Las imágenes nos llegan de todas partes, unas terribles, otras informativas y la mayoría con escaso contenido novedoso, porque poca noticia es la enésima fotografía o el vídeo tropecientos de determinados personajillos. También nos suelen repetir paisajes o edificios famosos: El Gran Cañón del Colorado, la Torre Eiffel...
Hay otras imágenes que sí resultan curiosas, por insólitas o por paradójicas. Esta semana, me ha llamado la atención la imagen distribuida por el Vaticano en la que se ve a Benedicto XVI con un brazo en cabestrillo, porque como saben sufrió un accidente doméstico y tuvo que ser intervenido de la mano diestra.
Hasta ahí todo normal, pues hasta el Papa de Roma puede romperse una muñeca. El color del cabestrillo suele ser blanco, y vendría muy bien con el blanco papal, pero lo curioso es que en su caso es ¡AZUL! y resalta que es un primor sobre la sotana blanca. Que Ratzinger aparezca con un cabestrillo azul es llamativo, aunque en él empiezan a no sorprender, pues ya sabíamos que tenía afición por los atuendos pontificios más desconocidos y especialmente por los sombreros exóticos, hasta el punto que en una ocasión se calzó un tricornio de la Guardia Civil en plena Plaza de San Pedro.

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