Los blogueros somos una especie en extinción. Nuestra carrera ha sido breve, pero con un brillo fulgurante. Las redes sociales están acabando con nosotros, aunque todavía peleamos con uñas y dientes.
Siempre vilipendiados, la más baja estopa de los que escriben y siempre a punto de desaparecer. Los que nos metemos donde no nos llaman, los que escribimos de lo que no sabemos, los que hemos querido ser y no llegamos... Con la de críticas que recibe el bloguero en general, es increíble que existan tantos blogs (buenos y malos).
Hoy he leído un artículo de opinión de Ray Loriga en El País Semanal y, como siempre que leo una columna suya, la he empezado con mucho interés. Y ya para empezar, ¡zas, en toda la boca!: "...y sería acusado de plagio por algún inmisericorde aunque muy ilustrado bloguero que sin duda se agazapa con el cuchillo entre los dientes en el rincón más oscuro de la red".
Porque también nos agazapamos, sí señor, en los rincones más oscuros de Internet. Así que le voy a hacer el gusto a Loriga y aquí estoy yo, que no estaba agazapada y que no soy muy ilustrada, pero que sí me muestro inmisericorde con los topicazos.
Seguiré leyendo a Ray Loriga, no me interpreten mal, me sigue gustando su forma de escribir y sus contenidos. Y les recomiendo a ustedes, sufridos lectores de Atarecos, que también lo hagan, aprenderán mucho, aunque parezca que los blogueros no le caigamos muy bien :)
[En la imagen, Mr. Scrooge, posiblemente le primer bloguero ;-)]

Eso te pasa por leer a un tío que solo dice jilipolleces. Para mí no tiene credibilidad alguien que en un entrevista televisada se atreve a decir que es un admirador de Bob Dylan, y quien no le guste Dylan es un ingorante. Pero vamos a ver, a mí me gusta Dylan, por ahí me he salvado, pero conozco a gente muy aficionada y preparada en distintas disciplinas a las que no les gusta U2, García Márquez o Matisse. El arte es cuestión de gustos y de historia personal. Yo por, ejemplo, no soporto las películas de Antonioni, Fellini o Las Von Trier. ¿Son malos cineastas? Claro que no, algo tendrá el agua cuando la bendicen. Ray Lóriga está muy por denajo del nombre que le han hecho, y ese desprecio a los blogueros, tratándolos como intrusos de lo que considera su territorio es muy propio de él. Sobra decirte que mi consejo-que no me has pedido y que no seguirás seguramente- es que no pierdas un segundo leyéndolo. Mejor invierte tiempo en las Ciclotimias de Santaigo Gil o en el bloga inmenso de Rubén Benítez Forido, por ejemplo.
Vaya, Emilio, te has despachado a gusto ;-)
Te agradezco el consejo que, como bien dices, no voy a seguir, a pesar de que valoro mucho tu opinión, más que la de Ray Loriga, desde luego. Pero yo soy así, me gusta de vez en cuando leer a gente con la que no estoy de acuerdo, así veo lo que piensan los demás y eso viene bien de vez en cuando. Como tú, no me gustan los totalitarios que te insultan si no coincides con sus gustos, pero me sirven para darme cuenta de que hay otra gente más tolerante y mejor.
Y lo cortés no quita lo valiente. También sigo a Santiago y a Rubén, entre otros, ya no solo porque son blogueros de la casa, sino también por el placer de su lectura.
Un saludo, maestro.
Perdone mi entrometimiento en esta conversación (¡oh, qué sorpresa!, acabo de descubrir que yo encajo perfectamente en la definición de bloguero). He hecho caso de su recomendación y ya sé quién es el tal Ray, no me ha desagradado: en mi modesta opinión me ha parecido cínico y atrevido, con una visión agria y amarga de las personas y la vida y con cierto sentido del humor, agudo observador y ágil escritor, …pero sólo es alguien que se gana la vida juntando palabras y dando su visión de las cosas, y, como todos, podrá aportar ocurrencias interesantes unas veces y gilipolleces otras; no me ha parecido ofensiva la alusión a ALGUNOS blogueros, pero sí divertida. Por cierto, ¿es un artículo de opinión o un relato? En fin, no me hagan mucho caso, que es la primera vez que lo leo, ya saben: el atrevimiento de ALGUNOS.
“…y que no soy muy ilustrada”, …bueno, tal vez dependa de dónde coloquemos ese “muy”, pero permítame que ponga en duda su afirmación; no me ofenda, que soy un habitual lector suyo y suele ilustrarme lo que escribe (aunque no sepa mucho de su mundo y ese rollo de las redes sociales). La ilustración, además de ser una cualidad personal que a veces es difícil de cuantificar, resulta inútil para quienes no saben hacer con ella otra cosa que exhibirla como plumas de pavo real (no es su caso, de ahí su modestia); resulta bastante más productiva y motivadora cuando sirve de guía y herramienta para abrir nuevos senderos en el conocimiento del mundo y de nosotros mismos, de la realidad que se mide y de la que sentimos por dentro.
Estoy de acuerdo con el comentario del Sr. González Déniz: “El arte es cuestión de gustos y de historia personal”, y es que el arte no es una verdad, es una interpretación, una forma de ver y entender; me ha llegado algo tarde para pasear por Triana sin complejos. Arte y cultura son dos palabras con significado impreciso. Palabras que a menudo suelen ser patrimonio de petulantes y listillos. Uno ha nacido crítico, a la manera del niño que no puede contener aquel “¡Pero si va desnudo!” en el cuento de Andersen; y es por eso que uno no reprime las numerosas dudas intuitivas que le surgen respecto al arte, por ejemplo, si este es expresión de los sentimientos de las personas entonces cualquiera puede tener acceso a su mensaje; mi obra favorita es La Creación: una lluvia, una sonrisa o un atardecer pueden llenar de emociones a una persona, esté cultivada o no, ¿no es esa la finalidad del arte?, si no llega a todos algo falla: ¿cuestión de gustos o sensibilidades?, sí, claro, …pero a veces también ocurre porque sólo son artificios con pretensiones de universalidad. Bueno me he extendido demasiado, es que yo tampoco soporto a los expertos en ciencias y artes del engreimiento que se dedican a evaluar la calidad del conocimiento y la experiencia de los demás.
Saludos.