El verano es un tiempo que pide libros para la hamaca, aunque muchos dicen que es la época en que son leídos libros más superficiales, que la cabeza no está para meterse en profundidades mientras se seca el bañador y se sueña con la cervecita.
Son opiniones, porque de toda la vida un servidor ha guardado para el verano los libros más complejos, y las relecturas más necesarias. Insisto en que hoy buena parte de la literatura está en Internet, donde por cierto acaba de aparecer el último número de La Mancha Literaria, tan interesante como siempre.
Por otra parte, también pueden leer nueva obra canaria, como Los cuentos del Bárbara Bar, de Eduardo González Ascanio, o sumergirse en las versiones de las Leyendas canarias que acaba de publicar el Centro de la Cultura Popular Canaria. Para no pecar de humilde, lo mismo va y les interesa alguno de mis libros más recientes, como El rey perdido, Hotel Madrid o Crónicas del Salitre. Si les sirve de referencia, los tres me gustaron.

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