Me da la impresión de que me toman por tonto cuando los dos candidatos a la Secretaría del PSOE o sus allegados hablan de juego limpio y de que gane quien gane el partido va a salir fortalecido. Luego ves cómo se las gastan en los medios afines (y lo que no sabemos que pasa en la trastienda) y no hay manera de creerlos. En estas cosas yo siempre recuerdo de la famosa frase de Adenauer. Decía el ínclito canciller de la entonces Alemania Occidental: "En política hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido". Tenía claro el gran político germano que los navajazos más terribles venían de la propia casa. Y es lo que ocurre siempre con la lucha por el poder, porque podrán decir misa, pero se trata de ocupar una posición, como en la guerra hay que tomar una colina. Ser Secretario (o Secretaria) General del primer partido de la oposición es algo de mucho peso y nadie quiere perdérselo, con la posibilidad, además, de que en el futuro se pueda llegar al despacho cuadrado (aquí no es oval) de La Moncloa. Ya veremos cómo ahora en los congresos en cascada que se celebrarán en todos los territorios empezará a usarse la vizcaína, que es un puñal que los caballeros del Siglo de Oro llevaban escondido y usaban a traición cuando el adversario estaba entretenido en la esgrima de la espada (así lo cuenta Pérez-Reverte en su serie de Alatriste). Pues eso, que no nos cuenten milongas y que nadie venga ahora decirme que si no soy militante debo callarme (nunca me pareceré a Gary Cooper), porque hay mucho dinero público en el jaleo de los partidos, y finalmente sus decisiones acaban afectándonos a todos. Y esto vale para todos los partidos, lo que pasa que se les nota menos cuando están en el poder.
Sobre este asunto se ha dicho mucho y de muchas maneras. Los árabes sentencian que la elocuencia es plata y el silencio oro; el clásico aseguraba que somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras... Y yo mismo digo esa frase mil veces repetida por muchos que alguien ha perdido una magnífica oportunidad para callarse cuando dice una inconveniencia, mete la pata o simplemente le da opciones al adversario como en la también choteada secuencia de Quino ("Mamá solo a ti se te ocurre poner sopa en pleno verano", y la madre contesta: "¿verdad que soy original?") En estos días las lenguas se han desatado: alguien adelantó el traspaso de un jugador de la UD sin que estuviera cerrado y se armó el lío; Rajoy se hizo el colega con los primeros ministros en Bruselas y se olvidó de los micrófonos; el Presidente del Barça se quejó de los árbitros y al día siguiente le perdonaron a su equipo nada menos que la expulsión del portero apenas comenzado el partido, y ahora hay quien relaciona causa con efecto; hasta el Rey se ha despegado de la pared, dejando desprotegidas las espaldas (es lo que tiene hablar), pues en un solo discurso ha proclamado la especial protección que merece el derecho de defensa y más adelante señaló la necesidad del secreto profesional en la abogacía, que da pábulo a que alguien relacione unas palabras con el trato que la prensa da a Urdangarín y otras con uno de los juicios a Garzón. Ya me decía mi madre: "Emilio, calladito estás más guapo, clavadito a Gary Cooper", que debía ser su cánon masculino de belleza. Y es que no aprenden... Ni yo.
Desde las cabañuelas -verdadero tesoro etnográfico- al almanaque Zaragozano, la predicción a la larga del tiempo meteorológico es parte de la cultura popular, que en Estados Unidos tiene su máxima expresión en el Día de la Marmota. Nuestros campesinos tomaban más a corto plazo el día de la Candelaria (2 de febrero) como referencia: "Si para La Candelaria llueve, el invierno atrás nos viene; si para La Candelaria no llovió, el invierno se acabó", que debe ser una variante del dicho catalán que dice. "Si la Candelaria plora la primavera flora, pero si no plora, ni flora ni plora." Es decir, que se supone que hoy, Día de La Candelaria, hay que estar atentos, porque si llueve vendrá más agua detrás y puede ser todavía un invierno lluvioso; pero si no cae una gota, se acabó lo que se daba, y si no hay agua, no hay floración ni primavera. En las últimas décadas la predicción del tiempo ha avanzado muchísimo, con la ayuda de los satélites de observación y las aplicaciones cibernéticas en situaciones similares. Pero aun así, hasta para el más experto meteorólogo resulta muy difícil precisar si dentro de una semana va a llover, a hacer viento o a llenarse al aire de calima. Sin embargo, a los viejos campesinos, que son como marineros de tierra adentro, las variaciones del tiempo meterologíco no los cogen por sorpresa. A medida que avanza la tecnología disminuye la tradición, pero de alguna manera esas predicciones se basan en comportamientos del clima, lo cual viene a ser lo mismo que comparar modelos informáticos, pero usando solo la memoria. Miremos, pues, al cielo a ver si cae hoy alguna gota, porque el agua de lluvia este invierno no nos ha frecuentado. Y hace falta.
No niego que Fraga fuese un hombre muy inteligente, e incluso acepto pulpo como animal doméstico cuando se dice que tuvo un papel aglutinador de la derecha en la Transición. Pero creo que se están pasando de homenajes y distinciones, porque, como él, hubo docenas de personas que arrimaron el hombro cuando se murió Franco, cuya participación en el proceso fue muy importante, y se han muerto sin que sonara tanta fanfarria, cuyo remache fue nada menos que un funeral de Estado, que no se le hizo a Tierno Galván, a Torcuato Fernández Miranda, al Cardenal Tarancón ni seguramente se le hará a Carrillo.
Fraga fue un perseguidor del poder, y en una república habría sido republicano, lo mismo que fue ministro destacado en una dictadura. Ahora Ana Botella le va poner su nombre a una calle de Madrid, y suma y sigue. Su más alto cargo fue el de Presidente de Galicia, y si por eso alguien merece un funeral de Estado no entiendo por qué no se le hizo en La Almudena uno a Adán Martín. Ah, que sólo fue presidente cuatro años, pero verán ustedes cómo cuando llegue el día que Pujol o Chaves suban a la barca de Caronte (deseo que sea muy tarde) no se lo harán, aunque han estado gobernando una comunidad más tiempo incluso que Fraga. De manera que no se entiende muy bien todo esto que sucede, pues se ha llegado a decir que fue él quien instauró la democracia en España y es el padre de la Constitución. Cierto es que fue ponente constitucional, pero es sabido que su participación en la ponencia fue más freno que acelerador. La verdad es que toda esta bulla acabará apagándose porque la Historia pone a cada uno en su sitio, aunque molestan las inexactitudes que quieren que nos traguemos ahora.
Marcialito, un parroquiano habitual de la partida vespertina de dominó, entró alarmado porque había escuchado en la radio que Alvarez Cascos había convocado nuevas elecciones en Asturias.
-Es prerrogativa del Presidente, como en todas las comunidades autónomas, disuelve el Parlamento y deja que el pueblo hable otra vez -explicó don Eladio, otro contertulio, muy redicho y entendido porque había trabajado en una notaría hasta su jubilación.
-Pero si apenas hace seis meses que hubo votaciones.
-Ya, cosas de la democracia, amigo Marcial, donde las dan las toman.
-Perdone que le diga, don Eladio, esto más que a democracia me suena a pitorreo. El hombre presenta un presupuesto y como no se lo votan se emperreta y ¡hala! a hacer otro gasto. Pero ya la caja del dinero tiene telarañas.
-Hombre, dicho así parece que no es práctica la democracia, y no es así, hay que defenderla.
-No me líe, don Eladio,que lo veo venir. Yo soy un demócrata, pero esta democracia tan controlada por los partidos políticos, que hacen y deshacen, no me parece buena. A veces ni siquiera me parece que sea democracia.
-Es que la otra opcion es un estado totalitario.
-¡Y dale! Pues no, don Eladio; ese cuento de que quien no piensa como yo es un fascista o un stalinista no cuela. Aquí se pide mucha flexibilidad para despedir trabajadores pero no para las listas electorales.
-No me irá a decir que es uno de esos perroflautas que se hacen llamar Indignados.
-No se hacen llamar, es que están indignados, y con mucha razón, aquí por lo visto todos somos culpables menos los que cada día son más ricos.
-Bah, bah, el típico dicurso facilón. Madure, Marcial, madure.
-Don Eladio. Esto es un ¡Viva Covadonga!
-Querrá decir Cartagena...
-No, ¡digo Covadonga, carajo! ¡Ponga ficha y no me corrija!
Nos había dicho que 2012 iba a ser un año complicado, tanto que algunos incluso anunciaron el fin del mundo. Ahora resulta que no, que lo del calendario maya es el final de una manera de contar el tiempo, y que el 21 de diciembre el mundo no va a acabarse. Pero no dejan de atormentarnos con amenazas, unas reales y otras posibles. El pulso que la UE está echando a Irán con el embargo es uno de los problemas, porque en Teherán dicen que van a dejar de suministrar petróleo a Europa. Estas cosas me confunden, porque si cortas el comercio con un país no entiendo cómo es que sigues comprándole petróleo.
Luego está la supuesta tormenta solar, que por lo visto no ha sido para tanto, pero los cientificos se empeñan en anunciarnos que como se produzca una como la que hubo en el siglo XIX esto va a ser el caos porque hoy dependemos más de las tecnologías de la comunicación. Miras los canales de pago que contratas para huir de la telebasura, y te cuecen a documentales sobre exterminadores nazis, volcanes apocalípticos que pueden reventar en cualquier momento, oscurecer el Sol con sus cenizas y finiquitar la vida, asteroides o meteoritos que pueden impactar contra La Tierra con efectos devastadores, ciudades en guerra urbana tomadas por las bandas, historia-ficción sobre los efectos de un ataque terrorista a centros de energía que nutren grandes ciudades... Vaya, que parece que existe la consigna de repartir miedo. Y, mira, yo estoy seguro de que no va a ocurrir ningún desastre bíblico porque las cadenas de televisión no están pujando por los derechos para televisarlo.
En el mundo del comercio y la empresa hay un concepto que se llama competencia desleal, y que se combate o acaba por romper el mercado. Ha pasado ante la impasibilidad de las administraciones públicas -cuando no con su aliento- con la proliferación de las grandes superficies, que se ha llevado por delante al pequeño comercio que creaba tantos puestos de trabajo y era una forma de estabilidad social y de atender los diversos gustos, porque ahora en cualquier superficie encuentras lo mismo cien veces repetido: franquicias.
Pasó cuando se pudo de moda el todo incluido en las instalaciones hoteleras, que empujaron al cierre a muchos pequeños negocios que vivían de lo que ya encuentran los clientes en el interior del hotel. Nadie hizo nada y más gente al paro, porque eso nunca significó que en el sector hotelero creciera el empleo en la misma medida que se destruía fuera. Y ha vuelto a pasar con Spanair, porque las líneas aéreas de bajo coste han roto el mercado y han obligado a las líneas de siempre a tirar los precios, con lo que a menudo no se cubrían los costes. Tanta pérdida acumulada lleva a la quiebra, y las administraciones lo único que hicieron fue subvencionar en parte esas pérdidas, pero nunca se atacó de raíz el problema. Y seguramente volverá a ocurrir en cualquier otro sector, porque todavía no he encontrado una opción política que tenga un programa serio, realista y encaminado a que la sociedad crezca equilibradamente. Sigo diciendo que para desempeñar determinados cargos políticos habría que acreditar una muy sólida y documentada preparación, además de una experiencia contrastada en el sector que se dirige. Y esa experiencia positiva, claro, no la haber sido un responsable del FMI ciego o inepto mientra se fraguaba el desatre, o formar parte de la cúpula del banco americano que desencadenó la crisis financiera. Es decir, nombran chef de cocina a quien echó a perder la paella. Pero aquí a los músicos los responsabilizan de la sanidad, a los pedagogos del comercio y a los médicos del transporte. Parece un chiste, pero es verdad.
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(El transporte aéreo en Canarias podría resolverse con un invento futurista que los técnicos llaman Dirigible y la gente Zeppelín)
Alguna vez he dicho que, aunque el fútbol sea una tontería exagerada elevada a espectáculo, es más saludable mentalmente seguir el fútbol que la política. Pero claro, si a uno lo que le gusta es el fútbol-fútbol, lo mejor es ver el Granada-Racing o el Valladolid-Recreativo. Si hablamos de los partidos entre el Real Madrid y el Barcelona, habría que verlos en televisión sin voz y ni antes ni después oír la radio ni leer los periódicos. Porque estos dos equipos sí que forman parte de un entramado político que esconde otras intenciones cuando se habla de fútbol. Hagamos la prueba y observemos periódicos y radios de Madrid y Barcelona después de un partido que, no sé por qué, llaman clásico:
Cuando los voceros arrimados al madridismo hablan de penaltis no pitados, de jugadores que hacen teatro, de que les roban los partidos de Camp Nou, en realidad quieren decir: "Estos malditos nacionalistas estás hurgando en la esencia de España, chuleando a su equipo más galadonado y que representa los valores patrios. Y lo mismo que con el Statut y con la financiación, los catalanes nunca están satisfechos". Más o menos, porque asimilan el Barça con el independentismo y el ataque a la unidad de España. Y tres piedras, que dicen en mi pueblo.
En Barcelona funcionan igual, pero al revés. Ahora les ha tocado estar arriba, pero cuando era el Real Madrid el que imperaba activaban el victimismo. Pero incluso ahora, la parroquia mediática culé, cuando habla, por ejemplo, de la dureza de un defensa del Real Madrid o de algún lance del juego que les perjudica, en realidad quieren decir: "Estos malditos nacionalistas españoles utilizan la violencia para tratar de amedrentarnos y luego quedan impunes. Hay que seguir luchando contra esa prepotencia centralista que impide la pluralidad".
Pero estas diatribas a las claras o soterradas dan beneficio a ambos club, que, tampoco sé por qué, son sociedades anónimas deportivas como el resto de los club deportivos. De manera que, a quien le guste el fútbol le recomiendo que disfrute del juego de estos dos grandes equipos, pero que no lea ni oiga níngún comentario, porque nunca son de fútbol, sino de encubierta política de la peor especie.
Cuando Orwel escribió su 1984, vislumbró un mundo como el que hoy existe, en el que un satélite puede saber tus movimientos y hay cámaras de vigilancia por todas partes. Con la coartada de la seguridad son puestas en entredicho la libertad y la intimidad. Ya nadie está a salvo de un control riguroso que se refuerza con el cruce de datos en docenas de redes de todo tipo. Estamos fichados a todos los efectos.
Lo que no esperaba Orwell es que los avances tecnológicos sirvieran también para que, no solo lo poderes controlasen a la gente, sino que todos nos controlamos a todos, con lo que intimidad queda hecha trizas. Es verdad que mucha gente se expone en las redes sociales, retransmitiendo su vida y sus movimientos, pero todavía hay muchas personas -la mayoría- que prefiere mantener a buen recaudo su vida privada. Hoy eso es imposible, da igual que no entres en las redes sociales, que no tengas móvil ni correo electrónico; cualquiera puede grabar tu voz o tu imagen en movimiento, hacerte una foto con los mil dispositivos que existen y ponerte en circulación. Lo más terrible es que ya sabemos que tanto las palabras como las imágenes pueden mentir, basta con que las saquemos de contexto. Y con la generalización de GPS ya no puedes decir que estás fuera o que te ha pillado un atasco. Muy pronto todo el mundo lo usará y sabrá perfectamente la calle y el número en que te encuentras. Crece la desconfianza porque, cuando tomas un cortado con alguien, no puedes estar seguro al cien por cien de que no te está grabando tu acompañante o el de la mesa de al lado, porque, además, hay micrófonos unidireccionales de larga distancia. El Gran Hermano de Orwell es mucho más monstruoso de lo que él imaginó.
Es una iniciativa muy interesante, porque puede reunir un fondo accesible a estudiosos y sobre todo porque los manuscritos van a estar con toda seguridad mejor guardados y cuidados que en los desordenados cajones de las gavetas de los autores y autoras. Para dar cuerpo al acto, cuento con las palabras de Maximiano Trapero y Felipe García Landín, dos voces de las que siempre se aprende. Y es honroso formar parte de un palmarés en el que están autores como los que figuran en la columna de la derecha de la invitación y otros que aun no han sido programados pero no por ello menos importantes.
Como me toca empezar a mí y este es mi blog, aquí lo anuncio.

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