los blogs de Canarias7


I

El fiscal de Marsella anuncia urbi et orbi que el copiloto estrelló el avión adrede. La fuente informativa es una grabación en la caja negra. De unos gritos y unos golpes en la puerta de la cabina y la respiración grabada del copiloto deducen toda una historia casi novelesca y le dan sello de certeza absoluta. Ya han decidido que el copiloto cerró la puerta, y no esperan a saber qué dice la caja negra de los datos. He leído malas novelas de intriga más verosímiles. Seguramente es como dicen, pero en estas cosas hay que ser muy rigurosos. ¿Recuerdan algún accidente aéreo en el que en minutos se paralicen visitas de Estado y se impliquen tres gobiernos con sus presidentes a la cabeza? ¿No habría sido más prudente esperar a tener más información antes de montar un guión partiendo de suposiciones que pueden interpretarse de muchas maneras? ¿Es que dan por sentada una versión precipitada para evitar otras teorías? (Ya saben, Oswald mató a Kennedy).

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II

Casi todo es paja y especulación, cuando no chismorreo insulso. La cosa es así: un avión se estrella en Los Alpes; se tardará en rescatar e identificar a las víctimas; dentro de unos días (tal vez semanas) serán los funerales; hay que esperar el dictamen definitivo de las causas que den los investigadores después de estudiar toda la información que vayan recabando. No hay más. Y con eso, horas y horas de radio y televisión, opinando sobre esto y aquello (demasiadas personas que no saben de esto y aquello), y liando culebrones lacrimosos regodeándose en todas las historias personales de algunas de las víctimas, que nada tiene que ver con el derecho a la información y solo añaden confusión y dolor. Rumores casi siempre, suposiciones y la inventiva que se expande y multiplica con un simple golpe de Twitter.


Acaba de publicarse el segundo tomo de Mujeres en la historia, dedicado esta vez a mujeres que realizaron grandes aportaciones en diversos campos depués de 1940. Como dicen los editores en el prólogo, el hecho de que durante la II Guerra Mundial las mujeres tuvieran que hacerse cargo del funcionamiento de las sociedades occidentales porque los hombres estaban en los frentes de batalla supuso un punto de inflexión en la presencia de la mujer en lo público. Hubo, por supuesto, otros factores que incidieron en la gran revolución femenina de la segunda mitad del siglo XX, como la maduración de las luchas y reivindicaciones que venían de mucho tiempo atrás, la aparición de la píldora anticonceptiva o la publicación del libro de Simone de Beauvoir El segundo sexo. Vemos por lo tanto que la presencia de la mujer tiene mucho que ver con la visibilización de su trabajo, y en eso las artistas, científicas, escritoras, activistas políticas y sindicales y mujeres trabajadoras en distintos campos (la Educación ha sido un valioso ariete) ha sido determinante. La divulgación ha jugado un papel importantísimo, y en ese campo la literatura es una avanzadilla de primer orden. Por ello, en esta edición, 26 escritoras escriben sobre otras mujeres (a veces no sobre una en concreto) cuya contribución ha sido un escalón más en el camino, como lo es la participación de las autoras en la proyección de estas grandes mujeres. 26 mujeres escritoras nos ofrecen un volumen que, además de su importancia histórica y divulgativa, es un libro literario, escrito con el mimo y la sensibilidad que aporta siempre la literatura.

aaaaaaaaaaaaaamujeresenlahistoria.JPG Sin duda, el nombre más sonoro de esta lista de escritoras es el de la recientemente desaparecida Josefina Aldecoa, que fue ella misma un faro en esta ruta, desde sus vertientes de maestra, pedagoga y escritora. Hay también textos inspirados en mujeres que rompieron moldes o que sucumbieron en la lucha, a veces contra sí mismas. Hay dos participaciones importantes de escritoras canarias, mujeres de "las nuestras", que curiosamente miran el mundo desde la isla y desde fuera de la isla. Una de ellas es Teresa Iturriaga, que también participó en el primer volumen, y que esta vez escribe sobre la pintora y escritora Leonora Carrington, una inglesa que se hizo mexicana y acabó siendo uno de los grandes nombres femeninos de ese país. El otro texto "canario" de este libro es el aportado por Teca Barreiro, en torno a la poeta argentina Alejandra Pizarnik, a quien una fuerte depresión la arrastró al suicidio a los 36 años. Ambas mujeres, Leonora y Alejandra, dejaron una sólida obra artística y poética y un grano de arena más en el contrapeso que tiene que ser la mujer en las relaciones humanas. Eso es lo que reivindican en sus magníficos textos Teresa Iturriaga y Teca Barreiro. Creo que libros como este son los que influyen en los avances de esa lucha por la igualdad, que es cosa de todos, no solo de las mujeres, y por ello lo considero, además de un bello conjunto de piezas literarias, un libro necesario con el que coronar este mes de marzo-mujer de 2015.


imagencabra.JPGLos chinos están en el comienzo del año de la cabra, que se relaciona con la sensibilidad, la generosidad y la honradez. En las culturas occidentales la cabra en siglos recientes ha gozado de poco respeto, pues se la acusa de inconstante, dispersa y poco organizada, y cuando alguien no da pie con bola se suele decir que está como una cabra. Por lo tanto, si cogemos el rábano por las hojas podemos decir que claramente este será en España el año de la cabra con todas sus consecuencias, año de locura, dispersión y desorden. Si al final acaba siéndolo, no será culpa de la cabra, que tiene un lugar de honor en muchas mitologías, desde la leyenda griega de la cabra Amaltea a las cabras que tiran del carro de Thor en la mitología escandinava. Ese respeto ganado por este animal gracias a su curiosidad, su inteligencia y su deseo de libertad (al contrario de las gregarias ovejas) se ha ido volviendo al revés tal vez por el desconocimiento debido a que desde que nacieron las ciudades las certezas sobre la Naturaleza se han ido volviendo estereotipos a menudo falsos. Así, cuando había que ofrecer un sacrificio para aplacar a una deidad furiosa se inmolaba un "chivo expiatorio" (el macho de la cabra). Pero en la mitología los faunos eran mitad cabra mitad hombre y a menudo son confundidos con los sátiros, que son el símbolo de todas las perversiones sexuales, pero no son cabras, sino carneros, los machos de las dóciles ovejas. Así que, ojalá este sea de verdad el año de la cabra, porque brillarán la inteligencia, la sensibilidad, la honestidad y, según el catón, seremos más curiosos, libres y generosos. Así que no echemos a la cabra las culpas de nuestras torpeza.
***
(La foto pertenece al grupo escultórico dedicado a la cabra majorera en Puerto del Rosario, Fuerteventura).


Hoy es el Día Mundial Síndrome de Down.

Y mañana también.

Y pasado mañana.

Y el otro...


zzzzzzzzzzzzzzzzzzzwerty.JPG¿Llegará un momento en el que no haya que dedicar días a minorías,

enfermedades, diferencias, actividades o situaciones injustas?

Ya es primavera.


Los resultados de las elecciones andaluzas nos darán por fin datos basados en la realidad, no en encuestas que, además de la volatilidad de esta práctica y el 40% del voto oculto, suelen interpretar en lo que ahora llaman cocina. El palabrerío habitual en las campañas se ha convertido en un griterío que uno no sabe cómo digerir, porque, según se mire, si prestas atención y sigues la lógica interna de estos discursos, resulta que todos tienen razón; o al revés, todos tienen agujeros por donde cabe cualquier interpretación contraria. Y es que estamos inmersos en una fase muy curiosa, porque hay tanta información y a la vez tantas manipulaciones que ya no puedes fiarte de casi nada; vemos cada día cómo noticias, fotografía y vídeos son falsificados o datados según conveniencia. Y conviven diversas maneras de ver el mundo, que van de la ingenuidad al delirio, y que podríamos agrupar así:

1.- Conspiranoicos.

El mundo está dirigido por las grandes fuerzas económicas y políticas, y estas se reúnen periódicamente para diseñar estrategias de dominio, quitar y poner reyes y crear estados de opinión que favorezcan sus actuaciones.

2.-Antiimperialistas.

Muy parecido al anterior, pero el centro de gravedad de estas decisiones está en Estados Unidos, más concretamente en Washington, y se ejecutan a través de las muchas agencias del gobierno federal de ese país.

3.- Estándar.

La realidad es exactamente la que vemos en los noticiarios; ocurre de esa manera porque sí, y cualquier opinión o aclaración responde a intereses muy oscuros.

zzzzla foto 2.JPG4.- Revolucionarios.

Hay que cambiarlo todo, pero cada cual tiene en su cabeza su propia revolución, y es fácil que piense que la del otro es fascista, comunista o entreguista al poder. No hay acuerdo.

5.- Utópicos inactivos.

Entramos en la Era de Acuario y las tensiones actuales son las propias de un cambio en el que va a haber paz y amor. Todo se arreglará en cuanto se produzca determinada alineación planetaria.

6.- Espirituales.

El mundo se mueve por fuerzas superiores a las que hay que ligarse (re-ligare: religión), y desde el Yin y el Yang hasta los millonarios predicadores televisivos, hay toda una gama de estadios de práctica, culto o meditación.

7.- Esotéricos.

Hay unas sociedades secretas que son las que impulsan y detienen los procesos. Masones, Iluminatis, Rosacruces y otras sectas innombrables, donde no son descartables teorías surrealistas en las que se agarran de Einstein para explicar la curvatura del tiempo y la relatividad del espacio, además de conexiones incluso con fuerzas alienígenas (no es un comentario humorístico, hay más gente de la que creemos que está en esa onda disparatada).

***

No me inscribo en ninguna de estas corrientes, porque soy racional pero no ingenuo, pero sí está muy claro que todas estos mundos paralelos están alentados para distraer la atención de aquellos que son inmunes al fútbol y a los realitys (Noam Chomsky dixit). También se pudiera decir que los "no inscritos" formamos una octava familia que nosotros suponemos "de los cuerdos", pero que los de otros grupos suelen tildar de ignorantes, desinformados o las dos cosas. Pues eso.


No sé qué cara poner al ver la rueda de prensa en la que se viene a decir que en la fosa común de la cripta del convento de las Trinitarias están los resto de Miguel de Cervantes, cosa que se ha sabido desde siempre, aunque sin determinar cuál de los 17 cuerpos allí enterrados es el suyo. Ahora tampoco lo saben con seguridad, y adelantan expresiones como "es muy problable", "nada hay que indique lo contrario", "parece concordar con los documentos"; es decir, que después de todo el follón que han montado, saben lo mismo que sabían. Dicen que por la boca muere el pez y uno de los argumentos que se enarbolan es que se quiere dar una sepultura digna a Cervantes. ¿Es que la cripta de la Trinitarias no lo es? ¿Es que no merecen la misma dignidad las otras 16 personas allí enterradas? Mucho ruido que se me antoja un intento de justificar los logros de una legislatura, después de haber hecho lo posible y lo imposible por desmantelar la cultura.

***

imagencervantes.JPGY ya que estamos con Cervantes, tal vez se atisbe alguna respuesta en los paralelismos o las contradicciones con esta realidad que salen de la boca de don Alonso Quijano, esto es, de la pluma de don Miguel de Cervantes:

* "Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie".

* "No puede haber gracia donde no hay discreción".

* "Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos".

* "La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde".

Con cuatro citas basta. Tranquilo, mi señor don Miguel, son solo unos que creen que Vuesa Merced permanece en una oscura cripta y no en sus luminosos libros.


Vine al Pleamar de Canarias7 porque me dijeron que acá se hablaba hoy de JJ Armas Marcelo, un tal Juancho, al que el martes 17 de marzo le entregan el Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2014 por la novela Réquiem habanero por Fidel. Este premio consagratorio en realidad no es una gran novedad, se veía venir, podía haber sido hace tres libros o dentro de tres; eso da igual, porque el autor es desde hace mucho tiempo el más mestizo de todos los escritores en español. Me han pedido que diga algo que solo yo sepa de Juancho; trataré de hacerlo, aunque sé que es una empresa destinada al fracaso porque Juancho es Juancho, aquí, en Comala y en Macondo.

aaaimagenjuancho1.JPGCuando conocí a JJ Armas Marcelo, él ya era Juancho. Yo creo que nació Juancho aunque no lo hubieran bautizado como al Bautista. No es que respondiera, como es usual, a un alias emanado de su propio nombre (Juan Jesús, por cierto, no Juan José como suelen errar), era Juancho, persona y a la vez personaje, que ya era tal cual es hoy aunque fuera entonces un joven soñador. Las personas suelen ir tallando su imagen poco a poco, a empujones del carácter, la personalidad y la vida. En realidad esa imagen depende muchas veces más del exterior que de la voluntad propia. Con Juancho no sucedió así, salió del molde totalmente completado, y el esmeril, la pintura y el salitre no han conseguido hacer variar esa simbiosis de persona, personaje y destino.

Aquel osado y visionario veinteañero ya denotaba con su sola presencia que, como en la mitología clásica, su camino estaba trazado por el fatum, esa fuerza misteriosa que determina el destino de las cosas a través de los hombres; solo con verlo se sabía que su rumbo estaría jalonado por el sufrimiento, la lucha, la derrota y la gloria, como un Odiseo que regresa siempre a la misma Ítaca, la literatura. No éramos capaces de verbalizarlo entonces, pero algunos sabíamos que daba igual las veces que Penélope tejiera de día y destejiera de noche; aquel JJ Armas Marcelo tendría que cumplir el inexorable destino de ser Juancho. Ya entonces había empezado el viaje a Ítaca. Y ese viaje pasaba por toda la cuenca del Atlántico y del Pacífico. Aunque entonces físicamente nunca había pisado el oeste del viejo meridiano cero de Orchilla (La raya de Nicolás Melini), ya estaba en la sabiduría de Alfonso Reyes, en la religión literaria de Vargas Llosa, en el resplandor de Cortázar, en la entonces novedad apabullante de Gabo. Hablaba de literatura y editaba libros de otros, pero no decía que estuviera escribiendo él mismo aunque seguramente lo hacía desde siempre. Se peleaba por lo civil con el provincianismo inamovible y por lo militar con un consejo de guerra de opereta. Así eran entonces las cosas.

aaaimagenjuancho3.JPGCuando vi su primera novela en las librerías no me sorprendió, la implacable maldición del Olimpo tenía que cumplirse. Y se fue cumpliendo mientras Juancho iba quemando naves, perdiendo batallas y ganado vida, enganchado al único banderín patrio que conoce, el de la literatura en español. La travesía es muy larga, agotadora, y hay singladuras extenuantes, otras festivas. En el tránsito baja al infierno a hablar con el profeta Tiresias, que le confirma que Penélope sigue tejiendo y destejiendo porque sabe que él llegará. Cosecha victorias cuyo eco no se repite en Ítaca, pero los naufragios retumban en los oídos de la tejedora, que sabe que estos también forman parte del camino. Honores, medallas, galardones y respetos van guiando la proa hacia la Estrella Polar. Ninguno me sorprende, porque, mientras caminaba hace décadas junto a él, podía leerlo en la sombra que proyectaba aquel joven sobre la acera de la calle León y Castillo de Las Palmas de Gran Canaria, mucho antes de que tocara su primera playa. La travesía pasa por el puerto limeño del Callao, la terraza del café Gijón, la neoyorkina calle 49, el Tigre porteño o la playa de Las Canteras. En cada puerto saben de Juancho, saben por Juancho, entienden que Juancho no es el apodo familiar en que lo cotidiano convirtió el nombre de JJ Armas Marcelo; Juancho es la literatura en movimiento, un Odiseo condenado por los dioses a contar y a leer, y volver a contar sin tregua.

Años después, frente al pelotón del Premio Francisco Umbral al Libro del Año, a Juancho le otorgan el galardón más deseado, el que certifica de una vez por todas que su literatura es un camino sin retorno. Aun con el estruendo, algunos tratan de compensarlo con el silencio. Es inútil, ya había demasiado ruido antes de este premio, la novela Réquiem habanero por Fidel (Alfaguara. 2014) se escuchaba en todo el ámbito de la lengua. No importa que Circe grite o que las sirenas enmudezcan. Odiseo ha llegado, con laureles y cicatrices como corresponde a un guerrero, y ya Penélope no tendrá que destejer nunca lo tejido.

***
Este trabajo fue publicado el domingo 15 de marzo en el suplemento Pleamar de la edición impresa del periódico Canarias7 de Las Palmas de Gran Canaria.


PARTE DEL SERVICIO DE URGENCIA

Alexis Ravelo acaba de publicar su nueva novela, Las flores no sangran. No es una novedad afirmar que estamos ante un texto sólido, que responde a todas las exigencias del género narrativo en sentido amplio y que es un reflejo de la sociedad que trata de representar. Hasta aquí, todo "normal", como cada vez que Alexis publica un nuevo título. La secuencia es por fortuna recurrente: buena acogida, excelentes críticas y un escalón más en la carrera literaria de un magnífico novelista. Una vez más, lo ha vuelto a hacer, escribir una novela que tiene como aval buenas novelas anteriores, lo cual es también una dificultad añadida porque los lectores no perdonan un paso atrás. Ravelo aguanta el pulso consigo mismo y sigue avanzando, y ya con una decena de libros está claro que llegó un día para quedarse y sigue aquí.


INFORME DEL NEGOCIADO DE FICCIONES

flores san 1.JPGAun a riesgo de repetirse, este negociado tiene que insistir en que la llamada Novela Negra es un género muy definido en el que los editores se empeñan últimamente en meter casi todo lo que tenga que ver actos delictivos contra las personas, contraviniendo las bases del género que tan estrictamente delimitó Raymond Chandler en su ensayo El simple arte de matar (1950). Desde que aparece un detective privado, un policía o una víctima etiquetan al texto de novela negra, y de ese modo funciona razonablemente bien el mercado editorial más allá de los bet-sellers que muchas veces ni siquiera son novelas, mucho menos literatura.

Este afán de englobar la narrativa en la que aparezca la más pequeña mancha de sangre en un género común perjudica a los autores de novela negra de raza incontestable. Este es el caso de Alexis Ravelo, que cumple las dos condiciones fundamentales exigidas a un buen autor del género: que escriba literatura y que sus narraciones sobre la parte oscura del ser humano sean espejo de una sociedad, un ambiente y una época. En este sentido, las novelas de Ravelo muestran una sociedad construida sobre la mentira de una bonanza económica tramposa, que se mueve a dos niveles de delincuencia, la de los poderosos y peligrosos popes del crimen (ahí entran también los de corbata y modales sofisticados) y la de los bajos fondos que trata, casi siempre inútilmente, de recoger las migajas del pastel, que empiezan desertando de la ilusión, suben a la montaña rusa de la supervivencia a cualquier coste y acaban llenado las cárceles o, peor aún, las cunetas y los vertederos. Algunos pueden gozar de una aproximación fugaz al yate, al Ferrari y al poder que ambicionan, pero ya metidos en el torbellino, entran en una espiral hacia afuera que acaba por expulsarlos al vacío.

Alexis Ravelo trabaja literariamente con los segundos, los perdedores, los que jamás lograrán ni siquiera el primero de su larga lista de sueños. En Las flores no sangran, que aparentemente es la historia del secuestro-exprés de la hija de uno de los Coerleone que, por supuesto, también tiene condecoraciones oficiales como gran patricio local, se dan todas las característica que hacen de una historia truculenta una magnífica novela, esta vez negra en el más preciso canon del género. Hay dos polos muy claros, que son los que antes reseñaba. Por una parte están los fracasados que también son víctimas de la desidia y la manipulación de décadas de abandono vendido como libertad. Aun así, tampoco son inocentes. Este mosaico de ilusiones rotas se compone de personajes tan "quemados" como Paco El Salvaje, El Zurdo, Felo el Flipao y siempre una mujer, que no es una femme fatale sino que también ha sido arrastrada por el maremoto de la creencia de que puede amanecer un día en el que todo ha cambiado de color. flores san 4.JPGEn esta novela hay dos mujeres con dos registros diferentes, una es Lola, la otra es Ruth, envueltas ambas por pasiones, buena fe, malos deseos y la pared de cristal contra la que siempre se estrellan. Hay una tercera mujer, Diana, la víctima del secuestro, que empieza siendo inocente y se acomoda hipócritamente al papel de cómplice supuestamente involuntario de su forma de vivir, que procede de ese dios oscuro que se vende como reluciente.

Es una tragedia griega porque todo ocurrirá como está previsto, no hay forma de alterar el resultado, perderán siempre los mismos, y para construirla Alexis utiliza otros elementos que también son reverberaciones de esta sociedad que viven en un presente turbio y continuo desde hace décadas y no tiene visos de cambio. Periodistas incalificables como Toñi Vidanes, policías difusos como el comisario Benavides, políticos que para nombrarlos hay que llamarlos como "el-que-te-dije", delincuentes internacionales sin rostro como El Ruso, y compinches de fechorías económicas como Perera, sirven de cohorte al gran sacerdote del dinero, un tipo que aparenta campechanía y canariedad pero que es tan duro como para que lo apoden El Yunque. Y ya está construido el retablo, el mosaico que es un destello fiel de una sociedad corrupta desde su base hasta su cima, mientras muchos se creen inmaculados pero que de alguna forma también están pringados por su silencio o, peor aún, por su miedo no confesado. Eso es exactamente lo que requiere una novela negra, y esta lo es con todas sus consecuencias. Lo más curioso y a la vez desalentador es que todos los personajes y posiblemente la mayor parte de los lectores se creen libres de esa espiral centrífuga.

Por otra parte, en la definición tradicional la literatura se caracteriza por primar la literalidad sobre la lengua común, esa frontera es cada vez más difusa, con antecedentes dentro y fuera de nuestra lengua en tipos de la calaña de Sánchez Ferlosio o James Joyce. El realismo sucio certificó definitivamente que a menudo esa frontera entre lo literario y lo coloquial se diluye, e incluso se borra. Pero queda la función poética que es la que diferencia la literatura de lo que no lo es, y entonces tendríamos que encomendarnos a tipos tan sospechosos como un tal Roland Barthes y otros de su ralea, y ya para hoy ha habido bastantes infractores. Y en esta frontera, Alexis tiene salvoconducto.

CONCLUSIÓN Y ADVERTENCIA

Si de verdad quieren leer una novela negra con denominación de origen, Las flores no sangran, de Alexis Ravelo, es una recomendación perfecta. Y desde este negociado podemos asegurar que las novelas negras strictu sensu no abundan, a pesar de lo que diga la publicidad editorial.

***

(El autor de la fotografía es Ricardo Montesdeoca y fue publicada en Canarias7).


ababderrra.JPGEstimados asalariados de la UD Las Palmas: Yo no creo que en ustedes pese la certeza de que, si La UD asciende, muchos tendrán que irse porque habrá que hacer un equipo más fuerte. Les supongo profesionales con la ética necesaria para combatir hasta el final, y les recuerdo, por si alguno lo olvida, que no son los grancanarios los que aman los colores del equipo, sino que son ustedes, nativos de aquí y muchos de fuera, quienes llevan los colores de la isla. Ustedes cobran, lo que me parece muy bien, porque el trabajador merece un salario por su trabajo, pero los empresarios morales de la UD Las Palmas somos los grancanarios, también los que no son socios y los que no van nunca al Estadio, e incluso aquellos a quienes no les gusta el fútbol, puesto que ese equipo respira porque el dinero público, nuestro dinero, le dio y le sigue dando aire. Si hasta les hemos hecho un estadio nuevo y grande que usan como propiedad privada. Pero bien, esto funciona así. De modo que cumplan con su trabajo que ya nosotros hemos cumplido como jefes, con dinero público (especialmente de nuestro Cabildo) y de los bolsillos de muchos isleños. De modo que ahora no empiecen con que se cansan, porque no entiendo que jóvenes en la flor de la vida se cansen haciendo lo que más les gusta. Y tampoco trago con las majaderías de siempre: que si no hay que presionarlos, que si hay que ser comprensivos, que si... Presionaremos cuanto nos plazca y sacaremos los pañuelos cada vez que no dé la gana. Y ustedes, a ganar partidos y a ascender a Primera División, que este año no vamos a tragarnos ninguna película con final sorpresivo.


Es innegable que se han dado grandes pasos en la lucha por la igualdad de la mujer, desde los movimientos sufragistas que comenzaron hace más de un siglo hasta la revolución sexual que siguió a la píldora anticonceptiva en los años sesenta. Y aún antes, en un ir y venir de siglos, pues se olvida con facilidad que la emperatriz Teodora (siglo VI) impulsó en Bizancio leyes que trataban de sacar a las mujeres de ese pozo histórico de desigualdad. Hubo otros intentos, pero luego venía otra ley, otra cultura u otra religión que los anulaba. Hay por ahí prospecciones que dicen que la mujer alcanzará su equiparación social absoluta al hombre dentro de quinientos años. En algo más tangible, los salarios, la UE han retrasado esa igualdad hasta 2038, alegando que la crisis ha obligado a cancelar el propósito de que fuera en 2021. Si en esa culta y sofisticada Europa la desigualdad salarial (y otras desigualdades) es un hecho aceptado y que se perpetúa, qué decir del resto del mundo, donde hay sociedades en las que las mujeres no alcanzan la consideración de ciudadanas. Culturas centenarias, religiones, costumbres atávicas y la inercia del poder masculino se juntan para que en una época con medios nunca imaginados la mujer siga siendo una minoría discriminada.

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(Tres mujeres por la igualdad de sexos: La emperatriz Teodora, Clara Campoamor y Simone de Beauvoir)

Queda mucho por hacer, porque el escollo principal es el cambio de mentalidad de la sociedad, incluso de buena parte de las mujeres. Hace apenas una década creíamos que en las sociedades occidentales el trabajo de sorriba ya estaba hecho y faltaban los detalles, los matices, pero ahora vemos que no es así, que hemos retrocedido, y aunque soy poco proclive a creer en conspiraciones, da que pensar ese resurgir del machismo a menudo contemplado en algunos medios de comunicación como un chiste. No hay vuelta de hoja, y con la crisis se ve claramente que la mujer es la más perjudicada. Me da grima escuchar a esos líderes que se llenan la boca con sus discursos de igualdad que luego no se traducen en hechos, y vergüenza ajena las mujeres con poder, que desde sus privilegiadas poltronas justifican lo injustificable. El machismo utiliza todos los medios a su alcance, desde la brutalidad más aberrante hasta la sofisticación de las modas y la imagen. Hay un machismo atroz a ritmo de vals vienés, que no lo parece pero que finalmente es el mismo que el de los trogloditas del garrotazo. Hay ahora en cartel un película de mucho éxito (antes fue fenómeno editorial) que propone el sadomasoquismo sobre la mujer. Siempre lo mismo, una y otra vez, cuando no es el Marqués de Sade es la Historia de O. Nos movemos entre el desaliento y la esperanza que nos empuja a seguir subiendo esa milenaria piedra de Sísifo por la ladera de la historia. No es día para felicitar a las mujeres, sino para tomar conciencia de que nunca habrá felicidad en una sociedad desigual. Y ponerse manos a la obra.

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