La relación del ser humano con la transcendencia es tan vieja como la capacidad de pensar. Cada cual tiene su propia visión de este gran misterio, y lo que se pide siempre es respeto, porque seguramente son respuestas distintas a la misma pregunta, esa que constantemente nos hacemos. Veamos las muchas maneras que hay de andar esos caminos sólo desde el Cristianismo:
Iglesia maronita, Iglesia ortodoxa copta, Iglesia ortodoxa etíope, Iglesia ortodoxa griega, Iglesia católica apostólica romana, Protestantismo, Anglicanismo, Iglesia bautista, Metodismo, Pentecostalismo, Luteranismo, Calvinismo, Iglesia Presbiteriana, Iglesia Cristiana Integral, Inconformistas, Anabaptismo, Cuáqueros, Pietismo, Mormonismo, Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Milenaristas, Iglesia Adventista del Séptimo Día...
Hay otras concepciones fuera del Cristianismo: Fe bahá'í, Islam , Jariyismo, Chiísmo, Ismailismo, Sunismo, Sufismo, Drusismo, Judaísmo, Judaísmo ortodoxo, Judaísmo Jaredí Judaísmo Jasídico, Judaísmo Reformista, Testigos de Jehová, Movimiento rastafari, Makuya... Aparte Budismo, Brahamanismo y Taoísmo en sus diferentes corrientes, y otros cultos innumerable.
Luego está el agnosticismo, y esto nos lleva a más preguntas y a pensar en la tolerancia de todos, porque ¿quién tiene la verdad?

A la tolerancia, más tolerancia todavía.
Añado: A la tolerancia, más tolerancia todavía. Pero con firmeza. Nada de recular.
Las religiones organizadas son empresas e intrumentos para controlar al individuo. La relación con un hipotético Ser supremo no precisa rituales, jerarquías ni ámbitos específicos, todo eso ha sido inventado y estructurado por los que se autoproclaman ministros suyos para investirse de autoridad e influencias especiales y continuar así la milenaria profesión de hechicheros y chamanes. El negocio funciona, después de todo conocer el número telefónico o la dirección electrónica de dios es información privilegiada algo que bien gestionado produce buenos dividendos.