los blogs de Canarias7

« Madrid |Inicio| Querido Benedetti, gracias por el fuego »

Cartas a Galdós (VII)


Juan Jiménez: el poeta de la permanencia

Hoy, don Benito, le voy hablar de poesía, mejor dicho, de un poeta. Se trata de Juan Jiménez, que es amigo mío y seguramente lo sería de usted de haber sido coetáneos. Sobrevive a los silencios y a las tormentas porque tal vez puedan pasar por encima de él -de hecho lo sobrevuelan a menudo sin aterrizar-, pero no pueden saltarse su poesía.

caricatura8[1].jpgViene a decir Lázaro Santana en el libro-entrevista que le hace Antonio Becerra Poesía y palabras que la poesía con mayúsculas toma carta de naturaleza a principios del siglo XX, con Tomás Morales, Alonso Quesada y Domingo Rivero. Es esta una afirmación que comparto, puesto que los poetas anteriores, incluyendo a Silvestre de Balboa y al Vizconde de Buen Paso, tan enaltecidos hace unos años, están sobredimensionados pero que son referenciales porque, como dice el adagio popular, no hay otra cera que la arde.

He puesto por escrito en más de una ocasión que la poesía escrita en Canarias en el siglo XX -la de que de verdad es equiparable a la de fuera- tiene hitos y poetas fundamentales, que son mojones en el camino. Uno de esos poetas que marcan la ruta es sin lugar a dudas Juan Jiménez, cuya obra publicada está recogida en dos volúmenes, Itinerario en contra y Epigramas, además de algunos otros poemas que se han ido conociendo pero que aún no figuran encuadernados.

Hace una docena de años, con motivo de la aparición de ese segundo volumen, escribí: "Cuando Epigramas, el más reciente libro del poeta Juan Jiménez, fue publicado en 1995, escribí que estábamos ante uno de esos textos que marcan un mojón en el quehacer poético de una colectividad, como en su momento sucedió con Las Rosas de Hércules de Tomás Morales, Transparencias fugadas de Pedro García Cabrera o Liverpool de José María Millares Sall". Como ve, don Benito, me remito a textos míos que a su vez se remiten a otros, y cuya esencia repetitiva no es otra que la certificación de que cuando leemos a Juan Jiménez estamos ante uno de los grandes poetas del siglo XX y espero que del XXI, que es tanto como decir de toda la historia de la literatura canaria.

jjjj.jpg
Es evidente que en esa lista escogida de títulos insoslayables hay que poner A la sombra del mar, de Manuel Padorno, y una aún inexistente antología de poemas cruciales en la trayectoria de Agustín Millares Sall. Y al hablar de libros referenciales me refiero a textos que marcan una curva en el camino, lo cual no quiere decir que haya otros libros igual de buenos, pero que no hacen que se cambie la ortografía poética. Probablemente en las dos últimas décadas haya aparecido alguno de estos libros, pero aún la distancia no nos deja valorar su transcendencia en el tiempo y su influencia en la escritura poética. Es verdad que Epigramas es de 1995, pero su impacto es tan evidente, que apenas un par de años y unas cuantas publicaciones después se vio el enorme peso de este libro en la poesía canaria en general.

Trato de buscar en narrativa un referente similar, un autor o autora cuya obra imparta cátedra literaria indiscutible, y el asunto anda entre la media docena de nombres. En el caso de la poesía está muy claro, y en esta carta abierta que le escribo trato de llamar una vez más la atención sobre un poeta cuya poesía no ha sido reconocida con los galardones efímeros que se rifan entre ensaladas de ninguneo y asados de ignorancia, pero que ya tiene el mayor premio a que puede aspirar una obra literaria: la permanencia, y no digo la eternidad porque ya sabe usted que esa palabra es una quimera entre los humanos, pues ninguno de nosotros estará aquí cuando La Tierra sea absorbida por El Sol. Mucho antes acabará la Humanidad, es una ley cósmica, pero hasta ese día la poesía de Juan Jiménez seguirá alumbrando.

Créame don Benito cuando le digo que le habría gustado conocer a Juan Jiménez, pero desde su atalaya instalada también en la permanencia, verá que el destino reservado al poeta es igual que el suyo, porque también quisieron pasar por encima de usted, y lo hicieron, pero al final la buena semilla de su obra volvió a brotar. Eso es la permanencia, y ya Juan Jiménez está ahí con usted, y más se le va aconsolidar ese estado porque aún le queda obra que mostrar, que será sin duda otra señal que habrá que tener en cuenta.

Siempre suyo.

0 TrackBacks

Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: Cartas a Galdós (VII).

URL de TrackBack de esta entrada: http://www.canarias7.es/blogadmin/mt-tb.cgi/4040

Escribir un comentario