
Sin duda tiene que ser deformación profesional, pero inconscientemente voy por la calle buscando zonas wifi. Lo que al principio era algo anecdótico (¡mira, qué bueno, aquí hay wifi!), ahora está convirtiéndose casi en una cuestión de principios (¡no me puedo creer que aquí no tengan wifi!).
Por eso me emociono cuando llego a pueblos como Tejeda y me veo el cartel oxidado de la zona wifi en la farola (en la foto). O cuando entro en un baretillo sin pretensiones y me salta el aviso de wifi abierta en el móvil. Y por eso también me molesta lo más grande cuando me intentan cobrar la wifi en un hotel.
En fin, poco a poco vamos encontrando más zonas wifi y poco a poco también estamos más comunicados, incluso a la sombra del Bentayga :)

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