los blogs de Canarias7

Archivos Diciembre 2008

catedral santa ana.JPGDicen que no hay demasiadas razones para esperar mucho del nuevo año. En realidad los años no dan ni quitan, son un mera medida del tiempo humano basado en el tiempo astronómico, y los años son buenos a malos según la vaya a cada cual.

Yo, sin embargo, espero que en este próximo período de 365 días todo vaya mejor, aunque eso es un modo de hablar, porque seguirán pasando cosas, buenas y malas, es la vida. Cuentan que, al terminar la misa del 31 de diciembre del año final del siglo XIX (no sé si 1899 o 1900, que hasta para eso hay opiniones), un obispo ofició una oración fúnebre por las almas de todos sus diocesanos. Los canónigos de su catedral le expresaron su sorpresa, porque en vísperas de año y siglo nuevos se esperaba de él algo más alegre.

-¿Alegre? -argumentó el obispo-, he rezado un responso porque vamos a entrar en un siglo del que no vamos a salir vivos los que estamos en edad de pecar.

Pues eso, que el obispo tenía razón pero se pasó siete diócesis. Todavía no he decidido si el clérigo de mi relato era un aguafiestas, un pesimista o un tipo con un gran sentido del humor (negro en este caso). Yo como no soy obispo ni regento diócesis alguna, me permito desearles de corazón un próspero y venturoso año 2009. Y lo hago hoy porque mañana pocos ordenadores van a funcionar con la resaca.

Con tantos días festivos, uno ya no sabe qué día de la semana vive. Hoy, por ejemplo, es lunes, pero huele a viernes, no sé por qué, y veo que la gente anda de acá para allá, haciendo recuento mental que lo que tiene que comprar, porque este es tiempo de regalos y a menudo nos gusta más regalar que recibir.

cohl01[1].jpgEste año 2008, que se las prometía tan felices, se agota en medio de una crisis que ya no sé cómo calificar. Ayer fue Día de los Inocentes y casi no hubo humor para las inocentadas de antaño, cuando la prensa publicaba fichajes futbolísticos e incluso recuerdo cuando le adjudicaron a Jerónimo Saavedra durante su etapa de Presidente del Gobierno una novia, que era una miss tinerfeña. Echo de menos ese sentido del humor, aunque no sean buenos tiempos, para hacer bueno lo de "A mal tiempo, buena cara".

Aunque para inocentadas la que nos ha dado el sistema financiero, que nos ha dejado a todos con el monigote colgado en la espalda. Y lo peor de todo es que, mientras pagábamos hipotecas a altísimos intereses, otros hacían y deshacían (más bien deshacían) sin control. Al menos, los gobiernos debieran tener tanta firmeza para vigilar el sistema como celeridad han tenido para tapar los agujeros que otros han creado.

El Pensador

El Distrito 7 de París está en la margen izquierda del Sena, más al sur del Barrio Latino, en una zona donde el nuevo dinero colonial de finales del siglo XIX pobló de grandes residencias con jardines toda la zona. Rodin_Museum.jpgUna de estas mansiones, en realidad un palacio, es el hôtel Biron, que fue comprado por el estado francés en 1905, y allí se cobijaron algunos artistas bajo el mecenazgo de Francia. Auguste Rodin vivió allí hasta su muerte, en 1917, y entonces el estado decidió convertir la finca y sus jardines en el Museo Rodin, probablemente el escultor más notorio de la Historia del Arte desde Miguel Angel Buonarrotti.

Viajar a París es como tocar a las puertas del cielo, y si traspasas las puertas del hôtel Biron puede que entres en otra dimensión. Desde el bronce con alma de tantas esculturas, Nijhinsky bailará eternamente para quien lo mira extasiado, las manos de mil formas nos acariciarán los ojos y El Beso hará que nos planteemos las reglas de la física, porque no estamos seguros de si estamos ante el beso más sublime, el más pecaminoso o simplemente no hay beso.

pensador.jpgEl viaje por el palacete desemboca siempre en el jardín, frente a El Pensador, una talla que ha tomado vida propia e independiente como en su día lo hicieron el Moisés o el David de Miguel Angel. El Pensador fue en principio una pieza de una obra magna que tenía que ser el pórtico de un gran museo parisino que nunca llegó a construirse. Ese pórtico ideado por Rodin representaba Las puertas del infierno, tal y como las imaginó Dante en La Divina Comedia. Es más, El Pensador es el propio Dante, mirando con tristeza, confusión y acaso desesperación esas puertas infernales a donde nos llevan los vicios humanos.

El Pensador frente al horror del infierno tal vez represente a ese Dante atribulado ante el Apocalipsis humano. Sentado sobre el alto pedestal del jardín del Museo Rodín deja de ser Dante y se convierte en la Humanidad misma enfrentándose a la soledad, a la impotencia y a la fuerza de todo lo que ignora, que es prácticamente el desconocimiento absoluto de las respuestas. Esas verdades que nos hemos ido fabricando a lo largo de más de cinco mil años de historia escrita siguen siendo endebles, y ni Gilgamesh, ni Shakespeare ni Einstein han podido respondernos. El Pensador tal vez quiera decirnos que la respuesta está en el hombre mismo, y que el gran viaje con que soñamos debería ser hacia el interior de cada uno de nosotros.

Según mi parecer, El Pensador debiera llamarse El Preguntador, o mejor, El Gran Dudador, porque habitamos el paraíso de la duda. No hay certezas sobre nada, y nos perdemos entre nuestras ansias de saber y nuestra soberbia de sabios. Ya lo dijo Víctor Hugo: "Daría todo lo que sé a cambio de la mitad de lo que ignoro". Y se quedó corto.

La informática nos gobierna y determina parte de nuestras vidas. Cuando tenemos un problema con el ordenador, se rompe el ritmo, nos encontramos incomunicados y ya roza la catástrofe si un virus nos inhabilita la máquina hasta el punto de hacernos perder la libreta de direcciones de nuestros contactos por correo electrónico.

Teclado-de-ordenador-28283[1].jpgDecía Unamuno que vale más tener un lápiz corto que una memoria larga, y eso sigue valiendo hoy, porque tenemos las largas memorias de los ordenadores y los móviles, pero si se nos estropea el aparatito no podemos siquiera llamar a nuestro mejor amigo. En la memoria de los móviles están los números que hemos ido introduciendo y que luego usamos sólo con la llamada del nombre, pero no nos sabemos las nueve cifras del teléfono de nuestros hijos o de las personas más cercanas.

De modo que, cuando se nos rompe el móvil o el ordenador nos quedamos fuera de circulación. Por eso es buena la medida de tener una libreta manual con esos números y esas direcciones de e-mail, usando el lápiz corto de Unamuno. Si es así, cuando se nos estropee el móvil o el ordenador siempre podremos recurrir a la memoria física de puño y letra. Hay que hacerlo, porque tarde o temprano las máquinas se paran.

Casi cada semana tenemos una muestra del vigor de la narrativa en Canarias en los últimos años, debido en parte el propio fenómeno y en parte a la posibilidad de publicación en nuevas editoras privadas que, aunque cuenten con apoyos institucionales (de otra forma sería imposible), están haciendo una meritoria labor. Ya son cotidianos en nuestras librerías nombre como Alexis Ravelo, Santiago Gil, Elena Morales, Angeles Jurado y otros que se suman a los que venían de más lejos y que siguen en la brecha, como Antolín Dávila, Ervigio Díaz Marrero o Francisco Quevedo.

muestraPorta.gifHay por lo tanto un mosaico de escuelas, estilos y propuestas que enriquecen el panorama editorial, sólo empañado por el escaso eco publicitario de nuestros escritores, que se ven ahogados por las novedades que vienen reseñadas en los grandes medios y las promociones de libros a menudo inútiles escritos por personajillos, que nada aportan pero que sí facturan muchos millones en la industria editorial, que como la televisión, la prensa o el cine, tiene su espacio de basura.

Por otra parte hay que hacer notar que los apoyos institucionales son imprescindibles, y ya que se ayuda a la edición también debiera trabajarse la promoción, porque el peso publicitario de los grandes medios es tan abrumador que convierte en muy desigual la lucha del libro canario en los escaparates de las librerías, si es que están, porque a veces ni llegan a ser expuestos al público.

Entre los lectores hay dos corrientes muy señaladas y ambas son falsas. Unos dicen que de fuera nos viene metralla y que la verdadera esencia de la literatura está en nuestros escritores, producto genuino de la tierra. Eso es mentira, directamente. La otra corriente predica justamente lo contrario, que aquí sólo se escriben mediocridades y que sólo hay que leer lo que viene de fuera. Eso, evidentemente, también es mentira. De manera que, como siempre, la virtud está en el fiel de la balanza, y de aquí o de fuera, hay bueno, malo y mediopensionista.

Los que no tienen ni idea de cómo funcionan las grandes editoras, la influencia de los medios y el dinero que se gastan en promociones, suelen afirmar que si un libro es bueno triunfa por el sólo hecho de serlo. Vienen a decir que es el mercado el que finalmente decide, y eso podría ser verdad si todos los escritores compitieran en las mismas condiciones, pero es evidente que en este caso no es así, y por ello, más que por la edición, clamo hoy por la promoción.

qq.jpgDistribuidores y libreros están pillados por esas torres de libros del último bet-seller, y cuando me argumentan que ha habido libros que de repente entran en las listas de los más vendidos sin que su autor sea conocido anteriormente fallan al olvidar que siempre vienen precedidos de una gran editora que se ha encargado de abrir un hueco en los medios. Por su puesto, esos libros supuestamente triunfadores desde la nada no tienen por qué ser necesariamente malos, al contrario, los hay y muy buenos, como el primero de Luis Landero, Juegos la edad tardía, Los detectives salvajes de Roberto Bolaño o Soldados de Salamina de Javier Cercas. Pero que nadie se llame a engaño, estos libros tuvieron una promoción premeditada y calculada, con apoyos de grandes firmas en los periódicos de más tirada (recuerdo dos páginas firmadas por Vargas Llosa sobre el libro de Cercas), y fueron vitoreados en la radio, la televisión y bendecidos curiosamente por los premios más importantes. Nada sucede por casualidad.

Quiero por ello reseñar a tres escritores que tienen libros nuevos este año en las librerías, como Luis Pérez Aguado, que ha escrito para los más pequeños una aproximación a la Historia de Canarias apoyada en el cómic, Zarapito, un trabajo importante que lo padres deberían hojear y que recomiendo; lo mismo digo de un escritor ya contrastado como José Luis Correa, que pone en circulación una nueva edición de Una canción para Carla, la novela con la que ganó el Premio Vargas Llosa de la Universidad de Murcia. Este escritor cuenta también con títulos tan sugerentes como Me mataron mal o Un tango con la muerte, y aporta una visión de la literatura que tiene en cuenta al lector como cómplice de sus historias, hace como un juego a cuatro manos y resulta muy interesante.

Como ven, libros canarios hay, como la colección Episodios Insulares, que recrea distintos momentos de nuestra historia desde la ficción, y con las plumas canarias más reputadas en el puente de mando. Es este otro proyecto, como el mencionado de Pérez Aguado, muy interesante para los más pequeños, pero también para los mayores, porque hay textos que tienen enjundia para interesar a los adultos.

Esperemos que el Cabildo de Gran Canaria tenga en cuenta este apogeo de la narrativa y restaure el Premio Pérez Galdós, que fue borrado del mapa en 1993, justamente cuando se cumplían 150 años del nacimiento de Galdós. No lo quiero para mí, ya lo tengo. El argumento fue que en Canarias no se producían novelas suficientes como para justificar la existencia de ese premio. Los que ya lo teníamos, elevamos nuestra protesta llegando incluso al Presidente de la Institución, que curiosamente era poeta, pero nuestra gestión cayó en saco roto. Si querían novelas, escritores y escritoras, ahora los tienen en cantidad y calidad. Y ya que recomiendo libros escritos por canarios, tengan también en cuenta uno que se llama Tríptico de fuego, escrito por un tal Emilio González Déniz. Ya sé que es autopromoción, pero esto es una guerra y, como decía mi abuela, "en tiempos de guerra no se oye misa".

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(*) Este trabajo apareció el miércoles 24 de diciembre en el suplemento Pleamar del periódico impreso Canarias7.


11.JPGLa Navidad es un tradición casi tan vieja como la Humanidad, que se repite en todas las religiones con distintos nom,bres pero que esencialmente se refiere a la esperanza de que el sol volverá a alumbrar y dar vida. Es la fiesta del solsticio de invierno, que en nuestra cultura hemos cristianizado en torno al relato del nacimiento de Jesucristo.

Pero hay otra Navidad, la que se ha ido arraigando en las tradiciones y que es propia de cada pueblo. En Andalucía durante esta época las casas huelen a anís y polvorones, en el mundo anglosajón comen pavo, en España turrón y cada sociedad lo que se ha ido añadiendo en la costumbre que no está escrita en ningún libro sagrado.

Es el tiempo del contraste de la abundancia y la pobreza, la memoria y el olvido, la generosidad y la hipocresía. Hace unos día me llegó un mensaje en cadena que hacía la siguiente operación aritmética: Si dividimos los setecientos mil millones de dólares que el Teroro americano ha dado a los bancos entre los 6.700 millones de personas que hay en el mundo tocaríamos a 104 millones de dólares cada uno. Coja un lápiz, no hay vuelta de hoja. Así de simple, esa es la hipocresía, la saña de los poderosos y la creencia de que somos tontos y que no sabemos dividir. Ni siquiera en Navidad son capaces de acreditar un poco de decencia.

La Navidad es una convención porque hemos convenido que hay un antes y un después del nacimiento de Cristo, niñito.jpgy todos nos hemos preguntado alguna vez por qué si Jesús nació el 24 de diciembre el tiempo empieza a contar el 1 de enero. No hay respuestas, es una convención, que al cabo no es importante, ni tampoco lo es que la Nochebuena sea la cristianización de la fiesta pagana del solsticio de invierno.

Lo importante es que los hombres hemos convenido que esa noche nace un niño, pero no es un redentor, pues es el niño que todos llevamos dentro y que tenemos secuestrado. Es decir, debemos redimirnos a nosotros mismos, esperar que lo haga otro, además de egoísta, cómodo y entreguista, es inútil. Y es mentira que sea la noche del recuento de los que se han ido; no se pasa lista de los seres queridos que ya no están porque se echan en falta todos los días del año. Acaso sea en Nochebuena cuando más cerca estén de nosotros porque la memoria nos los trae palpitantes.

Ojalá esta noche dejemos libre al niño que somos todos, al niño que no entiende de convenciones, solsticios, calendarios ni memoria, porque aún nada le ha pasado que pueda recordar, pero sabe todo sobre el amor, porque lo siente y lo expresa. Ese niño que ha de nacer esta noche no verá la luz en ningún pesebre, deberá aparecer en el espejo de nosotros mismos. Esa es la felicidad que hoy deseo para mí y para todo el mundo.

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(La ilustración es un detalle del cuadro La Virgen y el Niño cuyo autor es de Sandro di Filipepi, mas conocido como Boticelli)

loteria.jpgMiles de personas mueren de frío en Georgia y en mitad del desierto de Tinduf, donde está helada la indiferencia ante el sufrimiento del pueblo saharaui. Y es que este año hace mucho frío, no sólo del que impone la estación invernal, sino el frío del desamor, el odio y la insolidaridad. Hace tanto frío que ha congelado los cerebros de la gente y siguen sin darse cuenta de hay quien hace negocio hasta de las catástrofes, y si no pregunmten a Al Gore con el cambio climático.

Hace frío en las ciudades, donde los sin techo tiritan de soledad, en las costas donde las pateras arriban llenas de miedo, en el corazón de los palestinos, los kurdos y los tibetanos, sojuzgados por otros pueblos en aras de no se sabe qué privilegios. Hay frío en todas partes, pero donde más frío hace es en el corazón de los que hacen ostentación de opulencia, insultando a los desposeídos.

Queda tan solo el calor de la familia, la memoria de los que se fueron y la esperanza de que alguna vez haya paz en la Tierra y buena voluntad entre los hombres. Encima nos montan la cantinela anual de la lotería de Navidad, algo que no acierto a comprender, porque tiene tirón mediático algo que se retransmite por todas las cadenas de radio y televisión simultáneamente. Es como la sublimación colectiva de la idiotez, y eso no hay tradición que lo salve.

De repente se nos han iluminado las calles y nos han sembrado la ciudad de belenes, nos ha visitado la lluvia y el mar se ha embravecido. Es Navidad, y nos llaman a la alegría aunque a veces nos inunde la tristeza. Es un ajuste de cuentas con el tiempo, esa máquina inexorable que no necesita reloj.

solidarios.JPGNos ha sorprendido la Navidad sin habernos preparado para que nos deseen felicidades por sistema, ni para soportar los telemaratones, donde se nos viene a decir que somos culpables de las penurias ajenas, y en un supremo acto de generosidad acuden muchos famosos a hacerse publicidad. Tienen su residencia fiscal en Mónaco o en Miami, porque allí casi no pagan impuestos, y luego hay que darles las gracias porque rifan una camiseta o una foto firmada. Lo que deberían hacer es pagar impuestos en España, eso sí que es solidaridad.

Estas cosas me cabrean, pero no es la Navidad lo que irrita; es la hipocresía. Estoy hasta las narices de tanto solidario que vive como un rey, que va de progre y se permite darnos lecciones de ética, mientras forma parte de una especie de mafia artística en la que llevan mandando los mismos desde 1980. Los nombres los ponen ustedes, que hace mucho frío para pasar por el juzgado.

Un amable comunicante me sugiere pastorcillos para quitar el mal sabor de boca del vídeo brutal del comentario anterior. La verdad es que siempre me he preguntado por qué sólo adoraron a Jesús hombres que se dedicaban al cuidado de rebaños. pastores.jpgSe me dirá que eran los que estaban en el campo y vieron la estrella de Belén, pero todo eso es rebatible con el Evangelio en la mano y con el sentido común.

Para empezar, la estrella debía guiar a los magos de Oriente, y por lo tanto andaría lejos de Belén, señalando el camino. Es verdad que había un ángel anunciando gloria a Dios en el cielo y en La Tierra paz a los hombres de buena voluntad, pero los clamores del ángel podían ser escuchados por cualquiera, especialmente por los panaderos, que son los que tradicionalmente trabajan de noche.

También podían oírlo los campesinos agricultores e incluso los urbanitas de una ciudad pequeña como Belén, pues no creo que hubiera mucho ruido de motores en aquella época. Además, se supone que los rebaños pastan de día y por la noche vuelven a los corrales, donde se hace el ordeño y se fabrica el queso. De manera que eso de los pastores de Belén no resiste un análisis medianamente serio, porque arrieros, repartidores, soldados, carpinteros que tienen atrasado el trabajo y otros profesionales suelen trabajar sin horario. En fin, que hasta los evangelistas en este caso andaban en Belén con los pastores.

Leo en un despacho de agencia que la UE apoya una propuesta para que la Asamblea General de la ONU apruebe la despenalización de la homoxesualidad en todo el planeta. La relevancia de esta noticia, cuyo contenido puede parecernos obvio, es que precisamente porque en nuestro ámbito ser gay ya no es un delito (lo fue hasta no hace mucho), tenemos que pensar en las sociedades donde serlo es un baldón que se paga incluso con la muerte.

emblem1[1].jpgPor lo tanto, es evidente que estoy totalmente a favor de que esta propuesta salga adelante, aunque sé que la intolerancia seguirá haciendo estragos en lugares donde las costumbres, las religiones y la ignorancia siguen campando a sus anchas y trazando normas que se pretenden morales pero que en el fondo son inhumanas.

Y abundando en el tema, resulta curioso que se arme esta propuesta mientras no tengo noticia de que haya movimientos institucionales mundiales encaminados a despenalizar el adulterio femenino, del que sabemos de año en año cuando algún caso salta a los medios, pero no salen en las noticias las lapidaciones que tienen lugar diariamente en aldeas recónditas que ni siquiera están en el mapa, con tanto GPS y tanta leche. Y si hablamos de ablaciones de clítoris, asesinatos de mujeres por la propia familia (los llaman de honor, qué ironía), crímenes "autorizados" por asuntos de dotes...

Y el problema es que un zapato casi le da a Bush. Hay que joderse.

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ADVERTENCIA: Este enlace lleva a una lapidación real. Hay que ponerlo porque es una denuncia, pero les aseguro que yo sólo aguanté hasta la mitad. Es tremendo.

Cuando hablamos de cultura, tenemos que pensar inmediatamente en la enseñanza, porque son los enseñantes los que fijan las bases de la cultura de los pueblos. Hay otra relación importante entre cultura y enseñanza, y es que, sobre todo en el último siglo, muchos son los autores, especialmente de literatura, que han compartido sus inquietudes creativas con el magisterio en el aula en distintos niveles: Machado, Bergamín, Dámaso Alonso, Víctor Ramírez, Landero, Elsa López... Pero lo que nos importa en este trabajo es la importancia de la Enseñanza en el desarrollo de las nuevas generaciones, ahora que todos miran hacia el profesorado como factor determinante, que lo es, pero cada vez menos por la incidencia que tienen los distintos medios sobre el alumnado.

Y es que, si España ha cambiado muchísimo en 30 años de Constitución, el sistema educativo ha ido a la par de esos cambios, y se ha establecido una especie de provisionalidad porque siempre se espera que en pocos años algo cambie, y casi siempre en lo fundamental. Eso es lógico, porque ya que la educación no puede ser pitonisa y adelantarse a los cambios que siempre son sorpresivos, al menos debe ir pareja a esa evolución. Dicen que los sistemas educativos periclitan a los 25 años, pero en España llevamos todo ese tiempo montados en una especie de proyecto experimental que ha tenido sus hitos en la LOGSE, la LODE y ahora la LOE, y no sería extraño que con el próximo cambio político también haya otro en el sistema educativo.

mural.JPGDesde que, recién llegado al ministerio de Educación y Ciencia, allá por 1982, José María Maravall puso en funcionamiento la máquina de la Reforma del Sistema Educativo, no ha llovido mucho, pero han pasado muchas cosas. Secundado por Alvaro Marchesi, Maravall se dio a la tarea de ir desarrollando a través de experiencias piloto lo que luego desembocaría en la LOGSE. Señalar cada uno de los pasos nos llevaría páginas y páginas hasta llegar hasta hoy, pero esta larguísima travesía puede tener la defensa de que no hay que precipitarse; es cierto, hacer las cosas con demasiada premura induce a menudo al disparate; pero una cosa es ir despacio y otra tener en vilo durante tanto tiempo a una sociedad, con el agravante de que lo que salió articulado en la LOGSE se parecía muy poco al proyecto Maravall-Marchesi de principios de los ochenta. Los cambios actuales van por el mismo camino.

Nadie discute la necesidad de la evolución de nuestro antaño anquilosado sistema educativo; ni siquiera entramos en si el camino emprendido es o no el correcto desde un punto de vista técnico. Aceptamos incluso que lo sea, siempre que teoría y práctica vayan a la par. Lo que sí discutimos es el talante con que se han ido haciendo las cosas, siempre desde arriba hacia abajo, con la deficiente información como factor común. Y lo más grave no es que la sociedad sólo entendiera ambigüedades, sino que el profesorado, el ente ejecutor de esos cambios sustanciales en la enseñanza, ha ido asistiendo año tras año a los diversos cambios, siempre a golpe de boletín oficial. No se ha buscado la complicidad del profesorado, sino que durante años la llamada Reforma ha sido un arcano conocido por unos pocos, mientras en la inmensa mayoría del profesorado la incertidumbre ha sido la norma, porque nadie podía adivinar qué arcángel se le iba a aparecer a una ministra o a un consejero de Educación.

El profesorado tiene en sus manos, después de los padres, las primeras orientaciones que recibe el hombre en la sociedad en la que luego tendrá que sobrevivir. Tan sólo por eso, la sociedad debiera preocuparse de que estas personas que tanta responsabilidad soportan estuvieran en condiciones laborales, humanas, técnicas y psíquicas óptimas, pues de ello depende en gran medida el éxito de la educación. El profesor es un funcionario pagado con dinero público y con un cometido social, y por ello tiene que responder no sólo ante sus alumnos, sino ante la sociedad en su conjunto, y más específicamente ante las autoridades educativas, los padres y cualquier otra instancia pública. Esa es la exigencia irrenunciable de cualquier sociedad, y es por ello que el profesorado recibe presiones de todos los estamentos, una presión que a menudo no está preparado para soportar, puesto que a menudo tiene que responder a preguntas cuyas respuestas desconoce, sencillamente porque no dependen de él, y siempre está a la espera del próximo boletín oficial o la siguiente circular. Al profesor se le dan hechos consumados, y junto a la complejidad de las sucesivas reformas, se cierne sobre él la tensión de no saber qué va a suceder con su puesto de trabajo. El proceso ha sido demasiado largo y la tensión a veces puede hacerse insoportable.

El docente se siente amenazado por todas partes, y en esas condiciones, sin respaldo social, sin autoridad moral, es imposible que la educación en su conjunto funcione como sería de desear. Y sin educación de calidad no hay futuro. Los profesores son los agentes más imprescindibles en este cambio, y es necesario que ellos se sientan respaldados y seguros, sin esa incertidumbre que existe en muchos de ellos. Todos necesitamos confiar en todos, aunar esfuerzos y buscar el equilibrio entre la necesidad, el deseo y las posibilidades reales. Hay que ser eficaces y realistas, evitando en lo posible politizar un sector tan imprescindible como es la educación. Hay demasiada burocracia interpuesta, una exagerada confluencia de términos técnicos que finalmente significan lo mismo. Y se trata sólo de transmitir, que no es poco, ser cómplices entre todos en la hermosa tarea de la cultura. Canarias nos lo agradecerá o nos pedirá cuentas en el futuro.

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(Este trabajo sale hoy en el suplemento cultural Pleamar de la edición impresa de Canarias7).

En el tiempo de descuento de su mandato, Bush Jr. ha demostrado tener reflejos físicos para esquivar un zapatazo (bueno, dos) cuando venían como obuses los zapatos de un periodista iraquí. bota.jpgOjalá hubiera tenido los mismos reflejos para prever el ataque a las Torres Gemelas (asunto este tan raro que algunos comparan con la pantomima de Pearl Harbour), para no meter la nariz a medias en Afganistán, donde todos pierden, para meterla del todo y pillar a Bin Laden, para pensarse lo de las armas de destrucción masiva en Irak, o para avizorar la gran estafa que se estaba haciendo al sistema financiero delante de su narices (claro, las narices las tenía en Irak y Afganistán).

Y si hablamos de zapatazos, pocos dirigentes tienen en su haber un rosario de meteduras de pata tan nutrido, y todo se resuelve con la bota militar, y el caso es que a Obama no le deja muchas opciones porque Estados Unidos, Zapato.jpggobierne quien gobierne, está cabalgando un tigre, y ya se sabe que como se baje el tigre lo devora. Es decir, Obama tendrá que seguir aunque no quiera.

Son más divertidos los zapatazos de Norma Duval al presunto periodista que fue yerno de una de las nietísimas. Aunque yo me quedo con los zapatos de salón elegantes, delicados y ¡rojos!, como los que luce Charlize Teron en un anuncio de perfumes, Natalie Portman en su última película o Julia Robert haciendo de Cenicienta en Pretty Woman. Los prefiero a la bota militar, qué quieren que les diga.

En estos días se han estado celebrando actos con motivo de los sesenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, realizada en la ONU el 10 de diciembre de 1948. Ya escribí aquí que antes hubo otros documentos de gran importancia histórica, como el texto sobre los Derechos Humanos redactado por George Mason, 1331.jpgque sería el inspirador del que escribiría en 1776 Thomas Jefferson, que proclamaba la igualdad de los ciudadanos ante la ley y reconocía una serie de derechos naturales e inalienables para toda persona, como la vida, la libertad o la búsqueda de la felicidad.

Durante la Revolución Francesa, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de agosto de 1789, y paralelamente se redactó La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, aunque el machismo imperante hizo que los varones revolucionarios no vieran con buenos ojos la entrada de la mujer en la política (decían que bastante habían tenido con María Antonieta). Por eso continuó la lucha y en 1848 se redactó en Nueva York La Declaración de Seneca Falls, durante la primera convención sobre los derechos de la mujer en Estados Unidos, organizada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton.

Después de 1948 fueron proclamados los Derechos del Niño (1959), y hay declaraciones de todo tipo que amparan a las minorías, a los diferentes y a todo ser humano que se precie de serlo.

Es decir, que por declaraciones que no quede, lo que hace falta es que se cumplan, porque la mujer sigue discriminada en casi todo el planeta (en algunas zonas de manera brutal), los niños siguen siendo utilizados en su inocencia como sicarios, esclavos y soldados obligados, y en definitiva, suena a sarcasmo tanta celebración de ese aniversario, cuando sabemos que con sólo el 1% del dinero que han metido los gobiernos para salvar bancos se podría erradicar la pobreza en todo el planeta.

Asistimos, por lo tanto, a un nuevo capítulo de un serial de hipocresía que ya suena a burla.

Ayer me preguntó un alumno de bachillerato por qué en mi novela Hotel Madrid hablaba de muchas actrices que no tenía nada que ver con la trama, puesto que la historia del fragmento que él comentaba se refería a la trasunta de Silvana Pampanini, protagonista de la célebre (aquí) película Tirma. Llegué a casa, repasé el pasaje de la novela y es cierto que en un párrafo mencionaba a Silvana Mangano, a Claudia Cardinale y a Sofía Loren. 29.jpgY lo hacía para explicar que a las actrices, especialmente a las españolas e italianas, les ponen delante el artículo "la" y luego su apellido, no sé si por familiaridad, por machismo o por desidia. Y ocurre también con las divas de otras artes. Suena irrespetuoso cuando decimos La Callas, La Paulova, La Pardo Bazán, La Magnani, La Bautista, La Caballé, La Yourcenar... Y nunca decimos El Kraus, El Vargas Llosa, El Mastroianni, El Duato o El Cela. Y todas esas grandes actrices italianas eran nombradas como contraposición a Silvana Pampanini, que sólo tenía en común con las otras que era muy bella, pero muy escasita de dotes interpretativas.

Y me movió a dos reflexiones, una sobre la novela, pues sería objeto de debate si son o no necesarias muchos de los renglonen que componen una novela, y la otra reflexión fue más bien un ataque de nostalgia de cuando echaba uno a caminar por la ciudad y cada tres calles encontraba un cine: San Roque, Cairasco, Avenida, Cuyás, Avellaneda, Royal, Capitol, Bahía, Santa Catalina, Rialto, Victoria, Hermanos Millares... Ya sólo hay multicines, el Royal ha cerrado y el Monopol peligra. Me temo que el futuro es el Home Cinema.

rostro.jpgDesde siempre, el 13 de diciembre ha tenido un significado especial para la mayor parte de la gente. Es Santa Lucía, que es la patrona de los ciegos, porque, según la tradición, ella misma perdió los ojos en la tortura de su martirio en su Siracusa natal.

La religión es cosa de cada cual, pero la tradición es de todos, y por eso se asocia a Lucía con la luz, o con la falta de luz en los inviernos noctámbulos del círculo polar. Ya es una nueva tradición que venga cada año la Lucía sueca (Santa Lucía es muy venerada entre la oscuridad decembrina de los suecos) a nuestra luminosa Santa Lucía de Tirajana.

Y es bueno tener presente a aquellas personas que carecen del sentido de la vista, o que tienen alguna dificultad para ver, aunque no hay mayor ciego que el que no quiere ver, que son los ciegos del espíritu. Los ciegos dan pena y generan solidaridad; los sordos dan risa y promueven a la burla. Es triste, pero nadie aprecia la dimensión de los sentidos, pues son los que nos comunican, nos hacen humanos.

timple.JPGEl día 27 de diciembre de 1988 murió Fernando Díaz Cutillas y surgió el mito de Nanino. Para lo clásicos, un mito es una narración que sirve de modelo a las conductas humanas, y la narración del mito de Nanino es su propia trayectoria profesional, y también personal, porque esa capacidad para comunicar procede de su manera de ser. Hoy, con cierta distancia temporal, podemos decir que pocas cosas se han hecho en Canarias hacia su unidad, su autoestima y el orgullo del autoconocimiento como la labor que desarrolló Fernando Díaz Cutillas.

Se fue de un zarpazo, como suele ocurrir en esta tierra en la que de la noche a la mañana y casi sin aviso desaparecen José Antonio Ramos, Lorenzo Godoy o Efrén Casañas. Nanino se marchó así, y tal vez por eso nos alertó sobre lo que aún quedaba por hacer. Por ello es justo recordar a este hombre a los 20 años de su desaparición física.

Portada de TRIPTICO DE FUEGO.jpgHe visto que todo el que tiene un blog se autopromociona, y entonces he decidido hacer lo mismo, porque, claro, si no se habla del bloguero alguna vez esto acabará por no ser un blog. Y como los asuntillos culturales no andan muy publicitados en esta tierra (salvo que consideren tal cosa a cualquier cantante pachanguero que aparezca por aquí), me veo en la obligación de comunicarles otra vez que anda por las librerías mi último libro, Tríptico de fuego, tres novelas en una, toda una ganga, ¿hay quién dé mas? Y al decir de un amigo mío de la mili, las tres novelitas están bien.

A estas alturas ya debiera estar colorado por hacer lo que otros hacen sin sonrojarse, pero como resulta que mis dos abuelas han pasado a mejor vida (la verdad es que en esta no se está mal, no vayan a confundirse), tengo que rematar la faena y decirles que también hay otros libros míos que ustedes pueden regalar en estas fiestas, como El rey perdido, Hotel Madrid, Crónicas del salitre e incluso uno sobre el ataque de Nelson a Tenerife que sale la semana que viene. Y están bonitos esos libros, oiga, con sus cubiertitas coloreadas, bien paginaditos y entretenidos como el demonio. Y tengo más por ahí, pero es que ya he sobrepasado el cupo de bloguero caradura que tenía para hoy.

Fue en aquel año 1948, el mismo en el que, paradójicamente Gandhi fue asesinado, cuando nació la Declaración Universal de los derechos Humanos. Y fue un 10 de diciembre, tal día como mañana, que es también el día que se entraga el Premio Nobel y en España la salida del mayor puente del año.

paloma.jpgHay que pensar que, mucho antes de esta declaración hubo otras que cambiaron la concepción del mundo, tales como la que redactó Thomas Jefferson y que luego fue asumida casi literalmente por la Revolución Francesa. Hablar de la conculcación de los derechos fundamentales de los seres humanos en nuestro planeta sería interminable, y casi resulta irónico que siga celebrándose con lo que está ocurriendo en Afganistán, Irán, Guantánamo, Dafour, El Sahara, Somalia, Georgia, Zaire, Chad... Aquí mismo. En realidad todos somo culpables porque ya sabemos que a menudo el silencio es el cómplice indispensable para que siga la barbarie.

Por eso no debemos callar.

Está claro que ya es Navidad por decreto: arbolitos, bolitas doradas, promociones de operadoras telefónicas, el hidrógeno como elemento navideño de discordia...

dalí.jpgEste es un puente raro, pues se ha celebrado el 30 aniversario de la Constitución y observo que ha sido como de mala gana. Tampoco ha ayudado mucho el reciente atentado de ETA, y ya ni siquiera existe la esperanza del Rey Negro, Obama, que por lo que se ve en la composición de su equipo va a ser el mismo perro con distinto collar.

Hasta yo escribo de mala gana, y eso que soy un enfermo terminal de la escritura, porque ya no sé a donde mirar, porque hacia donde quiera que lo haga veo dejadez, injusticia y superficialidad. Ayer estuve con un viejo amigo al que veo poco, pero siempre que coincidimos es como si el tiempo no hubiera pasado, y saco la conclusión de que la amistad es uno de los patrimonios más hermosos que tenemos y que no solemos valorar. Me da pereza tanta historia con el salmón de Soria, el árbol de Saavedra, la quietud de Rivero y la hiperactividad de López Aguilar. Y, con la que está cayendo, no entiendo esas verborreas bizantinas sobre tonterías.

***

(No hace falta decirlo, pero el cuadro es de Dalí)

Carmen Franco, la hija del dictador, acaba de publicar un libro sobre su padre con la ayuda de dos periodistas, un español y un inglés. Como bien dice la "Carmencita" de aquellos anuncios de NO-DO, no era de esperar que ella fuese a poner sombras sobre la figura Franco, porque lo normal es que las hijas vean en su padre a un hombre cercano que alguna vez, cuando no andaba haciendo guerras, incluso pudo haberle contado un cuento antes de dormir.

letrero.jpgHay de todo, como el caso de Svetlana Stalin, la hija del dirigente soviético, que publicó un libro en Occidente en el que le decía a su padre de todo menos bonito, o la hija de Fidel Castro, o... Pero eso no era posible con Carmen Franco, puesto que ella misma ha sido parte del sistema, o al menos correa de transmisión de lo que hacía su marido, el yernísimo Marqués de Villaverde, que era tan osado que cuando Barnard hizo el primer trasplante de corazón en Ciudad del Cabo, él, que también ejercía de cardiólogo, hizo el suyo en Madrid, con pretensiones de récord, que cumplió, puesto que el paciente fue el primer trasplantado de corazón español en fallecer.

Pero todo esto es hacer llover sobre mojado, y es notorio que Franco no es precisamente una de mis devociones. Y por si fuera poco, su hija echa más leña al fuego, porque dice que Franco leía mucho, pero novelas no, sino libros serios. Me gustaría saber qué opinión tendría Franco de libros tan "ligeros y divertidos" sobre dictadores como Yo, el Supremo, El otoño del Patriarca, La fiesta del Chivo o Tirano Banderas. No le habrían gustado, él prefería la realidad de una dictadura a esos dictadores de papel que al fin y al cabo sólo existían en la imaginación de algunos seres inútiles que malean las mentes de los jóvenes. Es que hay tanto Unamuno, tanto Galdós, tanto Hemingway suelto...

Franco aborrecía a los novelistas, a mí me dan náuseas los dictadores.

14[1].jpgRecuerdo que, hace treinta años, al atardecer de un día como hoy, me paseaba por la calle de Triana viendo cómo los súbditos españoles se convertían en ciudadanos al ir a votar la Constitución. Aquella era una votación complicada, porque la ultraderecha pedía el NO, la ultraizquierda también por razones distintas y un buen número de fríos, calientes y mediopensionistas propugnaban la abstención.

Organizar un Estado es muy complejo, y muchos creyeron que votando aquel articulado ya estaba todo hecho. Sólo era un papel que había que trabajarse artículo por artículo. Eso era entonces, y hoy podemos decir que en realidad sí que era una Constitución, la que más ha durado en España desde aquella del 19 de marzo de 1812, la de Cádiz, "La Pepa", y eso no es poco decir cuando en menos de doscientos años nos acercamos a la veintena, y eso contando con que los fueros franquistas se pudieran considerar una especie de constitución.

Hay mucha gente que niega esto o lo otro, y más valiente y progresista cuanto mayor sea la cancaburrada. Yo digo que, como mínimo me atengo a esta Constitución, aunque es evidente que el tiempo ha hecho mella y necesita una mano de pintura, porque la sociedad es otra. Pero esto es como lo del trabajo, no hay que dejar el que uno tiene hasta que encuentre otro mejor.

***

(La foto es el reflejo contradictorio de una época convulsa pero en la que vivimos intensamente)

La verdad es que ante la barbarie de ETA ya uno no sabe qué decir. La rabia, la impotencia y la perplejidad dictan siempre el mismo discurso, y ser originales en esta situación ya casi no es posible, porque hemos dicho todos por activa y por pasiva mil veces las mismas palabras en todas las conbinaciones de que somos capaces.

eta.JPGLa conclusión es que matar no justifica ninguna reivindicación, aunque fues ela más justa del mundo. Es que, además, en este caso matar es completamente inútil, por ETA sabe que en la actual composición de Europa su propósito es imposible. Pero también sabe que su única razón de existir es matar. Y por eso mata.

Lo que sigue sin entrarme en la cabeza es la frialdad de estas personas, que se supones persiguen un ideales, para acercarse por detrás y descerrajar un tiro en la nuca de otro ser humano. Y las celebracuones que hacen del dolor de las familias en los entierros, y ese odio que traspasa las cámaras cuando son filmados en los juzgados. Desde el odio nada se construye, y menos la convivencia. Así que, sigo perplejo y asombrado, cuando el único lenguaje que saben hablar algunos es el de las pistolas.

Parece ser que, según el sentir general, Alexis Ravelo es un autor de novela negra, que por cierto acaba de publicar Sólo los muertos, una nueva entrega en la que su personaje Eladio Monroy trata de desentrañar un misterio. Para empezar, diré que Ravelo es uno de nuestros narradores más rigurosos, un autor que es antes que nada un escritor literario, y que debe huir como del fuego de esas etiquetas que parecen querer colocarle, porque, entre otras lindezas, por mucho que se proclame la bondad literaria de grandes autores del género, al final acaban considerándolo un género, y eso siempre es una manera sibilina de desvalorizar un trabajo literario de altura.

La prueba está desde el principio, cuando uno de los autores más consumados de la novela americana, Raymond Chandler, le puso nombre a lo que él hacía. Dijo que lo suyo eran novelas negras, acudiendo a que este tipo de relatos se publicaban con anterioridad en la revista Black Mask americana y en la Serie Noire parisina. Podrían haberla llamado novela roja, porque suele haber sangre, o de cualquier otro color; pero no, es negra, y entonces tenemos la idea generalizada de que hay novelistas y novelas sin calificativos que son los escritores reputados y respetados. Luego están los que escriben en distintos géneros, y así existe inconscientemente la idea de que son géneros menores los relatos infantiles o juveniles, los de aventuras, los de ciencia-ficción, los eróticos o, por supuesto, los llamados negros.

ravelo].jpgHabría primero que determinar si hay una novela escrita puramente en las reglas de un género que no toque otro. Y luego atreverse a llamar escritores de género (o sea, de segunda) de aventuras a Julio Verne, Alejandro Dumas o Emilio Salgari; de ciencia-ficción a Orwell, H. G. Welles o Huxley; de literatura infantil a Andersen o Perrault; de relatos eróticos a Henry Miller, D. H. Lawrence o Anäis Ninn; de novelas negras a Patricia Highsmith, Vázquez-Montalbán o Georges Simenon. Faltan las novelas de espías o políticas, y seguramente por ese sambenito nunca le dieron el Nobel que se merecía Graham Greene.

En definitiva, cuando le colgamos una etiqueta a un novelista lo estamos metiendo en un carril mentiroso, cuando sólo hay dos clases de novelas, buenas y malas, y eso que no he hablado de la novela histórica, que es asunto que me trae de cabeza porque a veces han tratado de colgarme ese cartel sólo porque en una esquina de una de mis obras aparece un personaje histórico, debidamente aderezado con el sofrito de la literatura para que no se parezca al real ni en lo blanco del ojo.

Ravelo es un excelente cuentista y un novelista que maneja las claves del relato. Da la casualidad de que sus últimas entregas tienen como hilo conductor a un detective desastroso y desastrado, como lo fue Carbalho en las de Vázquez-Montalbán. Pero sigue funcionando el cartelito, y eso hay que quitárselo de encima cuanto antes, porque Alexis es un narrador a secas, que hace literatura en relatos con muertos y sin muertos, con detectives o sin ellos, y no merece que se le coloque en un estante determinado.

Me dirán que exagero, pero eso en España funciona más que en ninguna otra parte. Fíjense que, entre las glorias literarias bendecidas por los críticos y que son candidatos a los grandes galardones glorificadores, no figuran novelistas tan contrastados como Juan Madrid, Andreu Martín, Fernando Marías o Jorge Martínez Reverte (no confundir con Pérez Reverte). Vázquez-Montalban se salvó de la quema porque venía del rojerío, era poeta y escribió otras novelas aparte de las de Carbalho, y Eduardo Mendoza va por el mismo camino. Los demás son leídos y aplaudidos por sus lectores, invitados a la Semana Negra de Gijón con Paco Ignacio Taibo II y nunca cuentan para lo que los próceres entienden por literatura. Luego hay autores tan infumables como Jesús Ferrero o Soledad Puértolas, que no se sabe muy bien de dónde salen pero que forman parte del parnaso literario. Claro, no escriben novelas de género.

En Canarias hay un movimiento narrativo que lleva casi una década y que no tiene que ver con la novela negra, pero se empeñan en que sus más destacados autores son escritores de ese género. Lo importante es que se escribe narrativa, y empieza a no ser verdad que Canarias es tierra de poetas y como narrador sólo Galdós. No era verdad ni en tiempos de Galdós, porque en nuestra historia literaria ha habido casi tantos narradores importantes como poetas sublimes, porque -esa es otra-, no todo el que publica poesía es poeta.

Eladio Monroy es un tipo muy peligroso, especialmente para Alexis Ravelo. Porque, además de todo lo dicho, lo que llaman novela negra no lo es la mayor parte de las veces, si nos ajustamos a las reglas del género. Por lo visto, siempre que hay una muerte violenta los críticos le cuelgan la etiqueta, y con esos aperos tan leves, tan mediáticos y tan poco rigurosos, es probable que, si se publicaran hoy, dirían que son novelas negras El crimen y el castigo de Dostoievski, El túnel de Ernesto Sábato, El extranjero de Albert Camus o El Gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald. En todas ellas hay un crimen, corre la sangre y aparece un asesino taimado y rarito. Es evidente que ninguna de ellas se atiene a las normas dadas por Chandler: muy violentas y las divisiones entre el bien y el mal bastante difuminadas... Aunque pensándolo bien, no sabría yo qué decir, pero sí digo que Sólo los muertos es una buena novela. Sin más.

***

(*) Este trabajo aparece hoy en el suplemento Pleamar del periódico impreso Canarias7.

bombay.gifLa India es un país compuesto por cientos de países, culturas y lenguas. Cuando pertenecía al Imperio Británico, toda aquella inmensa región, que va desde el trópico más caluroso y monzónico hasta el eterno frío de las alturas del Himalaya. Hinduistas, budistas, musulmanes, jainistas, zoroastristas, cristianos, judíos y otras confesiones religiosas conforman un puzle que se une por el idioma inglés, que es el nexo de unión de tantas tendencias de toda índole. Fueron un solo país contra Inglaterra, pero apenas lograron la independencia en 1947 aparecieron las rivalidades entre las dos culturas más numerosas, la hinduísta y la musulmana. Esto dio lugar a que la mayoría islamista conformase el nuevo estado de Pakistán, que asu vez se dividió más tarde cuando Bangla Desh se separó. Estas rivalidades costaron la vida al propio Gandhi en 1948, hace ahora 60 años.

Está, además, la cuestión de las castas, por lo que La india es un país emergente y a la vez profundamente tradicional, lo cual no debiera ser un impedimento, pues así es Japón y es hoy una de las grandes potencias económicas del planeta. Lo ocurrido en Bombay tiene dos lecturas: una primera que lo asimila al 11-S, al 11-M y al 7-J, pero yo no estaría tan seguro, porque parece ser un movimiento islámico que tiene hondas raíces en la propia India.

aguirre.jpgEn cualquier caso, los muertos son finalmente iguales, y abundando en lo que decía ayer sobre los políticos de raza, Esperanza Aguirre tuvo una gran oportunidad para ser el referente de los españoles atrapados en el ataque, pudo haber sido la última en abandonar Bombay y se habría ganado el respeto de todos. Pero salió corriendo, no supo estar a la altura y perdió su gran oportunidad. Por supuesto, desde el punto de vista humano la entiendo, el miedo es libre, pero como política ha quedado claro que es biodegradable, porque, cuando se hunde el barco, el capitán es el último en abandonarlo, y en lugar tan lejano y en circunstancias tan especiales, dar un paso al frente habría sido importante para los españoles que se encontraron en medio del tiroteo. Eso fue lo hizo Suárez el 23-F, y Aguirre no supo ser capitana.

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