En agosto se ponen siempre de moda las estrellas precisamente por unas motas de polvo, que no son estrellas, y que llamamos Lágrimas de San Lorenzo. Mirar al cielo siempre ha subyugado al ser humano, porque tal vez ahí estén las respuestas que no encuentra a su alrededor, pero en el fondo ver una estrella fugaz no deja de ser una quimera, puesto que ni es estrella ni son tan fugaces esas lluvias de luz, pues siempre están ahí aunque no las veamos.
Existe la tradición de pedir un deseo cuando se ve una estrella fugaz, pero esa es otra ficción, lo mismo que relacionar nuestra fecha de nacimiento con las doce constelaciones del zodíaco, puesto que hay millones de constelaciones y no se ha podido demostrar que nacer en tal o cual fecha determine el destino de nadie.
De manera que mirar al cielo es otra de las muchas fantasías que se ha inventado el hombre para sobrevivir y pensar que alguna vez serán posibles sus sueños. Pero, como dijo Calderón, "todo en la vida es sueño, y los sueños sueños son". No hay más realidad que la que vemos aquí y ahora, y la única realidad estelar es la que captan los instrumentos que el hombre ha creado para saber más, aunque al final, sobre lo importante sabemos lo mismo que antes de que Eratóstenes determinara que la tierra no era plana. Sabemos más de los astros, de los vientos solares, de las auroras boreales y de los cinturones magnéticos de Van Allen, pero no de lo que realmente nos importa.

«Sobre lo importante sabemos lo mismo que antes». También sabemos que no hay civilizaciones en otros planetas del Sistema Solar, que quizás la vida inteligente sea una rareza cósmica, que sin embargo la vida puede haber surgido en muchos otros lugares, que la vida es muy simple y muy complicada a la vez. Y este año se celebra el 200 aniversario del nacimiento de Darwin, y nos congratulamos por su origen de las especies. De todo eso Eratóstenes no tenía ni idea. Me pregunto, pues ¿qué es lo importante?
No estoy yo muy seguro de lo que sabía o ignoraba Eratóstenes, porque tenemos la idea de que casi todo lo acabamos de descubrir. Civilizaciones pasadas sabían mucho de muchas cosas, fueran sumerios, egipcios, mayas o polinesios. No sabemos qué sabían, pero es seguro que muchos de sus conocimientos se olvidaron y luego se redescubrieron. Otros están aún por desvelarse otra vez. Un saludo, amigo.