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Archivos Agosto 2011

SmartphoneHoy he sabido que Apple ha retirado del App Store todas las aplicaciones del Financial Times y eso me ha traído de nuevo a la cabeza el debate de las apps para periódicos digitales.

Para empezar, vamos a diferenciar entre los dos tipos de aplicación más comunes para un periódico digital:

a) una app para ver la versión impresa del periódico (normalmente de pago, bajo suscripción y que simula un lector de pdf algo avanzado).

b) una app para ver la versión digital que está en Internet (gratuita y que ofrece una forma diferente de ver lo que ya está en la edición web).

El primer caso lo veo razonable. Hay bastantes suscriptores de los medios tradicionales que lo quieren leer en un soporte digital de forma más cómoda, como una tableta. Además puede plantearse como un medio alternativo de conseguir ingresos (aunque haya que darle el 30% a Apple).

Pero el segundo tipo es el que no termino de ver. En el mejor de los casos, las aplicaciones de periódicos digitales ofrecen la misma información que en la página web del periódico en cuestión, pero la gran mayoría ofrecen menos información y muchos menos servicios. Por tanto estamos hablando de acceder a un soporte que te ofrece menos contenidos y servicios que si navegáramos por el sitio web del periódico.

En el caso de los móviles, la navegación en Internet sigue siendo una lata, así que entiendo perfectamente que se elaboren versiones móviles de las páginas web. Pero ahí entramos en los diferentes sistemas operativos; hay que hacer una app para iPhone, otra para iPad, otra para Android, otra para Blackberry y, si me apuran, otra para Symbian. Es para volverse locos. Y más teniendo en cuenta que haciendo una única versión para móvil (HTML5 por ejemplo, o HTML del de toda la vida), la edición digital puede verse en cualquier dispositivo móvil.

Hay quien me ha dicho que es "más mono" tener una app. ¿Qué quieren que les diga? Yo cada vez le encuentro menos sentido, por lo menos para los periódicos digitales. Y si el HTML5 se sigue implantando cada vez más, no sé si con el tiempo llegaré a convencerme. Ya saben, los estándares me chiflan ;)

[La imagen es de Ernesto, la mano es de Lourdes y el móvil de Ángeles :)]

Logo de FacebookHace tiempo que Facebook se ha "desmadrado". En el buen sentido, no me vayan a malinterpretar. Cada vez hay más gente en esta red social y cada vez es más peliagudo eso de organizarse.

No voy a discutir a estas alturas si es mejor Google+ o si los amigos en Facebook no son amigos, eso lo dejo para otra ocasión. De lo que les voy a hablar es de por qué no acepto como amigos a perfiles de empresas.

Reconozco que en ese aspecto soy muy cuadriculada, pero tengo la convicción de que un amigo es (o puede ser) una persona; pero a una empresa, por mucho empeño que le ponga, no la veo como un amigo. Puedo decir que me gusta o que no me gusta su página, que le tenga afinidad, pero no que soy su amiga.

En cualquier caso, en Facebook, estas cosas se diluyen siempre un poco, ya saben. Ni todos los amigos son amigos ni todas las empresas saben donde se meten. Por mi parte, he decidido no aceptar como amigo a ningún perfil que sea de empresa. Sí que les digo que me gustan si son páginas, pero no si son perfiles.

Así que, a las empresas que se quieran meter en Facebook, les recomiendo que no se hagan un perfil, hagan una página. Dejen los perfiles para sus empleados, que son los que mejor les pueden promocionar la empresa dentro de Facebook. Habrá que ir poniendo algo de orden en todo ésto ;-)

Macintosh 128KEs imposible trabajar en temas tecnológicos y no hablar de la marcha de Steve Jobs de Apple. Es trending topic en Twitter y hay infinidad de comentarios en Facebook, además de ser noticia en todos los medios de comunicación digitales.

Hablar de la vida y obra de Jobs es reduntante, hagan una búsqueda en Google y se hartarán de resultados. Las anécdotas, sus frases y las teorías de su éxito pueblan la Red.

No es que la noticia sea una sorpresa, era bastante esperada, la salud de Jobs estaba bastante perjudicada. Pero supongo que deja un regusto extraño, algo así como de finitud. Todo se acaba, hasta para los más grandes.

Y no es que el hombre sea santo de mi devoción (la famosa política de "jardines vallados" de Apple, ya saben), pero a los genios hay que reconocerlos, aunque no te guste lo que hagan. Sacar a la compañía del agujero en el que estaba metido y colocarla donde está ahora, es digno de reconocimiento. Por no hablar de los estupendos cacharros que son los iPods, iPhones e iPads, además de los potentes ordenadores que comercializa. El primer ordenador que utilicé en una empresa, cuando hice prácticas después de la universidad, fue un Macintosh 128K. Esas cosas no se olvidan, como comprenderán.

En cualquier caso, de toda esta sobredosis de Steve Jobs, yo no puedo más que pensar en el papelón que se le queda a Apple ahora. Ese es el problema de basar la imagen de una empresa en una sola persona. Cierto es que el carisma de Jobs se comía todo lo que se le ponía por delante, pero la sensación que tengo es que, hagan lo que hagan ahora, no va a ser lo mismo.

Imagen playeraYa está, ya se acabaron las vacaciones y toca volver a concentrarse en la actualidad tecnológica, en los gadgets, en las páginas web y en todo aquello que se enchufe, pite y haga ruidos.

Pero eso no significa que en las vacaciones haya estado desconectada, creo que eso para mí es imposible a estas alturas. De hecho, viendo la tele uno de estos días, comentaban en el telediario que la gente ya no desconectaba en las vacaciones, debido a los teléfonos móviles, principalmente. Algunas imágenes de individuos en la playa utilizando un smartphone ilustraban la noticia.

En mi caso es cierto. No salgo de casa sin el móvil, ni siquiera a la playa. Eso sí, intento no sacarlo mucho del bolso porque se me llena de arena, no por otra cosa. Pero no por eso me he convertido en una asocial, ni mucho menos. Soy capaz de mantener una conversación fluida, sin echar mano del móvil cada dos frases.

Además, he de reconocer que desde que puedo leer el correo en mi móvil, vivo un poco más relajada. Sí, así como lo leen. Para entenderlo, ustedes deben saber que mi media de correos electrónicos diarios puede llegar a 200. Tengo bastantes cuentas de correo y me llega información de muchos sitios. Así que imagínense que estoy 20 días sin leer el correo, necesitaría una semana entera para clasificarlos a mi vuelta. Así que los voy leyendo poco a poco y mi nivel de estrés a la vuelta de las vacaciones es infinitamente menor.

Los tiempos cambian, posiblemente también cambie la forma de enfrentarnos al trabajo. En mi caso, la desconexión de las vacaciones, no resulta nada operativa ;)

[Imagen de Manuere / Morguefile]

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