Aunque pueda parecerlo por el título, este post no es una nueva entrega de las Crónicas de Narnia. Se trata, simplemente, de un pequeño homenaje a uno de mis pendrives, el más chiquitito de todos, uno que es tan minúsculo que creo todos los días que lo pierdo. Es de esos que realmente es una tarjeta de móvil microSD, metida en un lector minúsculo también y que puedo enganchar a un ordenador cuando quiero.
Pues bien, de tan pequeño que es, se me quedó metido en los pantalones que puse a lavar el otro día. Ahora entiendo aquella sana costumbre de mi madre de revisar los bolsillos de todas las prendas antes de meterlas en la lavadora. Pero claro, una no escarmienta en cabeza ajena y mi pendrive pasó por la centrifugadora, se lavó con detergente, se suavizó e incluso pasó por un tratamiento antical.
Me di cuenta días después, cuando me volví a poner los pantalones y, al meter la mano en el bolsillo, encontré mi pendrive, al que había echado de menos unos días antes. Ahí estaba él, victorioso, orgulloso en su pequeñez y más limpio que una patena. Y con todos sus datos a salvo, que es lo más importante ;-)

jeje, y de donde sacaste ese pendrive??? :), se le borraron Los dibujines?
Están por el otro lado, pero si lo ponía con los dibujines, no se veía la tarjeta microSD. Pero para que no quede duda y se entere todo quisque: el pendrive me lo regalaron en el Gran Canaria Desktop Summit y olé :-D
Chasgrasias por el interés.
Alabo el diseño que se va viendo mejorado. Lo importante es ahora importante y no se queda uno desorientado mirando la página. Yo creo que un par de retoques más y estará listo una buena temporada, pero de media página para abajo, la primera mitad está bien como está.
Las fuentes me siguen sin gustar cuando son para encabezar espacios cortos.
Ese pendrive parece tener mejor base de datos que su dueña, ¿eeeeh?
XD.
Bueno, saludos. (K)
Había oído lo fe dejar secar un móvil al sol, ahora sí me lo creo !!! :)