Acabo de leer un artículo en El País que dice que los ciudadanos desdeñan la presencia de los políticos en las redes sociales. Casualmente, hace poco leí la columna de Javier Marías en El País Semanal, titulada "Ustedes nos han hartado" y que no he podido evitar relacionar.
Deduzco que, cercana la época electoral, vamos a protagonizar no pocas tertulias que hablen de política. Y en mi caso, de Internet y política. De hecho, algunos conatos he vivido ya, no se crean, y todos tienen que ver con el reciente interés que tiene la clase política por las redes sociales. Entiéndase que hablo del territorio nacional y más en concreto del regional.
Me imagino que, tras la lectura del artículo que les nombré al principio de este post, algún que otro político estará preguntándose por qué los ciudadanos desdeñan su presencia en las redes sociales. Yo también me lo he preguntado. Después de la victoria de Obama, fuimos muchos los que nos preguntábamos que a qué estaban esperando los políticos españoles para echar mano de las redes.
Pero como casi siempre, han llegado tarde. Además, han llegado en un momento de crispación social bastante importante. Si a esto le sumamos que los ciudadanos no se fían de los políticos (vuelvo a mencionar la columna de Javier Marías), da bastante igual que lo vistan de modernidad, la desconfianza seguirá siendo la misma.
Me viene a la mente cierto alcalde de cierta ciudad capitalina del Archipiélago que en su momento instauró el bono guagua, después de que lo hicieran en Madrid. El bono en cuestión sólo podía picarse una vez por pasajero, mientras que en la capital del reino un bono servía para pagar el transporte a varios usuarios. Se propagó entonces la frase de "el alcalde copia, pero copia mal".
Pues bien, parece que seguimos con esa lacra. Después de lo de Obama, muchos intentan copiar, pero lo hacen mal. No utilizan las redes para escuchar ni para debatir, sino para hacer exclusivamente propaganda electoral. Y si a eso le sumamos la desconfianza antes nombrada, el resultado es el comentado.
Así que, sufridos lectores de Atarecos, ármense de paciencia, que nos quedan unos cuantos meses de política y redes sociales... A ver cómo sobrevivimos ;-)
[Imagen de Anon en Morguefile]

Pues sí,... yo me decidí a dar de baja de mi Facebook a varios políticos, harto de leer las notitas que otros les escriben y en las que intentan aparecer como atareados gestores o ciudadanos,... En este sentido, me parece ejemplar el blog de Paulino Rivero, donde desde la primera entrada, reconoce que los textos que suba serán suyos pero que tendrá ayudantes ( "reste", en lengua aborigen "apoyo") que le apoyarán en cuanto a dudas, preguntas, comentarios,... al igual que en las redes sociales. No me parece mala salida la de ser honesto desde el principio. Diferencias ideológicas aparte, encuentro esta manera de estar en la red mucho más recomendable de quienes se limitan a buzonearnos en Facebook contra nuestra voluntad. Hasta que nos hartamos, claro. Saluditos, Esther.
no tengais ninguna duda, todos esos comentarios son realizados por el " ejercito de asesores " que tienen cada uno de los politicos, ponen lo que conviene y en el momento que mejor queda. Las redes sociales se ha convertido en algo que llega a mucha gente casi como la tele, pero con la ventaja de que no les cuesta dinero.
Retratas tú muy bien a esa plaga - que es cómo la percibe la ciudadanía -, que no goza ya de ningún crédito ni simpatía entre sus desgraciados siervos de la gleba.
Pero no te metas mucho con esa casta privilegiada, que sus poderes son muy grandes y llegan a todos lados, a veces con tanto poder y contundencia para acallar lo que no le gusta, como le tenían la censura y leyes de la maladada tiranía franquista en sus mejores tiempos.
Éstos, "demócratas", no necesitan "grises" ni Tribunales del Orden Público, ni porras ni torturas, ni gases lacrimógenos, para imponer su santísima, "limpia y silenciosa", antidemocrática y abusiva voluntad.