Los bares son como los taxis, una fuente continua de inspiración. En los primeros, los parroquianos y la consumición pueden hacer surgir grandes ideas y en los segundos podemos aprender mucho de la conversación del taxista.
Sin ánimo de parecer demasiado ligera de cascos, he de reconocer que muchos de mis proyectos han tenido su primer análisis funcional en una servilleta de un bar. La conversación y el ambiente parece que se prestan a dejar volar las ideas. Así que más de un CD-ROM y más de una página web han visto sus orígenes en estos templos de la comunicación.
No es de extrañar pues, que entre tanta algarabía y tanta idea suelta, a alguien se le olvide el prototipo de un nuevo iPhone en un bar. ¿Quién no se ha dejado el móvil alguna vez atrás? Claro que cuando el móvil en cuestión tiene un valor incalculable, es para ir corriendo a boinazos al individuo hasta que solo nos quede el rabillo de la boina.
A mí, particularmente, la noticia me parece una leyenda urbana, la verdad. No sé si hay alguien tan loco para pasar los miles de controles de seguridad que deben tener los laboratorios de Apple con un prototipo y no llevarlo pegado con "la gotita" a la mano.
Pero por si acaso, cuando vayan a tomarse la cervecita del viernes, no dejen de echar un vistazo por la barra, que ya saben lo que pasa en los bares ;-)

Ayer me volvió a pasar lo que hace tiempo que no me pasaba, volví a verme en una discusión de las de "que si Apple es mejor, que si Google mola más". Es increíble, porque no la vi venir y ya a estas alturas debería haber desarrollado el olfato hasta ese punto. Pero supongo que me relajé.
Ayer leí la noticia de que
Aunque pueda parecerlo por el título, este post no es una nueva entrega de las 
