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Archivos Julio 2011

Cubo y pala playerosCoger vacaciones no necesita justificación, es un derecho del trabajador y listo. Pero cuando te salen las tareas pendientes por las orejas, parece que se va una con sentimiento de culpa.

Luego, haciendo un repaso de lo que va de año, lo que dan ganas es de meterse de ermitaña en una cueva, porque tiene claro que tres semanas no le van a dar para nada.

Como muestra, les dejo con uno de esos comentarios amables e inteligentes que llegan a la web de Canarias7, para que se hagan una idea de cómo puede ser el día a día de los que trabajamos pegados a esta página:

"Hijos de la Grandísima Reputa. Ea, no lo publiquen si no quieren, pero me he quedado a gusto."

En fin, el usuario en cuestión tenía razón, no se lo publicamos. De verdad que espero que se haya quedado a gusto, tanto como yo al anunciarles que me voy de vacaciones y que no les daré la lata durante tres semanitas, salvo casos de incontinencia verbal que intentaré remediar a base de paseos por la playa y encefalograma plano.

Buenas vacaciones!! ;-)

HashtagLlevo un tiempo dándole vueltas a cómo enfocar esta entrada en el blog, porque para mí es un tema delicado. Les voy a hablar de algo que pasó durante la campaña electoral (en mayo de este año) y que decidí dejar madurando un tiempo, por ver si podía sacar alguna conclusión.

Les cuento. Cada vez que doy un curso o una charla sobre Internet en general y las redes sociales en particular, siempre insisto en el poder que tienen los usuarios. Lo presento siempre como una fortaleza que tiene la Red de redes y lo repito casi como un mantra para que mis alumnos sepan que cualquier paso en falso puede echarles a perder una buena acción. El usuario tiene voz en Internet.

A principios de este año, tuve la ocasión de dar una charla sobre redes sociales a los compañeros periodistas de Canarias7. Les hablé de las comunidades más importantes, de los usuarios y de cómo debemos comportarnos en las redes. Cuando les hablé de Twitter, les puse el ejemplo de David Bisbal con su mal uso del hashtag #prayforJapan. Es el caso típico que siempre se pone cuando queremos explicar el uso correcto de un hashtag y de las consecuencias que puede traer su mal uso.

El caso es que, durante la campaña electoral y la fiebre twittera que le entró a los políticos, uno de los políticos que se presentaban a las elecciones canarias empezó a publicar twitts utilizando el hashtag que se había creado para mostrar solidaridad con las víctimas del terremoto de Lorca. Pero lo utilizaba de forma inapropiada, exactamente igual que Bisbal utilizó el de Japón.

Pero nadie dijo nada. No hubo escarnio público digital ni comentarios sarcásticos. Una compañera periodista se lo comentó al político en cuestión en Twitter y yo puse un twitt extrañada de la falta de reacción. Pero nada más. Mi twitt no tuvo repercusión y la compañera periodista tuvo que aguantar los comentarios bordes del político por teléfono.

Y no hago más que preguntarme el por qué de aquello... ¿no se dio cuenta ninguno de los seguidores en Twitter del político en cuestión? ¿Todos pensaron que era una metedura de pata, pero se lo disculparon como novatada (cosa que no pasó con Bisbal)? ¿Nadie quiso poner en evidencia al individuo, porque quizá estamos demasiado cerca y aquí nos conocemos todos?

El caso es que he tenido que replantearme el temario de mis charlas y de mis cursos. A partir de ahora, me pensaré bastante lo de que el usuario tiene voz en Internet, o añadiré la coletilla de que "Canarias is different", por si las moscas :-(

Wifi en Tejeda

Sin duda tiene que ser deformación profesional, pero inconscientemente voy por la calle buscando zonas wifi. Lo que al principio era algo anecdótico (¡mira, qué bueno, aquí hay wifi!), ahora está convirtiéndose casi en una cuestión de principios (¡no me puedo creer que aquí no tengan wifi!).

Por eso me emociono cuando llego a pueblos como Tejeda y me veo el cartel oxidado de la zona wifi en la farola (en la foto). O cuando entro en un baretillo sin pretensiones y me salta el aviso de wifi abierta en el móvil. Y por eso también me molesta lo más grande cuando me intentan cobrar la wifi en un hotel.

En fin, poco a poco vamos encontrando más zonas wifi y poco a poco también estamos más comunicados, incluso a la sombra del Bentayga :)

Hoy, al encender mi equipo, el Windows ha decidido presentarme una de esas obviedades que saca de vez en cuando y que le dan a una por pensar que la toman por tonta.

Obviedades del Windows

Pues sí, así como lo ven. El asistente para limpieza de escritorio puede ayudarme a limpiar mi escritorio. Jamás lo hubiera pensado. Me pregunto cuántos ingenieros habrán hecho falta para redactar semejante aviso :-P

Esto me ha recordado a cierto proveedor de alojamiento web con el que trabajamos y al que, de vez en cuando, le preguntamos alguna duda. Ante preguntas del estilo: "¿por qué la funda de la tapiporla parpadea cuando el presionamos el píloro?", el proveedor de alojamiento nos responde amablemente que "la funda de la tapiporla parpadea porque le presionamos el píloro".

En fin, nuestra vida está repleta de obviedades, cierto, pero es inevitable que a una se le quede cara de haba con tanta repetición, ¿no creen?

PD: No vale decir que eso me pasa por utilizar Windows. Estoy segura de que Linux también propone obviedades ;-)

Los correctores ortográficos en los móviles son un puntazo, la verdad. Con eso de la rapidez con la que vamos, viene bien que se adelante a nuestros pensamientos y escriba palabras por nosotros.

Pero claro, luego viene el lado negativo, y es que a veces escribe cosas que no son las que nosotros habíamos pensado o nos corrige palabras porque no entiende las que nosotros habíamos puesto. Gracias a eso podemos hacer colecciones de mensajes curiosos o pasarnos momentos de verdadero entretenimiento intentando descifrar qué es lo que quería decirnos el emisor.

En mi caso, cuando intento mandar "besotes" por SMS, mi móvil se empeña en que quiero llamar "bestias" a mis interlocutores. Y claro, con las prisas, le doy al botón de enviar casi sin leer y corro el riesgo de perder una bonita relación por culpa de mi corrector :)

Todo eso me lo ha recordado un vídeo que han puesto hoy Juan Carlos y Aisha en Facebook y que comparto aquí con ustedes :)


Un posible community managerÉsta, junto con la fórmula de la Coca-Cola o el algoritmo de Google, es una de las preguntas metidas en el cajón de "difíciles de responder". Sin embargo, también es una de las preguntas que más me hacen últimamente. Y es que, ciertamente, el mundo del community manager ronda todavía el limbo de las profesiones de reciente creación.

Cuando he hablado de este tema con otros profesionales del sector, he escuchado varias respuestas, pero en general, todos cobramos en función del trabajo que nos lleva, como cualquier hijo de vecino. Evidentemente, siempre está el que aprovecha el desconocimiento ajeno para "clavar" precios a escala de la NASA, pero suelen tener una caducidad próxima.

Yo sigo resistiéndome a llevar el social media management de una empresa ajena, lo reconozco (aunque alguno que otro llevo, lo reconozco también). Pienso es un asunto muy delicado y que el CM debe conocer mucho sobre la marca o entidad a la que representa, que debería estar dentro de la empresa en la mayoría de los casos.

Cuando viene un cliente a contratarnos ese servicio, le doy muchas vueltas, no se crean. Es cierto que no todas requieren de un servicio 24 horas y que su actividad en redes sociales puede externalizarse, pero representar a una empresa o marca en el mundo digital es algo muy serio. También conozco a unos cuantos CM que lo hacen muy bien, aunque el servicio lo lleven desde fuera.

Pero ¿qué pasa con el coste? ¿Cómo valorar ese servicio, tan variable, a un cliente? Hoy me llegó un mail promocional de una empresa que lo tiene claro y que lo tarifica por tramos. Ya saben, tantas horas, tantos euros. El coste va desde 250 euros al mes hasta "a consultar".

No me parece mala cosa, no se crean, pero le sigo viendo la impersonalidad a un trabajo que, para mi gusto, requiere de mucha implicación. En fin, como les decía, es el problema que tienen las nuevas profesiones en un mundo tan cambiante como el que nos ha tocado vivir.

[Imagen de Heku / Morguefile]

La soledad del early adopterEs la sensación del momento. En el mundo friki de Internet no se habla de otra cosa. Bueno, sí, se habla también del "Sgaegate", faltaría más. Pero yo les voy a hablar de Google+, que para eso este blog habla de tecnología (o eso pretende).

El caso es que me llegó la invitación ayer por la mañana, enviada amablemente por Víctor. Y a partir de ahí, no hubo otra cosa que no fuera Google+. Al desconcierto inicial le siguió el afán de investigar, así que empecé a bucear, a pulsar botones, en fin, a hacerme con la herramienta.

Pero claro, había un problema, estaba más sola que la una, no tenía apenas amigos dentro de la red. Entonces empecé a enviar invitaciones sin tino, pero Google+ se colapsó (que ya le vale) y empezó a bloquear a los nuevos usuarios. Así que seguía sin ser divertido, a pesar de verle las posibilidades y de jugar a crear círculos de amigos.

Hoy ya hay más gente en Google+, así que mi ¿muro? se está animando un poco más. Ya tengo algunos círculos de amigos creados, pero sigue estando todo vacío. Supongo que es como siempre, le empezaré a ver la utilidad un día de estos, cuando realmente me haga falta. Mientras tanto, hay posturas encontradas: los que piensan que es el mejor invento después de la rueda y los que lo ven como un Facebook pero más vacío.

Por mi parte pienso que Google no ha hecho más que arrancar con el invento y que todavía no ha sacado la artillería pesada. Supongo que cuando le saque el máximo partido a la integración con el resto de sus herramientas, el entorno será de los más sólidos y potentes que existen actualmente en la nube.

También les queda sacar toda la artillería con la publicidad y con las empresas, ahí es cuando empezará a entrar más gente en el juego. Mientras, seguimos padeciendo la soledad del early adopter ;-)

[Imagen de hotblack en Morguefile]

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