Mucho se ha dicho de los cambios de Facebook y bastantes comentarios radicales he escuchado al respecto. Particularmente, no me parecen muy dramáticos. Hay algunas cosas que sí me incomodan, como el ticker lateral, pero por lo general creo que los usuarios nos iremos acostumbrando. Al fin y al cabo, no nos queda otra, si queremos seguir utilizándolo.
Pero hace un par de días, pude ver en qué podían afectar los cambios de Facebook, por lo menos la integración con Spotify. Nos lo vendieron como un avance y nos dijeron que los usuarios nos convertiríamos en auténticos DJ, porque todos nuestros amigos verían qué música estábamos escuchando en cada momento. En una primera lectura, no me pareció mal, a veces descubro grupos nuevos porque un amigo los está escuchando.
Y aquí es donde entra mi amigo Antonio, al que conozco de hace muchos años y al que recuerdo escuchando a Metallica, entre otros. Pero el día de autos, casualmente, veo en el Facebook que estaba escuchando a Isabel Pantoja.
Antes de que los fans de la cantante carguen sus municiones, les diré que no tengo nada en contra de su música. Cada uno es libre de escuchar lo que quiera. Pero coincidirán conmigo en que a determinadas personas no les pega escuchar determinada música. En fin, por abundar en los tópicos, no me imagino a una abuela escuchando a Van Halen (exceptuando la abuela rockera).
Pues bien, como les decía antes del párrafo exculpatorio, no pude por más que enarcar una ceja cuando vi que en su lista de reproducción aparecía "Marinero de luces" tan campante. No fui la única y los comentarios que aparecieron en su muro daban fe de ello.
Para no cansarles, les diré que las hijas de mi amigo le cogieron el portátil y empezaron a escuchar música en Spotify sin ton ni son. Su cuenta de Facebook estaba abierta y su reputación de rockero se fue al traste en cuestión de segundos. A todas éstas, mi amigo no se había dado cuenta de que Facebook estaba publicando su información de Spotify, por lo que su enfado fue soberano.
En fin, la moraleja de todo esto es que hay que estar atentos a los cambios en Facebook, porque puede que le afecten más de lo que usted cree. Y que los secretos, cada vez son menos secretos con ésto de las redes sociales.
PD: En descargo de mi amigo Antonio, les confieso que en días de tensión laboral, me pongo "Vivir así es morir de amor" de Camilo Sesto a todo trapo. Desgañitarme con esa canción produce en mí un extraño efecto relajante. Pero esto entre nosotros, que Facebook no se entere ;-)


Estar en
Los blogueros somos una especie en extinción. Nuestra carrera ha sido breve, pero con un brillo fulgurante. Las redes sociales están acabando con nosotros, aunque todavía peleamos con uñas y dientes.
Los bares son como los taxis, una fuente continua de inspiración. En los primeros, los parroquianos y la consumición pueden hacer surgir grandes ideas y en los segundos podemos aprender mucho de la conversación del taxista.