Coger vacaciones no necesita justificación, es un derecho del trabajador y listo. Pero cuando te salen las tareas pendientes por las orejas, parece que se va una con sentimiento de culpa.
Luego, haciendo un repaso de lo que va de año, lo que dan ganas es de meterse de ermitaña en una cueva, porque tiene claro que tres semanas no le van a dar para nada.
Como muestra, les dejo con uno de esos comentarios amables e inteligentes que llegan a la web de Canarias7, para que se hagan una idea de cómo puede ser el día a día de los que trabajamos pegados a esta página:
"Hijos de la Grandísima Reputa. Ea, no lo publiquen si no quieren, pero me he quedado a gusto."
En fin, el usuario en cuestión tenía razón, no se lo publicamos. De verdad que espero que se haya quedado a gusto, tanto como yo al anunciarles que me voy de vacaciones y que no les daré la lata durante tres semanitas, salvo casos de incontinencia verbal que intentaré remediar a base de paseos por la playa y encefalograma plano.
Buenas vacaciones!! ;-)

Llevo un tiempo dándole vueltas a cómo enfocar esta entrada en el blog, porque para mí es un tema delicado. Les voy a hablar de algo que pasó durante la campaña electoral (en mayo de este año) y que decidí dejar madurando un tiempo, por ver si podía sacar alguna conclusión.

Ésta, junto con la fórmula de la Coca-Cola o el algoritmo de Google, es una de las preguntas metidas en el cajón de "difíciles de responder". Sin embargo, también es una de las preguntas que más me hacen últimamente. Y es que, ciertamente, el mundo del
Es la sensación del momento. En el mundo friki de Internet no se habla de otra cosa. Bueno, sí, se habla también del