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Archivos Abril 2009

Es curioso cómo los medios de comunicación crean la noticia, en el sentido de que dan importancia a unas cosas y a otras importantes las desplazan a un segundo plano o las ignoran. Es verdad que hay un problema con la peste porcina, y es cabecera de todos los medios, pero no se habla de los muertos de Zaire o de Dafour, de la vida imposible en Sri Lanka o de la miseria de la mayoría d ela población china a pesar de que un porcentaje muy bajo de chinos se está haciendo de oro con esa nueva economía que mezcla el comunismo con el capitalismo.

zzDSCN2077.JPGEn estos días, sin ir más lejos, lo hemos visto con la visita del presidente francés a España, y digo esto por decirlo, porque más bien parecía que era Claudia Bruni la que nos visitaba y todos los demás, incluido Sarkozy, eran su séquito. Ellos dan mucha carnaza a la prensa rosa (que ya es toda), pero lo medios debieran tener un poco más de cuidado, porque el mismo día, Alvaro Uribe, presidente de Colombia, visitó Madrid y casi nadie se enteró. Ya sé que Colombia no es Francia, pero Uribe es tan presidente como Sarkozy, y en el juego diplomático merecería mayor atención. Pero al colombiano no lo acompañaba una estrella de la pasarela. Qué le vamos a hacer.

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(Esta foto será religiosa, ritual, erótica, de moda, artística... según el titular que la acompañe)

26.JPGNo sé si es que las noticias se agrandan por el tratamiento sensacionalista que les dan los medios de comunicación, pero en estos tiempos da la impresión de que vivimos una especie de apocalipsis por todas partes, aunque también es verdad que al mismo tiempo tratan de distraer nuestra atención con eventos supuestamente grandiosos como "el partido del siglo" (otro más) que se juega este fin de semana entre el Real Madrid y el Barcelona.

Cuando acaban los partidos y coronan a Raúl como el gran héroe de la jornada, vuelven sobre lo apocalíptico, bien sea un asalto de los piratas somalíes a un crucero por el Indico, bien en el nuevo asunto sanitario que nos amenaza como la peste negras la gripe aviar o el mal de las vacas locas. Ahora es la peste porcina que proviene de México, y todos los noticiarios abren con imágenes que acojonan, porque no es normal ver que viajeros en un aeropuerto circulen con una mascarilla bucal.

Pero, tranquilos, la ministra de Sanidad dice que no hay de qué preocuparse, que estamos preparados. Uno no sabe qué creer, porque ya nos dijeron que la crisis era cosa de otros y que no nos afectaría y miren por donde vamos. La verdad es que estas grandes epidemias son espectaculares, pero nadie se acuerda de que cada día decenas de miles de personas mueren de hambre. Esa sí que es una epidemia.

En la Feria hay libros, pero también hay amigos, lectores y escritores.

Un paseo por el Parque de San Telmo da siempre buenas vibraciones.

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José Socorro, Emilio G Déniz y Joaquín Nieto.JPG

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Alexis Ravelo, Emilo G Déniz, Marcos Hormiga y Pácido Checa 2.JPG

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Hay incluso libros escritos por canarios.

¿Que no se lo cree? Vaya y verá.

Hay muchos más, pero no estaban cuando se hicieron las fotos

s-eden[1].jpgSocotra es una isla del Océano Indico, al sur de Yemen, a cuyo estado pertenece, y está considerada la Galápagos del Indico, por su rareza biológica y porque tiene 800 especies vegetales endémicas. Una de ellas es una especie de drago, del que desde la época de los egipcios y de Alejandro Magno se extraía la savia roja para hacer tintes y para las pinturas, pues en el Renacimiento algunos rojos se conseguían con sangre de drago. Me pregunto si el drago que aparece en el cuadro de El Bosco El Jardín de las Delicias es canario o es en realidad uno de los dragos de Socotra, muy conocida desde la antigüedad.

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El árbol de la izquierda es un drago de Socotra y el de la derecha el muy conocido drago canario de Icod de los Vinos. Comparen. ¿No es la misma especie?


Sobre los nacionalismos


caricatura7[1].jpgIgnoro si muchos de los nacionalistas que se dicen galdosianos conocen el contenido del discurso que pronunció usted el 9 de diciembre de 1900 ante sus paisanos en un homenaje que se le tributó en Madrid. Ese discurso, conocido luego como "La Fe Nacional", es un canto a la españolidad de Canarias, que en aquellos momentos estaba en entredicho porque las potencias extranjeras miraban a nuestras islas como un trofeo, para desde aquí lanzarse vorazmente sobre Africa. Había terminado dos años antes lo de Cuba y Filipinas, y las potencias debieron pensar que ya solo era cosa de seguir desmembrando lo que antaño fue un gran imperio.

La verdad, Don Benito, es que no me sorprende ese discurso en boca de quien, como usted, hizo gala durante toda su vida de su españolidad, y mucho más con su obra, que es la que nos devuelve todo un siglo -el XIX- que se había perdido. Lo que no entiendo es por qué ese discurso es invocado a menudo por nacionalistas que luego hablan de soberanismo e incluso de independentismo. No me cuadra, y para ilustrar a los lectores entresaco algunas de las frases que usted pronunció entonces:

"Seamos, pues, los primeros y más fervorosos creyentes, y declaremos que el Archipiélago canario, centinela avanzado de España en medio del Océano, conoce bien las responsabilidades de su puesto, y en él permanece y permanecerá siempre firme, vigilante, sin jactancia ni miedo, confiado en sí mismo y en su derecho, sintiendo en su alma todo el fuego del alma española, que siempre fue el alma de las grandes virtudes, de aquellas que superan al heroísmo o en su forma más espiritual: la paciencia y el cumplimiento del deber- digo -y el cumplimiento más estricto del deber".

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Si le hablo de esto hoy es porque volvemos a vivir tiempos difíciles, y desde luego los nacionalismos distintos que se venden en el mercadeo diario de la política local lo invocan a usted, pero luego engordan el caciquismo y la desigualdad. Está claro que no lo han leído. Pero mire, don Benito, tal vez hay otro tipo de nacionalismo que es posible y que no se ha podido hacer presente, y que seguramente tiene que más que ver con el federalismo y la lucha de clases que con ese folclorismo barato que nos siguen vendiendo día a día.

Si le digo la verdad, después de tanta desidia por parte de nuestros políticos y de tanto desprecio desde la capital del Estado, tal vez su discurso hoy no sería el mismo. No lo sé, pero estoy convencido de que si volviese por aquí no le gustaría en que han convertido Canarias.

Siempre suyo.

Hace años que el planeta se ha enrarecido tanto que se está haciendo imposible vivir en él. Las organizaciones criminales son cada vez más poderosas y tienen una organización que para sí quisieran algunas instituciones oficiales, como la ONU o la UNICEF. En los años noventa se presentaba como terrible evidencia que el narcotráfico colombiano y sus cárteles podrían ser incluso más fuertes que el Estado, porque el dinero lo corrompe todo y en muchos casos así se evidenciaba.

piratas.jpgAhora vemos que eso no sucede sólo en Colombia, pues aparte del peligro y la imprevisibilidad del terrorismo islamista, muy difícil de controlar porque se mueve en la sombra y se mete en la vida cotidiana de Occidente, hay otras organizaciones que hacen temblar las estructuras de los estados donde se mueven. Un caso claro en México, sobre todo en su mitad norte, donde los narcos han creado una cultura de la muerte y la extorsión que supera cualquier intento del gobierno federal, porque en medio hay funcionarios de toda índole que se lucran con el crimen cuando debieran combatirlo.

Otro caso muy actual es el de la piratería en aguas de Somalia, donde los barcos pasan con miedo, como en la época de Barbanegra o el Capitán Providence (que era una mujer). Y si seguimos, vemos que en buena parte de Africa el crimen organizado es amo y señor de vidas y haciendas, o las bandas en Centroamérica, Los Angeles o Nueva York, el rebote de los antiguos militares del Este Europa que han montado mafias terribles que operan por todas partes, traficando con personas, secuestrando, extorsionando y poniendo en jaque a los Estados. Hablar de la Cosa Nostra o de la Camorra suena casi a vieja película, Esa es la verdadera guerra que nos espera en el futuro inmediato.

Los hados parecen haberse puesto de acuerdo esta primavera para exaltar a uno de nuestros poetas mayores, José María Millares. Por un lado, se reedita el inexcusable poemario Liverpool, se hace en la Biblioteca Insular una exposición sobre su vida y su obra, comisariada por el poeta Javier Cabrera, se ha programado un acto en el que se homenajeará al poeta a través de sus versos y los de otros poetas canarios, y como remache le es concedido el Premio Canarias de Literatura. No podrá quejarse José María de esta primavera.

Liverpool es uno de los libros referenciales de la poesía canaria del siglo XX. En cualquier circunstancia, sería un buen poemario, pero es que a menudo los libros adquieren otra dimensión por lo que representan. Publicar ese libro en 1949 era una osadía, pues no convencía ni a Tirios ni a Troyanos, porque los conservadores que se juntaron alrededor de los garcilasianos, con García Nieto y compañía, pensaban que aquella poesía carecía de raigambre en el devenir de nuestra literatura, era demasiado rompedora, y los que en el otro extremo ya hacían poesía social lo consideraron "un lujo cultural de los neutrales", que habría dicho entonces Gabriel Celaya. Entonces, o eras clásico o eras social, y Liverpool no se acomodaba a ninguna de las dos cosas. Desde ese punto de vista, fue un libro más valiente literariamente que aquellos en los que los poetas se jugaban la cárcel.

DSCN1785.JPGJosé María Millares es miembro de una fértil zaga. Apellidarse Millares Sall no es cualquier cosa, hijos del poeta y profesor Juan Millares Carló y de Dolores Sall, que era una excelente pianista. Hay una vena irlandesa por parte de madre, pues los Sall llegaron a Las Palmas empujados por la persecución a los católicos cuando le cortaron la cabeza a María Estuardo. Según el propio José María, su antepasado Sall que vino aquí era doctor en Teología y trabajó con el cabildo catedralicio. Y en medio, familiares ilustres, como el historiador Millares Torres o el polígrafo Millares Carló, que delatan un gen talentoso que se manifestó en José María y sus hermanos y hermanas, que destacaron en la música, la pintura o la literatura.

Ha sido un poeta prolífico, aunque seguramente el brillo de Liverpool ciega tanto que a veces no deja ver la larga lista de títulos de su obra poética. Todavía hay muchos manuscritos que esperan su publicación, pero el tiempo no es enemigo de la poesía, y eso lo sabe de sobra José María Millares, que ha visto cómo uno de sus libros más maltratados cuando nació, en 1949, se ha convertido en un texto legendario y fundamental para quienes quieran saber de la poesía canaria y de nuestra lengua en el siglo XX. Me refiero, claro está, a Liverpool, un poemario atrevido en las formas, escrito en versos no rimados, que no son libres, porque, como dice el poeta, un verso libre es un endecasílabo que no rima con el resto del poema.

Liverpool es un libro con nombre de ciudad, pero no es la ciudad lo que allí se plasma, sino el puerto, que puede ser cualquier puerto, porque los puertos de mar tienen todos algo en común, pero llamar Liverpool a un libro en 1949 también tenía otras connotaciones. Para las nuevas generaciones, encontrarse con un texto tan contemporáneo resulta sorprendente, y es que José María Millares, conocedor profundo de las reglas del poema clásico, quiso enganchar con los innovadores de antes de la guerra, los más atrevidos de la ya de por sí atrevida Generación del 27.

José Mª leyendo en su casa1.JPGAlberti y, sobre todo, Poeta en Nueva York, de Lorca, fueron sus espejos, igual que los relampagueantes versos de Residencia en La Tierra, el magistral poemario de Pablo Neruda. El no niega las influencias, al contrario, las reivindica, y eso entonces, en 1949, era una osadía, porque estaba siguiendo la estela de un poeta fusilado, otro en el exilio y un chileno comunista y republicano que dejó honda huella en el Madrid de los años treinta.

Fue en mayo de 1946 cuando el poeta publicó su primer libro de poesía, A los cuatro vientos. Ahora, después de muchos libros publicados, un largo camino como dibujante, músico y editor voluntarista, y con una torre de poemarios inéditos, José María Millares es un clásico en vida de nuestra literatura. Reseñado en diccionarios y antologías casi desde sus comienzos, su larga trayectoria poética se ha visto recompensada con diversos reconocimientos, de los cuales el Premio Canarias es el más reciente, el que más ha tardado, y que es un gran broche a una carrera literaria como la suya.

Porque la aventura comenzó hace muchas décadas, cuando a salto de mata aquella generación que luego se reuniría en Antología Cercada inventaba colecciones y revistas en una ciudad que era entonces un páramo, recién acabada la guerra civil. Así nacieron "Cuadernos de Poesía y crítica", que fue donde publicó A Los cuatro vientos, y más tarde Canto a la tierra. Eran libros cortos, cuadernos de pocas páginas, y se hacía de este modo porque la censura provincial sólo podía censurar menos de 32 páginas. Si se pasaba, tenía que ir a Madrid, y allí lo tachaban todo. Por eso hacían ese tipo de cuadernos. Cuando en 1949 se publicó Liverpool, se hizo de esta manera. De eso hace ya la friolera de sesenta años.

Antes, en Antología cercada, junto Ventura Doreste, Agustín Millares, Pedro Lezcano y el propio José María, entró el poeta gallego Angel Johan, que era mayor que todos ello unos veinte años, pero se reunía en el bar Polo con ellos. Era radiotelegrafista pero fue represaliado y se ganaba la vida dando clases de dibujo. Conviene referenciarlo porque tuvo su papel en aquellos tiempos difíciles.

Y se funda "Planas de Poesía" precisamente para editar Liverpool. Hablar de Planas de Poesía es nombrar la casa natural de José María Millares. Los dibujos los hizo un jovencísimo Manolo Millares, y el de la contraportada se convirtió en el logotipo. No se entiende muy bien esta nueva aventura, cuando ya existían otras colecciones, pero es que Liverpool no entraba en la mentalidad de los otros poetas que llevaban esas colecciones. Cuando salió el libro, se dijo que José María hacía este tipo de versos porque desconocía la preceptiva, y eso no era cierto, porque, como él mismo cuenta "yo estaba cansado de hacer sonetos y no solamente sonetos, porque me había leído con fruición a Góngora, a Carrillo de Sotomayor o al Conde de Villamediana. Para Liverpool me dejé influenciar muchísimo por Whitman y Neruda".

DSCN1366.JPGEl tiempo da y quita razones, y Liverpool es el primer libro de la postguerra que entronca con los innovadores del 27. Es sin duda más avanzado que los poemas que Celaya y Otero harían en la década siguiente, pero también se dijo entonces incluso que Liverpool era una deserción. Y no era así, se trataba de un libro con formas nuevas, pero también tenía su carga social, que engancha con poetas fusilados o comunistas, y le canta a Liverpool, pero lo mismo había podido hablar del Puerto de la Luz, o del de Barcelona. Dice el poeta: "Los puertos son todos iguales. Te encuentras borrachos, marineros, la estiba, las prostitutas, los que se venden por un vaso de sangre, esa miseria es social. Y luego los interiores, el gato que se muere en las axilas, el niño que muere de madrugada".

José María Millares tuvo siempre una vena plástica, y sus dibujos pueblan cuadernos y dedicatorias, y también, cómo no, la música sonaba en su mente mezclada con palabras que componían canciones populares. Dos de ellas, muy conocidas en la parranda, De Belingo y Campanas de Vegueta, fueron grabadas por primera vez por Mary Sánchez y Los Bandama. Luego las grabaron Los Sabandeños, Los Gofiones y otra gente que las ha cantado. Esa es una veta que José María ha mostrado poco, aunque una de sus canciones es nada menos que la música del carilón de la Catedral. Esa música casi oculta salió a la luz en un LP de vinilo en los años setenta, y es hoy casi un objeto de coleccionistas. Porque tampoco están muy lejos la música de la poesía, aunque si hablamos de un poemario como Liverpool habría que encomendarse a músicas muy ajenas a lo popular.

Estamos por lo tanto con José María Millares, un trozo de historia viva de la poesía canaria del siglo XX, autor de uno de los libros fundamentales en el trazado poético de todo un siglo, que yo estimo en media docena. No todos los poetas, ni siquiera los grandes poetas, pueden presumir de algo así.

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Este trabajo fue publicado ayer en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7.

No me sorprende que un juzgado de Barcelona haya dictaminado que hubo plagio en la novela con que Camilo José Cela ganó hace diez años el Premio Planeta.

Camilo_Jose_Cela-2[1].jpgLa verdad es que Cela fue siempre un especialista en hacer obras con un gran parecido a otras, pero que el público creyó porque las originales pertenecían a escritores de menor fama o simplemente eran extranjeros poco leídos entonces en España. Sólo dos ejemplos: La Colmena, que es indudablemente una buena novela, parece el espejo de Manhatan Transfer de John Dos Passos, y cuando se marchó a Venezuela a la sombra del dictador Pérez Jiménez, escribió otra, La Catira, que pretende ser otra Doña Bárbara, del autor venezolano Rómulo Gallegos.

Por si esto fuera poco, hay un reciente artículo de Andrés Trapiello (no lo enlazo porque está en un periódico de papel), en el que, además de poner a Cela a chupa de domine por su bravuconería, su machismo y su prepotencia muy ligada al poder franquista, viene a decir que la tan cacareada prosa de Cela es un batiburrillo extraído de Valle-Inclán, Baroja y otros, pero sin la gracia o la fuerza de estos. Ya he escrito en más de una ocasión que, cuando en el futuro se hable de la novela española del siglo XX, estarán en primera línea Valle, Torrente Ballester, Delibes, Goytisolo, Martín Gaite o Semprún, y Cela aparecerá en letra pequeña porque es Premio Nobel, algo así como Echegaray, que nadie lo lee pero que el peso del premio lo mantiene. Eso lo sabía Cela porque tonto no era, y se pasó la vida tratando de fijarse a la inmortalidad con el Nobel y el Cervantes. Pero la obra es otra cosa, y ya se vio en vida, cuando todo el mundo lo conocía y sus libros se vendían poco y se leían menos.

La prensa rosa se ha ido extendiendo como una mancha de aceite y ya tiñe hasta a los medios más serios.

retrato_reina_maria_antonieta[1].jpgEn la reciente vistita de Obama a Europa, uno de los centros de interés era el debut de Michelle, su esposa, como Primera Dama, sus confianzas con la reina de Inglaterra y su supuesta rivalidad en elegancia con Claudia Bruni, por no mencionar las constantes comparaciones que se hacían con Jackie Kennedy.

Ahora, que Sarkozy va a hacer una visita a España, ya se está especulando con un supuesto "duelo" de glamour entre Claudia Bruni y la Princesa de Asturias, asunto que no me extraña puesto que cuando se habla de doña Letizia es casi siempre para decir de quien es el vestido que luce o si lo repite, como ha sucedido últimamente.

Estamos en medio de una crisis de la que todavía no sabemos su tremenda dimensión, Francia es uno de los países que vertebran la UE y a nuestro medios lo único que les sugiere la visita de Estado del Presidente francés es si su esposa va a eclipsar a doña Letizia con su glamour. Estamos como en tiempos de María Antonieta, fiesta va fiesta viene en Versalles y al pueblo que lo parta un rayo. Pero claro, luego dirán que...

Tengo entendido que Ángeles González Sinde es la nueva ministra de Cultura, aunque por sus manifestaciones y por sus primeros movimientos en su flamante despacho da la impresión de que sólo es ministra de cine. Y la pregunta es ¿de qué cine? Ah sí de ese cine español que está en la ruina porque los internautas se lo bajan de Internet.

billetes.JPGCreo que Zapatero debiera nombrar unos cuantos ministros más, para que se ocupen con el mismo ahínco de la literatura, la danza, el flamenco, la pintura, el patrimonio arquitectónico, los yacimientos prehistóricos, el teatro, la música clásica, el circo, la música pop, el gregoriano...

A veces me pregunto si los políticos creen que somos tontos. Porque echar la culpa al desastre del cine a los internautas no se mantiene lo mires por donde lo mires. Y ya me gustaría saber a mí a dónde demonios va a parar el dinero del cánon que se cobra cuando compras CDs, cámaras, ordenadores...

Porque yo soy socio de la SGAE y todavía no me han dado mi parte, que en buena ley debe ser la misma que le corresponde a Serrat, a Trueba y a Ramoncín, porque el canon se basa en que es imposible saber qué es lo que se graba, y como nadie puede saber qué van a graban en esos CDs, lo justo es repartir lo 600 millones (o más) entre los 60.000 asociados. Es decir, me tocan al menos mil euros, señora ministra... Cada año, y ya van tres.


Sobre los ricos, La Iglesia y el paro

Como ve, don Benito, en Canarias no salimos de una para meternos en otra. Ahora es esa crisis financiera que nació en Estados Unidos pero que en España tiene una dimensión distinta porque se ha dejado galopar durante décadas al jinete de la especulación inmobiliaria, que casi siempre cabalga junto a los otros tres jinetes que destrozan cualquier proyecto colectivo: la avaricia, la corrupción y la mentira.

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Y si en España el asunto es grave, más lo es en Canarias, donde lo expuesto en el párrafo anterior es aún más sangrante, porque somos la frontera sur de la UE junto a un continente que ha sido expoliado y busca respiración y porque los años de bonanza no se han aprovechado para diversificar las fuentes de riqueza, sino para engordar las fortunas de unos pocos. Lo de siempre, don Benito, qué le voy a contar, pues cualquiera de los discursos que usted pronunció cuando fue candidato a Diputado a Cortes serviría hoy, porque el móvil e Internet no han cambiado lo fundamental en esta tierra: las desigualdades sociales.

Y mire por dónde, ahora es el obispo de nuestra diócesis, un levantino que lleva por aquí pocos años, el que pide a los canarios que cobren un salario que entreguen el diez por ciento para ayudar a aquellos que se han quedado en el paro. Yo entiendo la buena fe de Monseñor Cases -así se llama el obispo-, pero me temo que no se ha dado cuenta de que está pidiendo a las clases medias, las que a duras penas consiguen mantenerse a flote, y que son las que siguen moviendo trabajosamente la economía, porque si ellos no gastan llegaría el bloqueo.

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Ya sabe usted que a La Iglesia siempre le gustó pedir los diezmos, y ahora ha vuelto a hacerlo, pero deja atrás los miles de millones muertos de risa de la RIC, las inmensas fortunas que se han amasado en estos años y que ahora quieren invertir en Marruecos, Senegal y Cabo Verde con la disculpa de la cooperación con países emergentes para de ese modo evitar la inmigración. Usted sabe, don Benito, que ese es otro cuento chino.

Cuando el joven rico se acercó a Jesucristo con una moneda que llevaba esculpida la efigie del emperador romano, para tratar de pillarlo en un renuncio, el Galileo le dijo: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Decía hace unos días Julio Anguita que en España las administraciones públicas gastan al año tres billones en gastos superfluos. Y luego viene el obispo a pedir el diezmo a trabajadores que apenas ganan mil euros, si es que los ganan.

Don Benito, esto sigue igual, lleno de entorchados, millonarios (que son los nuevos aristócratas) y clérigos vestidos de pontifical. Y a los que decimos esto nos llaman ateos, porque se han adjudicado a Dios como una franquicia. Y no se cambia la sociedad con la caridad, sino con la solidaridad, y esta ha de ser profunda y total, no de un solo sector de la población que ya empieza a tener complejo de culpabilidad por tener trabajo. Nuestro obispo, si quiere hacer valer su peso, tiene que liderar un movimiento verdaderamente solidario, y en ese movimiento los que han amasado esas fortunas deben ponerlas sobre la mesa para crear riqueza para todos.

Siempre suyo.


Falta una semana para el partido Tenerife-Las Palmas y ya se agotaron las entradas. No sé cómo encajar esto, si como un disparate en plena crisis (no hay dinero para nada pero siempre aparece dinero para el fútbol), o es que se ha despertado el demonio del insularismo más radical, y se sigue prefiriendo ser tuerto con tal de que el otro esté ciego.

escudos.JPGEs verdad que el Tenerife va lanzado hacia Primera, y se comprendería que su afición estuviese eufórica, pero es que esto no sucede cuando el equipo tinerfeño juega con otros equipos. Y con la UD Las Palmas pasa lo mismo, es como si ganar al vecino fuese más importante que salvar la categoría o ascender.

Hace años que dejé de tener simpatía por los equipos de fútbol de esta tierra, porque no me dan garantías de transparencia, y son como una nebulosa rara que sólo crea deudas que finalmente se pagan con dinero público. Por eso, cuando al hablar de la UD Las Palmas lo llaman nuestro "equipo representativo" yo me pregunto: ¿representativo de quién? A mí, desde luego, no me representa. Y el Tenerife tampoco, y lo digo para que no haya lío.

foto-oficial-nicolas-sakozy[1].jpgPor si había alguna duda sobre la calaña de Sarkozy, él mismo se ha retratado en los periódicos, haciendo manifestaciones que lo delatan como un perseguidor del poder a toda costa, sin más consideraciones colectivas que el número de votos que cada candidato obtenga.

Dice que lo importante es ser elegido en las urnas, y por esa regla de tres quedan justificados los desmanes de Georges Bush, de Silvio Berlusconi, de Hugo Chávez o los suyos, que no son pocos. Las urnas por lo visto lo legitiman todo, y de poco valen los Parlamentos y las labores fiscalizadoras de la oposición. Siguiendo su discurso, cuando le damos el poder a alguien lo convertimos en la práctica en un dictador con fecha de caducidad a los cuatro años. Algo malo debe tener la excesiva permanencia en el poder cuando algunos países la limitan a dos mandatos (otros incluso a uno), y hay dirigentes que quieren cambiarlo para eternizarse.

Y es tremendo que los políticos piensen así, porque Sarkozy no es el único. Hace unos días, en el programa de TVE "59 segundos", Chaves se arrogaba todas las legitimidades habidas y por haber por el hecho de haber sido elegido seis veces consecutivas para presidir Andalucía. Es legítimo que se llegue al poder, pero no lo es todo lo que se hace desde él. Pero eso es predicar en el desierto.

Los soportes para transmitir la escritura han ido cambiando a través de los milenios. Desde las inscripciones prehistóricas en diversos lugares y con distintos matices, ha habido escritura esculpida en piedra, que nos dio documentos como la Piedra Roseta, escritura sumeria en tablillas de barro, de las cuales aún hay miles por descifrar, papiros, pieles curtidas y por fin el papel, que llegó desde China y se generalizó en Europa durante la Alta Edad Media y fue utilizado por copistas y autores originales.

Cuando llegó el papel, surgió rápidamente el libro encuadernado, hermosísimos manuscritos en los que se reproducían con mimo obras, tratados y leyes, ilustrados con la misma destreza que se escribía, en miniaturas que tienen por sí mismas un gran valor artístico y documental. Pero faltaba un paso más, una revolución que generalizara el libro y que este pudiera estar al alcance de mucha más gente. Este paso grandioso fue la imprenta, nacida a mediados del siglo XV en Alemania de la mano de Gütenberg.

Una vez la imprenta se hizo instrumento de uso común, el libro se convirtió en el principal vehículo de la cultura, pues si bien había música, pintura, escultura o arquitectura, todo quedaba recogido en libros que extendían el conocimiento por todas partes. No es concebible una eclosión cultural como lo fueron el Renacimiento y el Barroco sin la imprenta, es decir, sin el libro.

Durante cuatro siglos el libro fue el rey indiscutible de la cultura, y es evidente que especialmente de la literatura y de la ciencia, pues los nuevos conocimientos caminaban por toda Europa encuadernados en volúmenes que eran traducidos a todas las lenguas. Nunca en este tiempo se puso en duda la perdurabilidad del libro, hasta que llegó el siglo XX.

Con la generalización del gramófono y el cine se dijo que el libro quedaría reducido a espacios pequeños y muy concretos, porque si, por una parte, se podría tener la voz original de alguien y por otro la imagen en movimiento, nadie iba a interesarse por la escritura, como si Chéjov pudiera contar de viva voz sus cuentos. Se dijo entonces que el libro quedaría limitado a los clásicos muertos, puesto que nunca se podría tener las voces de Cervantes o Goethe.

lectura.JPGPero nada de esto sucedió, y cuando se generalizó la radio ocurrió algo parecido, y mucho más cuando el cine fue sonoro y más tarde la televisión entraba en cada casa, sin necesidad de salir a la calle para estar en contacto con el mundo. Y el libro siguió vivo, y por lo visto peligroso, porque tanto Mao como Pinochet se esmeraron en quemar libros, y no se les ocurrió destruir aparatos de radio o receptores de televisión.

Con la llegada de la nueva sociedad de la información se ha vuelto a poner en tela de juicio el futuro del libro. Internet suena como la panacea, y distintos soportes parecen querer derribar al libro de su pedestal como máximo instrumento de difusión de cultura. Que si lecturas en pantallas en una terminal conectada a una base de datos, que si las pizarras digitales que pretenden incluso sustituir la tiza tradicional en las aulas, que si en lugar de libro se puede tener un ordenador diminuto con posibilidad de suministrarle distintos artefacto cargados con esta o aquella obra literaria o científica.

Todo eso funciona y se usa, pero paradójicamente se venden más libros que nunca, porque el libro no necesita pilas, se puede leer al sol sin que sus rayos nos cieguen la pantallita y se pueden subrayar para destacar un teorema o un verso exquisito. Esta revolución de la comunicación a la que estamos asistiendo, sólo comparable en magnitud a la invención de la imprenta, se ha llevado muchas cosas por delante, desde la máquina de escribir a la carta personal, pero curiosamente el libro no sólo resiste sino que se fortalece ante este nuevo embate de la tecnología.

No tengo vocación de profeta y por lo tanto desconozco qué va a ocurrir en otros diez o veinte años con los avances tecnológicos incorporados a todo tipo de instrumentos, desde ordenadores portátiles a móviles, pero no creo que el libro encuadernado y de papel, tal y como lo conocemos hace más de medio milenio, desaparezca así como así. Hace unos días vi una entrevista con Salman Rusdhie en el que se le preguntaba por el futuro del libro. Él, que es un hombre contemporáneo hasta el punto de hacerle letras a su amigo Bono para canciones de U-2, vino a decir que mucho ha de cambiar el mundo para que desaparezca el libro de papel encuadernado.

Y este mes de abril, que es el mes dedicado a la celebración del libro, es tan buen momento como otro para reflexionar sobre el futuro de los canales por los que la ciencia, el arte y la literatura van a caminar por las redes veloces que hemos creado. Es indudable que cuando escribo un post en mi blog a veces recibo respuestas de lugares tan distantes como Valparaíso (Chile), o que una de mis novelas, publicada en el año 2000 en este periódico en formato digital fue leída por estudiantes de español de Nueva Zelanda.

Pero incluso esas personas que cazan novelas en la red finalmente quieren tener el libro en papel, y acaban pidiéndolo, aunque no exista en ese formato. La prueba es que escritores tan populares como Pérez-Reverte o Vázquez-Figueroa que han publicado novelas en la red, cuando esas mismas novelas fueron editadas en libro se vendieron en la misma cantidad que otras que nunca pasaron por la red. Es decir, el libro se resiste a morir.

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Este trabajo fue publicado ayer en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7.

Dicen algunos psicólogos que los seres humanos tienden siempre a ocultar lo más íntimo, incluso quienes se desnudan en público. Me refiero a esa intimidad que no está en la piel, y es por eso que las personas se ponen muy nerviosas cuando acuden a la consulta de un dentista o de un ginecólogo, porque es como si fueran a permitir que alguien descubra cosas que ni ellos mismos conocen.

resmag[1].jpgSuele suceder también cuando la gente se hace análisis de sangre, y no es miedo al pinchazo, sino a lo que pueden descubrir a través de su sangre. También es miedo a saber algo que tal vez preferirían ignorar. Y esto sucede también cuando alguien entra en el tubo en el que se realizan las resonancias magnéticas. Muchas veces es claustrofobia lo que agobia al paciente, pero otras es ese miedo inconsciente a que se descubra algo que probablemente no le guste.

Y no es claustrofobia en muchas ocasiones porque sucede que la persona que entra en la máquina trabaja en espacios muy cerrados, es un deportista que explora recónditas grutas submarinas o se mete a resolver un problema técnico en tubos aún más estrechos que los de la resonancia. Es el miedo a que sepan y sobre todo el miedo a saber.

Esto es un extracto de un relato publicado en la desaparecida revista Fetasa hace tantos años que ya ni me acuerdo. Creo que va con la fecha:

"Entró en la discoteca cuando ella casi se iba, y al verlo se puso de pie. Sin palabras, entraron juntos a bailar una canción lenta de Elvis Presley. La suerte estaba echada. A las nueve la dejó cerca de su casa, no fueran a verla bajar del coche y le llevaran la novedad a su padre. Le dijo que en la madrugada colgaría la bandera republicana en la entrada de su Escuela, y al instante ella le pidió que la fuese a buscar a las doce. Aparentemente fue un acto de irresponsabilidad, podría delatarlo a la policía del tirano, apenas la conocía pero ya confiaba en ella.

image001[1].jpgFueron puntuales, después de que él anduviera sin rumbo por la ciudad durante las tres interminables horas que faltaban, y ella se entretuviera echando aceite furtiva de máquinas de coser en las bisagras de su casa para que no chirriasen y descubrieran su salida nocturna. Llegaron a la puerta del centro en el que ella estudiaba y estimaron que era demasiado temprano para la subversión. Se sentaron en el coche y fue como si sonara un "siempre".

Hacía frío. Ella tiritaba, seguramente porque aquel abril necesitaba más abrigo que el que pudo disimular antes de su escapada. El abrió el maletero y sacó la bandera, que olía fuertemente a gasolina porque aquel Volkswagen escarabajo que conducía tenía el depósito debajo del portabultos, y siempre había pérdidas de combustible con los baches. Le hizo varios dobleces a la bandera y, para protegerla del rigor de la madrugada, la envolvió en ella, como a las heroínas.

carmela1.JPGElla dejó de tiritar, tal vez por el abrigo de la bandera o porque ya iba acostumbrándose a un nuevo calor. La sentía latir bajo la franja malva de la bandera. Sus manos se movían levemente sobre su cintura prisionera del amarillo, mientras el calor de su pasión adolescente traspasaba el rojo de la tricolor en el comienzo de sus piernas.

Eran más de las tres cuando la devolvió a la legalidad de su dormitorio, aunque su cuerpo iba impregnado de caricias y del olor a gasolina. Juntos habían colgado de la solitaria farola la bandera republicana, aquellas tres franjas que arderían apenas amaneció, cuando la policía hizo limpieza de violetas por toda la ciudad.

Así es el amor republicano, un juego sin fin, que comenzó con Elvis y cambió a rojo, amarillo y malva al Paint it black de Mike Jeager que escuchaban en la radio del coche bajo la luz de una farola solitaria durante la madrugada de un viernes, catorce de abril, embozados y emboscados tras una bandera tricolor".

***
Para que nadie se ponga a especular, esto es un cuento, y la chica de la bandera republicana de la foto es Carmen Maura en la película !Ay Carmela!

Parece que nunca pasa de actualidad la fábula de nuestro paisano Tomás de Iriarte en la que dos conejos discuten si los perros que los persiguen son galgos o podencos. Pues en esas seguimos, con el Senado casi en bloqueo institucional conejos.jpgy mientras discutiendo si fue primero el huevo o la gallina. No es la primera vez que lo digo, pero pocas veces se hace tan necesario un gobierno de concentración como en la actual coyuntura, y esto vale para España y para Canarias.

Pero no. Ahí siguen discutiendo sandeces, aparcando iniciativas y dejándolo todo al albur de una posible victoria electoral en los próximos comicios, sean cuando sean. Lo más triste es que eso nada va a solucionar, porque, gane quien gane, se invierta o no los equilibrios de poder, por lo visto estamos condenados a no tener oposición constructiva ni gobierno que propicie que todos arrimen el hombro.

Galgos o podencos, qué más da. Al final de la fábula, mientras los conejos discutían algo tan superficial, lo perros los atraparon. Fin de la historia. Pregunta con moraleja: ¿Cuándo vamos a tener unos políticos -y políticas- que nos hagan sentir seguros y orgullosos de ellos como en aquella rareza histórica que fue la Transición?

Sobre el teatro Pérez Galdós

Ignoro si estará al tanto de la trayectoria del teatro que lleva su nombre en Las Palmas de Gran Canaria. Ya sé que a usted le hizo mucha gracia en su adolescencia que se construyera un teatro junto al mar, incluso hizo unos dibujos satíricos en los que los peces aplaudían desde los palcos o se entraba en barca por el pasillo principal. Pero aquello hoy casi no tiene sentido porque el mar se ha alejado a causa del relleno que se hizo en la desembocadura del Guiniguada, que ya tampoco es tal, porque está cubierto por una autopista.

retrato5].jpgPero volvamos al teatro. Las ironía de la vida, y sobre todo el peso de su nombre, hicieron que en 1902 se le cambiase el nombre a aquel teatro, que entonces se llamaba Tirso de Molina, por el suyo, el actual, Teatro Pérez Galdós. Eso da idea de que en vida se le respetó mucho en su tierra, y que no es verdad ese rum-rum que dice que aquí se le detestaba. Algo se le debía querer cuando incluso la población le dio su voto cuando se presentó a diputado por esta circunscripción, como tampoco es verdad que usted nunca volvió a pisar su isla. Me contó María Dolores de la Fe que, en sus últimos años de vida, casi ciego, mandó llevar picón de Bandama para cubrir el caminito que iba por el jardín de su casa hasta un banco donde solía sentarse para tomar el sol. El ruido del picón le hacía de lazarillo y le guiaba hasta su destino.

Luego el teatro se quemó y fue restaurado con las pinturas tan hermosas de Néstor Martín-Fernández de la Torre en los años veinte. Y ahora ha vuelto a renacer, con una reforma espectacular, que no sé si será de su gusto, pero técnicamente es desde luego inmejorable. Es un gran teatro, pero, ¡ay!, no se dice claramente pero es como si tuviera vetada la palabra. Desde su reinauguración sólo hay espacio para la música clásica en sus distintas modalidades. Dicen que van a poner su incombustible Electra, pero eso no es suficiente. El argumento es que el Cuyás es un espacio para el teatro, pero es que también tenemos el Auditorio Alfredo Kraus para la música.

caricatura5[1].jpgEn resumidas cuentas, que me parece tremendo que la palabra tenga poco espacio en el Teatro Pérez Galdós, donde hemos visto a los mayores actores y actrices de la escena canaria, española e internacional, y desde Calderón y Lorca, a Ibsen y Claudio de la Torre, cientos de autores han dejado su impronta en el aire de una sala que es de todos los canarios, no sólo de los patricios que se empeñan en considerar que la música es propiedad exclusiva de una clase social. No creo que a usted eso le gustase, don Benito.

En fin, que estoy muy contrariado, y me duele que se destierre la palabra de un escenario tan colosal. Y no sólo la palabra, pues tampoco hay demasiado entusiasmo en programar otras actividades, como danza o incluso música popular, pues también es historia de esta ciudad las apoteósicas actuaciones de nuestros grandes cantantes y grupos musicales. Yo entiendo que Wagner merece mucho respeto, pero no creo que eso sea excluyente con el que se le debe Néstor Álamo o los actores y actrices de esta tierra. También es de ellos ese teatro.

Como ve, don Benito, pasan los años, incluso los siglos, y estamos donde estábamos. Cada vez que releo su obra me percato de su actualidad, y estoy seguro de que usted preferiría que fuesen menos actuales porque ya habríamos superado muchas cosas. Es que a menudo, releyendo pasajes de Doña Perfecta, tiene uno la impresión de estar leyendo la prensa de hoy, no una novela publicada en 1876.

Siempre suyo.

images[2].jpgDespués de tanta representación del dolor, de que la lluvia haya fastidiado el puente a más de uno y de dos, y hasta de ese via crucis que parecen haber representado los nuevos ministros de Zapatero, creo que en este sábado lo mejor es buscar la paz a través de una sonrisa. Podríamos recordar a Mari Trini, pero también con una sonrisa, porque ella siempre fue una mujer libre.

Uno puede buscar la sonrisa releyendo a Boris Vian, escuchando con nostalgia la yenka primigenia o de cualquier otro modo, aunque yo creo que la mejor fuente de risa es el humor puro y duro, sea de Les Luthiers en distintos gags, de Luis de Funes en la inolvidable persecución de Fantomas y siempre la ternura de Charlot. La sonsrisa es la mejor manera de estar en paz.

El Viernes Santo siempre ha sido un día oscuro, porque es como la exaltación de la muerte. Aunque sea un día luminoso, en la memoria de todos está esa tarde del Santo Entierro, que es silencioso, lúgubre y a veces terrorífico. Recuerdo que de niño no entraba solo en la iglesia de mi pueblo porque hay un Santo Sepulcro de Luján Pérez que es tan realista que parece que en verdad hay un cadáver en aquella urna de cristal.

yacente].jpgEn la iglesia de Guía de Gran Canaria hay otro Cristo Yacente de Luján, que es en verdad impresionante, aún más que el de mi pueblo, porque es como la representación escultórica de la muerte. Y es este culto a lo tétrico lo que no comparto de la puesta en escena de la Semana Santa, que se supone es una celebración nada más y nada menos que de la salvación del género humano. Pero nos lo pintan negro, triste, de tal manera que uno siempre se imagina el Viernes Santo nublado y espectral.

Por eso no me gusta el Viernes Santo, y por el contrario me encanta el 1 de enero, porque aunque llueva, en mi memoria siempre es un día soleado y alegre. Y sentimos con la memoria.

Jon%20Voight[1].jpgCuando nos cuentan las malas relaciones que tienen Jon Voight y su hija Angelina Jolie, o las penurias que pasaba la madre de Demi Moore en un remolque mientras ella nadaba en dólares tenemos que pensar que la fama debe tener algún mecanismo que nos embrutece. Por mucho que nos justifiquen una ruptura de pareja que lleva aparejado el alejamiento de la hija, o el alcoholismo de la madre de la protagonista de Ghost, siempre hay un modo de tender puentes, y más si a menudo se trata sólo de dinero, que en estos casos suele haberlo a espuertas.

Y es que suelo llevarme sorpresas y decepciones con personajes que son grandes artistas en cualquier género, que luego descubres que en su vida privada eran unos seres terribles. Unos maltrataban a su mujer y a sus hijos, otros traicionaron a todo bicho viviente, y la mayoría de ello son unos ególatras intratables. Y no se comprende cómo gente con una sensibilidad tan desarrollada para las artes, que pueden emocionarte interpretando a un personaje, o componen una partitura que te deja sin respiración, sean en la vida cotidiana unos bestias o simplemente unos pedruscos que respiran por casualidad. Eso es para mí un misterio.

No entiendo por qué se pide tanto que cambien a unos ministros cuando los que vienen detrás son más de lo mismo. Y en el caso de los cambios que ha hecho Zapatero ya no sé ni cómo calificarlos, porque si la gran novedad es traerse a Chaves de Andalucía, apaga y vámonos. Lo de Angeles González-Sinde es que me niego siquiera a comentarlo. Secillamente sobrecogedor.

gggg.jpgNada tengo contra Zapatero. Al contrario, es un tipo que me cae bien, pero es que no entiendo por qué, en una situación tan problemática como la actual, se empeña en mirar dentro de su partido. En estos momentos yo esperaba que se abriese a la sociedad y diese un giro con gente valiosa. Lo ha hecho con Gabilondo, que ha demostrado su valía, pero los demás...

Tal y como están las cosas, habría que cambiar a más ministros, y sobre todo poner sobre la mesa un proyecto que buscase el consenso de las otras fuerzas políticas y de los agentes sociales. Nada de nada, Zapatero se piensa el cambio entre una foto con Obama y un viaje a Istanbul. Tampoco es que el PP ayude mucho, o que algunos dirigentes de ERC digan que la solución a la crisis es la financiación de Cataluña. Es que se oyen unas cosas...

Abril es de negra memoria para los italianos, especialmente para los que habitan la zona central de la península, que coincide con el lugar donde se unen -y por lo tanto chocan- las placas euroasiática y africana. Si trazamos una línea recta de norte a sur, desde Ancona, en la costa del Adriático, y Catania, en la isla de Sicilia, veremos que coincide con una falla subterránea que es la que da lugar a que es esta sea una zona de gran actividad geológica, donde los terremotos son frecuentes y los volcanes especialmente agresivos.

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En esa línea encontramos la ciudad de L'Aquila, que ayer fue arrasada por un terremoto, y luego El Vesubio, en la bahía de Nápoles, más abajo Strómboli y ya en Sicilia el Etna. Es la región sísmica y vulcanológica más poblada de La tierra, y por ello siempre hay muchas víctimas.

Decía al principio que abril es de triste memoria porque fue el día 7 de ese mes, en 1906, cuando tuvo lugar la última gran erupción dañina del Vesubio, que destruyó buena parte de Nápoles y mató a más de 100 personas. Fue una de tantas erupciones, pues raro es el siglo en el que el Vesubio no haya tenido media docena. Ahora lleva en silencio desde 1944, no así el Etna, que es casi constante y Strómboli, cuya última gran erupción fue en 1980 (hubo otra pequeña en 2007).

L'Aquila ha sido también azotada por la furia de La Tierra en muchas ocasiones, y los italianos volverán a levantarse y a construir sus vidas sobre los escombros de los terremotos o sobre las lavas de los volcanes, como han hecho siempre en esta zona. Se diría que aceptan su destino.

El paseo que ha dado Obama por Europa se parece mucho a la gira de una estrella del rock. Siempre sonriendo, siempre acompañado por su esposa con un modelito diferente cada vez, dando la impresión de querer rememorar aquella mítica gira de John Kennedy y Jackie que los consagró como la pareja más glamurosa de la política del siglo XX.

En aquel viaje de los años sesenta hubo dos momentos que siempre se recuerdan, uno político y otro simpático. El primero fue cuando, para mostrar el apoyo de Estados Unidos a una futura reunificación de la entonces partida ciudad de Berlín, el Presidente dijo: "Yo también soy berlinés".

El segundo momento para el recuerdo es la llegada de la pareja a París, recibidos multitudinariamente y fascinados los parisinos por la elegancia de Jackie. Al ver que la gente estaba más pendiente de su esposa que de él, Kennedy se dirigió al público con esta frase: "Yo soy el tipo que acompaña a la señora Kennedy".

321.jpgEran otros tiempos, y ni Europa es la misma, ni Obama llega como el gran salvador pues Estados Unidos tampoco está en cima económica como entonces, ni Michelle, su esposa, puede acreditar el glamour de Jackie, aunque en su favor hay que decir que lo intenta, pero encima tiene competencia europea en Claudia Bruni, la fascinante esposa del presidente francés.

Sobre su Premio de novela, que ya no existe

Es triste que en la ciudad que lo vio nacer hayan eliminado un premio de novela que llevaba su nombre. Pero estas cosas ocurren aquí con demasiada frecuencia, porque los criterios culturales los marcan los políticos, y a veces ni ellos, sino sus miedos a los poderes fácticos que nunca se acaba de saber quiénes los forman.

Benito_perez_galdos_y_perro_las_palmas_1890[1].jpgPero es que somos maximalistas para lo bueno y para lo malo. Yo gané ese premio hace casi 25 años, y dos años después como ganador de la última edición formé parte de jurado. Y ocurrió que en la reunión de ese jurado en el que yo estaba, un componente que nunca había escrito nada creativo, ni tenía peso crítico, ni nada de nada, y que estaba allí sentado porque supongo que actuaba como comisario de eseos poderes que lo mangonean todo, propuso que el premio quedara desierto. Esto puede ocurrir si se estima que las obras presentadas son muy endebles y no hay al menos una que pueda publicarse con dignidad, pero en aquella ocasión no era el caso, porque los cuatro jurados restantes pensábamos que sí que había nivel para dar un premio.

El argumento de aquel erudito a la violeta fue demoledor, y agárrense que esto es para enmarcar. Aquel "renacentista", que por lo visto tenía suma autoridad en todas las artes, fuera literatura, danza, pintura, música o lo que se terciara, dijo como el que pronuncia una sentencia: "Es que para ganar el Premio Pérez Galdós hay que ser tan buen novelista como Don Benito". Genial, en tres segundos me había elevado a la misma categoría que usted, don Benito, puesto que yo había ganado dos años antes el premio que llevaba su nombre. El argumento, si no fuese tan mezquino es hasta surrealista.

Si nos guiamos por el razonamiento de aquel administrador de la mediocridad con ínfulas de Leonardo Da Vinci, para ganar determinados premios hay que ser tan buen poeta como Juan Ramón Jiménez, tan extraordinario tenor como Alfredo Kraus, tan excelso dramaturgo como Lope de Vega o tan alto novelista como usted, si estos premios llevan tales denominaciones. Lo terrible del caso es que, por mucho que argumenté que aquel premio era una vía de salida especialmente para autores noveles, los otros tres miembros del jurado, acaso amedrentados por el poder de quien sostenía el impostado prestigio de aquel Da Vinci, no por sus disparatados razonamientos, le siguieron la corriente y votaron por dejar el premio desierto. Mi perplejidad dio paso a la consecuencia de entender que en una sociedad llena de miedos el mayor disparate se convierte en normalidad.

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Y fue así cómo me convertí en el último ganador de aquel premio, y los políticos de turno se apresuraron a corroborar el desaguisado quitando de la programación cultural del Cabildo de Gran Canaria el Premio de Novela Pérez Galdós, otra infamia más contra la cultura de esta tierra. No me extraña que aquí todo se agoste porque con estos antecedentes también se otorga cada tres años el Premio Canarias, y le aseguro que ahora mismo hay una larga lista de personas que lo merecen en varias modalidades y que la mayoría no lo obtendrán porque, aunque alcancen a cumplir cien años, llegará antes la muerte que el premio.

Así se fueron sin el galardón figuras tan incontestables como Joaquín Artiles, Jesús Arencibia, Pino Ojeda, Félix Casanova de Ayala, Josefina de la Torre, Pilar Lojendio, Santiago Santana, Pino Betancor, José Antonio Ramos... Y ahora mismo tienen trayectoria y merecimientos para ser Premio Canarias nombres tan fundamentales en su actividad como Totoyo Millares, Juan Jiménez, Juancho Armas Marcelo, José Luis Fajardo, Cecilia Domínguez, Maximiano Trapero, Víctor Ramírez, Pascual Calabuig, Mary Sánchez, Elsa López, Giraldo, Jorge Rodríguez Padrón, Juan Barbuzano, Ramón Trujillo, Eugenio Padorno, Guillermo González, Taburiente, Gelu Barbu, Luis Molowny, Los Gofiones, Juan Carlos Valerón (por deportista, por artista y por buena gente)... Eso, don Benito, es mezquindad, ni más ni menos. Pero eso usted ya lo sabe.

Siempre suyo.

Yo creo que cada uno es como es y en el fondo no se cambiaría por nadie. Al poeta francés Paul Éluard le preguntaron quién querría ser si volviera a nacer y él contesto: "Yo mismo, pero más acabado". Pero si jugamos a cambiarnos por alguien, la última persona que yo querría ser esta semana es José Luis Rodríguez Zapatero.

mamama.JPGA todo el follón que hay debido a la crisis hay que añadirle el papelón que se le presenta al perder apoyos en el Congreso debido a su pacto con el PP en Euskadi, la intervención de Caja Castilla-La Mancha y la resaca del asunto de las tropas en Kosovo. A estas horas, no debe saber qué hora es ni dónde está, pues en poco tiempo se ha tirado 12 horas de ida y otras 12 de vuelta hasta Chile para hacerse una foto con Biden, el Vicepresidente norteamericano. Luego está lo del G-20 en Londres, La OTAN en Bruselas, La Alianza de Civilizaciones, el encuentro en Praga con Obama y el rebote del PP por haber metido en canales judiciales la Ley de Caja Madrid. Y eso por enumerar solamente lo gordo.

Da vértigo sólo pensar en una agenda así, y lo más curioso es que él parece muy a gusto. Eso se supone que es gobernar, pero yo estoy convencido de que, ni aun siendo un superhombre, se puede tener controlado tanto asunto. De todas formas, le deseo la mejor gestión posible por la cuenta que nos trae a todos.

Dicen que nada hay que tenga más miedo que el dinero, y así debe ser, porque quienes tienen media docena de euros en un banco andan mosqueados con tanta inestabilidad. El problema es que nadie se fía de nadie, y eso sólo se resuelve con confianza. Esa es la receta que da todo el mundo, pero la pregunta del millón es cómo se devuelve esa confianza.

ariadna1.JPGHay que tener en cuenta que una parte de esta crisis ha sido generada porque algunos empresarios poco responsables (no todos por suerte), han aprovechado el ruido para hacer caja, cerrando grifos y mandando gente al paro. Para mí no tiene explicación que un restaurante que estaba siempre lleno y sigue lleno haya despedido al 30% de su personal. Es evidente que se está aprovechando de la coyuntura, pues con menos gastos hace la misma caja.

En este sentido, las administraciones deberían ser muy severas. Cuando hay razones para ello, hay que aprobar las regulaciones de empleo y apoyar a las pymes, pero esas cosas hay que mirarlas con lupa, porque de otra forma, aún con la incuestionable crisis real, no se explica el exagerado aumento del desempleo. Habría que tirar del hilo de Ariadna y llegar al fondo de la cuestión, porque a la larga perdemos todos.

Los libros van llegando a mi escritorio, unas veces gota a gota, otras en cascada, y siempre suponen una alegría, una curiosidad, como una carta cerrada que abrimos con expectación por ver qué nuevas nos traen. Los libros tienen vida propia, y a menudo se imponen al lector o se hurtan a nuestra mirada caprichosamente. Cuando conocemos al autor, el libro tiene el añadido de saber en qué anda su creador, y a veces hay más de un creador en un libro, porque hay ediciones que son objetualmente bellas. Si el contenido literario es estimable, doble alegría.

Como acaba de entrar la primavera, y esta suele relacionarse con la poesía, yo relaciono a su vez la palabra poesía con todo lo que está bien escrito, de forma creativa y sólida, y en este caso esos libros que ocupan mi espacio me traen noticias de viejos y nuevos amigos, y de tiempos futuros sugeridos y de pasado que no debemos olvidar.

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Gas Editions es una editora cuidadosa, que se mueve entre la literatura y las artes visuales, pues cada una de sus presentaciones es una apuesta estética. Conocíamos muchas internadas de esta editora en el campo literario, siempre como apoyo de las artes plásticas, pero esta vez ocurre al revés, puesto que es la poesía la que lleva el timón de un libro realmente hermoso. Me refiero al poemario de Macarena Nieves Cáceres que lleva el título de Lo que la tierra alberga, con ilustraciones de José Luis Luzardo, una edición muy cuidada que entra en el territorio de los caprichos bibliófilos.

No se queda ahí, puesto que la poeta serpentea entre lo cotidiano para adentrarse en lo esencial. Porque como dicen los versos de esta obra "Aprendimos a caminar / con piedrecitas / en los bolsillos". La forma en que Macarena construye su discurso poético va de lo evidente a lo ignoto casi de manera imperceptible, y plantea tremendas preguntas sin que lo parezca. Cuando dice "Hoy dejé de amarte / a las cinco menos / cuarto de la tarde", nos conduce a lo intangible que son los fundamentos por los que se produce el amor y el desamor. Será porque la poesía trata de explicar lo inexplicable, y en la voz de la poeta "Todo lo que no es temblor / es tiempo vencido".

Tengo también entre manos dos libros de relatos de José Manuel Brito, que se titulan La niña del malabarista y Trayectos. Brito es un autor silencioso y discreto, que ha ido construyendo una obra narrativa muy solvente. Se ha internado en la novela, pero su fuerte -al menos en su ya larga lista de publicaciones- es sin duda la distancia corta, y forma parte de ese renacer del cuento que hoy tiene magníficos cultivadores, como el propio Brito, Alexis Ravelo, Angeles Jurado o la recordada Dolores Campos-Herrero. Brito es un escritor que practica la idea de Ulises "no hay por qué llegar primero, lo importante es llegar", que suele esgrimir el poeta Pedro Flores, autor también de un magnífico libro de relatos. La trayectoria de José Manuel Brito es como la de algunos de nuestro mejores poetas y narradores, sin algaradas pero insoslayable, y ejemplos parecidos tenemos en nombres como Antolín Dávila o Luis Junco, cuyos libros van construyendo un edificio sólido ladrillo a ladrillo.

Por último quiero reseñar la reedición de la biografía del doctor Domingo Déniz Grek, un libro que don José Miguel Alzola dio a la estampa en 1960 y que ahora se reedita lujosamente y con un diseño impecable con un apéndice gráfico muy interesante. Don Domingo Déniz fue un ilustre médico de esta ciudad, que vivió entre 1808 y 1877, que se distinguió casi como un héroe en la epidemia de cólera que hubo en esta isla a mitad del siglo XIX. Pero este libro no es sólo una biografía, es la foto fija de la ciudad de entonces, con la prosa limpia de gran escritor que tiene Alzola, al que aprovecho para felicitar en sus primorosos 96 años cerrados el 24 de marzo. La obra de este autor es también silenciosa, gota a gota como el agua de una pila de destilar; ha ido indagando, descubriendo y levantando acta de nuestra historia en distintas vertientes, pues se ocupa de los grandes hechos y de los pequeños detalles, del arte religioso o de los patricios que cimentaron esta sociedad y que para la mayoría son sólo el nombre de una calle.

El doctor Domingo Déniz fue uno de estos hombres, que incluso escribió una historia de Canarias que permanece inédita. Tal vez por la complicidad del apellido, me cae bien este personaje, improbable tío-tatarabuelo mío puesto que nunca se casó, y ya sabemos que entonces sin matrimonio no había apellido. Si estamos en la familia será de forma tangencial.

Y hay otros libros que acaban de llegar a mi escritorio, como la última novela de Víctor Ramírez o la nueva edición de Liverpool, obra referencial del poeta José María Millares, también vivamente lúcido a sus 87 años.

***

Este trabajo fue publicado ayer en el suplemento Pleamar de la edición impresa de Canarias7.

Disculpen que hoy esta nota sea más larga de lo habitual, pero es que se cumplen 70 años del final oficial de la Guerra Civil española, y digo oficial porque, a partir de entonces y durante muchos años, siguió habiendo guerra, pero entonces sólo había un bando que mataba y otro que moría. Durante décadas, el 1 de abril fue celebrado por los vencedores como Día de la Victoria contra el gobierno legítimo de la II República, y no entiendo esa palabra cuando quedan atrás un país arrasado y un millón de muertos.

picasso_guernica[1].jpgMucha gente puede pensar que aquella guerra entre compatriotas fue un caso aislado en la Historia de España. Lamentablemente no es así, y enumerar las guerras civiles habidas en este país desde el siglo XV, que es cuando se conforma algo parecido a lo que hoy es España, necesitaría un espacio muy largo. En cada siglo hubo al menos tres, y en algunos más. Si a eso le sumamos otras que hubo contra estados extranjeros, podría decirse que no hubo generación que no luchase en una. Es decir, una guerra cada 20 años de media. Esa es nuestra historia negra.

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Este espíritu guerracivilista es genético, y permanece, lo vemos todos los días, no sólo en el terrorismo de ETA (que algunos llaman la IV guerra Carlista), en cómo tira Cataluña de la cuerda o en las soflamas de algunas emisoras y medios que no nombro para no tener que buscar abogado y procurador. Y la jerarquía eclesiástica siempre en medio (no confundir con los católicos). Tal vez estamos llegando a la madurez y ya somos capaces de no llegar a las armas de forma generalizada, y por ello tenemos que celebrar estos setenta años, porque es el período más largo de nuestra historia en la que no ha habido una guerra civil declarada.

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Guerras sí que ha habido; la hubo en Ifni y también en El Sahara, aunque esta se ocultó y aún se sigue ocultando en parte, pero todavía hay quien está sufriendo las secuelas de aquellos hechos. Y si nos descuidamos, el 23 de febrero de 1981 nos habrían metido en otra, porque el reloj biológico del fratricidio parecía imponer otro enfrentamiento. No es raro por lo tanto que se escuche decir a personas muy mayores que aquí está haciendo falta una guerra. Es la costumbre.

Pero no hace falta ninguna guerra, y para eso tenemos que tratar cada día de arañar un poco más de democracia, la única vacuna contra el guerracivilismo. No la habrá, y hoy podemos decir que mi generación es la primera de la Historia de España que no vivió una guerra civil y la última que sufrió una guerra. Cuando hay problemas, matar gente no los resuelve, es tan evidente que uno no se explica el por qué de tantas guerras. Y todavía hay quien no entiende por qué salimos todos a la calle cuando nos metieron de paquete en la guerra de Irak (Ah, claro es que ya tocaba entrar en una).

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