto morir a un hombre.

Y eso era Juan Buganvilla: un hombre..."

***

zgarrote.JPG"...Faltaron al deseo de Juan de ser enterrado en Malpaís. Con el sol apenas levantado, el coche fúnebre le trasladó, aún caliente, al cercano cementerio que corona una loma fresca. Tras su cadáver, una numerosa escolta parecía creer que, aunque muerto, Juan volvería a las montañas que lo cobijaron tanto tiempo y nunca lo traicionaron. Y es posible que tuvieran razón: acaso Juan esté hoy libre entre las peñas del monte.

Ocultos tras los setos del cementerio, vimos cómo enterraban a un hombre y plantaban la semilla del mito. Después se fueron los guardias y todos empezamos a consolarnos con la idea de que tal vez Juan fuera el último muerto de aquella guerra lejana. Así habría que creerlo porque sin la esperanza no podríamos sobreponernos a una muerte tan grande.

Cuando ya la escolta se había perdido en la última curva de la carretera y el cementerio quedó solo, los escondidos saltamos las tapias y acompañamos con el nuestro el eterno silencio de Juan. Y de la agradecida tierra, fresca de otoño, un poeta arrancó para Juan el regalo de nuestra impotencia: una flor de buganvilla".


Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
(Pablo Neruda)

Mientras en Ávila eran tallados en piedra los Toros de Guisando, los iberos levantaron junto al río Manzanares un pequeño poblado megalítico. El tiempo y la invasión romana lo destruyeron. Sobre sus ruinas, y para aprovechar el espacio y el agua, los romanos construyeron algunas viviendas, no fue necesario levantar un acueducto como en Segovia, aquí el agua estaba mucho más a mano. El tiempo, los árabes y el olvido sepultaron aquellas paredes de cantos de Guadarrama, junto a los viejos dólmenes ibéricos. Aquellos escombros sirvieron para que fueran construidas las primeras casas de Magerit, durante una época en que por aquella curva del río transitaban judíos, moros y cristianos.

zpalacio0.jpgYa en la Edad Moderna, los Austrias hicieron de Madrid la capital de un imperio, que curiosamente lo fue cuando ya España no tenía emperador, y en el llano de la curva del Manzanares un páramo abandonado apenas si servía para apacentar los rebaños. Los restos ibéricos, romanos, árabes y judíos fueron hundiéndose en la tierra y el tiempo; la curva del río más leve y más necesario del mundo permanecía cubierta de soledad, rememorando pasados menhires, policromados muros de cantería, humildes mezquitas arrasadas por el sedimento de los días.

Muy lejos, en un lugar llamado Versalles, surgió un palacio que fue desde entonces la admiración del mundo. Aún hoy, a finales del siglo XX, no ha sido superada esa obra maestra de la arquitectura, el lujo y la suntuosidad. Tan sólo se la ha podido igualar: el primer Borbón de España, Felipe V, nieto de aquel Luis XIV que ordenó construir Versalles, mandó levantar sobre la soledad de la curva más angustiada del Manzanares un palacio aún más bello y lujoso que el de su abuelo. Superar la belleza y el lujo de Versalles no fue posible puesto que era casi la perfección, pero hoy podemos decir que el Palacio Real de Madrid es parejo a Versalles, y con la Plaza de Oriente, los Jardines del Moro, los jardines de Sabatini y la Rosaleda del Parque del Oeste ha hecho de nuevo sonreír al Manzanares, que ya no evoca con angustia nostalgia los dólmenes ibéricos, las canterías romanas y los vestigios moros y judíos.

El Manzanares ya no está solo porque el tiempo ha hecho surgir de sus ruinas pasadas el palacio más admirable que hay sobre La Tierra. El Palacio de Oriente no es Versalles, en algunas cosas no lo alcanza y en otras lo supera. Buckingham Palace, El Kremlim de Moscú, la Ciudad Prohibida de Pekín, el palacio Imperial de Viena o la residencia pontificia de El Vaticano, con ser espléndidos, son apenas una sombra de Versalles y el Palacio de Oriente. Sólo la Alhambra de Granada está a su altura. Los españoles nunca han sabido apreciar lo que a cualquier extranjero causa asombro: poseer dos de los tres palacios más bellos y admirables del mundo.

zpalacio1.jpgA veces hay que morir para renacer, derruir para reedificar. A menudo ocurre que viejas edificaciones se mantienen en pie a pesar de los años, y siguen de una pieza los Toros de Guisando en Ávila, y ha logrado traspasar el tiempo el romano acueducto de Segovia. Es una suerte, pero también lo es que sobre la angustiada y desoída tierra de la curva del Manzanares, sobre las ruinas de cuatro culturas, se haya levantado uno de los más grandiosos palacios del planeta. Sólo hay que contar con el tiempo, sin impedir que el río fluya, que el pasado se desmorone, se convierta en ruinas y endurezca el paisaje. Los cascotes de las viejas construcciones alguna vez servirán para levantar nuevas paredes. Todos quisiéramos ser el agua que atraviesa el acueducto de Segovia, pero, llegado el caso, no es menos fresca la que baña la curva más dolida del Manzanares.

Mientras el río espera que alguien construya el Palacio de Oriente y entierre bajo su esplendor esplendores pasados, permite que viajeros ocasionales monten en su dolida y solitaria llanura fugaces tiendas de campaña. No hay prisa.

Los iberos son arqueología, los romanos historia... En la curva del río el futuro es un lujo.

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El Palacio Real de Madrid fue mandado levantar por Felipe V, el primer Borbón, y su construcción duró 26 años a partir de la colocación de la primera piedra en 1738. Es el mayor palacio real de Europa, con 135.000 metro cuadrados y 3.418 habitaciones. En su diseño y construcción participaron arquitectos italianos y españoles de renombre, como Juvara, Sachetti, Sabatini o Ventura Rodríguez. En su interior se encuentran los Stradivarius Palatinos, la colección más importante del mundo de estos instrumentos, así como obras de artistas como El Greco, Rubens, Caravaggio, Velázquez, Goya, Corrado Giaquinto, Tiepolo, Mengs, Bayeu, Maella...

El primer rey que lo habitó fue Carlos III y el último Alfonso XIII. Durante la II República, fue denominado Palacio Nacional, y Manuel Azaña, presidente de la República, vivió en él mientras ocupó la Presidencia, por lo que se da la paradoja de que el último Jefe de Estado español que habitó el Palacio Real fue un presidente republicano, puesto que Franco dispuso como residencia suya el palacio del Pardo, y aunque sigue siendo la residencia oficial de los Reyes de España, estos viven habitualmente en el palacio de la Zarzuela en los montes de El Pardo cercanos a Madrid, aunque se celebran en el edificio actos importantes, como recepciones, cenas de gala o actos como de la firma del Tratado de Adhesión a la UE o La Conferencia de Paz sobre Oriente Medio.
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(Este trabajo fue publicado el miércoles 14 de octubre en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7.)


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EN POSITIVO:

Generalmente soy más lento a la hora de los acuses de recibo, pero esta vez creo que merece la pena hablar de la salida de un libro de José María Millares, su primer libro póstumo, aunque no del todo porque tuvo tiempo de corregir las pruebas. La selección y el prólogo es de Selena Millares y las fotos de la cubierta y la solapilla son de Tato Gonçalves.


Es una hermosa edición realizada por Barataria y sin duda poesía de la calidad que José María Millares nos ha venido dando en sus últimas entregas. Es evidente que aún no lo he leído porque, al recibirlo, me ha faltado tiempo para hacer este anuncio. Aún huele a tinta y va camino de las librerías. Hablaremos.


EN NEGATIVO:

Si la AFA (Federación Argentina de fútbol) tuviese dos dedos de frente, a estas horas Maradona debiera estar cesado como seleccionador, porque un hombre que representa al deporte no puede insultar de forma tan obcena a la prensa ni a nadie. Aguantar las críticas a su trabajo va en el sueldo, y ni Maradona, por muy "mano de Dios" que haya sido, puede seguir en su puesto después de lo que ha dicho, porque es una vejación a la libertad de crítica de los periodistas y una vegüenza para el fútbol. La mitomanía argentina hace estas cosas, ponen a un semidiós en un lugar para el que ha demostrado no estar preparado, porque el deporte de masas debe dar ejemplos sociales. Quienes lo apoyan -mantenerlo es apoyarlo- no merecen respeto porque no saben qué significa esa palabra.

El colmo del divismo, la egolatría y la desfachatez ha sido cuando, más tarde, ha dicho que quienes criticaban su labor como entrenador eran antiargentinos. Es decir, se autoerige como símbolo supremo de un país. Yo creía que se trataba sólo de una grosería -que no es poco-, pero la cosa es mucho más grave. Si no lo cesan después de tal rosario de disparates, empiezo a crer que tienen razón los que afirman que si se presenta a una elecciones lo eligen Presidente. Qué contradicciones tan curiosas las de ese gran y hermoso país que es Argentina.

Hace unos días, mi amigo el fotógrafo Tato Gonçalves me envió un enlace de Youtube en el que aparecían tres minutos de la película Wonderful Life, que en España se comercializó como Vida maravillosa, y luego como Qué bello es vivir (igual que la de Fran Kapra). Hay escenas en El Puerto de La luz, el Parque de Santa Catalina, la Ciudad Alta, La playa de Las Canteras y Las dunas de Maspalomas. Es un musical inglés de los años sesenta cuando estaba de moda que los cantantes de éxito hicieran películas (Elvis, Celentano, Raphael...). El artista es Cliff Richard con el grupo The Shadows, media docena de años antes de que Massiel dejase en segundo lugar de Eurovisión su Congratulations.

Esto circula desde hace unas semanas por correos electrónicos y redes sociales. Como puede haber personas que aún no hayan tenido acceso a estos vídeos, propongo estos enlaces porque es algo que merece la pena ver, y eso que entonces no había Consejería de Turismo que pagase a los de fuera para que promocionaran Gran Canaria. Para los más jóvenes es un documento, para los mayores es un paseo por la nostalgia. Diviértanse.

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(*) Por cierto, Angeles Caso, la ganadora del Premio Planeta 2009, era uno de los 20 nombres que aparecían en el cuadro que está enlazado con el post de ayer, el de quienes copan todos los premios rumbosos de este país. Claro, le faltaba el Planeta. No es que sea adivino, es que siempre es así, como que en agosto hace calor.

zplaneta.JPGEl Premio Planeta se falla cada año el 15 de octubre porque es día de Santa Teresa, que era el nombre de la esposa de José Manuel Lara, el legendario editor que fundó Planeta. Coma cada año, se hacen quinielas, y siempre acaba por caer en manos de alguien de una cuadra, sea editorial, agente o grupo mediático. Hagan una lista de los 20 nombres más conocidos, miren si no lo tiene, y el premio estará entre ellos. Siempre es así, como suele ocurrir con todos los premios de mucha dotación económica y me temo que ahora hasta los pequeñitos, porque los suele llevar una editorial que coloca a sus autores entre los premiados de aquí y de allá. Es una industria que poco tiene que ver con la literatura aunque a veces haya buenos libros. Es una pelea allá arriba y a varios niveles. A ver: no tienen el Planeta Almudena Grandes, Lorenzo Silva, Rosa Montero... y por ahí, si no es un santón como cuando ganaron Cela, Bryce Echenique o Vargas Llosa. Si fuese alguien desconocido sería la sorpresa del siglo.

Y si quieren todos los detalles les remito a este artículo que publiqué hace unos años. Uno siempre haciendo amigos

Enlace: premios, agentes y deitoriales.doc


Ferran Adriá dice que la cocina española está en la vanguardia del mundo, y supongo que lo dice por él y sus inventos raros, aunque también algo tendrán que ver Arzak, Martín Berasategui y hasta el mismísimo Arguiñano, que por ser tan popular es considerado el Manolo Escobar de los cocineros.

tortilla3[1].jpgEstá bien que fuera valoren la cocina española, pero me parece que eso no es nuevo, ni es obra de Adriá y sus bambucos. Hay toneladas de literatura, sobre todo libros de viajes de los románticos ingleses, y de viajeros y literatos de todas las épocas, en los que se habla de la riquísima gastronomía española. En Francia se come bien y a base de mantequilla y queso, en Italia la leyenda es el queso mozarella, el pomodoro, la pasta y para de contar, porque Inglaterra es un desastre, Alemania otro tanto y para comerse una buena carne fuera de España hay que plantarse en la mismísima Pampa argentina.

Por las cuatro esquinas del mapa español, la comida es un lujo. Consta en El Quijote, que ha sido traducido a muchas lenguas, y en los textos de los autores más diversos, desde Washington Irving a Orson Welles, que dio buena cuenta de grandiosas paellas en Peñíscola. Así que, lo de Ferran Adriá está bien, pero antes de que él deconstruyera una tortilla por aquí había tortillas muy bien construidas y alabadas por tipos tan dispares como Napoleón, el conde Ciano (el yerno de Musollini), John Lennon y Hemigway.


-Hombre, José Luis, ¿qué pasó?

-Pues no sé, Barak, vengo a que me lo cuentes.

-Eso, luego, ahora sonríe, que nos están haciendo fotos, supongo que no tienes inconveniente.

-No, ninguno, al revés, llevo seis años esperando esta foto.

-Claro, lo entiendo; además, hoy no vienen tus niñas.

-Barak, por favor, no hables de mis niñas, que luego van a decir que las utilizo políticamente.

-Ya, ya me han contado lo que ha pasado con Andreíta. Me han dicho que su madre es muy popular en España.

-No lo sabes bien, incluso a veces la abuchean más que a mí. Es intolerable. Sobre eso quería que me echaras una mano. Tú tiene la CIA, el FBI, las agencias secretas que salen en las películas y en última instancia los marines.

-¿Y qué puedo hacer yo?

-Hombre, podrías ordenar un ataque preventivo al barrio de San Blas. Ya sabes que yo te apoyo en lo de Afganistán.

zobam.JPG(No es un fallo de la fotografía, es que me han dicho que la conversación fue abstracta)

-No sé qué decirte, ahora soy Premio Nobel de la Paz, y eso no estaría bien visto.

-¡Vaya, se me olvidaba! ¡Enhorabuena! Eres un tío cojonudo, te dan un premio no por lo que has hecho sino porque lo que se supone que vas a hacer, como a Fernando Alonso.

-Pues fíjate, que aquí hay gente a las que no les ha parecido bien que yo lo haya aceptado.

-No hagas caso, eso es envidia. Y para que veas que yo te valoro, como sé que hablas un poco de español y que tienes inventiva para hacer creíble cualquier cosa que cuentes, el año que viene te daremos en España el Premio Cervantes de Literatura. Ya escribirás el libro más adelante.

-Ah, pues mira, no estaría mal. ¿Y cuánta pasta es ese premio?

-Unos cien mil dólares al cambio.

-No sé si por esa cantidad merece la pena, los de Noruega al menos pagan un millón.

-Coño, Barak, es que ello tienen petróleo en el Mar del Norte, y tienen el fondo de la Fundación Nobel.

-¿Y en tu país no hay gente que administre los derechos de un invento?

-Claro que sí, pero están casi todos en la cárcel o imputados.

-Pues nada, José Luis, hasta dentro de seis años, si aguantas, aunque a lo mejor nos vemos por ahí un mes de estos, en la OTAN, en el G-20...

-El G-20 ni lo nombres, que Risto Mejide me trae frito.

-Hasta luego, amigo.

-¿Ya terminó la entrevista? ¿Y los asuntos que íbamos a tratar?

-¿Qué asuntos?

-Pues la crisis económica, Oriente Medio, Irán, Afganistán, Latinoamérica...

-Coño, José luis, parece mentira que no sepas que esos son asuntos muy delicados que no pueden hablarse con cualquiera. ¡Adeu!

-Joder, Barak, eres tan grande que hasta te despides en catalán. ¿Eres del Barça? Ya sabía yo que algo teníamos en común.


Por desgracia, uno de los acontecimientos más terribles del siglo XX -el nazismo- ha creado toda una mitología, hecho al que no es ajeno el cine, tanto europeo como norteamericano, que, aunque sea para criticarla, se ha valido de la estétita nazi, y así, desde Fasbinder a Spielberg, hemos tragado III Reich, SS y acercamientos a los dirigentes hitlerianos desde perspectivas de todo tipo. Al final, las imágenes quedan y en el cine impresionan.

xnazi1.jpgSe ha creado por lo tanto una mitificación, que no sólo proviene del cine. Hay algunos trabajos interesantes, como los de Rosa Sala Rose sobre los mitos del nazismo y su relación con el poder, que es una luz en el conglomerado de sobreinformación confusa que nos asaetea. El hombre de nuestros días prescinde cada vez más del conocimiento y se deja llevar por la ola de la moda, la publicidad y los cantos de sirena del éxito fácil que siempre es de otros y que finalmente es una gran frustración para la mayoría.

Dice la autora de estos trabajos que cuantos más mitos pongamos alrededor del poder más nos alejamos de la democracia. Es el huevo de Colón, que ha estado siempre delante de nosotros y ella lo ha expresado. Los mitos han sostenido el poder desde los dioses asirios y babilónicos, las deidades griegas y romanas, el César convertido en dios y las monarquías medievales cuya legitimidad se hacía provenir de Dios y que convertía a los reyes en seres extraordinarios, inviolables y superiores.

Con la Revolución Francesa este edificio mitómano se vino abajo en la teoría, pero en la práctica se transformó, pues luego ha habido un Napoleón y muchos poderosos demócratas que a la postre han hecho tanto daño a la libertad como los tiranos etiquetados. Lo mitos de la divinidad que derramaba autoridad sobre algunos mortales escogidos se sustituyen por otros, si bien la religión sigue alimentando la mitomanía en tiranía o en democracia.

ynazi1.jpgHablar de los estados islámicos, en los que la religión forma parte de la esencia legislativa, es ir a bulto, está demasiado claro y es una evidencia palpable cada día. Me refiero a los estados occidentales, supuestamente racionales y laicos, que se acogen al cristianismo en sus diversas ramas y que explotan la culpabilidad como elemento muy productivo para el poder. Cualquier presidente norteamericano repite una y otra vez lo de "Dios salve a América", en Inglaterra es a la reina a la que hay que salvar y en todas partes se invoca a un mito que a veces es terreno, pero un mito. El marxismo fue un mito cuasi religioso en la Rusia stalinista, y la democracia está convirtiéndose en una palabra sagrada, es decir, peligrosa.

Yo no sé si Dios creó al hombre, pero sí estoy convencido de que el hombre ha creado a Dios según la conveniencia de cada momento. Y esos símbolos dan miedo. La convivencia debe regirse por normas democráticas, como el código de la circulación, pero cuando sacralizamos palabras y conceptos como pueblo, bandera, democracia, constitución, estatuto, himno... Entonces estamos convirtiendo en mito lo que es simplemente un instrumento práctico, algo terrenal y necesario.

Me dan miedo estos tiempos, supuestamente democráticos, en los que se milita en el nacionalismo a ultranza, en la suprema unidad de la patria, en el ecologismo irracional o simplemente en un tipo de música que crea maneras de vestir y conductas que casi siempre conducen a la intolerancia. Si llevas un suéter sobre los hombros eres un pijo, si comes carne eres un violento, si cantas rancheras eres un antiguo.
Es para echarse a temblar cuando empieza a haber salvapatrias, paladines de la democracia y guardianes de leyes que se veneran como libros sagrados. Cada vez se hace más verdad lo que Juan Luis Cebrián calificó hace una década como "Dictadura democrática". El que piense que aquí debe haber una agencia tributaria por autonomía es un traidor a la unidad de la patria, el que piense lo contrario es un fascista irredento, y en casi todo igual. Eso se llama intolerancia, es decir, el que no piense como yo es mi enemigo.

znazi1.jpgPor ello recomiendo el acercamiento a los libros de Rosa Sala Rose, ensayista y traductora literaria catalana, que desde su conocimiento de la lengua de Goethe -su madre es alemana-, nos ha dado varios trabajos importantes sobre el tema que tratamos. El primero es de 2003, y se titula Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo, el segundo, aunque menos concreto pero muy cercano a todo esto es El misterioso caso alemán. Un intento de comprender Alemania a través de sus letras, que es de 2006, y un tercero publicado en 2008 que analiza los orígenes de la canción Lili Marleen, un fenómeno muy curioso, que se convirtió en mito para las tropas alemanas y luego incluso para las aliadas, que escuchaban en las trincheras heladas de toda Europa una canción que hablaba de la despedida de una pareja en la puerta de un cuartel cuando él se iba a la guerra. Servía para los alemanes, pero también para los aliados, porque en el campo de batalla no hay más ideología que la de la supervivencia y la nostalgia de una vida que no saben si volverán a recuperar.

Realmente, esta canción es uno de los grandes mitos de la Alemania nazi, la canción que había grabado la entonces famosa cantante alemana Lale Andersen, que siguió siendo famosa en Alemania e incluso llegó a representar a su país en el Festival de Eurovisión de 1961. Forma parte del mito y eso es tan interesante como peligroso, porque los mitos a veces derivan en monstruos.
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(Este trabajo fue publicado el miércoles pasado en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7)


A raíz de los episodios de piratería que están teniendo lugar en el océano Índico, alguien ha dicho que estos hechos son como un bucle en el tiempo, que la piratería estaba erradicada y pertenecía a un pasado más o menos romántico.

zTreasure_Island-Scribner's-1911[1].jpgPues ni es pasado ni es romántico, aunque gran parte de la literatura pirática procede de la Europa del siglo XIX (Stevenson, Salgari, incluso el poema de Espronceda que mitifica la figura del pirata) y en la mente colectiva de Occidente hay tres momentos piráticos que se mueven entre la realidad y la ficción: los bucaneros del Caribe con Barbanegra como estrella, los piratas de Malasia con el Sandokán de Salgari y algunas peripecias más en los Los Mares del Sur y como mucho el Golfo de Guinea. Y ya por lo visto no hay más piratas, ni los hubo antes ni los habría después.

Pero no es así. La piratería ha existido siempre y en todas partes; no es otra cosa que el bandolerismo en el mar, pues hacen lo mismo que los salteadores de caminos en Sierra Morena o los atacantes de las diligencias de las películas de John Ford. Desde la más remota antigüedad han existido los piratas, llamados a veces de otra manera, pero asaltos en el mar los hay en los Cuentos de las mil y una noches (pregunten a Simbad), en las sagas vikingas o en las costas de Berbería, que los canarios hemos sufrido a la par que los ataques corsarios de ingleses, holandeses y hasta portugueses. Y, por supuesto, en el Mediterráneo, pues el mentado Espronceda sitúa a su pirata en la entrada del Mar Negro: "Asia a un lado, al otro Europa / y allá a su frente Estambul" (*). Por lo tanto, la piratería en el océano Índico no es una modernidad, siempre ha existido, lo que se entiende menos es que con los medios tecnológicos que hoy existen se les combata del mismo modo que a los bucaneros de Maracaibo.

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(*) Istanbul es el nombre de la ciudad en turco, pero Espronceda lo castellaniza y pone Estambul.


La concesión del Premio Nobel de la Paz a Barak Husein Obama ha causado sorpresa, pero les aseguro que no es un hecho extraordinario e inaudito. En primer lugar, hay que decir que es el curato presidente de Estados Unidos que lo recibe, aunque sólo Woodrow Wilson lo recibió, como Obama, siendo Presidente (1919); en 1906 lo recibió Theodore Roosevelt y en 2002 Jimmy Carter. En 1973 se veía venir que iban a dárselo a Richard Nixon por los acuerdos de Cam David sobre Oriente Medio y su retirada de Vietnam (derrota), pero al surgir el escándalo Watergate optaron por darse a su Secretario de Estado Henry Kissinger.

Tampoco es nuevo que se le dé a un dirigente político de incidencia mundial cuando está en pleno proceso o cuando incluso está en sus inicios. Así pasó con Willy Brandt para apoyar su idea sobre la Ostpolitik y a Gorvachov para impulsar su Perestroika. Ahora ocurre con Obama, y la verdad no quisiera estar en su lugar, porque si ya se esperaba mucho de él ahora es que se le va a exigir, si no quiere pasar a libro de los renuncios como Kissinger y algunos más.

Como es evidente, el Premio Nobel de la Paz tiene su miga y sus curiosidades. Ha habido premios muy polémicos, aunque a nadie se le ocurre discutir los merecimientos de muchos de sus ganadores, como La Madre Teresa de Calcuta, como el presidente Wilson por su impulso a la Sociedad de Naciones, como Martin Luther King, Nelson Mandela o Desmond Tutu, por su lucha por la igualdad entre las razas, o a Henry Dunant, el fundador de la Cruz Roja, Y otra curiosidad es que aparte del Nobel a su fundador, la Cruz Roja es la única entidad o persona que he recibido el mismo premio más de una vez, hasta tres, en 1917, 1944 y 1963. Pero la curiosidad mayor de este premio es que Gandhi nunca lo recibió, aunque existe la creencia general de que así fue, e incluso se le considera el paradigma del Premio Nobel de la Paz. Pero no, nunca se lo dieron aunque, según cuentan las crónicas, es verdad que estuvo entre los finalistas en cinco ocasiones.

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En todo caso, ojalá este premio comprometa a Obama de forma irreversible en el camino de la desnuclearización y en la apuesta por el diálogo y no la fuerza bruta.

Cuando pienso en un Consejo de Ministros me imagino siempre una reunión en un lugar muy lejano, no sólo por los kilómetros que nos separan de Madrid, sino porque la distancia burocrática y administrativa con un ministro es sencillamente intransitable. Decía Benedetti que Uruguay es la única oficina del mundo con categoría de república, y en España pasa algo parecido, porque la burocracia es tan enrevesada que engulle hasta a los propios ministros.

Cuando se instauró el Estado de las Autonomías se dijo que con ello se acercaba la administración al ciudadano. Y no es verdad, porque llegar a un consejero o a un director general es igual de tortuoso y burocrático que alcanzar a un ministro. Resulta prácticamente inviable acercarse a un modesto concejal, y cuando alguien consigue hablar con un cargo más alto o más bajo, se queda en palabras, porque indefectiblemente acaba siendo remitido al rodillo de la burocracia.

Hoy se celebra un Consejo de Ministros en mi barrio, pero es lo mismo, y en realidad no entiendo por qué para tratar problemas de Canarias hay que desplazar todo ese costoso aparato desde Madrid. Podrían hacerlo en La Moncloa y ahorraríamos dinero y atascos con las medidas de seguridad que se han desplegado. Ah, ya, es un gesto. Aquí lo que hace falta es gasto no gesto. Es una foto al lado de mi casa sobre una reunión que generará toneladas de burocracia y más burocracia.

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(Iba a poner otra foto de animales, pero como no quiero ser inhospitalario he puesto un trozo de asfalto de una de nuestras vías, para que los ministros vean que hay rayas que ya tienen falta de pintar)

Y como lo cortés no quita lo Atahualpa, sean bienvenidos Presidente, ministros, ministras, asesores, escoltas, funcionarios, chóferes, policías de refuerzo... Pero, Señor Zapatero, se habría ahorrado y nos habría ahorrado este follón simplemente igualando a Canarias con otras autonomías en los Presupuestos Generales del Estado. Y a los del Gobierno de Canarias les digo: no aplaudan, que para ustedes también hay estopa, porque son lo mismo pero a escala.


kandisnki.jpgEsta es una de las veces en la que que me gustaría no tener razón, pero cuando se está en una guerra es inevitable que tarde o temprano nos lleguen noticias tan tristes como la del fallecimiento de un soldado canario -uno de los nuestros- en un lugar muy lejano.

Ha sucedido, y con el respeto que merece el dolor de su familia, hay que rendir homenaje al caído -son las leyes de la guerra- y al mismo tiempo volver a gritar a nuestro gobierno que no queremos que nuestros jóvenes vayan a la guerra, que aborrecemos ser parte del dolor del pueblo afgano, que no queremos ser gregarios de nadie en la carrera por el dominium mundi. Hoy expreso dolor por la muerte de un joven, tristeza por la pasividad con que nuestra sociedad vive nuestra presencia en un país extraño y un enorme reproche a nuestra clase dirigente.


Como todos los años, los que vivimos de cerca el mundo literario esperamos al segundo jueves de octubre, que es cuando tradicionalmente se falla el Nobel de Literatura, aunque a veces se salta ese día, pero hasta ahora siempre es jueves. A menudo, como sucede con el Cervantes o el Príncipe de Asturias, recibo una llamada del periódico para hacer una semblanza apresurada de nuevo nombre que sube al Olimpo de Estocolmo, y salgo del paso como puedo, eso es el periodismo, porque normalmente tengo cierto conocimiento de la persona premiada. Alguna vez ha sucedido que no, que se trataba de un autor o una autora que ni en sueños y borracho le habría dado yo el Nobel. Algunos ni siquiera habían dejado en mis manos un solo libro, y en esos casos tuve que declinar el encargo, porque no es muy honesto hablar de lo que no se sabe engañando la credulidad del lector.

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(No estoy seguro de si esta foto corresponde al Comité Nobel de la Academia Sueca durante las deliberaciones para conceder el Premio Nobel de Literatura, o bien se trata de un grupo de escritores molestos porque no se les premia, o cabreados entre sí. Más bien creo que sea esto último, porque los dos de la izquierda ni se hablan)

Por otra parte, las quinielas van por un lado y la Academia Sueca por el suyo. ¿Cuántas veces hemos convertido en favoritos a Amós Oz, a Margaret Atwood, a Vargas Llosa, a Milan Kundera o a Philips Roth? Y nunca se lo dan, y aparece un nombre que a veces casi ni nos suena. Es curioso que entre las plumas del ámbito hispánico, los nombres que suenan en las casas de apuestas para un posible Nobel son Alvaro Pombo y Luis Goytisolo (sí, Luis, no Juan, qué cosas). Los santones novelistas vivos que quedan como Vargas Llosa y Carlos Fuentes están muy atrás en la lista, y Ana María Matute, el centenario Francisco Ayala y el casi centenario Ernesto Sábato es que ni están ni se les espera. A los poetas tampoco. Vaya usted a saber si ahora que no suenan va a ser premiado uno de ellos, porque ya toca un autor en nuestra lengua.

Hace 13 años realicé esta entrevista a Rafael Arozarena, uno de los grandes escritores canarios del siglo XX. Hace unos días que falleció a los 86 años, y como creo que su obra y su postura literaria y humana se definen muy bien reproduzco la entrevista como homenaje a su memoria:

Si digo Rafael Arozarena, muchos sabrán a quién nombro, pero si hablo del autor de "Mararía" lo sabrán muchos más, porque sin duda ninguna novela ha calado tan hondo en el alma canaria como la historia de aquella anciana vestida de negro que tanto impresionó a este hombre cuando la vio cruzar entre las casas blancas de Femés. Rafael Arozarena quita una y otra vez importancia a su novela más conocida, pero cada vez que hablo con él lo encuentro más resignado a reconocer que "Mararía" es una buena novela, aunque este poeta sienta envidia de aquel veinteañero que fue él mismo, que escribió una novela sin pensar, que hoy conocen miles de lectores, mientras que sus versos son ración de minorías. Así es la Literatura, y es que casi siempre las novelas que se escriben solas son las mejores.

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(Esta foto está tomada por Tato Gonçalves en la terraza del Hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria)

-Usted es un santacrucero que ha ejercido de casi todo menos de escritor.
He trabajado en mucha cosas, he sido vendedor de alpargatas, representante de cortinillas de canutillo para los bares, naturalista conservador y preparador del Museo de Ciencias Naturales, ATS, técnico en radiofonía de La Telefónica... en esto de los garbanzos he tenido que buscármelos de muchas formas, pero el eje primordial de mi vida ha sido la literatura, compaginándola siempre con la Historia Natural.

-Esa pasión por la naturaleza también es compartida por otros escritores canarios, como Isaac de Vega y Pedro Lezcano.
-Con Pedro estuve el año pasado buscando setas en Tenerife.

-Hay una anécdota suya, relacionada con Pedro Lezcano, con motivo de la publicación de un libro llamado "Romancero canario".
-Sí, muy curiosa y divertida: cuando le llevé mi "Romancero canario" a don Pedro Pinto de la Rosa, padre de Carlos Pinto, me dijo que ya lo tenía, y eso era imposible porque era el primer ejemplar que sacaba de la imprenta. Y ciertamente encima de su mesa estaba un "Romancero canario", pero el de Pedro Lezcano, que salió al mismo tiempo que el mío, con el mismo título, sin saber uno del otro, y hasta gráficamente eran iguales, aunque el de Pedro Lezcano era mucho mejor porque él entonces era un poeta más maduro. Mi vínculo con Pedro fue a través de un poeta que murió joven, Víctor Galtier, y de ahí viene nuestra amistad grande.

-¿Es usted más poeta que narrador o más narrador que poeta?
-Me doy a conocer primero como poeta, y tal vez por eso me considero más poeta que narrador. Yo empecé a hacer poesía antes de saber leer y escribir, que fue a los cinco años. Y sucedió porque había revistas en mi casa, yo veía las láminas y me extrañaba que hubiera páginas sin dibujos, donde había ristras de letras como si fueran columnas. Le pregunté a mi abuela qué era aquello, y ella me dijo que eso era ser poeta, que era el puesto más alto que podía alcanzar un hombre. Entonces me fui a un rincón y trazando garabatos hice una columna; mi abuela, con gran picardía y sensibilidad, me dijo que aquello era un poema y me mandó a hacer otro. Y yo me sentí poeta.

-Sería una especie de poema gráfico en alfabeto infantil.
-Fíjate que ahora he llegado a hacer algo así, muy gráfico, que enlaza con aquel sentimiento puro de lo que era para mí la poesía en mi niñez. Ese sentido de pureza es lo que me interesa.

-Lo siento mucho, pero tenemos que hablar de su novela "Mararía", que a veces no le gusta demasiado hacerlo.
-Si no hay más remedio... El caso es que fui a Lanzarote como técnico de la telefónica, y allí me encontré con esa historia que se me vino encima y supe que había hecho una novela treinta años después de escribirla.

-Deme algunos detalles, que si no parecerá cosa de brujas.
-Bosquejé "Mararía" siendo aún muy joven, no queriendo hacer una novela, sino recogiendo los datos que me daba la gente de Femés, sobre aquella historia que me subyugaba. Esas notas fueron encontradas por un amigo en una gaveta; yo le dije que eran papeles sin importancia de cuando yo tenía veinte años. Se empeñó en llevárselos, los puso en limpio y resultó que era "Mararía". Luego corregí un poco y le hice unos perfiles.

-Sin querer o queriendo, el caso es que esa novela salió de sus manos y de su ingenio, como diría Cervantes.
-Sí, claro, pero no tuvo mucha participación mía, sino que conté lo que me contaron. Era una literatura demodé, porque se publicó en 1973, treinta años después de haber sido escrita, y la relegué porque en esos treinta años yo había leído otras cosas, y por eso digo que mi verdadera novela como escritor es "Cerveza de grano rojo". Pero claro, Mararía ha tenido tanto éxito, que cuando ahora me dicen que es buena no me queda más remedio que decir que sí, que es buena, al margen mío.

-Yo conozco al menos tres ediciones distintas de "Mararía" y todas han sido un éxito, de manera que esta novela es sin duda la más leída de todas las escritas en Canarias.-Para mí es algo casi inexplicable, pero el caso es que ha tenido sucesivas ediciones y la leen mucho los jóvenes.

-Aunque rociada con un aire mágico, en "Mararía" se perciben personajes reales, como si usted los hubiera conocido personalmente. ¿Conoció a Mararía?
-A Mararía y a todos los que están en la novela, incluido Ripoll, el perro del alcalde, y todos tienen su nombre real.

-Esa debía ser una fanfarronada del que se decía alcalde, porque Femés no es un municipio, es un pago de Yaiza.
-El Señor Sebastián debía ser algo así como un alcalde pedáneo, y no le gustaba que lo llamaran alcalde sino que él decía que era el gobernador de Femés.

-¿Y qué hacía usted? ¿preguntaba a la gente?
-Los datos los fui recopilando a cambio de vasos de vino, con Marcial el Jorobado y otra gente que puede decirse que me fueron contruyendo la historia.

-Esta mujer debió causarle una impresión tremenda; de otra manera no le hubiera salido un personaje central con esa fuerza literaria y vital que salta de los papeles.
-La conocí vieja, con más de ochenta años, la vi cruzar el pueblo vestida de negro, era impresionante su figura, porque era una mujer con unos ojos preciosos, seria, casi mística, no hablaba con nadie, y aquel caminar silencioso era sobrecogedor.

-¿Tenía familia? ¿qué fue de ella?
-Vivía sola, y falleció estando yo en Lanzarote, apareció muerta entre unas tuneras; me contaron que había sido una mujer bellísima, y todo lo demás, que luego adobé con mis conocimientos literarios de entonces, que eran muy bisoños.

-Hay una escena en la que los ahogados en el mar regresan a tierra en forma de niebla, y Mararía iba a buscar a su hijo ahogado a la orilla del mar, la noche de San Juan, me parece.
-Esa leyenda está muy extendida por todas las islas, no sólo las Canarias, sino incluso en Baleares, y en pueblos de pescadores donde los náufragos vienen a hablar a sus viudas en una noche determinada. Mararía iba cada año a hablar con su hijo.

-Esa parte de magia es tal vez lo que le da ese toque especial a "Mararía", una novela por otra parte muy realista.-Esa es la isla de Lanzarote, lo que ves está tamizado por una especie de gasa y lo que estás viendo no es real. La fantasía está sobrevolando toda la isla.

-Pero cuando usted estuvo por primera vez en Lanzarote, la isla tenía fama de ser horrible, fea.
-Ha cambiado mucho todo, yo alabo la labor de César Manrique, pero antes también la isla atraía por la aridez y la pobreza del paisaje. A mí me impresionó, porque venía de Tenerife, que era una isla verde, y comprendí que no todas las Islas Canarias eran un paraíso, aunque para mí Lanzarote era paradisíaca en otro aspecto. La clave me la dio Unamuno, que decía que para entender a la esquelética isla de Fuerteventura había que restregarse el corazón con la aulaga, que es espina, pobreza, no miseria, una pobreza grata que en Lanzarote me hacía adentrarme en la profundidad, en la esencia misma de la belleza.

-¿Puede ser el personaje de Mararía una especie de representación simbólica de Lanzarote?-Creo que sí, que ese es el símbolo que saqué de Mararía, que habiendo sido una mujer hermosísima, ella misma se pone en contra de su belleza y se quema, para destruir esa belleza física que pertenece más al diablo, y que el hombre que después la quisiera tendría que hacerlo por ella misma, no por su belleza corporal, Mararía se autoquemó para destruir su belleza, como Lanzarote se calcinó con el fuego que extrajo de sus volcanes.

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-Y usted dice que Mararía es una novela sencillita.
-(Ríe) A mí me lo pareció. Fue sencillo concebirla, tuvo que ser así porque yo entonces era muy inexperto. "Cerveza de grano rojo", mi otra novela, sí que tuvo intervención mía en todos sus detalles, y la considero desde luego mi novela más literaria.

-Pero se ve muy postergada por "Mararía" en la popularidad y el conocimiento de la gente.
-Es que "Cerveza de grano rojo" no es popular, date cuenta de que para entrar en esa novela hay que estar muy avezado en la lectura, conocer el simbolismo y la verdadera belleza literaria. Está hecha a base de mucho signo, símbolos...

-Puede decirse que es fetasiana, mientras que "Mararía" no lo es.
-Es totalmente fetasiana, porque todos los personajes son reales, y esos personajes somos Isaac de Vega y yo, es nuestra juventud, que pasamos juntos. Veíamos las cosas de una manera, las traspasábamos a nuestro mundo y las transformábamos. Es la vida paralela a la que llevábamos en la realidad.

-En esa trinca estaban otros escritores, como Antonio Bermejo, autor del magnífico cuento "La huida".
-Antonio Bermejo era el abogado del diablo, nos iba a la contra y por eso era más fetasiano que nadie. Porque no se puede entrar o salir del fetasianismo, porque Fetasa no es nada y es todo. Al combatir Bermejo a Fetasa, entraba en el fetasianismo.

-Yo recuerdo que en cierta ocasión, al preguntársele por Fetasa, usted dijo que Fetasa es más que Dios, y eso, dicho así, fuera de contexto, suena a blasfemia.
-Usted lo ha dicho, fuera de contexto, porque tiene su explicación. Es querer que Dios sea más. No hay nada más que Dios, pero sí hay algo más que Dios, que es Dios mismo. Visto por nosotros, teníamos que elevar ese sentimiento de Dios a Dios. Pero no ese Dios al que podíamos pedirle cosas, que es justiciero, que es imaginado como un hombre con el que se habla. No; Dios no puede hablar, no es una persona, es algo abstracto, y para entendernos en las conversaciones surgió el término Fetasa, que es como decir Dios de Dios, y me parece que es una idea muy religiosa, mística, que nosotros tuviéramos siempre el afán de superar la propia idea de Dios. La idea de Dios es superable.

-Entonces Fetasa sería algo así como el Dios de Dios.
-Fetasa es más que el verdadero Dios, es Dios al infinito, el temblor de estar ante una deidad, no ante una persona. Llegamos a la conclusión después de hablar mucho de Filosofía, porque queríamos llegar a un punto y nos dimos cuenta de que todas las religiones buscan a un dios y ahí se traban todas. Quisimos ser más humildes, llegar a algo más que ese Dios Todopoderoso, nada, que es nada pero es algo.

-¿No hay en todo eso mucha soberbia?
-Al contrario, para nosotros Dios es algo que no se puede expresar. Fetasa no es nada y sigue siendo Fetasa. Y ahí paramos porque no queríamos ser más inteligentes que nadie, no hay doctrina fetasiana, es un comodín que nos metimos en el bolsillo para que cuando llegásemos a cualquier momento de la vida en que nos encontrásemos con lo inexplicable, pudiéramos tener la humildad de decir "No lo comprendo, pero hay más". Por eso Fetasa no es soberbia, es humildad.

-¿Qué me dice del neofetasianismo lagunero?

-Si no hay Fetasa menos puede haber neofetasianismo, Fetasa es Fetasa, tal vez una mística, una forma de nombrar a Dios.

-Sin embargo, en las cosas terrenas los fetasianos han sido muy iconoclastas, a juzgar por sus "Obispos licenciosos".
-En Fetasa cabe todo. El que va a la contra y entra en el debate, ya es fetasiano.

-Dígame quiénes fueron y son los fetasianos de verdad.
-Isaac de Vega, Antonio Bermejo que iba en contra, yo mismo y José Antonio Padrón, que murió Joven y era el más teórico, pues quería encontrar una especie de sistema filosófico de Fetasa. Luego está Juan José Delgado, que es como un discípulo, pero los fetasianos ni siquiera nos parecemos literariamente entre nosotros.

-¿Cómo era el mundo real del apogeo de los fetasianos, allá por los años cincuenta?
-Nada que ver la capacidad de comunicación de entonces con la de hoy. Todo era un desierto, no había editores, ni lectores ni nada. Nos leíamos las cosas unos a otros para discutirlas.

-¿Tenían relación con sus contemporáneos peninsulares?
-Tuvimos invitaciones para participar en revistas y periódicos de la Península, pero las rechazábamos, no por nada, sino porque tal vez éramos uno poco gandules, y eso que nos llevábamos bien con los de allá, con Ignacio Aldecoa, con Camilo José Cela. Escribíamos a nuestro aire, cuando nos daba la gana.

-Y ahora publica una novela juvenil en Alfaguara.
-Me ha sucedido algo extraño: es curioso que al escribir para jóvenes me he considerado escritor por primera vez en mi vida. Al dirigirme a la juventud se me ha soltado la pluma y he gozado al escribir. Esta literatura juvenil que yo consideraba facilona resulta que no lo es.

-¿De qué va su libro juvenil?
-Tiene ingredientes que me parecen adecuados para la juventud: ternura, amor, un sentido puro del paisaje, y salió sin alambicar, porque uno no escribe para escritores ni para críticos, sino para muchachos y muchachas; estoy muy agradecido a Alfaguara por haberme dado la oportunidad de hacer este libro.

-¿No hace más novelas?
-Estoy escribiendo dos al mismo tiempo. Una es "El señor de las faldas verdes", que es menos simbólica que "Cerveza de grano rojo" y más complicada que "Mararía". Y otra más profunda, más filosófica, y a ver si salen.

-Y supongo que continuará con la poesía.
-Estoy haciendo un libro que se llama "Coral polinésica", voces de todas las islas, el sentido insular universal dentro de ese entorno anillado de la isla. En "Coral polinésica", el sentido no es de coral marino, sino de voces, y como es mi libro último lo considero el mejor.

***

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TODO NOVELISTA HA DE SER UN POETA

Un joven de veinte años llega a la isla de Lanzarote. Es técnico de Telefónica y tiene lecturas, pero al fin y al cabo es un muchacho que aún está muy lejos del tremendo intelectual que luego llegaría a ser Rafael Arozarena. Con estos leves mimbres, y la bisoñez que él mismo confiesa, sólo tenía un arma, que ni siquiera pensó utilizar: la sensibilidad poética que tal vez le descubrió su abuela en una revista. Joven, despierto y curioso, se llevó una impresión casi inexplicable cuando vio pasar en silencio a una mujer oscura contrastando con el sol y el blancor calizo de Femés. Le dijeron que era una tal Mararía, y el joven Rafael Arozarena se quedó hipnotizado por los ojos bellísimos de la anciana, unos ojos que tal vez le transmitieron lo que no puede decirse con palabras. Como si hubiera recibido una orden que fuese imposible desobedecer, el joven preguntó, volvió a preguntar y tomó notas, que luego puso en orden con el mismo aire que las voces que se las dictaron. Había escrito una novela y no lo supo hasta que, muchos años después, alguien se dio cuenta de que aquellas notas eran mucho más que el resultado de una curiosidad juvenil. Si tomamos la novela "Mararía" párrafo a párrafo, veremos que no tiene palabras ni construcciones especiales, cuenta una historia más y describe un paisaje que estaba ya en nuestras retinas. ¿Qué tiene entonces "Mararía" para que atrape de esa manera tan especial a los lectores? la respuesta es obvia: poesía. El joven Rafael Arozarena era ya un poeta, no necesitaba saber sino sentir, y por eso el personaje de Mararía es una metáfora quemada de Lanzarote, por eso es mágica, por eso está por encima de lo comprensible hasta para su autor. La historia llamó a su puerta y él se limitó a abrir, tuvo la sensibilidad necesaria para escribir al dictado de una isla, de un ambiente, de una peripecia que, a los veinte años resulta difícil comprender e imposible interpretar. Y una conclusión más que evidente: toda buena novela ha sido escrita por un poeta, aunque jamás haya escrito un verso.


El tiempo sigue liquidando las voces que trazaron medio siglo de esperanza y utopía, la idea de que todo ser humano merece el mismo respeto sea de donde sea, crea lo que crea y cualquiera que sea su lengua, su sexo y su color de piel. El mensaje que provenía del Martín Fierro atravesó la frontera de un siglo y se plantó en los versos de Buenaventura Luna, que murió prematuramente en 1949. Pero su muerte fue un estímulo que se notó en todo el subcontinente latinoamericano, especialmente en Chile, Uruguay y Argentina. Novelistas, poetas, payadores y músicos de partitura crearon un corpus inigualable, que va de Rómulo Gallegos a Alfonsina Storni, de Chabuca Granda a Luis Alberto del Paraná, de La Cantata de Santa María de Iquique a la Misa Criolla y al Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, desde Tierra de Fuego a Río Grande.

zmercedes-sosa.jpgEse patrimonio, que también creció en Brasil con Jorge Amado, la bossa nova y el fotógrafo Salgado, entre muchos, tuvo en el Cono Sur un florecimiento que es una especie de Siglo de Oro de la cultura de la comunicación, en la que las minorías selectas de la poesía maridaron con el pueblo: Violeta Parra, Zitarrosa, Benedetti, Atahualpa Yupanki, Víctor Jara, Los Cantores de Quilla Huasi, Eduardo Falú (*) y tantas otras voces que traspasaron la canción y la literatura, el cine y hasta la danza de Julio Bocca como engarce con el siglo XXI.

Casi todos se han ido, y ahora se va una voz que los resumía a todos, la "Negra" Mercedes Sosa, nuestra Mercedes, una mamá grande nacida en una Argentina tan especial como la norteña ciudad de San Miguel de Tucumán, pero que bien podría haber visto la luz en el Macondo graciamarquiano.

El tiempo va tomando su peaje, y aún nos queda el aliento del viejo Ariel Ramírez, del indomeñable Daniel Viglietti, del incansable Horacio Guarany, del invencible Nicanor Parra. Mercedes Sosa cumplió el pacto que se hizo a sí misma cuando se propuso universalizar la canción popular argentina, y lo hizo tan bien que se convirtió en la voz de todo un continente. Gracias, y duerme "Negrita".

(*) Muchos echarán de menos grandes nombres; sólo he mencionado a los que se me vinieron a la memoria a botepronto.


Aparte del valor infinito de las vidas humanas que se ha cobrado la guerra y el dolor por la pérdida de la integridad física de heridos y mutilados, hay también una gran pérdida que achacar al conflicto de Irak y sus derivaciones. Puede haberse perdido un trozo muy importante de la memoria de la Humanidad, porque las bombas, los saqueadores y el caos pueden haber destruido piezas muy importantes del patrimonio iraquí, que es tanto como decir la memoria física del principio de nuestra civilización.

zirak1.jpgA estas alturas es baladí tratar de culpar a las bombas o la furia de los saqueadores. Koïchiro Matsuura, Director General de la UNESCO en el momento de la invasión, solicitó a los norteamericanos medidas para preservar los lugares importantes donde se conserva el patrimonio histórico y arqueológico iraquí, haciendo especial énfasis en los museos arqueológicos de Bagdad y Mosul, que son, con el de El Cairo, las más importantes colecciones de vestigios antiguos de Oriente Medio, y por extensión del mundo.

Es evidente que, si las armas "inteligentes" han errado a menudo hasta el punto de caer sobre un mercado lleno de personas civiles, no es descabellado pensar que lugares de interés arqueológico también hayan sido blanco equivocado de los bombardeos. Luego está el problema del saqueo de los museos y los yacimientos arqueológicos. Hay especial temor por lo que pueda suceden en la biblioteca de Bagdad y en el Museo Arqueológico de esta ciudad, sin olvidar los museos de Mosul y Basora. De hecho, ya ha habido destrozos terribles, pues han ardido muchos incunables, libros imprimidos desde la invención de la imprenta hasta el año 1500, ejemplares únicos en muchos casos.

La biblioteca de Bagdad tiene más de un millón de volúmenes, manuscritos árabes de muchos siglos, y documentos de las antiguas culturas mesopotámicas (sumerios, akadios, elamitas, amorreos, babilonios...) y del esplendor de Bagdad, una ciudad fundada por el legendario sultán Raschid, aquel a quien Sherezade contaba sus cuentos de las Mil y una noches. Bagdad fue entonces lo que Córdoba sería varios siglos después, en la época de Abderramán III. Todo ese patrimonio se conserva en esa biblioteca y es posible que una parte muy importante de él haya sido destruido desde la rabia, la fiesta de la ignorancia o la maldad que se presenta aun en las situaciones más penosas.

zirak3.jpgHay otro peligro, que si siempre acecha, es más activo en momentos de caos. Se trata de los saqueadores profesionales de vestigios arqueológicos, que se mueven en conexión directa con Occidente y sus canales de distribución de obras de arte, y es por ello que en salas de subastas de Bruselas, Londres, París o Berlín se puede encontrar desde una tablilla sumeria hasta un sarcófago egipcio, y ha sido por esa vía por la que ha llegado a los museos de Europa y Norteamérica una gran parte de este legado. Se calcula que en los museos occidentales hay unas 2.500 tablillas, que en cierto modo han servido para la avanzadilla del estudio de esas culturas, puesto que son las que están más a mano de los investigadores y las universidades. De este modo, desde hace más de 30 años se edita en Chicago un diccionario sumerio-inglés, y en París otro de sumerio-francés.

Pero quedan en el Museo de Bagdad, entre otras reliquias, unas 175.000 de estas tablillas de arcilla escritas en grafías cuneiformes, la primera escritura del hombre sobre La Tierra, y que proceden de las culturas mesopotámicas mencionadas, especialmente de la sumeria. Los profesionales del saqueo, auxiliados por las mafias locales, se suelen encargar en tiempos de confusión de hacerse con objetos de este tipo, para ponerlos en circulación en Occidente, y aunque se supone que existen leyes que lo prohíben, siempre hay quien compra y a veces incluso desde instituciones supuestamente honorables.

Es conocido que buena parte de ese patrimonio hace décadas, e inclusos siglos, que está en Europa. Los museos de Londres, París, Berlín y de otras ciudades europeas y americanas se han ido haciendo con objetos de estas culturas antiguas, unas veces por medio del expolio directo en tiempos de guerras y colonias, y otras por el terrible tráficos que existe desde el siglo XIX. Hay que decir que, gracias a esas piezas que están en Occidente (la piedra Roseta en Londres, el código de Hammurabi en París, la puerta de Isthar en Berlín) tenemos una muestra de lo que fueron aquellas culturas. Pero ese es un triste consuelo, porque siguen en peligro miles de piezas de un valor infinito, puesto que la mayor parte de las tablillas con escritura cuneiforme conservadas en el Museo de Bagdad no han sido descifradas, no porque no se tengan los códigos para hacerlo, sino porque es un trabajo tan ingente que llevará décadas hacerlo. Por ello, es posible que en una de esas tablillas haya datos que puedan revelarnos asuntos sorprendentes del pasado de la Humanidad, y si son destruidas antes de descifradas habremos perdido una parte valiosísima de nuestra memoria como civilización.

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Por ello hay que salvaguardar lo que aún queda en los museos iraquís y en los yacimientos arqueológicos de Irak, para saber más de Babilonia, de Nínive, de Uruk y del nacimiento de aquella Bagdad islámica en el siglo VII, es decir, para saber más de nosotros mismos. Las advertencias de los responsables culturales de la ONU y la UNESCO y las palabras de autoridades mundiales no deben caer en el vacío, porque nos jugamos la memoria más remota de nuestra civilización, una memoria que en buena parte yace dormida esperando a ser revivida desde una tablilla que lleva cinco milenios guardando un mensaje para toda la Humanidad.
***
(Este trabajo fue publicado el miércoles 30 de septiembre en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7)

A los dirigentes mundiales les ha dado últimamente por reunirse por cualquier motivo. Antaño era una cosa muy especial que un jefe de estado o de gobierno visitase otro país, y mucho más improbable que hubiera media docena o más en el mismo salón. Ni siquiera sucedía en la Asamblea General de la ONU.

Es verdad que, si nos remontamos muchas décadas atrás, los transportes eran muy lentos, y sólo salían de su territorio por extrema necesidad, o dejaban sus tronos y marchaban a las cruzadas, aunque esto le costó la corona a más de uno, como Ricardo Corazón de León. Ahora van y vienen con cualquier disculpa, cumbres del clima, reuniones del G-20, cumbres iberoamericanas, designación de una ciudad olímpica...

z ciervo_0[1].jpg(Impresiona y da qué pensar la pasividad -y esas expresiones indolentes- con que Churchill, Stalin y Roesevelt deciden en la Conferencia de Yalta el futuro de millones de personas para varias generaciones)

Mirando hacia atrás, cuando varios dirigentes de distintos países se reunían, había que ponerse a temblar: En el Congreso de Viena se repartieron Europa, y luego volvieron a hacer lo mismo en Teherán y Postdam. Todos tenemos en mente la reunión de Yalta, en la que Churchill, Stalin y Roesevelt planificaron el medio siglo siguiente en Europa. Por eso, cuando veo a muchos Gerifaltes reunidos me empieza a oler a chamusquina.


Con Rafael Arozarena se va uno de los más grandes escritores que ha dado Canarias en el siglo XX. Este septiembre ha sido cruel en exceso con nuetra literatura, pues nos ha arrebatado también a José María Millares. He contado aquí -y me repito porque define al escritor que ahora nos deja- lo que un día Rafael Arozarena me contó: Su abuela le dijo que poner palabras en columna era ser poeta, que era el puesto más alto que podía alcanzar un ser humano. Entonces aquel niño trazó garabatos y compuso una columna. La abuela, que era poeta sin versos, le dijo que aquello era un poema, lo mandó a hacer otro y el niño se sintió poeta. Luego se hizo mayor, y llegó Fetasa, que tiene que ver con su concepto de la poesía cuando era niño, la sublimación del sentido de la pureza, que lo llevó a formar parte del grupo fetasiano, que invocaba a Fetasa no en el sentido que Tzara proclamaba a Dadá, sino como un intento de concreción imposible. Los fetasianos dijeron que Fetasa es más que Dios, es Dios al infinito, el temblor de estar ante una deidad. Se dieron cuenta de que las religiones se agrietan precisamente porque tratan de explicar a Dios. Y entendieron que eso no podía expresarse. Para Arozarena Fetasa no es nada y sigue siendo Fetasa. No es soberbia, porque la humildad suprema es decir "No lo comprendo, pero hay más". Arozarena, como Sócrates, se sabía humano y Fetasa es NO tratar de explicar lo inexplicable ni de comprender lo incomprensible. Lo más parecido a lo fetasiano es cuando fue sobrepasado por el Misterio de la Santísima Trinidad.

Rafael Arozarena pertenece a esa estirpe de escritores que lo son por el mismo hecho de la escritura. Cuando él era joven, Canarias era un desierto cultural, y los poetas y novelistas una especie de secta secreta a quien nadie hacía caso. El brillo del oropel no existía, por lo tanto se era poeta por serlo, no por esa ambición de triunfo que a veces mueve a los artistas. Aunque ya de mayor le llegaron reconocimientos y se le colocó en el estante de los grandes, durante años, la mayor parte de su vida literaria activa, Arozarena fue un escritor puro, ajeno a la gloria porque la poca que había se repartía en Madrid, a favor y en contra de la tiranía.

Fue un gran poeta, y creo que se sentía exclusivamente poeta, y su ambición literaria en prosa la plasmó en una novela tan especial como Cerveza de grano rojo, que la crítica aplaudió pero que no tuvo el tirón editorial que él esperaba de una obra en la que se había vaciado. Y es que su anterior novela, Mararía, pesaba mucho. En cierto modo él a veces refunfuñaba minusvalorando Mararía, porque su brillo era tan cegador que impedía ver otras facetas de su obra. Ya he dicho también que Rafel Arozarena tuvo en esta novela ya mítica la intuición juvenil de sugerir mucho más de lo que contaba, y ya sabemos que las sugerencias tienen efectos distintos en cada persona. La idea de belleza que nos sugiere Rafael Arozarena es tan sublime y al mismo tiempo tan diabólica, que resulta inalcanzable en la realidad aún por una mujer, aunque sea muy bella. La Mararía de Arozarena tiene una belleza tan imposible que ni siquiera puede existir en la novela, sino en la imaginación de quienes la leen. Es algo así como Fetasa. Arozarena sabía que el mito lo había superado, va más allá de la novela. Como narrador creo que ese debiera ser el objetivo de todo novelista, contar historias que lo sobrepasen.

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(El pueblo de Femés, en Lanzarote, es un elemento fundamental en el mito de Mararía, la mujer que quemó su belleza porque generaba el mal a su alrededor)

Espero que ahora sepa ya Rafael Arozarena qué es exactamente Fetasa, que entienda con su abuela la verdadera naturaleza de la poesía, lo que para Canarias significa un mito como su Mararía, que es más que una novela. El libro se puede discutir, como todos, pero no esa figura enlutada arrastrando su soledad entre las casas blancas de Femés. Los mitos son así, insondables, impredecibles, incluso monstruosos. Mararía es como Lolita, como Jane Eyre, como Madame Bovary, mujeres nacidas de la literatura que no obedecen ni a su creador. Rafael: Estoy seguro de que ahora estás en paz.
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(Este trabajo fue publicado ayer en la edición impresa de Canarias7)

No estoy muy al tanto de las corrientes y las rivalidades que hay en el PP, aunque tengo que confesar que Gallardón me cae bien, seguramente porque sólo tengo su imagen televisiva, que durante ocho años ha estado unida a la candidatura de Madrid para ser sede de los Juegos Olímpicos, primero de 2012 y ahora de 2016.

Aunque no hay fórmulas matemáticas en la política, suele ocurrir que cuando alguien pone mucho empeño en algo muy grande, une su destino al éxito o fracaso de su empresa. Así pasó hace cuatro años, cuando en Singapur Londres desplazó a Madrid. Creímos que Gallardón estaba acabado, pero él se encaramó en una huida hacia adelante y armó una nueva candidatura, la de ahora, que tiene el problema de que nunca se han celebrado dos juegos seguidos en el mismo continente. Pero vaya usted a saber, una vez es la primera.

2016a.jpgEl caso es que mañana se decide en Copenhague dónde serán los juegos de 2016. La competencia es fuerte, incluso más que en 2005, y encima la candidatura de Chicago va a ser defendida personalmente por el emperador Obama, el hombre de moda. Cruzo los dedos para que salga Madrid, y no quisiera estar ahora mismo en la piel de Gallardón. O sí, porque a lo mejor gana.

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