Supongo que ya estarán enterados del fallecimiento de Antonio Vega, el que fuera líder del grupo musical Nacha Pop y que se convirtió en emblema de la movida madrileña de los 80. Antonio Vega fue un hombre de salud endeble que la minó aún más por los excesos, y que hizo del sufrimiento y la melancolía su material de trabajo artístico.
Desde hace veinte años se decía que Antonio Vega se estaba muriendo o que incluso había muerto. Era como una leyenda urbana constante, pero finalmente murió ayer. No cabe duda de que fue un excelente compositor de canciones que han hecho historia, sobre todo una, La chica de ayer, que él casi denostaba porque su éxito y su mitología enterraban el resto de su obra.
Pero, ya saben, a veces el éxito es una maldición, y Serrat será siempre el autor de Mediterráneo, aunque tenga un arsenal de canciones magníficas. Ese es su cartel, y en algunos artistas se convierte en su losa, porque parece que sólo ha escrito una canción en su vida. Seguramente para muchos La chica de ayer será una canción pachanguera más, pero no lo es para una generación que pensó que tocaba pasarlo bien después de tanta dictadura. Era como La Marsellesa de la movida, y su autor ha muerto. Una lástima.

¿Te acuerdas Emilio de quella movida trasladada a Las Palmas a finales de los 70 y rincipios de los 80? Tú las llamado meneada, aludiendo al intento de trasplante que de aquello hizo Mauel Padorno. Era la época dorada de lgares como Yurfa y Utopía. Pero ya se han ido muchas personas con las que entonces nos veíamos y disfrutábamos. Ya no están Sergio Almeida, Andrés Solana, Marcos Martín, Dolores Campos-Herrero, Roberto Barreiro. Qué jóvenes éramos y qué pronto se fueron nuestro amifos.