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Debate electoral

He de reconocer que le estoy cogiendo el gustillo a esto del seguimiento de eventos destacados en Twitter. Es como vivir en un mundo paralelo, al que accedemos los que queremos otra visión del conjunto.

Me explico. Últimamente se está desarrollando la costumbre de comentar en Twitter lo que está pasando en la tele, con algún programa concreto o un evento especial. Supongo que es una consecuencia de la aparición de las tabletas en nuestras vidas, que ha hecho que las incorporemos al sofá.

El caso es que, en momentos como ayer en el que se emitía el debate entre los dos candidatos presidenciales a las Elecciones del 20N de los 2 partidos mayoritarios, en Twitter se podía seguir un análisis paralelo.

Ante cualquier frase de Rajoy o Rubalcaba, se generaban cientos de comentarios en Twitter. Con los gestos, con las corbatas, con los ticks... todo originaba algún tuit que era retuiteado, comentado o valorado. Reconozco que me resultó francamente entretenido (por no decir divertido) y que me hizo recobrar la afición por ver determinados programas televisivos.

Sin duda, el protagonista del debate en Twitter, pese a quien le pese, fue el periodista Campo Vidal, que consiguió generar un hashtag, #camposvidalfacts, que hizo las delicias de todos los tuiteros con sentido del humor.

Del seguimiento en Twitter del #debate de ayer, saco algunas conclusiones:

1. Que los políticos en general deberían darse una vuelta más a menudo por las redes sociales (aunque reconozco que cada vez hay más que lo hacen y no solo en campañas electorales). Seguramente se sorprenderían de lo que se dice en ellas.

2. Que no hay que fiarse mucho de los trending topics de Twitter.

3. Que todos entendemos lo que queremos entender y que una misma frase puede verse interpretada de múltiples maneras en el mismo time line.

En fin, con esta alternativa de tuitear los programas de televisión, igual termino enganchada a Sálvame o algo así, quién sabe ;-)

Spotify y FacebookMucho se ha dicho de los cambios de Facebook y bastantes comentarios radicales he escuchado al respecto. Particularmente, no me parecen muy dramáticos. Hay algunas cosas que sí me incomodan, como el ticker lateral, pero por lo general creo que los usuarios nos iremos acostumbrando. Al fin y al cabo, no nos queda otra, si queremos seguir utilizándolo.

Pero hace un par de días, pude ver en qué podían afectar los cambios de Facebook, por lo menos la integración con Spotify. Nos lo vendieron como un avance y nos dijeron que los usuarios nos convertiríamos en auténticos DJ, porque todos nuestros amigos verían qué música estábamos escuchando en cada momento. En una primera lectura, no me pareció mal, a veces descubro grupos nuevos porque un amigo los está escuchando.

Y aquí es donde entra mi amigo Antonio, al que conozco de hace muchos años y al que recuerdo escuchando a Metallica, entre otros. Pero el día de autos, casualmente, veo en el Facebook que estaba escuchando a Isabel Pantoja.

Antes de que los fans de la cantante carguen sus municiones, les diré que no tengo nada en contra de su música. Cada uno es libre de escuchar lo que quiera. Pero coincidirán conmigo en que a determinadas personas no les pega escuchar determinada música. En fin, por abundar en los tópicos, no me imagino a una abuela escuchando a Van Halen (exceptuando la abuela rockera).

Pues bien, como les decía antes del párrafo exculpatorio, no pude por más que enarcar una ceja cuando vi que en su lista de reproducción aparecía "Marinero de luces" tan campante. No fui la única y los comentarios que aparecieron en su muro daban fe de ello.

Para no cansarles, les diré que las hijas de mi amigo le cogieron el portátil y empezaron a escuchar música en Spotify sin ton ni son. Su cuenta de Facebook estaba abierta y su reputación de rockero se fue al traste en cuestión de segundos. A todas éstas, mi amigo no se había dado cuenta de que Facebook estaba publicando su información de Spotify, por lo que su enfado fue soberano.

En fin, la moraleja de todo esto es que hay que estar atentos a los cambios en Facebook, porque puede que le afecten más de lo que usted cree. Y que los secretos, cada vez son menos secretos con ésto de las redes sociales.

PD: En descargo de mi amigo Antonio, les confieso que en días de tensión laboral, me pongo "Vivir así es morir de amor" de Camilo Sesto a todo trapo. Desgañitarme con esa canción produce en mí un extraño efecto relajante. Pero esto entre nosotros, que Facebook no se entere ;-)

Para seguir, nada mejor que una flechaEstar en Twitter puede ofrecer muchas ventajas, desde luego, pero también tiene algún que otro inconveniente. Uno de ellos es el de tener que aprender un pseudo-lenguaje con el que los tuiteros nos hemos acostumbrado a vivir, posiblemente para meter con calzador nuestro mensaje en 140 caracteres.

Dentro de ese pseudo-lenguaje está el #FF (follow friday), ese hashtag que se utiliza los viernes y que sirve para recomendar a tus seguidores nuevos tuiteros a los que seguir. Es decir, si a mí me gusta cómo tuitea @fulanitopi, el viernes le hago un #FF y así mis seguidores saben que yo lo recomiendo.

La idea está muy bien y el origen también, es una forma bastante fácil y viral de conocer tuiteros interesantes, recomendados por gente a la que valoras en Twitter. El problema es que, con el tiempo, se ha terminado convirtiendo en una especie de reconocimiento de amistad entre los tuiteros. Ya no se hace un #FF de algún perfil interesante y novedoso, ahora se hacen de los amigos en Twitter. Así que han perdido bastante sentido.

Cuando llegan los viernes, ya me da pereza hacer un #FF y cuando me lo hacen a mí, veo que es más por simpatía que porque realmente me estén recomendando como tuitera. En fin, supongo que es lo que pasa cuando una herramienta la utiliza tanta gente, no siempre se puede conservar la esencia ;-)

[Imagen de Alvimann / Morguefile]

Un posible community managerÉsta, junto con la fórmula de la Coca-Cola o el algoritmo de Google, es una de las preguntas metidas en el cajón de "difíciles de responder". Sin embargo, también es una de las preguntas que más me hacen últimamente. Y es que, ciertamente, el mundo del community manager ronda todavía el limbo de las profesiones de reciente creación.

Cuando he hablado de este tema con otros profesionales del sector, he escuchado varias respuestas, pero en general, todos cobramos en función del trabajo que nos lleva, como cualquier hijo de vecino. Evidentemente, siempre está el que aprovecha el desconocimiento ajeno para "clavar" precios a escala de la NASA, pero suelen tener una caducidad próxima.

Yo sigo resistiéndome a llevar el social media management de una empresa ajena, lo reconozco (aunque alguno que otro llevo, lo reconozco también). Pienso es un asunto muy delicado y que el CM debe conocer mucho sobre la marca o entidad a la que representa, que debería estar dentro de la empresa en la mayoría de los casos.

Cuando viene un cliente a contratarnos ese servicio, le doy muchas vueltas, no se crean. Es cierto que no todas requieren de un servicio 24 horas y que su actividad en redes sociales puede externalizarse, pero representar a una empresa o marca en el mundo digital es algo muy serio. También conozco a unos cuantos CM que lo hacen muy bien, aunque el servicio lo lleven desde fuera.

Pero ¿qué pasa con el coste? ¿Cómo valorar ese servicio, tan variable, a un cliente? Hoy me llegó un mail promocional de una empresa que lo tiene claro y que lo tarifica por tramos. Ya saben, tantas horas, tantos euros. El coste va desde 250 euros al mes hasta "a consultar".

No me parece mala cosa, no se crean, pero le sigo viendo la impersonalidad a un trabajo que, para mi gusto, requiere de mucha implicación. En fin, como les decía, es el problema que tienen las nuevas profesiones en un mundo tan cambiante como el que nos ha tocado vivir.

[Imagen de Heku / Morguefile]

La soledad del early adopterEs la sensación del momento. En el mundo friki de Internet no se habla de otra cosa. Bueno, sí, se habla también del "Sgaegate", faltaría más. Pero yo les voy a hablar de Google+, que para eso este blog habla de tecnología (o eso pretende).

El caso es que me llegó la invitación ayer por la mañana, enviada amablemente por Víctor. Y a partir de ahí, no hubo otra cosa que no fuera Google+. Al desconcierto inicial le siguió el afán de investigar, así que empecé a bucear, a pulsar botones, en fin, a hacerme con la herramienta.

Pero claro, había un problema, estaba más sola que la una, no tenía apenas amigos dentro de la red. Entonces empecé a enviar invitaciones sin tino, pero Google+ se colapsó (que ya le vale) y empezó a bloquear a los nuevos usuarios. Así que seguía sin ser divertido, a pesar de verle las posibilidades y de jugar a crear círculos de amigos.

Hoy ya hay más gente en Google+, así que mi ¿muro? se está animando un poco más. Ya tengo algunos círculos de amigos creados, pero sigue estando todo vacío. Supongo que es como siempre, le empezaré a ver la utilidad un día de estos, cuando realmente me haga falta. Mientras tanto, hay posturas encontradas: los que piensan que es el mejor invento después de la rueda y los que lo ven como un Facebook pero más vacío.

Por mi parte pienso que Google no ha hecho más que arrancar con el invento y que todavía no ha sacado la artillería pesada. Supongo que cuando le saque el máximo partido a la integración con el resto de sus herramientas, el entorno será de los más sólidos y potentes que existen actualmente en la nube.

También les queda sacar toda la artillería con la publicidad y con las empresas, ahí es cuando empezará a entrar más gente en el juego. Mientras, seguimos padeciendo la soledad del early adopter ;-)

[Imagen de hotblack en Morguefile]

El Papa twitteroPara que luego digan que la Iglesia no se moderniza. Ayer el Vaticano lanzó su nueva página web y asistimos al acontecimiento histórico de ver a un Papa utilizando un iPad.

Pero por si eso fuera poco, el hombre se arrancó por soleares y publicó su primer mensaje en Twitter, anunciando la salida del portal. El mensaje en sí mismo no tenía ningún interés, como se podrán imaginar, la noticia era que el Papa twitteara, evidentemente.

Y como dice mi amigo @pedrohache en Twitter, si necesitan un community manager, ya tenemos uno más en la lista. Que con los tiempos que corren, es CM hasta el Papa ;-)

HashtagAyer la decepción pudo con todos y, a pesar de ser una decisión previsible, el hecho de que no nos dieran la capitalidad cultural europea en 2016, no dejó a nadie indiferente. Tristeza, indignación, resignación... todos los sentimientos afloraron de alguna u otra forma. También en Twitter.

Momentos antes de que Manfred, al que casi teníamos adoptado desde que lo vimos bailar una isa en los Riscos, informara del fatídico veredicto, en Twitter estábamos mordiéndonos las uñas virtualmente. En tan solo 140 caracteres aparecían comentarios pidiendo que dijeran el resultado ya, mensajes de ánimo y buenos deseos, y algún que otro despistado preguntando si habían dicho algo ya.

Y todo eso, acompañado de algún hashtag más o menos intuitivo, porque ayer la batalla de palabras clave era tal, que no nos aclarábamos con el que había que utilizar. #lpgc2016, #laspalmasgc2016, #laspalmasdegrancanariaquiere, son solo algunas muestras.

Cada vez es más importante definir un hashtag, sobre todo para eventos que van a provocar un seguimiento tan elevado, así será más fácil mantener una conversación twittera sobre el mismo tema. Lo ideal es que el organizador lo defina.

Pero, claro, una cosa es que haya un hashtag "oficial" y otra cosa muy distinta es que los usuarios quieran utilizarlo. Ya saben que Internet es así, libre y a veces algo caótica. El problema es que a veces perdemos más tiempo discutiendo por lo ideal de un hashtag, que por el tema en sí.

En fin, el caso es que ayer, por muchos hashtag que tuviéramos, no nos llevamos la capitalidad cultural, qué le vamos a hacer. Lo bueno es que ahora vamos a tener tiempo para ir pensando en el nuevo hashtag y, esta vez sí, utilicemos todos el mismo ;-)

Ya sabemos que no es fácil meterte de lleno en una herramienta como Twitter y cogerle el tranquillo a la primera. También sabemos que las nuevas tecnologías avanzan a veces más rápido de lo que podemos asimilar. Pero, con todo ésto, ¿será posible que las celebrities no se hayan enterado de que existen profesionales que les pueden ayudar con su cuenta de Twitter (y demás redes sociales)?

Alucinando me he quedado con la metedura de gamba (otra vez) de David Bisbal en Twitter. Si lo del comentario acerca del poco tráfico en las pirámides de Egipto quedó en un asunto relacionado más con la ingenuidad que otra cosa, el que repita el suspenso con la mala utilización del hashtag #prayforjapan me deja con la ceja levantada.

Twitter de David Bisbal

¿No será que alguien le está aconsejando que lo haga para que hablen de él (ya saben, que hablen de uno, aunque sea mal)? Me inclino a pensar que, simplemente, nadie le está aconsejando. Si no, sabría que hay cosas que los internautas no perdonan, entre ellas, la mala utilización de las herramientas, sobre todo cuando hay una causa solidaria detrás.

Hace poco comentaba con un grupo de gente la idoneidad de que los personajes famosos tuviesen un community manager trabajando en sus perfiles, o si eso hacía que se descafeinaran. Con la última aventura de Bisbal, creo que queda perfectamente patente que algunos necesitan urgentemente un profesional ;-)

Cruz en Guardaya, Gran CanariaHoy he descubierto una nueva aplicación de Facebook: la publicación de esquelas. Sí, así como lo leen. Alguien ha decidido publicar en su perfil la imagen de la esquela de un familiar y etiquetar en ella a determinadas personas, supongo que las que el usuario en cuestión piensa que pueden estar interesadas en el fallecimiento.

Jamás se me hubiera ocurrido esta utilidad, lo reconozco, pero supongo que ello es debido a mi intención de mantener ciertos aspectos de mi vida alejados de las redes sociales. No voy a entrar a valorar lo que me parece esta publicación, sólo les diré que me quedé con los ojos bastante abiertos cuando me enteré y, durante unos segundos, no supe qué decir.

Porque hay que reconocer que, en algunos momentos, la terminología de Facebook no es la más adecuada para determinado tipo de circunstancias. O ya me dirán ustedes cómo interpretamos que alguien le dé al botón de "Me gusta" en una esquela. La interpretación es, cuanto menos, dudosa.

Eso por no hablar de cómo se te queda el cuerpo si ves por la mañana que te han etiquetado en una esquela. No es la tuya, de acuerdo, pero eso se queda en tu muro de fotos. A menos que elimines la etiqueta... pero ¿cómo quedas entonces con los familiares del finado? No sería políticamente correcto.

Y luego está el tema de los comentarios. ¿Qué comentario pones en una esquela en Facebook? Lo obvio es dar el pésame, pero bueno, no estamos hablando de una felicitación de cumpleaños, digamos que el mensaje, el tono, la intención, son otros.

Al fin y al cabo, la esquela informa del fallecimiento de alguien y de la celebración de un funeral, entierro, incineración... ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Poner un evento en Facebook? Así la gente podrá poner si asistirá o no...

En fin, los tenedores sirven para trinchar la comida, no para escarbar en la tierra. Y vale que puedes escarbar en la tierra con un tenedor, pero no es lo suyo. Con Facebook pasa lo mismo, sirve para poner una esquela, pero digamos que tampoco es lo suyo.

Todo está OKAcabo de leer un artículo en El País que dice que los ciudadanos desdeñan la presencia de los políticos en las redes sociales. Casualmente, hace poco leí la columna de Javier Marías en El País Semanal, titulada "Ustedes nos han hartado" y que no he podido evitar relacionar.

Deduzco que, cercana la época electoral, vamos a protagonizar no pocas tertulias que hablen de política. Y en mi caso, de Internet y política. De hecho, algunos conatos he vivido ya, no se crean, y todos tienen que ver con el reciente interés que tiene la clase política por las redes sociales. Entiéndase que hablo del territorio nacional y más en concreto del regional.

Me imagino que, tras la lectura del artículo que les nombré al principio de este post, algún que otro político estará preguntándose por qué los ciudadanos desdeñan su presencia en las redes sociales. Yo también me lo he preguntado. Después de la victoria de Obama, fuimos muchos los que nos preguntábamos que a qué estaban esperando los políticos españoles para echar mano de las redes.

Pero como casi siempre, han llegado tarde. Además, han llegado en un momento de crispación social bastante importante. Si a esto le sumamos que los ciudadanos no se fían de los políticos (vuelvo a mencionar la columna de Javier Marías), da bastante igual que lo vistan de modernidad, la desconfianza seguirá siendo la misma.

Me viene a la mente cierto alcalde de cierta ciudad capitalina del Archipiélago que en su momento instauró el bono guagua, después de que lo hicieran en Madrid. El bono en cuestión sólo podía picarse una vez por pasajero, mientras que en la capital del reino un bono servía para pagar el transporte a varios usuarios. Se propagó entonces la frase de "el alcalde copia, pero copia mal".

Pues bien, parece que seguimos con esa lacra. Después de lo de Obama, muchos intentan copiar, pero lo hacen mal. No utilizan las redes para escuchar ni para debatir, sino para hacer exclusivamente propaganda electoral. Y si a eso le sumamos la desconfianza antes nombrada, el resultado es el comentado.

Así que, sufridos lectores de Atarecos, ármense de paciencia, que nos quedan unos cuantos meses de política y redes sociales... A ver cómo sobrevivimos ;-)

[Imagen de Anon en Morguefile]

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