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Archivos Julio 2009


Wilson Guthrie
cantautor norteamericano (1912-1967)

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Woodrow Wilson Guthrie, gran cantautor folk norteamericano, siempre del lado de los pobres y oprimidos, puso a su guitarra una pegatina en la que se leía: "ESTA MÁQUINA MATA FASCISTAS". Su canción más conocida es This Land Is Your Land (Esta es tu tierra). ETA, antes de segar una vida, escucha esta canción. Escúchala también en la versión de Bruce Springsteen. ¿Aún no lo has entendido? La tierra es de todos, no de unos pocos, toda La Tierra, Euskadi también. Es la vida, ETA, no la muerte.


Se supone que la violencia se esgrime para imponer razones, pero resulta que si yo tengo razón y me das un puñetazo seguiré teniendo razón. Desde ese punto de vista la violencia es inútil, inservible, nula. Pero claro que sí que es útil cuando se quiere imponer a otro la propia razón por la fuerza. Así se han hecho los imperios, con fuerza, aunque luego haya quien hable de la grandeza cultural del Imperio Romano, que ha marcado dos milenios de historia de Occidente. Es cierto, pero aquella cultura se impuso por la fuerza, porque si en lugar de ese pequeño estado del Lazio italiano que fue creciendo a golpe de acero, se hubiese impuesto otro pueblo, fueran los Dacios, los Iberos o los Númidas, tal vez habría pasado lo mismo, pero en lugar de lenguas procedentes del latín hablaríamos otras de origen distinto. ¿Que los romanos fueron unos ingenieros y arquitectos magníficos? Cierto también, pero es que a Roma se sumaba toda la gente de los territorios conquistados, que les dieron poetas, arquitectos, filósofos, generales y hasta emperadores, Hispania, sin ir más lejos.

DSCN2334.JPGLa violencia personal la entiendo aún menos, y no me cabe en la cabeza que una chica lleve una navaja en el bolso para clavársela en la yugular a otra que anda rondando al mismo hombre que ella desea. Terrible, un tango al revés. Al final, el hombre-trofeo no será para ninguna de las dos, una está en el cementerio y la otra en la cárcel. ¿Qué sentido tiene entonces la violencia? Todos han perdido.

Lo de ETA ya raya en el absurdo. Se trata de matar por matar, porque es evidente que no tiene ninguna posibilidad de ganar su guerra particular, y si lo hiciera sería contra la mayoría del pueblo vasco, todos los que votan PSOE y PP, y la mayor parte de los nacionalistas que votan PNV. Eso sería imponerse por la razón de la fuerza, que no por la fuerza de la razón. Pero es que ya saben que nunca será así. Entonces, ¿para qué seguir con la sangre? ETA entró hace ya mucho tiempo en una dinámica más propia del crimen organizado, y su único objetivo es el terror para seguir sobreviviendo y extorsionando. Las razones políticas son sólo una coartada, también inútil. Cada vez que hay un atentado de ETA me miro al espejo y trato de ver qué queda de reptil en el cerebro humano. Yo no me veo nada, pero es que a los partidarios de ETA también se les ve normales, pero está claro que su cerebro ha experimentado una regresión biológica, y aunque tengan apariencia humana dentro llevan un lagarto como aquellos alienígenas de la famosa serie de televisión V, invasión extraterrestre.


Lo que está sucediendo en Honduras se empieza a parecer cada vez más a una película del grupo Monty Python. Zelaya, que tenía buena prensa en los primeros días después de su derrocamiento, está convirtiéndose en un personaje de vodevil, sólo que en lugar de puertas son fronteras las que se abren y cierran.

Esa entrada populista que se ha quedado a medias tiene una puesta en escena carnavalera, de no ser porque la gente del gobierno no se anda con chiquitas y en cualquier momento puede empezar la balacera. La verdad es que América Latina parece sacada del realismo mágico novelístico, todo es a medias y siempre acaban muriendo personas sin que se llegue saber quién y por qué las mataron.

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Lo único que tranquiliza algo la situación es que sea Oscar Arias quien está al frente de la mediación. El presidente costarricense, Premio Nobel de La Paz, es un hombre hábil, prudente y con nervios de acero. De él depende mucho y por eso confiamos; este es un asunto muy raro, porque ya me dirán cómo se explica que Chávez y Obama estén del mismo lado. Esperemos que el vodevil termine en risas y aplausos, porque ya saben lo que sucede apenas suene el primer disparo y caiga el primer muerto.


Lo de la gripe A ya no es una distracción, y digo esto porque me da mala espina ver a la ministra de Sanidad poner la venda antes de la herida: que si va a estar afectada la tercera parte de la población, que si el virus en otoño será más agresivo, que si se van a comprar vacunas en el mismo porcentaje que Alemania e Italia, como si estos países fuesen el ejemplo de la perfección, aunque otros como Francia, Gran Bretaña o Suecia, que pasan por estar en el pelotón de los listos, aún no se han pronunciado.

DSCN2329.JPGY luego están los grupos de riesgo preferenciales, algunos de ellos evidentes y otros no tanto. Entre los primeros, por supuesto, el personal sanitario y los servicios públicos esenciales, pues se ha de garantizar la seguridad en todos los aspectos. Luego los menores y mujeres embarazadas y ya no dicen más. Los ancianos, por ejemplo. Digo yo que el profesorado estará entre los grupos de riesgo, sobre todo si son de cursos de infantil y primaria, pues van a estar en contacto permanente con un grupo de riesgo que es propenso a generar contagios con sus comportamientos infantiles. La ministra dice que las medidas que se van a tomas en los colegios se estudiarán en una reunión ¡EL 31 DE AGOSTO! Luego les queda una noche para aplicarlas porque el curso empieza el 1 de septiembre. Eso es previsión y lo demás es bobería.
Entre las personas que sufren otras patologías, no se ha dicho el modo de acreditarlas, pues supongo que no bastará con decir yo sufro asma, hipertiroidismo, cardiopatías diversas, problemas vasculares de entidad... Digo yo que esas personas también son grupos de riesgo, a cualquier edad, y los políticos y técnicos habrán especulado mucho pero no informan. Porque luego va a haber tal demanda de informes médicos que pueden llegar al bloqueo de las consultas.

En resumen, todo lo que rodea a la gripe A parece un arcano, y por lo que se ve en ello puede irnos la vida. Porque es muy fácil hacer estadísticas y decir que sólo es letal en el cero, coma nosecuántos por ciento, pero esa cifra se corresponde con centenares de personas que tal vez se habría salvado estando vacunadas o simplemente informadas.

DSCN1785.JPGY otra cosa, me mosquea que no haya ni una brizna de pelea política, sean del partido que sean los responsables sanitarios de la CCAA, y ya sabemos que se utiliza todo. Es como cuando los niños están jugando y no se les oye, algo raro está pasando. Lo peor sería que los responsables actuasen con miedo, y eso es lo que me malicio, porque tenemos un problema, y una de las formas de prevenirlo es con información. Y eso es lo que falta, solo son verdades a medias.

Y me temo también que la gestión burocrática de las vacunaciones, los grupos de preferencia y la forma de determinarlos puede ser un agravante si se hace mal. Y con todo esto, la crisis en pleno apogeo, las olas de calor que queman el monte, y otros asuntos sociales que están a la vista, me quedo perplejo cuando oigo hablar de las vacaciones del Parlamento, el Gobierno, la Jefatura del Estado. Coño, que estamos en situación de emergencia en varios frentes, que sumados, hacen una emergencia mayor. Y no sé cómo no se les cae la cara de vergüenza a TODOS los partidos políticos y sus medios voceros tratando de hacer fortuna en la confusión.

Vivir en una isla es una manera especial de vivir. Y al decir una isla, me refiero a una isla pequeña, con limitaciones de espacio y la inmensidad del mar presidiéndolo todo. Para los efectos, Gran Bretaña, Irlanda, Cuba, Nueva Guinea o Madagascar no son islas. Son tan grandes que es como si se habitara un continente.

Nosotros vivimos en islas-islas. Que crecen con la bajamar y se apiñan cuando la pleamar nos empuja hacia adentro. Y casi nunca nos percatamos de que el mar está ahí, para bien y para mal. Salvo un porcentaje muy pequeño de la población que sí es consciente de esto, la gran mayoría de los canarios ignoramos nuestra condición marítima.

DSCN2419.JPGEl verano nos abre más hacia el mar, aunque casi siempre controlamos las mareas para concretar la hora del baño. Por alguna razón que desconozco, a la mayoría de la gente le gusta más la marea baja, seguramente porque hay más espacio y porque el océano nos enseña algunos de sus secretos, sobre todos en las grandes mareas como las que ha habido estos días.

DSCN2428.JPGEl mar se me impone como una entidad a la que hay que amar, temer y sobre todo respetar, igual que el desierto, aunque el mar es menos humano. El desierto siempre protege a quienes lo aman y lo conocen; el mar puede dar un zarpazo siempre, da igual cuanto lo ames o lo conozcas. Y está ahí, rodeando la isla, haciendo de carcelero y de autopista hacia el mundo. Pero no le perdamos el respeto, es imprevisible.


Todos los otoños suele venir la gripe, pero este año lo ha hecho en primavera y sigue sumando en verano. El temor es que en septiembre se incrementen los contagios con la llegada del tiempo frío, como está sucediendo en Argentina actualmente, porque es el hemisferio Sur y allí ahora es invierno.

gripe.JPGSalvo en los casos en que ha habido fallecimientos, estamos pasando casi de puntillas sobre el tema, hablamos poco de ello a la hora del cortado y esperamos inermes a que quienes tienen la responsabilidad de prevenir lo estén haciendo. Luego uno se entera que hay una marca que tiene adjudicada la fabricación de las vacunas, y se pregunta por qué una sola, cuando uno de los problemas es que no da abasto y puede que lleguen tarde. En este tipo de sociedad, hasta la línea que separa la vida de la muerte, se resuelve con dinero.

Y no nos paramos a pensar que, si se hace realidad que la tercera parte de la población puede verse afectada por el virus, aunque sea de forma benigna, en un momento dado puede estar enferma el 10% de la gente, que en Canarias serían 200.000 personas. Puede que incluso el porcentaje sea mayor, y la segunda pregunta es si hay en este planeta algún sistema sanitario que pueda aguantar eso. Yo creo que no, y como tampoco tengo la solución, tengo la esperanza de que el virus no mute en otro engendro más dañino. Si en España tocan 8.000 muertos, en Santa Cruz-La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria 100 en cada caso, y en el resto de Canarias otros tantos hasta hacer 400 en total, Y ahora hay que pensar cuántos muertos por distrito, por barrio... ¿Y en mi calle? Es que los políticos hablan de parados y hasta de muertos como el que cuenta ovejitas para dormir.

Hoy es un día personalmente especial, tanto que iba a dejar el blog en blanco, pero pensé después que quienes entran merecen una explicación. Imaginen que no he escrito nada, pero a la vez les digo que quise husmear en las hemerotecas del 25 de julio de 1975, y encontré un titular que me llamó la atención. Trataba de una reunión del Consejo Nacional del Movimiento, un órgano que actuaba unos meses antes de la muerte de Franco como si el franquismo fuera a ser eterno. Daba vía libre a cinco asociaciones políticas y emplazaba a las Cortes y el Gobierno para redactar la normativa por la que se regirían las comparecencias electorales de dichas asociaciones.

zzxxcc.JPGLa pregunta que salta a la vista es cómo habrían sido esas elecciones dentro de la dictadura, una especie de oxímoron; y la pregunta siguiente es si el franquismo, previendo la muerte del dictador preparaba su propia evolución interna. Toda una curiosidad histórica que por fortuna nunca supimos en qué iba a consistir, pero desde luego interesante. Lo que está claro es que no tenía un soporte sólido porque en menos de un año se vino abajo como un castillo de naipes.

Y es que ese 25 de julio despierta mi curiosidad, porque a uno le gusta saber qué cosas pasaban en el mundo en una fecha concreta. Es la versión al revés del "dónde estaba usted y qué hacía en el preciso momento en que sucedió tal hecho importante". La formulación que me hago es qué hacía el mundo mientras yo vivía uno de los tres días más importantes de mi vida. No consigo recordar qué pasaba en el mundo aquel día. Un día verdaderamente señalado.


Veo que me están haciendo caso y volvemos a ser los segundones que fuimos siempre. Es que estábamos cabreando a mucha gente. Hace unos meses, en este mismo espacio advertía:

"Primero van lo del baloncesto y se proclaman campeones del Mundo, con el mosqueo consiguiente de Estados Unidos. Luego va Fernando Alonso y jubila a Michael Schumacher. La cosa no termina ahí, Rafa Nadal arrasa en todas partes, le toca las narices a los franceses haciéndose fijo en Roland Garrós, gana Wimbledon y le quita el número uno a Federer, que es el niño bonito de franceses e ingleses a pesar de ser suizo, o por eso mismo. Ya teníamos cabreado a medio mundo y viene la guinda, lo imposible: la selección española de fútbol gana la Eurocopa y deja a Alemania (¡Alemania, Dios santo!) compuesta y sin título. Esto va mal, porque si hace dos años Pereiro ganó el Tour de Francia, el año pasado lo hizo Alberto Contador -que este año mosqueó también a los italianos birlándoles del Giro-, ahora va Sastre y remacha un tercer Tour español. Es que así no va a querernos nadie..."

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El Barça parece que no me oyó y se coronó triple campeón, y Forlán, que juega en el Atlético de Madrid, se hace con la bota de oro por segundo año consecutivo. Esto parecía que no iba a parar y nos estábamos quedando solos, porque encima el Real Madrid de Florentino se refuerza a más no poder y Sergio García, el golfista, va hacia arriba, Pau Gasol gana el anillo de Oro con los Lakers y arrasan los de hokey sobre patines, las nadadoras, los de Windsurfing, los de... ¡Un desastre!

Menos mal que ha intervenido Zapatero y se ha hecho amigo de Obama. Por eso se siguieron las instrucciones, España perdió la semifinal de la Copa Federaciones ante Estados Unidos y dejamos que ganara el de toda la vida, Brasil; Nadal ha tomado nota y se hizo a un lado en Roland Garrós y en Wimbledon ni siquiera participó, para que Federer, también el de siempre, pudiese ganar en París y Londres y volviese al número uno. Pero sigue dando la lata este Alberto Contador y el muy irresponsable trata de impedir que Lance Amstrong vuelva a ganar el Tour. No se da cuenta de los esfuerzos que hace el Presidente. Qué incomprensión. Que tome ejemplo de Soraya, una patriota que por España fue capaz de quedar penúltima en Eurovisión.


Hoy es el primer día sin televisión analógica, lo cual nos viene a recordar que somos marionetas en manos de no sabemos muy bien quién, que es a su vez manejado por otros y así hasta un ente que es el sistema y que posiblemente es un monstruo que entre todos ayudamos a mantener.

tdt.JPGEs bueno que haya avances tecnológicos, pero estoy convencido de que la TDT es simplemente otra forma de transmitir señales. Bien que se veían las señales analógicas, pero había que crear otro monstruito que vendiera antenas y adaptadores y que abriera la puerta a nuevos canales que finalmente son meros puntos de venta de esto o lo otro.

Eso que nos dicen que la TDT es interactiva es otra paparruchada que no puede creer nadie que tenga dos dedos de frente. Que puedas comprar desde tu mando a distancia, o participar en una encuesta estúpida sin rigor no es interactividad, porque el televisor es una tienda y quienes deciden están siempre en un lado. El telespectador nunca decide. Hace unos años nos obligaron a poner puertas corredizas en los ascensores diciéndonos que era cosa de la UE, y luego resulta que no, que en otros países de la UE no son obligatorias, luego nos dieron el timo del euro, también el de los canales digitales para pagar los fichajes multimillonarios por medio de los contratos de las televisiones con los equipos de fútbol, ahora nos timan con la TDT y, claro, el año que viene con los impuestos municipales. Lo de siempre.

1753181[1].jpgLas imágenes nos llegan de todas partes, unas terribles, otras informativas y la mayoría con escaso contenido novedoso, porque poca noticia es la enésima fotografía o el vídeo tropecientos de determinados personajillos. También nos suelen repetir paisajes o edificios famosos: El Gran Cañón del Colorado, la Torre Eiffel...

Hay otras imágenes que sí resultan curiosas, por insólitas o por paradójicas. Esta semana, me ha llamado la atención la imagen distribuida por el Vaticano en la que se ve a Benedicto XVI con un brazo en cabestrillo, porque como saben sufrió un accidente doméstico y tuvo que ser intervenido de la mano diestra.

Hasta ahí todo normal, pues hasta el Papa de Roma puede romperse una muñeca. El color del cabestrillo suele ser blanco, y vendría muy bien con el blanco papal, pero lo curioso es que en su caso es ¡AZUL! y resalta que es un primor sobre la sotana blanca. Que Ratzinger aparezca con un cabestrillo azul es llamativo, aunque en él empiezan a no sorprender, pues ya sabíamos que tenía afición por los atuendos pontificios más desconocidos y especialmente por los sombreros exóticos, hasta el punto que en una ocasión se calzó un tricornio de la Guardia Civil en plena Plaza de San Pedro.

Entre el 21 (cuando el hombre pisó la Luna ya era día 21 en España) y el 22 de julio de 1969, hace hoy cuarenta años, se produjeron dos hechos importantes: Franco propuso en Las Cortes al entonces príncipe Juan Carlos como su sucesor a título de Rey. El segundo hecho fue la llegada del hombre a la Luna, que vaya usted a saber si es verdad, pero aunque ese es otro debate, ambos eventos quedaron reflejados en un capitulo de mis Crónicas del Salitre. Este:


LA LUNA, LOS DEMÓFILOS Y LOS DEMÓCRATAS


Obligados por la burocracia, Bruno Ayala y su amigo Jaime tuvieron que asistir durante el mes de julio de 1969 a una acampada de tres semanas en el pinar de Tamadaba. Realizar aquella actividad era condición inexcusable para adquirir un papel absolutamente necesario en la continuación de los estudios. Los dos adolescentes asitieron porque no les quedó más remedio, y apenas llegaron al campamento se vieron sometidos a un tipo de vida que, por antecedentes familiares, odiaban.

Las actividades de la acampada estaban organizadas por el Frente de Juventudes, y los monitores eran en su mayor parte profesores de Formación del Espíritu Nacional y de Educación Física, con graduación en la Escuela que el régimen tenía en Madrid. Los monitores vestían pantalón corto y camisa azul de algodón, con las mangas vueltas hasta los codos y el yugo y las flechas bordados en el bolsillo izquierdo.

zluna.JPGBruno y Jaime comulgaron a regañadientes con piedras de molino, aunque aquellos días tuvieron una parte positiva: el contacto con la naturaleza, las caminatas hasta la vertiginosa Punta de Faneque, avalanzada sobre el mar entre La Nieves y La Aldea, y las excursiones a la cabeza del valle de Agaete, cerca del manatial de Los Berrazales. En el otro lado estaba la disciplina paramilitar, la izada y arriada de bandera mientras en formación se cantaba el Cara al Sol bajo la atenta vigilancia de los monitores, no fuera alguno a confundirla con La Internacional, y supuestas clases de política bajo la sombra de los pinos a la hora de la siesta.

-Aquí hablamos de política con mayúsculas -dijo el monitor, para el que la democracia orgánica era la perfección representativa.

-¿Y qué hay de los partidos políticos, el sufragio universal y la alternancia en el poder? -le provocó Jaime.

-Le ruego que se calle y escuche -le cortó el monitor-, los demócratas son los que piensan que la soberanía está en el pueblo, y todos los pueblos son mediocres. El poder tiene que estar en manos de los elegidos, de los mejores, que son los que deben conducir a los pueblos hacia la gloria. La grandeza de los pueblos se mide por la autoridad de sus líderes.

-Entonces Rusia es una maravilla -dedujo Jaime.

-¡Cállese! -gritó el monitor, al que las palabras de Jaime hicieron perder la compostura -, la organización política ideal no es la democracia, sino la demofilia, esto es, el amor de los líderes por su pueblo.

-Y supongo, señor -dijo Jaime-, que es por amor por lo que se fusila, se encarcela y se margina a los que piensan distinto.

-!Esas cosas suceden en Rusia, no aquí! -rugió el monitor rojo de ira; él que tanto amaba el azul; se puso en pie y dio por acabada la clase. Por la noche, en la lectura de la orden del día siguiente, aparecía Jaime arrestado una semana sin salir de la chabola, con el apercibimiento de expulsión si volvía a cometer otro acto de indisciplina.

Jaime era un subversivo temerario. Bruno advertía a su amigo de la posibilidad de expulsión, y con ello la pérdida del documento que les era tan necesario. Le conminaba a que aguantara en silencio hasta el 22 de julio, fecha de terminación de la acampada. Pero Jaime era inflexible, y a media noche volvía a provocar a los mandos rompiendo el silencio cuartelero del campamento.

-¡Viva la reina! -gritaba en medio de la noche, y los mandos recorrían todas las tiendas buscando al insurgente. Al no encontrarlo, sacaban a todos los acampados y los ponían firmes en la puertas de las tiendas, con la esperanza de que alguien delatase al revolucionario que apostaba por la monarquía, y encima femenina.

Y así, varias noches. Era evidente que aquellas voces eran cosa de Jaime, pero no había pruebas. Al quinto día, Jaime se sintió republicano y dio voces contra la supuesta reina que él mismo había investido las noches anteriores. La sexta noche fue más lejos: a las tres de la madrugada salió de la tienda, se puso en el centro de la explanada y empezó a cantar:

"Arriba parias de La Tierra, en pie famélica legión ..."

Los mandos salieron dando pitidos y ordenando silencio. Jaime no les hacía caso. Al llegar al estribillo, se pudo oír un coro de voces que salían de las tiendas:

"Agrupémonos todos en la lucha final, el género humano, con La Internacional".

Aquello era el acabóse. Cogieron a Jaime y se lo llevaron a la caseta de los mandos, prácticamente en calidad de detenido. Al día siguiente ya estaba lejos de Tamadaba, y por la noche venía en la orden su expulsión.

reyyy.jpgLos amigos de Bruno quedaron estrechamente vigilados, pero hasta la terminación de la acampada no hubo una noche en que no se escucharan varias veces los vivas a la reina, las proclamas republicanas o un leve tarareo de La Internacional que rompía el silencio de las madrugadas. Los mandos dejaron el asunto por imposible, aunque se extremaron en la dureza de las caminatas y los ejercicios físicos como castigo a aquella camada de adolescentes que no entendía que Franco era caudillo de España por la gracia de Dios, no porque un pueblo inculto y mediocre lo hubiera decidido.

La última semana fue más calmada; los muchachos seguían con expectación las noticias que, a través de los transistores con audífono individual, enviaban Cirilo Rodríguez y Jesús Hermida desde Houston. Tres astronautas, Amstrong, Aldrin y Collins viajaban hacia La Luna en una cápsula espacial que pasaría a la Historia como la nao Santa María de Colón.

Se sabía que la noche del 21 de julio, si todo iba como estaba previsto, el hombre tocaría con su pie la superficie lunar por primera vez. Los jóvenes, desde siempre dados a lo imposible, siguieron el viaje espacial noche a noche, en los noticiarios de Radio Nacional de España, que desde Tamadaba se oía mejor que desde Las Palmas porque la antena de Izaña los cogía más cerca. Después del toque de silencio, en las tiendas se notaba un rumor de orejas pegadas a los transistores. Los mandos hicieron la vista gorda porque seguramente también tenían consciencia de que aquella noche podrían ser testigos auditivos de uno de los acontecimientos más significativos de la Historia de la Humanidad: la conquista de La Luna. A la una menos cuarto de la madrugada, la voz de Cirilo Rodríguez se hizo más tensa. El periodista mantenía la respiración a medida que el módulo lunar iba poniendo sus patas de araña metálica sobre el polvo selenita:

"Ahora se ve salir un pie del módulo ... los dos... Neill Amstrong baja la escalerilla ... despacio ... sigue bajando ... ahora otro escalón ..."

La tensión podía cortarse con un cuchillo. Nunca aquellos jóvenes habían sido tan conscientes de que en realidad aquello sí que era un momento histórico, y no el gol de Marcelino a la Unión Soviética que dio a España la Copa de Europa en el verano de 1964. Sabían que aquello era mucho más singular -aunque a veces no más importante- que todo lo bueno y lo malo sucedido por aquellos años: los asesinatos de John y Robert Kennedy y Martin Luthero King, el Concilio Vaticano II, los triunfos de Massiel y Manolo Santana en Eurovisión y Wimbledon, la bomba de Palomares, los Planes de Desarrollo y hasta el paseo de la mítica modelo Twiggy con la minifalda de Mary Quant entre el supremo pijerío del hipódromo de Ascot. Iba a suceder algo irrepetible, que Cirilo Rodríguez, con el corazón en la garganta, intentaba relatar:

"Amstrong ya está en el último escalón ... pone un pie en el vacío ... dobla la rodilla de la pierna derecha ... más, más ... y toca el suelo lunar, ahora, toca el suelo lunar ahora, ahora, el cielo está más cerca, ahora..."

El locutor se había quedado ronco de la emoción, y el campamento soltó la tensión contenida en un aplauso unánime en el que seguramente participaron los mandos de camisa azul. Era la una y quince de la madrugada, y el hombre, aunque con la pierna izquierda, había pisado por fin La Luna.

A media tarde del día 22, con los rostros somnolientos por no haber dormido durante la inolvidable noche lunar, los acampados emprendieron el viaje de regreso a Las Palmas en varias guaguas. Bruno daba cabezadas durante el trayecto, mientras en la radio conectada a todos los altavoces del vehículo se oía el discurso del general Franco a las Cortes Españolas. Era el 22 de julio y se proponía a Don Juan Carlos de Borbón como sucesor en la jefatura del Estado. A partir de entonces tendría el título de Príncipe de España, y lo que Franco quiso llamar instauración acabó siendo una restauración de la monarquía borbónica. A la postre, los vivas a la reina que costaron la expulsión a Jaime no iban tan descaminados.


Yo no sé en qué idioma hay que decir que nadie es dueño de nadie, que un hombre no puede disponer de la vida de una mujer simplemente porque él lo diga, que somos seres libres que nos relacionamos o rompemos relaciones con quien nos da la gana, que... Lo hemos dicho mil veces pero la violencia machista no cesa.

violencia.JPGHabrá discusiones y meteduras de pata, declaraciones equívocas y malas interpretaciones, pero los números son terribles y no admiten discusión. En esta semana que ahora cerramos ha habido en Canarias dos agresiones graves a mujeres por parte de sus parejas o ex-parejas. Es como un soniquete que se nos ha vuelto cotidiano y que tenemos que buscar entre todos la forma de detener.

Muchos varones pensamos que hacemos lo suficiente, pero creo que no, que no deberíamos siquiera tolerar la presencia de otro hombre que ponga en tela de juicio la libertad de la mujer para decidir. Los hombres tenemos que reaccionar como colectivo contra esos otros hombres que se comportan como homínidos resucitados del Paleolítico. Es que con el silencio también se es cómplice.


Se dice muy a la ligera que el cine es imagen, y lo es, pero no solo imagen. Desde que comenzó el sonoro, el sonido ha incorporado nuevas sensaciones a lo que se ve en la pantalla y desde luego la música ha sido determinante.

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Siempre ponemos como ejemplo la película Psicosis, que sin la banda sonora de Bernard Herrmann no sería ni la mitad de inquietante. Y así muchas películas, por no decir todas, desde la utilización de El Danubio Azul para acompañar la inmensidad del universo en 2001, una odisea del espacio, hasta clásicos tan recordados como las bandas sonoras de Max Steiner para Lo que el viento se llevó y Casablanca, las de Maurice Jarre para coronar las magistrales imágenes de Doctor Zhivago y Lawrence de Arabia o las fanfarrias de de John Williams para la series de La guerra de las galaxias, Indiana Jones y Supermán.

Y viene esto a cuento porque ahora mismo se celebra en Tenerife FIMUCITE, un evento en torno a la música en el cine que pretende quedarse, y formar parte del circuito como ya lo es Úbeda cada verano. Quienes puedan estar, no se lo pierdan.


Hoy hace diez años que falleció el fotógrafo Andrés Solana. Como homenaje a su memoria, reproduzco la entrevista que le hice un año antes de su muerte, en la que aparecen todas las claves humanas y artísticas de uno de los fotógrafos que elevó en Canarias la fotografía a la categoría de arte.

-En 1983 mostrabas personas, ahora sólo muestras objetos.

-Es porque descubro que los objetos hablan del propietario o de quien de alguna forma se ha relacionado con ellos, hay una huella. Empiezo obsesionarme por los objetos pero como halo de quienes los habitan o quienes los utilizan, y además me reportan una gran comodidad, pues me resulta más difícil instrumentalizar a una persona que a un objeto, cuando lo que estoy haciendo es intentando decir algo que a lo mejor no tiene nada que ver con la persona fotografiada.

em>-Pero eso lo hacen cada día los autores de teatro o los directores de teatro y de cine.
-Sí, por supuesto, y muchos fotógrafos, pero en mi caso a lo mejor es una cuestión de timidez. En un principio me resultaba áspero, porque de alguna manera es cosificar al personaje para adaptarlo a mis pretensiones; yo no intento hacer un retrato del que emerja el personaje, y puede que la persona instrumentalizada como modelo ni siquiera pertenezca al pequeño universo que se está intentando mostrar a su alrededor.

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-Tú eres de los contados nombres que sobrevivieron a "La Movida Canaria", que en realidad fue una "Meneada".
-La verdad es que estoy tan inmerso en mis historias que no tengo tiempo de estar calibrando si soy esto o lo otro. Hombre, la "Movida" de Madrid o la "Meneada" de aquí eran como un especie de balón que en algún momento tenía que reventar. Lo que pasa es que ha llegado el momento de preguntarse qué es lo que ha quedado de todo aquello, y se constata que los que quedaron no es que hubieran desaparecido, sino que estaban trabajando. Entonces era muy importante el encuentro en la calle, comentar lo que hacía cada uno, pero eso tuvo su momento y punto.

-¿No crees que siempre hay una movida de las generaciones que van incorporándose?
-Sí, pero aquel fue más intenso. Yo creo que el proceso era consciente, pero también hubo una eclosión; de repente empieza a aparecer un montón de gente que encuentra vías de proyección, que está trabajando en cosas muy dispares, y sí creo que en ese proceso de activación social sí hay una conciencia de esa efervescencia y una instrumentalización del proceso. Empezó a encontrar hueco gente que antes no lo tenía, como es el caso de los fotógrafos, pues fue entonces cuando se empezó a dar a la fotografía un espacio artístico.

-¿No ha quedado claro que todo aquello pudo ser un bluff?
-Yo empiezo en el 82-83 y veo que hay una especie de empatía general, que no sólo era el efecto creado desde los poderes públicos, sino que la gente estaba conectada.

-Pero curiosamente, los que se mantienen en diversos campos es que venían de más atrás, antes de ese paradigmático curso 82-83, y que luego siempre estuvieron de alguna forma "au-dessus de la melée". ¿Cómo personalizas esto?
-Lo que he notado a posteriori es que, cuando supuestamente se apaga el fenómeno "Meneada", ese auge social de mi producción cae, y empieza a moverse en circuitos mucho más concretos y ajustados a lo que haces. Incluso llegas a darte cuenta de que existe una concurrencia de interés desmedido en relación con lo que estás haciendo.

-Está claro que tú no crees en el victimismo tan propio de los canarios, sobre todo los que se mueven en la cultura.
-No, desde luego que no. Jugar al victimismo es jugar a perder. A mí me parece que ese es un error de partida.

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-Y todo eso de que no nos comprenden tampoco es tu película.
-Tampoco, a mí me encanta que no me comprendan, lo que hay que superar es que lo distinto es raro, lo raro no gusta, pero eso es así. Desde que empecé, estaba, y sigo estando, en una tesis muy personal y al mismo tiempo muy planetaria, si quieres que la defina.

-Pero muchas veces se malentiende que determinadas instituciones abran cauce o hagan un encargo a un artista. Se le ve como un protegido.
-Es que en muchas ocasiones se entiende la historia justamente al revés; la producción necesita luego una gestión, eso está claro, y desde aquí, un espacio periférico, como hay miles, la gestión es más difícil que en un gran centro como Madrid, París o Nueva York, no estamos en el eje de las cosas y reclamamos de alguna manera que se nos facilite esa conexión exterior; pero confundir la gestión con lo que es la producción, y sustituir el valor de lo que haces haciéndolo pivotar solamente en una gestión, y que encima que te la hagan, es un error. Al final, el argumento es tu trabajo y tu producción, lo que tú haces. A partir de ahí se generan dinámicas.

-Dicen que hay que tener dos talentos, el de producir la obra y el de imponerla.
-El vaciado que se produce en esa "Meneada" de que me hablabas antes es que en algún momento, al ver que se empiezan a gestionar cosas, hay gente que produce en función de la gestión. Y al final se ha visto que el que ha pervivido es aquel que estaba en una dinámica de producción, en una obsesión personal con lo que está haciendo, y que sí, se vincula porque necesita esa apoyatura de la gestión para dar a conocer lo que ya ha hecho, pero trasponer los términos es el gran error.

-¿No crees que hay demasiada gente que espera a que vengan a buscarlos bajo palio, con coche a la puerta y alfombra roja? Si alguien sale de su guarida a imponer su obra y lo consigue, todo son críticas y medias palabras contra quien ha ido pasando todas las cuentas del rosario, que es muy largo.
-Así es, y a la hora de percibir lo que no deja de ser una consecuencia de una insistencia y una obsesión de alguien que no deja de trabajar se produce con frecuencia la mezquindad. Y es que te lo tienes que currar si quieres un mayor refrendo y ampliar el ámbito en el que se proyecta tu trabajo.

-Empezaste pintado fotos. ¿Has continuado en esa línea?
-No la he abandonado porque permite utilizar unos recursos que la foto directa no permite, lo que pasa es que últimamente estoy más volcado en la fotografía directa y además descubriendo el valor y la capacidad fotográfica de la fotografía. Son recursos distintos. Pintar las fotos me permitía desde el blanco y negro, que es muy dúctil, modificarlo o alterarlo, y ahora por imperativo del trabajo estoy utilizando la fotografía en su más estricto sentido, y empiezo a descubrir las posibilidades de estos recursos. No renuncio a lo anterior, son cosas distintas.

-¿Cada fotografía tiene su discurso?, ¿no se puede fotografiar porque sí?
-Claro, se puede hacer una foto y establecer el discurso a partir del azar, se hace una reflexión a posteriori. Eso me ha ocurrido alguna vez, es esa foto que se dispara sin planteamiento previo y luego empiezas a descubrir cosas, lo que pasa es que esa no es mi línea habitual, pues yo suelo partir de unos conceptos sobre los que quiero trabajar. Y el proceso me va generando nuevas situaciones que yo no he previsto en absoluto, hay una interacción que lo hace todo mucho más vivo.

-Es como el que escribe una novela, que a menudo tira del autor, cuando teóricamente debiera ser al revés.
-Sí, pero eso de dejarlo todo al azar para luego plantearte cosas a partir de ahí no es mi método habitual de trabajo, aunque es un método muy válido y hay gente que así lo hace; fíjate que hay fotógrafos ciegos, que fotografían lo que no ven. Yo ahí no sé ni siquiera cómo se puede establecer un discurso a posteriori, ni cómo vincular una foto al autor.

-Has hecho una serie de fotografías del patrimonio canario.
-Sí, grosso modo es Bellas Artes, Arqueología y Etnografía. El planteamiento no ha sido ir a buscar lo elementos más tópicos conocidos sino intentar buscar elementos que pasaban más desapercibidos; por ejemplo, en los temas de Etnografía hay una foto de un objeto que es un cepo como para cazar ratones, y a mí me parecía precioso, porque de alguna manera se estaba hablando de la articulación de los recurso materiales de un pueblo que en un momento dado tenía que enfrentarse a una situación concreta. Todos los objetos hablan de cosas que no están en la fotografía.

-Lo más fácil hubiera sido sacar un arado americano, que es un arado cargado de tipismo isleño.

-Qué mala leche tienes... Sí eso era lo fácil, pero frente a sacar un arado o un trillo, me pareció más adecuado sacar un cepo de ratones, que está hablando de lo mismo y está incluso aportando datos enriquecedores de cómo se vivía en una época determinada. Lo del arado y el trillo ya lo conocemos.

-Entonces, no es un reportaje.
-No, no, incluso fotográficamente el planteamiento es distinto, porque se me brindó la oportunidad de hacerlo así; no era tanto referir el objeto que tenía delante sino propiciar una lectura sobre él, al tiempo que ese objeto no perdiera su esencia. Por ejemplo, en la maqueta de Luján Pérez que aparece fotografiada en esos carteles, la foto es un detalle del Nazareno que está en primer término, y luego hay un desenfoque de la figura que está en el fondo. Yo me he permitido entrar en el espacio entre las dos figuras para establecer la relación entre ambas, me he centrado en el primer término hasta el punto de que algunos entendidos no reconocieron de entrada la pieza. He descrito la pieza y al tiempo he relatado las características de trabajo de Luján Pérez, que en esta ocasión realizó un trabajo muy perfeccionado; el reportaje a secas hubiera sido hacer la foto de la pieza completa y punto.

-Pero todos los objetos no darán el mismo juego.
-Siempre hay algo, como el trozo de vasija de los aborígenes de Tenerife, en el que lo que me obsesionó fueron los arrastres y los punzamientos que se percibían en el borde del barro, donde yo casi percibía la huella del señor que estuvo trabajando aquello. Y eso me parece mejor que la foto de "jarra con dos asas y vertedero".

-Tampoco te prodigas en el paisaje.
-He rehuido el paisaje porque me parecía tan tópico y tan blando que preferí eludirlo. En este último trabajo tenía que fotografiar paisajes, pero lo que me ha interesado es la intervención del hombre en su modificación. En el fondo, aunque no fotografíe personas, el tema es el hombre en relación con el medio en que se mueve. El paisaje que me atrae, por ejemplo, es el del sur de Gran Canaria, una tierra llana, árida, casi desértica, y de repente sobresale en el corte del horizonte un paso de peatones aéreo con una estructura durísima en medio del erial. Son las fotos que hace Win Wenders en la película "París, Texas", donde aparece de golpe un avión estrellado en mitad del desierto, y así encontramos restos de humanidad en el vacío. Ese es el paisaje que me fascina en Gran Canaria, más que el Roque Nublo tópico o el valle lleno de palmeras. No me atrae el paisaje convencional, sino la intervención del hombre en ese paisaje, aunque realmente no me he metido a desarrollar el tema.

DSCN2404.JPG

-¿El material que utiliza un fotógrafo define su trabajo, o el buen fotógrafo es capaz de hacer una obra de arte con sólo un caja negra?
-Se puede hacer una gran fotografía con una caja negra, lo que pasa es que el camino siempre debe ser de vuelta, meter todos los recursos en un saco, puedes volver con la caja negra, pero puedes requerir artilugios muy sofisticados. La cuestión es no adquirir una dependencia en relación a los recursos, sino que estos estén siempre en función de lo que se quiere hacer.

-Pero un fotógrafo como Dios manda suele usar elementos técnicos que el aficionado sólo ha visto en revistas.
-Hay que estar renovando constantemente el equipo, porque a veces se presentan problemas que no puedes resolver si no tienes los soportes adecuados.

-¿No te atrae la fotografía publicitaria?
-A mí me gustan los bodegones, los objetos, sí que me atrae la publicidad, pero...

-Puede ser un desafío.

-Puede serlo, yo he hecho trabajos siempre que se me ha asignado una mancha que yo ocupo, trabajando siempre a partir de ideas, y donde se me propone esa idea y yo trabajo desde ella. Pero la publicidad se trabaja con unos parámetros predefinidos y muy encorsetados, y de esa manera ese campo no me interesa.

-¿Y el retrato?

-El retrato me está interesando últimamente, pero de momento prefiero moverme con objetos, que al fin y al cabo hablan de personas; de hecho, una vez pensé fotografiar las mesillas de noche de los amigos, porque indirectamente los estoy fotografiando a ellos, o hacerme una serie de autorretratos en el tiempo, y de cuando en cuando vaciar los armarios y fotografiar la ropa. Y así año tras años. Con el tiempo, estoy seguro de que eso contaría algo, como fotografiar zapatos para hablar de quienes los calzan.

-Pero el retrato-retrato dice a veces mucho más de las personas que sus palabras. Te confieso que a veces veo los retratos que hace Tato Gonçalves a las personas que entrevisto, antes de confeccionar el texto que se va a publicar. Me ayuda a entender muchas cosas que no he visto cuando estaba cara a cara con esa persona.
-De hecho, el retrato te da una impunidad tremenda, porque puedes recorrerle el rosto a alguien con un descaro que no puedes utilizar cuando lo tienes en vivo. Te puedes obsesionar con detalles. Y hay, además, elementos de carácter personal que pueden deducirse de un retrato. Pero ya te digo, seguramente se trata de un problema de timidez por mi parte.

-¿Timidez?, ¿no te parece que fotografiar mi mesilla de noche es más agresivo que hacerme un retrato?
-Claro, es invadir la intimidad, y se trataría de eso, de conocer cómo es una persona por lo que tiene alrededor de su cama.

***
Las fotos son del autor de este blog, hechas siguiendo la idea que Andrés Solana tenía del uso de la fotografía como delatora de las personas a través de los objetos que usan.


A Andrés Solana le gustaba sorprender. Una vez le dije que era una sorpresa con patas, porque cuando más a gusto parecía estar en un lugar, se esfumaba y ya no volvías a saber de él hasta nuevo aviso. Era un hombre de apariciones intempestivas, fueran las tres de la tarde o las doce de la noche, nunca sabía muy bien cuándo y por dónde iba a entrar o en qué momento cambiaría el viento de sus intereses.

Aunque parezca una contradicción y es una paradoja, ya no sorprendía que sorprendiera, ese era su estado normal y permanente. Vivía como si flotara y un día entró en mi casa -a veces imagino que volando- y me dijo que iba a hacer su primera exposición fotográfica. Siempre había sabido que en Andrés había un artista, pero no estaba seguro de por dónde iba a explotar, aunque ya me había hecho a la idea de que su dispersión a veces irritante lo estaba conduciendo a un territorio deshabitado.

autor Andrés Solana.JPGY ahí cambió todo. La exposición fue en "La Factoría", un bar que formaba en la calle Perdomo, junto a "Yurfa", otro bar-sala de exposiciones nocturno, uno de los pilares de la que fue la pequeña movida de los años ochenta en Las Palmas. Era el polo de la zona de Triana, uno de los centros de gravedad de nuestra movida particular, una época vampírica, porque todo se hacía en alianza con la noche. El título de la exposición da una idea de lo barroco y a la vez lo sencillo que podía llegar a ser Andrés; se llamaba La huella, la ausencia, el estado de las cosas, la arquitectura de la nada o un paseo por las paredes, ahí es nada, toda una declaración de principios que él mismo se encargaría de desarrollar punto por punto en su corta pero fulgurante trayectoria artística. Era como si en aquel título estuviese contenido el guión de lo que habría de ser su obra posterior.

Fue una noche mágica, no sólo para Andrés, también para todos sus amigos, que mirábamos sorprendidos -esta vez de verdad- aquella primera aparición en la que usaba la fotografía con una vocación clara de artes plásticas. Eso ahora suena a normalidad, pero en los años ochenta los fotógrafos no eran respetados como artistas, se consideraba la fotografía como un arte menor.

Andrés Solana fue una pieza fundamental de un grupo de fotógrafos que trataron de cambiar la idea que popularmente se tenía en Canarias sobre la fotografía. Y lo consiguieron, amparados en una corriente que entonces fue importante y que emanaba de la potencia que las nuevas creaciones fotográficas generaban en Madrid, con Ouka Lele como abanderada. Aquel Andrés disperso, que llegaba como un tornado y siempre estaba a punto de irse se ancló a su vocación artística, y a partir de entonces supe que no habría más sorpresas; mejor dicho, que sólo habría sorpresas fotográficas.

Pocas veces he visto de manera tan clara cómo el arte incide en la vida personal de un artista. Generalmente es al revés, pues es el artista el que dicta su discurso. Y Andrés Solana tenía discurso, pero creo que era la imagen la que generaba las palabras, y no al revés. El artista hace al hombre, no el hombre al artista. También pocas ves he visto crecer tan rápidamente, hasta agigantarse, una carrera artística. Siempre estaba un punto más allá, era como si la fotografía tirase de él.

Los que fuimos -y somos- sus amigos sabemos de la fecunda personalidad de Andrés Solana. Exigía mucha atención cuando hablaba porque su cerebro siempre estaba en ebullición, es como si su inconsciente le estuviera gritando constantemente que había mucha tarea por hacer y poco tiempo para desarrollarla, un mecanismo que le anunciase que su corazón sólo iba a aguantar hasta el 18 de julio de 1999. Y había que hacerlo todo antes, por eso no paraba. Cuando escarbo en mi memoria la imagen de Andrés en aquellos años -los 90 sobre todo- lo percibo como alguien que tenía una misión que cumplir y que ha de hacerse sin demora.

Murió en la isla de La Palma, a donde había viajado para realizar las últimas fotos que le faltaban para cerrar su obra magna en libro: La Enciclopedia del Patrimonio de Canarias. Y logró terminarla, no vio la obra publicada pero dejó hechas todas las fotos, la última disparada apenas unas horas antes de que su corazón se parase. Unas semanas antes estuvimos juntos, en la presentación del tomo III de la Enciclopedia, de pie, mientras alguien de la política hablaba de las personas que hicieron posible esa maravilla de libro. Al nombrarte, le comenté al oído: "Ahí están esos segundos de gloria que a todos nos corresponden, según Andy Warhol". Sonrió, siempre sonreía, porque seguramente sabía -más bien intuía, Andrés era pura intuición- que su gloria sobrepasaría en mucho los breves momentos prescritos por Warhol.

Justo el día antes de partir al que sería su último viaje (en todos los sentidos) nos vimos en la terraza del Hotel Madrid, después de la inauguración de la exposición colectiva en la que participaban Tato Gonçalves, Angel Luis Aldai, Javier Betancor y el propio Andrés. Esa noche será para siempre una marca para quienes fuimos sus amigos, porque pocas veces coincide la gloria del arte con la fatalidad de La Parca. Claro, que, tratándose de Andrés Solana, no es extraño, porque su mente iba siempre a velocidad de vértigo, y por lo que ahora sabemos también su corazón. Salía al día siguiente para La Palma, su última isla...

117_solana_3[1].jpgSu sonrisa de aquella cálida noche de verano era como el anuncio de su paso fugaz, cuando con el vaso en la mano subía por las ya lejanas y casi míticas gradas de "Utopía", otro de los templos de aquella movida de los ochenta en Las Palmas de Gran Canaria, y se sentaba a hablar de cosas profundas en medio del ruido de los bafles. Pero él seguía, y creo que disfrutaba con el desconcierto que creaba a propósito. Cuando hizo aquella primera y mítica exposición de fotografías en blanco y negro sobre las que pintaba, yo escribí una nota, que fue lo primero que se escribió sobre él, y hasta le compré una foto, que ahora mismo está colgada en la pared frente a la entrada de mi casa. Esa fotografía reúne muchos valores artísticos y otros tantos sentimentales, porque además, me la devolvió una semana antes de irse a La Palma, pues yo se la había cedido para una retrospectiva.

Era como si cerrara frentes antes de irse, y la noche de la exposición, en el Hotel Madrid hablaba de que el veterinario había "dormido" a su perra, ya vieja, ciega y tullida, y de que se sentía mal porque se había ido un ser vivo que le dio catorce años de afecto. Por muchas vueltas que le he dado, siempre llego al mismo punto: Andrés no sabía su límite, pero su inconsciente sí, y lo hacía actuar en consecuencia.

***

Este trabajo fue publicado el miércoles 15 de julio en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7. Las fotos son de Andrés Solana

Mi abuela tenía el colesterol muy alto, pero tenía unas costumbres alimenticias que cumplía aunque en ello le fuera la vida. El médico le decía:

"Señora mía, tiene usted que bajar ese colesterol, y para ello olvídese del pescado azul, que es muy dañino, deje de comer sardinas, caballas y longorones. Tiene usted que tomar pescadito blanco, lubina, gallo y cosas así. Tiene que dejar de chorrear las papas sancochadas y las rebanadas de pan con aceite de oliva, ¡es veneno de lo grasienta que es! Y ni se le ocurra comer jamón serrano, y mucho menos ese que llaman ibérico de bellota. Y deje de tomar nueces, que son pura grasa. Comiendo esas cosas terribles está usted viviendo con permiso del enterrador".

vv92.JPGPero mi abuela tenía firmes convicciones, y en asuntos alimenticios era fundamentalista: Que nadie le tocase su lata mensual de aceite de oliva de cinco litros, su paletilla de Salamanca, sus caballas asadas y sus majados de nueces diarias. Las nuevas investigaciones dietéticas determinaron que los "Omega 3" (que no sabemos qué son pero por lo visto son muy saludables) abundan justo en los alimentos que el médico prohibía a mi abuela y ella se empeñaba en consumir diariamente.

Murió la buena señora de años y vida, siempre con el colesterol alto. Si entonces, aún en contra de la voluntad del médico, tomaba justamente lo ahora resulta que es beneficioso, la pregunta que me asalta es: ¿por qué demonios le subía el colesterol a mi abuela, si tomaba preferentemente y a espuertas los alimentos que ahora dicen que lo bajan? ¿Será verdad que lo bajan o dentro de unos años nos dirán otra cosa?

En los años setenta, cuando los ordenadores eran cosa de grandes empresas y funcionaban con abultadas bobinas de papel perforado, se montó una buena carajera cuando el ordenador de una compañía aérea se estropeó, y hubo un caos estimable en los aeropuertos.

energia.JPGHoy, la informática está hasta en la sopa, si usted lee esto es gracias a la informática, y un fallo sería tremendo para cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana. Y sucede que, además, la informática y otros artilugios de los que nos valemos, funcionan con electricidad, es decir, dependen de la energía, que puede tener su origen en el viento, en el sol o en el petróleo. Eso nos hace muy dependientes, y en Canarias encima buena parte del agua que usamos también depende de la energía que se consume en las potabilizadoras.

Pero es que nos afecta en cosas mucho más personales. Hace unos días hice una compra de varios productos, intenté pagar con tarjeta y no era posible porque había una avería en la línea suministradora de energía de aquel lado de la tienda y no funcionaba el datáfono. Dije que pagaría en efectivo, y como tampoco funcionaba el ordenador que automatizaba el descuento que se ofertaba, la chica se armó un pifostio de cuentas, porcentajes, sumas y restas y no se aclaraba, porque cada vez el resultado era distinto. Después de mucho bregar pagué, pero me di cuenta de que somos tan dependientes de la energía, las máquinas y las automatizaciones, que a estas alturas se arma un lío cuando hay que sacar un simple porcentaje.

Dicen que hemos perdido mucho en seguridad, y es cierto, porque sólo hace falta mirar cualquier medio para darse cuenta de que el mundo parece a punto de reventar como una aguaviva. No hay espacio en este post para enumerar las docenas de conflictos que hay activos en el planeta, siempre son evocados los felices años sesenta del siglo pasado, que sin duda fueron los mejores de toda la historia en el mundo desarrollado.

DSCN1987.JPGEntonces nos sentíamos seguros, pero no olvidemos que hubo hambrunas en Biafra, que la gente se mataba en Pakistán y Bangla Desh, que Oriente Medio era un polvorín o que América Latina era sinónimo de opresión, con un golpe de estado cada diez minutos (en Bolivia, en 1967, hubo 5 golpes de estado en 6 meses).

Pero en nuestro entorno inmediato nos sentíamos seguros. Cogías una mochila, te subían en un barco hasta Cádiz y luego llegabas a Munich en auto-stop. Hoy nadie se arriesga, ni el de la mochila ni el del coche, porque nadie se fía de nadie. Pero el mundo era muy injusto también entonces, y creo que en lugar de avanzar hemos retrocedido.

Se habla ahora mucho de las burbujas financiera e inmobiliaria, que era algo que todos nos temíamos, por no decir que se veía venir. En realidad, siempre ha habido burbujas, es decir situaciones sociales infladas, como los felices años veinte o el milagro de los años sesenta en España. La primera reventó con el crack del 29 y la segunda en los años setenta, cuando llegó a haber una inflación de 22%.

pompa[1].jpgAhora nos tememos una burbuja audiovisual, como me anuncia alguien de mucha confianza y que sabe de esto. La televisión está de moda por la implantación de la TDT, pero todos esos canales hay que llenarlos, y mantenerlos con el mismo pastel publicitario, que ahora es menor debido a la crisis. Joaquín Estefanía también se teme una futura burbuja con la deuda pública emitida, y con todo esto combinado muchos profetizan el reventón de los clubs de fútbol, que finalmente se nutren de las televisiones, y estas de la publicitada, y estas del consumo y...

Es una cadena, hasta tal punto que cualquiera de nosotros contribuye indirectamente y sin darse cuenta a engrosar las sumas millonarias que se manejan. Pero el dinero es simplemente una abstracción, un número, y si no ahí está el euro en lugar de la peseta, el franco o el marco. En realidad, la vida es una burbuja que nos estalla en las narices con toda seguridad un día cualquiera, aunque no hay prisa.

Salinger es un escritor tan huidizo de los medios, que nadie ha podido entrevistarlo en 60 años. Es el autor de la novela El guardián entre el centeno, un libro que se ha convertido en mítico por razones que ningún crítico ha sabido explicar, porque no basta con su autor sea un tipo raro y casi anónimo, puesto que hay otros autores, como Thomas Pinchon, que tampoco se dejan ver por nadie y sus libros no son como objetos sagrados, aunque sean magníficas novelas, que lo son.

F071D331LH01[1].jpgUn escritor sueco ha querido sacar partido de la leyenda de esta novela americana de los años cincuenta y ha publicado una que titula 60 años después y que se publicita como una especie de secuela de la de Salinger. Un juez de Nueva York ha impedido su publicación en Estados Unidos tras la demanda interpuesta por Salinger, lo que nos viene a decir que si queremos saber de Salinger hay que provocarlo para vaya al juzgado, aunque mucho me temo que él no habrá comparecido personalmente.

Quién sabe si esta novela es buena, y hasta original, pero su autor, o su editora, han metido la pata al decir que es una segunda parte de El guardián entre el centeno. Lo mismo Salinger se cabrea y escribe él una verdadera segunda parte. Esto ya le pasó a Cervantes, cuando un tal Avellaneda publicó una segunda parte apócrifa de El Quijote, lo que espoleó a don Miguel a hacer la suya, la que conocemos hoy, Hay quien dice incluso que el tal Avellaneda no era otro que Lope de Vega, que le tenía tanta tirria a Cervantes que quiso ridiculizarlo escribiendo un libro suyo falso. Pero eso ya pertenece a la historia turbia de la literatura, que es casi toda.

***
La foto e suna de las escasas imágenes que se tienen de Salinger, tomada sin su permiso y que yo he tomado a mi vez de "El periódico" de Cataluña.


Esta es una vieja expresión que se usaba seguramente en tiempos en que aún el caballo era un medio de transporte fundamental. Y se decía cuando alguien estaba ocupado con varias cosas y no sabía a cual dar preferencia, pues todas eran importantes.

vv06.JPGMe viene a la memoria esta frase porque al ponerme a redactar este post se me han echado encima bastantes asuntos, todos de una envergadura considerable, y con sé si hincar el diente a la reunión inútil del G-8, el disparate de Honduras, los silenciados conflictos africanos que se llevan por delante millones de muertos o las revueltas étnica de China.

Y mientras todo esto sucede, se baten récords de audiencia televisiva con la pantomima de funeral de Michael Jackson, la gente enloquece con la presentación de jugadores de fútbol y se ocupan muchas horas de televisión debatiendo estupideces. De manera que con tantos frentes, al final no me ocupo de ninguno pero sí digo que este planeta anda bastante perjudicado y llamo especialmente la atención sobre el asunto de China, que pueden ser el talón de Aquiles de un régimen con los pies de barro, como todos, y que tendría consecuencias importantes en el equilibrio actual de fuerzas en el planeta. Eso no hay que perderlo de vista.


Sabido es que el magistrado Antonio Castro Feliciano, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias es un jurista destacado, que ha demostrado largamente su valía y su compromiso social. Pero el mejor escribano tiene un borrón, aunque calificar de despiste las declaraciones del magistrado sería una levedad.

v3.JPGTampoco podemos achacar la culpa al periodista que transmite, porque es una vieja práctica matar al mensajero. En mi opinión, Castro Feliciano tuvo un muy mal día y alguien que ocupa un cargo de tanta proyección social debiera medir mucho sus palabras. Seguramente no quiso generalizar, pero generalizó; es muy probable que no quisiera perpetuar esquemas machistas, pero lo hizo; estoy convencido de que no quiso ser xenófobo al hablar de mujeres inmigrantes en temas de maltrato, pero suena muy xenófobo. Ya se sabe, la mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo.

Y el Sr. Presidente del TSJC dio todas esas impresiones en sus declaraciones, y es por ello que han salido voces críticas. Es que alguien en su puesto influye en el temor de las mujeres a denunciar los malos tratos, porque se crea la idea colectiva de que todas mienten. Sería importante que el Sr. Castro Feliciano recondujera sus palabras, para así no dar ni un milímetro de ventaja a los maltratadores. Es algo que quienes sabemos de su valía, su rigor y su responsabilidad esperamos.

Quienes me hayan leído habrán comprobado que suelo ser muy crítico con la Iglesia Católica, porque entiendo que tiene una gran influencia sobre millones de personas y no pocos poderes. Por ello apelo continuamente a la responsabilidad de sus dirigentes, y en contra de lo que algunos puedan pensar, no me mueve ningún sentimiento anticlerical, pues por otra parte respeto profundamente las creencias de cada persona.
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Y si soy coherente, también tengo que aplaudir cuando entiendo que ese poder que sin duda tiene La Iglesia se ejerce con responsabilidad de la que hablo. No soy un estúpido y por ello sé también que a la jerarquía eclesiástica le importa un comino lo que yo diga, pero, como ya he señalado, a mí sí que me importan sus mensajes.

En Papa Benedicto XVI acaba de publicar la encíclica Caritas in Veritate (Caridad en la Verdad). No he tenido ocasión de leer el documento en su totalidad, pero por lo que se desprende de los resúmenes publicados en los medios, el Pontífice ha puesto el dedo en la llaga, y ha establecido un discurso solidario, crítico con los que abusan de sus poderes económicos, un discurso que clama por la lucha contra la pobreza y señala con el dedo a los traficantes de ilusiones y finalmente de vidas. Apuesta por una ONU con verdadero poder para reolver conflictos, y no la pantomima que es ahora. Y lo ha hecho coincidiendo con la reunión en Italia de los dirigentes del G-8. Más oportuno y claro no ha podido ser y por ello esta encíclica, que es un documento siempre importante en la trayectoria de un papado, merece ser leída, divulgada y aplicada.

Lo siguiente creo que debiera ser una proyección en la Capilla Sixtina de la película Las sandalias del Pescador, y a ver si empezamos a aplicar la teoría.

Hablaba hace unos días del becerro de oro, y creo que me quedé corto. Que la gente busque falsos dioses cuando está desesperada es una reacción hasta cierto punto explicable, pero viendo lo que está sucediendo con Cristiano Ronaldo y con Michael Jackson creo sinceramente que la Humanidad se ha vuelto loca, o lo que es peor, imbécil.

zmonoo.JPGCreo que los seres humanos disfrutan y se emocionan con cosas que les gustan, y por lo tanto el fútbol y la música entran en ese paquete. A mí me maravilla un pase a un hueco inexistente (que luego resulta que existe) de Iniesta, con un dominio del movimiento y el espacio que roza la magia, como ocurre en la danza o en las artes plásticas.También entro en trance cuando escucho un nocturno de Chopin, que es tan sencillo y a la vez tan sublime que me deja sin habla, y, para no dármelas de exquisito, lo mismo me sucede con muchas canciones de Freddy Mercury, Serrat, Elvis, Lennon y hasta si me apuran me excita escuchar el desgarro de la copla cuando alguien se arranca con La bien pagá.

Sin embargo, esa idolatría rayana en la estupidez de un estadio lleno de gente histérica, que ha aguantado un día de cola bajo el criminal sol madrileño de julio para ver de lejos a un futbolista que no va a jugar esa noche, o el circo que se ha montado alrededor de las exequias de Jackson, es algo que no es humano, ni tiene que ver con la emoción o el gusto por el deporte o la belleza. Es simplemente la constatación de que Darwin tenía razón, es un comportamiento simiesco y regresivo, que por lo que se ve hace sonar sin tregua el timbre de la caja registradora.


Eminentísimo Sr. Cardenal don Oscar Rodríguez de Madariaga:

Es de madrugada y asisto en directo, supongo que como millones de espectadores, al intento de regreso del presidente constitucional hondureño Manuel Zelaya a Tegucigalpa. La fascinación que me produce la capacidad de comunicación que hoy existe -estoy viendo lo que sucede a miles de kilómetro de distancia y en vivo- no logra superar mi perplejidad por el cinismo de una clase dominante que trata de conservar sus privilegios.


Zelaya no es Ché Guevara, ni mucho menos. Es un miembro del Partido Liberal que ha tratado de aminorar la distancia entre una clase alta que dueña de casi todo y la gran mayoría del pueblo que apenas tiene para sobrevivir. Ha hecho algunas reformas, del tipo de las que hizo López Mateo en México en los años cincuenta, pero los ricos lo quieren todo, incluso las migajas que caen al suelo.

Como veía que sus 5 años de mandato (2005-2010) no iban a permitirle avanzar lo suficiente en las reformas, trató de cambiar la norma constitucional que impide la reelección, y para ello convocó un referéndum. Esa ha sido la disculpa para acabar con su mandato, y ahora no le permiten regresar. No sé cómo acabará esto, pero creo que la OEA y la comunidad internacional no pueden permitir este atropello, porque Zelaya es el presidente que ha elegido el pueblo.

cardenal-rodriguez-madariaga[1].jpgUsted, Señor Cardenal, ha permanecido cauto en estos días, aunque todos sabíamos que la Iglesia hondureña no se distinguía precisamente por su amor a los pobres. Nada que ver con el espíritu del salvadoreño Monseñor Romero. Pero yo confiaba en que usted daría un paso contra el golpismo, aunque era vano esperar porque de haberlo hecho tendría que haber sido antes del 28 de junio.

Yo esperaba, Monseñor Rodríguez, que usted fuese consecuente con sus declaraciones de octubre del año pasado, cuando asistió en Roma al Sínodo de obispos. Entonces hizo usted un análisis muy certero sobre las causas de la crisis, la mentira del mercado y la maldad de los que lo controlan. Parecía estar usted del lado de los más desfavorecidos.

Y me ha decepcionado. Hoy se ha puesto claramente del lado de los que no respetan la democracia. Me pregunto de qué le han servido sus altísimos estudios en Insbruck, su prestigio intelectual y su actual cargo de Presidente de Cáritas Internacional. Y pensar que estuvo a punto de ser elegido Papa cuando murió Juan Pablo II. Qué decepción.

Ahora, con la coartada de que no quiere derramamiento de sangre hondureña pone a la Iglesia del lado equivocado. No, Eminencia, esa no es la Iglesia de los pobres, y con tanta doctrina y tanta teología se olvida de la frase evangélica más clara para estos casos: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios".

Recapacite, Eminencia, ya la sangre ha sido derramada, cumpla con la justicia.

Lo más suave que han dicho de él es que es diferente, afeminado, invertido, rarito... Y entre afeminado y rarito, hay un punto intermedio que es el amanerado. Desde la escuela hasta la mili lo han llamado finito, suavecito, azafranado, flojito, mariposón, melocotón en almíbar, pan de miel, bombón de licor, mermelada de frambuesa, pastel de crema, dulcito, azucarado, almibarado (con tanta glucosa, se diría que hablan de diabéticos, no de gays).

v8b.JPGBujeta, bujarra y bujarrón equivalen a mariquita, marica y maricón, pero con más rabia. Los llaman reinona o costurera y otros usan palabras criminalizadoras, como enfermo, en el sentido de que debe ser un psicópata comparable a Jack el Destripador, una especie de asesino en serie que mata con sólo mirar. Que exista ya es delito.

Hay otras expresiones, unas irónicas, otras burlescas y la mayoría humillantes: padece de lo suyo, hay más merengue que bizcocho, tiene más conchas que un galápago, la fruta está abichada, es más maricón que un palomo cojo, es de la acera de enfrente, abre para afuera como las puertas de los taxis, lleva el semáforo en ámbar, va pidiendo práctico como el Queen Mary, enrosca al revés como las bombonas de butano, entiende, es del ambiente, tiene pluma, es de la cáscara amarga, le patina el embrague, tiene los muelles flojos, pierde aceite...

Si hablamos de las lesbianas, el camino es más largo, doble discriminación.

Y todavía hay quien se pregunta por qué hay que seguir reivindicando la libertad sexual efectiva, o actos como el desfile del Día del Orgullo Gay.

La realidad está dando argumentos a los charlatanes tremendistas que afirman aquello de "mientras más alto subas, más dura será la caída", que muchos relacionan con una ya mítica película sobre la trastienda sórdida del boxeo, con Bogart incluido, pero que tiene un origen bíblico como casi todas las grandes frases de la cultura norteamericana (la verdad es que a veces da la impresión de que la Tierra Prometida no era Israel sino el Oeste americano).

zeppelin-1[1].jpgUn argumento irrebatible es Michael Jackson, que repite esquema como Elvis, Hendrix, Joplin... Parece que esto nos advierte que si subimos demasiado alto nos daremos un gran castaña. Pero esto no es verdad, porque muchos hay llegado muy alto y allí permanecieron siempre. Al final todo el mundo muere y nadie se libra de la Parca, da igual que sean Mozart, Napoleón, Dante o Picasso. Pero nos siguen diciendo que más dura será la caída como si predicaran el conformismo.

Y esto también nos remite al mito de Icaro, que voló tan alto que el Sol le derritió la cera con que había construido sus alas. Y claro, la castaña. No confundir el legítimo deseo de superación con la vanidad enfermiza. Pero si hablamos de salir de un laberinto hacia el cielo, como hizo Icaro, tenemos que hablar del preso italiano que trató de escapar de la cárcel en un dirigible, que por cierto era ridículo, porque cuatro metros nada tiene que ver con aquellas gigantescas naves que diseñó el conde Zeppelin. Al final, todas en el suelo, como los huesos de Icaro, pero no olvidemos que hay quien tiene alas reales que no hay sol que las derrrita.

La muerte siempre ha sido un negocio, y las funerarias un negocio seguro (más o menos). En las viejas películas del oeste el sepulturero se frotaba las manos cuando había un tiroteo un la polvorienta calle central del pueblo se llenaba de cadáveres. Cuando era niño y veía esas películas en la sesión de tarde, me preguntaba quién pagaría la factura al enterrador, porque los muertos eran transeúntes que no tenían familia en el pueblo. Ahora sigo preguntándomelo.

piramides1[1].jpgPero es verdad que hay todo un negocio alrededor de la muerte, desde los mausoleos privados a las urnas coquetas para las cenizas: flores, esquelas, tanatorios... En Estados Unidos maquillan a los difuntos, y pronto lo harán aquí. Por eso no me ha sorprendido que, sin el menor pudor, un poderoso grupo empresarial barcelonés haya montado todo un circo alrededor de la muerte. Un circo para ganar dinero, se entiende. Hablar de tanques, fusiles y bombas -otro gran negocio- tiene otra perspectiva, y muy aterradora.

Desde siempre, la muerte no me ha caído bien, pero con el tiempo empiezo a llevarme mejor con ella, porque está ahí para advertirnos que la vida es un suspiro. Pensar en la muerte nos hace más vitalistas, porque, creencias aparte, es lo único seguro que tenemos. Pero aprovecharse del dolor y el amor de los familiares no me parece divertido, porque está bien que la gente se lucre con bodas y bautizos, que son exponentes de alegría, pero hacerlo con la muerte es de mal gusto.

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Las Pirámides, esas sí que son tumbas, lo demás es bobería. Y debían costar una pasta.

Ha muerto Baltasar Porcel, el más conocido escritor en Lengua Catalana, una vez desaparecieron Josep Pla y Salvador Espriu. Fue un autor prolífico pero poco conocido fuera de Baleares y Cataluña, precisamente por su militancia rabiosa en las letras catalanas. Políticamente dio bandazos, desde el maoísmo al nacionalismo burgués de Pujol, e incluso fue uno de los fundadores del PSOE de Andrax, su pueblo natal. Su incoherencia ideológica fue siempre proporcional a su coherencia idiomática.

porcel.jpgPor eso tuvo siempre agrias polémicas con autores de ideas más firmes, como Juan Marsé, a quien un día le preguntaron por qué odiaba tanto a Porcel. Marsé dio una respuesta tremenda: "ya ni me acuerdo", una frase que refirmaba ese odio irracional que nacía de la distancia ideológica. Ese es uno de los pero que yo siempre he puesto a Marsé, su atrincheramiento irracional, que es el mismo pero, en las antípodas, que le pongo a Porcel, su volatilidad. Pero en realidad ambos eran incoherentes, pues si uno se aferraba a su demanda del Cervantes (que finalmente le dieron), el otro, tan catalanista, buscó incluso el Premio Nobel, cuya candidatura fue presentada en Estocolmo por el gobierno pujolista.

Y se ha muerto a los 72 años, y ahora sabremos el calado de su obra, si es capaz de permear el idioma como hicieron Espriu y Pla desde el catalán y Rosalía de Castro y Alvaro Cunqueiro desde el gallego. O bien se queda encerrado en su lengua como ha ocurrido con Verdaguer y Castelao. Descanse en paz.

Algunos autores y no pocos obispos afirman que la religiosidad es inherente al ser humano y que por lo tanto tiene la necesidad de adorar a un ser superior e intangible. Esto es, por supuesto, muy discutible, pero es evidente que los comportamientos sociales indican que, cuando faltan elementos religiosos, se buscan sustitutos paganos, como el becerro de oro que adoraron los israelitas mientras Moisés estaba en el Sinaí recibiendo las tablas de La Ley. Así al menos nos lo contó Cecil B. De Mille cuando Charlton Heston era el más bíblico de los enviados de Dios.

El debate a saltado a los medios a raíz de la locura y el llanto de grandes masas de personas con motivo de la muerte de Michael Jackson. Pero no hace falta que muera el ser idolatrado para que se produzcan fenómenos de histeria colectiva, pues basta que el cantante de moda o el futbolista famoso sean nombrados para que se desate un culto parecido al de la divinidad. Hemos sutituido Fátima por una explanada donde actúa Alejandro Sanz y Lourdes por el Santiago Bernabéu.

20070718klpprcryc_375_Ies_SCO[1].jpgHace unos años, comiendo en Madrid con un productor teatral importante y un actor de primera línea, ambos muy madridistas, se me ocurrió bromear sobre Zidane. La reacción de ambos fue brutal, se sintieron ofendidos en lo más íntimo, de tal forma que tuve que pedir disculpas como si hubiera blasfemado contra algo muy sagrado e intocable, y eso que bromeaba. Resulta incomprensible en personas formadas y con un bagaje intelectual indudable.

En este culto a la sustitución de lo divino se basan los 94 millones que se han pagado por Cristiano Ronaldo, porque aseguran que en cuatro años estará amortizado, porque el jugador dará más de 25 millones anuales de beneficio entre el merchandising y los derechos de publicidad de toda índole. Y los 65 millones de Kaká por el estilo. Esta nueva idolatría debe ser un valor seguro cuando los bancos, en tiempos de penuria y miedo, no han tenido ningún problema en prestar ese dinero al Real Madrid. Estamos por lo tanto en la nueva era del becerro de oro (¿por qué habré dicho becerro?)

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La ilustración es el cuadro "La adoración del becerro de oro", pintado en 1634 por Nicolás Poussin.

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