Yo creía que los conspiradores reunidos en un lugar oculto alrededor de una mesa para hacerse con el control del poder era cosa de cómics, el malo Lex Luthor escondido en una cueva en la que tiene tecnología punta almacenada para volar el planeta. Ahora me doy cuenta de que los cómics se limitan a reflejar la realidad, y hay Jockers agazapados en todas partes.
También creía que, cuando se organiza un evento de la envergadura del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria estaban atados todos los cabos, y el primero es el presupuesto para sacar adelante un programa, que de otra cosa sería pura fantasía. Y he visto que no, que hasta el último momento la cosa ha estado en el aire. Así no se puede trabajar.
El problema no es que un año se suspenda el Festival por falta de dinero, eso puede ocurrir y ha pasado en las mejores familias. Lo que no puede hacerse es tener colgando de una tela de araña todo un programa, que si se viniera abajo dejaría a la altura del betún la consideración de seriedad que debe tener un festival de cine. Y el de Las Palmas es serio.

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