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El cantautor, poeta, humorista y vividor impenitente Facundo Cabral se encomendaba a su abuelo para decir que a nada tenía más miedo que a los pendejos, y aunque el abuelo era coronel afirmaba que es un frente imposible de cubrir, porque son muchos y cuando votan hasta eligen al presidente. La palabra pendejo aplicada a una persona tiene muchos matices en todo el ámbito de la lengua, pero en nuestro espacio podríamos hacerla equivaler a imagenpapafrita.JPG"persona que cree que lo sabe todo, que lo merece todo, que puede conseguirlo todo sin esfuerzo y por consiguiente minusvalora o incluso desprecia cualquier cosa que hagan los demás, y trata de hacer creer que si él o ella no lo ha hecho es porque no se lo ha propuesto, pero desde que se ponga lo hará y mejor que nadie". Larga definición, pero es que se trata de un especimen muy complejo. Por aquí no circulan los términos pendejo-pendeja, pero solemos usar algunas palabras que significan lo mismo, que empezaron por ser malsonantes y han derivado en graciosas; no son exactamente sinónimas, aunque todas son de las familias de las pendejadas y suelen tener distintos grados de estulticia, ignorancia, mala fe o cualquier otra característica. Me refiero a soplapollas, bobomierda (todo junto), pollaboba, "enterao", membrillo y muchas más, dependiendo de la zona, del grado o de la especialidad pendejal de la criatura, sin olvidar las ya muy aclimatadas importaciones peninsulares soplagaitas y gilipollas (las gente de orden suele usar gilipuertas, y en el colmo de la pendejada hacen un spanglish y dicen giligate). El caso es que están por todas partes, y a uno se le va acabando la paciencia porque, después de aguantar tanta pendejada trata de blindarse, porque, a estas alturas, mi cupo de papafritas y cantamañanas (otras palabritas del gremio) está completo.


El novelista -y sin embargo amigo- José Correa dice que el ganador del Tour de Francia necesita de todos los corredores que llegaron detrás de él, incluso del último, porque son ellos los que hacen que su triunfo sea meritorio. Si corriera solo no tendría gracia. Esto pasa en todas las actividades en las que por diversas causas se establecen rangos, y tiene que haber de todo para que se note la diferencia de lo que supuestamente está por encima. La palabra genio tiene acepciones caracteriales e intelectuales en el diccionario de la RAE, y en psicología es el máximo estadio cuando se aplica al CI. imagenaladin.JPGKant decía que la genialidad consiste básicamente en la habilidad para comprender por sí mismo conceptos que normalmente tienen que ser transmitidos por otra persona, y suele producir ideas originales e inimitables. Si tomamos al pie de la letra esa definición, cualquiera produce genialidad, porque llega solo a conclusiones no aprendidas, aunque ya estas ideas existan previamente y él las desconozca. En resumidas cuentas, nunca he creído en genios, porque los genios son de humo, salen de una lámpara, miden diez metros y al instante materializan cualquier cosa que Aladino le pida; como chasquear los dedos. Y eso nunca ha sucedido. Todos los llamados genios han sido personas inteligentes como un gran talento (no es lo mismo inteligencia que talento) y una insobornable capacidad de trabajo que les ha permitido aprender de sus errores y llegar a resultados luminosos. Para que eso sucediera hicieron falta también aquellas personas que, con menos inteligencia y menos talento, trataron de alcanzar resultados sin conseguirlo. Y siempre hay que contar con la suerte (estar en el momento exacto en el sitio justo). No hay ganadores sin perdedores, aunque a estos luego nadie los recuerde, pero que si no pedalearan en la misma dirección nunca el triunfador subiría al podio de los Campos Elíseos luciendo el maillot amarillo. Así de dura es la supervivencia y la evolución humana.


Hay una clase dirigente, económica y política, que secularmente han tenido la sartén por el mango: la fuerza para someter, el dinero para hacer más dinero y los poderes públicos a sus pies para darles justificación legal. Ya he dicho alguna vez que estado de Derecho no es lo mismo que estado de Justicia, porque el Derecho se basa en las leyes y estas pueden ser amoldadas a los intereses de los que más pueden. Por si fuera poco, ahora tienen en sus manos un nuevo instrumento: los medios de comunicación y la red, que a menudo le siguen el juego pensando que hacen lo contrario.


imagen humoo.JPGA veces, a algo que parece un leve error de imagen o una infracción pasajera se le puede dar la vuelta, usándolo como cortina humo para ocultar lo verdaderamente sustancial. Cada vez que surge una metedura de pata que puede resultar hasta graciosa y que enciende informativos, debates y redes sociales, me pregunto si estarán aprovechando el ruido para otra cosa, o incluso pienso que pudiera ser que esa "gracieta" se hace adrede porque hay que distraer la atención de lo importante, como los magos con el as de picas que luego aparece en nuestro bolsillo y no sabemos cómo ha llegado hasta allí. ¿No serán algunas boutades racistas, machistas o clasistas un celaje para que miremos solo para ese punto que al final se diluye como una pompa de jabón? Esto se hace con los adversarios y si es necesario con los propios, porque, sabiendo cómo funciona la red y las facilidades tecnológicas que existen, ¿podemos estar seguros de que el diputado Revilla ignoraba que iban a fotografiarlo hojeando (y ojeando) una revista de desnudos, o que Celia Villalobos no sabía que, con toda seguridad, iban a pillarla jugando al Candy Crush?


He nombrado este post con el mismo título con que mi tocayo Émile Zola encabezó hace más de cien años un artículo que denunciaba un caso concreto de injusticia deliberada. Y lo hago porque es tal mi indignación que acusar a quienes a sabiendas comenten terribles injusticias es una obligación moral para todo el que tenga una ventana para gritar, por pequeña que esta sea. Hoy hemos conocido el fallecimiento, a causa del abandono, de una pareja de ancianos en el barrio de Arenales (mi barrio) de Las Palmas, Gran Canaria, Canarias, España. Y cito de menor a mayor el lugar donde ha sucedido porque la responsabilidad recae en ambos sentidos sobre ayuntamiento, cabildo, comunidad y estado. El varón cuidaba a su esposa enferma, y es de suponer que cuando él enfermó ambos quedaron condenados. Murieron de enfermedad, de inanición, de deshidratación y de soledad. Acudían periódicamente (no sé si uno de ellos o los dos) al centro de salud de la zona, y al notar allí su ausencia avisaron a los bomberos, que los encontraron en tal estado de deterioro físico que finalmente han fallecido. Cuando el alcalde lagunero Clavijo dijo que ha existido falta de voluntad política del Gobierno de Canarias, refiriéndose a la aplicación de la Ley de Dependencia en el Archipiélago, dijo una verdad incontestable. Pero han fallado también los servicios sociales del ayuntamiento y del cabildo, y el estado falla porque ha derogado de facto la Ley de Dependencia.

sd640px-J_accuse.jpgNo sé cómo unos y otros tienen cuajo para presumir sin despeinarse de lo bien que funcionan los servicios sociales; da igual el nivel administrativo que tenía, debía o le procedía actuar, porque tristemente en este caso se hace espantosa verdad el dicho de que "entre todos la mataron y ella sola se murió". Hay responsabilidad (como mínimo moral y tal vez de ahí hacia arriba) porque los recortes han suprimido personal, materiales y servicios, y quienes están no dan abasto, pero también porque las instituciones se pasan la pelota mientras a sus dirigentes se les llena la boca pintando paraísos que no existen o haciéndose fotos en ferias, eventos y actos que son meras machangadas que solo sirven para alimentar el diálogo para besugos de políticos que se mueven en otra dimensión: la dimensión de la mentira. Y sucede como consecuencia de un reparto injusto de la riqueza y de la ineptitud y el entreguismo a los amos del dinero de quienes rigen las instituciones. Yo acuso de que contra esta sociedad se está cometiendo un crimen de lesa majestad, porque están muriendo seres humanos por su causa. Y si tratan de justificar ese abandono a los más débiles es que, además de no tener corazón, tampoco tienen vergüenza.


Parece como si todas las fuerzas cósmicas que aconseja convocar Paulo Coelho se hubieran unido para que España se descacharre definitivamente, sin posibilidad de otra solución que fundirla y empezarla de nuevo. Cansa la impunidad de una corrupción cada día, el abuso de que robar una gallina para comer te lleve a la cárcel y sigan paseando por la calle los ladrones de guante blanco, que el presidente del gobierno trate inútilmente de hacernos luz de gas y utilice en el Parlamento unos modales y un lenguaje lamentables, o que ya no sepamos qué hacer con la libertad de expresión cuando hablamos de determinada televisión. Unos piden la hoguera y otros invocan a Voltaire, y la verdad es que chirría mezclar a Voltaire con un reality.

imagenjinetes.JPGEl embrutecimiento general es evidente, y las culpas recaen -según quien sentencie- en el sistema educativo, en los funcionarios, en la política de tercera que se practica, en la televisión, en el uso perverso de Internet... El racismo, la xenofobia y el machismo son cada vez más visibles, y ya no se esconden, porque nadie con responsabilidad ejerce sus funciones. Independientemente de que un futbolista sea culpable o inocente de haber maltratado a su expareja (ya se verá en los juzgados), que una grada del campo del Betis insulte a coro a la mujer y justifique de esta manera la violencia machista tendría que hacer actuar a los dirigentes futbolísticos y en última instancia a quien corresponda. Pero en eso, como en todo, se escurre el bulto, porque vamos camino de la cerrazón y la oscuridad, una gran paradoja en la época de la comunicación instantánea. Hemos llegado a una situación tan medieval, que la existencia de Dios se certifica en el BOE. Tal vez hayamos llegados a los años de tribulación y ya cabalguen por el cielo los jinetes anunciados en el Libro de las Revelaciones (este no es de Paulo Coelho, es El Apocalipsis dicho en pose erudita).


imagendesprt.JPGCuando veo esas torres de marfil de los grandes negocios, aplico la regla del dos más dos y no me salen las cuentas. Pienso que de eso entiendo poco y que si esos grandes cerebros se meten en semejantes líos es porque saben lo que hacen. Cuando en el 92 se gastaron en Sevilla el oro y el moro haciendo hoteles lujosísimos yo pensaba que en los seis meses que iba a durar la Expo no amortizarían la inversión aunque estuviesen ocupados al cien por cien y cobraran carísimo. Al cabo de un año, la mayor parte de estos centros del lujo estaban en la ruina, y empecé a creer un poco más en mis cuentas. Luego, cuando las televisiones y las plataformas digitales provocaron el baile de los millones del fútbol y los equipos se enterraron hasta las cejas, tampoco me salieron las cuentas porque se trabajaba con un dinero en hipótesis. A muchos ahora la chaqueta no les llega al cuerpo. Yo creo que aquí llevamos demasiado tiempo soñando quimeras, y cuando suene el despertador el leñazo va a ser de los que hacen época.


La política y el poder han utilizado desde siempre tres instrumentos básicos: la fuerza bruta, el dominio económico y el control de la información y la comunicación. Tal es la importancia que este último apartado ha ido tomando, que hoy no sabemos si es más importante la potencia militar, la política económica o la estrategia de comunicación. Para los reyes nazaríes de Granada eran fundamentales las torres de aviso que iban pasando información con un lenguaje de espejos, y hoy la presencia y el apropiado uso de los medios determina en gran medida las cuotas de poder. Siempre se supo, pero desde la aparición de la prensa, y más tarde la radio, la televisión y otros medios, desde el cine y la fotografía hasta los hijos de Internet, la estrategia de comunicación es prioritaria (y no nos olvidemos del papel que han jugado los libros).


imagen vanity.JPGY ahí entra el juego lo que unos llaman equilibrio, otros inteligencia y otros manipulación, pues los medios pueden usarse para informar o para desinformar. Lo primero que hizo Lenin al llegar al poder fue impulsar el periódico Pravda, y Goebbels utilizó la entonces novedosa radio para aplicar sus famosos 11 principios, con mucha eficacia, todo hay que decirlo, pues metió a una sociedad tan racional y práctica como la alemana en una realidad paralela que la mayoría creyó. De él aprendieron Queipo de Llano, los aliados, y todos, puesto que ya no se concibe una campaña presidencial americana sin un debate televisado entre candidatos, desde que en 1960 se realizara el primero entre Nixon y Kennedy (suele ganar las elecciones el que gana el debate).

El caso es que hoy no se hace ascos a ningún escaparate para llegar a la gente, y se asoman sin rubor a las portadas de medios supuestamente frívolos no solo cantantes famosos, actores atractivos o vendedores de bet-sellers, sino también políticos de toda laya, jefes de estado e incluso el Papa de Roma, cosa que tampoco es una novedad puesto que, en los albores de la radio, Pío XI encargó a Marconi que montase la Radio Vaticana (1931) porque conocía la importancia de la comunicación. Por eso, y aunque algunos se rasguen las vestiduras, que políticos españoles aparezcan en las páginas de una revista como Vanity Fair, con el mismo trato visual que se da a actrices glamourosas y deportistas millonarios, viene a ser la constatación de que el manejo de la imagen y la información es un arma política muy poderosa. Dicen que Churchill aconsejó a su sucesor en el poder británico: "Nombra un buen ministro de Economía y échate a dormir". En 2015 hemos visto que una estrategia de comunicación conveniente puede hacer que parezca bueno un mal ministro de Economía. Es la diferencia entre información y propaganda.


Europa parece adormecida y desprecia la historia. Es evidente que la crisis económica que se ha cebado sobre todo en los países del sur europeo centra la atención de los medios, especialmente ahora, que el nuevo gobierno griego se niega a comulgar con piedras de molino poniendo en solfa la tiránica, cruel e interesada política de los países del norte. Los gobiernos de España, Italia y Portugal, metidos en el mismo saco que Grecia, aplauden la bota alemana que los aplasta. Incomprensible.

Sin embargo, este asunto y el conflicto con los movimientos radicales islamistas, con ser importantes y casi podríamos decir que vitales, ponen sordina a otro que es realmente peligroso: Ucrania. La franja intermedia entre Rusia y Europa Occidental ha sido siempre -y lo es ahora- muy sensible, porque durante siglos sus fronteras han funcionado como un acordeón, empujadas por imperios, etnias, lenguas y religiones. Hoy, la Prusia alemana está en Polonia, un estado que no ha tenido límites estables desde la Edad Media, y con Ucrania sucede algo parecido, hasta tal punto que la identidad rusa surgió en la región ucraniana de Kiev y fue avanzando hacia el Este rumbo a Los Urales y el Mar Caspio. Y es en ese límite movedizo en el que hay una guerra que cuenta cinco mil muertos en pocos meses, alentada por Rusia y por la Unión Europea al dictado de Washington.

zzzzCelajes.JPGAfirmaba hace unas semanas Noam Chomsky (por cierto, de ascendencia ucraniana) que si no se detiene esa guerra las consecuencias pueden ser imprevisibles, con el agravante de que estamos tan cerca de un disparate nuclear como en los peores momentos de la Guerra Fría, pues no es baladí que Estados Unidos se esté gastando un billón de dólares en actualizar su arsenal nuclear, Rusia suponemos que no estará de brazos cruzados, y el mayor peligro de todos es que son ya muchos los estados y quién sabe si también alguna organización terrorista los que pueden desencadenar la hecatombe atómica. Pero nada, la atención prioritaria la recibe Grecia, que en todo este entramado es calderilla, pero por lo visto siguen empeñados en demostrar quién manda aquí.


Durante este año van a celebrarse en España cuatro procesos electorales, de los cuales a Canarias conciernen dos, en primavera y en otoño. Desde que en 1993 saltó por los aires el famoso "Pacto de Hormigón" PSOE-AICs, Canarias, en casi todas sus circunscripciones, es una mesa de tres patas: PP, PSOE y CC (que nació justamente ese año de referencia). Se podría hablar de otras siglas combinables en algunos lugares, y hay algunos cabildos o municipios en los que irrumpe una cuarta fuerza; pero son contados, la lectura general es que, salvo mayorías absolutas (que tampoco abundan), la cosa se aguanta juntando dos de las tres patas, que generalmente suman una mayoría para gobernar. Dependiendo de enemistades, presiones o talantes, los gobiernos se conforman unas veces con unos y otras con el que ayer era oposición, y si miramos los resultados habidos en sucesivas convocatorias, en las elecciones al Parlamento de Canarias, no es raro que la fuerza más votada se quede en la oposición.

Este juego de trileros (son -o eran- tres) lo ha manejado como nadie Coalición Canaria, que tiene su centro de gravedad en los diputados por Tenerife, y si volvemos a revisar los números veremos que esta fuerza ha hecho magia electoral para alcanzar el poder, porque con una aportación parlamentaria de seis o siete diputados ha logrado controlar al resto de CC, y con esta potencia añadida un Parlamento en el que 31 son mayoría necesaria, en un hábil juego de matrioskas rusas que eleva a los trileros a la categoría de Anthony Gatto, aclamado como el supermalabarista mejor del mundo.

zzDSCN4661.JPGDicen que los tiempos han cambiado, y que otras marcas ya asentadas y alguna de nuevo cuño pueden cambiar la relación de fuerzas parlamentarias, más en Madrid que en Canarias, porque en las encuestas que veo dos de las tres de siempre siguen sumando 31. Y entra Podemos con enorme tirón, al menos mediático y sociológico, y la crítica que se le hace en Canarias es que no tiene programa definido y es una ensalada de ideologías. Tampoco es novedad, Coalición Canaria nunca ha tenido una línea definida a pesar de que en los medios estatales la califiquen de nacionalista, porque fue creada con la confluencia de comunistas con sordina, nacionalistas de izquierda (la cuadratura del círculo), nacionalista a secas, insularistas, conservadores, asamblearios, rebotados del suarismo de UCD y CDS... Como dice la frase popular, en la variedad está el gusto.

Y lo más triste es que ninguna de las fuerzas citadas tiene un proyecto global para Canarias. Ni siquiera digo que sea de esta manera o de la otra, simplemente un proyecto serio y coherente. Los debates tienen que ver con la elección de candidaturas, el modo de hacerlo, lapidaciones varias ¿por sus adversarios políticos? No, por sus compañeros de partido. Está muy bien que se debata si esta o aquel, si primarias o digitales, si... Ni siquiera se entra en lo importante del sistema que es la representatividad proporcional (aunque sea corregida) o en las listas abiertas. Pero en la tesitura de casi emergencia humanitaria que vivimos, incluso es secundario el sistema lectoral, quiénes sean los candidatos o cómo se elijan; si no hay proyecto es humo de pajas. Y tengo noticias frescas: las líneas de bajo coste han suspendido sus vuelos con el Olimpo; por ello los dioses no han enviado este año portadores de verdades absolutas y soluciones mágicas. Así que quienes se presenten como tales...


Rafael Sánchez Ferlosio siempre ha polemizado contra la idea de que la envidia es el pecado nacional de España. Fue muy sonado hace años su debate público por escrito con el político, médico, escritor, crítico y casi antropólogo Domingo García-Sabell, porque este afirmaba con argumentos de peso que el tópico es cierto, mientras que Ferlosio decía que el españolito es tan chulo y pagado de sí mismo que siempre se considera mejor que el otro, y por lo tanto no lo envidia porque se siente superior. La verdad es que no sé qué será peor. No tomo partido por ninguno de los dos, pero cuando el río suena...

imagen envidia.JPGLa envidia ha sido el motor de mucha de nuestra literatura, pues ya Tirso de Molina le dedicó su obra La lealtad contra la envidia y Cervantes hace exclamar a Don Quijote: "¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!" Ya los clásicos la comentaron, como Cicerón cuando dice que "nadie que confía en sí mismo envidia al otro", idea que podría enganchar con la argumentación de Sánchez Ferlosio sobre la prepotencia del español que se sobrevalora. Otros autores emparentan la envidia con los celos y siempre desemboca en un odio silencioso y destructivo que ha sido tratado en diversas disciplinas, pues hasta el multidifundido Daniel Goleman habla de ello en su encadenado discurso sobre la inteligencia emocional. Y sigo sin saber qué pensar pero a veces los hechos hablan más que los libros.

Hace unos días se celebró la Gala de los Goya, y en los reportajes en diversos medios sobre las celebridades asistentes escasea la foto o el instante televisivo de Penélope Cruz, hasta el punto que alguna revista, en un especial sobre la alfombra que esta vez no era roja, la hace desaparecer, no está. Independientemente de gustos cinematográficos y personales, Penélope Cruz es la actriz española con mayor proyección internacional; una forma de medir que ellos mismos han puesto son los galardones conseguidos, pues si es por eso hablamos de Oscar, Globo de Oro, Bafta, David Donatello, Goya (tres veces), Mejor Actriz Europea, Mejor Actriz en Cannes y docenas de nominaciones a esos premios, que ninguno de los presentes en esa gala ha visto ni de lejos. Ah, y la soñada estrella en el Paseo de la Fama. Para minusvalorarla le sacan siempre a Sara Montiel, y por mucho que repaso los palmarés cinematográficos no encuentro el nombre de Saritísima ni en letras pequeñitas. Solo Victoria Abril ha conseguido alguno de esos reconocimientos, y para ella también el silencio, y Antonio Banderas ha llegado a rozarlos. Para él sí que todo son aplausos y hasta un Goya de honor.

Es extraño, y enseguida pensamos en el machismo; también puede que sea porque en su vitrina Antonio Banderas (que me parece un tipo fantástico) no tiene ni uno solo de los muchísimos galardones que ha conseguido Penélope. Si los tuviera, ¿le aplaudirían tanto? Porque se da el caso de que Javier Bardem sí que ha sido profusamente premiado y reconocido internacionalmente, y es como si no existiera. A Penélope, como no pueden pasar por encima de su trayectoria artística y profesional en el cine y en el mundo de la publicidad, la castigan con el silencio, la borran, o hacen comentarios con doble fondo. No sé qué dirá Sánchez Ferlosio, pero la envidia a menudo se practica con la maledicencia o el silencio, y por aquí de eso hay por arrobas.

Y eso no solo pasa en el cine, no hay que


ir muy lejos para comprobarlo.

***

(La imagen corresponde a La Envidia, pintada por Giotto di Bondone en la capilla de los Scrovegni en Padua)

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